KHR no es mío, solo tomo prestados a los sexys personajes.


Capítulo 11: Plan fallido

El plan se suponía seria sencillo, ya que sin familia que le detuviera Tsuna podría acompañarles sin problemas… o eso pensaban hasta que descubrieron que este le tenía miedo a las alturas, por lo cual tardaron un poco en convencerlo para que aceptara y otro rato para hacerle subir al jet que los llevaría a Inglaterra.

En el transcurso del viaje, Natsu le coloco en su cuello una cadena con un anillo a Tsuna, el cual funcionaba como un amuleto de protección mientras estuviera en el palacio, ya que no sabían si ya existía algún infiltrado… e igual le pidió que nunca se lo quitara ya que este anillo lo protegería de otros vampiros que quisieran llegar a atacarle o alimentarse de él.

Después de unas horas, los chicos llegaron a su destino donde ya había varias limosinas en la pista esperándoles para llevarlos al castillo.

El primero en descender del jet fue Takeshi, seguido por Natsume el cual usaba sus clásicas gafas negras los cuales fueron recibos por varios hombres vestidos de smoking negro los cuales usaban gafas negras, de esos hombres 2 personas sobresalían porque no portaban gafas oscuras… el primero era un chico de cabello corto negro y ojos cafés, de tés ligeramente morena, alto y algo fornido, el cual tenía un ligero parecido a Takeshi, estaba vestido en un smoking negro, con camisa blanca sin corbata y zapatos negros, el cual portaba una katana; el segundo era un pelirrojo de ojos rojos, el cual era de tés clara, ojos rojos y poseía un tatuaje en forma de llamas rojas en la parte izquierda de su rostro y estaba fumando un cigarro, al igual que su compañero vestía un smoking negro sin corbata con zapatos negros.

- Al fin llegan – se escuchó que se quejaba el pelirrojo.

- ¿Tuvieron algún percance? – pregunto de forma calmada el pelinegro.

- Lo importante es que llegamos – se burló Natsu, el cual sonreía de lado al notar que su respuesta enojaba al pelirrojo.

- Natsu… - le regaño Takeshi – perdón por eso y si tuvimos un pequeño retraso – comento algo apenado.

- Bueno no se preocupen – opino el pelinegro mientras les sonreía – lo importante es que ya están aquí e igual ya te están esperando Natsu… – comento, pero en eso noto que el castaño miraba en dirección al jet – ¿pasa algo?

- Am… bueno con respecto a eso – opino de forma nerviosa Takeshi mientras miraba de reojo a su amigo.

- Tch… - se escuchó que se quejaba el castaño, mientras se giraba para volver a subir al jet.

- ¿Qué le pasa ahora? – pregunto el pelirrojo.

- Es que… - empezó a decir Takeshi, pero sus palabras fueron interrumpidas por alguien…

- Noooo, no quiero… - escucho que alguien gritaba desde el interior del jet.

- Vamos, ya es hora de bajar – se escuchó que ahora hablaba Natsume.

- No quiero…

- Ya hablamos de esto y lo aceptaste, ahora muévete…

- Pero…

- Nada de peros e igual ya te lo expliqué, así que vamos…

- No… por favor no quiero salir así…

- Takeshi ¿qué está pasando? – hablo enojo el pelinegro, mientras tomaba el mango de su espada.

-Espera ni-sama ahora te explico, es que… - empezó a decir de forma nerviosa Takeshi.

Pero en eso nuevamente Natsume salió del jet, acompañado de una chica de cabello rosa largo el cual era adornado con una diadema color negra, ella usaba un vestido holgado largo de color lila de manga larga y llevaba botines de color café escuro, de tés clara, pero en esos momentos tenía oculta la mirada bajo su fleco y solo se podía apreciar un fuerte sonrojo en sus mejillas.

- ¿Qué significa esto y quien es ella? – pregunto el pelirrojo, el cual miraba a la pareja con el ceño fruncido.

- Ella es mi invitada y es todo lo que necesitas saber, herbívoro – opino Natsume mientras sonreía de lado al mismo tiempo que caminaba tomado de la mano de la peli rosa y se subían a una limosina.

- Tch… a este sí que le hizo bien salir – opino con fastidio el pelirrojo.

- Vamos G cálmate, al menos me alegra notar que ya regreso a su carácter normal – opino divertido el pelinegro mayor – además… - comento ahora mirando de forma seria al pelinegro menor – de seguro nos lo explicaran todo en la mansión, no es así Takeshi.

- Si… - respondió sin mirar a ver a los ojos de su hermano para luego correr en dirección a la limosina donde se había subido el castaño y su acompañante.

- ¿Porque dejas que se escapen? – opino enojado el pelirrojo.

- Porque ahora no es el momento de cuestionarles más con esta situación y con lo que nosotros descubrimos, ¿no crees? – dijo de forma seria mientras se encaminaba a abordar otra de las limosinas disponibles.

Ante ese comentario su compañero atino a suspirar, mientras se giraba a darle algunas indicaciones a los demás y con ello ponerse en marcha en dirección al palacio.

- Repítanme, porque debo usar este disfraz – pregunto algo molesto Tsuna.

- Oh vamos, si te ves linda así – opino con burla Natsu, notando que su comentario solo hacía que el contrario se sonrojara más de lo que ya estaba.

- Tsuna, perdón, pero como te explicamos por ahora es peligroso que alguien te vea, por ello te pedimos que te disfrazaras.

- Esa parte la entiendo, pero ¿porque debo disfrazarme de chica? – reclamo.

