N/A: Muuucha tensión sexual. Pero mucha.


Capítulo 11 – Operación Verdad o Atrevimiento

Baby this ain't truth or dare

Everybody wonders where we run off to

My body on your body, baby sticking like some glue

Naughty, let's get naughty

– SoMo, Ride.


Cuando Chloe le cede el baño a Beca y baja las escaleras, se encuentra con que de verdad las Bellas se han tomado en serio lo de la fiesta.

Han llenado boles con patatas fritas, doritos, palomitas y todo tipo de comida de picoteo; y la mesa del centro del salón ha desaparecido para dejar ese espacio libre. Se cruza con Lilly, subida en el brazo de uno de los sillones como si fuera un gato, en su paso hacia la cocina, donde ve que la encimera está llena de botellas de diferentes tipos de alcohol y bebidas con las que mezclarlos, además de una torre peligrosamente torcida de vasos de plástico rojo.

Amy la Gorda está sentada en uno de los taburetes comiendo regaliz mientras da instrucciones a las demás.

- …dirle a Beca que nos ponga su música súper guay.

- Ahora mismo está en la ducha así que eso tendrá que esperar – informa la pelirroja, tomando asiento al lado de la australiana. Observa el panorama con bastante escepticismo –. ¿En serio vais a montar una fiesta?

- Tan en serio como que me llamo Amy la Gorda.

- Amy, ya hemos hablado de esto – interviene Stacie, quien ha escuchado el comentario desde el umbral al ir a entrar en la cocina.

- Entonces te digo lo mismo que la última vez – responde la rubia.

- No contestaste la última vez – rememora la Bella con el ceño fruncido.

Amy abre la boca, pero se decide por no decir nada más y se mete otra tira de regaliz en su lugar. Arquea una ceja mientras sacude el paquete en dirección de su co-capitana, pero Chloe lo rechaza con un gesto de la mano.

- Os dais cuenta de que es lunes y mañana tenemos clase, ¿verdad? – prosigue como si nunca hubiera sido interrumpida.

- Venga, capi, no seas aguafiestas – le pide Cynthia Rose con una sacudida de hombros –. Acabamos de terminar exámenes, absolutamente nadie va a ir a clase mañana.

- ¡Oh, hablando de clases! – exclama Flo dando una palmada en la encimera. Su golpe causa que la torre de vasos de plástico se tambalee peligrosamente, y se apresura a estabilizarla antes de que se desparramen por el suelo –. Chloe, llegó una carta para ti esta mañana – señala hacia la mesa con un codo, sus manos todavía en los vasos rojos.

- ¿Para mí? – pregunta la pelirroja, extrañada.

Baja del taburete de un brinco y rebusca entre la pila de cartas que hay en la mesa, a la espera de que sus respectivas dueñas vengan a por ellas. Bajo un catálogo de IKEA, encuentra un sobre blanco con su nombre claramente caligrafiado en la parte delantera. Su mirada se desvía hacia el logo rojo impreso en la parte izquierda superior, y siente su estómago retorcerse de forma dolorosa.

- ¿Por qué estáis todas tan calladas? – Beca entra en la cocina, algo temerosa por lo que se pueda encontrar.

- Chloe tiene un admirador secreto que le está mandando cartas y todas queremos saber quién es – responde Amy con un guiño y un mordisco a su tira de regaliz.

Las cejas de la DJ se fruncen en una mezcla de molestia y confusión, y escanea la habitación rápidamente en busca de su mejor amiga. Encuentra a Chloe congelada al lado de la mesa, con un sobre sin abrir en las manos, y le hace un gesto con la cabeza para que le dé una explicación de lo que en verdad está pasando.

- Es de una de las escuelas en las que pedí plaza – aclara la pelirroja, su voz tiembla un poco de forma que solo Beca capta. En apenas un parpadeo está al lado de Chloe, su mano reposando en el antebrazo de la Bella y todo su rostro una máscara de preocupación. Chloe sacude la cabeza y le tiende el sobre a la morena –. Ábrelo tú, no creo que pueda soportar otro rechazo.

