Cap. 10
Conmoción interna.
No quería escuchar más. No quería escuchar nada más.
Cerré la puerta del apartamento de Ren tras de mí.
Tape mi boca intentando respirar aire de forma normal, pero parecía que cada vez inhalaba más rápido, sin espacio para poder exhalar bien. Me estaba hiperventilando.
Una sola pregunta no dejaba de repetirse en mi cabeza.
"¿Porque?" No entendía, en serio no entendía. ¿Estaba despierto?
Comencé a avanzar lejos de aquel lugar. No quería que nada de esto fuera verdad, quería huir de este momento y dejarlo atrás hasta que me olvidara de que alguna vez ocurrió.
Las paredes de las calles se hacían estrechas y me costaba avanzar por ellas, cada vez eran más altas, parecían querer dejarme en penumbras al alzarse y tapar la luna con su silueta.
Mi sudor se heló de pronto, haciéndome tener los vellos erizados. No podía lograr respirar con normalidad, me comencé a desesperar, la energía subió por mi cuerpo y aumente la velocidad.
El sonido de mis pies sobre el pavimento parecía ser el único eco que rompía el silencio en las calles. Corría lo más rápido posible en cualquier dirección. Solo quería desaparecer.
Mi corazón aumentaba su ritmo a cada zancada que daba, mis venas palpitaban en todo mi cuerpo bombeando aceleradas mi enojo y frustración.
Mis ojos se comenzaban a secar por el aire, haciéndolos enrojecer y humedecerse.
O quizás solo era el dolor el que los habia puesto asi.
Me detuve de golpe sin saber que hacer ahora. Tenía el estómago revuelto.
Mis piernas se habían dirigido hacia el único lugar que sabía que siempre me recibirian.
Hao miraba las estrellas sobre el césped.
Lucia en paz. Tal como alguien que no está enamorado.
Sus ojos de pronto me divisaron entre la oscuridad. Pareció asustarse al verme tan repentinamente, pero enseguida se acercó corriendo a donde estaba yo.
— ¿Que paso?— Me tomó de los hombros esperando una respuesta, pero mis palabras no lograban salir. Me pregunté qué cara tendría que lucía tan asustado.
— ¡Horo! ¡¿porque lloras?!— Me movió un poco intentando hacerme reaccionar, pero solo podía soltar lágrimas en este momento.
— ¡¿Alguien te hizo algo?!— Asentí por su pregunta a lo que pareció alterarse— ¡¿Quien fue el bastardo?! ¡¿quien?! ¡para patearle las pelotas!— Se arremango las mangas furioso.
Negué con la cabeza— ¿Puede alguien ser tan insensible?— Eso fue lo único que pude decir antes de que mi llanto me la ganara y ya no lo pudiera controlar.
No pude ver que expresión hizo Hao, pero me abrazó fuerte mientras yo apoyaba mi rostro en su hombro.
No sé cuánto tiempo estuvimos de aquella forma, pero realmente me reconforto el sentir su calor.
•••
Ahora yo me encontraba recostado en el césped, ya me sentía más tranquilo. Pero aun así no podía apagar mi mente y quitar la repetitiva imagen de Ren observándome como si estuviera loco, como si sintiera real repulsión de mi.
Todo este tiempo solo fui yo el que sintió cosas. Mi mente había idealizado a un Ren Tao totalmente diferente, para mi él siempre me había visto con ojos de amor. En mi cabeza él hubiera sido capaz de dejar a mi hermana para estar conmigo sin pensarlo. El Ren de mis pensamientos me amaba, pero el real solo había estado caliente.
Sentí una punzada en mi pecho. Tenía que pensar en otra cosa.
Mire hacia la casa, Hao venia saliendo con una bandeja con té. La dejo en el piso de madera, me acerque y me senté junto a mi amigo para beber de este.
— ¿Estas mejor?— Me dijo mirándome de reojo.
— Si. Ya estoy mas calmado— Intenté sonreirle, pero al parecer mi extraña mueca no lo había convencido, porque sus ojos demostraban lo preocupado que estaba.
Con su mano acarició mis cabellos de forma dulce— Horito— Me dijo en un tono algo lastimero.
