Bueno chicos lamento el súper mega retraso con este fic pero la verdad es aun sabiendo lo que quiero no encontraba de qué forma escribirlo, además les tengo una sorpresa, no ahora pero si muy pronto.

POV Draco

Cuando la directora del colegio se retiró dejándome a solas con estas personas me sentí un tanto nervioso, todo esto era demasiado para un solo día y sentía que iba a explotar en cualquier momento.

-pero si usted es mi padre eso tiene que significar que yo…

-no precisamente tiene que ser así puesto que hay personas que nacen sin magia aun teniendo padres magos pero en efecto… Draco eres un mago.

Sentía que me iba a desmallar pero el profesor me acercó una silla y tome asiento, me talle el rostro y no pude contener las lágrimas que no sabía de qué eran; sorpresa, felicidad, dolor, frustración, alivio…

Además de mis sentimientos también tenía que ver por los de Oliver ya que se le veía tan mal como yo.

-debemos tomar todo esto con calma o podrían causarse errores muy graves –dijo el único presente con el cabello negro-

-si pero… esto es demasiado.

-Draco calma…-dijo el hombre rubio-

-deje de llamarme así, solo me confunde más…

De pronto como si se hubiesen acordado de algo ambos hombre comenzaron a buscar algo por toda la oficina hasta que hallaron una caja negra y sacaron de ella una varita.

-esto te pertenece –dijo el profesor- la encontré en tu habitación después de que te fuiste y la guarde aquí para cuando regresaras –me la entrego y una enorme luz salió desde esta y se expandió por todo el lugar mientras derribaba a los presentes y desordenaba el lugar- es normal, tu magia ha sido reprimida por demasiado tiempo.

-¿les parece si terminamos esta conversación en otra parte?… no lo sé quizá en mi mansión –dijo mi padre… wow realmente siento muy familiar el pensar en el de esa manera-

-estas demente, ¿ya pensaste en tu esposa?

-sí, y creo que es lo mejor –respondió mientras miraba a la nada- hay cosas que…

-¿puede venir Oliver? –pregunte-

-sí, de echo es necesario que venga –nos dio la espalda a todos pero incluso así de alguna forma se le veía muy preocupado-

Me explicaron cómo es que se tenía que hacer aquel transporte por chimenea cuyo nombre no se me quedo, primero se fue mi padre, luego el profesor, luego hice pasar a Oliver y al final quede yo.

Tome un puño de polvos y me coloque dentro de la enorme chimenea, dude un momento, luego escuche un estruendo desde abajo y arroje el polvo gritando mi destina y justo antes de desaparecer vi unos brillantes ojos verdes que me calaron de alguna forma en el corazón y me recordaron a aquellos sueños que terminaba olvidado al despertar.

Ahora me encontraba en un lugar distinto, todo lo sentía tan familiar, tan mío, era como si encontrara mi lugar en el mundo.

Escuche unos gritos y observé como es que mi padre corrió subiendo escaleras hasta llegar una mujer rubia desplomada en el suelo cuyo rostro no alcance a ver pues frente a ella y tapando mi vista había un hombre con aspecto de profesor antiguo y cabello castaño claro.

El profesor Snape se fue en otra dirección y regreso trayendo consigo un maletín donde comenzó a sacar diversos frascos hasta dar con uno de color negro cuyo contenido no se podía ver.

Padre cargo a la mujer rubia y la introdujo en una habitación seguido por los demás, cuando una mujer pelirroja vestida de azul me miro con extrema sorpresa y se me acerco con cuidado y sonriendo.

-que gusto verte por aquí –me abrazo y me acomodo el cabello- ¿y este pequeño quién es? –Dijo mirando a Oliver que estaba parado a mi lado-

-me llamo Oliver Jones.

Fin POV Draco

-…- Lily sabia la historia, si se había acercado lo suficiente a esa familia como para saber un secreto tan íntimo y ahora comprendía por que la reacción de su amiga- un gusto, soy la señora Potter, pero puedes decirme Lily.

Le acaricio la cabeza al niño frente a ella y les hiso señas para que la siguieran entrando a una salita en la segunda planta, se sentaron en aquellos elegantes y hermosos muebles que bien podrían haber sido sacados de un cuento de hadas.

Mientras tanto en otro lugar…

-miren esto no será nada sencillo –dijo Blaise mientras se dirigían a las mazmorras- la mansión está repleta de maldiciones, trampas y protecciones para evitar visitantes no deseados, se tiene que ser un familiar directo o un invitado recurrente para no morir en el intento de llegar hasta la puerta, pero afortunadamente hace unos años Draco y yo encontramos una debilidad en la defensa de la mansión y es que la chimenea de nuestra habitación está conectada con la chimenea de la habitación de Draco y cualquiera puede pasar sin sufrir ningún daño.

-¿Cómo es eso posible? –Pregunto Ron-

-al parecer la habitación que comparto con Draco también la compartieron Lucius y Snape y si entiendo bien la historia que nos contaron fueron ellos quienes se las arreglaron en su época para hacer aquello.

-esa información nos hubiera servido de mucho durante la guerra… -dijo Ron regañando a su novio-

-es posible, pero en ese entonces estábamos en diferente bandos –dijo Blaise abrazando a Ron-

Harry prestaba atención a todo lo que decía el moreno mientras seguían su camino.

Se detuvieron frente a una enorme pared de piedra, Blaise dijo en un susurro la contraseña y la pared se movió dejando ver la sala común de Slytherin que se encontraba completamente vacía.

Tan solo la sala era unas cinco veces más grande que toda la torre de Gryffindor, sin mencionar que todos los muebles y objetos en la misma eran caros y poseían una espectacular vista por el techo de cristal del lago, los Gryffindors solo pudieron pensar en que aquello era muy injusto, pero luego notaron el horrendo frio del lugar y ya no dijeron nada.

Se dirigieron a un pasillo tras una alfombra de pared, era inmensamente largo y después bajaron una escaleras donde por cada escalón que bajaban parecía hacer más frio, una vez que llegaron a una puerta verde con adornos de plata y manija de color negro entraron dejando ver una inmensa habitación con muchísimos muebles y comodidades, en el centro del mismo había un inmenso ajedrez mágico y presumiblemente solo había dos camas, unas que para empezar eran inmensas, de color negro y parecían ser tremendamente caras, en una había una placa de decía Blaise Zabini y en la otra Draco Malfoy.

Para Hermione la cosa más destacable de la habitación era los libreros repletos de libros que cubrían las paredes.

-ahora si lo diré, esto es injusto –dijo Ron-

-cada uno de los fundadores decoro como les pareció sus respectivas salas comunes y Salazar a diferencia de los demás tenía una versión mucho más cómoda de lo que significaba la buena vida–dijo Pansy-

-¿y la chimenea? –Pregunto Harry desesperado-

Blaise se dirigió a uno de los libreros y jalo un libro, el librero se movió ocultándose tras otro y apareció una inmensa chimenea blanca y justo donde debería estar un cuadro arriba de esta había un montón de fotografías mágicas de dos personas en cada foto, todos de once años.

-es una pequeña tradición colocar una fotografía de los ocupantes el primer día que llegan en cada habitación –dijo Theodore que se encontraba tomando la mano de Neville-

-ya las veremos en otro momento –dijo Harry arrastrando fuera de la chimenea una olla gigante repleta de polvos flu- es hora de que nos vayamos.