Beca mira el sobre como si le hubieran salido patas y estuviera bailando claqué.

- No… – empieza a negar, pero el bufido de Amy la Gorda la corta.

- Jesús, es solo una carta, ¡no va a morderos! – exclama la australiana bajándose del taburete. Arrebata el sobre de las manos de Chloe y mete el meñique bajo la solapa para desgarrarla –. Te digo esto ya, Chloe – advierte –, si son tan gilipollas de rechazarte, iré hasta allí, les cortaré las orejas y me haré un collar con ellas.

Todas las Bellas asienten y muestran su apoyo a la australiana, y Chloe no puede luchar las lágrimas que se acumulan en sus ojos. No creen que el problema lo tenga ella, y van a seguir apoyándola pase lo que pase. Esta es su familia, y la familia no se da la espalda solo por un pequeño contratiempo. Siente la mano cálida de Beca afianzar su agarre en su brazo cuando Amy por fin es capaz de dejar de pelearse con el sobre y saca la carta.

- Estimada señorita Beale – empieza a leer tras un carraspeo –, le informamos de que hemos recibido su aplicación para… bla, bla, bla, ¿dónde está lo interesante? – pregunta, su mirada danzando por las palabras impresas en el papel.

- Trae anda – Stacie le quita la carta de las manos y lo retoma donde la australiana lo había dejado –. Le pedimos disculpas por haber tardado tanto en ponernos en contacto con usted. Su caso fue un tanto particular, cuenta con todas las características que queremos en nuestra institución, pero su expediente académico es algo que perjudica seriamente sus posibilidades.

Chloe se desinfla al escuchar estas palabras, el último rastro de esperanza que le quedaba desvaneciéndose de su corazón. Siente las lágrimas a punto de caer, y de repente ya no tiene ganas de estar ahí, en la cocina con todas las Bellas escuchando cómo, una vez más, una escuela la rechaza.

Pero Stacie sigue leyendo y la pelirroja no puede hacer nada para bloquear las palabras.

- Sin embargo, hemos decidido hacer una excepción.

Todas las chicas contienen sus respiraciones. Chloe alza la cabeza tan rápido que casi teme hacerse daño en el cuello, y el agarre de Beca en su brazo se vuelve tan fuerte que duele, pero no podría importarle menos porque ahora mismo, lo necesita. Lo necesita tanto como un barco parado necesita un ancla para no ser llevado por la corriente.

- Leímos el escrito que nos proporcionó junto con su aplicación, y todos coincidimos en que, por usted, señorita Beale, merece la pena arriesgarse. Creemos que su lealtad y dedicación son dignas de admiración y, por ello, estamos encantados de darle la bienvenida a nuestra familia. Esperamos escuchar pronto de usted, puede…

La voz de Stacie se convierte en un pitido de fondo mientras Chloe trata de procesar lo que ha escuchado. Su respiración se vuele errática y le da la impresión de que todo da vueltas a su alrededor, la única cosa estable en ese momento es Beca.

La morena jamás afloja su agarre, y Chloe ve cómo ojos azul medianoche caen sobre ella con intensidad. Una enorme sonrisa orgullosa se abre paso por los labios de Beca, quien se gira completamente para solo mirar a Chloe.

- ¿Ves?, te dije que por ti merecía la pena correr el riesgo.

Su voz suena tan estable y sus ojos muestran tanta certeza, como si jamás hubiera dudado de que Chloe lo iba a lograr, que la pelirroja siente que se va a morir como pase más tiempo sin cubrir la sonrisa de Beca con sus labios. La DJ parece tan perdida en el momento como ella, su mirada se desvía varias veces hacia abajo y ambas se olvidan por completo que están en la cocina y rodeadas por las Bellas.

Bellas que observan la escena en absoluto shock. Ni de lejos es la primera vez que son testigos de un código arcoíris en el que parece que una de las dos se va a abalanzar sobre la otra para comérsela a besos, pero es la primera vez que les pasa tanto a Beca como a Chloe a la vez. Y, desde luego, es la primera vez que están tan absortas la una en la otra que ni se dan cuenta de que se están acercando.

