Capitulo XI.
Leonardo había despertado en un lugar oscuro y ruinoso. Deambulando por ese sendero y sin saber como había ido a parar en él, el chico se preguntaba una y otra vez dónde estaban sus hermanos; ¿Habría fallado al intentar sacarlos de aquella emboscada? ¿Los habría llevado a ese lugar de muerte en lugar de llevarlos a la guarida? No reconocía el sitio, pues el cielo estaba totalmente oscuro; como si una bomba nuclear hubiese arrasado con todo y dejado solo montones de escombros y cenizas a su paso. A donde quiera que el chico pusiera un pie, la sensación de podredumbre y abandono le inundaba completamente, y la desesperación, la soledad, el hallarse ahí con la incertidumbre de a donde había ido a parar su familia le agobiaba.
El panorama se veía y se sentía inerte; era como el escenario de una cruel y sanguinaria guerra. En casi toda la zona había colosos de roca, derruidos, que luchaban por permanecer en pie; aquella cúpula celeste que Leonardo había visto inmersa en la oscuridad, mostraba en lo más alto un halo ligeramente verde. El chico se talló los ojos; se hallaba tan cansado que le era difícil mantenerlos abiertos y enfocar; después de eso miró de nuevo a su alrededor buscando algún rastro de vida, buscando a los suyos.
Fue cuando algo que se alzaba a lo lejos, en medio de una inmensa laguna roja, le pareció familiar; echando una segunda ojeada logró reconocerla. Inerte, de expresión fría, con su corona destrozada y la mirada vacía, la antorcha erguida, pero rota a la mitad, como si intentará oponer resistencia a pesar de que la batalla ya estaba perdida; se encontraba la estatua de la libertad.
¡Imposible! ¿Quería decir que…que aquello era Nueva York? ¡¿Cómo era eso posible?!
Miró la laguna roja; desesperado corrió hacia ella, consciente de lo que hallaría, y, pese a que todo su ser le pedía a gritos que no lo hiciera, el joven se acercó; sí, no se había equivocado, aquello era un mar de sangre. Aturdido…aterrado; corrió por el lugar en busca de sus hermanos, aun más desesperado que antes, pero el lugar continuaba desierto; siguió corriendo, llamando, gritando los nombres de su familia a todo pulmón, recorriendo las devastadas calles, una a otra, sin pararse a mirar siquiera los pocos signos que quedaban para identificar a cada una de ellas; después, exhausto, caminó lentamente por una de las grandes avenidas hasta que tropezó con algo y cayó al suelo, giró para averiguar con que había tropezado y un grito se atoró en su garganta al ver el cuerpo desmembrado de un ser humano.
Retrocedió aún en el piso, solo para chocar con otro más; miró a su alrededor y miles de cuerpos yacían esparcidos, algunos incluso se hallaban apilados formando pequeñas y malolientes montañas sobrevoladas por moscas; las ratas se adentraban en los montones de carne podrida en busca de su alimento del día.
Una risa terrible y macabra se escuchó inundando la ahora necrópolis. Leonardo sintió como ese sonido le lastimaba el espíritu; era una sensación terrible, como si le aguijonearan la carne con pequeñas pero muy agudas agujas.
Un nombre se formó en su mente, también se formó en sus labios; con sobresalto despertó de golpe incorporándose bañado en sudor frío.
- ¡¡Mael!!- gritó el chico, agitado y cayendo después de la cama al piso.
- ¿No oyeron un ramalazo?- Inquirió Mickey al escuchar el golpe. Los tres hermanos, Casey y Splinter se miraron un momento con extrañeza.
- ¡¡Leo!!- dijeron los tres chicos al tiempo, para después correr a la habitación del su hermano. Al llegar encontraron a Leonardo en el piso, enredado en las cobijas y luchando por incorporarse.
- ¡Hijo mío! ¿Estás bien?- Splinter, que había llegado a la habitación detrás de sus hijos, se apresuró a ayudarlo.
- ¡Sensei…chicos…C…Casey! ¡¿Están bien?! ¡¿Están aquí?!- Inquirió Leo, preocupado, sudando frío, con una gran angustia y temor reflejado en su rostro. Parecía fuera de sí.
Todos lo miraban extrañados y preocupados. Mickey se pellizcó a sí mismo.
- ¡Au! Sí, soy de carne y hueso.- Replicó con inocencia.
Donny se llevaba la mano al rostro sin creer lo bobo que era su hermanito menor; Rafael pasó a un lado del niño y le dio un coscorrón en la cabeza, tras un chillido, Mickey se sobaba el lugar donde había sido golpeado, mirando a su hermano mayor mientras le sacaba la lengua con un gesto totalmente infantil.
