Capítulo diez: Descubriendo secretos.
Gnaea Vibius –20 años –Vencedora de los Vigésimo segundos juegos del hambre.
Resulta hilarante, a pesar de las palabras de Blake sobre las maneras de vencer, en realidad todo se reduce a un mismo fin.
Participar en el juego, ya sea convirtiéndote en el profesional ideal para los vigilantes, una persona bruta, sanguinaria, y perversa. Tal y como nos enseñan en la academia. O manejarlo.
Lo cual es tan valorable como peligroso. Los tributos no somos vigilantes, no deberíamos de poder dirigir nada, sin embargo, en ocasiones, existen casos especiales.
Existen personas cuyo poder mediático es sólo equivalente a su ingenio. Porque aunque los juegos explotan el mensaje de que todos podemos vencer, si logramos hacernos memorables, no todos lo encajan de la misma forma. Cada vez que miro a mi vencedor, tengo la sensación de enfrentarme a un rompecabezas imposible de resolver.
–¿Puedes dejar de actuar así? –Susurro a Roman al ver que se muerde el labio mientras su mirada pasa del chico del seis a Gallo, quien es otro que debería cuidar su expresión. –¿Debo recordarte que los juegos van de sangre y destrucción? No importa que bien hable, Gallo deberá abrirlo en canal de todos modos. –Sonrío al ver como sus manos tiemblan, realmente es curioso lo poco dotado que es este chico para controlar sus emociones en tiempo normal.
–¿Podrías ser menos gráfica?–Articula, pero yo niego con la cabeza, no me apetece. –Me pregunto si...– Y levanta el rostro buscando el balcón de los vigilantes. No hace mucho algo llamó su atención allí, la vigilante jefa en tensión nada más escuchar a Mazda, su mirada específicamente aterradora y el hecho de que Clark, el diseñador de arenas, la sacó del lugar. – Al parecer todavía no.
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Y vuelve a intentar atender las entrevistas. La chica del distrito siete, cuyo nombre se me olvidó, está resultando ser demasiado arisca y desconfiada para su imagen de niña buena. Y eso sin contar el humor de Blake tras comprender el juego de Nicott.
–Ya lo harán. –Sentencio indiferente a ese cambio, la vigilante jefa está loca y sé por mi propia experiencia que buscar los motivos de alguien así es tiempo perdido. –No importa el rango que tengan, deben presenciar el espectáculo en su totalidad. De hecho, estoy segura que la presidenta no tomará nada bien esa corta ausencia. –Roman asiente sonriendo brevemente, y por instante parece que el chico asombrosamente intuitivo y avispado, que conocí antes de que ganase los juegos, regresó.
–Seguramente se tomaría peor que a Tiana le diese una crisis. Ella semeja tan incontrolable… Me costará convencerla. –Río ligeramente, definitivamente la determinación de este chico es de valorar, por eso está aquí, en vez de hecho cadáver. Cuando me suplicó que le asesorara con el conocimiento que le falta me esperaba verlo desesperado y sobrepasado por las circunstancias, no todo lo contrario.
–Y aún así estás dispuesto a...–Me calla con un asentamiento rápido, centrado, decidido, tal y como me gusta. –Lo dicho, ahí vienen.–Señalo, en el momento en que los veo de vuelta en el palco reservado a los vigilantes y no sé por qué la cercanía entre ellos se me antoja más concentrada. No sé nada de sentimientos.
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De todos modos no han podido venir en mejor momento, Blake está dejando deslucir plenamente su aversión a los tributos "difíciles" con la siguiente pregunta.
–Supe que eres aliada de Mazda, ¿correcto? –La chica asiente despacio. –Extraño, muy extraño, una chica tan fuerte como tú... –Deja una pausa grande para que el público se haga sus propias conclusiones. –¿Qué piensas de ella? ¿Crees que te será útil a perpetuidad?–Y al instante la expresión de la chica se vuelve hostil, ya semejaba enfadada cuando cortaron el discurso de la rebelde, pero ahora es como si lo odiara por remover en la llaga.
–Creo que Mazda es muy inteligente y perceptiva. Gracias a ella pude enterarme de muchas cosas sobre los demás tributos que podrían ayudar, así que sí es útil. –Recalca concentrando su mirada desafiante en el presentador. –También creo que fuiste duro con ella.–Roman suelta un silbido, impresionado por ese arranque de valentía, mientras que yo contengo las risas.