Justo en ese momento Lilly entra de un salto en la cocina. Emily da un brinco por el susto y empuja a Flo, que se tambalea en su taburete y le da un manotazo sin querer a la Torre de Pisa de vasos, mandándolos volando a todas partes de la cocina.

La conmoción es suficiente para romper la burbuja de ambas capitanas, que parpadean como si acabaran de despertarse de un hechizo y se miran fijamente. Se dan cuenta de que han estado a punto de besarse frente a las Bellas, y ambas se sueltan igual que si se hubieran quemado. Antes de que alguien tenga oportunidad de decir algo, Beca se agacha y empieza a recoger los vasos que hay por su zona. Chloe la imita y desaparece tras la mesa, sus mejillas coloradas.

Las (Celes)Bellas comparten miradas de incredulidad entre ellas, Ashley musita un silencioso "¿Qué demonios ha sido eso?" al que todas asienten antes de ponerse a ayudar a ambas chicas.


Beca cae de espaldas al suelo entre carcajadas, ambos brazos cruzados en el estómago, no porque le duelan las costillas, sino porque cree que se va a morir como siga riéndose tanto. Rueda por la alfombra del salón mientras lágrimas descienden por sus mejillas, y escucha a la perfección los abucheos de las demás Bellas por encima de la música que tienen puesta de fondo.

Por fin se incorpora con ayuda de una mano apoyada en el suelo y un tirón de Emily en su otro brazo. Le regala una sonrisa a la joven Heredera, quien le devuelve el gesto con el mismo, si no más, nivel de descoordinación. Se seca las lágrimas que todavía corren por su cuello y se traga los últimos restos de risa, inclinándose hacia delante para hacer girar la botella de cristal que está situada en el centro del círculo.

Sí, están jugando a la botella igual que si fueran niñas de doce años a la espera de que les caiga en la persona de la que están pilladas para tener una excusa para besarles por fin. Solo que las Bellas le han dado su toque personal, y en vez de tener que besar a la persona a la que señale la boca de la botella, se les ofrecen las opciones de: verdad, atrevimiento, o prenda y chupito.

La botella da incontables giros hasta que por fin frena y apunta a Chloe. La pelirroja, sentada justo frente a Beca, estira la espalda y todo su rostro muestra la misma cantidad de excitación que pondría un niño al que le dejan comprar lo que quiera en una tienda de chuches. Ambas mejores amigas se miran fijamente antes de que Beca arquee una ceja, desafiante.

- ¿Verdad o atrevimiento, Chlo? – pregunta.

Esta finge pensárselo, pero la curva pícara de sus labios indica que sabe perfectamente qué va a escoger.

- Verdad – contesta con una risita cuando hay un coro de quejas por parte de las demás Bellas.

Beca y Chloe se sonríen, cómplices de una broma privada que solo ellas entienden: saben que las chicas están esperando por la más mínima oportunidad para pillarlas, así que están siendo muy cuidadosas con qué eligen y cómo responden a las preguntas. A juzgar por la desesperación que pueden ver en los ojos de sus amigas cada vez que su turno ha acabado, saben que está funcionando.

- Vale, ya sé qué preguntar – sentencia Stacie con un movimiento de mano demasiado brusco. Un poco de su ginebra con Sprite salpica a Lilly, que sisea igual que un gato y se aleja un poco –. Oops, perdona, Lilly – le da un par de palmaditas en la cabeza, y la morena parece calmarse porque destensa la espalda y busca la mano de Stacie para que continúe –. Chloe, ¿a quién has besado por última vez?

Tanto la pelirroja como la DJ tienen un breve momento de pánico. Sus ojos se encuentran, pero rompen el contacto visual rápidamente para no atraer atención sobre ellas. Beca empieza a mordisquear el interior de su mejilla y oculta su rostro detrás de su vaso de plástico rojo; Chloe, por el contrario, atrapa su labio inferior entre los dientes y frunce el ceño.

- Mi último beso… – musita en voz alta, pensativa.

