Antes que nada quisiera empezar con una disculpa. Sí, he sido una tonta que tuvo su momento ególatra (que ya dejé definitivamente atrás) y lamento los haya afectado. No meteré nunca más mis intereses personales con la historia; aunque ciertamente la escaza inspiración también tuvo un gran peso… pero mi musa ha vuelto, al menos por ahora y más vale plasmarla antes de que se vaya! Seguiría hablando pero creo que los aburriría xd Así que cualquier otra duda, lo diré más abajo n.n
Enjoy!
IX
La lluvia cae espesamente frente a la ventana de aquel oscuro cuarto en el que me he estado hospedando desde que llegamos a Kirigakure, y eso hace un par de semanas. Sasuke no está aquí casi todo el día, pero últimamente lo he visto irse con dos chicos y una mujer pelirroja. Parece que él no pierde el tiempo. Yo simplemente estoy aquí y lo único que he logrado hacer en todo este tiempo es comprar una espada en un mercado por aquí, con el poco dinero que me quedaba. Es una espada vieja, pero su filo aun es confiable.
Extraño mucho a ese barco, y aún me duele el recordar las palabras de Naruto cuando se enteró de mi farsa. Siempre lo había recordado como ese niño tonto pero sonriente, que nunca era capaz de hablarme sin sonrojarse. Sonreí triste. Qué buenos tiempos.
¿Cómo estarán mis padres? Los extraño ciertamente…
¿Se habrán enterado de dónde estoy? No… si fuera así ya habría todo un ejército aquí en "La Niebla".
Tirito un poco al sentir una pequeña ráfaga de viento sobre mí. Este clima es deprimente, casi tan deprimente como mi estado actual de ánimo.
La puerta se abrió, miré de reojo y vi a Sasuke; llegaba todo mojado por la lluvia y dejó sus armas a un lado. Alcé una ceja asombrada. Apenas y eran las cuatro y media de la tarde, ¿Qué hacía tan temprano aquí?
-Es un milagro-susurré, mirándolo.
-Hmph –respondió. Tomó una tela vieja y se comenzó a sacudir el cabello para secarlo.
-Dos semanas-mascullé, él me miró con una ceja alzada-Dos malditas semanas, y sigo igual de inútil.
-Creí habértelo dejado en claro.
-Lo hiciste, Sasuke. Yo sólo pido algo…
-…
-Si lo haces, juro que te dejaré en paz –me puse de pie y me planté frente a él. Mi miraba fija en la suya negra como la oscuridad total, con total decisión- Enséñame a usar esa espada, está vieja lo sé, pero realmente no quiero quedarme aquí.
Sasuke sonrió cínico -¿A pelear? ¿En una sola tarde?
-Por favor…-le insistí, mi determinación no duró tanto como quise, pues mis piernas comenzaron a temblar, mi respiración se aceleró y con su risa todo empeoró, realmente me sentí fatal ante su burla. Caí sobre mis rodillas y a sus pies, con el llanto saliendo levemente- Ya me cansé, de ser una inútil.
-De acuerdo… me has hecho un buen chiste, pero si te aleja de mí, acepto- se dio media vuelta y tomó una espada de su mochila. Abrió la puerta y se dirigió al pequeño patio de esta casucha en medio del Bosque de la Lluvia Ácida, por su lluvia mortal que caía tres veces al año. No pudimos haber encontrado un mejor lugar…Sasuke me vio por sobre el hombro antes de salir por completo- Y ya ponte de pie, me das más lástima de la usual. Si quieres que te entrene, que sea ya. Así que apresúrate.
***…***
El Uchiha y la pelirrosa se encontraba en medio de la lluvia, cada uno empuñando sus espadas; aunque Sakura con más dificultad. Sasuke la miraba con la ceja alzada al principio, pero luego su semblante pasó a uno de diversión e incredulidad.
-Ponte derecha, toma con firmeza la espada y no me pierdas de vista-dijo el pelinegro. Sakura lo obedeció fielmente, aunque aun le pesaba algo la espada- En este momento no existe nadie más, solo tú y yo.
Se acercó a paso lento a ella, con la espada apuntándola –Ahora, si quieres herirme será mejor que comiences a moverte, o puedo clavarte esto de una estocada y matarte fácilmente.
Sakura tragó pesado. Él se veía tan experto con el uso de esa arma que solo la forma en que la miraba la atemorizaba; pero decidió que tenía que ser valiente. Que ya no era la nena de papá, la princesa de Konohagakure por la que todos velaban su bienestar. Sino alguien que había huido de su hogar y que tenía que valerse por sí misma, que estaba con un general renegado de las tropas de su aldea –pues se nota que él no volverá a Konoha- que le daría una lección, una única lección que debía aprender, para poder aunque sea salir por las calles de Kirgakure sola.
