CAPITULO XI
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Asgard Mansión Kilsteng
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Después del desayuno y de dormir un poco para evitar las complicaciones desfase horario Aura les entregó un paquete a cada una de las visitantes. Al abrirlo encontraron ropas del estilo que utilizaban allí.
―Mi hija se encargó de esto, si no es de su gusto podemos ir a alguna tienda después de que se cambien.
―A mí me parece bien, gracias Aura ―respondió Sakura.
―Supongo que está bien ―dijo Anna.
―Para mí también ―dijo Reiko.
―¡Genial! Cuando terminen iremos a visitar el memorial de Kala ―dijo Aura muy animada.
10 minutos después…
Sakura llevaba un atuendo similar al de Aura, un vestido largo rosa pálido con encajes en el pecho y a nivel de la cintura, botas blancas y un abrigo que llegaba hasta la altura de sus rodillas abierto al frente y con dos bandas saliendo de los hombros.
Las chicas compartían el deseo de fusilar a Alexa por escoger prácticamente el mismo atuendo para ellas, básicamente las únicas diferencias entre una y otra eran los colores de las prendas. Botas negras exactamente iguales; faldas del mismo diseño y aplicaciones negras, de color rojo para Anna y verde para Reiko; blusas idénticas sin broches de color negro con un diseño bordado en rojo y verde respectivamente, y abrigos idénticos al de Sakura de color rojo y verde.
Ambas levantaron la vista al escuchar un chasquido. Era Alexa tomándoles una fotografía.
―¿¡CUÁL ES TU PROBLEMA!? ―vociferaron ambas dando un pisotón al frente.
―Neee… ustedes tienen casi las mismas facciones y nacieron el mismo día así pensé que sería divertido jugar a que son gemelas al menos cuando llegaran. ¡Se ven tan leeeendaaaaas! Jajajajajaja.
―Jajajajajaja. Tengo que reconocer que fuimos algo cómplices en esto, lo siento – añadió Aura sonriendo con los ojos cerrados y poniendo sus manos en posición de perdón al igual que Sakura.
―¡Mamá! ¡¿Tú también sabías de esto?! ―interrogó Reiko.
―Jajajajaja. Lo siento hija, pero cuando llegamos a la conclusión de que habían nacido al mismo tiempo ninguna de nosotras pudo resistir la idea.
Anna las miró confundida, ella cumplía el 22 de julio y, según tenía entendido, Reiko cumplía el 25 de junio. Era un mes de diferencia, probablemente habían confundido los meses.
―¿Están seguras de que no se confunden? ―preguntó finalmente.
―Sí, lo estamos. Puede que tu registro terrestre diga que naciste en julio, pero sacando cuentas según nuestro calendario y el día de tu nacimiento aquí, naciste el 25 de junio terrestre. Reiko es sólo un par de horas mayor que tú ―le explicó su madre.
Se quedó pensativa un momento, eso no cambiaba mucho su vida porque era sólo un mes, pero nunca se detuvo a pensar que los Asakura nunca supieron su verdadera fecha de nacimiento al momento de registrarla.
―Mira el lado positivo, ahora tienes dos cumpleaños ―comentó Alexa muy animada.
―No me molesta porque no es mucha diferencia. Es sólo que es extraño que tengamos exactamente la misma edad.
―A todo esto ―comenzó Aura un poco nerviosa―. No me di el tiempo de comentarlo, pero mis padres y la familia en general están muy emocionados de tenerlas aquí. Querían darles una fiesta de bienvenida después del juicio de Alexa y bueno, están esperando a saber si pueden hacerlo o no, pensé que era mejor consultarlo con ustedes primero porque en realidad somos una familia bastante numerosa y podrían sentirse incómodas con algo así.
Sakura, Reiko y Anna intercambiaron miradas. En realidad, iba a ser un poco extraño estar entre tantos desconocidos, pero también tenían un poco de curiosidad.
―¿Tú qué opinas mamá? ―consultó Reiko.
―Estoooo… aunque me gustaría mucho que conocieras a tus abuelos, la verdad me importa más cómo lo vas a sobrellevar tú.
―¿Tú vas a estar bien? ―preguntó su hija preocupada por su madre. De por sí debía ser difícil tratar con la familia del hombre que la había atormentado tantos años.
Sakura acarició la cabeza de su hija con una sonrisa maternal, la chica siempre terminaba preocupándose por ella antes que por sí misma.
―Hija, lo que haya hecho tu padre no es culpa de su familia. Además, fui yo quien decidió quedarse con él hasta ahora.
Entonces Reiko se dirigió a Anna que seguía pensativa.
―¿Y tú qué dices?
―¿Ah? Bueno… creo que puede ser algo incómodo, pero tengo algo de curiosidad. Supongo que para mí estará bien si Alexa o mamá se quedan cerca ―respondió desviando la mirada.
Los rostros de Aura y Alexa se iluminaron al escuchar a la chica. Reiko y su madre lo notaron, así que finalmente accedieron. Alexa partió de inmediato a comunicarse con los abuelos.
―Se los agradezco, mis padres necesitan alguna alegría por estos días y parece que a Lexi le sirve para distraerse. Bien, si ya están listas vamos ―extendió su mano para llevarlas al memorial de Kala.
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Lugar desconocido
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Aitor entrenaba para matar el tiempo, su hermana le había jugado una mala pasada así que él iba a eliminar a los amigos debiluchos de su hija. Rick debía estar por volver con las cabezas de esos tipos. Se detuvo y secó el sudor de su frente al sentir que Levi se acercaba.
―¿Señor?
―Adelante Levi. ¿Qué noticias me tienes?
―Tal como esperábamos están utilizando la información de los portales que reunió su sobrina. Al parecer su hermana continuó con esa misión personalmente y todas las puertas registradas como activas están siendo vigiladas. Las tropas de asalto tienen orden de intervenir si perciben algún tipo de actividad proveniente de ellas.
―¿Asalto? Vaya, nos lanzaron la artillería pesada. ¿Desde hace cuánto que vigilan?
―Desde ayer.
Aitor puso cara de fastidio, últimamente las cosas le salían mal en la Tierra. Rick no era realmente fuerte, pero sí era un excelente asesino que podía derribar a tipos más fuertes que él usando la estrategia apropiada. Si le enviaban a alguien de las tropas de asalto, es decir, a un asesino profesional, lo más probable es que perdiera.
―Aaaaagh, no me digas que mataron al idiota de Rick. Aunque si no pudo contra la chica exploradora, qué le quedaba frente a un asesino de verdad.
―Así es Señor, nos enteramos de su muerte por su transmisor. Enviamos algunos hombres a recuperar el cuerpo y todos ellos murieron a manos de la sucesora del clan Dragen, el último en pie pudo dar aviso de quien era el enemigo antes de morir. Optamos por no enviar a nadie más, a estas alturas debe haber más soldados de asalto registrando a nuestras bajas para obtener información.
―¿Qué hay de mis sobrinas?
―Ninguna de ellas estaba allí al parecer. Según la información que pude reunir, su hermana Aura pidió unos días libres que asumo fueron para permanecer junto a la menor y llevarla a Asgard nuevamente.
Aitor se quedó pensativo. Ya tenían ese planeta demasiado vigilado, iba a perder muchas tropas si continuaba desperdiciando el tiempo allí. Tendrían que continuar con todo en los otros sectores y olvidarse de las venganzas pequeñas, también enviar a algún inútil cada cierto tiempo para que mantuvieran la atención allí.
