Chapter XI.

Giving Up.

Canciones Recomendadas:

TNT de ACDC.

Giving Up De Ingrid Michelson.

—Edward—dije cuando nos separamos para tomar aire.

—mmm? —susurro mientras estábamos frente a frente con los ojos cerrados.

— ¿no se supone que ya nos íbamos a mi habitación? —pregunte.

—si, vámonos. —comento tomándome de las manos y jalándome. A lo que no pude evitar reírme.

—Edward, Edward. —intente detenerlo, caminaba bastante rápido, llevándome como a una nina pequeña.

Se notaba que estaba impaciente.

—camina rápido, bella. —me apresuro.

—lo siento, pero no todos caminamos a tu misma velocidad. —me queje, intentándole seguir el paso.

—mi velocidad es perfectamente normal, no tengo la culpa que camines a la misma velocidad que una Tortuga con reuma. —se mofo.

No pude evitar soltar su mano y hacer un gesto fingido de indignación, a lo que Edward se volteo y me sonrió, y yo le respondí sacándole la lengua cual niña pequeña y abalanzándome sobre el.

—eres hombre muerto, cullen. —dije. Edward solo se mofo y me dio esa sonrisa torcida que a mi tanto me gustaba.

— ¿Para donde se supone que vamos, creí que íbamos a mi habitación?—comente.

—para allá es donde vamos bella.

— ¿y tu como sabes dónde queda mi habitación?— pregunte.

Edward solo volvió a sonreír como él lo hacía, dejándome a mi idiotizada observándolo.

—yo se muchas cosas bella. —dijo bromeando.

— ¿si? No me digas, yo que pensaba que mi agencia protegía bastante mi privacidad…—me mofe.

—si, de hecho si lo hacen, fue algo difícil saber en cual habitación te estás hospedando, pero no imposible. —dijo con suficiencia.

— ¿ah sí?, ¿así que sabes en que habitación me estoy quedando, no? —pregunte con suspicacia.

—por supuesto, es en la 2172—comento arrogantemente.

Arrogante.

Egocéntrico.

Adorable.

—bella, me estas prestando atención, ¿en que estas pensando? —comento mientras alzaba una de sus cejas.

—En ti—asegure, el solo me dio esa torcida sonrisa que me encanta.

¡Vaya, que me encanta!

—ah si, ya lo sé soy tan adorable…todas piensan en mi, se mueren por mí. —dijo en broma.

—eres un estupido arrogante cullen. —espete.

—sí, lo soy pero ¿así te gusto o no?

—no, no me gustas en absoluto, además no te creas el centro del universo cullen porque no lo eres.

—que mala mentirosa eres bella. —dijo sonriendo.

Soy pésima mentirosa en eso tenía razón, pero no le iba a decir que estaba en lo correcto; me gustaba discutir con él.

Me gustan estas conversaciones sin sentido, donde hablamos de todo y de nada a la vez.

—no, no lo soy cullen. date cuenta que además ni siquiera haces tu trabajo bien. —comente sonriendo.

El solo soltó una carcajada.

— ¡vaya!, que si eres una mala mentirosa, me acabas de decir que te gustan mis películas. —comento.

—sí, pero eso ¿qué tiene que ver en lo que estamos hablando, cullen?—pregunte.

—Bella, eres la persona mas despistada que he conocido—sonrió— me dijiste que no hago mi trabajo bien. —dijo imitando mi voz.

—no me refería a ese trabajo, tonto. —reí.

—me perdí.

—cuando no. —dije con sorna.

—Explícate— exigió.

—me dijiste que sabias en que habitacion me estaba quedando, ¿no?

—sí, hice muy bien mi trabajo ¿o no? ¿Es la 2172? —pregunto.

—no, no lo es. —dije sonriéndole triunfalmente. Mientras estábamos esperando el ascensor.

—claro, que lo es, me tome mi tiempo para hacer algunas llamadas, y averigüé tu habitación, casi, casi misión imposible pero no lo fue, me sentí como sherlock Holmes en una de sus misiones.

Y cuando dijo eso no pude evitar soltar la carcajada. Me imaginaba a Edward con esas gabardinas, fumando y ¡demonios!, se vería tan sexy. El es el tipo de hombre que aunque le colocaras una bolsa de basura aun se vería sexy.

—tú, no eres sherlock Holmes, Eddie mejor quédate como actor, porque como detective te mueres de hambre—dije entre risas.