Sus dedos comenzaron a recorrer la piel de mi mejilla descendiendo hasta llegar a mi mentón, me acerco a él para rozar sus labios con los míos de arriba hacia abajo con lentitud, haciéndome sentir un cosquilleo sobre estos. De pronto con sus dos manos tomó mi cabeza y me beso con fuerza. Mi corazón se aceleró enseguida haciéndome tomarlo por la cintura apretandolo contra mi cuerpo mientras metia mi lengua a su boca jugueteando con su interior, escuchando como ahogaba un jadeo.
— Hoto Hoto, estabas aquí— Yoh se asomo por la puerta— ¿Porque no se van a un cuarto? Pervertidos.
— Que es HORO
— ¿Estas celoso hermanito?— Hao se tiró encima de su gemelo cargando todo su peso encima.
— ¡Hao ya dejame!— Yoh entre que se reía y forcejeaba se había caído al suelo.
— Vamos dame un besito para que no estés celosito~
— ¡No estoy celosito!
Hao estampó sus labios en los de Yoh a lo que este se seguía riendo y reclamaba.
— ¿No estas conforme?— Le dijo el de cabello largo con malicia.
— ¿O es que tambien quieres uno mio? cochinon— Me uni a molestarlo. Me le tire encima al igual que Hao.
— ¡Pero Hoto, pesas!— Intentaba alejarme con sus manos mientras yo me intentaba acercar a su cara para darle un beso.
— ¡Le voy a decir a Annita!— Me dijo triunfante a lo que me detuve enseguida. Anna me ponía la piel de gallina.
— ¡No le temo a esa bruja!— Dijo Hao inflando el pecho mientras apretujaba a Yoh contra él dándole besos por toda la cara.
No pude evitar soltar una carcajada por la cara de sufrimiento de Yoh.
Hao tenía un gran complejo de hermano. Todo porque lucían iguales y se amaba tanto a sí mismo que le encantaba ver y apretujar a su gemelo. Siempre lo andaba besando y molestando. Mire a Hao con una sonrisa, este tipo era incluso capaz de hacer cosas con su hermano. Su perversión era enorme.
Luego de todo el escándalo terminamos por meternos a las termas un rato, estos gemelos si que me habían alegrado. Al menos me podía olvidar un momento del reciente dolor que sentía.
Le envie un mensaje a Pilika diciéndole que me quedaría con los Asakuras unos días, mi mamá estaba de viaje otra vez así que le comente que no le dijera. Prefería quedarme con los gemelos porque sabía que si iba a mi casa de seguro vería a Ren, y considerando que no le interesaban en lo más mínimo mis sentimientos de seguro se aparecería muy campante y como si nada en mi hogar.
Yo no estaba preparado para lidiar con eso ahora. En realidad no sabía si podría lidiar con Tao nuevamente. Necesitaba cortar mis sentimientos por él ahora mismo.
Yoh salió de las termas y se fue a acostar.
Mire de reojo como Hao disfrutaba del calor con los ojos cerrados. Se veia super lindo con las mejillas algo rosadas.
— ¿Me vas a decir que fue lo que ocurrió para que llegaras en esas condiciones? —Me preguntó en un tono severo.
Desvíe la mirada y guarde silencio. No quería hablar de eso. Además de que temía que Hao quisiera golpear a Ren. A pesar de todo, no quería que le hicieran daño.
Me encogí en mi lugar. Era un tonto. No debería de importarme, pero aun así aun me gustaba.
Sentí como mis ojos se aguaron un poco.
— Descuida, no haré nada malo. Solo quería ayudarte— Se levantó de su puesto completamente desnudo, hasta acercarse a mi.
— No te creo— Le dije sincero. Mi Asakura podía ser bastante agresivo al momento de defender a las personas que él quería.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en el afilado rostro de mi amigo. Puso ambas manos a los costados de mi cuerpo, golpeando los bordes de la terma, sorprendiéndome— ¿Crees que no me hago una idea lo que ocurrió?— Dijo con real molestia en sus palabras. Su semblante había cambiado a uno que en verdad intimidaba.
Trague grueso al verme pillado. Había olvidado lo perspicaz que era Hao. No se le escapaba nada.
— ¿Crees que no se que es culpa del malnacido de Tao?
— ¡No le llames asi!— Respondí de forma instantánea.
— ¡Es un hijo de puta Horo! ¡Te dije que él no dejaría nada para estar contigo, te lo dije!
— ¡Cállate!— Lo saqué de encima y me levanté de mi lugar dispuesto a largarme de ahí con enojo.
— ¡Es la verdad! ¡despierta, maldición!— Me tomo de la muñeca impidiendo que me fuera. Ambos guardamos silencio unos momentos.
