Un cordial saludo afectuoso a toda y a todos, primero que anda me quiero disculpar por la tardanza, ya que he querido subir el capitulo desde hace tiempo, pero por razones de estudios y ahora de trabajos me han hecho casi difícil la actividad de escribir, pero finalmente tengo el capitulo que todo han estado esperando, pero le aviso, no esperen que este sea una gran capitulo como los otro, en serio, por que pensaba hacer que este mismo capitulo resultara ser el capitulo que iba dar el giro que tanto he esperado escribir, pero Feliks, Mi tutor me ha aconsejado que recorte el capitulo para me sea mas rápido publicarlo y que no me sienta con muchas presión, así que me he tratado ingeniármelas para que este capitulo tenga algunos buenos elementos de interés o importante en la historia, desgraciadamente, no lo he logro del todo, por que me he centrado en el entrenamiento para sea de lo creíble posible solo espero que el resultado sea lo que espero, no de mi, sino de todos ustedes, por que en verdad me encanta que lean mi historia (y eso que es la primera que hago en toda mi vida) y que me pidan incansablemente que quieren leer mucho mas, y eso se los gradezco enormemente

Antes de empezar quiero agradecer a todo y cada uno de mi viejo y nuevo s suscriptores. Hairu, gavy2307, FUj-p19 The Bloodedge, entre mucho otros que han leído mi historia.

Sin mas que decir, solo que se relajen lo mejor posible, si tienen algún aperitivo que le pueden quitar a su hermano/a para que lo coman y se déjense llevar por su mejor auto de la imaginación, por que aquí tiene…

La Marca Del Demonio Parte 2


–Sígueme– Dijo Tai Lung después de haber cerrado aquel pacto con Lee en un estrecho de manos y continuar sus camino como sana nada hubiera pasado y en ese momento el Cheetah solo se limitó a verlo, aun manteniendo su pasmada expresión, pero luego cuando volvió en sí agitando ligeramente la cabeza no le quedo otra opción mas que obedecer a su mandado.

Lee solamente se limito a mantenerse detrás de su espalda mientras la andanza los alejaba aun mas de los restos del Pueblo de Mao, cuando estuvieron a puto de sobre pasar sus limites, casi pasando la mitad de una leve colina, el felino empezó a sentir un fuerte nudo en la garganta, la simple idea de tener que dejar su único hogar es lo mas perturbarte, pero solo bastaba echar una mirada atrás para terminar de recordar que ya no tenia un lugar al que le puede llamar hogar. Es increíble pensar que todo este tiempo que ese pueblo ha perdurado a lo largo de los años y aun más para que su construcción, terminara hecho polvo en solo un día. Ya no había nada para el en ese lugar, solo terribles recuerdos y dolor.

–¿Vienes o no?– Tan solo escuchar la insistente vos de Tai Lung basta para que Lee sintiera como su corazón saltara hasta las garganta, espantado. Giro su mirada para que sus ojos pudieran contemplarlo expresando un terror casi visible. Lo miro desde la punto de la colina, y ahí esta esa mirada que lo inquieta, lo incomoda en muchos aspectos. Aquellos ojos infernales que obligaban a seguir parecen lanzarle un fuego intenso, amenazándolo con quemarlo vivo…trago saliva, sintiendo como se le desliza en su garganta echa nudo y con la cabeza encogida de hombros prosiguió a la marchar. A lo lejos, en aquel lugar que el acostumbraba llamar hogar, las dos imagen de los felino son divisible en pequeñas sombras que terminare por desaparecer cuando descendieron la colina.

Se adentraron en lo mas profundo del bosque de bambú, o mejor dicho, fue Tai Lung que decidió hacerlo mientras que Lee solo se limito en seguirlo. La larga caminata, que hay durado un par de horas, los había llevado al felino de ojos azules en zona desconocida, aun que la vista no era de los mas desagradables con el tiempo presente no le es posible tomarse un tiempo para observar mejor el lugar, de echo, ni siquiera se tomo la molestia de saber en que lugar se encuentra en todo el recorrido, solamente ha estado mirando siempre la espalda del Leopardo, no pensaba nada mas en no apartarle los ojos, por que si lo hacía… ni siquiera quería pensar en lo que ocurriría, no quería ocasionar cualquier cosa que pudiera retrasarlo incluso molestarlo. Sabe perfectamente lo que es capas de hacerle, solo recordar lo que les había echo a los tres asesinos es suficiente razón.

El primer y ex-aprendiz de Shifu se detuvo, acto seguido Lee hizo lo mismo. Lentamente giro a la izquierda la cabeza, observando su alrededor, lo único que solo podía encontrar es solo unas muradas de bambú, y eso le hizo fruncir el ceño, pero aun así, continuo mirando, esta vez girando levemente la cabeza al lado contrario, pero solo seguía encontrando mas bambú, bambú, bambú y mas bambú. Hasta que su cabeza se detuvo al igual que su mirada, quedando fijo en cierto punto y esto hizo que se le dibujara una sonrisa.

Esto podría servirme. Pensó Tai Lung.

Lee no sabia si preguntarle si hay una razón del por que se habían detenido o simplemente quedarse parado sin quitarle la mirada encima, la curiosidad le incitaba en hacer pero algo el miedo se lo impedía, incluso su cola comenzó a enrollarse en su pies. Como odiaba que eso pasara, en otra situación cuando comenzaba a sentir cosas que lo inquietaba, como la vergüenza, el miedo y esas otras sensaciones que nos incomoda de algún modo, cuando eso le sucede intenta controlarlo de alguna forma relajándose con suaves respiraciones, inhalar y exhalar lenta y suavemente por la boca, funcionaban bien, pero ahora se le sale esta saliendo de control, su ejercicio de relajación y control de sus emociones ya no le parece ser tan efectivo como antes, además teme en hacerlo con gran profundidad por que podría llamar a atención del felino y no sabia si sus nervios puedan…

La piel del Guepardo se erizó cual puercoespín cuando Tai Lung lo miro sobre su hombro, y su espalda se estremeció, como si algo baboso se estuviera subiendo por su columna, cuando el Leopardo se dio media vuelta por fin quedando cara a cara con Lee. El primer paso que dio hizo estremecer un poco mas a Lee, intento controlarse mordiendo el interior de su labio inferior, se acercó lo suficiente como si quisiera comparar su tamaño con el y Lee mordió con un poco mas de fuerza. No dijo absolutamente nada, solo lo miro, minuciosamente. No sabía que hacer o que decirle en ese momento, pero empezó a rodearlo, aun observando, como si tratara de memorizarlo hasta el último pelo de su cuerpo. Miles de ideas comenzaron a formularse en su cabeza, y ninguna de ella presagia algo bueno, se quedo totalmente perplejo, haciendo lo posible de no mover ni un solo musculo mientras que Tai Lung continua caminando a su, empezó a verse como una escena en donde un espectador, curioso, observa una estatua en exhibición de pies a cabeza. Cuando finalmente se detuvo quedo en frente de Lee, y cuando el pobre y asustado felino levanto su mirada para que una vez mas las miradas cruzara y esta vez Tai Lung hizo con gesto indicándole que lo siguiera, otra vez, y el asintió con la cabeza. Volvieron a retomar el rumbo.

Vamos a ver hasta donde estas dispuesto llegar. Pensó Tai Lung, pero esa idea no le hizo sentir para nada complacido. Todo lo contrario. Su mirada inclinada en entrecejo manifiesta su voluntad decisiva.

No tenía idea de que fue todo eso, la forma en que lo estaba mirando, no sabia por que, por un momento lo hizo sentir como la victima de un acoso, aun que le parece inquietante esa idea, las otras ideas en su cabeza en comparación con esa son mucho mas perturbarte. ¿Qué es lo que realmente ve él de mi? Pensó. No es la primera vez que se hace esa pregunta, lo había echo casi a menudo a lo largo del camino, y sus intentos de poder responderse a si mismo fueron en vanos, miro sus manos, como si esperara tener las respuestas ahí escritas, pero luego se fijo sus brazos, deslizo sus manos en sus músculos bien desarrollado, los tocó, los apretó, hizo presión para poder sentirlo aun mas, es como si nunca se hubiera dado cuanta de tenerlas así, en algún tiempo atrás, cuando era mucho mas joven y cuando aun mantenía su entrenamiento, comenzó a presumía de ellos en frente de sus padres, hasta hacia algunas poses como un simple juego, dejó de hacerlo cuando se había centrado aun mas en el entrenamiento… cuando sus deseos por alcanzar su sueño…

Al olvidar que aun sigue caminando y a quien tiene enfrente su andar se detuvo en seco cuando choco con la enorme espalda de Tai Lung, quedo un momento así cuando levanto la mirada y pudo divisar desde arriba la mirada del Leopardo que lo mira desde el hombro. Reacciono alejando rápidamente de él, pero antes de que el pudiera disculparse por su distracción pudo divisar una enorme roca que se encentra en frente de Tai Lung , dos metros de alto y tres de ancho pudo medir Lee aproximadamente. Justo en ese instante el leopardo se puso al lado de aquella roca y miro al Guepardo con una extraña expresión que manifestó ver una gran aura relajada y luego sus ojos volvieron a entrecerrarse.

–Golpéalo– Esta vez Lee reacciono con la palabra de Tai lung, quedo un momento mirándolo como si nunca se hubiera imaginado escuchar eso de él. Volvió a mirar aquella roca.

–Pe…pero… pero yo no…– Entre pequeños y nerviosos titubeos, tratando de explicarle que nunca había echo algo semejante se obligo así mismo a guardar silencio cuando nuevamente esos ojos fruncieron el ceño exigiéndole que guarde silencian y que solo haga lo que se le ordena.

– ¿No que? – Preguntó con una voz amenazadora, dejo de inclinarse en aquella roca para luego arrogarle una mirada severa logrando así que el cuerpo del Cheetah entrara en un frio que hizo sentir como el sudor se le desliza en todo su interior. Se le hace incontrolable mantener su mandíbula firme por comenzaba a temblarle haciendo que los diente chocaran unos a otro como una perforadora.