- Porque era el único disfraz que teníamos a mano en el jet – contesto de forma aburrida el castaño.

- Bueno al menos llegando a tu casa me lo podre quitar – refunfuño Tsuna mientras fijaba su mirada en la ventana.

- Am… de hecho… - empezó a hablar de forma nerviosa Natsume – necesitare que te quedes con esas ropas por un tiempo…

- ¡Que…! ¿Por qué? – reclamo enojado Tsuna.

- Es que no sé cómo reaccionaran ellos si te ven sin el disfraz….

- ¿Ellos? – pregunto sin entender el de mirada chocolate.

- Se refiere a sus padres – dijo Takeshi, el cual en ese momento solo estaba riéndose internamente sobre la situación.

- Hmm… supongo que puede que tengas razón – opino de forma calmada Tsuna recordando lo que le había contado Natsu – pero, aun así, no quiero seguir disfrazado de esta forma, me siento extraño.

Después de eso el resto del trayecto estuvo tranquilo, donde Tsunayoshi pudo apreciar el paisaje que ofrecía el recorrido, donde se podía apreciar las casas y castillos del lugar, así como algunos jardines y bosques del lugar. Tras un rato ellos se alejaron de todo eso entrando en un bosque el cual parecía algo lúgubre para luego dar paso a la vista de un enorme castillo de estilo gótico de paredes hechas de piedra en tonos blancos y rojizos con techos de color azul oscuro, grandes ventanales y algunos adornos, este poseía un gran jardín del cual se podían apreciar muchos árboles de diversas especies al igual que una gran variedad de rosales los cuales decoraban el lugar junto con varios muebles y construcciones para el jardín, así como lagunas estatuas y fuentes.

- Wow… - opino asombrado Tsuna.

- Llegamos – anuncio de forma calmada Takeshi, al mismo tiempo que el automóvil se detenía frente a la puerta principal de castillo.

- Eh… entonces en serio aquí vives – pregunto asustado Tsuna.

- Si… - opino de forma aburrida Natsume – bueno recuerda Tsuna no te separes de mí y no hables con nadie – le indico mientras se colocaba nuevamente sus lentes oscuros y se bajaba de la limosina.

Ante eso el castaño asintió, para después salir del vehículo.

Al bajar nuevamente fue tomado de la mano por el castaño, el cual le guio al interior del castillo.

Este era igual de impresionante en su interior por sus grandes decoraciones e igual por la gran cantidad de gente que veía ahí reunida dándole la bienvenida al castaño.

- Natsu… - se escuchó que alguien llamaba al castaño, por lo cual el grupo detuvo su andar y en ese momento alguien se lanzaba a abrazar al castaño – te extrañe muchísimo, mi amor – empezó a decir.

Ante eso Tsuna por un momento se sintió algo extraño, ya que no le había gustado escuchar como le decía por lo cual soltó la mano del castaño… notando que este ahora le miraba a ver.

- Giotto, compórtate – escucho que alguien más hablaba. Ahora notando que un hombre de cabello rubio platinado corto, de tés clara, ojos color grises, alto y fornido; avanzaba a paso lento se acercaba a ellos, el cual vestía una camisa color purpura con corbata negra, pantalón negro y zapatos bien lustrados.

En eso Tsuna noto algo curioso, todos a su alrededor se habían inclinado apenas habían aparecido esos rubios, por lo cual se puso algo nervioso y en eso noto que el hombre que acaba de llegar le miraba a ver.

- ¿Quién eres tú, herbívora? – le pregunto mientras fruncía el ceño.

Ante esa pregunta, la persona que abrazaba a Natsu se separó de él, para igual mirar a ver, dejando ver que esta persona era idéntica a Natsu, exceptuando por la diferencia en el color de su cabello, el cual era rubio.

- Ah… bueno yo… - empezó a hablar de forma nerviosa Tsuna.

- Ella es una amiga que hice en mi estadía en Japón – se apresuró a decir Natsu al mismo tiempo que tomaba de la mano a la peli rosa para buscar calmarla.

- Hmm… - se limitó a opinar el rubio platinado.

Por su parte el otro rubio solo frunció ligeramente el ceño mientras empezaba a mirar con enojo a la pobre chica, la cual se ponía más nerviosa ante esa mirada.

- ¿Y qué?, no vas a presentárnosla – exigió el rubio, algo celoso.

- Am… claro – opino de forma nerviosa el castaño – Tsu ellos son mis padres… papa, padre ella es Tsu – dijo algo nervioso.

- Eh… ellos son tus padres – pregunto Tsu mirando algo con lago de sorpresa al castaño.

- ¿Algún problema con eso? – cuestiono Giotto.

- Am no… bueno es que yo pensé… ah, no nada olvídelo – comento de forma nerviosa Tsu.

- Natsume ¿porque trajiste a una humana a la casa? – pregunto el rubio platinado.

- ¿Que te hace pensar que ella es humana?, padre.

- Su escaso conocimiento de la identidad de sus reyes – contesto ahora el pelirrojo.

- Yo creo que ustedes 3, nos deben algunas explicaciones… no lo creen – opino de forma sería el pelinegro mayor.

- E igual le puedes pedir a tu amiga que se quite ese disfraz o ahí algo más que nos estén ocultando – hablo el rubio de mirada atardecer.

- De hecho, si – hablo rápidamente Takeshi – pero es algo que me gustaría que les dijéramos en privado – hablo de forma segura, mientras miraba de reojo a todos los que estaban a su alrededor.

Obvio esa indirecta fue captada por todos los presentes los cuales, asintieron y se encaminaron a la oficina del rey para poder hablar en privado.