Hao tenía razón, él me lo dijo cuando se enteró, él me había advertido como era Ren. Todo lo que había ocurrido él ya me había dicho que sucedería.
Odiaba admitirlo.
Intente soltarme de su agarre pero su voz me interrumpió.
— Espera. Nosotros no necesitamos pelear Horo. Eres mi amigo, prometo no opinar nada mas al respecto— Me di vuelta enseguida para verlo con la mirada hacia abajo y un claro deje de verguenza en su rostro.
Me sorprendí por esto, jamás lo había visto hacer una expresión como esa. Tan arrepentido, tan avergonzado, casi como si fuera una persona inocente.
Mis ojos se abrieron por esta imagen. Lo jale del brazo con el que me tenía agarrado y lo estampe contra mi cuerpo, había sentido tantas ganas de abrazarlo que no me podía contener. Su piel desnuda se pegó a la mía haciéndonos soltar un suspiro.
Hao se restregó contra mi con intenciones nada puras que hicieron despertar deseo en mi interior. Con ambas manos comencé a recorrer todo lo que estaba a mi alcance, su espalda, sus muslos, sus glúteos, estos los apreté a gusto haciéndolo gemir.
Como siempre solía hacer mi pelilargo amigo, se colgó de mi cuello y pego un salto hasta enrollarse en mis caderas, haciendo que nuestras intimidades se tocaran directamente. Comenzó a ondear sus caderas en un movimiento fascinante que producía la fricción perfecta para hacerme comenzar a jadear.
Hao empezó a lamer y morder mi cuello mientras su trasero daba saltitos en mi entrepierna. Ya se me había parado, así que separe sus glúteos y comencé a deslizarme dentro de él.
— ¡Ah! Duele— Dijo con los ojos algo llorosos y el rostro carmín.
No me podía aguantar.
— Sabes que asi te gusta— Le respondí con una sonrisa mientras hacía más presión ahí abajo haciéndolo respingar.
Me observó con una mirada filosa, formando una pícara sonrisa en sus labios— Así me encanta Horito— Hablo, para luego bajar sus caderas haciendo que lo penetrara por completo de una estocada a lo que soltaba un grito entre doloroso y placentero por igual.
Me senté en el piso de las termas mientras el agua nos cubría. Hao se comenzó a mover enseguida sin darme tiempo para pensar absolutamente en nada. Solo podía concentrarme en lo salvaje de mi amigo, en lo loco y lujurioso que era. Como le encantaba hacerlo a Hao, y lo bueno que era en ello, lo suficiente para hacerme olvidar.
— Ahh... Hao...— Gemí sintiendo como la temperatura del agua y el ambiente entero me estaban haciendo perder la razón.
El de cabello largo me beso mientras jadeabamos, provocando ruidos obscenos al momento de jugar con nuestras lenguas y despegar nuestros labios, para volver a juntarlos nuevamente.
— Me lo puedes hacer hasta que te sientas mejor— Dijo de pronto. Mis ojos se abrieron por sus palabras.
Me pare del agua afirmandolo a él sobre mi, sin salirme de su interior comencé a caminar hacia su habitación sin importar el hecho de que ambos estábamos goteando por todos lados.
Abrí la puerta de un golpe y me lance al futón, recostandolo sobre este mientras su cabello mojaba las mantas. Me moví contra él llegando lo mas profundo que podia haciendolo arquear su espalda en éxtasis, continúe con el ritmo mientras sentía como mis ojos se comenzaban a agolpar en lágrimas.
Las mejillas de Hao se vieron humedecidas enseguida por estas. Sus ojos cafés me miraron con asombro y un revoltijo de sentimientos diferentes. Sin decir nada me abrazo pegándome mucho a él.
— Si te lo hago hasta que me sienta mejor estaremos aquí toda una vida— Le dije con la voz entrecortada.
•••
¡Gracias lectores bellos! Lady tao, SweetnessKai, xKiiru, personitas anónimas que me escriben y a todos todos! En serio que me hacen infinitamente feliz :3 Ademas de que somos de las pocas que aun amamos el HoroxRen jajaj
Queria contarles que en esta ocacion cambie la portada del fic por una que dibuje digitalmente de nuestra parejita estrella :D no es la mejor, pero si es que quieren verla a mas detalle pueden buscarme en Devianart como SolNaciente
Y como siempre digo, ¡Nos leemos en inframundo!
