No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Jessica Sims (Saga Midnight Liaisons). Yo solo me divierto un poco.

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Después de escribir una nota en una servilleta, le pedí al encargado que se la entregara a mi cita. Era una breve explicación, una que esperaba pareciera inocente y tímida (para complacer a la sensibilidad de Alice). Cité "problemas femeninos" y me disculpé por haberlo dejado tan abruptamente. Sin embargo, tuve el presentimiento de que los problemas de chicas no lo asustarían. Ahí había una razón por la que hombres como él estaban solteros, después de todo. Era debido a que eran despistados.

Todos los pensamientos coherentes huyeron de mi mente tan pronto como entré en la oficina y vi a Edward de pie en una casual chaqueta gris, con las manos metidas en los bolsillos. Se volvió y me dio esa sonrisa sensual, lenta, y mi cerebro quedó casi frito ante la vista de él. Maravilloso. Nunca me cansaría de mirar al hombre.

Su sonrisa se atenuó y sus fosas nasales se encendieron cuando me acerqué.

—¿Perfume? —Luego, sus ojos recorrieron mi cabello—. Te ves... bien.

Ahí había una profunda aprobación para una chica. Ahí estaba yo con mi cabello y maquillaje realizado profesionalmente, y él me miraba como si yo hubiera sido una alienígena. Simplemente sonreí y me moví en mis dolorosos pero lindos tacones.

—Es bueno volver a verte —dije, entonces inmediatamente me sentí como un idiota. Había pasado sólo medio día desde que lo había visto por última vez.

—¿Nos vamos? —Me dio otra sonrisa amable, pero no tenía esa curva sexy que recordaba. ¿Estaba algo mal? Me trató como si yo hubiera sido una extraña. Podría haber estado bien con ese hecho una vez, pero después de soñar despierta con acurrucarme junto a él en la cama otra vez (sin aliento, con sueños calientes haciendo débiles mis piernas), me molestaba verlo mirarme así.

Me miró.

—¿Tienes hambre? Podemos ir por unos tragos si lo prefieres.

Pero él se había tomado la molestia de hacer una reservación, y no quería darle una oportunidad más para que se irritara conmigo. Así que le di una brillante sonrisa a cambio.

—La cena está bien. Me encanta la italiana. —Es una pena que acabara de comerla. Dos veces.

Lo que siguió fue con facilidad la cita más torpe que jamás había tenido, lo cual estaba diciendo algo. Traté de comer como si me estuviera divirtiendo, pero mi estómago ya estaba lleno por las comidas anteriores y lo que estaba en mi estómago era un revoltijo.

Edward se quedó en silencio mientras comía metódicamente. Él tenía buenos modales, por lo menos. Utilizó un cuchillo, hizo uso de la servilleta, y era amable con el camarero. Era mí a la que ignoraba.

Me comí unos cuantos bocados, entonces no pude soportarlo más: la comida o el silencio.

—¿Qué es?

Un destello de emoción cruzó su rostro y fue ocultado con la misma rapidez. Dejó el tenedor.

—Eso depende. ¿No quieres estar aquí conmigo?

—Estoy cansada —admití—. Tuve un largo día de trabajo. —Las dos citas anteriores se habían sentido definitivamente como un trabajo. Tuve que sonreír, ser amable y actuar interesada, estar "atenta" todo el tiempo. Agarré mi copa de vino—. ¿Cómo estuvo tu día?

—Fue un infierno.

Me atraganté con el chardonnay.

—Yo... lo siento. ¿Pasa algo malo?

Se pasó una mano por la cara.

—Todo. Nada. Lo siento. Sólo estoy... no vamos a hacerlo esta noche, ¿de acuerdo? —Edward dobló la servilleta y la colocó sobre la mesa.

—Oh —dije, sintiéndome estúpida por la herida que brotaba del interior—. Por supuesto.

Esto en cuanto a tener el gran problema de si debía salir con él. No parecía ser un problema después de todo. Debería estar emocionada, aliviada. Algo bueno. Pero sólo me sentí muy, muy decepcionada.

—Salgamos de aquí —dijo Edward, soltando un fajo de billetes sobre la mesa mientras se ponía de pie. Se movió a sacar mi silla y pude sentir la frustrada emoción vibrando fuera de él.

¿Qué estaba mal con él esta noche?

Alivio y tristeza pelearon en el camino de vuelta a la oficina. Una pequeña parte de mí se alegró de que no tuviera que pasar por otra agotadora cita, un problema menos en mi plato lleno de problemas.

Pero no ver a Edward de nuevo me molestaba más de lo que quería admitir. Habíamos hecho clic en un nivel más profundo, y me di cuenta de repente que quería ver más de él. Tal vez podríamos tomar una copa en un bar lleno de humo para cubrir el aroma de Nessie. Algo.

