Hola hola le mie belle ragazze
jaja
Fiebre italiana al milll!
Y es que la nueva historia que ya acabe de leer y que proximamente subire es en la bellisima Italia :) jaja pero no les cuento más.
Pasando a otro tema... Aquí esta el nuevo cap!
Y que tal se esta poniendo esto?
:O :O :O :O
Se que el panorama no es el mejor, pero Candy ya confeso que esta enamorada de Albert .
Y quien no lo estaría, si es el hombre perfecto para muchas de nosotras
Agradezco a todas sus bellisimos reviews y es que me alegran el día jejeje
Como ya saben ni la historia ni los personajes me pertenecen :)
Disfrutenlo mucho
Capítulo 10
Para: Albert Andley ˂
De: Candy White ˂
Asunto: ¿Sano y salvo en casa?
Querido Albert:
Espero que el viaje fuera bien y que estés en Isla Magnetic trabajando en tu libro.
Por aquí todo va bien, aunque Cidalia está muy nerviosa porque cualquier día de éstos va a ser abuela. Así que cada vez que suena el teléfono, corremos a contestarlo. Si es niño, se llamará Rafael Felipe, y si es niña, Yasmin Cidalia.
No le he dicho que pasaste por aquí y, puesto que ella no ha dicho nada al respecto, asumo que prefieres que no se lo diga.
Buena suerte, Candy
Diario de Candy, 10 de junio
Espero haberme expresado en el tono apropiado. He estado a punto de dejarme llevar y de comentar lo bonitos que me parecían los nombres para el bebé y lo que me gustaría llegar a conocerlo.
Como siempre, me salió el impulso de contarle todo lo que siento a Albert, pero afortunadamente, me reprimí.
Ahora toca superar la depresión tras el descalabro con Antony/Albert, y retomar mi excitante vida en Londres —aunque no sea romántica.
Para: Candy White ˂
De: Albert Andley ˂
Asunto: Re: ¿Sano y salvo en casa?
Hola Candy:
Gracias por escribirme. Sí, estoy sano y salvo en tu casa. Gracias también por contarme lo del inminente nacimiento del nieto o nieta de Cidalia. Apenas charlo con ella, así que ni siquiera sabía que su hija estuviera embarazada.
Respecto a mi libro, tengo buenas noticias. ¡Por fin me ha llegado la inspiración y las palabras brotan sin pensarlas! Es una pena que haya tardado tanto en arrancar, pero nunca es demasiado tarde.
Si no me comunico durante el resto de mi estancia, será porque estoy escribiendo sin parar.
Saludos, Albert.
Para: Annie Britter anbrit86
De: Candy White ˂
Asunto: Re: ¡Ya estoy conectada!
Hola Annie:
Perdona que te contara mi «drama» nada más saber que estabas conectada de nuevo. Gracias por ofrecerte a hablar por teléfono, pero ya me encuentro mucho mejor.
He reflexionado sobre lo que me decías de Anthony/Albert, y estoy dispuesta a admitir que quizá he reaccionado desmedidamente y que no he sabido enfrentarme a la desilusión con la madurez suficiente, pero ya no puedo hacer nada al respecto.
En fin…
Ya lo he superado. Espero haber aprendido la lección.
He escrito a Albert, no para disculparme, porque no creo que deba hacerlo, sino para reanudar la comunicación.
Ya ha vuelto a la isla y nos hemos enviado varios correos muy educados. Se acabó el drama.
Puede que haga una excursión a Cornwall. No tengo por qué renunciar a conocer Inglaterra mejor. Y ya no queda mucho tiempo antes de volver.
Gracias por ser la mejor amiga del mundo.
Un beso para Archie y otro para ti, Candy
Querida Candy:
Saludos desde Bodo. Espero que estés tan bien como yo estoy en Noruega. Me han contratado en la tripulación de un yate australiano y estoy a punto de zarpar rumbo a Madeira, para luego cruzar el Atlántico hasta Barbados. Desde allí tomaré un barco para volver a casa pasando por Panamá. ¿Querrías venir conmigo? Piensa en todas las islas maravillosas del Pacífico que podríamos visitar de camino. Te envío mi móvil por si acaso.
Te echo de menos, Candy. Miles de besos,
Brad
Diario de Candy, 15 de junio
Si tuviera un mínimo de sentido común, aceptaría la invitación de Brad sin dudarlo. ¡Sería una fantástica aventura cruzar el Pacífico con alguien tan agradable!
El único problema es que he vivido toda mi vida en una isla del Pacífico, así que la idea me resulta mucho menos exótica que ir a visitar una granja en el sur de Gales.
Y aunque Brad sea agradable, hay ocasiones en que eso, que debería ser suficiente, no basta. Y es una lástima, porque al menos los hombres como él no te rompen el corazón.
Espero no convertirme en una de esas mujeres que siempre se enamoran del hombre equivocado.
Para: Albert Andley ˂
De: Candy White ˂
Asunto: ¡Es niño!
