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Ezellahen

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Disclaimer: Los personajes de esta historia conocidos del Universo de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros y los personajes de la Tierra Media de Tolkien. Para el futuro se incorporarán dos personajes muy divertidos de CLAMP. Esto es puro entretenimiento y no nos reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Cuando Lily Potter convocó la magia de protección para su hijo, antes de morir a manos de Voldemort, no solo logró salvarle la vida, sino que también lo transportó a otra dimensión.
Esta dimensión no es otra que la Tierra Media. En este lugar, dos elfos, los gemelos Elladan y Elrohir (tras encontrarlo en medio de un Bosque) serán los encargados de convertir al chibi-Harry en un perfecto elfo-humano.

Parejas: Legolas/Aragorn, Faramir/Éowyn y para el futuro Severus Snape/Bill Weasley, Elladan/Regulus (Morë) por ahora… el resto ya verán.

Aclaraciones y Advertencias: este fic es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo, así que no queremos quejas después. Habrá embarazo masculino, elfos y magos OOC y demás.

Nota importante: Este fic lo he escrito en conjunto con mi beta para la mayoría de mis fics. Si me leyeron los anteriores que he escrito ya habrá oído hablar de ella. Su nick es Angeli Murasaki y juntas decidimos iniciar este proyecto. Ella también esta subiendo otro fic que hicimos juntas y se llama Gigoló, si están interesadas el ID es: 3672284. También es slash y la pareja principales Lucius/Remus. XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: diálogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Palabras dentro de "---": lengua élfica. Palabras entre // palabra // será la traducción.

-Nota: notas de las autoras.

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Capítulo 10: Decisiones y acontecimientos importantes.

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Harry miraba seriamente a su Mokona y ella tenía el ceño fruncidito mientras parecía concentrarse. De repente, sus ojos se abrieron junto con su boca.

-"---" //Aquí estoy, Eze. ¿Qué pasa…?//- se escuchó una voz proveniente desde el interior de la mascota blanca del niño.

-"---" //Ey ahí Elda. Nada muy importante. Solo que…//

-¿Tancave…?

-"---" //Creo que mi padre y mi profesor van a casarse…//

-Oh…

Normalmente, esto podría llegar a asustar a una persona, pero Morë, después del susto inicial, hace ya unos cuatro años, había aprendido que las mascotas de su pupilo y el hijo del Rey de Gondor, Eldarion, estaban conectadas por un tipo de magia que permitía comunicarse entre sus dueños. Casi como un teléfono muggle.

El profesor sonrió y cerró la puerta del príncipe para dejarlo charlar con su amigo. Miró el anillo que hace solo tres horas había recibido de su pareja… para quedar comprometidos en matrimonio. No sabía como lo había descubierto, sospechaba que la Mokona tenía mucho que ver en que su amo supiera ya del compromiso, antes que cualquier otro miembro de la familia, ya que pensaban anunciarlo recién durante la cena.

Suspiró y se recostó por unos de los pilares que separaban el pasillo del jardín, maravillado una vez mas por la hermosa vegetación que rodeaba la Casa de Rivendell. Flores de todos tipos y colores estaban presentes, en su gran esplendor en esta época primaveral llena de paz. Sus ojos vagaron hacia la fuente de agua que su ubicaba en el centro y no pudo evitar recordar.

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-.Flash Back.-

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Regulus acababa de darle su primera lección a su alumno, luego de llevar cuatro días en Rivendell. Ya su mentor había partido, dejándolo rodeado de elfos y, sobre todo, de ese elfo. Desde entonces lo había vuelto a ver unas tres veces y esa tensión de la primera vez que conectaron ojos estaba siempre presente. El mago no sabía bien que pensar de ello.

Caminó por el hermoso jardín, del cual había quedado enamorado desde la primera vez que lo vio. Su madre pudo haber sido una loca despiadada, pero eso sí… tenía gusto de la naturaleza y su manía era cultivar todas las flores preciosas del Mundo Mágico, gusto que compartía con su hijo menor. De pequeño hasta la ayudaba en el invernadero. No era lo mismo que en su casa de Grimmauld, porque la vegetación de Rivendell era mucho más hermosa… y no le traía tan malos recuerdos. Porque fue en ese mismo jardín donde su propia familia lo atacó por traidor, y donde él convocó el hechizo que lo trajo a este mundo.