Realmente es interesante ver todo de la perspectiva del espectador, no es que desprecie a Sheisha pero no hace falta ser muy inteligente para saber que no lo logrará; de ahí que yo prefiera cumplir mi deseo de saber cómo lo ven los Capitolinos.
–¿Qué yo fui duro? Pero si fue ella quien...–Blake parece advertir que sus respuestas crean más mal que bien y cambia de tema. –Mejor dejemoslo antes de que reaccione como un colegial. –El público ríe. –Una última pregunta, si por casualidad este fuera tu último momento para hablar con tus familiares, ¿qué les diríais?
Al escucharlo la chica se sobresalta, incapaz de deshacer la tensión previa de su cuerpo, inspira hondo, una, dos veces hasta que justo antes de que sone el gong dice.
–Que no se preocupen, estaré bien y yo...–La campana suena en lo que ella busca una respuesta, pero la ignora. –No dejaré de intentarlo.
Es un susurro débil, casi imperceptible, un intento de salvar su entrevista que llega tarde. Lástima.
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Su compañero, en cambio, muestra una decisión y frialdad que contrasta asombrosamente con su actitud callada. Se nota claramente el asesoramiento de Chêne Quercus en su enfoque.
–Volviendo al tema de obligaciones, ¿hablaste con la presidenta? –Como estoy aburrida, decido retomar mi conversación con Roman. Él niega con la cabeza. –¡Roman!
–Yo… No… –Traga seco viendo a Arcana, nunca comprendí del todo por qué todos la temen, no es un monstruo. Sofoco una carcajada, burlona.
–¡Oh, vamos! No es un ogro, ¿sabes?–Exclamo, a la defensiva.– Puedes negociar con ella, hablarle sobre tus gustos, omitiendo a Gallo, por supuesto. –Aporto intentando convencerlo. –Creo que hacerlo te facilitará las cosas. –Él asiente pero no parece muy convencido, justo en el momento en que Jack promete agarrar cualquier oportunidad que encuentre de vida en esa arena, incluso si ello incube matar a alguien.
–Firme, directo, y definitivamente peligroso. –Valoro y lo anoto en la libreta que yace en mis manos, estoy haciendo una lista de tributos peligrosos y por ello posibles víctimas de los profesionales de estos juegos.– Me recuerda a ti. –Roman agacha la cabeza, negando, claramente le falta el "atractivo" de este pero su actitud es similar.
Aparte, ese atractivo que le atribuyen a mi vencedor, no es más que una cosa de estadística. Si estudiamos los vencedores más recientes encontramos que muy pocos tienen futuro como posible pareja de algún habitante de la Capital. Timeo sería perfecto, pero está casado y nadie en su sano juicio rompería la pareja que hace con esa chica de su distrito. Margerite esta loca, al igual que Caleb Strauss. Woof… Supongo que es lindo pero el simple acto de abrir la boca arruina toda ocasión romántica que cree. Y mi romanticismo es solo equivalente a mi escasa empatía con el ser humano. Es lógico que Roman e Iris se queden con todos los pretendientes.
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Incluso teniendo en cuenta que ninguno de los dos adoptó el enfoque que está metiendo en escena la chica del distrito ocho, cuyo vestido rosado es tan transparente que creo que si fuera desnuda no haría mucha diferencia.
–No me gusta ser vulgar pero creo que ese libro sobre el sexo de nombre raro, que vi en una vitrina del Capitolio bien podría tenerla en la portada. –Murmuro para mí misma y Roman murmura algo similar a "no te burles", en un intento de ocultar su risa. –Solo mira como se mueve.
Claramente las posturas de Hayley son bastante sensuales, y la forma en que pestañea o mueve los labios en algunas de sus respuestas están destinadas a mostrarse lo más deseable posible. Consiguiendo así que más de uno en el sector Capitolino esté excitado. Roman hasta parece anotar algunos sus movimientos con la mirada. Chico listo, tal vez tenga mejor futuro del que cree en el Capitolio, una vez que supere todas las secuelas.
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–Es joven, es lindo, y claramente es un opuesto de la hermosa Hayley. ¡Señores y señoras les presento a Renner Bannon! –El chico del distrito ocho traga pesadamente, intimidado por el entusiasmo del público, antes de avanzar rápidamente a su asiento, intentando todo lo posible que no lo remarquen, lo cual resulta en lo opuesto.
