Siento la tardanza pero entre las fiestas recientes y mi computador fallando (de hecho tengo uno nuevo ahora xk el otro yaa murio en definitiva… lo bueno es que rescate los archivos porque preevia que sucedería. Lo malo es que no tenia word ni internet en el nuevo porque era receteado… y se debe poner tooodo de nuevo D:)
Nueva Misión
Me desperté... porque sentía que alguien no paraba de tocar mi mejilla insistentemente. Traté de no inmutarme para quien quiérase que fuese – 'Erich, el único capaz de hacerlo' – se aburriera y se fuera para dejarme descansar en paz como cualquier persona normal haría. Lamentablemente el no es una persona normal... por eso no se aburrió y continuó insistiendo.
... auch... auch... auch...
'Ya no puedo más...' – Ya se volvió insoportable y si él no se detenía… entonces yo debía ser el que tomara cartas en el asunto. Me di media vuelta, dándole la espalda, y solté un gruñido esperando a que captara el mensaje de: 'Quiero dormir'.
Y tampoco hubo resultado. – Lud~ se que estas despierto – 'Maldición' – entonces empezó a jugar con mi pelo – '¿Cómo no se cansa de molestar? ¿Y porque mi pelo?' – Suspiré derrotado y lo miré.
¿Qué? – dije claramente molesto, el solo me sonrió.
Sabía que te habías despertado – dijo victorioso mientras sentía que se activaba un tic nervioso en el párpado izquierdo.
¿Se te ofrece algo? – dije entre dientes. Me salí de mi reconfortante cama (ya no sé si decirle cama... es solo un colchón con una frazada) y me arregle un poco el pelo al ver que unos mechones en mi campo de visión.
Deberías dejarte el pelo así. Se te ve mejor – Comentó el albino. Aún así ordené mi cabello – No entiendo cuál es tu obsesión con el cabello hacia atrás.
Me molesta cuando los flecos obstruyen mi visión – estuvo a punto de decir algo pero supuse que preguntaría – y no me lo quiero cortar porque así es como me gusta. Además el pelo corto no me va.
Pero si te lo peinas así ya es como si estuviese corto – se quejó.
No es lo mismo. Mi cuello estaría mucho más expuesto… y cortar solo el frente se vería extraño. – El hombre asintió – Ahora me dirás para que me has despertado.
¡Oh cierto! ¡Casi se me olvidaba! – Suspiré – 'No tiene límites ¿verdad? Debe hacer algo con esa memoria' – Ya estamos en zona totalmente segura, incluso utilizaron el periscopio para confirmarlo, asique hemos emergido. – quedó un rato en silencio, como si quisiese que dijera algo o estuviera pensando. No dije nada. Entonces retomo lo que estaba diciendo. - Cuando el capitán dijo eso se me vino a la cabeza la conversación de antes y le pregunté si por mientras que los encargados de vigilar están durmiendo nosotros podrías tomar su lugar. Es decir deben estar muy cansados porque todos se fueron directo a la cama después de... aquello. Asique... ¡vayamos a cubierta!
¿Pero no se requieren más hombres? Es decir normalmente hay cinco como mínimo – '¿Por qué no para de sonreír?'
Nos acompañarán algunas personas. – arqueé una ceja – 'Pero se acabó de decir que los vigilantes oficiales están durmiendo' – Heller nos va acompañar junto con una personas más, que es... er... no recuerdo el nombre – mis dedos enseguida fueron al puente de mi nariz. – Oh bueno, vamos que nos están esperando. – empezamos a caminar hacia las escaleras.
¿Exactamente cuánto tiempo han estado esperando? – dije arisco.
Hm... buena pregunta. No tengo idea, perdí la noción del tiempo – rió.