―Gracias Levi. Regresa a Asgard y continúa con lo tuyo. A partir de hoy sólo enviaremos a los debiluchos hasta la Tierra como distractores, los blancos serán las personas cercanas a esa chiquilla, nos aseguraremos de enviarlos seguido para que estén pendientes del lugar. Continuaré entrenando así que consígueme algún sujeto fuerte para probarme.
―De acuerdo, Señor. Aunque dudo que exista alguien que rivalice con usted.
―Da igual. Tenemos un montón de debiluchos, si se mueren con los herederos no tienen nada que hacer con los líderes. Comenzaremos con la reestructuración de nuestro ejército, así que necesito sujetos más o menos decentes. Ahora retírate, estaré ocupado.
Levi hizo una reverencia y salió de la habitación. Siempre le daba los trabajos más molestos a él, conseguir un ejército que rivalizara con el de su enemigo era una tarea difícil por no decir casi imposible. Aura tenía hasta el favor de la diosa de la destrucción y todas las razas avanzadas del universo sabían que el poder militar y de inteligencia de Asgard era el más alto. Sonrió animado, le daba igual el objetivo de su jefe a él sólo le importaba cortar con su espada, se animó al pensar en una guerra y las incontables peleas que libraría.
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Funbari Onsen
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Horo ya había despertado, pero no se sentía del todo bien aún. Pilika y su hermano aún estaban impactados por la historia que les contaban Yoh y Eridan.
―¿Entonces van a venir otros cómo ese sujeto?
Eridan captó la preocupación y frustración en las palabras de Horo-Horo, estaba claro que esa pelea había herido su orgullo. Negó con la cabeza en respuesta.
―No lo creo, ya saben que estamos vigilando y que se desplegarán operativos para proteger a las posibles víctimas. Este lugar estará custodiado por nosotros mientras no se ejecute a Aitor Kilsteng y existan objetivos vulnerables. Pero deberían hacerse más fuertes sólo por si acaso. Iré a terminar mi trabajo, con su permiso.
Se puso de pie y se dirigió a la entrada de la pensión para vigilar a los soldados que revisaban los cuerpos.
Los chicos la miraron partir, esa chica también tenía una presencia imponente y no tuvo problemas en eliminar a todos esos hombres que llegaron después.
―Yoh, ¿crees que la madre de Anna acepte entrenarnos también?
Yoh sonrió, su amigo estaba pensando lo mismo que él. No podían depender de la protección de esas personas todo el tiempo.
―No perdemos nada con preguntar Horo. Pero te advierto que es la madre de Anna, es decir, es la madre los entrenamientos infernales. Jijiji.
―Jajajaja. Es cierto, hasta Anna sufre con ella Horo-Horo ―añadió Manta.
―Es un riesgo que tendremos que asumir ¿no? ―ni él mismo se creía que de verdad estuviera dispuesto a ello.
―¡Así se habla hermano!
Eridan volvió a la habitación para despedirse de ellos, ya habían terminado y aún estaba a tiempo de ir al juicio de Alexa.
―Ya nos marchamos. Hemos limpiado todo el lugar así que no tienen que preocuparse de nada. Sus heridas están curadas, pero deberían visitar a un médico de todas formas. Cuídense mucho ―hizo una reverencia y salió de la habitación.
―Muchas gracias por todo ―dijo Yoh a sus espaldas.
La chica volteó y asintió, luego siguió a los demás soldados a través de la puerta que habían creado para volver. Sólo quedó el vapor de agua que dejó el cristal al desaparecer.
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Asgard
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Habían visitado el memorial de Kala y efectivamente su espíritu seguía allí. La mujer reaccionó al igual que Akira en su momento, madre e hija le agradecieron por su esfuerzo y le indicaron que descansara en paz. Ya todo estaba bien. Kala se despidió con lágrimas de felicidad en los ojos y desapareció haciendo una última reverencia.
―Definitivamente todos los subordinados de la familia son iguales ―concluyó Anna.
Aura rio ante el comentario. Todos eran leales porque eran considerados parte importante de la familia, algo básico entre las costumbres del clan era siempre tratar a los subordinados como compañeros y nunca como sirvientes.
―Es difícil traicionar a las personas que de verdad quieres. Ellos son parte de la familia y nos cuidamos los unos a los otros. El amor es el sentimiento más fuerte del universo, no te olvides de eso.
Su madre le dio una palmadita en la espalda y le ofreció su mano a ella y a sus acompañantes. Segundos después estaban en uno de los salones de la mansión donde Alexa esperaba lista para el proceso. La joven estaba sentada en un sofá de madera con asientos de color rojo. Llevaba lo que parecía un uniforme de gala consistente en una chaqueta negra estilo militar que llegaba hasta la cadera y un cinturón blanco que cortaba a nivel de la cintura resaltando su figura, botas negras que llegaban hasta su pantorrilla dentro de las cuales se perdía su pantalón blanco, y guantes del mismo color. Las aplicaciones de su uniforme eran de color blanco y en la espalda llevaba el logo de su división. Ninguna de las presentes recordaba haberla visto tan peinada hasta ese momento, ni con la mirada tan perdida.
―Hija, ¿cómo estás?
―¿Ah? Ya volvieron. ¿Hablaron con Kala? ¿Qué tal?
Aura tomó la mano de su hija para confortarla, era evidente que estaba muy nerviosa si ni siquiera las había notado. Le habló con un tono maternal y tranquilo.
―Está todo bien, se fue en paz. Y ¿tú que tal?
―¿Yo? ―rio nerviosa―. B-bien, no me ves está todo bien. Jajajajaja.
―¿Esperas que te creamos? ―preguntó Anna cruzando los brazos y arqueando una ceja.
Alexa dejó de reír y miró el piso con pesar. Sólo esperaba poder sacar la voz en ese lugar. El abrazo de su madre la sacó de sus pensamientos.
―No podré estar de tu lado allí, pero confío en que todo va a salir bien. Siempre te sales con la tuya ¿no? ―se separó de ella y le sonrió―. Iré a cambiarme, ponte la boina y trata de mostrarte firme ¿sí?
Apretó las manos de su hija con fuerza y salió del lugar. En el camino a su habitación se topó con su marido quien llevaba la versión masculina del uniforme de Alexa y las condecoraciones que había ganado prendidas de su chaqueta. Ella se lanzó a sus brazos, ninguno mencionó una palabra, sólo se abrazaron fuertemente y se separaron unos minutos después, Aura continuó su camino después de un beso fugaz y de que su marido le quitara el par de lágrimas que amenazaron con salir.
Luka suspiró y continuó su camino. No era que la sanción de Alexa fuera a ser severa, pero sabía que a su mujer no le gustaba verla pasar por esas cosas y para peor ni siquiera podía estar de su lado por el cargo que ocupaba.
Cuando llegó al salón prácticamente no reconoció a su hija. El asunto de verdad la estaba afectando, se acercó a ella y le puso la capa que había olvidado sobre los hombros. La chica lo miró y sujetó la capa, luego bajó la mirada nuevamente.
―Gracias papá.
El hombre besó su cabeza cariñosamente y le sonrió. La acercó a él con un brazo y frotó los hombros de la joven para confortarla.
―Eri ya te dijo lo que pensaban los otros soldados, todo va a estar bien. Además, vas a tener a tres testigos terrestres que te apoyan ¿verdad, chicas?
Las tres asintieron y le sonrieron a la joven, ella les agradeció, pero continuó con la misma actitud nerviosa. Ellas no sabían que ser sometido a un juicio era una mancha permanente no sólo para el enjuiciado sino también para la familia.
