Leyendo Shitsurakuen (¡Manga que ahora recomiendo! Shoujo ai) y a Ted Dekker (nada que ver), por culpa de mi novia.

NINGUNO de los personajes de VOCALOID me pertenece a mí, es un software desarrollado por Yamaha Corporation.


Capítulo 11: "Hola"

Luka

La luz de día se filtraba por la persiana de aquel enorme cuarto, ¿qué hora sería? ni siquiera tenía la voluntad de extender su mano hacia el celular que se hallaba frente a sus apagados ojos, sobre aquella mesa de luz blanca y vieja. Era increíble que lo hubieran conservado tal cual lo había dejado, aún allí estaban todos sus muñecos, en perfecto estado. Dio un suspiro entrecerrando sus ojos cristalizados aún, sus lágrimas estaban secas ya, su dolor de cabeza era constante al igual que el profundo dolor que cargaba a diario sobre su pecho desde hacía ya un mes. Pronto, interrumpiendo así su estado de trance, la puerta de su habitación se abre.

-Buenos días.- oye detrás suyo, haciéndola girarse sobre la cama para ver pasar delante suyo a aquella risueña joven.
-Lily...- murmura un tanto desanimada.
-Hey, ¿así saludas todas las mañanas?- pregunta la rubia corriéndole las piernas para sentarse en la cama. -Este cuarto no ha cambiado en nada... - comenta mientras miraba a su alrededor.
-¿Qué haces aquí?- la mayor la mira y ríe.

-Eso es lo que debería preguntarte yo, pensé que me ayudarías con el evento.

-¡Era hoy!- se sienta de golpe. -¡Perdón! En seguida me arreglo y vamos.

-Déjalo, ya casi terminamos, mientras participes el día de apertura estará bien...- hace una pequeña pausa, borrando aquella sonrisa de su rostro y dirigiendo sus celestes ojos a la peli-rosa. -Luka... somos amigas de siempre.- le dirige una suave sonrisa antes de tomar aire y continuar. -Y he respetado tu silencio desde que llegaste, sinceramente es algo que me duele...- en ese momento de silencio Luka cae en cuenta de lo que estaba haciendo, toda su estancia desde que llegó no había hecho más que evitar las largas charlas sólo por no llegar a tocar el tema, todo allí le recordaba lo lejos que se encontraba de lo que había comenzado a llamar hogar, olvidando completamente del que en un principio había sido suyo también e incluso de con quién lo había compartido y a quien ahora dañaba por egoísmo propio. Extendió una mano para alcanzar el brazo de su amiga pero antes que lo hiciera, ésta se pone de pie. -Supongo que es el cambio, digo, ambas hemos cambiado ¿verdad? Ya no somos aquellas dos niñas que sólo conocían los secretos para las personas ajenas...

-Lily... perdón.

-No... no pidas perdón, como dije antes, respeto tu silencio pero... ya no puedo soportar verte así. Quisiera saber qué es lo que te hace falta, sólo eso.- pide con voz lastimosa. Al instante Luka se suelta inevitablemente en llanto, haciéndose un ovillo sobre la cama, dejando a su compañera totalmente perpleja, prácticamente en shock por verla de ese modo. Acude nuevamente a su lado intentando conservar su calma o toda la situación se iría por la ventana, no sabía qué hacer, si abrazarla o simplemente dejarla ser. Extiende una mano pero se detiene. -Luka...- pronto la peli-rosa la toma y se aferra a ella por la cintura, abrazándose y no pudiendo detener aquellas lágrimas que empapaban su rostro y ahora la ropa de su compañera. -Luka, por favor...

-¡L-la extraño, Lily! L-la necesito... la necesito...- murmuraba y luego repetía entre susurros y balbuceos mientras intentaba tomar el aire que no alcanzaba, le dolía el pecho y la garganta de tanto llorar. Se aferraba cada vez con más fuerza. La rubia creía entender un poco mejor ahora. Coloca suavemente una mano sobre aquella rosada cabellera para acariciarla, respirando hondo con una delicada sonrisa adornando su rostro y una lágrima deslizándose sobre su mejilla.