Caminé un poco más rápido para no hacerlos esperar más. Por suerte mi sección quedaba cerca de las escaleras que nos llevarían a la superficie. Subí por las escaleras al mismo paso y cuando llegué pude notar que era la mañana. También me encontré con Heller mirándome con una sonrisa de idiota y otro hombre que me miraba curioso – '¿Qué rayos le habrá dicho Heller? Conociéndolo... lo debía haber traumado de por vida, especialmente con sus bromas.'
Silbó - Finalmente han llegado - dijo con un tono sarcástico. -¿Qué hiso que se tardasen tanto? – Subí a cubierta y enseguida lo hiso Erich. Como era de esperarse le siguió el juego.
El ruido del agua golpeando la nave hacia difícil escuchar al resto, uno tenía que forzar el oído para poder escuchar bien a una persona que estaba hablando como normalmente se hace.
Oh Heller, sabes bien lo que hicimos – juré que el otro tipo se tensó ante el comentario.
Para de darle ideas a Heller, Erich. Además están dándole una mala impresión a... – mire al joven de aparentemente 16 años.
Lear – asentí.
No dejes que estos tipos llenen tu cabeza de mentiras – el joven asintió.
Oh Lud, no seas malo – dijo en tono dramático Erich – porque no simplemente lo aceptas.
Erich... – gruñí – No tengo nada que aceptar.
Da igual. Pero aun no me han dicho porque se han demorado tanto. – agarré los binoculares y empecé a mirar en dirección Norte por alguna nave.
No fue nada, solo que Ludwig estaba durmiendo y no quería levantarse. – Sentía como la brisa despeinaba mi cabello y llene mis pulmones con ella. Hace tiempo que necesitaba oler el aire puro del exterior.
Bien, eso no explica la enorme demora. Confiesa. – 'Exactamente ¿cuánto tiempo tardó?' – Miré por encima de mi hombro al albino de forma sospechosa. El se percató de mi observación y sonrió ampliamente.
Lo molesté un rato – dijo con simpleza mientras se posicionaba al lado mío y empezaba a ver al Este por sus binoculares. Por ello Heller tomó la posición Sur y el otro joven el Oeste.
Ludwig, necesito hacerte una pregunta. – susurro. Por reflejo miré su figura, enseguida volví mi mirada al horizonte - '¿Qué querrá preguntar? Ya es raro que haya tomado un tono tan serio... además, juzgando por la situación, planeó el momento para preguntármelo... después de todo es el lugar más privado del submarino... supongo...' – negué con la cabeza con un leve sonrisa – 'Jajaja, no debería darle tanto significado al asunto. Estoy volviéndome un paranoide.'
Ok, dispara – tomó unos momentos antes de hablar que me pusieron nervioso – 'Esto ya no me está gustando. Tranquilo. No debe ser nada. Estás imaginándote cosas.'
Bien, pero no te molestes... ni nada así – 'En definitiva esto ya no me gusta para nada. Tanta duda y confidencialidad... no son buena señal'.
No lo haré, no te preocupes – Sentí la necesidad de hacer alguna cosa mientras esperaba. Sentía un hormigueo en mis manos por el nerviosismo. Esta situación me estaba preocupando bastante a este punto. – '¿Qué me querrá preguntar?... no se me ocurre nada'.
¿Quién es Gilbert? – '¿Gilbert? ¿Cómo se enteró? No habrá encontrado mis cartas... ¿O sí? No... imposible. Si hubiese sido así no tendría necesidad de preguntar' - Una preocupación creciente se fue apoderando de mi junto con la paranoia. Miré a ambos lados disimuladamente para verificar que no hallase nadie a nuestro alrededor – 'Nada... y el nivel de voz que estamos utilizando es seguro. No podrán escucharnos'.
¿Cómo te enteraste de él? – dije en voz sombría para mi disgusto – No me mal entiendes – dije rápidamente con una voz más amigable – Es solo... tengo curiosidad.