—tú solo estas celosa, de mi. Me tienes envidia acéptalo. Soy tan cool. —Dijo bromeando—soy sherlock Holmes. No me parezco. —comento mientras hacia muecas.

—querrás decir Watson. —dije riéndome aun mas.

En esos momentos el ascensor llego.

—Mentirosa, vamos a tu habitación, te encanta llevarme la contraria bella, —dijo jalándome dentro del ascensor, sin darme tiempo para detenerlo.

Y mucho menos me dio tiempo para reaccionar, cuando quise darme cuenta tenia a Edward aprisionándome contra la fría pared del ascensor besándome, apasionadamente y sin tregua.

Entreabrí mis labios, su lengua y la mía empezaron a danzar, como si se conocieran desde hace tiempo.

Con el todo era tan fácil, sentía que lo conocía desde hace mucho tiempo, en vez desde hace un par de días.

Perdí la noción del tiempo, como siempre que Edward me besaba, solo sentí que Edward se movió un poco y en un movimiento en seco, el ascensor se sacudió. No pude evitar gritar y exaltarme, a lo que Edward solo empezó a reírse, yo le di un puno en el pecho por burlarse de mí.

—idiota. —murmure.

El solo continúo riéndose.

—lo siento, no pude evitarlo. —comento. Acercándose peligrosamente a mí una vez más.

—Edward, aléjate de mí—dije mientras me alejaba en ese pequeño y reducido espacio.

—podrás correr, pero nunca esconderte. —comento mientras colocaba un rostro parecido a un sicópata.

Los dos nos reímos por ese comentario.

— ¿que no pudiste evitar? —pregunte.

—besarte, desde ayer que lo quería hacer, cuando te vi, te juro que si la señora no hubiera entrado, te hubiera besado hasta cansarme—dijo besándome el cuello—eso quiere decir nunca.

No pude evitar sonreír.

— ¿y ahora esto se daño? —pregunte angustiada.

— ¿te da miedo? —sonrió.

— ¡oh! Cállate cullen, claro que no. —comente haciéndome la fuerte. De hecho no me daba miedo me daba pánico.

—no tienes nada que temer pequeña. —dijo dándome pequeños besos en el rostro.

—te dije que no tengo miedo. —comente indignada.

—si, claro pero no te preocupes yo estoy aquí, después de todo soy un superhéroe—susurro lo último en mi oído.

—si claro. —comente rodando los ojos.

—tú sabes que si, bella.

I'm T.N.T. I'm dynamite, T.N.T and I win the fight…—empezo a cantar y no pude evitar reirme. A todo pulmon.

—Eres un payaso cullen.

—Vámonos—el ascensor súbitamente empezó a funcionar.

—cullen, me has dejado creer que el estúpido ascensor se daño, ¿y tú solo lo tenias detenido? —espete con furia.

Era un imbécil.

Romántico…pero de todos modos un imbécil.

—no te molestes, es que de verdad te quería besar. —dijo haciendo pucheros y dándome besos en toda la cara, y en mi nariz.

—no sé qué hacemos aquí, Edward, la 2172 ya no es mi habitación.

— ¿cómo así? —pregunto sorprendido.

—así como lo ves.

—alice, digamos que hizo un intercambio de habitaciones, ahora mi habitación queda al frente de la tuya, si no me hubieras jalado y hecho caminar, además de besarme sin dejarme respirar y mucho menos pensar coherentemente quizás te hubiera dicho que paso. —explique.

— ¡vaya!, creo que realmente debería agradecerle a alice, ¿así que ahora somos vecinos?

—si…vecinos.

—te tendré mucho más cerca

—ya lo estoy, ¿no? —pregunte.

—por supuesto, por supuesto. —comento sonriendo de oreja a oreja.

Llegamos a la habitación en completo silencio, realmente no era un silencio incomodo por el contrario con Edward todo era agradable, incluso cuando no estábamos hablando, bromeando o besándonos.

Cuando entramos estaba todo en penumbras, una tenue luz iluminaba la habitación; a tientas ingresamos y intente buscar a alice pero no había rastro de ella. Lo cual agradecí enormemente, ya me la imaginaba haciéndome sus millón y un preguntas con total independencia si Edward estaba a mi lado o no.

Si, alice.