Llegó hasta la fuente y se sentó, mirando su reflexión en el agua. Estaba alegre que el único rasgo característico de los Black que conservaba ahora que estaba crecido eran los ojos y el cabello negro-azulado lacio, esperaba que su hermano tuviera los mismos rasgos… porque ambos repudiaban a su familia. Sería un gran castigo para ellos ver cada mañana lo que los rostros de los que aprendieron a odiar.

Su cuerpo se tensó al sentir que ya no estaba solo en el jardín, su inquietud creció al reconocer quien se acercaba. Es como si estuvieran conectados y algo en sus cuerpos los hicieran reconocer el aura del otro.

-Este jardín siempre me pareció hermoso… y estando tú aquí solo lo acrecientas.

Regulus se ruborizó furiosamente y agachó la cabeza, sintiéndose absolutamente tímido. Estando en el colegio había tenido un par de novias y un novio, pero nada fue más allá de besos y caricias, porque él sabía que su familia iba a contratarlo con alguien de su clase social y estaría casado sin poder dar su opinión. Así que era inútil enamorarse de las personas que le gustaban en Hogwarts… que no eran nadie que su familia aprobaría. A eso se sumaron todas sus clases de magia negra que apenas le dejaban tiempo y ganas de romance.

Y estando en este mundo, confinado en aquel bosque, tampoco había tenido ningún contacto romántico con nadie y de eso eran ya casi siete años. Muy a su pesar, no sabía como reaccionar a este tipo de coqueteos, mucho menos con alguien del porte y carácter del príncipe Elladan.

El gemelo se acercó y se sentó frente al mago, obligó al hombre a mirarlo levantando la barbilla con delicadeza.

-Me gustan tus ojos. Nunca vi ese color antes en nadie y pienso que te van de maravilla.- susurró sensual.- ¿Por qué huyes mi mirada?

-Yo…- sus rubor creció aún más y la respiración le fallaba. ¡Parecía un adolescente hormonal!- No sé como reaccionar…- masculló al fin, nunca mirando al elfo a los ojos.

Elladan sonrió.

-Te diré que, ven conmigo a cenar esta noche y nos conoceremos, para aplacar tu timidez. ¿Aceptas…?

Esta vez levantó la mirada para verlo con sospecha.

-¿A dónde iríamos…?

-Tengo el lugar perfecto…- sonrió coqueto.- Iré a buscarte a tu habitación a las ocho.- se acercó al rostro del mago, quien abrió los ojos como platos.- Te prometo que no te arrepentirás.- murmuró antes de besar su mejilla derecha.- Hasta esta noche…

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-.Fin del Flash Back.-

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Morë sonrió, recordando que su amor se comportó como todo un caballero esa noche, como se debería de esperar de un miembro de la realeza. Claro, todo fue perfecto, hablaron, se conocieron y sintieron que no era mera atracción lo que sentían el uno por el otro, era mucho más. El chico Black pudo jurar que si su estirada familia lo hubiese conocido hubiesen pensado que era perfecto para él, un príncipe con sangre élfica (algo muy valioso en el Mundo Mágico ya que se pensaba que los Altos Elfos eran solo un mito), con perfectos modales y muy rico.

Todo perfecto hasta que… bien… cuando su hoy prometido lo acompañó a la puerta de su habitación, ambos cometieron el error de mirarse a los ojos. El nunca supo quien lo hizo primero, pero terminaron estrellados contra la pared compartiendo un beso voraz. De ahí no paso, pero Regulus sabía ya que ese era el mejor beso que le habían dado en toda su vida y que quería repetirlo.