–No… no es nada– respondió intentando armase de valor, mirando aquella roca como si de un adversario se tratara.

Dio unos cuentos pasos logrando acercarse lo suficiente aquella roca, al levantar la mirada tuvo la impresión de estar cerca de una montaña. Puso sus pies derecho atrás y levantando los puños dotando así su pose de lucha. Flexionó los dedos de su pies, hizo fuerza en su mandíbula haciendo presión en sus diéntenles, llenó sus pulmones de aire y al hinchar los músculos de sus brazos y pies soltó un bramido lazando su puño derecho cargado de gran velocidad y fuerza que podría…

Aaaaaaaaaaaagh!

Se oyó un Snap que incluso Tai Lung logro escuchar a la perfección cuando Lee finalmente logro atinar aquel poderoso golpe que hizo romperse los huesos de los dedos, salpicando sangre como si un pequeño globo lleno se hubiera estrellado. Alejó su mano, lenta y temblorosa totalmente, manchada, la sangre se le escapa fluyendo suavemente en sus nudillos. El dolor comenzó a corroerse a una velocidad impresionante que su cuerpo se obligara a caer de rodilla soltando quejidos, la oculto en su regazo.

Tai lung, en la posición que se encuentra logró ver como las sangre gotea en el suelo lentamente. Soltó un suspiro de decepción y caminó en frente del Cheetah. Descendió hasta llegar a la altura de Lee en cuclillas, el felino levanto la mirada sin poder contener el dolor y ni su agitada respiración. Un Veloz movimiento de Tai lung, que incluso el mismo Lee no logro ver, sujetó su mano cuyos dedos se pintaron totalmente de rojo, contuvo la respiración y antes de que pudiera hacer y pensar algo sintió un terrible y punzante dolor cuando el Leopardo movió lentamente los dedos, el dolor aumentó aun mas cuando los estiró con solo flexionarlos, sus quejidos se trasformaron en alaridos incontrolables que suplicaron para que el dolor desapareciera, se fuera.

–Si te sale una lagrima yo te daré razones para llorar– El Guepardo intento ahogar sus gritos al oír claramente la advertencia de Tai Lung, nuevamente lo miro a los ojos, convenciéndose de que habla totalmente en serio. Llevo su labio inferior dentro de su boca con el fin de morderla para concentrarse nada más que en ese dolor, pero empezaba hacer inferior cuando todos sus dedos se obligaron a estirarse aun más, doblándolo suavemente. Empezar perder la guerrera de resistir su propio dolor, ahogar los quejidos al igual que las lágrimas, es indescriptible, insoportable, perdería el control en cualquier momento y él le haría… Recordó los gritos terror de los pueblerinos de su hogar, la forma que en como pudo ver ciegamente como los aniquilaban, contemplándolo en el suelo, no había nada que se le pudiera comparar con eso, no quería seguir viendo… pero al adentrase aun mas en sus recuerdo el dolor comenzaba a desaparecer lentamente, y de repente se imagino a el mismo estar rodeado en las llamas, de como avanza por todo sus cuerpo, envolviéndolo, gritando, suplicando para que alguien se las extinguiera mientras es calcinado, su pelaje desapareciendo al igual que su ropa y el color de su piel haciendo que la carne comenzara a tornarse de un color rojo intenso para luego cambiar a uno negro carbonizado y… como se le va desprendiendo de su cuerpo como hojas que esta rodeadas por el fuegos, dejándolo con todos sus huesos intactos… aun moviéndose… aun gritando.

–Ya esta– Las palabras de Felino Blanco hicieron abrí los ojos del Guepardo como persianas que dejan salir la luz del sol trayéndolo a la realidad nuevamente. Miró sus dedos, aun siente el dolor, para su alivio ya no es tan punzante, sin embargo, no le es posible controlar el temblor, intento cerrarlo en un puño, pero solo hace que se intensificara aun mas. Al cubrirla con su otra mano la llevó a su pecho, como si intentara ocultarla, luego miró a Tai Lung con los brazos cruzados –Apartar de ahora el verdadero entrenamiento comenzará– Se acercó a Lee, volviéndose a poner en cuclillas –Harás lo que yo diga– Prosiguió –Dormirás en donde yo diga. Comerás lo que yo diga. No te negaras ni dudaras a una orden que yo te de, aun que te parezca lo mas absurdo que has escuchado. Y de ahora en adelante harás reverencias ante mí cuando inicies y termines un entrenamiento… y te dirigirás a mí como… Maestro ¿Entendido?–

Esta vez Lee no se inmuto. Cuando Tai lung termino por estar totalmente de pies miro sus dedo, la sangre casi coagulada le hizo revivir una vez mas esa escena que nunca olvidaría ni si quiera cuando pase a la otra vida, cuando recibió aquel baño de sangre… cerró sus dedos en un puño, con fuerza, sus dolor físico no se puede comparar con su propia furia por el simple echo de sentirse como un inútil sin haber echo nada ese momento. Ya no puede dar vuelta atrás, no puede cambiar el pasado, lo hecho, hecho esta.

Levanto la mirada, Tai Lung se sorprendió ver una cara distinta de ese Cheetah, aquellos ojos parecen despedir chispas cual impacto de rayo con el ceño arrugado, es como hubiera dejado de ser el mismo y alguien mas se hubiera echo con su cuerpo. Se levanto, sin cambiar su expresión haciendo una reverencia uniendo sus dedos rojos con su palma con tal fuerza que el solo impacto basto para que se escuchara un aplauso.

–Si. Maestro– Respondió Lee, con una voz decisiva.

2

Agotador. Extenuante. Sofocante. Excesivo. Ultrapasado. Sea cual sea la definición que le de Lee parece como si ninguna de esas palabras estén a la altura de aquel entrenamiento que Tai Lung, su Maestro, le ha aplicado a su nuevo alumno.

Las cosas que le exige hacer, cosa que Lee nunca se imagino hacer en un entrenamiento como ese. Atinar golpes y patadas en las duras cortezas de los arboles por varias horas son parar, Hacer cien lagartijas con una roca encima de su espalda para que le sea mas forzado al subir, jalar una liana sujetado a una roca para que lleve arrastrando hasta donde el Leopardo Blanco le indica. Sin embargo, eso no era el entrenamiento en si. Todo eso fue el inicio.

El verdadero entrenamiento fue el que puso a prueba su resistencia física. Todo lo le que su "Maestro" le ordenara que hiciera, por muy ridículo o imposible que le pareciera que ser lo hacia sin mencionar ninguna palabra, tal y como se lo había advertido aquel día cuando restauro su mano y no le quedo mas remedio que aceptarlo en su totalidad. Como mover las enorme piedras con sus propias manos. Ese le había costado casi la vida.

Tai lung le señaló la pierda, un poco mas alto de su tamaño y acto seguido le indico hacia donde la debe llevar, y en ese instante el rostro del Cheetah se quedo totalmente sin habla cuando vio aquella colina que a simple vista logro medir menos de doscientos metros de altura. Negó ligeramente con la cabeza, y luego se volvió hacia Tai lung para decir que no le es posible hacer aquel acto, pero la cerro ante de que la palabra se le escapara. El Leopardo se cruzo lo brazo, impaciente para recibir su respuesta y Lee lo miró un momento para que su mirada cayera luego fijando en el suelo. Cerro lo ojos. Levanto su manos al nivel del hombro, las unió en un puño y palma y al asistir con la cabeza el sonrío, como si se sintiera orgulloso de su alumno, combinándolo con una mirada ambiciosa.

–Te esteré esperando– dijo Tai Lung y cuando Lee vi que su mano va directamente a su rostro de inmediato cerró los ojos con fuerza, encogiéndose de hombro, pero lo único que paso es que cuando la mano de Tai Lung toco su cabeza recibió una caricia, dejó escapar una sonrisa desde la nariz y después se dirigió a la punta de la colina para después sentarse y esperar. Al dejar a Lee solo con aquella enorme piedra el la miró, con disgusto, respiró con gran profundidad que hizo hinchar su pecho, puso sus manos en ella y empezó apoyar todo su cuerpo.

Le costó mucho trabajo poder moverla, y mas aun cuando empezó a llevar a la punta de aquella colina donde yace el Leopardo, con los ojos cerrados, descansando, ya que sabe muy bien que eso le tomaría a su aprendiz demasiado tiempo. Una vez en hizo algo aparecido a eso cuando aun entrenaba en el palacio y Shifu le hizo subir las largas escaleras del palacio con una viga colgadas en su hombros y en ambos extremos colgaba dos baldes llenos de pierda y con unas pesas sujetas a sus tobillos para darle peso extra. Le había tomado mucho tiempo llegar a la cima, claro que la colina no se le puede comparar con las escaleras del Palacio, incluyendo el peso de aquella piedra que Lee acarrea, es mucho peso en comparación, pero lo había echo para poder equilibrar el entrenamiento.

El sudor se le escapa en abundancia, empapando su cuerpo por completo y dejando caer en el suelo. Solo le es posible moverla unos cuantos centímetros al sacar fuerza de sus brazos, torso y pierna. Lee pudo llegar a la mitad pero sentía como su el camino se alargara al echar tan solo un vistazo para saber cuando camiles le resta aun. Se detuvo de momento para deslizar su brazo en su cabeza para quitarse el sudor de sus ojos, mas una ocasión logró infiltrarse y eso le es muy molesto sobre todo cuando intenta mentarle con una sola mano. Pero luego sintió una minúscula sensación frio en su cabeza que lo hizo reaccionar girando la cabeza sobre ambos lados de sus hombros, pero cuando terminó por ver arriba que no comprobó de que las nubes se tornaron grises, trago saliva y se impulsó, jalando con todas su fuerza la piedra con desesperación.