–¡Wouah! Parece que alguien tiene prisa. –Blake se burla sin malicia haciendo que el rostro de Renner adquiera un tono rojo intenso. –¿Cómo te sientes?–Abre la boca, una, dos veces pero al final no articula ningún sonido coherente. –Dicen que cuando uno está nervioso lo mejor es imaginarse al público desnudo. –Ninguna respuesta, la tensión del chico no disminuye en ningún momento. –O con un atuendo especialmente gracioso.
–Y-Yo… Mnnn...Todos...–Son las únicas palabras completas que entiendo de un enorme tartamudeo sobre que todos son graciosos para el chico. Su rubor y reacciones nerviosas van aumentando de grado a medida que las preguntas de Blake avanzan hacia terrenos más comprometedores. Termino riéndome, a la par que varios Capitolinos, menudo desastre.
–¡Callaté! –Me susurra Roman, indignado. –¡El pánico escénico es algo muy grave!–Río de nuevo ignorando su tono reclamante.
–Lo sé, hay rumores de que el diseñador de arenas también lo sufre. –Respondo y por un momento mi vencedor se frena en su réplica, más que descolocado por esa nueva información. Le guiño un ojo. –Le toca a Kia ¿Sabes?, no me importaría asesorar a Sheisha si tuviera al menos la mitad de su carisma. –No miento, nuestra escolta afirmó comprender por qué decía que esa niña era un caso perdido tras asesorarla para la entrevista.–Tu solo escucha.
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–Nunca, en todos los juegos que llevamos tuvimos una niña tan joven en tu distrito ¿Asustada? –Dice Blake, está entusiasmado, algo lógico dado que Kia lleva desde el inicio de la entrevista sin perder la sonrisa, no importa lo que pregunte.
Ella niega, haciendo que Roman arquee las cejas, la observo muy atenta, no parece que sea una actuación.
–Me sorprendes, Kia. No te imaginaba tan valiente. –Y por un momento su mirada adopta esa expresión de confusión que muestra Sheisha cuando no sabe de qué habla el otro. –Quiero decir, los juegos son impresionantes, ¿no?
–Bastante sí. –Al parecer la chica ya encontró su línea. –Una vez vi como le abrían la barriga a un chico y las tripas se desperdigaban por el suelo.–Sofoco una carcajada, esta chica me gusta, es hasta macabra.–Es como un lugar sin límites.
Blake ríe muy alegremente, por su expresión es obvio que Kia es la primera niña en tratar esos temas tan tranquila como si dijera la hora.
–Es un buen modo de definirlos. –Acota, muy risueño. –¿Te gustan los lugares sin límites, Kia?–Un sí sale de los labios de ella. –¿Y el Capitolio? ¿Qué piensas de él?
–Me encanta, hay muchas cosas bonitas, puedo comer lo que quiera y hasta salgo por la tele. –Se muestra muy alegre y entusiasta, casi excitada. –Zenda, Keith, todos ¡Hola! –Y agita la mano de forma muy enérgica, intentando inclinarse lo más posible hacia la cámara. Río de nuevo. El resto de la entrevista es más trivial.
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–Y ha llegado la hora de un chico al que no le tiembla la mano a la hora de golpear a alguien. –La presentación del chico del distrito nueve es bastante acertada, pero a estas alturas estoy tan aburrida que me pongo a hacer un garabato de mis propios juegos en una esquina de la hoja. Ignorándolo, hasta que Roman me da un codazo.
–¿Ocurre algo? –Inquiero, visiblemente molesta, no entiendo como los Capitolinos aguantan el evento hasta su final, es un aburrimiento. –¿Kyle se suicidó? –Pregunto burlona, francamente sería un escándalo pero animaría el ambiente.
–Esperaba que me ilustraras tú, Blake iba a preguntar algo pero parece que lo obligaron a retractarse. –Me explica, suelto un bufido después del discursito de la rebelde no me extraña.
–Entiendo… –Murmuro, serena.–Habitualmente no presto atención a los asuntos de seguridad que supervisa mamá, pero cuando recién se solicitó el envío de refuerzos al nueve, no pude evitarlo. Al parecer intentaron ajusticiar a una niña rebelde, y el pueblo casi se les tira encima.–Confieso mientras, Blake le pregunta al chico sobre sus amigos, sin mencionar a la tal Grena. –Tuvieron que regresarla a su distrito pero ya no habla.