Querido Albert:
Rafael Felipe Azevedo nació anoche a las doce y tres minutos. Esta mañana Cidalia ha insistido en que vaya al hospital con ella. ¡Está tan orgullosa! Su hija Julieta está muy bien y encantada de recibir visitas.
No suelo enloquecer con los recién nacidos pero, ¿has visto alguna vez un bebé brasileño, Albert? Rafael es una monada. Tiene el cabello oscuro y unos ojos muy negros y brillantes. Está lleno de energía. Es igualito a su padre, y eso lo dice todo. Ahora comprendo la reputación de guapos que tienen los hombres brasileños.
Por cierto, he tomado una decisión sin consultarte y le he dicho a Cidalia que esta semana no hacía falta que viniera a limpiar. Estoy segura de que estarás de acuerdo conmigo en que se merece unos días libres.
Saludos, Candy
Para: Albert Andley ˂
De: Candy White ˂
Asunto: Re: ¡Es un niño!
Querido Albert:
Cidalia me ha pedido que te dé las gracias. Está entusiasmada con las preciosas flores y la tarjeta que le has mandado. Dice que es la primera vez que recibe flores, y ha llorado.
Ha sido un detalle encantador por tu parte y ojalá hubieras visto su cara de alegría.
Julieta también está feliz con la canasta que le has mandado. Dice que eres muy generoso y que se siente como una madre rica.
Espero que estés bien y que sigas inspirado.
Saludos, Candy
Para: Albert Andley ˂
De: Rose Andley roseA
Asunto: Ya hemos vuelto
Querido Albert:
¿Cómo estás, cariño? No falta mucho para que vuelvas. ¡El tiempo vuela!
Jonathan y yo lo pasamos de maravilla en Italia, y ahora estamos entretenidos haciendo planes. Hemos decidido vender nuestras respectivas casas y comprar una en la que empezar desde cero. Todo resulta tan excitante que parecemos dos veinteañeros atolondrados.
Hablando de casas, ayer pasé a ver a Candy y tengo que reconocer que me quedé un poco preocupada. Estaba pálida y ha adelgazado. No creo que sea nada importante, pero la encontré un poco apagada.
No sé qué pasó cuando le pregunté si habías pasado a verla cuando viniste a la boda, pero el caso es que pareció sobresaltarse y se le cayeron las dos tazas que llevaba en la mano.
Se llevó tal disgusto que le sugerí que en lugar de tomar té, asaltáramos tu mueble bar. Y aunque recuperó parte de su vivacidad después de un par de ginebras con tónica, tuve la sensación de que evitaba hablar de ti. Aparte de mencionar que sí os habíais conocido, no me dijo ni una palabra. Si no te conociera tan bien, diría que has hecho algo para ofenderla.
Como sabes, Candy me pareció una mujer excepcional, y estoy tan orgullosa de ti que estaba segura de que le oiría cantar tus alabanzas. Puede que tenga un instinto maternal desmesurado, pero que pareciera incómoda al mencionarte, me inquietó. La infelicidad que observé en ella puede tener distintas causas, así que espero que no esté relacionada contigo.
Por otro lado, y para que veas que no todo fue malo, me contó que estaba planeando un viaje a Cornwall. Le dije que me parecía una idea fantástica. Quizá solo necesite salir unos días de Londres para airearse.
Estoy deseando tener noticias tuyas, Mamá
Para: Rose Andley roseA
De: Albert Andley ˂
Asunto: Re: Ya hemos vuelto
Querida madre:
Me alegro mucho de saber que Jonathan y tú estáis bien y contentos. En cuanto sepas algo de la casa, cuéntamelo.
Respecto a Candy… demuestras una vez más lo intuitiva que eres. Es una mujer maravillosa y me temo que me comporté con una torpeza intolerable al conocerla.
Juro que mis intenciones eran buenas, hasta podría decir que caballerosas, pero todo salió mal. Te evito los detalles. Conociéndote, estoy segura de que no podrías evitar ir a verla para intentar suavizar las cosas, y creo que sería contraproducente.
Sé que estás preocupada, pero no te inquietes. Candy y yo seguimos en contacto.
Concéntrate en tu relación con Jonathan. Os merecéis ser muy felices.
Todo mi amor, Albert
Diario personal, 15 de junio.
No soporto la idea de que Candy esté pálida y que haya adelgazado por mi culpa. No he sido capaz de pensar en otra cosa desde que recibí el correo de mi madre. Creo que debo llamarla. Lo peor que puede pasar es que me cuelgue.
Diario de Candy, 15 de junio
¡Cornwall es una preciosidad! A pesar de que había visto fotografías del campo inglés y sabía que era bonito, no había llegado a hacerme una idea de los maravillosos rincones que iba a descubrir.
Nunca hubiera imaginado que pudiera haber tantas casas de campo con tejado de paja, flores en los alféizares de las ventanas —que parecen ojos abiertos en las blancas paredes— y enredaderas trepando por las fachadas.