-No tengas miedo –le dijo Sasuke, con cierto asco- Un miedoso no tiene derecho a portar un arma.
-No lo seré-aseguró la pelirrosa. El pelinegro rió levemente, creyéndola ingenua.
Finalmente hizo el movimiento de ataque. La espada se dirigió a la princesa, quien a duras penas pudo colocar su espada a modo de escudo para que Sasuke no le hiciera daño. Sakura tuvo la suficiente rapidez para tomar una pequeña cuchilla de un bolsillo y lanzárselo, pero él fue más veloz y lo esquivó con facilidad. Sakura quedó desconcertada, estaba segura que eso le heriría.
-Nunca bajes la guardia-dijo Sasuke antes de empujarla contra un árbol. Sakura se dio un duro golpe contra el tronco y soltó su espada en el impacto. El Uchiha se acercó a ella con su espada apuntándola a ella. Sakura cerró los ojos asustada esperando que realmente él la matara, porque era capaz y se sorprendió cuando oyó algo incrustándose, pero no sintió nada.
Al abrir los ojos se dio cuenta que la espada había sido clavada en la madera, justo al lado de su cabeza, cortándole algunos mechones por eso. Miró a Sasuke en busca de una explicación, pero él solo la miraba con algo de aburrimiento.
-Demasiado fácil. Si quería te habría matado.
La pelirrosa bajó la mirada. Ese sentimiento de ser inservible volvió, pero sin llanto. Había llorado tanto desde hace días que ya no le quedaban lágrimas. Temblando por el frió, apretó los puños. Sintió al pelinegro acercarse, y le tomó del mentón. Ella lo vi confundida, él tenía una sonrisa altanera.
-Verte así me recuerda a cuando estabas… así… –acercó sus cuerpos y colocó una manos al lado de su cabeza- entre mis brazos, temblando en tu cama-la soltó y tomó su espada, dándose la vuelta-Fueron buenos tiempos, Sakura. Pero tu fantasía ya terminó –la vio de reojo- No es fácil jugar a ser valiente ¿No? En fin, adiós.
***…***
-Hey, jefe, traigo noticias… y son de las gordas –dijo Deidara, en aquel oscuro lugar donde todo el resto del grupo se encontraba realizando diferentes actividades cada uno. En cuanto el rubio hizo el anuncio, algunos como Hidan, Kisame y Zetsu voltearon realmente curiosos, mientras que Pain seguía dedicándose a lo que estaba haciendo sin prestarle realmente atención al del ex de Suna.
-Dímelo de una vez, Deidara –contestó con monoteísmo, y aún sin dirigirle la mirada.
-Sí, suéltalo rápido, que estamos aburridos aquí –comentó Kisame.
-Bueno, he oído de buenas fuentes… que por estos lares hay una cierta persona, pirata; que tiene el pelo muy despeinado y rubio, y de ojos azules –solo en ese momento todos los de Akatsuki se fijaron en él- Les suena ¿verdad? Herencia Namikaze.
-¿Y? Quizá y Minato tuvo más de un hijo ¿No? –intervino Hidan, con una sonrisa burlona- Por favor, ¿Un gran militar? ¿Y solo tuvo una mujer? No me hagan reír.
-No fue así –dijo Itachi, cosa que sorprendió a muchos pues generalmente él nunca hablaba en las conversaciones. Su mirada era fija, tanto que intimidó un poco a Hidan- Fue un buen hombre, debo admitirlo. Además, se sabía bastante de la reputación de su esposa.
-Una loca…-susurró Kisame, algo asustado del recuerdo- Su aldea estaba cerca de aquí, ella daba miedo… así que estoy de acuerdo con Itachi. No creo que le haya sido infiel.
-Eso significa que ese hombre cual reflejo de Namikaze solo puede ser su hijo –dijo Sasori, mirando de reojo al grupo.
-Supongo que ya sabes que tenemos que hacer, Pain-le dijo Madara tras su máscara. Poniéndose de pie.
El líder también lo hizo, muy lentamente. Miró a todos los presentes y tomó una afilada espada que estaba incrustada en una piedra cercana. Fijó su mirada en el amplio mar que se veía por toda la salida de ese lugar y dijo:
-Empecemos a movernos.