Miku

Ya no sabía en qué más pensar o hacer para que el tiempo no se le detuviera, sentía que llevaba una eternidad desde aquel día... "Abro y corres." eso era lo último que le había oído decir, y así lo hizo, sin siquiera un beso de despedida. La menor acercaba su mano a sus labios en lo que sus ojos se cristalizaban.

-¿Miku?- escucha a su lado, sacándola de sus pensamientos y haciéndola desviar la mirada a lo que tanteaba su rostro en búsqueda de alguna lágrima fugitiva.

-¡Ah, Mato!- vuelve de golpe al mundo, debajo de aquel gran árbol.

-Te estaba buscando, ¿puedo almorzar aquí contigo?- pregunta con una sonrisa aunque ya se había sentado y sacado el bento.

-¿Pregunta retórica?- sonríe a lo que su compañera asiente de igual modo.

-¿Te gustaría venir a casa a la salida? Podríamos ir al centro luego, o ver una película.- invita con una sonrisa mientras desprendía sus palillos.

-Ah... lo siento...

- ¿¡Otra vez ocupada!?- chilla algo indignada a lo que la joven asiente con algo de pena.

-Realmente lo siento.

-Huu...- suspira dejando caer sus brazos. -Supongo que no se le puede hacer nada.- menciona ya totalmente rendida. -Está bien, en serio, no te preocupes... lo entiendo.- asegura llevando su vista a su comida sin borrar aquella sonrisa.

-¡Nos vemos!- le saludaba enérgicamente a la salida del instituto, mientras corría a encontrarse con dos compañeras, Miku se limitó a sonreírle y devolverle el gesto, girándose para ver a su padre a lo lejos, esperándola como siempre y sin falta, parado al lado de su auto.

Permanecía en silencio, la vista perdida en el paisaje de la ciudad, la gente y los vehículos que sobrepasaban a velocidad, las luces y los ruidos de fondo a aquella voz en su mente que no dejaba de suspirar su nombre, "Luka..." siempre las mismas preguntas, "¿Qué estará haciendo? ¿estará bien? ¿pensará en mí?" había intentado una y mil veces volverse a comunicar pero, sería una tonta si tan sólo hubiese confiado en que le dejarían conservar su celular. Eso... se aferraba a aquel aparato como si lo fuera todo, sin contar aquella cadena de plata que descansaba en su cuello junto a aquel dije... y sus propagandas... de tan sólo recordarlo, una fugaz sonrisa pasa por su rostro. Le había dicho que no iba a ser permanente, pero ¿hasta cuándo? cada día le pesaba más y habían otros en los que no podía soportarlo, nunca creyó poder añorar tanto el contacto con alguien más.

-Llegamos...- murmura su padre mientras detenía el auto y apagaba el motor. En seguida se bajó y caminó dentro de la casa.
-¡Miku!- la recibe la pequeña Rin, apareciendo desde el living.

-Rin.- le saluda algo sorprendida.- casi lo había olvidado, desde hacía un par de semanas que por fin había podido hablar con Kaito sobre lo que él siempre le postergaba...

*Flashback*

-¡Por favor!- pedía y casi lo veía arrodillándose y suplicando, no salía de su sorpresa aunque si comenzaba a pensarlo, tampoco debía de hacerlo tanto.

-¿Me estás pidiendo que la aleje?- intenta concretar su pregunta, a lo que el joven suspira.

-Lo he intentado miles de veces pero... no puedo hacerlo... no puedo declararme si están siempre juntos.- murmura sentándose en una de las sillas del patio. La joven sonríe levemente tras ver a su compañero tan desesperado, pero lo entendía, pronto aquella sonrisa se desdibuja. -Lo siento.

-¿Eh...?

