Capitulo 11 (Celos, un deseo, un pedido)
Al amanecer, Kagome empezó a sentir frío, no sentía los brazos del peliblanco abrazándola y empezó a sentirse incomoda en medio de los sueños, cuando extendió su brazo derecho para tocarlo no lo sintió, palpó el lado donde estaba acostado InuYasha y al abrir sus ojos no lo vio, se asustó, pero una figura alta y varonil se reflejaba en la ventana en aquel tormentoso amanecer de Maceio, salió de la cama y caminó hacia el, estaba parado como soldado de infantería, con sus piernas firmes y erguidas y cruzado de brazos, miraba aquella tormenta de relámpagos sobre la ciudad y por detrás del mar donde daban un bonito panorama, el peliblanco sintió que unos suaves y finos brazos lo abrazaban por detrás, la pelinegra apoyó su pecho desnudo sobre la espalda de el que estaba cubierta por aquella camisa azul de dormir, InuYasha salió de su letargo de mirar aquel amanecer lluvioso y abrazó a Kagome y se dieron un beso de buenos días como toda pareja, Kagome se abrazó a el y miró desilusionada el feo alba, bufó molesta y puso mala cara.
Kagome : - Ufa!!, ahora no podremos tener nuestro día de playa-. Protestó como una niña.
InuYasha : - No hagas berrinches, Kagome. Ya pensaremos en algo-. Le dijo calmadamente
Kagome miró su reloj pulsera y vio que eran las 8 de la mañana, era muy temprano para estar despiertos, pero InuYasha lo había perdido cuando se levantó, se alejó de la ventana y caminó tomándose el rostro con su mano izquierda y agachó su cabeza, sus pasos eran lentos y toscos, como si caminara deprimido, la pelinegra caminó tras de el y luego se acostó en la cama invitándolo a ir con ella, esbozó una sonrisa y se acostó acomodándose en esa cómoda y blandita cama, Kagome lo abrazó y el hizo lo mismo con su brazo izquierdo.
Kagome : - ¿Recuerdas la promesa que me hiciste?-. Dijo rompiendo ese silencio que solo los truenos de afuera lo aplacaban
InuYasha : - Claro, mi reina. Te prometí amarte por toda la eternidad y hacerte la mujer más feliz del mundo-. Le dijo tocando su nariz con su dedo índice derecho y dándole un besito en sus labios.
Kagome se emocionó tanto por dentro que creyó iba a gritar o a llorar, correspondió al beso de InuYasha y luego se acurrucó sobre el cuerpo del peliblanco y con su mano izquierda acarició el torso de su amado sintiendo sus músculos por la fina tela de la camisa de su pijama, InuYasha acariciaba con su mano izquierda el hombro y la espalda de la pelinegra haciendo que esta sienta una caricia tan suave como el aire, gimoteó una leve y apenas sonora risita y se acomodó más sobre el, le encantaba sentirse así de cómoda sobre el. una hora más tarde, InuYasha se levanta pero la pelinegra tenía apoyado su brazo sobre el y no quería soltarlo para nada, quería seguir abrazada a el, InuYasha logró zafarse de su abrazo y levantarse para ir a desayunar, ese día quería darle una sorpresa a su novia, el tampoco deseaba separarse de esa chica con ese cuerpo tan hermoso, el tenerlo abrazado contra el, era algo que siempre había deseado.
Al rato, ambos bajaron al comedor a desayunar, el día seguía feo y lluvioso, pero el no aflojaría en su afán de conseguir lo que quería para quien considera que dentro de pronto será su esposa. Luego de desayunar, ambos fueron a pasear, pero por caminos separados, el fue a un lugar especial y ella fue de shoppings a comprarse algo de ropa y suvenires de Brasil. Más tarde, el celular de Kagome empezó a sonar y era InuYasha, ella le dijo que estaba en una cafetería adentro del shopping, lo más pronto que pudo acudió hacia allá con las 2 sorpresas que tenía para ella.
InuYasha llegó al lugar donde estaba Kagome y el se sentó en la misma mesa frente a ella y le sonrió, pero ella mostró algo de aspereza cosa que le llamó la atención.