Minutos después apareció Aura, usaba el mismo diseño que su hija, pero completamente de blanco, con aplicaciones negras y una gorra de oficial blanca. Sobre el atuendo dejó caer una capa de color púrpura. Caminó sin detenerse a hablar con ninguno de los presentes y Alexa la siguió despidiéndose de todos con la mano.
―Bien, yo las llevaré hasta el lugar ―dijo Luka extendiendo su mano. Las tres tocaron su mano y en unos segundos estaban frente a un gran edificio color marfil, frente a la entrada había una estatua de un ángel sin rostro que sostenía una balanza en la mano derecha y una espada en la mano izquierda.
―Se parece bastante a la representación de justicia que tenemos allá ―comentó Anna.
―Bueno, somos la misma especie con distintos hitos en la evolución de nuestras civilizaciones ―comentó Luka―. Hay muchas cosas que deben ser similares. Aunque en la Tierra fueron intervenidos por esos reptiles hace siglos, es por eso que su cultura sufrió un cambio de ruta, pero eso es otro tema ―Señaló una gran puerta doble que se encontraba abierta de par en par―. Vamos a entrar.
Se quedó pensando en la explicación de su padre, según sus palabras esas conspiraciones de las que algunos hablaban eran ciertas. Rio para sus adentros, ¿quién lo diría? El interior del edificio era enorme, continuaron caminando hasta la sala correspondiente mientras hablaban.
―Recuerdo que Alexa me dijo que usted también llegó por un portal. ¿De dónde viene?
―Por favor, no me trates de usted. Ningún familiar lo hace ―observó como la chica asentía―. Respondiendo a tu pregunta sí, también me absorbió uno de esos. Nací en Roma, Italia.
―¿Nunca quiso… quisiste volver?
―No, en aquella época Europa era miserable como consecuencia de la guerra, vivir el periodo de postguerra siendo un huérfano fue terrible ―dijo con expresión amarga―. Mis padres murieron por ser opositores al régimen de Mussolini y no tenía más familiares así que no había motivos para regresar, además aquí mis habilidades eran algo normal ―Su semblante cambió a uno más alegre―. Y, bueno, ya sabes también me enamoré de tu madre jajajaja.
Anna se sintió desconcertada, él no aparentaba más de 50 años, pero por lo que decía parecía referirse a la 2° guerra mundial.
―¿Mussolini?
―¿Eh? ¿No sabes quién fue Benito Mussolini? ―La observó extrañado―. Te criaste en Japón que estuvo en la misma alianza que Italia ¿No les enseñan historia o qué?
―Sí… sé quién fue… pero si estuviste en el periodo de posguerra deberías ser un anciano… ―respondió atónita.
Luka se detuvo un momento y la miró como si no comprendiera lo que decía, luego pareció comprender y se largó a reír antes de responderle a la chica.
―Lo había olvidado, llevo tantos años aquí que para mí es normal. Los humanos de por aquí se conservan jóvenes por mucho más tiempo y la esperanza de vida bordea los 200 años en promedio. Acabo de cumplir 80 años, Annie.
Anna, Reiko y Sakura se quedaron paralizadas en el lugar con expresión de sorpresa máxima.
―¡¿80?! ―exclamaron todas a la vez.
El hombre solo pudo reír ante la reacción, él puso la misma cara que ellas cuando se enteró de la edad del hombre que lo había acogido.
―Si tú tienes 80… ¿qué edad tiene mi madre? ―preguntó Anna. Hasta ese momento ni siquiera se había cuestionado que la mujer estaría entre los 40 y 50 años.
―¿Aura? Cumple 74 el mes siguiente... ―Se quedó algo pensativo y luego pareció algo preocupado―. ¿Eres buena con los regalos? La verdad es que tus hermanos y yo somos un asco, para peor tu tía y ella son gemelas así que hay que pensar en dos para el mismo día.
Anna no pudo responderle, ella y sus acompañantes se quedaron en blanco y con la mandíbula desencajada hasta el piso. ¡¿Qué rayos comían en ese lugar?!
―¡Señor Kilsteng!
Salieron del shock al escuchar la voz de una mujer joven. Voltearon para ver a la dueña de esa voz. Luka sonrió al ver que Eridan pudo llegar a tiempo para apoyar a su hija, de seguro Alexa se sentiría más tranquila si la veía.
―¡Eri! Me alegra que llegaras a tiempo.
―A mí también ―hizo una pequeña reverencia al llegar junto a ellos―. Por suerte pude terminar la misión rápidamente.
―¡Ah, cierto! ―exclamó Luka, recordando que no se conocían―. Ellas son Sakura, Reiko y mi pequeña Annie. Y ella es Eridan, es cercana a la familia.
―Un gusto conocerlas ―dijo haciendo una reverencia―. Has crecido mucho Annie, yo solía ir a jugar con ustedes de pequeña. Me alegra que estés de vuelta ―Le sonrió.
―Un gusto ―dijeron las 3 al mismo tiempo.
Entraron los cinco a la sala donde se llevaría a cabo el juicio, Xana ya estaba allí junto a sus abuelos, les hizo señas para que se acercaran. Se trataba de una habitación circular, parecido a un circo romano donde el acusado permanecía en el centro frente a un estrado mirando directamente a las autoridades. El diseño de la sala hacía que todas las miradas apuntaran directamente al acusado.
Alexa sonrió al ver a su familia y a Eri en el lugar.
―Más te vale salir de esta porque no planeo esperarte toda la vida, además aún no me compensas por ocultarme todo. Está claro ¿verdad? ―le comentó en sus pensamientos.
Alexa rio y asintió en dirección a la joven, Eri le guiño un ojo sonriendo y se ubicó junto a Luka en el tribunal. Luego ambas miraron hacia arriba, los cristales del techo aún no comenzaban a transmitir la señal en forma pública.
Anna siguió la mirada de su hermana, el techo del lugar parecía un líquido gris fluyendo en todas direcciones.
―Eso es como un espejo que absorbe el sonido y la luz, envía la señal a otros cristales similares. Alguien se encarga de activarlo y así mostrar la señal que capta en todos lados ―le explicó su padre.
―¿Qué significan esos símbolos? ―preguntó Reiko señalando a unos lienzos que caían desde el techo.
―Esta sala se usa exclusivamente para la justicia militar. Esos son los símbolos de cada una de nuestras Divisiones. El que se encuentra en el centro es el de la nación, los otros cuatro pertenecen a las divisiones de Exploración, Defensa, Guardia Civil y Asalto. Las tres espadas cruzadas pertenecen a la División de Asalto, el escudo con el ojo a la División de Defensa, el ave a la División de Exploración y las manos entrelazadas a la Guardia Civil.
―Asumo que las sillas que están bajo cada lienzo son ocupadas por una autoridad de cada división ―comentó Sakura.
―Así es. La que está en el centro es ocupada por la Comandante en Jefe, es decir, Aura. Las otras cuatro son ocupadas por los comandantes a cargo de cada división.
Todos los asistentes se pusieron de pie cuando las autoridades entraron en la sala. Aura, Aera, Pell, Krada y Asako se ubicaron frente a sus asientos de cara al centro de lugar. Alexa cruzó su mirada con la de su madre y le sonrió para demostrarle que ya estaba más tranquila, Aura sonrió para sus adentros y asintió casi imperceptiblemente.
Aura hizo una señal con la mano para indicarles al público y jurado que tomaran asiento, los únicos que permanecieron de pie fueron ella y los otros comandantes.