Los primeros estruendos dieron ligera llovizna. El Cheetad comenzó a soltar quejidos que con cada paso forzado que da, intento sacar fuerza de donde le es posible, mover la cadera para fosar su tronco hacia adelante incluso usar su propia cabeza como empuje, su preocupación se transformó en terror cuando sintió la tierra húmeda. Rápidamente se dio la vuelta, golpeando su espada contra ella, impulsando son sus pies, pero no le agrado lo vio ahí abajo, sus ojos exhaustos alargaron el camino que recorrió haciéndolo mas propenso, cerro los ojos con fuerzas y continuo empujando. La lluvia se hizo mas fuerte, Lee sintió como pequeño toquecitos al ser golpeado por ella. Hundió más a fondo el tobillo cuando comenzó a sentir mas blanda la tierra. Rápido ¡Rápido! Tengo que llegar a la cima ¡Tengo que llegar! Solo un poco más ¡Un poco mas! Pensó mientras comienza a sentir el cansancio en sus pies, no es posible incluso controlar el leve temblor en su rodillas. Un empuje de hizo estirar todo sus piernas a su máximo limite, la sensación de estar a poco centímetros de llegar le hace reunir parte de su entusiasmo y fuerza. Soltó un gruñido al empujar nuevamente al usar toda su fuerza, esta muy cerca, de eso esta muy seguro.

Al levantar su pieza derecho para doblarlo y luego usarlo como ultimo impulso su otro pierna se hundió inesperadamente, Lee reaccionó tarde cuando intento flexionar con los dos pies ya que termino por resbalar haciendo caer su trasero en el suelo, intento levantarse rápido pero la roca empezó a deslizarse en lo tierra que Lee marco con ella… llevándose consigo al Cheetah. Logro sujetar su cola a tiempo para evitar ser aplastada, la llevo a boca hizo y hundió su manos y pies en la tierra para evitar que la piedra siguiera avanzado, pero la tierra se hizo muy suave y no lo es posible siquiera disminuir la velocidad. No pudo evitar gritar cuando es fue empujado con muchas más fuerza.

Sintió que su corazón se le iba a escapar, como si intentara atravesar el pecho con fuertes golpes de sus latidos cuando sus ojos se contrajeron al logro divisar al frente que lo único que le va a retener después de aplastado por un árbol. Soltó un agudo bufido de espanto, la desesperación por querer detenerse hizo que sus manos buscaran por donde agarrarse de la tierra, flexionó una y otra vez sus piernas para tratar de empujarse así mismo, nuevamente no pudo contener el grito cuando las distancia se recortaron en poco metros…. Y una extraña, pero familiar sensación se generó en sus dedos cuando giro la cabeza, pegando la mitad de su rostro que le hizo parecer que una pintura cuya rosto se pinto en un solo perfil…. Finalmente logro detenerse, su pierna quedaron separadas por que aquel árbol se interpuso en el medio. Logro salvarle de milagro por pocos milímetro. Pero su no dejo de estremecerse, su cola se le enredó en su cadera cuando la dejo caer sin que se diera cuentas, la mitad de su rostro sigue presionándose contra la roca que lo iba la aplastar, como si intentara atravesar su densa y dura superficie al igual que un fantasma, su respiración subió y bajó su pecho rápidamente, su ojos temblaron sin poder divisar en otra dirección, se quedaron mirando fijamente aquel árbol como si se tratara de un monstruo que tiene en frente, como si temieran de quitarle la mirada en .

Aquella roca donde Lee aun presiona con su espalda se movió ligeramente que y luego se desprendió del suelo dejando caer al Cheetah ahora dejando su ojos arriba, no se movió por su sola, no. Lee se sorprendió al ver como Tai Lung la esta sujetando con son una mano, ni siquiera parece hacer el mas mínimo esfuerzo por mantenerla sujeta.

Cuando vio como su Maestro frunció el ceño de inmediato se levanto del suelo. La impresión lo dejo sin habla, logrando que su cuerpo entrara en frio, mientras que aun sigue siendo expuesto por la lluvia.

–Observa bien– Dijo Tai Lung, al mismo tiempo que comenzó a doblarse de un lado usando la cadera en la dirección que sujeta la piedra, puso y dos manos sobre ella, hizo una respiración profunda que terminó por contenerla para prepararse en…

Soltó un rugido tronador para luego mover todo su torso al lado contrario velozmente, impulsado su brazo el frente y al igual que un deportista en el juego de lanzamientos de discos en las olimpiadas la piedras salido disparada su mano, el Guepardo giro rápidamente en dirección que salió y sintió como la tierra tembló generando olas debajo de sus pies cuando terminó al llegar a la punta de la colina cuando terminó por estrellarse.

Lee quedo totalmente impactado, casi fuera de si, no le es posible creer semejante se cosa, solo en las historias que acostumbraba a leer, simplemente no da crédito al ver lo que Tai Lung puede hacer con una fuerza que parece fuera de lo normal.

–Recuerda bien esto– Continuó hablado su Maestro, lo que termina por capturar nuevamente la atención de Lee mirando sin inmutar si expresión –Todo lo que has aprendido tendrás que olvidarlo por completo si quieres seguir aprendiendo. Al igual que no puede haber Paz sin Guerra, al igual que no podrás llegar legos si no esta dispuesto a sacrificar algo – en un rápido movimiento logro sujetar la garganta de Lee, lo elevó hasta sepáralo del suelo, entre desesperado pataleos y gritos inarticulado el Cheetah intento zafase abriendo los dedos de Tai lung soltando gritos inarticulados, dejo de resistirse cuando Tai Lung lo atrajo para quedar completamente cara a cara. Sintió como su respiración le cae encima, esbozo cierto asco con solo olerlo pero luego intento intentó alejar su rostro inclinando atrás, no por el olor, sino por aquellos ojos entrecerrados nuevamente chispando fuego y al escuchar su agudo gruñido –Y sobre todo quiero que te quede bien claro esto: No podrás aprender el verdadero Kung Fu si no estas dispuesto a derramar sangre por el, a sudar como si tu vida dependiera de ello, a romper hasta el hueso mas pequeño de tu cuerpo– Termino al final de soltarlo dejando caer en el suelo, el Guepardo se quedo en posición fetal, tratando de reponerse con profundas bocanadas de aire ya la increíble fuerza del Leopardo le había impedido respirar –¡Tienes que estar dispuesto a entregar hasta tu propia vida! – Prosiguió y Lee hizo lo posible para que levantar su mirada, temiendo de que si le presta atención volvería sujetarlo – ¡Así es como se aprende el Kung fu! –

En ese instante Lee abrió los ojos de par a par, como si esa ultima oración esta cargada de puños fantasmagóricos que terminaron por atinar un poderoso golpe para noquearlo. Su mente quedo en blanco, ido de la misma realidad que el conoce. Ahí quedo, en el suelo, doblegado, apoyado de en sus rodillas y manos, en frente de los pies de su Maestro. No lo puede creer, simplemente no lo puede creer. Todos esos años en que sus sueños e ideas de lo que es el Kung fu para él, las inolvidables leyendas de sus grades Maestro y Guerrero, todas las cosas maravillosas cosas del Kung fu que significaron para él terminaron por esfumarse de un solo soplido. Levemente comenzó a levantarse, quedándose de rodilla y desde esa posición vio a Tai Lung, aun con su rostro expresando una impresión incontenible, miró al Leopardo blanco como si estuviera hipnotizado, como si se tratare de una imagen de un ser insuperable, sin poder cerrar su propia boca.

Se cruzó de brazos y lo miró mientras se le esboza una sonrisa.

– Ahora dime… ¿Crees poder dar lo que sea para llegar al nivel Máximo de Kung fu?–

Lee no se inmutó en lo mas mínimo, aun permanece en estado de Shock. Se inclinó hacia adelante, se miró su propias manos, como si la respuesta están ahí escritas. Si hay algo en su explicación que sea cierto, es que él si que debió haber sacrificado algo enorme, como su propia vida como había dicho para haber tenido que alcanzar aquel nivel tan avanzado. Tai Lung aun mantiene su posición, paciente por saber la respuesta de su aprendiz, desde la posición en que lo esta mirando no le es posible distinguir su mirada, ya que se encuentra cubierta por una sombra. Como si el paso de las horas se hubieran detenidos, aquel momento parece ser eterno. El Leopardo Blanco empezó a creer que ya se terminó por apagó la luz de la propias mente del Cheetah, no reacciona, permanece ahí de rodillas si se tratara de un muñeco sucio y olvidado. Tai Lung sus piró. Dejó caer los brazos. Intentó preguntar de nuevo, pero desistió. Ya no tiene caso continuar con esto, No podría hacer nada con alguien así.

Se dio al fin media vuelta, pero solo logro dar tres paso cuando su oído escucho el rose de las hiervas acompañado por dos pasos. Al mirar desde el hombro logró distinguir al Guepardo, finalmente de pie, tomando una posición firme, uniendo puño y palma con la cabeza levemente inclinada y los ojos abajo,

–Si. Maestro– Respondió al fin, de la misma manera que lo hizo antes y esto hizo que se volviera a dibujar una sonrisa en el rostro de Tai Lung. Si mencionar una sola palabra, giró la cabeza hacia adelante, para luego retomar su marcha, eso le es suficiente a Lee para que entendiera que lo tiene que volver a seguir para apenas del duro entrenamiento.

La mano en la que cerró en un puño la abrió como una botón flor al mirarlo, y por alguna razón, su rostro permaneció calmado cuando vio que en las puntas de sus dedos habían sobre salido sus garras. Nunca, en ninguno de los entrenamientos que había echo en su pueblo, incluso después de la llegada de la garra sanguinaria las había usa. Su Maestra le había dicho que tiene terminantemente prohibido usar sus garrar en el entrenamiento, incluso en un combate verdadero. Pero no fue su propias intención que las había sacada, fue sus propio instinto que lo había echo cuando estaba en peligro de ser aplastado con el árbol y la piedra, si no fuera por ellas no siguiera de una solo pieza… Pero al cabo de unos cuentos meses se dará cuenta que hubiera sido preferible hacer muerto en ese momento.