Uh... Te escuche decir ese nombre mientras estábamos en situación de alarma... – decía nervioso mientras me miraba – 'menos mal... pensé que era algo peor' – ¡Pero si quieres no me digas! ¡No es necesario! – Lo miré e hice un gesto para que bajara el volumen de su voz, el asintió – Es decir, no quiero presionarte ni nada.
No hay problema Erich – dije esta vez con una sonrisa para calmarlo. El suspiro y sus facciones se relajaron. – Él es mi hermano mayor y la única familia que tengo. Es un sobreprotector, irresponsable, bromista, flojo, egocéntrico... Se parece mucho a ti – frunció el ceño molesto. Solo pude sonreír aun más ante esa reacción – también es infantil como tú.
Yo no soy nada de eso Ludwig, me ofendes – dijo mientras se cruzaba de brazos. Lo ignoré.
Es albino igual que tú – sonrió ampliamente, olvidando todo lo que dije anteriormente.
¡Cool! – dijo entusiasmado. Proseguí.
De él aprendí bastantes cosas... es una de las personas más importante para mí – tomé los binoculares para continuar con lo que tenía que hacer.
¿Tienes alguna foto de él? Me gustaría... verlo... no sé, en verdad es mera curiosidad asique si no quieras dime. Me da igual – dije nuevamente nervioso. La petición me sorprendió bastante.
Oh, claro. No tengo problema – sonreí – después te la mostraré. ¿Y qué hay de ti? ¿Alguna persona importante?
No realmente... recuerda que ya te lo había dicho. No tengo familia a excepción de mi hermano que lo enviaron al frente. Y la verdad es que no nos llevamos muy bien – la tristeza en su voz era evidente – 'Así que ha crecido solo...'.
Oh… lo siento – dije.
No hay nada de que disculparse – rápidamente volvió a su tono original. – Sabes, cuando volvamos deberíamos juntarnos. Y así podre conocer a tu hermano y tu casa.
Claro, no hay problema – 'Pero ¿cómo podremos seguir viéndonos si no quiero que sepa que soy un país? Se va a dar cuenta que no envejezco a la larga... algún día deberé decirle... porque la verdad es que no me gustaría perderlo como amigo... supongo que me encariñe con él' – sonreí.
El sol fue el que me despertó – 'Endemoniado sol con sus malditos rayos. Siempre apuntando a mi cara' – gruñí mientras me ponía la almohada en la cara. – '¡Como se me pudo haber olvidado cerrar las cortinas ayer! ¡Ag! ¡Esto es tan molesto! ¡No respiro bien!' – Me quité la almohada y di vuelta mi cuerpo, así no me llegarían a la cara al menos – 'Ahora mi cuello se empezó a quemar... y la maldita iluminación igual molesta' - A regañadientes me paré de la cama y cerré las cortinas con furia. Después volví y traté de conciliar nuevamente el sueño – 'nooooo... ya no tengo sueño' – ¡AAARRRRRGGGG! – di un grito de frustración - ¡Odio cuando me pasa esto! – restregué mi pelo fuertemente con mis manos de la frustración. – '¡Lo peor es que aun no se me quita mi cansancio!' - ¡Odio esto!
Gilbird vino volando a mi hombro y revisé mi cama en busca de los gatos. No estaban – Maldición – gruñí. Me levanté derrotado de la cama, miré la hora – 'Son apenas las 9:30' – Fui al baño resignado a bañarme, después hice el desayuno. La mañana fue bastante simple. Alimenté a los animales y comí algo rápido. – 'Debería hacer las compras' –pensé mientras revisaba el refrigerador. Mi mirada cayó en el calendario junto con la carta de mi hermano – 'Ludwig... regresa pronto...' – suspiré.
Sonó el timbre y salí de mi trance. Fui hacia la puerta curioso – 'debe ser ese joven de la otra vez' - abrí y allí estaba el niño que el primer día de mi estadía había venido a cuidar de la casa de Ludwig – No te he dicho ya que no es necesario que vengas. Yo la estoy cuidando - normalmente venía en los días impares desde que se fue Ludwig.