InuYasha : - Oye, ¿que te sucede?, te noto rara-. Le dijo preocupado
Kagome : - Es que no se que te pasa hoy, estas muy esquivo conmigo, me dejaste sola casi medio día y en la habitación ni te importó que quería estar un poco de tiempo más contigo, quizá te entienda que haya estado desnuda y con una bikini sola, pero,...-. Dijo con tono bajo y sin mirarlo cuando InuYasha la interrumpió.
InuYasha : - ¡No seas tonta!, no me pasa nada es que tenía cosas que hacer es todo-. Trató de defenderse
Kagome : - Estas muy raro y eso me incomoda-. Dijo sin mirarlo
El peliblanco hizo una mueca y luego pidió un café, a Kagome realmente le incomodaba la indiferencia de el hacia ella, no quería pensar que andaba tras de otra o que ya se aburrió de ella, eso lo borró de su mente, pero la ponía nerviosa su manera de moverse tan misterioso así que decidió poner las cosas en orden.
Kagome : - Si no me dices en que andas, me vuelvo a Buenos Aires-. Amenazó
InuYasha se quedó helado pero respondió a ello
InuYasha : - No puedo decírtelo aún-. Le dijo tratando de calmarla insistiendo con lo mismo.
Kagome se levantó molesta y lo dejó solo ante los inútiles esfuerzos del peliblanco llamándola, pero ella se alejó rápido dejándolo atónito, se sentó y tomó su café, ese sabor delicioso del café brasileño le suavizó el paladar y su exquisito sabor le hizo olvidar ese momento, estaba tranquilo sabía que con lo que hizo se sintió todo un ganador y aunque le extrañó el comportamiento de la pelinegra, el no dará el brazo a torcer. Al rato, Kagome seguía paseando por las calles de Maceio cuando se percató de ver a InuYasha hablando desde un locutorio y muy sonriente, parecía estar demasiado a gusto y luego vio que cortó y elevó sus manos al cielo, se alejó molesta y regresó al hotel en el minibús, ni le avisó a InuYasha quien tuvo que volverse en un remís al hotel. Al llegar entró a la habitación y Kagome no estaba, estaba molesto con ella por dejarlo solo, pero cuando vuelva le pedirá explicaciones, caminó hasta el balcón y al mirar hacia abajo vio a Kagome sentaba en la barra del quincho bar del hotel y estaba hablando muy sonriente con otro muchacho joven casi de su misma edad, parecía feliz y contenta hablando con el, se quedó pasmado, quería bajar y pedir explicaciones de todo esto y eso fue lo que hizo, pero no quería armar un escándalo en el hotel y tuvo una idea, dejará que ella se arrepienta de todo lo que está haciendo.
A la noche, el peliblanco estaba cenando solo en el restaurante al aire libre en el hotel, la noche tormentosa de relámpagos presagiaba mal tiempo, pero desde la tarde que la lluvia había cesado su actividad. Kagome llegó al restaurante a pasos agigantados y muy enojada, vestía una pollera negra ajustada y con 2 volados holgados tipo disco y una camiseta blanca femenina de manga corta con escote en circulo y zapatos de taco mediano.
Kagome : - Por que no me avisaste que estabas aquí-. Le retrucó muy enojada
InuYasha : - Tal vez debas preguntarte eso tu misma cuando me dejaste allá solo-. Dijo con reproche hacia ella
Kagome : - Estas muy raro y eso me disgusta-. Respondió tomando asiento.
El peliblanco no le contestó, su mirada parecía el de un ser molesto y ofendido, Kagome se levantó y fue a buscar su comida y se volvió a sentar, ese silencio al incomodaba, pero la culpa fue de ella, esa noche InuYasha quería darle una sorpresa pero al parecer las falsas sospechas de Kagome hacia el, hicieron que esa sorpresa se postergue o no se llegue a cumplir. Luego fueron a dormir InuYasha eligió su pijama azul con lunitas y estrellas y Kagome se acostó en lencería, era roja y obviamente de doble pieza, InuYasha leía un libro, pero al mirar de reojo empezó a sudar de nerviosismo, se veía tan hermosa, esas curvas del cuerpo de Kagome lo volvían loco, tenía ganas de decirle unas cuantas cosas, pero se guardó y decidió esperar a ver que sucede. La pelinegra se acostó dándole al espalda, el peliblanco indiferente a eso, apagó su luz y se durmió.