3

Las nuevas secciones de entrenamiento que Tai Lung que había preparado especialmente para Lee llegaron a ciertos limites que su aprendiz se había sentido casi impotente, nunca se le había pasado si quiera imaginarse que pueden existir cierta secciones que le obligan es exigirle cierto requisitos para poder salir ilesos de ellos, pero tampoco se imaginó que para poder alcanzar el verdeado rango de kung fu también exigen cierto riegos, tal y como había mencionado su Maestro. Le viejos entrenamientos que se había acostumbrado de ver en su Dojo, como el cotidiano calentamiento antes de empezar el verdadero entrenamiento, golpear lo gran sacos de arenas, al igual que los maniquíes, la cotidiana practica de entrenamiento de armas para su perfecto control, con todas con las que había practicado, fue solo una en especial que logró dominarla a la perfección, el bastón Bo fue el arma que logró equilibrarse con su velocidad y la precisión de su cuerpo. El método de adestramiento de su querida y respetada Maestra le había parecido el mejor. Pero con todo eso, no esta a la altura de compararse con el método de Tai Lung.

Una de las primeras secciones de entrenamiento que pusieron a prueba critica la velocidad de reacción de Lee para contratacar es en destruir piedras mientras viajan a gran velocidad para impactar. Una distancia de nueve metros mantiene lejos a Lee y y Tai Lung, al lado del Leopardo se encuentra unas cuentas piedras amontonadas, que semejan aun montículo, Lee se quedo en el lugar donde su Maestro le había indicado, se preparase lo mejor que le es posible para lo que estaba apunto de llegar. Cuando el aprendiz de Shifu agarró la primera piedra en la sima del montículo, el Cheetah se inclinó levemente, sus dedo se movieron suavemente al igual que in vaquero del viejo Este se enfrenta a su oponente para desenfundar su arma en el momento exacto mientras lo ve como Tai lung mueve la piedra lanzándola arriba para luego caer abajo como haría con una bola de Beisbol. Al terminar de jugar con ella, el silencio llegó, y cuando el entrecerró los ojos lentamente abrió la mano para dejar caer la piedra, pero ante de que pudiera que hacer contacto con el suelo Tai Lung movió el pies con gran velocidad que hizo que al impactar con la piedra saliera despedida a tal rapidez que ni siquiera Lee se lo esperó. Lanzó un puño con todas sus fuerzas para poder destruirla, pero reaccionó y para su suerte la piedra solo logró rozarle a pena la oreja izquierda, pero todo eso bastó para qué puede serla casi quemada. Pasó su mano en su oreja, se sorprendió al sentirla ardiente y…

–¡Presta atención! –

Cuando la orden de su Maestro le hizo reaccionar se dio cuenta como otras dos piedras viajan a gran velocidad directo hacia él. Levantó los puños al nivel de los hombros, volvió a intentar atinar otro golpe pero de nuevo falla en su intento y esta vez recibió el primer impacto en su hombro derecho logrando que suelte un alarido y seguido de otro mas agudo cuando el segundo peñón impactó en su piernaizquierdo, llevo sus manos para cubrir sus heridas, pero al levantar la mirada intento dejarlo aun lado cuando nuevamente salieron tres peñones. Esta vez, Juntó sus brazos para cubrirse el rostro y el torso , pero solo se protegió dos de ellos mientras que la tercera impactó en la ingle, el grito se transformó en un grito inarticulado, ahogado, ya que el aire se le escapa lenta y forzosamente mientras cae de rodilla, dobló su espalda al frente con su manos pegadas en donde recibió el impacto, se inclinó aun mas, a tal punto que su frente hizo contacto con el suelo, el dolor se hizo mas punzante, obligando a su manos presionar con mas fuerza, como si de una hemorragia se tratase, el solo intento de subir un poco la espalda para quedar rector lo hace imposible ya que el dolor se duplica al moverse.

Levanto la mirada y no tardó en comprender que lo peor aun no había pasado cuando divisó esta vez cinco piedras que se estrellaría como dardos en el blanco al tablero que es él. No intento moverse debido al dolor y esta vez volvió a poner su frente el suelo con las manos en la nuca para poder cubrirse. La mayor parte se lo llevó la espalda. El primero imparto dio de lleno el centro, logró contener el grito en un quejido, seguido de otro mas fuertes que apenas logró contener cuando sintió el segundo impacto mas arriba, entre los trapecios, seguido de dos golpes que mas impactaron en ambas espinas del omóplato. Finalmente, el quinto ha estado muy cerca de darle directo en la nuca, pero fueron sus dedo que había usado de escudo lo que lograron sangrar.

Se quedó ahí, en el suelo, un breve momento que para él parece estar durando una eternidad, esperando otra oleada de duras piedras que no tendrían piedad de él en romperle hasta el ultimo hueso de su cuerpo y dejarlo echo polvo mientras que las únicas parte de su cuerpo empezaron a disminuir los dolores son el hombro, pierna e ingle, sin embargo la espalda es otra historia, Lee no sabe como describir el indescriptible dolor que se corroe en todo su cuerpo a la velocidad de una babosa, como mini que terminaron por explotar dentro de él, tanto así que incluso respirar lo empeora aun mas.

Por un momento pensó en quedarse en al posición en que está hasta que cesara del todo el dolor, ni si quiera le importaría en esperar un par de horas si eso fuera necesario. Pero al abrir los ojos, que se contrajeron al instante cuando logró divisar una pata en frente de su nariz, una pata de felino de pelaje cris que reconocería en cualquier parte del mundo de todo los que felino que lleven una pata igual de gris. Al desviar la mirada a la izquierda, pudo distinguir arriba (desde la posición en que se encuentra, la parte derecha de su cabeza esta sobre el suelo) a su Maestro. Mirarlo desde el rabillo del ojo, con eso ojos amarillos que se fijan en el pobre Lee y con los brazos cruzados da la impresión de estar viendo a gigante. Por un instante comenzó a temer por cualquier cosa que le haría, pero lo único que hizo Tai Lung fue hacer un gesto con la cabeza diciéndole que se levante.

De repente el ojos de Lee se movió en todas las direcciones, como si tratara de encontrar algo que le ayude a levantarse del suelo, pero no hay nada en su alrededor, si quiera un pedazo de rama donde le serviría de apoyo, solo tiene a su Maestro Tai Lung, casi impaciente. Se quitó las manos de su nuca para luego apoyarlas en el suelo, contuvo el aire tras una bocanada, y a continuación los músculos de sus brazos se tensaron cuando empezó a empujar el suelo logrando por fin levantarse su torso, pero cuando sintió el punzante dolor en su espalda, debido a la oleada de piedras, descendió nuevamente, pero logró detenerse en solo pocos centímetros entre su pecho y el suelo. A simple vista es visible el sudor que cubre la cara del felino que se desliza hasta la barbilla hasta caer en el suelo, contener el dolor es mucho le es mas forzoso que tratar de levantarse, es casi insoportable para el, habría dado lo que fuera en poder descansar, la da igual que sea incluso en la tierra donde esta, pero no dejo aun lado ese deseo cuando se alarmó como el pies de Tai Lung se mueve golpeando ligeramente el suelo, en señal que la paciencia no de duraría mucho. El temor y la desesperación de Lee comenzaron hacer efecto haciendo que su cuerpo se estremeciera, aun que no parece tan incontrolable, su mandíbula fue afectada también. Desvió la mirada para encontrarse nuevamente con el suelo, no quiere que su Maestro comience a notar de su temor, pero tendría que levantarse rápido, tendría que hacerlo ahora o será tarde.

Al tragar saliva llevo su labio inferior a su boca y la sostuvo con sus dientes, y una vez mas comenzó a empujar. El dolor de su espalda volvió a ser insoportable, casi incontenible, lo peor no fue sentirlo en el exterior, sino en el interior, como si las piedras que le lanzó Tai Lungo se adentraran en el, pasando por sus tejidos, sus músculos, rosándolo con su dura y áspera textura, esa sensación le obligo a presionar la mandíbula, como si se hubiera olvida que tiene su labio adentro y del dolor que se está produciendo el mismo. Sus brazos llegaron a su máxima extensión y se preparó para la locura que tiene pensado hacer: Lentamente su manos se despegaron de la tierra cuando impulsó su torso a levantarse logrado intensificar el dolor, no solo la espalda en si, comenzó a sentir que la columna se rompería en cualquier momento como una barra de pan canilla. De repente su chaleco, en la parte de atrás, comenzó a dibujarse pequeñas manchas negras, ya que en los puntos donde recibió los impactos de las piedras formaron profundas heridas que permite la sangre fluir por fuera.

Todas esto bastó para que Tai Lung se embozara una placida sonrisa, el quejidos del Cheetah fueron suficiente prueba para entender lo terrible de su estado, pero esa no es la razón por la que se sintiera orgullo, no de él, sino de si mismo, por el simple echo de haber tomado la opción de elegir a Lee como su pupilo, todo esto le recordaba aquellos tiempo que aun permanecía en el palacio, y las terribles heridas que se ganó por su entrenamiento, no le importaba el estado estaba su cuerpo, no había tiempo libre para descansar por que quería estar en paso antes que todos para estar mas cerca del Rollo del Dragón, su Rollo. Pensó que nunca nadie seria igual o mas perseverante que el… hasta que encontró a Lee.

Cuando el Cheetah finalmente logro mantener firme la espalda, sin poder evitar arrugar el rostro, interrumpió su jadeo cuando dio un profunda respiración que infló lentamente su pecho. Estando de rodilla, logro levantar sus pies izquierdos hasta que, dejando el derecho aun arrodillado. Esta vez su el dolor se concentro en la pierna cuando intento levantarse, aun no era tan grave como la de su espalda, no puedo evitar escapar otro quejido. Finalmente logró quedar en pie, quedo un rato jadeando, pero luego contuvo el aire cuando se volvió hacia su Maestro y Tai espero que Lee dijera algo, o que le preguntara que si estaba loco por haberlo usado como todo al blanco, o algo así, mas sin embargo, solo si limitó a permanecer en silencio.