Sabe perfectamente quién fue su último beso. Todavía recuerda ese intenso momento compartido con Beca en su habitación, momento que no sabe a dónde habría llegado si no hubieran sido interrumpidas – bueno, sí sabe a dónde habría llegado, pero no ayuda nada a su borracha mente pensar en eso ahora. Capaz es de vomitar el nombre de la morena en un descuido.

- No debió de causar mucha impresión si le cuesta tanto recordarlo – le susurra Cynthia Rose a Emily. No controla bien el volumen de su voz, así que, lo que se suponía que debía ser un susurro, le sale más bien como un grito.

A la Heredera le entra un ataque de risa cuando ve la cara de pánico de CR al escucharse a sí misma tan alto, y se recuesta contra Beca al balancearse peligrosamente por la mezcla de risas y la borrachera. La DJ empuja a Emily con el codo para ayudarla a mantenerse recta y no hace comentario alguno, aunque está deseosa de asegurarle a las Bellas que causó bastante impresión en la pelirroja.

- ¡Ah, ya sé! – exclama Chloe, para sobresalto de todas –. Mi último beso fue Ashley – nueve cabezas se giran a la velocidad del rayo hacia la rubia, que abre mucho los ojos y parece profundamente confundida –. Te di un beso antes en la mejilla cuando me trajiste más bebida, ¿no te acuerdas? – le guiña un ojo a la Bella.

- ¡Eso no es justo! – se queja Jessica haciendo un puchero.

- Sabes que esa no era la pregunta, Chlo – apunta Beca tratando de no levantar sospechas.

- La próxima que haga trampas, tendrá que beberse un especial de Amy – advierte Stacie, para deleite de la australiana, que mueve las cejas de forma sugerente.

Un especial de Amy es básicamente un coma etílico servido en vaso. Lo único que hace es volcar todas las botellas de alcohol que tenga a su disposición hasta crear un mejunje que apesta a destilería y proclama que es una bebida que cualquiera podría tomarse sin que su hígado arda en las llamas del infierno.

Un par de rondas más tarde, la boca de la botella vuelve a caer en Beca. Sintiéndose confiada y con la cabeza dando vueltas placenteramente por todo el alcohol consumido, balbucea que escoge atrevimiento.

- ¿Puedo proponerlo yo? – pide Emily para sorpresa de todos. La novata se da cuenta de que ha levantado la mano como si estuviera en clase cuando CR le coge la muñeca y se la baja con una palmadita en el hombro y un asentimiento –. ¡Chachi! – exclama.

Se gira hacia la izquierda, donde la DJ está sentada, tranquilamente recostada hacia atrás sobre sus brazos. Al sentir toda la atención recaer sobre ella, se yergue y esboza una descuidada sonrisa. Sus cejas se arquean al ver el rostro ilusionado de Emily, y si antes ya se sentía confiada, ahora aún más. La Heredera todavía está en la etapa Disney, no va a ser capaz de mandarle hacer nada más fuerte que darle un simple beso a alguien.

Por eso la orden que cae de entre los labios de Emily sorprende a absolutamente todo el mundo.

- Haz un body shot con Chloe.

Termina su reto con un asentimiento de cabeza orgulloso, sin darse cuenta del silencio que se hace por un segundo en el salón, roto cuando Stacie se atraganta con su bebida por la sorpresa y empieza a toser.

- ¿Qué? – exclama Beca, su voz unas octavas más aguda de lo normal.

- ¿…Un body shot? – repite Emily, esta vez con menos seguridad –. ¿Tequila, sal y lima?

- Ya sé que es un body shot, Em – le corta la DJ un poco bruscamente –. Pero…

- Ya la has oído, renacuaja – interviene Amy para ayudar a la pobre novata –. Las reglas son las reglas.

Y las reglas dicen que, si no quieres hacer un reto, o se piensan otro mil veces peor del que ya no puedes escaquearte, o te bebes un especial de Amy lleno hasta el borde. Beca pasó una vez por eso, y ni loca vuelve a hacerlo. Fue incapaz de dejar de vomitar hasta el día siguiente.