Durante la noche sonaron algunos truenos, haciendo que Kagome sienta miedo, buscó refugio en su pareja y se abrazó a el, se sintió segura y quería que todo siguiera así, pero al parecer todo estaba saliendo mal.
Al amanecer, Kagome estaba dormida, pero cuando despertó vio que estaba sola, InuYasha no estaba a su lado, se despertó desesperada al no encontrarlo, comenzó a llamarlo pero no obtenía respuesta, se levantó de la cama y lo buscó por todo el duplex pero nada, se sentó en la cama y se tapó el rostro con sus manos, luego se vuelve a levantar y miró el guardarropa, estaban todas sus cosas, las de el y las de ellas, suspiró aliviada. Luego de desayunar, bajó a la playa, fue a la carpa que alquila con su novio, se sacó su bata dejando ver su sensual malla de doble conjunto de color negro del lado derecho y blanco del izquierdo, estaba triste y sola, no sabía donde estaba InuYasha ni por que la dejó sola, al rato el mismo chico con el que estaba ayer charlando en la barra se le acercó y se sentó a pocos metros de ella, el peliblanco había llegado y vio todo, se acercó a ellos, con su malla negra y su camisa nueva brasileña desabrochada dejando ver su musculoso torso, el joven se fue del lugar, el peliblanco no la saludó y Kagome trató de defenderse
Kagome : - No vayas a creer que entre el y yo hay algo...-. Le dijo señalándolo como si le dijera que no desconfíe de ella.
El peliblanco la miró con el seño fruncido
InuYasha : - Yo no imagino nada-. Replicó molesto y se sentó en su reposera.
Kagome se levantó de su toalla y se agachó frente a el apoyando sus manos en sus rodillas
Kagome : - Desde ayer estas muy esquivo conmigo, te vi hablar por teléfono y estabas feliz, hasta parecías embobado o enamorado, ¿qué te está pasando? ¿Acaso ya no me quieres?-. pidió explicaciones casi sollozando
InuYasha se quedó pasmado por sus palabras, ¿realmente era tan tonta como para pensar que el la estaba engañando? Y por ello le apartó las manos de sus piernas y ella cayó sentada y el se agachó
InuYasha : - Acaso eres tonta o que, ¡como se te ocurre pensar semejante cosa, tu eres la que acaba de tirar todo por la borda por estar coqueteando con cualquier idiota y...-. el peliblanco fue interrumpido por una voz detrás suyo
Chico : - A quien le dices idiota?-. Siseó la voz detrás del peliblanco
Ambos elevaron sus miradas y vieron al chico que estaba ayer con kagome, el peliblanco se levantó y lo miró amenazantemente, Kagome trató de contenerlo por que sabía lo que se venía.
InuYasha : - Deja en paz a mi novia, cretino, vuelvo a verte cerca de ella y serás solo una mancha en al arena-. Lo amenazó rasgando sus dientes
Chico : - Quisiera verlo bobo-. Lo desafió – Además parece que tu novia no está muy feliz contigo-.
Kagome : - Ya basta, Julián, el es mi novio y por favor déjanos-. Le suplicó para que se aleje
El joven se alejó maldiciendo y mirando con odio al peliblanco que volteó hacia Kagome y ahora era a ella a quien el dirigía su mirada punzante.
InuYasha : - ¿Quieres saber en que andaba?, muy bien, te lo diré veo que eres lo suficientemente estúpida como para andar malinterpretando las cosas, pero se terminó, ve esta tarde a nuestra habitación y sabrás toda la verdad-. Le replicó de muy mal humor y se volvió a sentar en su reposera, Kagome estaba mal, sus dudas hicieron enojar mucho al peliblanco.