El Leopardo de la nieves comenzó a caminar hacia él, y aquella vez que se estrecharon las manos, se miraron cara a cara, Tai Lung solo logró notar que el ceño del Cheetah esta fruncido levemente. Es como aquella vez que lo vio después que le curara la mano, o desde que le había dicho sobre el inmenso sacrificio que exige el Kung fu, es como si después de haber dado el golpe al enorme pedrisco se hubiera transformado en…. Alguien más.

Cuando el Felino blanco dejó caer los brazos, ya que los tenía entrecruzado, entrecerró los ojos.

–¿Listo para tu siguiente entrenamiento?–

Lee no respondió directamente, solamente junto las piernas, unió puño y palma y se inclinó levemente.

–Si. Maestro–

4

Resultó más sencillo de lo que Tai Lung se hubiera imaginado, sus palabras lograron convencerlo en su totalidad, le es muy gratificante pensar de poseer a alguien como Lee a su dominio. Aun no fue la idea que tenia en mente antes, dejar por un momento la gran idea de poder reclutar su ejercito de esbirros para liberar un ataque a gran escala al valle de la Paz y al Palacio de Jade pero en vez de eso se toma la molestia en entrenar a ese Guepardo que había perdido todo cuanto quedaba. Pero por alguna razón, en aquel momento cuando estaba a su lado, haciéndole compañía como si también formara parte del funeral, se miró a el mismo reflejado a Lee como una replica exacta de como era hace unos años atrás. Solo pudo suponer que Lee, al igual que el, habían perdido todo lo que logro obtener a lo largo de los años para luego perderlo todo en un solo día, aun que las circunstancias no eran las mismas, eso, o lo más probable que se hubiera tratado de un caso de los efectos secundario de la llave dactilar Wuxi. Pero cuando le ofreció la oportunidad de continuar con su entrenamiento, pensó que el Cheetah no podría aguantar ni siquiera un minuto con su entrenamiento, se le ocurrió hacerle una prueba cuando le ordenó golpear la roca, después de eso, tras haberle restaurado su mano, supuso que no que hasta ahí había llegado su limite, pero se equivocó cuando él se levantó y tuvo las suficientes agallas de por de querer continuar con el entre miento. No se conformó con eso, quería probar nuevamente cuando su resistencia cuando las piedras que le arrojó, pero nuevamente se volvió a levantar, y se dispuso a continuar de nuevo. Hubiera sido las proba que necesitaba para estar completamente convencido, pero la mas evidente fue cuando estaba a punto de morir a ser aplastado entre la piedra que le ordenó mover hasta la cima de la colina y el árbol, pero tenia necesidad de volver hacer esa ultima prueba que terminaron por convencerle que está dispuesto a entregarlo todo para llegar al nivel máximo de Kung fu.

El verdadero entrenamiento hicieron poner a prueba el temple del pobre Lee. Esta vez la únicas palabras que resuenan en su cabeza para poder definir este nivel de entrenamiento son Ultrapasado e Insoportable.

Uno de los entrenamientos que Tai Lung le aplicó a Lee fueron de los mas excesivo.

Uno de sus peores desafíos fue moverse a una distancia de más de 5 kilómetros mientras que sus muñecas y tobillos están siendo aparradas por unas lianas cuando en el otro extremo se sujetan a un enorme tronco. A medida de que Lee a avanzado a cierta distancia, se hace muy notable sus cansancio, y aun peor, el clima y la zona en la que tiene que no le favorece en nada. El Sol en su punto más alto con una intensa fuerza que podría segar a cualquiera si se atreve a mirarlo directamente, logrando que la temperatura llegue a tal punto que a lo lejos Lee puede notar como las imágenes de los arboles y el bambú se distorsiona como si lo estuviera viendo de agua inquieta, mientras que el sudor se le escurre por su cabeza, incluso le es mas molesto sentir como se le introduce de nuevo el sudor en sus ojos, y eso no es lo peor, el sendero donde tiene que seguir esta minado de péquelas piedras, algunas lo suficiente sangre como pacerle tropezar ligeramente, en mas de una ocasión, cuando cae por culpa de ella solo logro amortiguar su caída con su rodilla para luego sentir como cientos de agujas lo inyectara a la vez a causa de las piedritas ardientes. Aun este sintiendo como sus pies y rodillas están sangrando por dentro no pensó en nada que lo sitiera en detenerse, mas que decidido que está a llegar al punto donde su Maestro lo espera.

No tuvo idea de cuanto había recorrido desde el punto en donde comenzó, el ritmo que había mantenido de halar el brazo izquierdo con la pierna derecha y viceversa comienza a disminuir, las fuerza se le van, su visto se le nubló aun mas, su cuerpo se le empapó de sudor, comenzó a imaginarse que le habían robados las piernas por que ya no las siente. Decidió detenerse, apoyó sus manos en sus piernas aun manteniéndose de pies, miro nuevamente al horizonte, las cosas en su alrededor comenzaron a perder sus formas por que solo logro distinguir su colores, pero aun tiene breve noción dos borrones verdes son los arboles que el bambú, pero entre todos eso colores hay algo que no va, un macho gris que. Llevo sus manos a sus ojos para frotárselo delicadamente, y al echar un pequeño vistazo, con los ojos entre cerrados, cubriéndolo con las sombre de su mano, logro divisar su punto de destino, en donde Tai Lung aguarda por su llegada.

Al principio sintió cierto alivio, por el simple echo de saber que el camino no es tan largo como él pensó que sería, pero duro poco, solo tiene que dar unos pasos para poder terminar definitivamente. Aspiró una bocanada de aire para luego a penas incorporarlo por completo, continuo nuevamente su entrenamiento repitiendo una vez mas el ritmo que mantuvo antes, brazo izquierdo , pierna derecha y brazo derecho, pierna izquierda. Pero fueron tan solo unos pocos pasos que hicieron sentir su cuerpo como si una tonelada de acero cae encima de él, el calor ya le empezó hacer efecto, su visión ya no empezaba nublarse con los colores borrosos de todo lo que le rodea sino que comienza a ver doble, su jadeo se hizo mas agitado y pesado, y lo peor es que a cada paso que da no puede evitar mantener su piernas firme al sentir como se le extrémense. En el estado en que se encuentra podría perder el conocimiento en cualquier momento o cualquier cosa peor que eso, pero no se detuvo, continuó con el ritmo, incluso, comenzó a aumentar la velocidad, estas decidido, mas que desesperado por llegar al final, de librarse de aquellas lianas que han comenzado hacer cierto daño que a simple es visible como el pelaje de sus muñecas pintadas de sangre y cada vez su jadeo su jadeo se hizo mas profundo.

Comenzó a sentir como se le reaniman los ánimos a cada paso que, logran a la vez que se le reanimara parte de su fuerza, incluso el dolor que de sus muñecas se desvanecieron, como si el camino que había recorrido que para él le pareció recorrer cientos de millas ahora se recortaron en unos cuentos metros. Siguió tirando con mas fuerza, olvidándose de sus heridas, deseoso de quitarse las lianas para luego reposar sobre un árbol, descansar sus pues y lamer sus heridas. Pero un rápido paso de su pies tropezó con una podrá provocando un golpe seco le hizo caer, y esta vez no logro reaccionar a tiempo para amortiguar la caída, al caer de lleno en el suelo duro ardiente levantó tierra. Ahí se quedo, sin mover un solo musculo, exhausto, casi fuera de si, con los ojos entrecerrados y nublados, a simple vista parece un cadáver en el desierto que está a merced de los carrones buitres que esperan por comer su carne fresca. Con la mitad de la cara en el suelo, y la mirada cas perdida en dirección al oeste, logró divisar algo, que reconoció al instante y le hizo volver en si, al parpadear con fuerza unas cuantas veces logro divisar una enorme esfera gris, como una bola de estambre gris, pero cuando logro recuperar la lucidez de su visión compró que no era un bola gris, sino un pies, una pies que desea desesperadamente no tenerlo en frente, al levantar ligeramente la cabeza ahí logro divisar a Tai Lung.

Al pobre Guepardo ya le parece muy normal ver como él se presenta siempre en el momento que menos quería verlo, cada vez que el cae o se detiene a mitad del entrenamiento siempre esta ahí con su amenazante presencia, como una sombra que siempre lo perseguiría hasta el día que se termine su existencia. No hacia falta que Lee escuchara una sola palabra de él, ni siquiera que disimulara un gesto en señal para que entendiera que debe levantarse para seguir. Tan solo el desesperado deseo de querer levantarse y alejarse lo más posible de Tai Lung fue suficiente para poder recobrar algo de sus fuerzas, sus manos reaccionaron moviendo los dedos dejando marcas en la tierra con sus garras (el ni siquiera se dio cuenta que las tiene afuera), y con una fuerte impulso de sus brazos y piernas volvió a mantenerse de pies. A continuación, una vez mas Lee volvió a mover el tronco con su actual ritmo, esta vez fue más forzado y rápido.

El leopardo de las nieve continuó mirando el progreso de su alumno, una leve sonrisa con los brazos cruzados de espalda mientras camina detrás de él. Desvió la mirada para fijarse en el lugar donde se quedo sentado en la espera del Guepardo en el cual había dibujado una línea en la tierra hasta que Lee logró acercarse, logrando mantener unos pocos centimitos entre él y la dicha línea, cuando finalmente, con un forzoso y pero casi absoluto movimiento de su pies izquierdo logró pasar por encima de ella, en ese mismo momento se escuchó un CLOKSS y acto seguido Lee fue impulsado por su propia fuerza para cayendo al suelo de nuevo.