-Sé que no estás bien... y vengo a pedirte esto, parezco un niño lloriqueando por dulces.

-¿Y no lo eres?- ríe un poco. -Yo insistí en primer lugar.- intenta quitarle peso. -Además, quizá sea bueno que pase más tiempo con Rin, es lo bastante efusiva como para mantenerme distraída.- le sonríe.

-¿En verdad?- la joven simplemente asiente. -Sólo hasta que se lo diga.

*Fin del flashback*

-¿Estás lista para ir a comprar? ¡Vi un montón de cosas lindas, muy lindas!- la menor le robó una pequeña risa mientras comenzaba a subir las escaleras.

-Sólo espera que me cambie y vamos.

-¡Bien!

Luka

-¿Ya estamos bien?- preguntaba con una gran sonrisa, se había dejado arrastrar a un viejo bar y restaurante al que solían ir.

-Gracias.- asiente y mira a su alrededor, compartiendo el aire con aquel aroma a granos de café, las grandes máquinas y los expositores de chocolates. -Hay cosas que nunca cambian.

-Es verdad.- asiente conforme y aliviada luego de verla sonreír. -Aún recuerdo cuando parábamos aquí de vez en cuando de pequeñas, justo antes de...- de repente calla. Luka se gira a observarla y hace una pequeña mueca.

-Antes de que volviera a Japón.- completa, jugando con una bolsita de azúcar entre sus dedos. -Está bien, no me afectará más por hoy, creo que he dejado todo en la escena de la mañana...

-Y en mi blusa...- murmura a lo que la peli-rosa no puede evitar reír. -¡No te rías! Es cosa seria, me debes una.

-Te debo muchas, Lily, y no estamos hablando de ropa.

-¿Qué puedo decir? Soy perfecta, no te culpo por venir a mí.- comentaba simulando aquel aire de superioridad con el que siempre jugaba.

-Por supuesto.

-Pero me alegra verte mejor, ahora entiendo por qué tan distante tu llegada. Cuando me dijeron que volvías lo único que pensé fue que simplemente te habías hartado del lugar o peleado con Meiko, lo cual no me sorprendería.

-¿Cuándo no he peleado con Meiko?- suspira recordando y frunciendo el ceño inconscientemente al recordar su último encuentro.

-Oye, si no te sientes de ánimo puedo desligarte como disk jockey para el evento.

-No, para nada. Te di mi palabra de que asistiría, es bueno que salga de casa y hace tiempo que extraño deslizarme sobre mis vinilos. Creo que es lo único que no he desempacado, pero tengo la caja en mi armario. Me ocuparé de eso esta noche.

Horas más tarde ya se encontraba nuevamente en aquella casa, una vez colocado un pie dentro sentía cómo toda su voluntad se desmoronaba. Aún había alguien que se alegraba de que estuviera en casa, ya que a su padre prácticamente no lo veía y la mujer con la que estaba no dejaba de mirarla como si fuera una especie de monstruo, era el pequeño Luke. No tenía la culpa de nada, de joven, Luka había sentido que su padre la había abandonado por él pero ahora era ese niño el que le permitía no volverse loca en aquel lugar.

-Lukaaaa.- el jovencito de siete años corría por el pasillo para llegar a ella con emoción, pareciendo esconder algo detrás suyo.

-¡Luke! No molestes y vuelve aquí.- escucha aquella voz desde la cocina antes de ver cómo se asomaba por el marco de la puerta aquella mujer.

-No es una molestia.- asegura la peli-rosa dirigiéndole una mirada un tanto despreciativa en contraste con lo dulce de su voz.

-Luka, hoy tuvimos una hora libre y... y tuvimos que dibujar.- comentaba el pequeño algo agitado por la corrida.

-¿En serio?- simulaba algo de asombro y sonreía al ver los enormes ojos de su hermanastro mirándola exaltado de emoción. -¿Qué dibujaste?