Lilly reaparece de la nada con los ingredientes necesarios en las manos, y CR se estira para coger la botella y dejar el hueco del centro vacío para que ambas capitanas se pongan allí. Beca y Chloe comparten una mirada, la DJ un poco asustada, pero la pelirroja se encoge de hombros con una despreocupada sonrisa y gatea hasta el interior del círculo.

Las Bellas empiezan a gritar y vitorear, y Beca se ve empujada y forzada a avanzar por manos que han aparecido de golpe en su espalda. Antes de saber lo que está pasando, tiene un vaso de chupito lleno de tequila en una mano y una lima en la otra mano, mientras que Chloe está cogiendo el salero que le tiende Lilly.

- ¿Dónde…? – con la boca repentinamente seca, Beca tiene que intentarlo un par de veces hasta lograr hacerse oír –. ¿Dónde tengo que echarle la sal?

Emily se alza sobre sus rodillas y se estabiliza con una mano en el hombro de la DJ. Se inclina sobre esta y con un dedo traza el cuello y el escote de Chloe, indicando el camino que debe seguir la sal. Luego recula hasta volver a su sitio y observa, expectante, a sus capitanas.

A Beca le tiemblan las manos cuando deja el chupito de tequila entre sus piernas y las de la pelirroja. Agarra la lima por la zona jugosa con cuidado de no apretar para no pringarse y se la tiende a Chloe para que la coja. Pero la pelirroja no usa sus manos, sino que agacha la cabeza y rodea los dedos de Beca con sus labios y lengua hasta agarrar la corteza de la fruta entre los dientes. Cuando se aparta, las manos de la DJ tiemblan todavía más, y eso trae una sonrisa torcida a la boca de Chloe.

Coge el salero y respira hondo para calmar el zumbar de sus nervios. Duda por unos segundos cómo situarse, pero al final decide estabilizarse agarrando a Chloe por la cadera. Aparta rizos cobrizos de su camino, enganchándolos detrás de la oreja para que no le molesten, y justo cuando se está agachando, capta el brusco entrecortar de la respiración de la pelirroja. Desliza su lengua a lo largo del escote de su mejor amiga hasta subir por su esbelto cuello y terminar un poco antes de llegar a su oreja.

Antes de que se seque su saliva, salpica sal por encima hasta que el camino que ha dejado dibujado sobre la piel de Chloe está cubierto por pequeñas piedrecitas blancas. Sin pararse a pensar mucho en ello porque entonces está segura de que empeoraría las cosas, se inclina hacia delante y vuelve a hacer el mismo recorrido.

Esta vez va más despacio, asegurándose de recoger con su lengua hasta el más pequeño o distante grano de sal. Cuando ha terminado, no puede resistir las ganas y acaricia de forma suave y disimulada el lóbulo de la oreja de Chloe, adorando la forma en que esta tiene que reprimir un gemido. Se traga rápidamente el chupito de tequila, agradeciendo que el mordisco del alcohol borre de su boca tanta sal.

Llega a la parte complicada: coger la lima de la boca de Chloe. Siente el zumbido del alcohol en sus venas, su calor en su estómago, y decide mandar todo a la mierda. Ya que han llegado hasta aquí, ¿qué más da ir un poco más lejos?

Atrapa los labios de Chloe sin un instante de duda, su lengua se adelanta para trazar el labio inferior de la pelirroja y liberar la lima de entre sus dientes. Con un par de tirones más por parte de su lengua, la lima cae dentro de su boca y Beca se separa de su mejor amiga antes de que la situación se les escape de las manos.

Empuja la fruta hasta que la piel asoma por entre sus labios y le da un mordisco al mismo tiempo que le guiña un ojo a una azorada Chloe que todavía no ha reaccionado.

La DJ acaba de terminar de comerse la lima cuando se da cuenta de que el salón está sumido en silencio, sin contar con la música que suena de fondo con una Playlist infinita. Se gira para ver a todas las Bellas en distintos estados de shock, y entonces se da cuenta de golpe de lo que ha hecho.

- Joder – musita Cynthia Rose a media voz.

- Vaya con el Hobbit – comenta Amy la Gorda, positivamente impresionada, antes de dejarse caer de espaldas.