Llegada la tarde y a la hora indicada, Kagome entró a la habitación sola, antes de hacer lo que el peliblanco le indicó, se sacó su malla, se dio una ducha y buscó ropa que ponerse, se puso su lencería, luego una blusa de tirantes de color rosa escotada y un pantalón negro de algodón estampado con media lunas (no las comestibles, si no la que se ve de noche), de noche de color blanco, se puso sandalias negras de taco alto y unos aros, ahora si era el momento de develar el misterio, buscó en el cajón de su mesa de luz y encontró 2 cajitas, una era rectangular y la otra era cuadrada y pequeña, estaban forradas en celofán azul y debajo de ellas una carta, Kagome abrió primero la cajita cuadrada y encontró un anillo dorado tipo alianza con un pequeño diamante cristalino, se quedó fría, pero aún más cuando abrió el otro regalo, en la rectangular había una medallita dorada con las letras IK grabadas y una cadenita de oro, desesperada abrió el sobre y se cayó sentada en la cama al leerla, en ella había una confesión de amor y un pedido y de un deseo.
"Este regalo es para la mujer más hermosa que he conocido y esos presentes lo reflejan, ella vale esto, o más que todo el oro, la medallita es mi deseo de estar siempre juntos, el anillo pedir la mano de mi amada Kagome, de quien quiero ser suyo para siempre".
Kagome dejó caer la carta al mismo tiempo que las lagrimas empezaron a caer de sus ojos, se tapó la cara con sus manos y se tumbó frontalmente en la cama y pegando puñetazos en ella descargó su ira, como pudo ser tan tonta era lo que se decía mil veces, ahora entendía por que estaba tan misterioso, quería darle esa sorpresa, ese pedido, ese deseo que tanto anhelaba el y ella igual, lloraba amargamente apretando la cajita donde estaba la medallita, luego se levanta con sus húmedos ojos y algo despeinada, abrió la cajita y una lagrima cayó sobre la cadenita.
Kagome : - Inu...InuYasha...-. Gimoteó sollozando, luego se paró de la cama, se peinó y cuando se disponía a irse, lo encontró parado frente a ella mirándola fijamente, sus dorados ojos mostraban felicidad por lo que le regaló, pero al mismo tiempo, tristeza por lo que ella había dudado de el. Kagome lo miró dubitativa, pero luego corrió hacia el y lo abrazó llorando de tanta vergüenza, ocultó su cara en el pecho de el, lloraba rogando un perdón, el peliblanco la abrazó.
InuYasha : - Tranquila, ya te he perdonado-. Le dijo al oído suavemente.
Kagome : - Lo lamento tanto, fui una imbécil, nunca me dejes-. Le suplicó llorando a lagrima viva y ocultando más su cabeza en el pecho de el.
InuYasha : - Claro que te perdono, por que te amo y quiero saber si...-. Le dijo
Kagome : - (interrumpiéndolo), Claro que quiero, con todo el orgullo del mundo digo que si-. Dijo sonriendo ampliamente de felicidad.
InuYasha secó sus lagrimas con pequeños besos y luego besó los colorados labios de Kagome, quien enlazó sus brazos en el cuello de el, InuYasha volvió a sentir ese almíbar tan dulce de los labios de la pelinegra, que estaba sumamente feliz
InuYasha : - Vamos abajo, nuestros aperitivos nos esperan-. Le dijo
Kagome : - Claro, que acepto y si ese tonto se nos acerca, le pegaré yo misma-. Dijo apretando su puño
InuYasha y Kagome, rieron y bajaron al quincho bar a disfrutar de sus aperitivos.
Bueno, Bueno, otro nuevo capítulo, espero les haya gustado, una vez más gracias por los reviews, vaya que Kagome estuvo por cometer el peor error de su vida, pero por suerte se arreglaron y volvieron a la felicidad, es cierto, prometí lemon, pero será más adelante dentro de uno o dos capítulos más, tengan paciencia, será muy hot. Saludos
Guille (KITT, el auto fantástico)