Estoy cumpliendo la promesa que le he hecho a Ludwig – dijo arisco. Lo miré molesto. – No me importa que usted ahora sea capaz de encargarse – '¿Qué relación tiene este con mi hermano?'
Pues ya no es necesario Zelig – El joven de cabellos negro expresaba su odio a través de esos ojos azules verdosos – asique como ya te he dicho todos los días que has venido, no vengas más. Además porque para ti esto es taaaan importante que a pesar de que la tarea que te dio Ludwig está cumplida. - El chico frunció el ceño.
Está claro, porque el señor Ludwig es importante para mí y no pienso romper mi promesa – una ráfaga de furia azotó mi ser – 'Tranquilo Gilbert, no es nada. No te pongas celoso por un niño de 12 años. No pasa nada'.
Bueno, ahora que has visto que esta todo en orden puedes irte – traté de sonar amable, pero mi voz fue claramente fingida. El chico afilo su mirada.
No entiendo como Ludwig puede estar relacionado con alguien como usted – con ello se fue y tuve que poner toda mi fuerza de voluntad para no sacarlo a patadas de nuestra propiedad. – 'Gilbert, es solo un niño, solo un niño, no le hagas nada'. – Respiré profundamente mientras cerraba la puerta.
¿Se puede saber con qué clase de personas te has juntado en mi ausencia? Te dejo unos meses y ya tengo a un niño sobreprotector encima de ti – dije entre dientes – no me quiero ni imaginar con quienes te has relacionado. - El solo pensarlo me hacía hervir la sangre. – Ya Gilbert, no importa, acuérdate que tienes que hacer otras cosas mucho más importantes que estar fastidiándote por un simple chiquillo mortal.
¡Hey chicos! – inmediatamente giré mi cabeza hacia la escotilla tal como el resto lo hiso. De ella salía uno de los vigilantes oficiales con agilidad. Detrás de él venía otro con una sonrisa en la cara – ya han terminado su turno, son libres. –dijo con cierto dramatismo.
El que estaba detrás de él, ya completamente fuera agregó – sí, por cierto gracias por tomar nuestro puesto mientras descansábamos – giré todo mi cuerpo hacia ellos – ,como los turnos son largos y hay pocos grupos no podemos descansar mucho. Al principio es genial, pero después el cansancio se acumula. – le sonreí y le pasé el artefacto.
No hay problema – Erich imitó mi acción con el primero que emergió del submarino - es bueno respirar aire fresco de vez en cuando. Todo el tiempo allá abajo te harta rápidamente. – El resto de los vigilantes ya estaban a cubierta. El joven que estuvo con nosotros fue el primero en entrar.
Te entiendo perfectamente, - dijo el primer hombre que había salido – pero después de unos cuantos días te cansas del monótono paisaje. – Suspiró – ver todo el rato azul es cansador… y cuando hay tormenta, acá arriba se vuelve insoportable. La otra vez casi perdemos a uno de los nuestros. Una ola casi se lo traga pero por suerte las barras lo sujetaron… aunque quedó con una contusión por el impacto.
Ah, sí oí sobre eso. Casi queda otro inconsciente ¿no? – Pregunté.
El hombre asintió. – por suerte estaba amarrado a una cuerda y lo logramos sujetar.
¡Wow! ¿Enserio? Ludwig tenemos que volver algún día acá arriba - '¿Por qué esta tan entusiasmado después de lo que acabaron de decir? Una persona normal no… a, cierto, no es normal…' - suspiré.
Claro – dije medio en broma y medio enserio. Me miró extrañado.
¿Qué? No me mires así. Es mucho mejor estar acá arriba que el turno nocturno en la sala de máquinas – dijo de forma defensiva.
En eso estoy de acuerdo – se unió Heller a la conversación mientras empezaba a bajar – estar en el grupo de mantenimiento tampoco es divertido… si no es un tornillo volador es una válvula que te empapa. – dije arisco.