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Remus bostezó y alejó los pergaminos que estaba leyendo mientras frotaba sus ojos. Últimamente se estaba sintiendo más cansado de lo normal. Creía saber porque se trataba, tal vez era porque le estaba poniendo todo su empeño a la traducción de los extraños manuscritos y por eso no dormía correctamente, sumado a eso el estrés por la extraña relación que aún mantenía con el rubio Slytherin, un romance que claramente le traía más penas que alegrías. Sin embargo, todo eso no podría ser suficiente para cansar al lobo que vivía dentro de él.

Encogió sus hombros y volvió su mirada a los pergaminos. No pudo evitar reír quedamente al imaginarse las caras de sus amigos cuando supieran los secretos que guardaban estos papeles. Aún recordaba su shock al leer cierta parte interesante…

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-.Flash Back.-

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Al fin había terminado el total de diez páginas que retomaban el importante hechizo en el que estaba trabajando Godric. Así que se relajó en su asiento y comenzó a leer:

Estoy solo en mi estudio y tengo todo lo necesario para comenzar el hechizo, si todo sale como lo he previsto lograré crear un portal a otra dimisión. Según manuscritos muy antiguos en tiempo anteriores los distintos mundos estaban conectados y ahora gracias a mí, el gran mago y explorador Godric Gryffindor estos mundos serán re-conectados.

Bien, creo que mi serpiente bella me ha pegado algo de su vanidad. Claro los niveles de vanidad de Sal son gigantes y a veces es egoísta e infantil… celoso, posesivo, odioso, pervertido… Eso me gusta un poco (je je je) en fin… a pesar de todo ¡Yo te amo Salazar Slytherin!

// Remus releyó varias veces el párrafo hasta convencerse de lo que leía. Por Merlín Godric Gryffindor y Salazar Slytherin… ¡Fueron pareja!

Después de calmarse, el lobo continuó leyendo. \\

El hechizo necesita de gran concentración, me he preparado durante días para esto. Incluso le he pedido a mi pareja que me dejara solo, aunque el insistía en permanecer a mi lado.

-Nota: La parte entre paréntesis no esta dentro del relato de Godric.-

(El joven cerró los ojos un momento y aspiro el aire lentamente, su rostro se transformó en una mascara de seriedad. Pronto su magia comenzó a rodearlo y su voz comenzó a murmurar frases en un idioma desconocido.

El joven comenzó a elevarse del suelo sin que lo notara y de pronto una gran luz lo envolvió. Godric sentía como sus energías eran consumidas, pero no era el momento de claudicar, abriendo los ojos murmuro la última parte del hechizo y repentinamente la luz se volvió más intensa y en un parpadeo… Godric desapareció.

Minutos después y alertado por el gran resplandor que salía de la puerta un preocupado mago entro encontrando una habitación vacía.)

Luego del gran resplandor desperté en un lugar completamente desconocido, me encontraba en un espeso bosque y a mi lado estaba la más hermosa dama que hubiese visto en mi vida.

La hermosa joven me sonrío y me dijo que me estaba esperando. Yo algo confundido y aun sentado en el piso solo pude regalarle una sonrisa, bastante boba, antes de preguntarle su nombre… Galadriel dijo ella con una bella voz cantarina.

La dama Galadriel me dijo que la siguiera, que no solo ella me esperaba. Ansioso por respuestas me levante y la seguí sin temor.

Nos adentramos en el bosque y, luego de caminar unos cinco minutos, llegamos a un maravilloso lugar.

Un hombre, tan hermoso como la dama, se acerco a ella y beso su mano con delicadeza. En ese momento note algo que había dejado pasar, obnubilado por al belleza de la joven ¡ella y él tenían las orejas puntiagudas! ¡Ellos debían ser elfos, las criaturas míticas de los escritos antiguos!

La dama me lo confirmo, después de presentarme a su esposo Celeborn. Además me dijo que había llegado a la Tierra Media.

¡Realmente estoy en otra dimensión!

Yo quería hacer muchas más preguntas, pero Galadriel me indico que descansara antes de que todos mis preguntas fueran respondidas. La dama me dijo que debíamos esperar la llegada de "Mithrandir".

De inmediato quise saber quien era él, pero con un simple: "Todo lo sabrás a su tiempo" la dama me dejó solo en la habitación que me había sido dada.