***…***
La tripulación estaba calmada durante este último par de semanas. Todo andaba relativamente bien… Naruto no podía decir lo mismo de su ánimo. Sentía que todo se le iba al suelo, su ambición de encontrar a los Akatsuki había disminuido.
No podía decir que no había sido para tanto pues hablaba de la persona a quien creyó su mejor amigo por mucho tiempo y a su primer amor… quien sería la primera en hacerlo caer en un gran engaño.
Pero, cómo la extrañaba. Sus amigos habían tratado de subirle las ganas de seguir con el viaje, y había hasta logrado llegar a Kirigakure, pero él ya no se sentía igual. Era como si dos espadas se le hubieran incrustado en el tórax.
Sí, se llamaría maldito sentimental marica, pero así estaba… Sin embargo, al llegar a las tierras de la niebla y localizar algunas marcas de Akatsuki, sus ideales volvieron por un momento. Se dio cuenta que ya estaba ahí, que estaba cerca de encontrarlos y que todo su esfuerzo durante estos últimos años quizá no serían en vano; así que desidieron desembarcar en una orilla lejana al pueblo y cerca de la arboleda conocida como El Bosque de la Lluvia Ácida.
Flash-Back
-No es tu obligación…
-Es mi deber proteger a mi pueblo, como general…-el rubio tomó la mano de su esposa dulcemente, depositando un tierno beso en su dorso y viéndola con cierto pesar en su mirada- Y es mi deber como padre… proteger a lo que más quiero; a mi familia.
-Minato, por favor… no lo hagas… no me mires así. Me haces sentir peor ¿Qué hay de Naruto? Solo tiene tres años…
El rubio volvió a mirar a su esposa con tristeza y resignación, suspirando pesadamente mientras trataba de ponerse en el lugar de su esposa. Kushina estaba soltando lágrimas que había retenido desde hace un buen rato; sin poder contener más el llanto al saber que su esposo debía ir a defender a Konoha del ataque de una poderosa banda criminal. Su pelirrojo cabello escondía su sonrojado rostro debido a ponerse a llorar mientras trataba de no hacer mucho ruido para que Naruto no se diera cuenta y no tuviera que escuchar esa conversación.
Sin embargo el pequeño heredero Namikaze hace mucho que había escuchado algunas lamentaciones y estaba apoyado a la pared de la puerta de esa habitación, de tal manera que ninguno de sus padres le viera.
-Otou-chan… se va…-apenas susurró el pequeño al comprender un poco la situación.
Minato sonrió un poco, claro que no era una sonrisa muy sincera pero intentó reconfortar en algo a su esposa con eso. Dio unos pasos hasta quedar muy cerca de Kushina y colocar su mano en la mejilla de ella para secar sus escurridizas lágrimas. Cuando ella alzó la mirada llorosa, el rubio la abrazó y estrechó entre sus brazos besando dulcemente su cabellera.
-Kushina, ten por seguro que regresaré pronto. Yo nunca los abandonaría y lo sabes-al ver que la pelirroja seguía hipando comenzó a depositar castos besos por todas sus mejillas, secando las lágrimas que continuaban saliendo- Protege a Naruto mientras no esté, cuando esto termine me encargaré de ponerlos a buen recaudo. Mientras tanto, mi vida… mi habanero sangriento favorito…-lo último lo dijo entre pequeñas risas, que ciertamente hicieron sonreír a Kushina también un poco- Cuídense. Yo volveré pronto.
La Uzumaki asintió débilmente mirando a su esposo. Este le tomó el mentón y la besó; fue un beso lleno de pasión, de entrega y de amor como siempre se daban antes de que Minato se vaya a algún combate pues no sabían si regresaría o no un día, en especial en ese momento que quienes atacaban eran los Akatsuki.
-Te amo, y con toda mi alma, Kushina-musitó el rubio mientras sus frentes estaban juntas luego del beso, con su aliento cerca uno del otro- Y amo a nuestro hijo también; así que dile eso de mi parte de igual manera.
-Minato… lo haré…-decía de la misma manera ella, tratando de captar ese momento en su memoria por si lo peor fuese a pasar… que era lo que menos deseaba. Amaba a su esposo, pero odiaba estas situaciones en las que no se sabía cómo terminaría todo.
El Namikaze se separó lentamente de su esposa y finalmente se colocó su capa de general y envainó su espada, colocándosela en la espalda. Naruto huyó del lugar antes de que sus padres supieran que él estaba ahí, dándose tropezones con sus pequeños piecitos por momentos; por lo que no oyó lo que su padre dijo antes de dejar la casa, mirando sobre el hombro a su esposa desde la puerta.