Se quedó un breve momento ahí en el suelo, jadeando, hasta que abrió los ojos, se volvió a incorporar, quedando de rodillas mientras pasa su mano por su cabeza debido a un leve dolor palpitante. Pero Luego recordó las lianas que aun las mantiene sujetas, al echar un vistazo comprobó que se rompieron, o mejor dicho, se cortaron y no por si solas. Al volver miró a su Maestro Tai Lung con las garras fueras y al instante la lógica de razonamiento le hizo llevar a la conclusión que él las había cortado. Y en el momento que el Cheetah le pregunte el porqué de su acción, el Leopardo me movió a la izquierda, dejan al descubierto en frente del Cheetah un extraño odre, no de cuero, sino fabricado por las hojas de un árbol. Lee lo miró, con una gran impresión, por que en su interior pudo divisar, no uno, sino varios brillos casis intensos que con posible ver con el sol de atardecer, ya que en su interior estar al borde de fría y refrescante agua. En ese momento Lee comenzó a sentir la lengua tan reseca que pensó en tenerla como una pasa arrugada. Con el deseo de beber, empezó a acercarse a odre, aun en el suelo, gateándose. Al estar lo suficientemente cerca, sintió algo de asco verse a el mismo en el reflejo del agua que aun inquieta, pero no tanto como para que tu rostro se ve deforme, al notar como su rostro esta lleno de tierra, descuidado y con el pelo espinos debido al sudor. Pero lo dejó aun lado, cerrado los ojos y metiendo sus manos en el agua para luego llevarla a su boca para dar un sorbo. Sintió un gran alivio al sentir como el agua pasa a su garganta y se desliza en el interior, refrescando todo como un rio que extingue el camino lleno de fuego, y al llegar a su estómago se expande nueva mente por su extremidades, luego dio otro sorbo, y otro y otro, en unos momentos debido a un acceso de tos o y que su garganta se le hincha por dentro por hacer bebido tanto agua.

Finalmente dejó el odre aun lado sintiéndose ya satisfecho, aun permaneciendo en el suelo, ahora de rodillas, jadeando suavemente hasta que su mirada se hincó en su Maestro en un entrecejo, él ni siquiera se inmuto en lo absoluto, solo se le embozó una sonrisa y cuando el Cheetad se levantó de suelo, se volvió hacia el Leopardo, y esta vez se inclinó levemente con el puño y palma unidas sin mencionar una sola palabra.

Aun que parezca que Lee esta haciendo mas duro con cada entrenamiento que Tai Lung que le asigne, en realidad solo lo hace para poder ocultar su debilidad debido al temor de saber que su maestro esta ahí cada vez que el decae o incluso cuando lo está observando. Aun que fuera poco, al terminar una sección de entrenamiento, no puede sentirse aliviado de saber que lo había superado, ya que lo único que eso significa para él es que el siguiente será mucho peor que el anterior, llevándose como único recuerdo el dolor en cualquier parte de su cuerpo. Sabe que es demasiado para el, pero la idea de morir en el entrenamiento no se le puede comparar en la de morir en manos de Tai Lung. No sabe en que forma podría acabar con el después de llegar a la altura en que se encuentra, solo los recuerdo de como había aniquilado a los tres asesino son las únicas imágenes que se vienen a la mente, tan solo pensar en que podría llegar incluso hacer algo peor que eso solo es suficiente razón para hacer lo que sea posible para evitar que estalle en cólera. Pero cada entrenamiento lo hace desistir a la idea de continuar, sentirse como estar entre la espada en la pared es insoportable, y el deseo de escapa se le antoja cada vez con mas fuerza, cualquier oportunidad de escapar que se le pueda presentar y correr lo mas lejos posible, lejos del entrenamiento, dejos de Tai Lung….. De hecho, la oportunidad llevo en menos de lo que el se hubiera esperado.

5

Mientras que la noche se hace joven, ambos felinos se sentaron en unos pequeños tronos enfrente de una fogata que Lee había preparado mientras que se están cocinando unos pequeños peces que también había pescado él, todo gracias a las clases de supervivencia que su difunta Maestra le había enseñado junto a sus compañero años atrás, cuatro en total y solo uno es para Lee ya que Tai Lung se había quedado con los demás. El Guepardo se quedo ahí sentado, aguardando que se su pez se terminara de cocinar lo suficiente en el fuego. Al desviar la mirada para dejarse como sus manos se habían ganado las pequeñas marcas que formaron costras, debido al entrenamiento de golpear el fuerte robles de un árbol por varias horas sin detenerse, recordar aquel momento solo hacer estremecer levemente sus dedos, entrecruzar sus dedos y cubriéndolo entre sus piernas logro contenerse, como odia sentir esa desagradable y casi insoportable sensación, se hubiera detenido en el momento que dejó de sentirlos en el enteramientos, pero no era su culpa, su Maestro estaba ahí observando cada detalle. La interrogante de saber si tanto él como cuerpo podría soportar el entrenamiento no se le compara si se cansaría hasta la muerte en el entrenamiento o en manos del Leopardo.

Dejó su pensamiento aun lado cuando su olfato captó el olor de su pez.

Lo alejó del fuego y lo mantuvo sujeto en con una rama, que lo utilizó de brocheta, le dio uno toques con sus dedos sintiendo la carne lista para comer.

Pero en ese momento se detuvo justo cuando su dientes dieran contacto con su comida, su fina oreja titiló ya que había captando extraño sonido, aun se escuchara suave y débil aun sigue siendo perfectamente audible, cuando bajó su comido levemente solo miró ahí Tai Lung, aun sentado, pero con los ojos cerrados, el sonido se intensificó un poco mas y Lee logró identificarlo como un ronquido, en efecto, su Maestro se quedó dormido.

El Cheetah dejó escapar un suspiró, en cierta formar no puede dejar de evitar de sentir algo de envidia por él por poder caer en un suave sueño sin tomarse la molestia de buscar algo que le sirve de almohada o de cobijo, no le importaría dormir en el suelo mas duro, sin embargo para Lee, no le cuenta algo de trabajo, el sonido de los arboles y otros sonidos de diferentes animales nocturnos hacen que cada noche que pasa sea un infierno, sin poder evitar el anhelo de su vieja y coma cama y en su colchón portátil que siembre lleva en los día que acampaba con su compañero en la tienda que lo protegía de todo viento y sonidos molestos. Con solo mirar nuevamente a Tai Lung, ni puede evitar que su sueño lo contagie, si que esta dormido… Demasiado.

Por un momento el silencio se hizo presente en ese instante, el sonido del viento que susurra las orejas de Lee y el chasquido del fuego que hace volar las astillas y las transforma en chispas. Lee se quedó casi tan inmóvil como una estatua, con los ojos fijo en el Leopardo Blanco dormilón, olvidase del su comida he incluso del hambre. Con lentitud y precaución comenzó a bajar el pez para luego dejarlo en el suelo. Nuevamente con la misma precaución comenzó a levantarse del suelo, manteniéndose con su cuatro patas, y sin siquiera pensar que está cometiendo otra gran locura al acercarse a Tai Lung.

El primer paso le hizo temblar la columna, pero fue solo por un instante cuando dio el segundo paso, el sonido de su corazón comenzó a acelerarle, advirtiéndole del peligro, sin poder evitar que sus poros comiencen a escurrirle el sudor por su frente, por un momento comenzó a verle como la escena de una cazador diurno se mueve con el mayor cuidado y silencio, sin hacerse uno con las sombras y que al final se balancearía en su presa, hasta que fue interrumpida cuando Lee accidentalmente produjo ruido cuando movió una piedra con su pata. Se quedo perplejo, con el pelo erizado, cuando miró al Tai Lung hacían haciendo ronquidos entrecortado haciendo gestos aun con los ojos cerrado pero que pronto se los abriría su primero impresión fue que despertaría, pero para su suerte solo volvió a bajar la cabeza haciendo chasquidos. Dejó escapar un suave suspiro, sintiéndose aliviado, comenzó tornar una presión dudosa, pensando que se esta jugando el cuello, pero luego volvió mirar el Leopardo, esta vez con una decisión de le hizo desistir de su temor para continuar. Volvió a avanza en silencio, mirando a Tai Lung y al suelo para evitar toparse con otro roca. El sonido de los latidos se hicieron tan profundo con tambores, al igual que aquel día que Lee se había topado con Tai Lung por segunda vez en el árbol que era su lugar favorito, cuando se hacer en él en unos pocos metros. Al detenerse, empezó a estirarte lentamente dirigiéndose al Leopardo, manteniendo tres patas en el suelo, ya que el la de su brazo derecho la levanto al nivel de su cabeza.

Cada vez la presión se hace mas intensa, y aun más cuando el Cheetah acercó su brazo en la cara de su Maestro, conteniendo la respiración y llevándose sus labios dentro de su boca para prestarlo con su diente, frunció el seño para forzar la vista debido a que el sudor comenzó adentrarse en su ojos, al estar lo bastante cerca del rostro de Tai Lung, salieron unos cuanto cuervos en la copas de los arboles, soltando fuertes graznido y aleteos que hizo que Lee se echar abajo, pegando el pecho del suelo, como un soldado se echa pecho tierra para pasar bajo suelo enemigo, se quedo ahí, temblando, aguardando que el Leopardo lo mire y le pregunte que demonios estas hacinado, sin embargo, el silencio aun se mantuvo presente si que nadie lo interrumpirá, cuando dejó de temblar, se armó de valor para poder echar un vistazo, y nuevamente la suerte esta de su parte, Tai Lung aun se mantiene dormido, ni siquiera parece haberse inmutado por el sonido.

Tragó saliva, y se incorporo de nuevo al mantenerse en sus tres patas, volvió a estirarse, alargo su brazo, y cuando logro llevar la manos el frente del froto del felino blanco, sin siquiera tocarlo, solo la movió de arriba para abajo suavemente, convenciéndose así mismo de que está profundamente dormido. Volvió a poner su brazo en el suelo, volviendo a quedar en cuatro y se quedó ahí, manteniendo la mirada fija en él, como si estuviera esperando que haga un movimiento en falso como si supiera que esta fingiendo. Pero…

Vamos, Lee. No tiene que quedarte aquí ahora. Es tu oportunidad, no la desperdicies, no tendrás otra como esta cuando el despierte. Mueve Lee. Mueve ahora. Mueve ya. Pensó mientras va alejando, retrocediendo, aun manteniendo sus cuatro patas en el suelo y esta vez ninguna roca lo detuvo.