Y hago el gesto discreto de cortar una lengua, Roman se estremece haciéndome sonreír, me encanta perturbar a la gente.
–Estoy nervioso, Blake. –Confiesa repentinamente Kyle. –Su hermana, Grena, y yo estamos unidos. –Noto que el gesto de Blake se agria al oírlo. –Pero también confiado, ¿sabes por qué?–El presentador le sigue el juego a regañadientes, atento a la tormenta.–No hace mucho a ella se la llevaron aquí por otra razón, creía que no nos volveríamos a ver pero al final no fue así. Confío lograr el mismo milagro.
–Me pregunto si es consciente de que ese milagro incumbe algo más peligroso que el dinero de un par de espectadores. –Murmura Roman y yo río negando de forma muy disimulada, va aprendiendo.
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Finalmente el aburrimiento prima sobre lo opuesto y no consigo retener nada de Diana que adopta una actitud robusta y arrogante. Yago, por su parte, comienza algo tenso pero el ambiente se suaviza cuando le preguntan si tiene novia en el distrito.
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–Ciertamente, sí, hay una chica. Jugábamos juntos de niños cuando un accidente hizo que tuviera que pasar más de un mes con el brazo vendado. –Muestra la profunda cicatriz que le cruza el brazo, con una ensayada expresión nostálgica. –A poco más lo pierdo. –Bromea y el público ríe. –Selene no perdía ninguna ocasión para visitarme y cuidarme entre ello me invadió el deseo de que ella nunca se apartara de mi lado ¿Quién se imaginaba que sucedería al revés?
El resto es todo drama dulce y barato para ingenuos.
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En cuanto a Brunel ella se muestra arrogante, mordaz, burlona y hasta ligeramente sádica. Otra que no importaría nada mentorear.
–Si yo me parezco a Jack ella es prácticamente un calco de ti con unos años menos. –Menciona Roman mientras la chica presume de lo "fácil" que le resultará subsistir; y yo me río. No tiene idea, definitivamente. –Veamos qué le responde a Filipo.
–Estoy un poco enfadada, Blake, dramatizas la historia cuando en realidad todo esto es cuestión de lo que me corresponde. –Sofoco una carcajada, vaya, vaya, vaya. –Pero acepto el reto, iré allí y demostraré que soy tan profesional como ellos. Quizás más, al fin y al cabo todos somos iguales ante el Capitolio. –Arqueo las cejas, desprevenida, no me esperaba esa última frase.
–Me pregunto si en verdad es tan ingenua, o solo finge. –Dice Roman, todavía estudiándola con su expresión analizadora, definitivamente, tanto Brunel como su macabro compañero, el cual se muestra dotado para simular que ama los juegos, son tributos muy hábiles. Personalmente me gustan los dos.
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–En fin, basta de hablar del pasado y vamos al presente. –Blake frena la conversación sobre juegos, que el chico inició para apoyar la teoría de que estos son el único motivo de su voluntariado. –Tu compañera y tú, no os lleváis muy bien, ¿verdad?–La imagen que aparece después, con él levantando a Brunel en el aire de forma muy intimidante, me recuerda por qué aprecio tanto la curiosidad de Blake. –¡No mientas, si hasta hay rumores de que has voluntariado por ella! –Añade al ver que el chico niega con la cabeza. –Debe de parecerte una persona muy desagradable.
–No debe, lo es. –Cromwell parece advertir la inutilidad de negar lo evidente. –Brunel es algo más que esa chica descarada que se presume como la más capacitada para el espectáculo. Es una abusona que disfrutar de desmoralizar y golpear al prójimo sin motivo. –Por curiosidad observo a la chica que se mira las uñas cuyas puntas pintadas de rojo intenso asoció Blake con sangre. No parece que le importen mucho las críticas. –Y luego está mi hermano, la forma en que lo martirizaba hasta el punto de agredirle, yo… Simplemente no lo soporté más.
Y pone un rostro tan desesperado y roto que el público ya comenzó a equipararlo como un defensor de los inocentes. Me río muy animada, ¿qué se cree este?, ¿Un justiciero? Es patético.
–Te diría que dejaras de reírte, pero en lo único que pienso es en que acaba de desperdiciar su vida por una persona que, yendo a términos realistas, bien podría morir en unos días. –Susurra Roman, más que crítico, mientras lo aclaman, y yo sonrío triunfal; por una vez que coincidimos.–No te preocupes, quedan dos.