- Eso ha sido jodidamente sexy – habla Stacie de golpe, como si hubiera intentado tragarse las palabras, pero al final no hubiera sido capaz –. O sea, me habéis puesto cachonda y todo.

Beca mira a Chloe y no necesita que esta diga nada para saber que está de acuerdo con Stacie. Sus ojos están tan oscuros que su azul se parece más al de la DJ que al bebé brillante que todo el mundo asocia con la pelirroja, y su boca todavía sigue entreabierta, tal y como la dejó Beca con los roces de su lengua.

Una oleada de calor recorre su cuerpo y necesita de toda su fuerza de voluntad para dejar de mirar a Chloe y no abalanzarse sobre ella para terminar lo que empezaron esa tarde. Recula sobre sus rodillas, algo asustada de lo que será capaz de hacer como no interponga algo de distancia entre ellas, y se bebe de golpe lo que le quedaba en su vaso rojo.

- Voy a por más bebida – anuncia, su voz un tanto temblorosa y ronca.

Con paso inestable, se incorpora con ayuda del hombro de Emily, y se tambalea en dirección a la cocina. Sus manos siguen temblando cuando las apoya en el borde de la encimera, y deja caer la cabeza entre sus hombros con los ojos cerrados. Respira hondo para calmar sus acelerados nervios, que zumban y hacen que hasta el más mínimo roce retumbe amplificado por su interior.


En cuanto Chloe se excusa diciendo que va al baño y desaparece por el pasillo, las (Celes)Bellas cierran el círculo alrededor de Amy, que se ha quedado dormida y está roncando desparramada en el suelo.

- Decidme que vosotras también habéis visto eso – suplica Cynthia Rose.

- ¿Qué parte exactamente? – pregunta Flo –. ¿Cuando casi se besan en la cocina o que Beca le acaba de comer los morros a Chloe delante de todas?

- O cómo llevan escaqueándose de nuestras preguntas toda la noche – observa Jessica.

- Y no os olvidéis la cara de ofensa de nuestra pequeña DJ después de tu comentario – Stacie mira a CR con una expresión que oscila entre satisfacción y burla.

Amy la Gorda se despierta con un sobresalto después de un fuerte ronquido, y carraspea mientras masculla algo que ninguna entiende.

- ¿Una ayudita aquí? – pide desde donde está tumbada en la alfombra. Agita una mano en el aire para que alguien la ayude a levantarse, Lilly y Emily tiran de ella hasta que está sentada –. Gracias, sexys minions – ahora que vuelve a formar parte del grupo, se da cuenta de que sus capitanas están ausentes –. Oh, vaya, ¿me he perdido la excusa patética de Bloe para irse a retozar entre las sábanas?

- No, Amy – le responde la Heredera con una sacudida de cabeza –. Apenas has estado dormida cinco minutos.

- ¿Ah sí? Pues me ha parecido una eternidad – la australiana se encoge de hombros –. ¿Entonces dónde están?

- Beca ha ido a por más bebida, Chloe está en el baño – informa Ashley.

Amy bufa dentro de su vaso de plástico, y cuando se lo aparta de la boca descubre una sonrisa traviesa.

- Seguro que Chloe ha tenido que ir a aliviar la ola de calor en el sur de su ecuador – mueve las cejas sugerentemente, de tal forma que, si alguna Bella no había entendido lo que quería decir, solo con el gesto les queda claro.

- No la culpo, yo también tengo una ola de calor en el sur de mi ecuador y solo estaba mirando – comenta Stacie, tan brutalmente honesta como siempre.

Hay un par de muecas de grima por parte de algunas chicas que no sienten la necesidad de conocer esos detalles, pero la única que responde es Amy.

- Stace, tú no cuentas. A ti te pone cachonda tu clase de matemáticas para cerebritos.

La morena parece ofendida por un breve segundo, aunque luego deja escapar una carcajada y asiente con orgullo.

- Chicas, ¿podéis centraros por un momento? – exige Cynthia Rose –. Aquí está pasando algo raro y tenemos que averiguar qué exactamente.