- Tu…tuve un sueño…no… no fue un sueño, fue una pesadilla terrible.- Balbució Leo, tratando de ponerse en pie; Rafa se apresuró a ayudarle, recostándolo de nuevo en la cama.
- ¡Vaya! Es la primera vez que veo que una pesadilla te tiré de la cama.- Le dijo a su hermano.- Pero por ahora olvídalo, hay cosas más importantes.-
- ¡¿Qué pasa?!- preguntó Leo sobresaltándose, las palabras de Rafael le hicieron pensar que su pesadilla estaba volviéndose realidad, le daba la sensación de que aun se hallaba en medio de aquel horrible sueño.
- Los Utroms.- dijo Donny, causando aún más extrañeza, aunque también algo de alivio en el chico.- El señor Mortu y uno de los guardianes están aquí.-
- ¿Por qué?-
- Quién sabe- respondió Mickey.- Pero quiere vernos.-
- Entonces hay que buscarlos…- Dijo el chico, saliendo de la cama precipitadamente, pero lo único que consiguió fue trastabillar y caer de nuevo.
- ¡Epa! ¿Tú adonde vas?- espetó Rafael, levantándolo y empujándolo con su gruesa manaza rumbo a la cama, haciéndole caer suavemente sobre ella.- Si alguien irá a buscarlos seremos nosotros; tú debes descansar. Sólo te comentamos lo que ocurría para que estuvieras al tanto, no para que te apuntaras.-
- Pero…-
- Rafa tiene razón Leo.- intervino ahora Mickey.- ¡Nosotros podemos ir sin problemas!-
- ¡Aja!- observó ahora Donny con una sonrisita.- Te hará bien dormir todo lo que puedas, lo digo por experiencia. Cuando despiertes ya habremos vuelto con el señor Mortu a casa.-
Splinter solo escuchaba; cuando los 3 chicos se disponían a salir dijo.
- Esperen un momento hijos; hay algo que quisiera aclarar antes de que se vayan.- los 3 niños se pararon en seco; extrañados se miraron entre ellos para luego ver a su padre.
- ¿Sí?-
-¿Justo ahora?-
- ¿Qué ocurre?-
Splinter suspiró.
- Hubiera deseado hacerlo en un momento más propicio…pero, es evidente que, por desgracia eso no va a ser posible.- los chicos aún más confundidos tomaron asiento.- Leonardo, lo siento, realmente habría querido esperar a que te repusieras para que pudieses escuchar las explicaciones que merecen, sin problemas, pero…la presencia del señor Mortu en la tierra es muestra de que la situación se ha vuelto urgente en la organización…- volvió a suspirar, ahora con más afectación.- Antes de que lo sepan por otros, quiero ser yo quien se los diga.-
- ¿Decirnos que?- inquirió Mickey, extrañado de que a su Sensei no le importara hacer esperar a Mortu.
- Lo del templo ¿Verdad? ¿Va a explicárnoslo ahora?- aventuró Rafael, esperanzado.
- Así es…- repuso Splinter; los chicos y Casey le miraban atentos; Leonardo se sentía totalmente exhausto, pero se esforzó por mantenerse despierto, la incertidumbre y la ansiedad de por fin tener la revelación de los secretos, eran un buen aliciente para conseguirlo.- Hace años, en una ocasión, cuando iba a celebrarse el torneo en el nexo de batalla…todos los participantes, venidos de los puntos más diversos del multiverso, nos hallábamos ansiosos y expectantes a la ceremonia de inauguración.
Pero llegada la hora, un mensajero nos dio el aviso, la ceremonia sería pospuesta hasta nuevo aviso; nosotros debíamos esperar pacientemente, pues el Daimyo se encontraba ocupado por asuntos de vital importancia.
De más está decir que muchos se incomodaron ante tal situación y que despotricaron contra el Daimyo y los organizadores por lo que ellos llamaron "Jugar con su valioso tiempo" ó "Los caprichos de los que se encuentran en el poder", yo conozco demasiado a mi amigo como para entender que esa situación se debía a verdaderos asuntos de importancia y no a simples caprichos. Como saben, durante el torneo tengo el privilegio y el honor de gozar de la hospitalidad del Daimyo en su palacio; así que durante la cena hablé con él, después de todo para mi amigo el torneo y sus participantes siempre habían sido prioritarios y si había surgido algo que interfería de tal manera con ello, quizá necesitara de ayuda y apoyo.
Fue así como me lo confió. Ese mismo día y sin previo aviso había recibido la visita de una pequeña comitiva del planeta Khaliar.