―Daremos inicio al proceso que juzgará a Alexa Kilsteng por abandono de misión y perseguir al fugitivo Aitor Kilsteng sin solicitar apoyo ni autorización de sus superiores, poniendo en riesgo su vida, la vida de los terrícolas involucrados con el traidor, además de los posibles daños a terrícolas no involucrados y, eventualmente, la seguridad de nuestra gente. Todos los presentes saben de nuestros vínculos de sangre, por lo cual yo simplemente atenderé el proceso y haré efectiva la decisión tomada por este tribunal.
Guardó silencio y tomó asiento. Los comandantes la imitaron y Aera tomó la palabra:
―Tampoco tomaré parte en la decisión del tribunal por los mismos motivos que nuestra Comandante en Jefe expone.
Le cedió la palabra a Pell.
―Señorita Kilsteng. Usted recibió una orden directa por parte de mi persona para inspeccionar los portales antiguos del planeta Tierra. Tenía un plazo de 2 meses para cumplir con su misión, sin embargo, regresó después de 1 mes informando que había encontrado a su hermana menor desaparecida y a su tío: Aitor Kilsteng. Quiero que me explique cómo llegó a esa situación.
―Inspeccioné algunos portales y vi que uno de los activos había sido utilizado recientemente por mi tío. Dejé la misión y comencé a investigarlos a él y a su familia, llevada por el deseo de tener pistas de mi hermana menor desaparecida hace 12 años a causa de la traición de ese hombre. Resultó ser que su hija Reiko estudiaba en el mismo lugar que mi hermana Anabelle, el mismo día que descubrí ese hecho Aitor Kilsteng se presentó frente a mi hermana e intentó asesinarla. Esperé a que desapareciera del lugar y curé las heridas de la chica, me quedé con ella hasta que despertó. Entonces volví para avisar a mi madre del hallazgo.
―Puedo constatar que entregó la información de los portales y verifican su historia. Tengo entendido que nuestra Comandante en Jefe volvió a ese lugar para buscar a la chica y apresar al traidor, pero él ya no se encontraba allí al momento de su llegada ¿eso es correcto?
―Sí, señor.
―¿Usted tuvo responsabilidad en la huida de Aitor Kilsteng?
―Según la hija y esposa de ese hombre, él siempre desaparecía por largos periodos de tiempo en un intervalo más o menos regular. Al parecer fue sólo una coincidencia.
―¿Puede verificar esa información?
―La chica y su madre están aquí. Si ellas lo desean y ustedes lo permiten pueden confirmarlo.
―Señorita Reiko ¿verdad? ―dijo Pell mirando a la chica―. Póngase de pie si desea responder la pregunta.
Reiko obedeció de inmediato y les relató cómo había visto a su padre desaparecer regularmente sin dar explicaciones a nadie.
―¿Su padre volvió después de la visita de la comandante?
―No, no volvió. Pero envió un par de asesinos, si no fuera por la señora Aura ambas estaríamos muertas.
Todos los presentes miraron a Reiko en silencio. Algunos sorprendidos de la crueldad a la que podía llegar aquel hombre al intentar asesinar a su propia hija.
―Bien, por favor tome asiento. No tengo más preguntas.
Krada tomó la palabra.
―Por lo que entiendo la conducta de Aitor Kilsteng no se vio afectada por las decisiones de Alexa Kilsteng ni de Aura Kilsteng. Por lo tanto, me parece que las acciones de esta chica no pusieron en peligro a nadie. Al contrario, salvó 3 vidas en el proceso y la información recopilada por ella ha sido útil para vigilar los movimientos de Aitor en una investigación que hace años conducía a nada ―Hizo una pausa y miró unos papeles frente a ella antes de continuar―. Recientemente, específicamente el día de hoy, uno de sus subordinados: Rick Soltz; condenado a muerte hace 15 años, fue eliminado por una de nuestros soldados de asalto. Al enterarse de su muerte otros subordinados de Aitor acudieron al lugar y también fueron eliminados, obtuvimos información muy valiosa de ellos. De no ser por la Señorita Kilsteng seguiríamos en nada. Eso es todo lo que tengo que decir.
Le cedió la palabra a Asako.
―Bien, creo que no hay mucho más que agregar. Si bien estoy de acuerdo con lo expresado por la Comandante Dragen, los sucesos pudieron desenvolverse de otra manera. Su conducta fue un riesgo enorme Señorita Kilsteng, creo que su valentía es admirable pero no podemos dejar pasar su falta sin más. ¿Tiene algo más que añadir?
―No, Comandante. Tiene razón, fue arriesgado ―Cerró los ojos y luego los abrió con determinación―, pero no me arrepiento de salvar la vida de mi hermana. Aceptaré la sentencia que determinen.
Asako sonrió, definitivamente era hija de Aura.
―Nada más que decir. ¿Comandante? ―dijo cediendo la palabra a Aura. Esta se puso de pie.
―¿Alguno de los miembros del jurado tiene alguna pregunta?
Todos negaron con la cabeza y guardaron silencio.
―Bien, como ya se han presentado todos los antecedentes es hora de que el jurado y comandantes decidan el veredicto. Nos reuniremos dentro de una hora. Se levanta la sesión.
El jurado, que estaba conformado por los otros altos mandos del ejército, salió a través de una puerta a la izquierda de las sillas de las autoridades máximas. Fueron seguidos por Krada, Asako y Pell. Aura y Aera, por su parte, salieron a través de una puerta a la derecha.
Los demás asistentes salieron del lugar también.
Al llegar afuera Luka les presentó a los abuelos: Ragna y Bergthor. Ambos las saludaron cariñosamente, aunque mantuvieron la distancia para no incomodarlas. Ninguno de ellos parecía de edad tan avanzada, ni siquiera se apreciaban muchas arrugas en sus rostros, pero sus ojos tenían la mirada sabia de quienes han vivido mucho tiempo. Ella tenía los ojos de un azul claro, cabello largo y blanco; él tenía los mismos ojos ámbar que la mayoría de los miembros de clan, una barba blanca corta y ordenada que contrastaba con su cabello blanco desordenado.
La mirada amable y serena del anciano inspiraba confianza sólo al mirarlo. Las tres respondieron cortésmente al saludo de los abuelos. Él era muy hábil con las palabras y les hizo sentir como si se conocieran de toda la vida, haciendo que la hora de espera fuera casi imperceptible.
Transcurrido el tiempo de espera regresaron a la sala para escuchar el veredicto. Cuando las autoridades estuvieron en posición un representante del jurado le entregó un pergamino a Aura, la mujer se puso de pie y comenzó a leer:
"El jurado determina que, en vista de los antecedentes presentados, las acciones de Alexa Kilsteng resultaron beneficiosas para nuestra gente al provocar un progreso considerable en la investigación referente al fugitivo Aitor Kilsteng. Sin embargo, no podemos ignorar el riesgo potencial al que pudo exponernos a todos, es por ello que se ha determinado expulsar a la soldado Kilsteng de la División de Exploración debido al peligro que podría representar enviarla a otros mundos sin vigilancia por periodos prolongados.
A pesar de lo anterior, Alexa Kilsteng ha tenido un desempeño sobresaliente en nuestras fuerzas desde que inició como cadete, reconocemos su potencial por lo cual se le permitirá ingresar a cualquiera de las otras divisiones si consigue un rango A o superior en el Torneo de Ascenso que será disputado dentro de 2 meses.
En conclusión, las acciones de la soldado Kilsteng se traducen en un gran beneficio a la nación por lo cual no se aplicarán más sanciones que las antes mencionadas."
Todos los miembros de la familia se unieron en un suspiro colectivo. Ser expulsada no era tanto problema considerando que le permitirían ingresar si superaba el torneo.