Para nosotros sería un gusto – con eso Heller bajo y yo lo seguí. Antes de perderlos de vista me despedí como corresponde. – '¿Cuánto tiempo habré pasado allá arriba? Siento que fue una eternidad, pero a la vez no...' – algo captó mi oído que me llamó la atención – '¿Esa canción? ¿Qué?' – a medida que me acercaba al suelo la oía cada vez con más claridad. Era una canción alemana utilizada normalmente para subir la moral. Pude distinguir varios hombres cantando a mí alrededor. No pude evitar sonreír.
Lud – el albino saltó desde la escalera a mi lado – ya que estamos acá y antes de que me vaya a dormir muéstrame las fotos de tu hermano – lo miré sorprendido. La verdad es que me daba un poco de vergüenza, no sé por qué. Antes de que pudiera protestar me agarró la mano y me llevó a mi camarote. No pude decir nada en todo el camino, solo pedía ayuda a través de mis ojos pero nadie lo hacía. Estaban muy absortos en su trabajo o cantando fuertemente.
No puedo esperar a que me enseñes la foto – exclamó.
Nervioso busque por la libreta donde estaban las fotos. Los ojos expectantes de mi amigo no paraban de verme lo que me ponía aun más nervioso. Me detuve un momento pero saqué la libreta de igual forma. Busqué la primera que encontré. Aparecía yo y él con nuestra casa en Berlín en el fondo. Se la pase con rapidez, evitando su mirada.
¿Él es tu hermano? - Su tono de voz no fue el que esperaba. Se notaba serio. Toda vergüenza se desvaneció.
Sí… ¿Por qué? – Erich miró para ambos lados como si buscara a alguien y seguido a eso volvió su atención hacia mí.
¿Biologico? – '¿Por qué pregunta tanto?… además no sé si soy su hermano biológico exactamente… supongo que si lo soy…' – asentí - ¿Por qué no me dijiste que eras un país entonces? – dijo un poco molesto. Me quedé en blanco por unos segundos de la sorpresa.
¿Cómo? – balbuceé.
Sé que él es Prusia, un país. – Quedé atónito – mi país - '¿Cómo lo sabe si supuestamente nuestras identidades lo saben tan pocas personas?' – y si es tu hermano, quiere decir que tú también lo eres. – puso su mano sobre su frente - No entiendo como no me di cuenta antes. – lo último lo dijo para sí.
¿Cómo sabes quién es él? – pregunté inquisitivo.
Eso no importa, lo que importa es porque estás aquí. Tú de todas las personas no deberías estar en un submarino lleno de principiantes. – su actitud se volvió fría… sentí como si algo de mí se rompiera. – 'Me está tratando de esta forma porque… soy un país… ¿Cierto?... no… no puede ser eso… ¿verdad?'.
No me importa, - levantó su mirada. Estaba claramente sorprendido. - alguien más puede reemplazarme. Ahora respóndeme a mí. – desvió la mirada.
Tengo un rango alto en el ejército, en el Este… pero me trasladaron y bueno… me ofrecí a subir a un submarino… ¿Por qué no me lo habías dicho? – decía volviendo a esquivar la mirada.
Dudé unos momentos en contestarle… se veía dolido – No me gusta que me den un trato especial por mi condición de país, asique decidí mantenerlo en secreto. – Suspiré – Ya tengo suficiente con el sobreprotector de mi hermano… y mi jefe… o sus subordinados… -'Y ahora tú al parecer'- no sabes lo difícil que es… El día en que nos conocimos… estaba molesto porque Gilbert fue al puerto y trató de evitar que me fuera…
Aun así no entiendo porque no me lo habías dicho antes… a estas alturas sabes cómo soy… - su voz era baja. – 'Se cómo eres… pero aun así me tratas de una a forma totalmente distinta' – un sentimiento de rabia surgió fugazmente. Lo reprimí con todas mis fuerzas.