-¿El planeta Khaliar?- Inquirió Mickey con su natural curiosidad, ganándose una mirada severa por parte de los otros y otro coscorrón por parte de Rafael.
Khaliar es un pequeño planeta rodeado de grandes misterios.- Continuó hablando Splinter.- se dice que su ubicación es justamente el lugar en el que se dio la gran explosión que dio origen al multiverso; es un lugar casi inexplorado y difícil de abordar, aunque no imposible.
Los Khaliar tienen un álgido sentido de la vida; llevan una existencia espiritual en la cual se adentran en la búsqueda de la conexión con el multiverso entero. Para ellos, lo más vital e importante es la iluminación, la cual se alcanza con una vigilia constante del ser. Sus habitantes prácticamente son monjes, sus construcciones son pequeñas ermitas con una mayor y principal, esta está dedicada a lo que ellos consideran la fuerza más poderosa de su planeta, pues, a lo igual que la tierra, Khaliar se rige por cuatro elementos, pero a diferencia de nuestro mundo, en el de ellos esos cuatro elementos son: Ser, Gravedad, Tiempo e Infinito.
Para ellos, estos cuatro elementos resumen el todo del multiverso, el ser son los seres vivos, la vida de un planeta, las criaturas que los habitan en cada una de sus expresiones, la gravedad, la fuerza que los une a sus mundos, el tiempo, la pauta que marca sus vidas y el infinito, es aquello a lo que se aspira y a lo que se asciende tras el ser para volver después de iniciar el ciclo.
Pero se dice también que, así como están los cuatro elementos Khaliar ligados a…digamos, el yin del multiverso, existen cuatro fuerzas negativas nacidas como contraparte que son el respectivo yan.
Durante siglos estás ocho fuerzas se han mantenido en balance, hasta que miles de años atrás una de las fuerzas negativas comenzó a fusionarse con las otras, formando una sola, tan terrible y maligna que sacó todo de control.
Ante tal desequilibrio, los cuatro elementos Khaliar, que se hallaban unidos en un núcleo de energía, encarnaron, ya que la fuerza negativa había hecho lo propio llevando destrucción a cuanto planeta se pusiera en su camino. Los cuatro elementos se separaron y se transformaron en seres vivos…guerreros para ser exactos, que pudieran contener ese yan.
Nadie puede decir con precisión si tomaron forma o entraron en algún ser vivo, lo que sí se sabe es que de este modo, los cuatro elementos Khaliar pudieron enfrentar y encerrar a la fuerza negativa, convirtiéndose en cuatro sellos sagrados.
Pero una fuerza tan terrible como esa no se queda en un lugar por mucho tiempo y menos cuando, los sellos, al ser a fin de cuentas seres vivos, menguaban dejando sin protección la prisión. Esa fuerza negativa, reforzada por el odio, consigue siempre escapar repitiendo también un ciclo, pues es cuando los elementos vuelven a tomar forma y a apresarle asegurando al multiverso otros mil años de paz.
Los Khaliar dijeron al Daimyo que, tras una terrible explosión de energía oscura, la prisión había sido quebrantada y ese yan había vuelto a quedar libre. El problema era que el núcleo no daba signos de actividad, y eso solo indicaba una cosa. Las encarnaciones de los cuatro sellos sagrados o no habían nacido todavía o eran muy jóvenes aún como para contener el poder en sus cuerpos.
Pero esa energía ya estaba libre y encarnada en un ser maligno que se hacía de tropas de los seres más poderosos de diversos planetas, comenzando la destrucción de nuevo; y hasta la aparición de los sellos, era necesario que el multiverso se uniese y le diera batalla.
Es por eso que los Khaliar, que habían mantenido la historia de esta batalla ancestral por milenios en secreto, ya que nunca hubo necesidad de revelarla, pues los sellos sagrados mantenían todo bajo control, decidieron llevar el mensaje a todos los planetas a fin de que se mantuvieran unidos y alertas, para poder defenderse de ese mal. Además, era necesario cuidar el planeta Khaliar, ya que los monjes temían un ataque por parte de estas tropas para evitar el resurgimiento de los sellos.
Al escuchar la historia, juré a mi amigo ayudarle, brindarle mi apoyo total ya que este era un problema de tal magnitud en el cual nos veíamos afectados todos…pero…-
- ¿Pero qué Sensei?-
- Nunca imaginé que esto llegara a ocurrir.- dijo Splinter, y su rostro pareció avejentarse más por la congoja. Miró a sus hijos, sus facciones se cubrieron nuevamente de una infinita ternura y sufrimiento, y luego dijo- Nunca pensé que…que el templo…ustedes, hijos míos…-
- ¿Está diciendo…?- interrumpió Casey.- ¿Que el poder más grande del universo se encuentra adentro de los muchachos?- el anciano asintió con la cabeza.