Él necesitaba una mujer antes del sábado, y si las cosas se suspendían, significaba que tendría que encontrar a alguien más, porque el celo no aceptaría un no por respuesta.

Llegamos al centro comercial que albergaba a Midnight Liasons, y Edward se detuvo delante de la puerta. Yo sabía que, si se alejaba ahora, iba a salir de mi vida. Y esto se sentía como un adiós.

Me dio una leve sonrisa, los ojos brillantes como un gato en la luna.

—Lo siento, Isabella.

Extendí la mano y lo agarré de la solapa, para detenerlo antes de que pudiera alejarse.

Me miró con sorpresa.

—¿Qué pasa?

—Quería darte esto —dije rápidamente sin aliento, y lo besé.

La boca de Edward estuvo inflexible por una fracción de segundo, pero luego sus brazos fueron alrededor de mi espalda, aplastándome contra él mientras sus labios se separaban bajo los míos, su lengua barriendo en mi boca. Yo había empezado el beso, pero era obvio que estaba acostumbrado a ser el agresor.

Y oh, sólo la sensación de su lengua barriendo contra la mía hizo que mis dedos se doblaran en mis zapatos. El calor pulsó a través de mi cuerpo, haciendo coincidir los golpes de su lengua contra la mía, y mis dedos se cerraron más en su solapa como si pudiera tirar de su cuerpo más cerca del mío.

El beso fue oscuro y posesivo; con cada movimiento de su lengua, sentí como si me estuviera reclamando para sí... y yo tenía muchas ganas de ser reclamada. Su mano entrelazada en mi cabello y...

Se sentía como si cada hebra estuviera siendo retirada de la parte de atrás de mi cabeza. Me aparté con un chillido, mis manos volando hacia el desastre de rizos con nudos con spray que él trataba de eliminar con los dedos.

—¡Ay! ¿Qué estás haciendo?

—Estaba tratando de tocar tu cabello —dijo—. ¿Qué diablos hiciste con él? Todo está pegado. Tu cabello es hermoso cuando no está arreglado como un poodle.

¿Un qué?

—Oh, no, no me acabas de llamar poodle.

Tiró de un crujiente mechón.

—Lo siento, Isabella —dijo, la manera ronca en que pronunció mi nombre como una caricia—. Ayer por la noche tu cabello era precioso. Esta noche se parece a un nido y huele aún peor. Es como si conspiraras con Alice en la forma de hacerte desagradable.

—Demonios. Esta es la última vez que trato de darte un beso. —Herida, di un paso atrás. Estaba en lo cierto en que no lucía como yo misma, sospechaba que era parte del plan maestro de Alice, pero dolía oírle decir eso.

Su brazo serpenteó alrededor de mi cintura de nuevo y me llevó cerca, tan cerca que nuestras bocas estaban prácticamente tocándose de nuevo. En mis zapatos de tacón alto, estaba al nivel de sus ojos y nuestras miradas se encontraron. Él sonrió.

—No, no lo es.

Me gustó la forma en que su brazo se quedó en mi cintura, su mano apoyada en la inclinación de mi baja espalda. Por un momento salvaje, deseaba que se apoyara un poco más bajo.

Menuda virgen era yo.

—Siento mucho lo de esta noche —dijo en voz baja, y mi mirada fue a la sensual boca, a centímetros de la mía—. Hoy no era... bueno.

—Puedes decir eso otra vez —murmuré—. ¿Qué te está molestando?

Edward pareció luchar por un momento y luego lo dijo.

—Es la política del Cambiador. No estoy seguro de que estés interesada.

Le di una pequeña sacudida a la solapa.

—Me interesa todo acerca de ti —le dije, y me di cuenta que era verdad.

Bueno, mierda. Eso iba a hacer las cosas difíciles.

Fui recompensada con la leve curva de su sexy boca en una media sonrisa, pero desapareció rápidamente.

—Es Esme, la were-puma que va a entrar en celo. Ella está en peligro.

—¿Qué tipo de peligro?

Una vez más, la vacilación. Luego se inclinó hacia delante y puso su frente contra la mía, golpeando nuestras narices.

—Los lobos la tienen. La han secuestrado y la van a mantener como rehén hasta que tengan la otra mujer lobo. Están convencidos de que estoy ocultando a uno de ellos.

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¡Sorpresa! Les explicaré la situación… al parecer esta semana no tendré tiempo de usar mi computadora… así que decidí subir de una vez los dos caps que iba a subir… son muy cortos… y precisamente por eso iba a subir dos.

A demás de que me emocionan sus comentarios y alertas :3

¡Nos vemos!