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-.Fin del Flash Back.-

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Si sus deducciones eran correctas, ese era el mismo hechizo que había usado Lily para proteger a Harry. Sin duda era magia antigua los residuos que se encontraron en el cuarto del bebé a parte de la magia oscura usada por Voldemort aquel día de Halloween. Y Remus ya tenía traducido todo el hechizo, solo faltaba decidir quien iba a ir a buscar a Harry a ese lugar llamado Tierra Media.

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.:.Dos días después.:.

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Remus Lupin suspiró mientras el carruaje traspasaba los amplios portones que protegían la exuberante Mansión Malfoy. Se había concentrado tanto en su trabajo que había olvidado su encuentro con Lucius y por eso recibió un mensaje donde, con todo el recato del mundo, el rubio le dejaba saber lo furioso que estaba. Así que tuvo que dejar toda su investigación de lado para venir a ver a su pareja.

El mismo elfo doméstico de siempre lo recibió en la entrada y le indicó que lo siguiera, pero un flash verde se lo impidió.

-¡Hola, Remus!

El castaño sonrió y abrazó al pequeño Draco Malfoy, quien estaba vestido con una impecable túnica verde Slytherin. No hacía más de un año que Lucius había decidido que estaba arto del motel donde se encontraban y habían trasladado sus encuentros a la casa del mayor. Fue inevitable que en unos de ellos, Remus se topara con Draco. Enseguida el niño había fruncido al ceño al verlo y exigido saber quien era, el Gryffindor no tuvo de otra que decirle la verdad. Pese al shock inicial, ellos llegaron a conectar muy bien, teniendo ya ahora una amistad muy profunda. Draco inclusive le había confesado que no le importaría llamarlo papá en el futuro, después de todo su propia madre lo había abandonado para irse de "viaje rejuvenecedor" luego de que se divorciara de su padre.

Por supuesto, cuando Lucius se enteró que Remus le había dicho a su hijo que él era su amante habían tenido una grave pelea. Pero no era bonito recordar eso ahora…

-¡Hola, cachorro! ¿Cómo has estado?

-Estoy muy bien, Remus. Te extrañé y papá andaba muy irritable porque no venías.

-Tu papá siempre está de ese humor en particular.- sonrió.- Pero como no queremos que se vuelva peor, mejor me voy a verlo. ¿Nos vemos más tarde?

-Awww… hace mucho que no te veo.- gimoteó.- Padre puede esperar unos minutos más. ¡Ven a ver mis dibujos primero!

-Draco.- una voz fría llamó desde su espalda y Remus hizo una mueca al ver el cambio completo en el niño. Desde que se conocieran el castaño había podido sacar un poco al chico de su cáscara seria y distante. Sin embargo, cuando Lucius estaba cerca, Draco volvía a poner su máscara de indiferencia y se comportaba como todo un Malfoy. Algo muy triste teniendo en cuenta que solo tenía 9 años.

-¿Si, padre?

-Vuelve a tú habitación, Remus y yo tenemos cosas que hacer.

-Enseguida, padre.- masculló, soltando renuente el abrazo que aún mantenía con el licántropo.- Nos vemos luego, Remus.

-Claro, pequeño. Yo mismo te buscaré para charlar.

-¡De acuerdo! ¡Te esperé!- dijo con un sonrisa fantasma antes de volver a entrar a la habitación de donde había salido.

Remus suspiró y se giró para ver el rostro que el destino había decidido fuera el de la pareja para el lobo. Lucius se mostraba frío como siempre, un leve flash de enfado y felicidad al volver a verlo luego de tres días se podía notar en los ojos plateados.

-Vayamos a mi despacho.- siseó antes de caminar a pasos apresurados hacia el lugar.

El menor lo siguió, sin saber que sentir ante la actitud de Lucius. Algunas veces había llegado tarde a sus encuentros y eso había significado una mirada helada y ser ignorado completamente, y él tenía que prácticamente arrastrarse para obtener el perdón del rubio y lograr que volviera a hablarle. Ahora que se había olvidado completamente en venir, no sabía a que atenerse.