- El templo que encontraron en el bosque, es, por la descripción que me diera el Daimyo tiempo después, ya que él y otros dirigentes tuvieron el gran privilegio de visitarlo posteriormente, es el templo sagrado de los cuatro sellos Khaliar.-
- Pero…no entiendo… ¿Porqué nosotros? ¿Acaso hubo un error?- inquirió Donny con cierta inseguridad.
- ¿Te refieres a que les madrugamos* a los verdaderos sellos y ahora quieran echársenos encima?- dijo Mickey.- ¿Será por eso que el sr. Mortu está aquí?-
- No, no hijos míos eso es imposible.- aclaró Splinter tranquilizándolos mientras negaba con la cabeza.- En situaciones como está no caben esa clase de errores. Recuerden como el templo se hallaba oculto y solo se reveló ante ustedes 4, como solo pudo abrirse cuando tocaron los respectivos símbolos de su superficie.- Los chicos escucharon atentos; era verdad.- Si ocurrió eso, si el núcleo de energía se fusionó a ustedes eso solo significa una cosa…-
- ¡Que ellos son…!- musitó Casey.
- ¡Vaya!- Exclamó Mickey con sorpresa, pero feliz de solo pensar en ello.
- ¿Pero… como es que eso ocurrió?- Inquirió ahora Donny, qué, siempre metódico, deseaba saber el como y porqué de las cosas.
- No tengo idea.- repuso el Sensei.
- ¡Bueno! ¡No hay ningún problema!- dijo Rafael.- Si lo que debemos hacer es detener a esa cosa, sea lo que sea, pues simple, lo hacemos y ya.- Splinter miró a su muchacho con una mezcla de exasperación (Producto de la angustia) y zozobra.
- ¡Rafael! ¡No sabes lo que estás diciendo!- Rafa, Mickey, Don y Casey se sobresaltaron al oír a Splinter.
- ¿Por qué dice eso sensei?- espetó el chico confundido.- Después de todo, por lo visto ese es nuestro deber ¿No es así?- Splinter suspiró, su hijo tenía razón…pero es que…-
- Esa fuerza maligna a la que los sellos han enfrentado durante todo este tiempo se vuelve más poderosa con el paso de los siglos, tornándose cada vez más difícil de vencer…según los monjes, la última vez que se dio esta guerra los sellos murieron al encerrarlo, de modo que, con su último aliento conjuraron toda su energía para reforzar la prisión ya que ellos no sobrevivirían para preservarla con su presencia.
Fue una batalla terrible…se dice que los cuatro guerreros quedaron totalmente destrozados y sin fuerza, por esa razón ni el sello del elemento ser pudo sobrevivir…los cuatro elementos sacrificaron todo por el bienestar del multiverso. Le dije al Daimyo que yo le ayudaría…pero…eso nunca los incluyó a ustedes y no pretendo que los incluya…- Splinter volvió a quedar en silencio.
Los chicos también se quedaron callados; no sabían que responder. Leo entendía lo que su padre quería decir; no sabía como, pero esa pesadilla…estaba seguro; esa risa, esa presencia, esa destrucción; era ese "Yan" del que el Sensei hablaba, y según lo que había percibido, si es que era cierto, en verdad era un ente terrible que destilaba infinita maldad, el tampoco desearía que sus seres queridos enfrentaran algo como eso. Splinter volvió a suspirar.
- Lo lamento.- dijo luchando por recuperar la serenidad.- Sé que esto no es algo que yo deba decidir, pero tampoco quiero que las decisiones que tomen a la postre se vean influenciadas por la leyenda o lo que los demás digan. Es probable que el sr. Mortu o el resto de los representantes de la organización oficial del multiverso les presenten argumentos variados al respecto, pero yo solo quiero que procuren pensar y sopesar lo venidero con claridad y que, sea lo que sea que deseen hacer, estén seguros de que yo les apoyaré incondicionalmente.- Los cuatro chicos esbozaron una sonrisa al escuchar a su padre.
- Eh…bueno…creo que…creo que ya hicimos esperar mucho al sr. Mortu ¿No creen?- dijo Donatello.
- Sí.- repuso Splinter resignado.
- Será mejor que vayamos de una vez, Abril debe estar que echa chispas.-
- ¡Uy! ¡Cuando se pone así es más terrible que el yan ese!- soltó Mickey con una risita.