-¡A nosotros!- anuncia sacando detrás suyo aquel dibujo y dándoselo. -Es para ti.- menciona tímidamente y algo sonrojado. La mayor lo tomó ahora sin necesidad de fingir ninguna sorpresa y observando aquella obra de arte para el pequeño, colocándose en cuclillas frente a él.

-Es hermoso, me encanta, Luki.- lo mira con una gran sonrisa y haciendo que se le tiñeran aún más las mejillas a lo que le da un abrazo.

-¿E-en... e-en serio?- pregunta feliz.

-De verdad, es toda una obra de arte, ¿cuánto crees que me den por él en internet?

-¡No debes venderlo!- se exalta nuevamente pero con un tono berrinchudo.

-¿Por qué no? Es mío ahora.

-No, porque lo hice para ti y... y si lo vendes será de otra persona y, y no quiero, no. ¡Ahí está tu nombre!- le señalaba el papel.

-Me convenciste.- dice dándole un beso en la mejilla y revolviéndole el pelo.

-Luka...- le detiene aferrándose a la manga de su camisa antes de que se pudiera incorporar de pie. -¿Es verdad que te irás?- la pregunta la sacó de lugar y lo miró fijamente, el menor desvió sus ojos al piso.

-¿Quién te dijo eso?

-Mamá... mamá dice que no quieres estar aquí así que no te quedarás mucho...- parecía que iba a llorar. Luka lo abrazó fuerte. Maldiciendo por dentro.

-No hagas caso a lo que digan sobre mí. Puedes venir como ahora y preguntármelo pero no te pongas mal.

-¿E-entonces es verdad?- la joven hizo una pausa sin quitarle los ojos de encima.

-Es verdad pero no es que no quiera estar aquí, contigo.- le afirma. -Es que tengo mi casa allá y una persona esperándome también.

-Pero no quiero que te vayas, es divertido tener una hermana.- casi pudo sentir que se le partía el alma.

-Me seguirás teniendo, además no creo que me vaya de aquí en un tiempo.- intentó calmarlo, dándole un beso en la frente. -Además podré venirte a ver o invitarte a Japón.- lo decía en verdad pero le era difícil pensar en la posibilidad de que sus padres lo dejaran con ella un par de semanas, no se le ocurría nada más, se incorporó y le dedicó una sonrisa, posando una de sus manos sobre su cabeza. -Ve a cenar.- podía adivinarlo por el movimiento que oía en la cocina, los platos y el aroma.

-¿No vienes?

-No, gracias pero ya cené y debo arreglar unas cosas para mañana.- en seguida se separa de él para dirigirse al cuarto, la rabia le recorría las venas a una velocidad alarmante, no era la primera vez que se enteraba de sus comentarios, a su padre se le habían escapado ya una o dos cosas entre sus discusiones. -Esa mujer...- masculla entre dientes mientras cerraba la puerta detrás suyo y el puño sobre la misma. Tomó aire y lo soltó en un suspiro, levantándose el flequillo con el mismo. Caminó hasta su ropero y lo abrió, dando un escaneo rápido con la mirada hasta que divisó la caja debajo de unas prendas y la sacó. Se sentó sobre aquel piso frente a la caja como una niña en navidad pero con una sonrisa apacible. La abrió, de un lado a otro, tan sólo sus discos, parecían ser miles de ellos todos juntos de esa forma pero bien cuidados, algunos por trabajo y otros por simple colección. Si había algo que extrañaba de esa casa era su vieja vitrola, ubicada allí mismo en su cuarto, no se la podía llevar pero ya que estaba allí podría escuchar algunos de sus discos, saca un par más y nota un papel al fondo de la caja, podía verlo a través de los discos pero debía quitar algunos más... -¿Qué...?- cuando lo abre nota que era el recibo por la compra del celular que le había obsequiado a Miku, dejó caer sus hombros aún con el papel en sus manos, estaba junto con el certificado de entrega del correo, la fecha de su cumpleaños. -Genial, no podría sentirme mejor ahora.- murmura haciendo una mueca con los labios y dejando el papel a un lado, boca abajo, poniéndose de pie para encaminarse a su vieja amiga y colocar uno de los discos que hasta ese día no había sido capaz. Al volverse nota que había algo escrito en el reverso de la factura de compra en birome. -No puede ser...- chequea su hora para notar que eran cerca de las diez de la noche y sale corriendo.