Mientras tanto, en la cocina, Beca abre la nevera con un tintineo y fuerza a sus ojos a enfocar las letras de las etiquetas de las botellas que llenan uno de los soportes de la puerta y una balda entera. Acaba de cerrar los dedos en torno al cuello de la de vodka cuando siente dos manos caer sobre sus caderas.

Se gira con un sobresalto, y apenas tiene tiempo de preguntarle a Chloe qué está haciendo ahí antes de que su boca esté ocupada con los labios de la pelirroja. Se ve empujada hasta chocar con el interior de la nevera, que tintinea por el golpe. Una exclamación de sorpresa muere ahogada en su garganta y es sustituida por un gemido cuando Chloe muerde sus labios y recorre su boca con su lengua con desesperación.

Es como si Beca fuera el oxígeno que Chloe necesita y no consiguiera el suficiente para seguir respirando.

- Chlo – jadea la morena cuando su mejor amiga se separa medio segundo para cambiar de ángulo –. Mmmhh… Chl… – vuelve a intentarlo antes de ser acallada por otro beso abrasivo.

Su cabeza da vueltas a mayor velocidad que la Tierra y la piel de su cintura arde allí donde las manos de la pelirroja reposan por debajo de la camiseta que lleva puesta.

- Vamos a mi habitación – musita Chloe en apenas un susurro, lo suficientemente lejos como para poder hablar, pero tan cerca que sus labios rozan los de Beca con cada palabra.

La espalda de la DJ se estremece, y no sabe si es por la sugerencia de su mejor amiga o porque está prácticamente dentro de la nevera y empieza a tener frío. Tiene que obligar a sus ojos a permanecer abiertos, pero joder. Es difícil con las cosas que Chloe está haciendo en su oreja y benditos sean los ejercicios vocales de a cappella porque lo que la lengua de la pelirroja es capaz de hacer no debería ni ser legal en primer lugar.

- No... Oh dios – gime, y que le den, cierra los ojos para abandonarse a las sensaciones que recorren su cuerpo. Sus dedos se crispan alrededor de las trabillas de los vaqueros de Chloe, pegándola más a ella –. Va a ser muy cantoso si... ah... si nos vamos juntas después de... joder, Chlo... de semejante numerito con el body shot – se las apaña para murmurar entre jadeos, rezando para que su mejor amiga sea capaz de entenderla a la primera porque no se ve capaz de repetirlo.

- Me importa una mierda – gruñe Chloe.

Remarca sus palabras con un fuerte mordisco al lóbulo de su oreja y Beca siente sus rodillas flaquear por la intensidad del latigazo de placer que la recorre de arriba abajo. Porque Chloe nunca dice palabras malsonantes. Nunca. Solo cuando lo que siente ha llegado a extremos insoportables.

Vuelve a haber otro fuerte tintineo cuando Beca deja caer la cabeza contra la nevera abierta.

- ¡Ey, DJ Bex! – grita Amy desde el salón –. ¡Vas a romper algo como sigas dando esos golpes!

El comentario de la australiana triunfa donde la morena ha fracasado. Chloe por fin parece entrar en razón y se separa de Beca con un chasquido de sus labios. Con apenas una distancia de diez centímetros entre una y otra, ambas tratan de normalizar sus erráticas respiraciones. La nevera empieza a pitar, alertando de que lleva abierta mucho rato, pero ninguna de las dos da muestras de estar escuchado el sonido.

- Continuaremos luego con esto.

Y con esa promesa, que suena más a advertencia que a otra cosa, la pelirroja gira de forma algo inestable sobre sus talones descalzos y desaparece por la puerta de la cocina que da al pasillo.

- Joder – musita Beca frotándose la cara.

Sus manos tiemblan más que nunca cuando las alza, y ya ni se molesta en leer qué tipo de alcohol está cogiendo, cierra los dedos en el cuello de la botella que le queda más cerca y le da un sorbo directamente. Hace una mueca cuando el vodka baja por su garganta y quema todo a su paso, sumándose al calor acumulado en la parte baja de su abdomen.


Cuando el reloj marca las dos y cuarto de la noche, Beca decide que lo más sensato es dar la noche por terminada.