Splinter intentó esbozar unas sonrisa, pero le era difícil; estaba seguro que sus niños decidirían enfrentar su destino con valor y honor, tal como les había inculcado y como el código del bushido les exigía, pero… ¡Por dios! ¡Se trataba de sus hijos! Y ni todas las vidas del universo eran equiparables para él en valor a las de sus cuatro pequeñitos.
- Tengan cuidado…- pidió Leo a sus hermanos, resignado a que no lo dejarían levantarse para ir con ellos…y la verdad, no estaba seguro de conseguir moverse así se lo permitieran; con los ojos cerrándosele nuevamente (Aunque lo escuchado recientemente le daba motivos para querer quedarse despierto y meditar a conciencia) alcanzó a decir.- Shredder podría intentar interceptarlos…así que…sean cautelosos y, Rafael…-el aludido se detuvo y miró a Leo.- Pobre de ti si vuelves a exponerte como en el muelle…- musitó casi dormido. Rafa esbozó una sonrisita; esto confirmaba su teoría, ni dormido Leo dejaba de dar sermones.
Era como la trigésima quinta vez que Abril repetía su paseíllo de un extremo al otro del callejón. Según Rafael, irían pronto a encontrarse con ella y sus extraños acompañantes, pero eso había sido hace más de una hora, y la verdad, la compañía de estos sujetos la ponían nerviosa; el tipo de cabellos azules yacía recargado en la pared, con los brazos cruzados y mirada sería; a la chica le daba la impresión de que era una persona a la que no le gustaba que jugaran con su tiempo, y aunque no Abril O'neil no era del tipo de personas que se dejaban intimidar, tampoco le agradaba tener que soportar las miradas de hartazgo de dicho sujeto, sin poder responderle como solo ella sabía hacerlo, pues no sabía si arriesgaba algo o a alguien si no se regía por alguna especie de protocolo no escrito.
Por otro lado, el sujeto de gabardina negra y medallón dorado, se encontraba de pie y firme a un costado del tío del traje sastre. El hombre que parecía comportarse como un guardián, la miraba en algunos momentos con sospecha, como si todo eso fuera un ardid confabulado por la pelirroja, para dañar a su señor, y en otros momentos parecía decir claramente con su semblante y sus bufidos espaciados y molestos, que quiénes se pensaban esos chicos para hacer esperar así a alguien de la categoría de su amo.
De los tres extraños, el hombre del traje sastre parecía ser el más tranquilo. Se hallaba de pie, sereno y concentrado, como si su mente estuviese ocupada por asuntos de mayor importancia, aún así, la chica se encontraba desesperada, y juraba que en cuanto viera a Rafael le haría tragar el celular por hacerle pasar por semejante espera.
Después de otros minutos se escuchó un motor; por uno de los recodos que convergían con el callejón, Abril pudo percibir no muy lejos la furgoneta familiar de los muchachos; aquella que solían usar para salir los fines de semana.
Al llegar donde ellos se encontraban, Rafael, Casey, Donatello y Miguel Ángel bajaron del vehículo. Al verlos, Abril caminó hacia ellos entre aliviada y molesta. Mortu, el guardián y su compañero también dieron muestras de querer acercarse.
- ¡¿Por qué hasta ahora?!- reclamó la chica dando un manotazo en el hombro a Rafael.
- Sí, a mí también me da gusto verte…-
- ¡Sr. Mortu! ¡Qué gusto!- dijo Donny al ver al Utrom (Envestido con ese disfraz que usó durante su larga estadía en la tierra) llegar con ellos.
El guardián miró a Donatello con desaprobación, no le agradaba (Por mucho que estos chicos gozaran del beneplácito de sus amos) las maneras tan confiadas con las que se dirigían a su señor.
- Saludos queridos amigos.- dijo Mortu a los tres muchachos.- A mí también me agrada mucho verlos nuevamente.-
- Ah…este es Casey.- dijo Mickey haciendo las debidas presentaciones.- Un amigo, y bueno, ya conocen a Abril.-
- Si, hemos tenido el gran placer.- repuso el Utrom.- Él es Blaze.- dijo presentando al tipo de cabellos azules; un hombre de facciones serias y que podría decirse que en años humanos no pasaría de los 26.- Es uno de los más sobresalientes guerreros del destacamento 505 de la delegación del planeta Tairo.-
Blaze hizo un seco saludo; Don y Casey correspondieron con una ligera inclinación de cabeza; Mickey hizo un ademán de saludo con la mano junto con un "Que tal" y una sonrisa; Rafa, a quien desagradó los aires del sujeto, se abstuvo de contestar.
- ¿Y qué los trae de nuevo a la tierra?- inquirió Rafael; no pretendía dejarles saber lo que Splinter sospechaba.