Todas sus dudas se disiparon cuando, al entrar al despacho, Lucius lo tomó fuertemente de la cintura y obligó a sus labios a unirse. Ambos gimieron ante el contacto y no tardaron en abrir sus bocas para que sus lenguas se dieran la bienvenida. Remus sintió como era desvestido con ferocidad y como era guiado hasta el sillón más grande del lugar. Uno de cuero negro que podría sostener perfectamente a ambos cuerpos durante una sesión de sexo.

-Oh, Remus. Te deseo tanto.- el rubio siseó, apoyando el cuerpo más pequeño sobre el sillón, no dejando sus manos quietas por más de dos segundos.

-Y yo, mi amor. Lamento haberme olvida…

-Ssshhh… no hables. Solo bésame y deja que te haga mío.- gruñó Malfoy, terminando de sacar toda prenda de vestir del cuerpo de su amante.

Pese a la rudeza, Remus no pudo hacer más que sonreír y tal como Lucius lo había pedido, comenzó a besarlo. Mientras tanto, el otro hombre comenzó a masturbarlo con una mano y la otra buscaba desesperadamente desprenderse de sus molestas ropas. Ambos gimieron cuando tuvieron que separarse para que el rubio pudiera desnudarse. Lupin no pudo evitar maravillarse y sentir algo de envidia al ver la piel blanca, suave y perfecta, muy diferente a la suya que estaba llena de cicatrices. El mayor decía que no le importaba, es más siempre que tenían sexo, gozaba de besar cada una de ellas, ese era uno de los pocos gestos bonitos que tenía para su pareja.

Una vez en igualdad de condiciones, Lucius volvió a atacar la boca hinchada de su amante y levantó ambas piernas de licántropo para ubicarlo. Su urgencia era demasiada, Malfoy no estaba seguro qué tenía su pareja, pero él no podía estar más de veinticuatro horas sin hacerlo suyo… de más está decir que estos tres días sin su lobo no lo había pasado muy bien. Porque algo tenía Remus Lupin que después que lo probara nadie más podría satisfacerlo de la misma forma.

Afianzando bien sus manos sobre las caderas de menor, Lucius penetró lentamente a su amante. Solo preocupado levemente en el dolor que pudiera causarle sin prepararlo previamente.

-¡Auch! ¡Lucius! Ten más cuidado…- lloriqueó Remus, respirando entrecortadamente.

-Es tu culpa.- gruñó el otro como respuesta.

Sin esperar más, salió de la entrada del Gryffindor y volvió a embestirlo. Con fuerzas, castigándolo por dejarlo abandonado estos días, por hacerlo sentir lo que nadie nunca lo hizo sentir, por entrar en su corazón y en el de su hijo como no tenía planeado que nadie hiciera… por ser todo lo que deseó tener y nunca creyó poder conocer.

Por su parte, Remus se resignó y solo se abrazó fuerte al cuello de su amante y dejó que lo hiciera suyo, sin que él disfrutara nada. El dolor era demasiado como para poder sentir pasión. Sin embargo, se las arregló para eyacular a la par de Lucius, no queriendo enfadar, más de lo que ya estaba, al rubio.

Malfoy se vino con un ronco gemido satisfecho y cayó rendido sobre el cuerpo más pequeño bajo de él. Estuvo unos minutos, recuperando su respiración, hasta que se levantó lentamente. Algo dentro suyo se removió inquieto al ver las lágrimas en el rostro de su amante.

-Lo siento.- masculló desviando la mirada.

-Está bien, no importa.

-No disfrutaste.

-No importa, Lucius. Olvídalo.- dijo, con algo de frialdad en su voz. Lucius frunció el ceño y dejó que Remus se levantara del sillón.- Voy al baño a limpiarme.

El rubio hizo todo lo posible para ignorar el hecho de que su licántropo hizo un gesto de dolor al levantarse, para no ver la sangre en su ano y piernas y su mal caminar.

(Nota: Waaaa… ¡¡¡que cruel!!! -.-Uko-chan y Angi-san se mandan Crucios mutuamente para auto-castigarse por hacerle eso al hermoso lobo -.-U)

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.:.Una semana después.:.