―Bien ―continuó Aura, cerrando el pergamino y haciendo un esfuerzo sobrehumano para permanecer seria y no demostrar su felicidad―. Las sanciones determinadas por el jurado y comandantes serán aplicadas inmediatamente. A partir de hoy Alexa Kilsteng no forma parte de la División de Exploración y su futuro en las Fuerzas Armadas será determinado con base en su desempeño en el Torneo de Ascenso. Sin nada más que decir, se procede a su liberación y se da por finalizada la sesión.
Poco a poco los asistentes comenzaron a retirarse, Aura permaneció atenta a los pensamientos de los asistentes y a sus expresiones, al parecer todos habían quedado conformes con el veredicto. No percibía rencores ni nada por estilo alrededor, tampoco a través de los espejos de transmisión. Al parecer no habría problemas con ese asunto, para su familia conseguir un rango A o superior no era la gran cosa, pero para el común de los soldados sí lo era por lo que la sanción pudo parecer algo severa para la mayoría, además muchos debían recordar la parálisis de Alexa durante el torneo del año anterior.
La voz de Krada la sacó de sus pensamientos.
―Vamos, relájate de una vez ―Se cruzó de brazos―. Salió mejor de lo que esperabas ¿no?
―Jajajaja, déjala. Ya sabes que mi hermanita siempre ha sido una preocupona, no se calmará hasta que esté de vuelta en casa.
―Bueno, creo que las peores noticias se las lleva mi división. Jajaja ―comentó Pell, riendo desanimado―. En fin, que tengan una buena tarde ―hizo una venia cabizbajo y desapareció.
―Pero son excelentes noticias para nosotras, será un gran elemento que podemos ganar ―intervino Asako.
―Ni lo sueñes, esa chica se vendrá con los de asalto ―dijo Krada apuntándola de forma desafiante―. Sólo en mi división puede explotar todo su potencial.
―Pues mi sobrina no es precisamente de las que pueden ir por ahí cortando cabezas, la Guardia Civil es una excelente opción ¿no hermanita? ―intervino Aera, buscando el apoyo de Aura.
Las tres mujeres comenzaron a discutir respecto a cuál de las tres divisiones sería la mejor opción para la chica. Aura simplemente las observó divertida, apenas la habían expulsado y ni siquiera sabían cuál sería su desempeño en el torneo, y sus comandantes ya se estaban peleando por sumarla a sus fuerzas. No pudo evitar reír a carcajadas al recordar sus días de cadete junto a esas 3 y cómo en aquella época competían por todo.
―¡¿DE QUÉ TE RÍES?!
Las miró secando las lágrimas que habían salido a causa de la risa. Las tres estaban notoriamente molestas entre sí a causa de la discusión, a punto de tomar armas.
―Es sólo que me recordaron algunas cosas del pasado al verlas así. De todas formas, la decisión es de mi hija y depende de su desempeño, no lo olviden. No tiene sentido que discutan por eso ―Se encogió de hombros.
Las tres se calmaron un poco hasta que Krada habló nuevamente.
―Exacto, no hay nada que discutir. Es obvio que se unirá a los de Asalto ―dijo con actitud soberbia.
Las otras dos comenzaron a discutirle nuevamente, Aura dejó caer su cabeza con una sonrisa cansada. Nunca pensó que el alboroto iba a ser entre sus comandantes.
Alexa las observó divertida mientras se acercaba a los demás miembros de su familia. Eri se lanzó a sus brazos y ella la recibió con fuerte abrazo.
―Gracias por venir.
―Claro, si no salías tenía que cobrarte ahora.
―Jajajaja, ya veo.
Eridan se separó de ella y dirigió su vista hasta el lugar donde su madre y las otras dos comandantes discutían por el futuro de Alexa.
―¿Por qué no hacen una apuesta y ya?
―Jajajaja. Primero tienen que ver si consigo el rango ―respondió Alexa, desanimada.
Recibió un golpe en la cabeza de manos de su abuela justo después de hacer ese comentario.
―¡¿Qué clase de respuesta es esa?! ―la regañó la anciana―. Tienes a tres comandantes peleándose por reclutarte y te tienes tan poca confianza.
―Parece que ya lo resolvieron ―intervino Xana, con el tono de voz algo adormilado que llevaba esos días.
Todos observaron como las mujeres asentían conformes y Aura suspiraba. Asako desapareció y las otras tres llegaron junto a ellos.
―¡Aaaaaaaaaaah! ―Aera lanzó un gritillo agudo de emoción y abrazó a Reiko y Anna por el cuello al mismo tiempo―. ¡Tenía tantos deseos de verlaaaaas!
Las estaba abrazando con sólo un brazo a cada una, pero fue capaz de levantarlas del piso y cortarles la respiración con el gesto.
―Tía… las vas a asfixiar.
―¿Eh? ―Observó que las chicas comenzaban a tomar un tono azul y las soltó de inmediato―. Jajajajaja. Lo siento, me estuve conteniendo desde que las vi entrar. ¡Están tan guapas! ―exclamó pellizcando una mejilla de cada chica―. ¡Y vestidas como hermanitas! Jejejeje.
Aura suspiró y detuvo a su gemela por los brazos. Las chicas se sobaron la mejilla y el cuello, el amor de su tía era un poco doloroso.
―Aera, no van a querer acercarse a ti de nuevo. Contrólate ¿quieres? ―reprendió Aura.
―Jajajaja. No puedes pedirle que cambie si siempre ha sido así ―intervino Krada―. Eri, nos vamos. Luego nos pasaremos por su casa Aura.
―¡Espere! ―Sintió la mirada algo intimidante de la mujer sobre ella lo que hizo que optara por ser más bien cordial―. Quería preguntarle algo… si me lo permite.
―¿Qué pasa? ―preguntó la mujer mirando fijamente a Anna con curiosidad, los demás la imitaron.
―Usted dijo que uno de sus soldados atrapó al tal Rick. Él nos atacó en cierta ocasión…
―¿Quieres saber si alguien resultó herido por ese sujeto? ―interrumpió Krada.
Anna asintió, sabía que el objetivo de los ataques era ella, y recientemente Reiko y su madre por lo que cualquiera relacionado con ellas pudo salir lastimado.
―Eri, tú fuiste quien lo atrapó. Puedes dar más detalles que yo.
La chica asintió y le comentó lo ocurrido en la pensión. La tranquilizó asegurándole que todos estaban bien, omitió los detalles de las heridas de sus amigos y se limitó a decirle que había ejecutado al sujeto.
―Ya veo. Muchas gracias ―Fue todo lo que pudo decir Anna, al menos sabía que los chicos estarían protegidos aunque su familia no estuviera cerca.
―No tienes que agradecer ―Sonrió Eri―. Sólo hice mi trabajo.
―Así es, mi Eri es una de las mejores de la división. No hay manera de que sujetos así representen una amenaza para ella ―dijo Krada notoriamente orgullosa, luego se dirigió a Alexa―. Ustedes dos tienen una coordinación casi perfecta, imagínate lo que podrían conseguir juntas si nos eliges después del torneo ―finalizó con una sonrisa confiada, sabía que su hija era una de las debilidades de Alexa.
Todos la miraron divertidos, no desaprovechaba ninguna oportunidad para convencer a la chica.
―¡Eso es trampa! ¡No trates de comprarla! ―exclamó Aera apuntándola acusadoramente.
―Sólo es un comentario ―Se encogió de hombros en una falsa actitud inocente―. En fin, nos vemos más tarde. Vamos Eri.
La chica se despidió de Alexa con un beso en la mejilla y desapareció junto a su madre. Después de calmar a Aera, los Kilsteng se trasladaron nuevamente a la mansión.