- Un asunto de vital importancia.- fue la respuesta del alienígena.- Algo que atañe al multiverso entero, y que para mayor seguridad sería mejor discutir en un lugar privado.-
- Bien, los llevaremos a la guarida.- replicó Rafa.- Suban.- añadió encaminándose de nuevo al vehículo ante la recriminatoria mirada del guardián y la altanera de Blaze. Abril junto a los otros, se acercó al vehículo; aprovechando un momento, le susurró a Casey al oído.
- ¿Dónde esta Leo?-
- Se quedó en casa, está agotado.-
- ¿Agotado? ¿Qué le pasó?-
- ¡Que no pasó! ¡Él…!- Casey se detuvo cuando Mortu y su guardián abordaron la furgoneta.- Luego te digo.- la joven comprendió la cautela y se resignó a esperar de nuevo.
En pocos minutos llegaron a la guarida, al verlos salir del ascensor, Splinter no pudo evitar un sobresalto. La presencia de Mortu y el guardián, pese a ser amigos muy queridos, no dejaba de inquietarle dada la situación; y para rematar, el joven al que reconoció como oriundo del planeta Tairo, venía a reafirmar su zozobra y angustia.
Pero, pese a todo, los Utroms no dejaban de ser amigos y él no dejaba de ser un cordial y buen anfitrión; saludó gustoso y con respeto a Mortu, y dio la bienvenida a su hogar a los otros dos hombres.
- Muchas gracias maestro Splinter.- dijo Mortu tomando asiento en la sala tras la invitación del sensei; el guardián se sentó junto a él.- me habría encantado que este reencuentro se suscitara bajo circunstancias más venturosas, pero desgraciadamente esto no será posible por el momento.- Splinter aguardó sin decir nada.
- Como imaginará maestro.- continuó el Utrom.- Dado los últimos acontecimientos que han tenido lugar en su planeta, la organización oficial del multiverso decidió enviar una unidad de reconocimiento, ya que consideramos que la guerra se aproxima.- Splinter continuó escuchando, Mortu siguió.- Según la información recavada por esta unidad cibernética (Pues se trata de un robot espía del tamaño de un insecto terrestre) tres seguidores del poder oscuro, conocidos como Krame, Blatiar del planeta Noileq, Yago de Gakunda y Chantra de Ikenia. Estuvieron aquí alertando con sus actividades a la organización; es por eso que nosotros nos ofrecimos a venir a hacer un reconocimiento de campo y brindar apoyo.-
- Lo cual les agradecemos.- dijo Splinter con la humildad característica del sabio. Mortu correspondió con una inclinación de cabeza.- Pero…según lo captado por la unidad espía, no solo el poder oscuro representado por esos tres era lo único que debía motivar una movilización a su planeta.- Mortu suspiró, pues iba a decir cosas que solo él, como parte importante del gran consejo de la organización sabía, pues tenía la autoridad para ver el video reporte de la unidad cibernética; por lo tanto, Blaze y el guardián desconocían esta información.- La unidad espía registró la presencia del templo de los cuatro sellos sagrados Khaliar en su planeta.-
El guardián dio un respingo y miró a su señor; Blaze se puso de pie como impulsado por un resorte y miró al Utrom como si no lo hubiese visto en su vida, con una expresión de asombro tal, que Mickey tuvo que aguantarse la risa; Abril, no estaba tan sorprendida como ellos, pues no sabía que eran los famosos cuatro sellos sagrados, pero sí puso una expresión de extrañeza.
- ¿Eso qué significa?- inquirió la chica, ganándose una reprobatoria mirada de soslayo por parte del guardián que no veía bien que la joven interrumpiera así a su maestro.
Sin embargo, Mortu con semblante sereno y amistoso se limitó a responder.
- Se trata de las cuatro fuerzas más poderosas del multiverso señorita O'neil, las cuales han mantenido el orden y equilibrio durante miles de años, apresando a la fuerza oscura más terrible jamás imaginada.-
- ¡Cielos! ¿Y eso está aquí, ahora…?-
- Así es señorita.-
- ¿Pero…porque esta aquí…como llegó?-
- Hace algunos años, Khaliar recibió un ataque por parte de las fuerzas oscuras destruyéndolo casi por completo.- dijo está vez, casi más para Splinter que para Abril.- La intención era destruir el templo de los cuatro elementos, así el núcleo se perdería y los cuatro sellos no podrían renacer.-
- ¿Renacer…?-
- Sí, verá.- repuso el alienígena, nuevamente dirigiéndose con amabilidad a la pelirroja, cuya ingenuidad estaba enervando al guardián.- Cada mil años esa fuerza del mal rompe su cautiverio y encarna con el fin de retomar su misión destructiva, de igual manera, el núcleo de los cuatro elementos se encarna en cuatro guerreros para volver a apresarle y así mantener el balance y la paz.-
- Solo un guerrero noble, fuerte y decidido puede ser acreedor a semejante honor.- dijo ahora Blaze, abriendo por primera vez la boca.- Muchos aspiran a ser receptores de la fuerza que pueda dar la paz al multiverso.-
- ¿En verdad?- dijo Donny incrédulo. Blaze se irguió inconscientemente con el orgullo de aquel que cree haber impactado con su determinación a sus oyentes.
