El aire se hizo denso era como querer respirar bajo el agua, no imagino ni en sus mejores sueños que algo así pasará en la vida real, no sabía que decir o hacer, solo veía a los dos hombres frente a ella, a uno de ellos en especial.
–Puedes pasar Bella –Carlisle le sonrió, Edward por el contrario tenía una expresión de sufrimiento.
–Solo vengo a relevar a Edward, le pedí a Esme que durmiera un poco más –entro en la habitación -¿Cómo te sientes? –dijo poniéndose al otro lado de la cama y sin quitar los ojos de Edward.
–Bien gracias por preocuparte y por cuidar de mi esposa –elevo la mano para tomar la de ella, vio a su hijo y decidió mostrarle una salida –Edward deberías ir a descansar, tengo una hermosa señorita que me hará compañía.
–Ve a descansar –dijo Bella esperando que Edward reaccionará.
Edward solo pudo asentir, su cuerpo no quería obedecer, porque de ser así ya habría dicho "Bella ya sabes cuánto le gusta bromear a mi padre" su cerebro era el que no funcionaba. Salido del hospital y aun no podía soltar el aire que estaba reteniendo. Un camión toco la bocina y eso lo hizo saltar, el aire de sus pulmones salió. Se orillo ya que sus manos temblaban. –Bella –articulo con los labios "Lo sabe, lo sabe" repetía en su cabeza y una voz le contesto "Y no dijiste nada" Bella había oído y él no dijo nada solo se quedo ahí, tenía que regresar y hablar con ella –Soy una niña –se recrimino. Dio marcha al auto de nuevo, solo podía esperar para hablar con ella.
….
Carlisle vio a su hijo salir sin decir palabra, le extraño que se comportara de esa manera, Edward siempre fue seguro de sí mismo y su comportamiento de hace unos segundos demostraba lo contrario. ¿Por qué Isabella lo hacía inseguro? Esa niña siempre había adorado a Edward no era la típica chica vanidosa que le gustaba menospreciar a la gente.
–Gracias de nuevo por venir –Bella intento sonreír –Pero no creo que Esme se quedara a dormir.
–No fue su decisión –dijo avergonzada –anoche mamá me hablo para decirme que le diera un té para relajarse, y no había despertado cuando salí –Carlisle rió y ella se unió.
–No estará contenta contigo –tomo su mano –Nena lo que escuchaste… -Bella negó.
– Quisiera que Edward me lo aclara, no es que no te crea pero…
–Está bien, no sé qué pasa con la juventud de ahora –Bella se acero a darle un beso en la mejilla.
….
Había pasado tres horas junto a Carlisle y Esme, que llego enojada por el truco, y Edward no regreso, sus padres llegaron cuando ella se iba así que alguien llevaría a comer a Esme sin dejar solo al enfermo. "¿Si busco a Edward?"Se pregunto cuando salió del estacionamiento del hospital.
Si lo buscaba sin avisarle, no le daría opción de negarse, así que se dirigió a su departamento.
Todo el trayecto estuvo pensando en que decirle "Yo también te amo" podría decirlo pero después de que él lo dijera, "Otra vez" claro esperar que el hablara primero los había llevado a esa situación, pero no sabía cómo empezar. Al llegar al edificio estaciono su auto, respiro tratando de llenar sus pulmones al máximo, se dio valor y al fin pudo bajar. Se encontró con Jared el portero del edifico.
–Señorita buenas tardes –Bella le sonrió.
–Hola Jared, el señor Cullen está –el poco valor que tenía se esfumo, que no este, que no este, rogo.
–Si –contesto él hombre deteniendo la puerta del elevador para que entrara.
-Gracias –le dijo, "Ya no hay marcha atrás" pensó. Los diez pisos se le antojaron eternos, sus manos sudaban y las restregaba en sus pantalones para secarlas, se sintió claustrofóbica y cuando las puertas se abrieron salió corriendo al pasillo.
– ¿Bella? –en ese momento prefirió estar encerrada en el aparato.
–Ha, yo… ¿Hola? –su cerebro dejo de funcionar y su valor salió volando.
–Pasó algo, ya iba al hospital –dijo alarmado.
–No, tu papá está bien –se quedaron en silencio y evitando la mirada del otro.
–Yo, Bella lo que dijo papá, bueno la verdad es que –se aclaro la garganta y Bella vio que lo que quería decir. No se lo iba a permitir así que se aventó a sus brazos y lo beso.