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Al atardecer celebraron la fiesta de bienvenida que les había comentado Aura. Anna se dio cuenta de que la mujer tenía razón cuando decía que eran una familia numerosa al sacar cuentas de las personas presentes, el abuelo tenía dos hermanos y cada uno de ellos había tenido 3 hijos. Cada uno de los primos de Aura tenía entre dos y tres descendientes, quedando con un total de 19 nietos incluyéndolas a ella y Reiko. Sumado a las parejas de los mayores y de Aura y sus primos, contó aproximadamente 40 personas sólo entre miembros de la familia, si añadía a quienes servían a la familia y a los amigos cercanos la suma llegaba fácil a unas 100 personas reunidas allí.
Se sentía un poco mareada entre tantas personas y tratando de recordar tantos nombres en una sola noche, optó por alejarse del centro del evento y tomar algo de aire en uno de los patios interiores. Constató que Reiko se sentía igual cuando llegó a sentarse junto a ella unos minutos después.
―El cielo se ve diferente desde aquí, en Tokio casi no se ven las estrellas ―comentó Reiko.
―Sí, a pesar de que estamos en una ciudad enorme puedes apreciar la naturaleza sin problemas ―añadió Anna.
―Este lugar… es muy agradable. De verdad es otro mundo…
―Sí…
Se quedaron en silencio un momento, escuchando las risas y voces alegres que venían desde dentro. Era extraño estar en una situación así, pero se sentía bien. Incluso la alegría de todos era contagiosa. Anna no se dio cuenta de que estaba tarareando hasta que escuchó la voz de Alexa a sus espaldas.
―No sabía que fueras artista Annie.
Se sentó junto a Reiko y les hizo compañía. Anna se sonrojó un poco por el comentario y agradeció que hubiera poca luz en el patio.
―Tararear no me hace una artista.
―Jajaja. Supongo que no, pero si te van a obligar a participar de una competencia debe ser por algo ¿no?
Anna entrecerró los ojos y la miró molesta, lo que menos quería era recordar ese asunto ahora.
―Acabas de matar el minuto de paz que no tenía desde hace días.
Alexa y Reiko rieron ante su reacción. La mayor decidió cambiar el tema para no irritarla más.
―Parece que tu madre se está llevando bien con las primas de mamá, Reiko. No han parado de reír ―dijo volteando en la dirección que se encontraba Sakura.
Reiko sonrió ante la escena, hace mucho tiempo que no veía a su madre reír como lo había hecho desde que llegaron.
―Pero ustedes han sido un poco más tímidas. ¿Demasiadas personas?
―Me marea un poco recordar a tantas personas ―dijo Anna cerrando los ojos algo cansada―. Aunque la energía de todos es algo contagiosa, se siente bien estar un ambiente así. No es irritante como las juntas que Yoh hace con sus amigos.
Alexa sonrió cuando vio que una tenue sonrisa se dibujaba en los labios de su hermana menor, sabía que a la chica se le hacía algo difícil socializar así que el hecho de reconocer que estaba cómoda era un primer paso importante.
―¿Y ustedes qué hacen aquí? ―La voz de Eridan las interrumpió.
La joven llegó justo detrás de Alexa y amarró sus brazos alrededor del cuello de esta.
―Las chicas son algo tímidas con las multitudes ―Le sonrió Alexa.
―Aaah. Entonces es de familia, jajajaja. Lexi ni siquiera puede hablar cuando todos los ojos están sobre ella, sin ustedes allí el día de hoy hubiera sido un asco para ella ―comentó con una sonrisa divertida.
―Jajajaja. Supongo que tienes razón, les agradezco mucho por venir, de verdad.
―Sólo teníamos curiosidad ―dijo Reiko
―Sí, no es que hayamos venido sólo por ti ―la apoyó Anna.
―Jajajaja. Vale. Como digan.
Fueron interrumpidas por los gritos de ánimo que comenzaron a escucharse el interior de la mansión. Alexa y Eridan comenzaron a reír al escuchar, ya se habían encendido los ánimos.
―¡Vamos! Tienen que ver esto.
Las arrastraron corriendo al interior del salón donde estaban todos. Se escuchaba un gran alboroto, al centro del salón había dos sujetos empujándose entre sí, ambos llevaban una especie de armadura que Anna asoció de inmediato a la que cubrió a Mikami en aquella ocasión. Pero esta se veía diferente, no emanaba la misma energía negativa y tenía una forma más definida que aquella.
―¿Qué están haciendo? ―preguntó Reiko con curiosidad. Ella nunca había peleas entre personas con habilidades especiales.
―¿Qué crees que pasa en una familia de guerreros cuando se les pasan las copas? ―preguntó Alexa divertida.
―¡VAMOOOOOS LUKAAAAAAAAAAAAAAAAA!
―¡NO TE DEJES VIEJOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡DEMUÉSTRALE LA EXPERIENCIA BERGTHOOOOOR!
Anna y Reiko se quedaron con la boca abierta al escuchar que uno de los hombres era su abuelo. Quien diría que el anciano todavía demostraba esa fuerza.
Finalmente, la armadura del hombre a la derecha pareció crecer y este dio una embestida brutal que lanzó a su oponente hasta la pared contraria. Los presentes alzaron sus puños y lanzaron un grito de victoria que retumbó en todo el lugar.
¡YEEAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!
La energía que se sentía en ese lugar era enorme, hasta las chicas se emocionaron sin tener idea de quién había ganado a quien. La armadura del ganador se desvaneció al finalizar el encuentro y el abuelo quedó al descubierto, tenía las mejillas enrojecidas a causa del alcohol y reía sin parar alzando los brazos por la victoria.
―¡NO SUBESTIMES A LOS VIEJOS NIÑO! JAJAJAJAJAJA. ¡Eh Auraaaaaa! ¡Ven aquí y defiende la honra de tu maridoooooo!
Luka se levantó del piso riendo, su suegro lo había sorprendido con esa potencia repentina, el hombre bordeaba los 150 años, pero seguía pegando igual de duro que el día en que lo conoció.
―¡Lukaaaaaa! ¡Nos dejas en vergüenza, comienzas tu entrenamiento mañana ¿oíste?! ―exclamó Aura apuntándolo con el dedo mientras dejaba su asiento y su copa.
Anna miró a su madre con una gota en la cabeza, se suponía que comandaba las tropas de todo ese mundo y la mayoría de los presentes eran sus soldados, pero estaba igual de ebria que el anciano.
La mujer caminó notoriamente mareada hasta ponerse frente a él en posición de combate. Aura miró en dirección a ellas en ese minuto y una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro. Ambas chicas sintieron un escalofrío ¿estaría tan ebria como para atacarlas a ellas?
―¡Papá! ¡Tu nieta todavía no supera la prueba de Krada para aceptarla como nuera! ¡Dejemos que el encuentro sea de ellas!
―¡MAMÁAAAAAAA! ―exclamó Alexa avergonzada. Ni siquiera le había comentado de la relación que había empezado con Eri, cómo podía haber entrado en sus pensamientos estando así.
Todos en la habitación rieron a carcajadas, aun estando ebria Krada era perfectamente capaz de darle una paliza a Alexa.
―¡¿EEEEEEEHHH?! Eso está mal, Lexi. No puedes empezar sin la aprobación de la familia. ¡Kradaaaaaa, hazla pedazos! ¡Ven aquí! ―exclamó el anciano animado.
―¡Gracias por el apoyo abuelo! ―rugió Alexa en tono sarcástico.