La verdad es que pensé en decírtelo después de que todo esto acabara… - alguien pasó corriendo entre medio de nosotros - pero ahora que me descubriste requiero que lo mantengas en secreto.
No hay problema… no le diré a nadie. – en eso otra persona corrió por donde estábamos nosotros, solo que este se detuvo antes de continuar. Con una sonrisa en el rostro nos miró.
¡Hay un convoy cerca! Al fin tendremos un poco de acción – Con ello el joven continuó su camino. Erich y yo nos miramos extrañados.
Voy a ver qué sucede, duérmete que al parecer te espera una noche larga. Después te cuento los detalles – el albino asintió y sin más se acostó en su camarote. – '¿Por qué mi estatus cambia todo siempre?' – sacudí la cabeza con fuerza tratando de deshacerme de esos pensamientos.
Caminé con rapidez al lugar donde está el capitán. Estaba con un compás y una regla en mano, observando un mapa – Escuche las noticias. – dije.
Me puse al lado suyo – Recibimos noticias de un convoy ingles. Son solo cargueros al parecer asique serán fáciles de derribar. Se nos dio la orden de hacerlo asique prepárate.
¿Cuántos días? – no despegó sus ojos del mapa.
Si mis cálculos con correctos en dos días nos encontraremos. Después de eso regresamos a casa si tenemos suerte. – ante la noticia no pude evitar sonreír – 'Mi casa…' – una placentera sensación invadió mi ser.
¡No! Eso no es lo que hay que hacer dumm* - prácticamente grité por el teléfono – Allanar los edificios de los judíos ya es demasiado. Si lo llevas más lejos vamos a tener más problemas que ahora. Ya me basta con las organizaciones secretas que hay, no quiero más ¡Asique controla tus soldados! – Con ello colgué con rabia el teléfono - ¡¿Cómo mierda no pueden tener sentido común? ¡Cuando llegue Ludwig juró que me iré inmediatamente a Polonia! ¡Y esta vez no me iré solo! ¡Tanta incompetencia!
Me dirigí al sillón cuando el teléfono sonó de nuevo – 'Juro que si es de nuevo ese tipo lo primero que haré es encontrarlo y darle una paliza cuando regrese' – regresé al teléfono furioso. Con brusquedad cogí el teléfono.
¡¿QUÉ? – sentía como mi cabeza latía fuertemente y pude haber jurado que mis ojos se salían de mis cuencas. El gran nivel de estrés ya era bastante.
¿Desde cuándo le hablas así a tus superiores, Gilbert? – Aquella voz la verdad me sorprendió pero no bajo mi rabia. – ' ¿Y qué me importa que sea mi superior? Por su culpa estoy pasando por todo esto' – Con todo el esfuerzo que tenía traté de controlar mi voz.
Lo siento señor – la voz me salió claramente forzada – Solo que los incompetentes de sus soldados me tienen harto – dije enfatizando el sus – Asique, por favor, valla directo al grano.
El hombre guardo silencio – 'de seguro debe estar retorciéndose de enojo' – Solo llamaba para decirte que tu querido hermano va a regresar en menos de 6 días. Ya he dado la orden - su voz también era fingida, pero eso no me importo. Todo se desvaneció y un sentimiento de alegría y tranquilidad me invadió. Antes de que pudiese decir algo el cortó.
Me quedé inmóvil por unos momentos.
Una sonrisa se formo en mi rostro.
'Al fin… no tendré que esperarte en incertidumbre… al fin se que te veré'
*Estupido
IMPORTANTE: me demorare en subir el siguiente capitulo porque aun tengo problemas con el computador y parece qu lo recetearé de nuevo :/ tratare de que sea pronto
Siempre he pensado que la combinación más perfecta en un hombre es el pelo negro y los ojos azules~ de allí sale Zeg~
Felices fiestas! (un poco atrasado pero fue inevitable)