- … Dale a Naruto tu apellido-Kushina quiso protestar inmediatamente, pero el rubio no le permitió hablar- Es por seguridad. Si descubren que tengo un hijo… siempre será perseguido por alguien que quiera hacerle daño; viviría en peligro.
Lo que no sabía Minato era que esa sería la última vez que vería a su esposa con vida.
Fin del Flash-Back
-Papá… acabaré con esos bastardos que nos quitaron nuestra felicidad, y vengaré la muerte de mi madre –masculló el rubio para sí mismo cuando sintió que todos sus razones para estar ahí volvían- Y la del viejo pervertido…
Porque su madre lo había defendido hasta su muerte y porque su padre se aseguró de siempre darle lo mejor. Sonrió irónico… ahora era pirata; todo lo contrario a la educación de alta clase que siempre le dieron, pero era suficiente. Akatsuki había cobrado muchas vidas en la suya y tiró al tacho a toda su familia. Su padre iba a ser proclamado Rey ante la senectud del tercero y él viviría con su madre y su papá, pero todo se arruinó. Apretó los dientes al recordar también la muerte de su maestro, quien por defenderlo había muerto. Maldijo el momento en que se enteraron que él podía ser hijo de Minato Namikaze, porque era justamente lo que su padre más deseaba ocultar por su bien. Maldijo el aún no poder ser lo suficientemente fuerte para acabar con todos ellos… y maldijo el momento en que se sintió traicionado por dos grandes personas… ciertamente por culpa de ellos.
No se dio cuenta de todo el rato que se la había pasado pensando en todo eso hasta que el barco se tambaleó fuerte e inesperadamente.
-¡Mierda! ¡Nos atacan!
***…***
Sasuke se alejaba a paso acelerado de esa antigua casucha que había encontrado y donde se había hospedado con Sakura las últimas dos semanas. Sakura, sin duda seguía siendo la misma debilucha para él, ni siquiera la estadía en Kirigakure había disminuido ese aire de dama de alta corte disminuyera, porque él lo sentía así, sentía que sólo se había puesto unos pantalones y comprado una espada pero seguía siendo la misma niña mandilona de siempre y eso no lo soportaba más.
No soportaba más que se hiciera la valiente y le exigiera que la haga cambiar, cuando ella misma sabía que de la noche a la mañana no podía, o al menos ese era su pensamiento. Por eso aceptó "entrenarla" una sola vez, para que se diera cuenta de lo poco que ha cambiado realmente y de la repulsión que le daba que sea tan ilusa.
Se detuvo y vio al grupo que le esperaba. Ahí estaban un chico cabellos plateados con ojos violetas y dientes filudos, acompañados de la misma chica que semanas antes había visto y de quien se sorprendió volver a encontrar, aquella mujer tenía el cabello del color del fuego y sus ojos eran iguales, situándose detrás de unas gafas que llevaba. Los había conocido hace una semana y media, y compartían sus ideales en cuanto a la venganza y a su intención de vengarse, así que no perdieron el tiempo en formar un equipo.
La mirada de altanería de ambos cuando lo vieron llegar fue evidente, y Sasuke los imitó; de esa forma partieron hacia donde hace rato habían escuchado unas cuantas explosiones, en la bahía del bosque de aquella isla.
Mirando al cielo, el pelinegro volvió a pensar que realmente Sakura seguía siendo una ilusa al creer que pertenecía a ese mundo.
-Desde hoy, somos Hebi.
***…***
Destruída, así se sentía. La espesa neblina que no le facilitaba la mirada contribuía a que caminara a tropezones, sin realmente ver a alguna parte, sin saber realmente a donde ir por un momento hasta que una explosión cerca de ahí la alertó. Había sonado como el cañón de un barco…
… ¿Habrá llegado?
Otra explosión. El suelo tembló y Sakura pensó que era mejor alejarse por el momento, pero no podía… sentía que debía ir a buscarle, aunque él no la quisiera ni ver, pero es que necesitaba verlo para reconfortarse, sentir que le sonreía como cuando eran niños y que eso era sincero.
Corrió del lado contrario por donde iba, acelerando el paso. Realmente necesitaba verlo y realmente no le importaba que estén en medio de una gran pelea, porque esa sonaba como una gran pelea. Solo tenía en su mente que quería ver de nuevo a Naruto siendo amable con ella, y perdonándola de haber cometido un gran error por mentirle, y de sentirse como se siente ahora. Que la haga sentir como una basura por haberse ido con Sasuke, que al final la abandonó de nuevo… aunque de todas formas ella no esperaba que el pelinegro cumpliera su promesa.