Jamás había visto un verde tan verde, ni unas ovejas tan blancas —las australianas son beis. Hay flores silvestres por todas partes, junto a la carretera, en los valles boscosos, asomando entre rocas y muros de piedra.
Me alegro muchísimo de haberme decidido a venir a Cornwall, aunque no haya sido en un deportivo verde. Por muy maravilloso que sea Londres, me he dado cuenta de que he echado de menos el aire puro y la simplicidad de la naturaleza. Aquí se ven montañas, acantilados y ¡el mar! La brisa salada me ha hecho sentir cierta nostalgia de casa.
También me puse un poco llorosa al pensar en el fin de semana que nunca tuvo lugar. La verdad es que no dejo de pensar en ello en este momento, mientras me tomo un bollo típico de la zona y recorro las calles adoquinadas de pueblos que se asoman al mar desde los acantilados.
Es una lástima, pero echo de menos a Albert. Aun así, espero que no suene a que he cambiado de opinión. Sigo furiosa con él por haberse hecho pasar por Anthony. Pero eso no impide que sepa que, de haber llegado a pasar juntos un romántico fin de semana, habría sido inolvidable.
Incluso si algún día llegara a casarme y formar una familia, estoy segura de que me habría encantado pensar en aquel loco y apasionado fin de semana de mi juventud.
En lugar de eso, estoy aquí, sola, sentada en la habitación del hotel mientras por la ventana veo zarpar un barco y atravesar la bahía, y me esfuerzo por disfrutar del momento, de la suave luz del atardecer, del aroma del mar, del familiar graznido de las gaviotas… pero no puedo evitar sentirme espantosamente sola.
Es terrible. En este mismo instante imagino a Albert tumbado en la cama, a mi lado, con la camisa desabrochada y dejando entrever sus musculosos abdominales —detalle que solo conozco por la descripción de Annie—. Me mira fijamente y con ojos brillantes de deseo. Alarga la mano para acariciarme el brazo y al instante adivino lo que va a suceder a continuación, y me ruborizo. Luego me pasa los dedos por los labios. Yo se los beso y le mordisqueo las uñas. Me siento terriblemente excitada.
—Ven aquí —susurra con voz ronca y acariciadora.
Yo me inclino hacia él y al aspirar su aroma dejo escapar un profundo suspiro. Sé que estamos a punto de hacer el amor y que el sexo va a ser apasionado y enloquecido, sensual, electrizante…
Para, para, para, para. ¡Ya basta!
Que haya escrito esta fantasía solo demuestra que soy una idiota. Sigo furiosa con él por engañarme, y conmigo misma por reaccionar tan irreflexivamente. ¿Por qué todo acabó tan mal cuando podíamos haber tenido una relación maravillosa?
Diario de Candy, 17 de junio
¡Dios mío, otro desastre! No exagero: la mayor tragedia de mi vida. Estoy en Londres, acurrucada en posición fetal después de leer la carta más espantosa que podía haber recibido. Albert la ha reenviado desde Australia.
Nada más leerla me ha dado un ataque de pánico. ¡Ayuda! Creo que voy a vomitar.
ALC Préstamos Hipotecarios
Fieldstone House
George Street Brisbane
Estimada señorita White:
Tras haber adquirido la cooperativa de viviendas Northern Home, la hipoteca de la propiedad Sapphire Road 32 en Isla Magnetic, de la que es usted titular, nos pertenece.
Lamentamos notificarle que los retrasos en el pago de las cuotas ascienden a la cantidad de 5.450,69 dólares. Por ello, nuestra compañía ALC Préstamos Hipotecarios ha decidido ejecutar su hipoteca por la cantidad total concedida de 46.300 dólares.
Para evitar la ejecución, tendrá que saldar la suma total de la deuda acumulada antes del 10 de junio.
J.P Swan
Director de Recaudación
Diario de Candy, 17 de junio
Estamos a diecisiete y tenía que haber pagado para el diez. ¡La carta debió de llegar mientras Albert estaba en Londres y por eso no la he recibido hasta tan tarde!
No entiendo lo que ha pasado. No puedo soportar la idea de perder la casa.
Acabo de mirar mi cuenta y veo que no se han hecho las transferencias mensuales correspondientes. Pero yo lo dejé arreglado antes de venir… ¿Y por qué no me ha llamado Albert? ¿Habrán ido a embargar la casa? ¿Le habrán echado? Tengo que llamarlo.
Allí es medianoche. Debería esperar, pero si no hablo con él, me va a dar un ataque.
¡Acabo de ver que tenía varios mensajes de Albert en el contestador!
—Hola Candy. Soy Albert. Por favor, llámame.
—Hola Candy, soy yo otra vez. Lo intentaré más tarde.
Tengo que admitir que, a pesar de la angustia que siento, al oír su voz he sentido un hormigueo en el estómago. Tiene la voz más dulce del mundo. Y aunque parezca una locura, solo oírle me he sentido más tranquila.
Además, que llamara desde mi teléfono es una buena señal. Al menos hasta ayer, seguía en casa.