Le ofrecí algo de tomar a Edward a lo cual se negó, arrastrándome en el sentido más literal hacia el sillón de la pequeña antesala de la suite.

Sentía a Edward algo tenso y nervioso, me levante para prender las luces pero simplemente se negó jalándome una vez más hacia el sofá.

—bella, simplemente quédate aquí, no necesito agua ni un millón de luces, con la poca luz que hay, te puedo ver a la perfección y con eso me basta, además no necesito nada, solo a ti.

No pude evitar sonreír.

—solo quédate a mi lado y escucha lo que te quiero decir, se que realmente apenas nos estamos conociendo que de hecho no empezamos con el pie derecho, hubo demasiadas confusiones, yo solo quiero empezar las cosas bien contigo, y sobre todas las cosas no quiero que haya mas enredos y por eso quiero que sepas la verdad.

—Toda.

—Edward, yo te creo, creo que no tienes nada con heidy y que yo me…—me interrumpió.

—tú, nada bella simplemente déjame decirte las cosas ¿si? — no pude evitar sonreír y asentir como nina tonta.

—bella, la mayor desventaja de mi trabajo es la prensa, en especial la rosa, amarilla o del color que sea. Detesto sus mentiras, los chismes y esa permanente especulación acerca de mi vida privada, yo siempre he sido demasiado reservado incluso antes de que esta locura comenzara—comento con voz dulce mientras entrelazaba nuestras manos.

—pero una de las cosas que siempre voy a agradecer es que por medio de esos estúpidos buitres, yo te pude conocer, sé que esto sonara completamente bizarro y cursi pero realmente es la verdad— suspiro y se paso su mano libre por el cabello. Clara señal que estaba nervioso.

—Edward, créeme que yo no te voy a juzgar por nada de lo que digas—comente mientras le reiteraba esto apretando aun mas fuerte nuestras manos.

El solo sonrió y continúo hablando.

—La primera vez que supe de ti estaba en Suecia grabando los exteriores de la primer película que estaba fuera de la saga; mi agente entro a mi habitación, estático porque estaba acaparando todas las portadas de las revistas importantes incluso las de moda y ni más ni menos que Nature, donde tú estabas en la portada.

— la única vez que rompí mi propia regla de leer un artículo que escribían sobre mi fue porque tu aparecías allí—suspiro, y se masajeo las sienes en un intento de tranquilizarse un poco. Abrió lentamente sus ojos y me miro fijamente, nos quedamos así por un momento, quizás unos minutos o segundos.

—suena muy cursi ¿a que no? —pregunto con esa sonrisa torcida pero se le notaba nervioso.

—no, no en lo absoluto. —sonreí.

—pero de todos modos no debes confiar en mi opinión—Edward me miro algo escéptico alzando una de sus cejas.

—he visto titanic al menos un millón de veces y siempre lloro, sin contar que leí "The notebook" y por supuesto también llore.

El solo carcajeo y se acerco un poco más, pero aun manteniendo una distancia prudencial, lo que significa no-tan-cerca-para-besarte-pero-si-para-hacerte-desearme.

¡Y vaya cómo funcionaba!

—tú eres un caso peculiar madeimoselle.

—sígueme contando Edward.

—ok.

—te veías absolutamente hermosa en esa portada "al natural" sin una gota de maquillaje. Me cautivaste; las modelos siempre me han parecido algo…—titubeo—inalcanzables, demasiado perfectas para mi gusto, y demasiado predecibles; sin embargo, tu llamaste mi atención, pensé que era por tu físico, pero me encontré a mi mismo buscándote en Google, entrando a un blog donde colocaban todo el día noticias tuyas, realmente se que suena demasiado bizarro pero cuando llegaba a el hotel en las noches lo único que me distraía eras tú, siempre con una sonrisa en tu rostro, bella yo…—suspiro cerrando sus ojos.

Yo realmente no podía creer lo que Edward me estaba diciendo. ¿A él le sucedió lo mismo que a mí? ¿Por qué? Entre tantas actrices y modelos que había ¿porque yo?

—Edward—susurre intentando que abriera los ojos.

—Edward…—insistí pero aun mantenía sus ojos cerrados.

Y lo bese.

Con todas las fuerzas que tenia, con pasión; él me devolvió el beso y ambos estuvimos besándonos hasta que respirar se volvió una necesidad imperante.

Nos quedamos así por algunos segundos intentando recuperar nuestra respiración, bastante errática por cierto.