―¡No llores y ven aquí niñaaaaa! ―exclamó Krada llegando al centro del salón y poniéndose en posición. Estaba en las mismas condiciones que los otros dos.
―Vamos, no será tan difícil. Tú estás sobria Lexi, yo te apoyo ―dijo Eri haciendo un guiño.
Alexa entró de mala gana en el círculo de la pelea, esa mujer era tan aterradora como su madre.
―¡¿Y por qué tengo que ser sólo yo?! ―le preguntó irritada a su madre.
―Porque Eri ha sido un soldado más decente que tú el último mes y yo la apruebo, así que Luka también debe hacerlo porque yo lo ordeno ¡¿oíste?! ―Luego se dirigió al resto de los presentes―. ¡Nadie puede rechazar a esta chica! ¡Lo declaro como comandante ¿me oyeron?! ¡Todos ustedes trabajan para mí! ¡Al que no le guste que se joda!
―Jajajajajaja. Lo siento hija, sabes que tengo que obedecer ―rio su padre detrás de Aura―. ¡Bienvenida a la familia Eri! ―exclamó muy animado saludando a la chica con su copa.
Reiko quedó un poco sorprendida con la naturalidad que trataban el tema, probablemente era porque casi todos estaban ebrios.
―No creo que sea por eso ―comentó Anna a su lado―. Si te fijas hay muchos que están razonablemente bien incluido mi padre. Probablemente aquí no se detienen a pensar en pequeñeces como esa.
―¡¿Estás leyendo mi mente?!
―Sabes que no puedo, es tu cara la que dice todo.
Aura comenzó a gritar de nuevo cuando las participantes estuvieron en posición.
―¡Seré el árbitro! ¡Vamos, todos juntos! ¡A la cuenta de 3!
¡UNOOOOOO!¡DOOOOOOS!¡TREEE
No alcanzaron a terminar el tres cuando una sombra violeta le dio una embestida letal a Alexa, haciéndola volar hasta la pared del fondo y dejando un cráter allí. La chica rebotó y cayó boca abajo en el piso, se quedó inmóvil en el lugar.
Todos guardaron silencio y miraron con atención a la chica… seguía sin moverse.
―… ¿Lexi? ―preguntó Xana con algunas rayas azules en los ojos dando un paso adelante.
La chica se movió ligeramente, primero los dedos, luego apoyando las manos para comenzar a levantarse con dificultad, entre quejidos. Krada alzó los brazos eufórica acompañada de los vítores del público.
―¡ESTÁ VIVAAAAAAAAAAAA! ¡APROBADAAAAAAAAAAA LEXIIIIIIIIIIII! ―vociferó la mujer corriendo hacia ella y levantándola del piso para luego abrazarla con un solo brazo.
¡APROBADAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Todos alzaron la voz repitiendo el veredicto de Krada y exclamaban sus felicitaciones para la joven. Anna y Reiko se quedaron en blanco, riendo con nerviosismo, al parecer todos en ese lugar eran monstruosamente fuertes. Alexa estaba algo aturdida aún, mientras Krada la sostenía con un brazo y levantaba su copa con el otro. Xana y Eridan se acercaron para llevarla hasta un asiento fuera del salón, el joven le dio algunas palmaditas en el rostro, pero su hermana no reaccionaba muy bien.
―Jajajajaja, vaya suegra que te tocó. Iré a buscar algo al botiquín, ya vuelvo ―Se alejó corriendo del lugar.
Eri rio divertida, apoyó la cabeza de la joven en su pecho mientras Xana iba por la medicina.
―Jajajajaja, te dije que no sería tan difícil si estaba ebria. Incluso aunque te paralizaste pudiste aguantarlo.
Alexa balbuceó algunas palabras que ninguna de las presentes comprendió.
―No me quiero ni imaginar cómo es estando sobria ―comentó Anna con algunas rayas azules apareciendo en su rostro mientras miraba a su hermana. Reiko asintió con la misma expresión que Anna.
Eridan rio de buena gana ante la expresión de las chicas, era evidente que si estaban así por ver a su madre nunca habían visto a Aura atacando medianamente en serio.
―Jajajajaja vaya embestida fue esa Lexi ―dijo una mujer tras de ellas.
Todas se voltearon a ver a la dueña de la voz, era una joven que parecía de la misma edad que Alexa y Eridan. Vestía el uniforme de los soldados, tenía el cabello celeste, largo y liso, sus facciones eran similares a las de Alexa y sus ojos del característico color del clan.
―¡Rain! ¡Genial, pudiste venir! ―exclamó Eri aún conteniendo a Alexa.
―¡Claro! Un turno no iba a hacer que me lo perdiera ―Sonrió animada―. Además, quería conocer a las pequeñas ―Se acercó y tomó sus mejillas de la misma forma que Aera más temprano―. ¡Aaaaaaaaah! ¡Si son tan guapas y están tan iguales! ―dijo en exactamente el mismo tono agudo que utilizó su tía cuando la conocieron.
―De tal madre tal hija ―comentó Xana quien ya estaba de vuelta con la medicina―. Las estás lastimando Rain. Todas ustedes van a hacer que no quieran volver a saludar a un familiar.
La joven sacó la lengua en actitud traviesa y se separó de las chicas. Xana las presentó mientras Eri le daba la medicina a su hermana, se trataba de la hija de su tía Aera.
―Jajajajaja. Así que mi madre las saludó de la misma manera, supongo que tenemos cierto aire ―Les puso una mano sobre la cabeza a cada una―. Me alegra verlas aquí, ustedes son las más pequeñas de nuestra rama del clan ¿sabían?
―¡¿De verdad?! ―preguntaron ambas a la vez.
―¡Aaaaaaaaaaahhhh! ―Juntó las manos y lanzó el mismo grito agudo otra vez―. Si hasta hablan al mismo tiempo. ¡Es tan adorable!
Ambas fruncieron el ceño en respuesta, sabían que si hablaban corrían el riesgo de decir lo mismo otra vez.
―Rain es la mayor entre nosotros 5... las seguirá tratando como niñas por el resto de sus vidas como a nosotros ―comentó Xana con expresión resignada.
―Pero si tú aún eres un niño Xanxan ―dijo revolviendo el cabello del chico.
―¡Estoy por cumplir 18! ―reclamó el chico.
Escucharon un golpe sordo proveniente del salón, parecía que los ánimos se habían encendido aún más. Luka les gritó desde el arco que daba al patio para que se acercaran.
―¡Hijaaaa! ¡La loca de tu tía y esas dos están haciendo un triangular para ver quién se queda contigo! ¡Van a salir al patio principal!
Alexa fue arrastrada por Rain y Eridan, mientras que Anna y Reiko fueron llevadas por Xana. Llegaron al patio principal y se ubicaron junto a Luka quien sostenía a su mujer por la cintura para evitar que se motivara a intervenir. Todo el mundo miraba expectante cómo Aera y Asako se apuntaban con sus espadas dibujando un círculo imaginario al caminar.
―¡Mátense de una vez! ¡Así me dejan a la chica! ―les vociferó Krada entre los espectadores.
Asako dio el primer corte con su espada, Aera se defendió y comenzaron a batirse con sus espadas a través de golpes prácticamente imposibles de ver. Aera hizo aparecer una segunda espada de energía, Asako respondió dividiendo su espada en dos y reforzándola con energía. Aera continuó creando más espadas hasta dejar la de metal de lado y comenzar a combatir con su cuerpo mientras sus espadas de energía atacaban y defendían sincronizadamente dejando espacios para dar golpes directos con sus manos que estaban envueltas en corriente eléctrica.