Las ramas le chocaban en el rostro pero ella seguía adelante y la adrenalina le fluía con los gritos y exclamaciones que comenzaron a oírse. Maldiciones y choques de espadas, acompañados de cañonazos. Pero algo se intercaló en sus pies terminando por hacerla caer. Se raspó los codos por el impacto en la tierra y volteó para fijarse que había sido, pues se había sentido muy diferente a una piedra.
En cuanto lo encontró se fijó en su buen tallado de madera y su arco bien pulido, junto con una pequeña bolsa a su costado llena de flechas. Los ojos le brillaron y no pudo reprimir el impulso de tomarlo y llevárselo consigo. Tambaleó un poco por los cañonazos, y casi tropieza varias veces mientras seguía corriendo. Fue cuando estuvo detrás de unos arbustos, y a través de ellos pudo divisar a varios metros una gran batalla campal que se libraba ahí, las piernas le temblaron y maldijo por lo bajo de nuevo. Seguía siendo miedosa. Retrocedió unos pasos frustrada de nuevo y sintió una respiración en su cuello.
Volteó asustada y se dio cuenta de que detrás de ella había un hombre con una sonrisa maliciosa. Tenía una cuchilla en sus manos y varios raspones en el cuerpo, no dudó en mirarla de una forma lasciva al momento.
-Qué pena que una delicia como tú tenga que morir ahora-dijo- No puedo confiar de que no eres de la tripulación de ese idiota a simple vista.
El extraño levantó su cuchilla y le apuntó a la garganta. Sakura lo vio con los orbes por salírsele, realmente la iba a matar ¿Esto sería todo? No, claro que no… ella no quería que fuera sí, se iba a detestar si lo permitía. Tomó el arco con flechas que hace un momento había encontrado y con toda la inexperiencia del mundo trató de apuntarle con ella, en verdad lo intentó, así que cerró los ojos esperando acertar cuando soltó la flecha.
Sin embargo, una milésima de segundos antes de que la ésta impactara, decidió abrir su ojos para ver si huía de la propia muerte gracias a ella, pero el arco nuevamente cayó al suelo cuando se dio cuenta que no había sido así, lo que había pasado era algo que jamás se habría imaginado que podría pasar hasta ese momento.
Una cabellera rubia sufrió con el roce del filo de la flecha, cortándole un pequeño mechón que la pelirrosa agradeció haya sido lo único que resultó afectado de su torpe acción. El hombre que hace un momento la estaba a punto de matar estaba ahora en el suelo, totalmente inconsciente. Levantó la mirada hacia quien ella creyó su salvador y apenas lo divisó bien se puso de pie como pudo y se tapó la boca asombrada.
Aquellos ojos azules como el mar del cual era un experto ahora, esa piel tostada por los años bajo el sol y ese cuerpo ejercitado por las constantes batallas, cubierto por esa ropa pirata… muy diferente a la realidad dónde él pertenecía, donde él estuvo alguna vez junto a ella.
Esa mirada que antes era amigable en todo momento para Sakura, ahora la veían con algo de rencor y algo de enfado… esa mirada que la penetraba y que la hacía sentirse desnuda por momentos…
-N-Naruto…
He vuelto! Y con mejores vibras chicos ~(°o°~)
Realmente lamento todo este conflicto conmigo misma, y espero que este capítulo haya sido lo suficientemente bueno para disculparme, porque realmente echaba de menos a mi musa (la maldita no quiso aparecer en varios meses) pero eso sí… tengo un anuncio: al ser este mi penúltimo año en la escuela, me han metido a un programa que me prepara para el examen de ingreso para la universidad DX así que estaré bastante ocupada por eso… ya nada es como antes, demoraré más en actualizar _; pero realmente encuentro un lindo espacio para distraerme aquí en fanfiction :3
De nuevo, lo siento! Tírenme tomates, cáscaras de plátano, de melón, láncenme conos vacíos de helado, lo que quieran me lo merezco ;_; Pero prometo actualizar! (y si de algo sirve… les diré que en el próximo capi habrá una gran dosis de NaruSaku… y cuando digo GRANDE… es una de las gordas asjhkdhahda :3 )
Gracias por sus reviews! He apreciado cada uno de ellos , realmente, con críticas todo, han sido una gran motivación ;_; Los dejo Naruto-lovers!
Gracias por su apoyo! Besos.
Anii-chan :)
(Annlu Namikaze)