Gloria, éxtasis, felicidad en todas las formas dichas era lo que llenaba su corazón su mente, todo en él. Al principio había dejado sus brazos laxos, pero ahora reaccionando, sus manos estaban tocando la piel de su cintura, ella lo tenía atrapado –no es que quisiera soltarse– abrazando su cuello. Necesitaba aire, no le importaba podía morir ahogado pero en el cielo. Los labios suaves y dulces de Bella se separaban, él no sabía si para tomar aire o para que el pudiera saborear su boca con su legua; cosa que no haría en su primer beso, el primero era el que contaba, el que se recordaba y él quería que lo recordara por ser tierno, dulce que sintiera su amor.
Bella no sentía que sus pies tocaran el piso, de hecho no sentía nada que no fuera a Edward, su tacto, su aliento, su fuerza, ¿Cuánto tiempo soñando? Ahora era una realidad. Necesitaba aire, pero podía prescindir de esa función, todo por no separarse de Edward.
Cuando el aire se volvió indispensable tuvieron que separar sus labios, pero sin soltarse. No estaban preparados para hablar y aclarar las cosas pero tampoco se querían separar. Edward retiro una mano para sacar las llaves y poder entrar, pero se negó a soltarla del todo. Todo lo demás lo hacía mecánicamente, sus sentidos solo reaccionaban a Bella, oler su perfume de flores, observar sus mejillas sonrojadas, sentir su piel suave y caliente, oír el susurro de su respiración y en saborear de nuevo sus labios, cuando sus ojos se encontraron, él se dio cuenta que Bella sentía lo mismo; sus pulmones ya tenían suficiente aire, inclino la cabeza y volvió a besarla.
Sus manos no se quedaron quietas recorrían cada tramo de su musculoso cuerpo, quería verlo también, admirarlo como lo hacía cuando iban a la playa. Lo necesitaba ya, por eso en un taque de valentía metió su mano bajo la camisa de Edward y con la otra fue desabrochando los botones. La respiración de él se agito a un mas pero no hizo el intento de detenerla y ella continuo, cuando la camisa estuvo abierta recorrió su pecho desde la cintura hasta los hombros, sintió como Edward se estremecía ante su toque, deslizo sus manos por sus hombros para sacar el estorboso pedazo de tela.
Edward sentía las cálidas manos de Bella recorriéndolo, no se quedo atrás sus manos subieron hasta encontrar los senos de Bella, -una corriente eléctrica lo atravesó– los comenzó a acariciar sobre el sostén, del los labios de Bella se escucho un pequeño gemido. No era un experto en mujeres solo había estado con dos pero podía reconocer cuando una lo deseaba, encantado de que esa mujer fuera Bella continuo masajeando sus senos primero con los nudillos luego con sus largos dedos. Estaba en el cielo y no quería bajar.
Ambos saltaron cuando un celular comenzó a sonar, sus respiraciones eran agitadas tomaban aire con dificultad y sus ojos no se apartaban del otro. El celular continúo replicando.
–Es el e mío –dijo Bella, pero no se movió de su lugar. La mano de Edward seguía apretando su seno y las suyas estaban demasiado cerca de los pantalones de él.
–¿Contestaras? –Edward también se dio cuenta de la situación en la que se encontraban, despacio muy a su pesar se separo de ella, pero sus ojos no lo hicieron, se veía tan hermosa toda sonrojada, con los labios rojos e hinchados. –Bella tu celular.
–Si claro –ella por fin pudo moverse, saco el celular de su bolsa trasera. –Hola –su voz estaba distorsionada aun no se recuperaba.
–Bella, te oyes mal, paso algo con Carlisle –maldijo a Alice, por primera vez en su vida la odio.
–No All, él está bien, se puede saber para que me llamaste –Edward que seguía frente a ella, sin camisa, enarco una ceja por el tono que utilizo –Perdón –dijo en un susurro pero Alice la escucho.
–Tenemos que hablar, algo pasa, lo sé –ambas suspiraron
–Me doy cuenta de que tenemos que hablar, pero será más tarde –vio a Edward levantar su camisa, su momento mágico estaba roto –Yo te hablo
–Bien es importante –no oyó más, suspiro y volvió a guardar el aparato.
El único ruido que siguió a la llamada fue el de Edward al ponerse su camisa, Bella discreta y disimuladamente se arreglo la ropa, tenían que hablar pero no sabían que decir, conectados por alguna fuerza ambos tomaron aire, buscaron sus ojos y sonrieron por la sincronización de sus movimientos. Las palabras sobraban cuando los ojos eran el reflejo del alma.
Perdón por el retraso, merezco un review después de tanto tiempo? Gracias a las que siguen leyendo y me dejan saber su opinión, también a las lectoras fantasma.
Any