Continuo retrocediendo hasta que se detuvo logrando una cierta distancia lejos de la de la fogata y de Tai Lung, ni siquiera se tomó la molestia de buscar su comida, o incluso la del Leopardo, que de seguro le habría servido de mucho para poder rehabilitarse de fuerza cuando le haga falta en su huida, pero logro alejarse lo suficiente como para que no pudiera escucharlo y por nada en el mundo volviera ahí ahora que por fin tiene la oportunidad en sus manos. Se dio la vuelta, cuando miró el sendero que lo guaria y empezó su camino, totalmente ansioso de por correr lo mas lejos que el espera, desaparcar por fin de aquellos ojos infernales que siempre lo acecharon y amenazaron, de escapar del aquel horrible entrenamiento tan tortuoso, ni si quiera le importa hasta donde puede llegar, el mundo esta a su antojo….. Sin embargo, se detuvo en seco.

De repente su expresión ansiosa cambio a una dudosa y preocupada. El deseo de poder escapar de Tai lung y el entrenamiento desaparecieron cuando otras ideas lo sustituyeron.

–Y… y si… ¿y si el me encuentra?…. ¿Si el me encuentra?...–

La interrogante lo hizo enmudecer, con el corazón dando brincos en la garganta. En solo pensar lo que pasaría si lo logra encontrar le hizo estremece. Sin duda eso seria mucho peor que no decaer en el entrenamiento, traicionar su confianza y romper en pacto que ellos dos hicieron seria un sentencia de muerte que lo perseguiría y no lo dejaría en paz hasta que llegue el día en que sus caminos se cruce. Aun fuera probable que lo buscara hasta el último rincón de China, cabe la posibilidad de que pueda desistir en su búsqueda, China es enorme y tardaría incluso años para encontrarlo. Aun las posibilidad fueran favorables, aun desiste en la huida.

–¿Sobrevivir ahí afuera? –.

Otro interrogante, otro muro que lo bloquea. De seguro eso seria un problema mayor, aun que él sepa los aspectos básicos de la supervivencia, y que lo ha puesto a prueba, esto es totalmente diferente a lo que el conoce. Cuando su Maestro lo enviaba a él, junto a sus compañeros para pasar el aire libre, lejos de todos lo lujos de su pueblo, cuya única razón de que tengan que fomentar el trabajo en equipo, a Lee no le importó en lo mas minino, de echo, fue una de las partes favoritas del entrenamiento que tanto disfrutaba. Poder observar y sentir la naturaleza cuando el viento sopla y acaricia su mentón, trayendo consigo pétalos de flores de muchos colores, sentir como el agua fluye entre sus pies cuando intenta pescar con las manos en el rio y recostarse en el amplio se verde pasto en la noche para contemplar las estrellas con sus constelaciones, a diferencia de sus amigos, Shu le molestaba el echo de tener que soportar el olor del pasto, los bichos que se suben a su espalda y lo molestan es sus sueños, y además de ser alérgico al diente de león, Lia por su parte solo ha tenido ojos para la planificación y preparativos del campamento, y como toda ama de casa era de lo mas ordena y simple. Pero esta noche es muy diferente, no tiene a sus amigos a su lado ni los equipos necesarios para poder abastecerse de comida bien prepara y un buen refugió que lo protegería de todo viento fuerte viento y lluvias. Adema la noche no se ve del todo hermoso como acostumbraba ver, todo de lleno de tinieblas, el sonidos de los arboles que se confundir con sonidos fantasmagóricos, el cielo completamente negro sin ni una estrella que quiera mostrarse ante el.

Aun que todo esto fuera peor. Otra idea llego en su cabeza como una señal de alerta, al recordar aquella noche que la Garra Sanguinaria llegó y los pueblerinos trataron de huir despavoridos, pero ninguno, incluso Lee asegura de que nadie a sobrevivió, solo él. Solo. Indefenso. Expuesto. Totalmente vulnerable a lo que sea que quiera hacerle daño. Las imágenes, que eran como unas un teatro se sombras, resurgieron en lo mas profundo de su memoria, en lo que no quiere recordar. Cuando los asesino blandieron las armas, provocando el silbido del acero cuando se desliza al ser desenfundada, seguido de chorros de sangres que se transformaron de lloviznas y salpicaron en el suelo. No quiere verlo. No quiere escucharlo. No quiere sentirlo. Pero no puede evitarlo. Cientos de aullidos de terror y dolor, seguido de salpicones que empaparon todo de color rojo, risas malévolas y espantosas, saboreando, disfrutando toda una fiesta de muerte y baños de sangres que parece no tener fin alguno…

–Podría pasarme mí– esta vez dijo en voz baja.

No sabia si era suerte o algo mas, pero después del golpe de martillo que le propino uno de los asesinos le dieron por muerto, eso es lo seguro ¿pero y que tal si decide finalmente huir de Tai Lung y en su larga huida se vuelva a topar con la Garra y esta vez le darían un fin definitivo como lo habían echo con sus padres, amigos y su Maestra Leona con solo degollarlo y se divertirían con el haciéndole las peores tortura que ni él se podría imaginar que de su ultimo suspiro?...

No hay nada que le pueda garantizar tener su vida a salvo de todo… solo el… el que llamó Maestro.

Se dio la vuelta, no tardo por comprobar de que Tai Lung aun esta completamente dormido. Cerró los ojos, pensativo, y al abrirlos volvió a la fogata, se sentó en el lugar que estaba, agarro la brocheta de pez y le dio un mordisco.

Al día siguiente Lee no se había dado cuenta que el tiempo se le escapa mas rápido, como arena en la manos. y esta vez el entrenamiento fue mucho mas pesado, mantener en ambas manos pesadas piedras mientras que se mantiene en un solo pies en otro mucho mas grande para poder mantener el equilibrio, tener que arrastrar no uno, sino dos troncos en el sedero que había pasado. Patear con la cortase en el árboles por varias horas y esta vez haciéndolo en combinación con sus puños también. Sin embargo, todo esto hizo que Tai Lung se sorprendiera del resultado que ha logrado con Lee, antes tenia que estar observándolo siempre para evitar que se detenga o que se caiga en el entrenamiento, ya que ahora el chico ha logrado desarrollar una estupenda resistencia. Ahora supera los entrenamientos a buen ritmo cada día que pasa, incluso, al repetir el entrenamiento de la piedras logró al fin atinarle un buen golpe, haciendo que explotaran como pequeños sacos de relleno de harina. Y no solo eso, al repetir nuevamente el entrenamiento de mover el enorme pedrusco que estaba apunto de matarlo cuando iba ser aplastado contra el árbol. Ya no era necesario empujarlo para llevarlo a la punta de la colina donde él tiene que esperar, sino que ahora le puede levantar y cargarlo con los abrazos extendidos para arriba.

Ya no puede poner en duda de que su entrenamiento ha logrado estupendo frutos. Y ahora solo le falta una prueba más.

6

Ambos felinos caminaron nuevamente por la zona de bambú. La noche se hizo luminosa por la presencia de la luna llena.

Cuando los finalmente de detuvieron, Tai Lung se dio la vuelta, para estar frente a frente con su aprendiz, Lee no dijo nada, trato de mantenerse firme y serenero, pero lo único que se le ocurrió hacer fue tragar saliva. Esta vez el Leopardo con una sonrisa de desprecio y con los brazos cruzados.

–¿estas listo para el siguiente entrenamiento? –

El Cheetah no respondió, pero unió puño y palma y se inclinó levemente. Al elevar la mirada a Tai Lung asintiendo con la cabeza. Se movió a la izquierda, la expresión de Lee se tornó en una espasmo de impresión que le hizo que su mandíbula figuradamente se callera y sus ojos se habrán hasta donde le es posible. No puede creerlo, simplemente no puede creerlo, tiene que ser una broma de mal gusto del Leopardo de las nieves, pero lamentablemente él no es de lo que brome, y esto es real quiera o no. Porque en frente se encuentra aquella roca que le había rotos los huesos de su mano. Tanto es la impresión el pobre no se dio cuenta que Tai Lung lo esta esperando al lado de aquella piedra rompe huesos.

Cuando volvió en si, y se acercó al Felino Blanco. Cuando se puso en frente por segunda vez a la piedra, Lee, mirar arriba, le dio la impresión de que el piedrazo comienza a crecer a un tamaño casi incalculable, llevó las manos a sus ojos para frotarlo, y al volver mirar la roca volvió a su tamaño.

Lee miró a Tai Lung con temor y duda mientras señala tímidamente la roca.

– ¿Yo… Yo tengo que…?– El simple echo de hacer la pregunta estúpida, le da la impresión que su lengua quiera esconderse dentro de su garganta, pero Tai Lung entendió lo que trata de decir y asintió con la cabeza. El Cheetah, volvió a mirar la roca, se tiene insignificante al estar junto a ella, como un insecto que podrían aplastar hacer que sus restos se esparzan por todo el suelo.

–¿Qué pasa? – el Leopardo frunció el seño, y de nuevo la mirada que Lee tanto teme le cae encima –¿No me digas que tienes miedo de volver a perder tus dedo de nuevo? – Bajó los brazos y comenzó caminar en frente de su alumno, Lee no retrocedió, cuando se acercó lo suficiente chocó mirada con el –¿Acaso no entiendes que ya no tienes nada que perder? – Tai Lung esta hablando en serio, tan solo un gruñido basto para que Lee retrocediera un paso –Y yo que creí que estabas dispuesto a entregarlo para llegar a nivel mas alto de Kung fu. Y ahora decides echarte para atrás cuando estas a un paso de lograrlo. Te lo advierto, si ya no tienes nada mas que entregar entonces puedes dar por hecho es que has desperdiciado toda tu vida en esto. Y no pienso malgastar mi tiempo con alguien así. Asique toma ya una decisión–

Lee quedo paralizado el enorme Leopardo. Lo miró por un breve instante, hasta que desvió la mirada a aquella roca inmensa. Tragó saliva, y caminó directo a ella.