- La fuerza que reside en el núcleo es la de los cuatro elementos Khaliar, la cual es un poder vital y por lo tanto sagrado; solo puede residir en un guerrero noble, dedicado y capaz del sacrificio por el bienestar del multiverso. El núcleo no elegiría a nadie que no tuviera esas cualidades.- concluyó el joven guerrero.
- ¿Lo dices en serio?- inquirió Miguel Ángel, con sus grandes e inocentes ojos aún más abiertos y brillantes (Casi como el gato de Shrek) y con un semblante de embelesamiento mezclado con ilusión.
Blaze, interpretando equivocadamente la actitud de Mickey, esbozó una sonrisa que intentó infructuosamente suprimir.
- Sí, así es; solo los mejores guerreros pueden aspirar a convertirse en un sello sagrado.- Luego con la convicción de quien se sabe capaz, reflejada en los ojos dijo.- Y yo estoy seguro de que podré conseguirlo.-
Rafael lanzó una risotada que contuvo cuando ya todos lo habían oído, Splinter miró a su muchacho riñéndolo con la mirada, el guardián emuló al sensei añadiendo a su intención el reclamó silencioso de insolencia, Mortu por su parte no tuvo reacción alguna, Blaze miró al chico con severidad; creyendo que no lo consideraba digno, dijo.- Soy el líder de unidad más joven que existe en la plataforma espacial de la organización oficial del multiverso; mi padre, quien es el delegado de Tairo ante la organización, también es uno de los guerreros y comandantes más destacados de mi planeta, saliendo airoso y victorioso en cientos de batallas; él me ha dado un riguroso entrenamiento desde la infancia, el cual, me honro en decir, ha dado frutos ya que yo también me he visto inmiscuido en misiones oficiales de vital importancia y a las cuales he llevado a total cumplimento.-
- ¡Orale! ¡Así que ere el G:I Joe del espacio!- dijo Mickey con inocencia.
Blaze, pese a no entender lo dicho por Mickey volvió a sonreír, le agradaba la sencillez con la que el chico expresaba su claro asombro; a diferencia de el "Otro" como le llamaba despectivamente que, a cada palabra dicha por él, ponía cara de fastidio, como si le dijera una sarta de tonterías sin importancia.
- He dedicado mi vida entera al servicio de los demás, es lo que me ha enseñado mi padre y sé que podría ser de gran ayuda si encontramos el templo de Khaliar.-
- Eso será imposible.- dijo Mortu, Blaze lo miró con sorpresa y sin comprender.- El templo se encuentra en poder de Shredder ¿No es así?- Splinter asintió.
- ¡¿Qué ha sido robado?!- exclamó Blaze.- ¡¿Pero…como…?!-
- Shredder es uno de los criminales más terribles de la tierra.- dijo el guardián.- Capaz de cualquier bajeza…incluso atentar contra lo más sagrado.- añadió recordando cuando atacó a sus amos, los Utroms.- Si el templo Khaliar se halla en su poder, buscará la manera de apropiarse del núcleo a como de lugar.-
- ¡Eso es imposible!- espetó Blaze.- ¡Solo un guerrero noble puede hacerse de los elementos!-
- No conoces a Shredder…puede hallar la manera de robarlos para sí.-
Blaze, con la furia contenida y la desesperación reflejada en los ojos. Se mantuvo firme un momento, con la cabeza baja, los puños apretados y la mirada llameante; luego cuadrándose ante Mortu, dijo.
- ¡Señor! ¡Solicito su permiso para comunicarme con mi tropa en la estación!-
- ¿Eh? ¿Con que motivo?- Blaze haló aire y con decisión dijo.
- Necesito que Grakar, Reinoq y Yuha vengan aquí de inmediato para una misión de rescate.-
Rafael volvió a reírse, si no fuera por que a Blaze le parecía impropio perder la postura y el buen comportamiento militar frente a Mortu se habría girado para amenazarlo.