— ¿por qué? —no pude evitar preguntarle.

Sus grandes orbes me miraron con sorpresa y esa hermosa sonrisa torcida surco su rostro una vez mas.

— ¿por qué no? querrás decir. —

—bella…mi bella. —susurro mientras repartía besos en mi rostro; nariz, barbilla, mejillas, frente, ojos. Un beso casto en los labios; se alejo demasiado rápido sabiendo que si se demoraba más en los labios…íbamos a estar así hasta que no pudiéramos respirar.

—déjame terminar, por favor.

Asentí.

—no sabía que tenias tu que me cautivaba, pero realmente no importaba me gustabas, y mucho. Me encontraba todas las noches leyendo sobre ti, encontrándote más interesante cada vez más. Leía cada entrevista, cada reportaje, critica sobre ti, aunque no creyera de mucho en lo que decían las entrevistas, ya sabes por experiencia propia, prefería ver los videos tuyos en youtube. Soy el hombre más bizarro que has conocido ¿a que no? —pregunto con recelo en sus ojos.

Y lo volví a besar respondiendo esa estúpida pregunta.

Corrección era el hombre más adorable que había conocido.

—espero eso haya respondido tu pregunta…eres adorable cullen.

Sonrió.

—lo sé. —comento de forma arrogante.

Reí.

—eres un arrogante. —dije mientras rodaba los ojos.

—adorable, bella swan…Soy adorable.

—Continua—exigí.

—iba a los eventos de modas a los cuales me invitaban solo para verte, esperaba encontrarte allí, invitarte un trago y conocerte, pero de alguna u otra forma tu nunca estabas y a los eventos que tu asistías, yo no podía ir.

Hasta que salió este proyecto, mi agente me comento que había una nueva película que todavía estaba en proceso pero que uno de los platos iba a ser en parís, y que probablemente se empezara a rodar durante la semana de la moda ya que la historia trata sobre una agente de la CIA que se convierte en modelo, para poder introducirse al mundo de las tratas de blancas. Sabiendo que tu ibas a estar aquí, no lo dude y decidí participar.

— ¿sueno como un sicópata adorable? —cuestiono.

—deja de decir eso Edward—chille enojada.

—no, no eres bizarro, no me pareces un sicópata, ni un cursi. —asegure.

—eres solo un hombre, Edward, alguien al cual yo por extraña razón que parezca le guste, y decidió conocerme. Punto.

—un hombre y una mujer que se atraen, eso es algo normal, sucede desde el inicio de los tiempos, de otra forma ninguno de nosotros dos estuviéramos aquí, es una necesidad básica. Y no me refiero al sexo únicamente.

—si lo sé, solo que estaba bastante nervioso no sabía cómo te lo tomarías, no sabía que ibas a pensar de mi.

—Edward estamos por tu parte de esta historia falta la mía, y créeme que cuando la escuches te vas a tranquilizar y vas a dejar de pensar en estupideces.

—es solo que bella, me gustas y mucho…no quiero que pienses mal de mí o malinterpretes todo, se que no es un caso bastante común. Eso no pasa en la vida común y corriente.

—primero, no le veo nada de malo, en segundo no hay nada de común y mucho menos corriente en ti, así que no hay nada de que preocuparse. Sígueme contando Edward.

Asintió con una sonrisa.

—así que hice el casting y el director quien ya había visto mi trabajo por una película independiente que rodé en argentina, el cual le había gustado mi trabajo decidió contratarme para el papel principal. Intente por todos los medios conseguir en que hotel te estabas hospedando, de hecho tu agencia si protege tu privacidad bastante bien, fue casi, casi misión imposible sacarles información, intente por todos los medios, hasta me pase por un jaque árabe intentando conseguir así sea tu número telefónico pero no cedieron.

Eso sí que me cogió fuera de base.

¿Jaque árabe?

No pude evitar echarme a reír, las lágrimas caían de mis ojos en la forma más literal de la palabra. Edward se unió a mis risas, además empezó a decir que él era muy bueno con los acentos y empezó a imitar y hablar como un "árabe". Duramos bastante tiempo riéndonos.

—eso fue lo más divertido que he escuchado en mucho tiempo. —declare.

—es cierto, mi agencia tiene terminantemente prohibido dar algún tipo de información personal, al menos que no inicien en negociaciones y me contraten como modelo, no pueden dar mi número telefónico, o algún otro tipo de información.