Miku

-¡Mira esos jeans!- la menor la estaba llevando de un lado a otro, le asombraba que pudiera realmente apreciar las vidrieras tan rápido.

-Pensé que para este tiempo preferías los pantalones cortos...- comenta mirando los precios.

-¿Quién dijo que buscábamos algo para mí?- cuestiona dirigiéndole una corta mirada y una media sonrisa.

-¿Eh...? Pero no necesito.

-Claro que sí, siempre llevas el mismo par de jeans cuando sales.

-¡Eso es porque sólo he salido una vez!

-Ahá... pero es el mismo par de jeans que usas en la casa.

-B-bueno pero son cóm...- antes que terminara la frase la vio entrar a los atropellos a la tienda, se limitó a dar un suspiro y sentarse en el descanso del gran ventanal, tenía suerte de que no hubiera mucha gente. *Brrr* sintió vibrar su celular y casi al instante comenzó a sonar, lo sacó de su bolso para notar el largo número en su pantalla e hizo una mueca, "seguro es otra oferta" pensó y lo cerró ya que lidiar con los operadores la ponía más que nerviosa, peor a cuando debía buscar algo de una fotocopiadora o ir de compras. Pronto salió Rin con una bolsa. -Gracias por irte sin avisar.

-De nada.- le sonríe alcanzándole la bolsa.

-¿Qué te compraste?- pregunta tomándolo algo confundida y notando que se trataba de un jean bien oscuro y con aquel efecto degastado.

-Sé que te gusta simple, así que espero que no te moleste.

-Espera... no, no, no puedo aceptarlo.

-Ay...- hace un gesto con la mano como no queriendo oír nada más y observa las vidrieras de en frente. -¡Mira eso!- salta en seguida y cruza la calle a lo que Miku negaba con la cabeza y se ponía de pie para cruzar. Pronto su celular volvía a vibrar y sonar.

-Que molesto.- murmura sacándolo y notando que era aquel mismo número. -¿será alguna agencia de viaje?- da unos pasos mientras lo leía y releía, ni siquiera reconocía el código que aparecía al comienzo...

-¡MIKU!- el grito la sacó de lugar, levantó la vista y se detuvo en seco cuando aquel auto pasó a toda velocidad frente a ella, sintió como si se le detuviera el corazón un segundo, casi la tira, volándole el cabello hacia atrás, obligándola luego del suceso a retroceder inconscientemente mientras veía a su amiga cruzar de inmediato. -¡Presta atención! ¡qué susto!

-Ah... l-lo siento.- había cerrado el móvil y aún lo sostenía en su mano, sin poder sacar de su mente lo que acababa de pasar y lo que pudo haber pasado si no era advertida. Volvió a abrir el celular y lo apagó, volviéndolo a guardar.

-Solo pon más cuidado... me asustaste...

Luka

-Olvídalo.- murmura ya rendida y bastante cansada, sacando su celular para ver la hora. -Ya son casi media noche.

-¿"Olvídalo"? Me has venido a despertar por esto.- chillaba su compañera mientras se pasaba una mano por el rostro, aún algo dormida.

-Lo siento, olvidé que eres de acostarte tan temprano.- de todas formas no tenía caso seguir intentándolo por ahora, se pone de pie con aquel papel en la mano.

-No es por eso, sabes que no me molesta, pero me sorprendiste. Realmente te importa.- le sonríe.