- Entiendo que desees recuperar el templo de las manos de Shredder…pero no veo porque solo crees necesitar a 3 miembros de tu escuadrón.- Blaze relajó un poco su postura mientras, ensimismado decía.
- Conozco a esos 3 hombres como si fueran yo mismo; son gente leal a la causa, de noble ascendencia, acostumbrados al trabajo riguroso y a servir con integridad…-
- ¿…Y…?- dijo Mortu.
- Sería una misión sencilla.- continuó Blaze.- Nos infiltraríamos, daríamos con el templo y…-
- ¿Y?- Blaze se irguió, daba a entender cual era el resultado que pretendía.
- La salida después sería más rápida y fácil.-
Mortu guardó silencio, el guardián veía al joven soldado con beneplácito por su nivel de auto sacrificio y organización; Splinter al igual que el Utrom; no decía nada.
Donatello y Miguel Ángel se veían entre ellos… ¿Cómo le sentaría a Blaze cuando supiera que sus planes no tenían futuro? ¿Cuándo supiera que el núcleo ya se había dispersado y encarnado?
Vieron al joven ante ellos orgulloso y decidido y sintieron pena, Rafael se cruzó de brazos, bufó y se volvió a reír. Blaze se giró hacia el muchacho… ¡Se estaba ganando una buena! Si en sus manos estuviera, le daría una azotaína como a todo chiquillo malcriado.
Y aunque sus claros deseos eran esos, el joven alienígeno, después de respirar hondo le espetó a Rafael.
- ¿Se puede saber cual es la gracia?-
- Tú.- repuso la tortuga con sus clásicos aires de "Me vales un cacahuate".- Dime ¿Siempre has sido así o te almidonaron en el camino?-
- ¡Eres un chiquillo insolente y grosero que no debería dirigirse así a sus mayores!-
- ¡Ay si!-
- ¡Rafael!- le llamó Splinter al orden.
- Sí, sensei.- Murmuro el chico entre dientes. Blaze ligeramente satisfecho volvió a girarse hacia Mortu.
- Quizá no sea necesario Blaze.- dijo el Utrom, el joven soldado se impactó al escucharlo.
- ¿Pero…porqué dice eso señor? ¿Acaso no cree que podamos lograrlo?- el Utrom lo miró; el chico redobló su auto-confianza y siguió.- Respondo por mis hombres, si he pensado en ellos para esto es por sus virtudes, la constitución física de Grakar, su entereza y coraje, estoy seguro de que él sería perfecto para convertirse en el elemento Ser; la mente aguda de Yuha, su paciencia e inteligencia le hará apto para ser el elemento Tiempo; y la conciencia y actitud responsable de Reinoq le hará ameritar el poder del elemento Gravedad.-
- ¿Y tú?- inquirió Rafael con un tono de fingido interés mezclado con sorna y exasperación.- ¿Dónde quedas en esta repartición?-
- Mi don de mando y mis habilidades, además de mi resistencia me permitirán sobrellevar el poder del elemento Infinito.- repuso el muchacho sin hacer caso a la intención de molestar de Rafael.- Después de todo, el elemento infinito es la cabeza, el que hala a los otros.-
- ¡¿Cómo que halar?! ¡¡Ni que fuéramos una yunta!!- estalló Rafa, Casey de inmediato le tapó la boca mientras forcejeaban.
Blaze siguió sin hacer caso del chico; pues su atención se hallaba totalmente fija en Mortu, seguía en espera de la autorización.
- La verdad Blaze…ya no es necesario… -
- Señor…realmente no entiendo lo que quiere decirme.- insistió el chico.
- El núcleo…- dijo Mortu sopesando primero las palabras; luego continuó.-…el núcleo ya se ha encarnado.-
Blaze, el guardián y Abril abrieron los ojos a todo lo que daba.
¡Hola!
¡¡Muchísimas gracias por sus comentarios!! La verdad estoy muy apenada por tardar tanto en actualizar; pero les aseguro que la historia seguirá su curso me tome lo que me tome.
Yunuen: Gracias ^ ^ que bueno que Karai está tal y como la esperabas. No te preocupes, yo también soy una anti Leo – Karai, no me gustan como pareja y por lo mismo no pienso juntarlos en el fic (digo, esos dos no van a ser pareja mientras yo lo pueda evitar Je, je ^ ^) Espero que con este capítulo las dudas hayan quedado aclaradas. Gracias por tu apoyo, te quiero mucho. ^ ^
Reki-zen: Hola ^ ^ sí, aquí sigo, vivita virtual y dando lata, de verdad quiero seguir la historia y haré todo lo que pueda para lograrlo, gracias por leer el fic, en verdad me alegra que te guste.