Vestida solo con los shorts del pijama y el sujetador, sabe que como continúe, puede terminar mal. Está ligeramente borracha y sentada justo frente a Chloe, quien se ha visto forzada a renunciar a casi toda su ropa a excepción de la interior para escaquearse de las preguntas y las pruebas cada vez más atrevidas de las Bellas. Por si tenerla semi desnuda frente a ella no fuera suficiente, los intensos ojos de la pelirroja están fijos en ella de manera casi permanente y provocan que el más placentero tipo de ardor recorra el cuerpo de Beca.

Ya le cuesta mucho concentrarse en no babear, no quiere tentar más a la suerte. Además, mañana… es decir, hoy, en unas horas, tiene que ir a trabajar. Empieza la laboriosa tarea de incorporarse, y se gana un cojín en la cara lanzado con más suerte que puntería por Stacie.

- No seas aburrida – se queja esta.

- Tengo que ir a Residual Heat por la tarde – se excusa con un encogimiento de hombros –, y estoy casi segura de que mi jefe querrá tener una reunión conmigo, así que – coge su camiseta de la pila de ropa formada en el interior del círculo y se levanta de forma un tanto inestable –, me da que me voy a dormir para no presentarme allí borracha todavía.

Ignora los abucheos que recibe a modo de respuesta y se encamina a las escaleras. Agarra con fuerza la barandilla porque las escaleras se tambalean un poco. O quizá es ella la que se tambalea. No está segura.

Llega al segundo piso sana y salva, y se mete en el baño para lavarse los dientes y quitarse el horrible sabor a colonia que le ha dejado en la boca la última bebida que le ha preparado Amy. La australiana dijo que solo llevaba vodka y Coca-Cola, pero Beca no sabe si creerla o no. El baño da vueltas a su alrededor cuando se agacha y levanta tras escupir la pasta, y agradece a sus últimos restos de sensatez por haber decidido que era el momento de irse.

Cuando sale del baño, se encuentra cara a cara con Lilly. Ahoga un grito, pero aun así salta un par de pasos hacia atrás. Su mano vuela hasta aterrizar en el borde del lavabo para estabilizarse.

- ¡Lilly! ¿Se puede saber qué estás haciendo ahí a oscuras? – exclama con voz más aguda de lo normal.

Encuentra su respuesta cuando por las escaleras aparecen las cabezas de Jessica y Ashley, que van dadas del brazo para evitar accidentes. Las sigue de cerca Cynthia Rose tirando de una Emily somnolienta mientras Stacie la empuja por la espalda.

- Hemos decidido que nos vamos todas a dormir para que no te pierdas la diversión – le informa la Heredera con un bostezo.

Beca traba miradas con Chloe, que es la siguiente en llegar al segundo piso. Traga saliva al ver que no se ha molestado en vestirse, y que lleva su ropa hecha un guiñapo en las manos. La pelirroja sostiene su mirada por un largo rato antes de decir las buenas noches a las demás y meterse en su habitación, cerrando la puerta tras ella. Flo, al parecer, es la última, ya que le toca ir apagando las luces a su paso.

- Buenas noches, Beca – dice, encaminándose a la habitación que comparte con CR.

- ¿Y Amy? – inquiere la DJ, extrañada.

- Ha quedado con Bumper – Flo agita las cejas con una sonrisa traviesa.

La morena asiente y devuelve la despedida de forma un tanto distraída. Saca el móvil de su bolsillo trasero para comprobar que tiene suficiente batería como para aguantar lo que queda de día, y, en vez de subir hasta su habitación, se asegura de que todas las Bellas estén ya dentro de sus habitaciones y se cuela en la de Chloe.

Al fin y al cabo, tienen cosas que continuar.


N/A: Deberíais agradecerle a Loveislouder77 en Wattpad que estuviera constantemente encima de mí para recordarme que tenía que actualizar. Quizá la contrate como asistente personal y todo ;D

Y, ya personalmente, gracias Clave123, porque con tu review me diste una idea para los siguientes capítulos en la que yo no había caído, pero que hace todo lo que está por venir más divertido aún ;D