-¿Cómo no me va a importar? Ella...- se quedó un momento en silencio, pensando en lo que estaba por decir para cerrar sus ojos y sacudir levemente su cabeza. -¿Te molesta si lo intentamos mañana? No puedo llamar desde mi celular y menos desde casa, te pagaré la cuenta.- la rubia le negaba con las manos mientras se ponía de pie para acompañarla hasta la entrada del departamento.

-No es problema. Ahora ve y descansa.- la peli-rosa sólo asintió y se fue doblando aquel papel hasta que pudiera caber en su bolsillo.

Miku

Por fin ya estaba de vuelta en casa, le dolían los pies de la corrida que le había hecho hacer Rin, incluso la había convencido de comprar algo más de ropa. Suspiró con media sonrisa, sacando sus llaves para entrar, subió aquella acostumbrada escalera y siguió hasta su cuarto. Acomodó sus bolsas a un lado, dejándose caer de espaldas sobre la cama. Se quedó un momento mirando de frente al techo, llevando el dorso de una de sus manos a su frente y cerrando sus ojos, queriendo contener la angustia que aún le subía por el pecho. Había pasado demasiado tiempo, tendría que ser paciente, no la había perdido para siempre pero simplemente no podía consigo misma, ni su cabeza dejar de pensarla. Pronto recuerda y saca su celular, encendiéndolo y esperando a que prendiera la pantalla, en cuanto termina de cargar salta un mensaje. -¿Llamadas perdidas? Esto... ¿qué?- catorce llamas perdidas, y... -Ese número.- todas ellas del mismo. Enseguida tomo su PC y colocó los primero dígitos en el buscador. Le era difícil ahora creer que se tratara de una simple oferta. En cuanto salió el primer resultado sus ojos casi se le salen de órbita y así mismo su mente, sintiendo como un golpe en su pecho.

Luka

Caminaba sin apuro alguno, aunque no estaba muy segura de que fuera lo correcto a esas horas, sus ojos iban perdidos en el pavimento y su mente en aquel número. Era lógico que estuviera en ese papel pero no que estuviera ese papel en aquella caja, aún intentaba figurárselo, ella misma había embalado sus cosas...

Pronto se siente tomar por el hombro y se gira bruscamente con el ceño fruncido, dispuesta a insultar y desquitarse con cualquier extraño, hasta que nota que no se trataba de nadie más que... -¡Lily! ¿me quieres matar del susto? ¿qué haces afuera?- la joven intentaba tomar aire mientras jadeaba y le hacía señas. Ahora que la veía bien apenas se había calzado y llevaba un abrigo por encima del pijama.

-¡Cá-cállate... y atiende!- masculla mientras le estampaba el celular contra el estómago.

-¿Qué...?- sintió un escalofrío bajándole por la espalda y su corazón acelerar mientras subía el teléfono hasta su oído, temblorosa, respirando entrecortadamente contra él hasta que aquella voz, aquel sonido, le detienen por poco el corazón.

-H-hola...


Sé que muchos ya quieren llegar al yuri, yo quiero llegar al yuri... pero se dice que lo bueno se hace esperar (? y de eso sé un poco.

Espero que les haya gustado, saber que lo siguen me pone más que contenta!

MikaPeacee: ¡Muchas gracias! La verdad que estuve leyendo un poco sobre psicología infantil y la verdad que me quedé prendida a eso todo el día, terminó distrayéndome un poco de a lo que iba en un principio xD y no, ¡no lo abandonaré! intentaré darle tiempo, entre universidad y trabajo se me complica un poquito.

Nael Tenoh: Curiosamente desde un principio pensé que muchos me querrían matar, no sólo por el retraso en meses que llevaba sino también el anterior par de capítulo ya que no habían quedado en una muy buena situación anteriormente pero, ¡acá está! aquí continúa aunque algo complicada

Emi: Muchas gracias por continuar ahí a pesar de la demora, ¡espero que esta actualización te guste!

JS Interval: A mi me alegró el día tu comentario, en verdad. ¡Te agradezco mucho la paciencia! Espero que hayas disfrutado el nuevo capítulo. ¡Saludos!