Nuevamente está en donde comenzó todo, frente aun roca logró cambiar por completo todo lo que significa Kung Fu para él, resulta que increíble que todo esto comenzó con solo atinar un golpe. Ahora solo tiene en frente la respuesta que podría cambiar el rumbo de su vida par siempre. Dar el todo con todo con este último entrenamiento y llegar hasta la cumbre del máximo nivel de Arte marcial deseado por todo, pero logrados por pocos. O tomar el camino fácil, olvidar todo lo que ha adquirido en el entrenamiento y desaparecer para siempre. Ahí es donde va a dar punto al final a su destino.

Si o No. Tú decides, Lee

El Leopardo se quedó mirando a su aprendiz. Esperando que se supone que tiene que hacer. Pero su impaciencia comienza a agotarse. Esperar es lo menos que quieres hacer, esperar significa una maldición para el, como lo fueron los 20 largo años en prisión. Seria mas que una decepción que él decida dejarlo todo así, tanto potencial dentro y seria un autentico desperdicio olvidarlo. Si… un potencial como ese seria apropiado como para compararlo con lo Cinco Furiosos y el Guerrero Dragón. Si todo lo que le ha enseñado y todo lo que ha visto en él fueron más que suficiente para decir que sin lugar a dudas tiene una fuerza, como si toda la fuerza de su alumno pueda ser igual de fuerte que la ellos juntos incluso superior… seria un candidato perfecto.

Cuando Lee levantó el brazo derecho, cerró el puño. El Leopardo lo observo, detalladamente posible, y una sonrisa se le dibujó en su rostro cuando el Cheetah se preparó para dar un buen golpe al tomar la posición adecuada y preparando el brazo haciéndolo tomar vuelo. Presión comenzó a acumularse, hacinado que los músculos se ensancharan y se estremezca.

Hazlo ya. Hazlo ahora. Pensó el Leopardo con impaciencia y con cierta emoción. No pierdas más tiempo, hazlo de una vez.

Al terminar de posicionar el puño, que segundo Lee es la posición adecuada. Tai Lung no puedo evitar sonreír, esta ansioso de poder ver el acto final de todo. Finalmente Lee lanzó el puño a gran velocidad…. Sin embargo no se escuchó impacto alguno. De hecho, El Guepardo se detuvo en el momento en que iba impactar con densa y cura roca. Y la sonrisa de Leopardo de inmediato cambio a un gesto de furia que hizo anchar la boca mostrando sus dientes afilados con el seño arrugado.

–¡Los sabia! – aulló el leopardo Blanco. Lee Ni siquiera se volvió, mucho menos se inmutó, como si no hubiera escuchado las palabras de su Maestro. Pero si lo escuchó a la perfección. Pero no tuvo el valor de poder darle la cara – ¡Sabia que estaba tratando con un perdedor y fanfarrón! ¡Eres una gran decepción a todo lo que representas al Kung Fu! – Todo se reduce a esto, una gran perdida de tiempo, solo tomó la molestia de entrenarlo por un mes entero, de hacerle creer lo que uno se vale por si mismo al entregarlo todo al entrenamiento, todo se define a esto. El deseo de querer aniquilarlo en este instante se le antojó mucho más que el asedio al Palacio de Jade, usar sus garras y arrancarle el maldito corazón…. Pero no lo hizo, aun que el deseo es incontenible, recordó un pequeño detalle, lo que logró relajarlo, y nuevamente una pequeña sonrisa en el rostro –Debí haberte dejado en ese pueblo de muerte cuando tuve la oportunidad. Ahora veo por qué por esos malnacidos te dejaron vivir, no valías la pena– se dio la media vuelta y dio unos cuando pasos al frente, pero se detuvo, y volvió a mirarlo a la altura de los hombros –Apuesto que eres una gran decepción para aquellos quienes le has hecho unas bonitas tumbas– dejó escapar un pequeña risa entrecortada. Al dar unos cuantos pasos más, saltó a la derecha, entrando entre los bambúes en silencio, manteniéndose en cuatro patas, y sin perderle la mirada el Guepardo Lee –Veamos si mi última carta funciona–

Lee no supo como interpretar todo eso, o que hacer ahora. Pero lo que le había dicho su Maestro… No. No puede ser cierto. Y no sabe nada, no estuvo ahí… pero no pudo evitar recordar el momento que ha estado en frente de ellos, de rodillas, rodeados por los asesinos, y tener en frente a sus seres queridos, y ese momento que le habían puesto la espada en el cuello. Sus palabras… sus ultimas palabras.

"Lee" la voz de su padre "Tu aun tuene un sueño por cumplir ¿no?"

"Mi pequeño Lee" la voz de su madre "Aun recuerdo aquel primer día que te tuve en mis brazos. Eras tan pequeño que no me di cuenta lo rápido que has crecido. Tu padre y yo creemos que aun puedes cumplir tu sueño. Sé que podrás llegar a serlo. Tu Papá y yo sabemos que lo serás muy pronto"

"Se que podrás serlo Lee" su Mejor amigo, Shu "Nunca te he podido decir esto, amigo mío. Desde el primer momento que has llego a nosotros a decir cual es tu sueño, yo siempre he estado muy envidiado de ti. ¿Y sabes porque? Porque yo nunca he tenido un sueño como el tuyp, por que se nunca llegare a ser tan bueno como tu. Pero ahora que lo pienso mejor. . . Creo que mi sueño es estar siempre a tu lado como mi compañero. . . Mi hermano. . . Mi Líder.

No ¡No! No quiere recordar eso, es demasiado. Pero es cierto. Dieron su vida por él, por su sueño. Aun era aun probable de que lo hubieran matando en ese momento, pero no sucedí, sigue con vida, Tai Lung le ofreció la de lograrlo y hacer que su muerte no sea en vano, y ahora lo esta echando todo para atrás…

No pudo contener las lágrimas, cuando formaron muros húmedos en sus ojos y al cerrarlo las lágrimas resbalaron en su mejilla. Tai Lung tiene razón, siempre lo ha tenido…

Cuando miró la piedra, se comenzaron a ver imágenes con colores, como la una cámara cinematográfica, de repente, el fondo comenzó a mostrar una imagen que Lee reconoció al instante. Fuego. Un fuego intenso y completamente avivado. Y caras. Caras tres caras que nunca podrían olvidar, el Tigre, El Leopardo nublado y el Jabalí, los tres lo miraron fijamente por un momento, hasta que comenzaron a reír los tres juntos en coro. Lee no pudo creer lo que está viendo, simplemente no puede, pero aun fuera real o no, lo único en lo que esta seguro es que no aguantaría un minutó mas verlos a ellos mofándose de él. Al dar el prime, presionó los dedos hacinado puño con tal fuerza de que sus huesos se escucharon.

Con la cólera hasta el tope, lanzó el primer puño directo en la cara del jabalí, el segundo en el rostro del Tigres, y el tercero directo en el Jaguar. Pero no fue suficiente, aun siguen ahí, aun sigue riéndose como si todo esto fuera lo mas divertido que jamás hayan visto. Pero no se quedó de brazos cruzados, volvió a dar otro golpe. Y otro. Y otro. Y otro.

Tai Lung observó todo con cierta impresión, lo que por un momento le dio la impresión de que Lee ha visto algo que él no cambiara repentinamente en decidir en golpear aquella gran piedra. Muy extraño, pero eso no significa que no puede disfrutar del espectáculo en primera fila. Y cada vez se hace mas interesante cuando Lee comienza a golpear con más fuerza y velocidad.

Un golpe. Cargado con intensa furia. Dio de lleno en el centro de la piedra, se escuchó una especia de crujido, Tai Lung acerca aun más la mirada, con gran intriga. El segundo golpe, igual de fuerte vio a impactar en el centro haciendo que se escuchara una vez mas el crujido, y esta vez el Leopardo Logró notar como se ha dibujado unas cuantas grietas en donde el Cheetah esta golpeando. Otro golpe mas, y otro mas, y cada vez las grietas van avanzando. Cuando finalmente las grietas a cubierto las mayor parte de la piedra. Lee no volvió a dar otro golpe, sin embargo, solo dios unos salto en giros para atrás, hasta retroceder unos 5 metro. Y cuando lanzo un bufido, corrió a gran velocidad, usando su talento natural de Guepardo, y al dar un salto, lanzo una patada voladora y a la velocidad que va literalmente quedo un momento volando en el aire, hasta que finalmente golpeó de lleno con su pies, esta vez se produjeron muchas mas grietas hasta que la piedra explotó en pedazo.

Restos de piedra salieron volando por lo alrededores. El Leopardo Blanco se cubrió de ella. Hasta que dejaron de caer. Y al echar un vistazo a su aprendiz, solo logró ver una inmensa nube de polvo.

Salió de su escondite, y se adentró en la densa nube de tierra. Agitó las manos para que pudiera dispersar el gran parte de la nube. A Medida que se va adentrando, pisa los pequeños resto de rocas esparcidas, incluso es inevitable toser o estornudar. Pero cuando todo se ha hecho mas lucido, logro divisar al Guepardo, lo encontró de rodilla, jadeando. Si que está agotado, pero eso ya no importa, así es, a Tai Lung ya no le importa tener que aguantar verlo como se queda en el suelo para poder recuperar algo de aire. Ya ha demostrado todo lo que vale, ha dado el todo con todo. El inmenso orgullo le dibujó una amplia sonrisa.

Finalmente la nube de tierra terminó por disipar por completo. Lee que, aun se mantiene en el suelo, abrió los ojos, lo que logro divisar además de los pequeños pedazo de piedras fue la sombra de Tai Lung. Al girar a la izquierda, miró a su Maestro. Y él le devolvió la mirada con la misma expresión de orgullo.

Le ofreció la mano. Lee lo miró un instante, pero cuando estrechó la suya con al de él, lo jaló, haciendo que se levantara al instante. Pero esta vez los dos estuvieron tan cerca que prácticamente los dos pueden sentir el aliento de cada uno.

–Ahora estas listo para la prueba final– Dijo el Leopardo Blanco, con un tono agudos que hizo que Lee, por alguna razón, sintiera algo de miedo.

Ya tendrá buena razón para tenerlas.