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Por aquel último comentario es obvio que notó mi aburrimiento, la chica del distrito doce, contrariamente a Hayley, viste una camiseta y falda oscuras y muy ceñidas, además de una chaqueta de cuero con tachuelas. Original.
–Me contaron que eres una pequeña delincuente. –Alaia, cuyo enfoque resultó ser una acertada mezcla del encanto de Sadfire con la energía e intrepidez de Kleo, ni siquiera se inmuta a esas palabras.–¿Es eso cierto?
–Y a mucha honra, Blake. –Presume la chica, confiada. –Significa que estoy dispuesta a cualquier cosa para subsistir, no me importan las consecuencias. –Hace una pausa recorriendo alternativamente el Capitolio y los tributos, interesante.–Menos lo que piensen de mí. –Ahora sus ojos se enfocan en la cámara, permitiéndome deducir que miente. Blake todavía tiene tiempo de halagarla un poco antes de pasar a su compañero de distrito.
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–Suelen decir que los juegos no van de amor, pero de no ser por ello él no estaría aquí ¡Recibamos con entusiasmo a Alec Wagner!–El chico del distrito doce entra saludando a todo el mundo con una brillante sonrisa, por la forma en la que se desenvuelve en el escenario semeja más que copiar, directamente, haber estudiado a los más recientes vencedores profesionales. Curioso, muy curioso.
–Al parecer es un chico bueno, ¿cómo haría para conseguir ese nueve? –Pregunta Roman, alerta, me encojo de hombros, yo tampoco lo entiendo. –Y al escucharlo tengo la sensación de oír un chico de nuestro distrito, no es espontáneo y menos improvisado, ¿Lark sigue esquizofrénico, verdad?
–Sin ninguna duda. –Respondo, al parecer coincidimos otra vez y no sé si me gusta. –De todos modos, ese nunca sería su ángulo. Creo que entiendo por qué a Sheisha le gusta, claramente es lindo y si no fuera por su novio conozco a varias que fantasearían con él. –Otro nombre anotado y unos consejos a su oído terminan mi día a la par que el suena el himno. Roman se levanta, su ánimo decayendo de golpe, hora de despedirse.
–¡Roman!–Lo llamo instando a que no se apresure.–¿Eres consciente de que pase lo que pase sufrirás, verdad? –Asiente brevemente, con un ánimo muy sereno para su rostro torturado. –Él nunca te querrá de vuelta. –Decido dejarselo claro, aunque no lo parezca le tengo bastante aprecio, supongo que será porque es algo así como mi milagro personal, el primer tributo que asesoré y traje de vuelta. No me gustaría verlo destruido por un imposible.
–Es mejor así. –Murmura con voz excesivamente baja. –No sé qué haría si me correspondiera.
Y por un momento siento deseos de abrazarle, alzo la mano pero la retiro al instante, regresando a mi perfil de chica ruda y sin sentimientos. Supongo que todos tenemos nuestros secretos, ¿verdad? Aquellas cosas que el Capitolio ansía descubrir por encima de todo y nosotros ocultar. La gente dice que soy mala porque mi sed de sangre y muerte resulta insaciable, pero al final, en un mundo donde esos aspectos son explotados hasta la inercia, ¿dónde está la verdadera maldad?
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Y fin de la cuenta atrás :D. Bueno no, aquellos que no comentaron el anterior no tienen nada de que inquietarse. Ya tengo pensados bien los siete muertos del baño de todos modos. (Y no se cambian :D)
Para los demás iré revisando y dependiendo de los capítulos comentados y, o por donde andáis, iré planeando que pasará con vuestros tributos en el baño. Algunas cosas ya las tengo pensadas, como quien se arriesgará hasta el mismo centro o se largará por patas xD. Y por consecuencia donde y en que estado terminarán esos tributos. Otras las veré según escriba. Para este capítulo la presidenta me tentaba, pero ella resulta un personaje muy complejo. Y Tiana no me daría el desapego/aburrimiento que necesitaba, así que elegí a una vencedora que, debido al personaje de Seisha muy pocos conocereís. No se me ocurría nada para el inicio así que no hay nada. :). Preguntas:
1. Pov favorito.
2. Impresiones de Blake y Gnaea. (si no las comentasteis antes)
3. Entrevista favorita (Entre todas las que reúnen ambolos dos capítulos, plis).
Nos leemos en lanzamientos. :D