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-¿Estás bien, Moony? Estás un poco pálido.

-No me he sentido bien desde hace un mes, Frank.- dijo en un susurro, frotando ligeramente su estómago, porque sentía sus tripas retorcidas.

-Yo voy para Hogwarts ahora, para el chequeo anual de Neville. Si quieres puedes venir conmigo y pedirle a Madame Pomfrey que te revise.

Lupin frunció el ceño y después asintió.

-Creo que es lo una buena idea, espérame. Me cambiaré y los acompañaré.

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-.Hogwarts.-

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-Estás perfecto como siempre, Neville.- sonrió la enfermera, mientras le regalaba una paleta dulce al castaño de nueve años.

-Gracias, Madame.- dijo el niño alegre, aceptando el dulce. A pesar de ser criado por los hombres que fueron el dolor de cabeza de todos los profesores en su época, el pequeño Neville era un niño muy buen educado, con perfectos modales. Claro, tenía sus momentos, pero sus travesuras nunca eran tan graves como para merecer un castigo.

-Ahora…- miró a Remus.- ¿Puedes decirme que te ha estado pasando…?

-Eh…- hizo una mueca de aprensión mirando a Frank.

-Oh, claro.- dijo él, captando el mensaje.- Nosotros nos vamos a recorrer el colegio en lo que te esperamos. Gracias por todo, Madame Pomfrey.

-No es nada, muchacho. Es siempre un placer.- ella sonrió maternalmente mientras veía a padre e hijo retirarse. Luego frunció el ceño mirando al licántropo, para nadie era un misterio que ella tenía un especial cariño por él.- ¿Qué te pasa, Remus?

-No me he estado sintiendo muy bien.- suspiró.- He tenido mareos, vómitos y extraños comportamientos durante la luna llena.- desvió la mirada.- Mi lobo interno ya ha elegido pareja y él y yo hemos estado teniendo sexo desde hace un poco más de dos años.- susurró con un leve rubor en las mejillas.

-Oh…- ella enarcó una ceja, divertida.- ¿Crees que…?

-Me gustaría comprobarlo.- farfulló, mas ruborizado que antes.

-Perfecto, hay un simple encanto para eso. Necesitaré que descubras tu estómago y te acuestes en la cama.

Luego de la consulta, Remus se dirigió al complejo donde se encontraban la oficina desde donde Lucius manejaba todos sus negocios.

-Señor Malfoy.- dijo la voz de la secretara por el intercomunicador.- El Señor Remus Lupin está aquí para verlo. No tiene cita, pero él dice que es importante, ¿lo dejo pasar?

Lucius frunció el ceño, Remus tenía completamente prohibido venir a su oficina, a no ser que se tratara de una emergencia con Draco, cuando el licántropo se quedaba en casa para cuidarlo. Pero hoy no era un día de esos.

-Está bien, dile que entre.

-Enseguida, Señor.

La puerta no tardó en abrirse y Lucius enarcó una ceja al ver la radiante sonrisa de su amante.

-Remus, ¿Qué haces aquí?

El castaño ni se inmutó ante la rudeza de la pregunta y caminó hasta abrazar y besar al sorprendido Slytherin.

-¡Oh Lucius! ¡Lucius… Lucius…!- balbuceaba Remus, estrechando al mayor en un abrazo casi asfixiante.

-¡¿Me vas a decir que demonios te pasa?!- siseó Lucius, desprendiéndose del abrazo bruscamente, un ceño oscuro en su aristocrático rostro.

-Oh, Lucius…- Remus no perdió su sonrisa, mientras tomaba las manos del rubio.- Estoy embarazado, vamos a tener un bebé.

La cara de Lucius debió decirle a Remus que esa noticia era solo maravillosa para él. Un tenso silencio se apoderó de la oficina hasta que el rubio susurró un peligroso…

-¿…qué?