—pero no contaban con mi astucia—comento con sorna.

— ¿Como conseguiste la información?—pregunte con curiosidad.

—ah no, eso sí que no, te puedo decir el milagro, pero no el santo, hermosa.

— ¡Edward! —chille con falsa indignación.

—no puedes ir diciéndome que conseguiste la habitación de hotel, y no se que mas información y no decirme más nada, es totalmente injusto—comente mientras cruzaba los brazos.

—de hecho no lo es, ya sabes lo que dicen que la curiosidad mato al gato. —sentencio.

—No soy ningún gato, así que cuéntame—demande.

—No—sentencio muy seguro.

Pero Edward no contaba, con que cuando yo quería algo… iba por ello.

Me acerque lentamente, haciendo ligeros pucheros y batiendo mis pestanas tal cual había aprendido de alice.

—por favor, dime Edward, no seas injusto—susurraba en su cuello avanzando lentamente hacia su oreja y mordisqueándola un poco.

—ed…—susurre mientras seguía besándolo por su mandíbula y avanzaba muy lentamente hacia sus labios.

—Eres mi perdición bella swan, te lo juro que lo eres—sentencio mientras arremetía apasionadamente contra mis labios una vez mas, y yo realmente no me quejaba.

No podría hacerlo. ¿Quién en su sano juicio lo haría?

Nuestros besos poco a poco subían de tono, y se volvían mucho mas…necesitados. Edward poco a poco fue deshaciendo el beso, volviéndolo más suave, pero no por eso menos apasionado.

Yo de hecho no era así, siempre he sido algo…mojigata con respecto a los hombres. No soy de esa clase de mujeres que van por la vida saltando de novio en novio porque no pueden aguantar su soledad, de hecho, si algo he aprendido en este negocio es a sentirme bien estando sola, así que no me conformo con cualquier idiota que se atraviese en mi camino con tal de no sentirme sola. Aunque mis amigas consideran que soy bastante selectiva. De todos modos, nunca doy un beso en la primera cita, tengo mis reglas, no me gusta que me consideren una chica fácil; tengo una reputación la cual mantener.

Pero con Edward todo era tan distinto, todo se sentía tan natural, era como si lo conociera desde hace mucho tiempo atrás, no me sentía fuera de lugar y mucho menos, que me estaba comportando como una cualquiera.

Con Edward estaba rompiendo todas mis reglas de auto preservación.

Y no me importaba.

En lo absoluto.

He vivido demasiado tiempo constipada con mis propias reglas, protegiéndome de todo y de todos, casi nunca dejo a la gente entrar en mi vida; mejor dicho nunca.

Puedo parecer segura e independiente en el exterior, pero la verdad es que tengo millones de miedos, y por más que me cueste aceptarlo, siempre puedo llegar a necesitar a alguien en mi vida. Nunca me he enamorado por el simple hecho de que tengo pavor a que me rompan el corazón.

Siempre he sido una cobarde, y a la final ¿que he conseguido?

Nada.

Absolutamente nada.

No he conseguido un corazón roto, pero tampoco he vivido.

Asi que Edward era esa especie de tiquete sin retorno hacia lo desconocido, era la posibilidad de por primera vez enfrentar a lo que mas temía, sin ningún tipo de protección, o algún plan de soporte.

"Enfrenta lo que más le temes hasta superarlo".

Y eso iba a hacer iba a enfrentarme a mi más grande temor.

Y realmente no me importaba el resultado.

Tampoco estaba pensando en casarme con Edward y tener hijos y toda esa parafernalia. No creo en el matrimonio y no estoy preparada para tener hijos, al menos no dentro de mínimo unos quince anos.

Pero si estaba harta de huir, y vivir escondiéndome. Porque seamos sinceros, lo que he venido haciendo durante todos estos años es simplemente escondiéndome y huyendo de la realidad. Demasiado asustada para enfrentar a mis miedos.

Y nunca había encontrado un miedo tan pero tan atractivo que este. No me refiero a lo físico…bueno no del todo.

Sabía que estaba arriesgando bastante, y podía salir lastimada.

Pero no me importaba.

Lo que sea que estemos teniendo o "empezando" en estos momentos valía la pena.

Edward valía la pena.

Definitivamente con Edward todos mis instintos de auto preservación se evaporaban.

Completamente.