Anna y Reiko quedaron con la boca abierta, la rubia había visto muchas peleas pero nunca una dónde apenas pudiera seguir los movimientos de los luchadores. No sólo estaban impresionadas por las habilidades de su tía sino también por la habilidad de aquella mujer para hacer frente a su ataque con sólo dos espadas.
―Asako es increíblemente rápida y buena en la en la defensa. Cuando está en combate percibe los movimientos del oponente como si estuviera en cámara lenta, además conoce bastante bien a mi hermana ya que han peleado así desde que son niñas ―dijo Aura.
―¿Eh? No estás tan ebria como creí ―dijo Anna sorprendida de que su madre pudiera comentar algo coherente.
―¡No me subestimes niña! ¡Si nos invadieran ahora, tendría que dirigir las tropas aun en este estado! ―exclamó apuntándola con el dedo.
―¡Eso es Asako!
Ambas volvieron a centrar su atención en la pelea, Asako había encontrado una abertura y ahora atacaba sin tregua a su oponente.
―Ya ves, ahora mi hermana va a inmovilizarla para atacar de nuevo. Asako se las arreglará para usar una técnica de tierra o de metal, pero las dos están ebrias así que ya deben estar por marearse demasiado como para continuar ―señaló Aura.
Efectivamente ocurrió lo que su madre había señalado, ambas quedaron en mitad de un ataque cuando se detuvieron de pronto y salieron corriendo hacia el interior de la mansión cubriéndose la boca.
―Ustedes se conocen muy bien ―dijo Anna pensativa.
Recibió un golpe en la cabeza a modo de respuesta. Miró a su madre con reproche y adolorida, no se atrevió a decir nada porque al parecer era algo agresiva en estado de ebriedad y sabía que no podía defenderse de ella (uno de sus golpes era como una caricia para su madre).
―¡Pues claro que nos conocemos bien! ¡¿Cómo vamos a trabajar en equipo si no?! ―exclamó mostrándole un puño.
―Jejeje. Después de esto todos se van a quedar afuera por el espacio ―interrumpió Luka. Su mujer no se controlaba mucho en ese estado―. Chicos, ¿podrían ayudarme con esto? Alexa y Reiko vayan por algunas mesas, Eri y Xana por las bebidas, Rain… ve y vigila a tu madre, Annie nosotros vamos por algunos bocadillos para los invitados.
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Estaban en la cocina, su padre puso a calentar algunos bocadillos que se servían tibios.
―La gente de la cocina los prepara temprano y nosotros ayudamos con el servicio. No es justo que ellos no participen de la fiesta cuando hacen tanto trabajo a diario ―Tomó uno de los bocadillos con una servilleta y se lo entregó a Anna―. Pruébalo, estos ya están listos. Los dejaremos calentar un poco más para que se mantengan más tiempo.
Su padre le entregó lo que parecía un panecillo cualquiera. Lo probó, sus ojos se abrieron maravillados por el aquel sabor único que estaba sintiendo, podría comer cientos de ellos sin hartarse.
―Jajajaja. Veo que te gusta, esa es la receta de Viver, es la encargada de la cocina. ¿Tú cocinas Annie?
―¿Eh? Bueno, sé cocinar, pero en casa es Ryu quien siempre prepara todo.
―¿Ryu? ―preguntó volteando algunos de los bocadillos.
―Es un amigo que Yoh conoció hace tiempo, la casa es una pensión así que él se queda allí y trabaja a cambio. Es un gran cocinero.
―¿Yoh? ¿Y ese quién es? ―preguntó en un tono indiferente, ya sabía que el chico era su novio, pero quería abordar el tema de la manera menos invasiva posible.
―Es mi pro… ―se contuvo, en este caso no parecía conveniente usar la palabra prometido― … novio.
―Y… ¿a qué se dedica el tal Yoh? ―preguntó continuando con su tarea.
―Pues… es estudiante de preparatoria igual que yo ―respondió Anna arqueando una ceja, las preguntas se estaban volviendo sospechosas.
―¿Buen estudiante? ―preguntó Luka pasándole una bandeja con rostro impasible.
―Esto… bueno ―Ciertamente Yoh no era lo que se diría un buen estudiante―. En realidad el piensa trabajar como shaman y continuar con la línea de la familia ―respondió finalmente, por favor que esa fuera la pregunta más difícil.
―Ya veo, y ¿qué clase de shaman sería? ―comentó el hombre sonriendo como si nada pasara―. O sea no es un buen estudiante ―concluyó Luka en sus pensamientos.
―¿Es mi idea o el ambiente se pone algo tenso? ―pensó Anna―. Bueno, aún no lo ha definido del todo… ―respondió finalmente.
―Me suena a un vago ―pensó su padre―. Por cierto, cuando dices pensión, ¿quiénes viven allí exactamente? ―dijo el hombre sonriendo como si nada pasara, mientras tomaba otra bandeja y comenzaba a caminar delante de ella para dejar la cocina.
―Bueno… ―Anna se tensó sin saber muy bien por qué, en realidad nunca había tenido problemas para decir que vivían bajo el mismo techo, probablemente se sentía diferente por el hecho de que aquel hombre era su padre después de todo―. Están los fantasmas de los dueños anteriores, Amidamaru, Ryu, las visitas que a menudo se dejan caer e Yoh.
Escuchó un "crack" a la vez que su padre se detenía frente a ella, vio caer muchos de los bocadillos al piso producto de la rotura de la bandeja que sostenía el hombre.
―Jajajaja. Vaya, estas cosas se rompen de la nada. Adelántate, yo iré por otra ―comentó Luka con los ojos cerrados y de un aparente buen humor, pero Anna pudo ver como varios hilillos de sangre salían por la comisura de sus labios y un tic nervioso aparecía en su ojo izquierdo. Ella no dudó en seguir su camino sin esperar por él.
Afuera continuaban con el mismo alboroto, pero esta vez competían por equipos, estuvieron varias horas entre distintas competencias hasta que los ánimos se calmaron. A medida que pasaban las horas, los invitados se despedían agradecidos y se retiraban a sus hogares, dando la bienvenida a las chicas por enésima vez cada quien. Finalmente quedaron sólo unos pocos comiendo y haciendo conversación frente a una fogata que encendieron en uno de los patios de la fortaleza.
―Espero que la familia no haya sido demasiado ruidosa para ustedes. Jajajajaja ―comentó Aera un poco más repuesta de las copas que se había bebido.
Las chicas rieron ante el comentario, de verdad eran muy animados estando todos juntos. Les asustaba un poco evidenciar la fuerza de todos ellos, pero tenían que reconocer que había sido emocionante y divertido.
―Jejeje. Me alegro que les haya gustado ―Sonrió ampliamente y bebió de su copa nuevamente―. Es bueno tener a toda la familia ¿no creen?
Las chicas rieron de nuevo, su tía no se había dado cuenta que ellas no habían hablado, sino que les estaba leyendo el pensamiento. Continuó hablando con ellas sin que le hablaran de verdad hasta que Rain la llevó a dormir y Sakura las acompañó. A los pocos minutos Aura comenzó a dar cabezadas, pero insistía en que estaba bien y se quedaría afuera, Luka reía aún con su tic nervioso mientras le decía que sí a su mujer y la cargaba en sus brazos para llevarla a dormir de una vez.
Finalmente, sólo quedaron Xana, Reiko, Anna, Alexa y Eri alrededor del fuego. Continuaron charlando animadamente hasta que asomó la luz del alba y decidieron que era mejor ir a dormir. Todos ellos sintieron como sus lazos se estrechaban fuertemente esa noche, como si se conocieran desde hace años y no sólo unas horas.