-¡Estoy embarazado!- exclamó, sus dorados ojos brillantes de felicidad.- Me he estado sintiendo mal todo este mes… pensé que era solo cansancio… nunca me lo imaginé… bueno los síntomas me dijeron algo, pero…

-¡Cállate, Lupin!

La boca de Remus se cerró con un audible tecleo, abriendo los ojos como platos al escuchar que su pareja lo llamaba por su apellido. Recién ahora pudo notar la furia en los ojos plateados y el cuerpo tenso se Malfoy.

-¿Lucius…?- llamó tentativo.- ¿Hay algo mal…?

-¡Por supuesto! ¡Todo está mal!- estalló el otro. Por suerte sus oficinas tenían el hechizo Silencio.- ¡Acabas de decirme que estás esperando un niño mío! ¡Tú…! ¡Un maldito hombre-lobo!

El dolor pudo reflejarse en el rostro de Remus, su corazón rompiéndose de a poco. Sin embargo, Lucius no notó estas señales alarmantes y siguió gritando.

-¡Yo no puedo tener un niño con tu maldición! ¡Pensé que eso estaba claro!- lo miró con los ojos entrecerrados.- ¿Qué es lo que buscabas con esto? ¿Atraparme con un niño para apoderarte de mi dinero sin importarte que el mocoso pudiera ser una criatura oscura…?

Remus jadeó, las lágrimas ya bañaban su rostro. Pero Lucius continuó.

-¡Pues estás muy equivocado! ¡Ya estuve en un matrimonio no deseado y no pienso repetirlo! ¡Te desharás de ese niño y pasaré por alto tu falta!

Las características del castaño se endurecieron y sus ojos dorados se entrecerraron.

-No me desharé de mi hijo.- gruñó, el lobo tomado mando de sus acciones al ver a su cachorro amenazado.

-¡Entonces terminaremos con esto! ¡No seré padre de una aberración!- siseó.

-Perfecto.- murmuró Remus, antes de salir a pasos apresurados de la oficina.

El rubio lo miró irse, incrédulo. Lo siguió hasta afuera de la oficina, intentado entender porque lo dejaba de esa manera. (Nota: ¬¬)

-¡Remus, regresa aquí! ¡Todavía no hemos terminado de hablar!

-¡No tengo nada que hablar contigo, Lucius Malfoy! ¡Te odio!

-¡Remus…!- exclamó sorprendido.

Lupin desapareció en las puertas del ascensor. La secretaria de Lucius miraba todo con los ojos muy abiertos, no pudiendo creer el espectáculo que estaba dando su estoico jefe.

-¡Maldita sea!- el rubio gruñó, estrellando su puño en la puerta del ascensor, logrando abollarla un poco. No haciendo caso de la sangre que corría por sus nudillos, regresó a su oficina a pasos furiosos.

-¿Señor…?

-¡No me hables!- gritó, logrando que la mujer retrocediera asustada.- ¡Cancela todas mis citas para este día!

-¡Si Señor!- chilló ella.

Por su parte, Remus se apresuró a llegar a su casa. Las lágrimas ya no corrían por su rostro, sus ojos dorados brillaban con decisión. No quería estar en el mismo lugar que el hombre que solo jugó con él, quien llamó aberración al niño que, al menos él, había concebido con amor y, sobre todo, quien sugirió deshacerse del bebé. Solo había un lugar adonde podía ir y de paso le estaría haciendo un enorme favor a uno de sus hermanos.

Continuará…

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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!

Bien, ahora pueden ver un poco como se dio lo de Regulus y Elladan, espero que les hayan gustado.

¿Qué les pareció las memorias de Godric? Lo prometimos y aquí están XD Shipi, me gusta la pareja Salazar/Godric. Soy fanática de las parejas Gryffindors/Slytherins.

Y bien… con respecto a Remus… lo sentimos nuevamente, pero esto es importante para algo que él hará en el futuro… supongo que ya se lo imaginan ñ.ñ

Y, por favor, les pido que se den una vuelta para ver mi fic "El Acuerdo", sé que no es nada a lo que los tengo acostumbradas/os, pero me gustaría tener más comentarios en ese fic ó.ò

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan y Angeli.

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