Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, no me enojo si me deja a Edward. La historia es producto de mi loca cabeza. Espero disfruten leyendo la historia como yo lo hago imaginando locas situaciones con nuestra pareja consentida Edward y Bella.
Muchas gracias Lisvette (Guacha) por tu ayuda :3.
CAPITULO 11
"Sintiendo lo mismo"
Comencé a temblar como una hoja, no quería ma habladurías de las que ya existían por la forma como él cuidó…
— Pequeña, calma— susurró abrazándome.
— No quiero problemas, sabes cómo es ella— susurré escondiendo mi rostro en su pecho.
— María no la dejará entrar. Cuando se vaya sales y ya, no tienes por qué preocuparte— habló con calma.
Seguimos abrazados escuchando despotricar a Heidi porque quería entrar. Hasta que al fin se fue prometiendo volver para aclarar la falta de profesionalismo e ineptitud de María.
El tiempo se me fue volando y era hora de volver a trabajar. Pero estaba demasiado cómoda; sus brazos eran tan cálidos, la seguridad que siento en ellos no se comparan con nada que haya sentido jamás.
— No quiero irme— pensé.
— No quiero que te vayas ovejita pero si no queremos que haya habladurías…
— Lo sé— suspiré. Y me separe de él.
— ¿Nos vemos en la salida? — pregunté con esa sonrisa… Uff lo bueno que vine prevenida.
— Sonaste como colegial— bromeé.
— Así me haces sentir— mier… este hombre me volverá loca, o mínimo me provoca algo con estos acelerones que provoca a mi corazón.
— Hasta la salida entonces— susurré perdida en sus ojos.
Me dio un suave beso antes de abrir la puerta para mí.
— Hasta pronto doctora Swan, y no olvide lo que hablamos— como si hubiéramos hablado mucho. Me sonrojé.
— Por supuesto doctor Masen— me regaló esa sonrisa y cerró la puerta.
Me despedí de María con una sonrisa tímida y camine hacia urgencias. Y cómo no podía faltar la sonrisa boba que se tatuó en mi cara… bueno la tengo desde que me dio el primer beso.
— Vaya, vaya. Ya sabía yo que tu nuevo puesto no era "porque si"— no sé de dónde salió Heidi.
— No tengo idea de que estás hablando— respondí sin detenerme.
— Dime una cosa: le abriste las piernas a Carlisle primero o a Edward… o fue un trío— no soporté y me detuve para cruzarle la cara de una bofetada.
— No te permito que me hables así, el que seas una estúpida que no puede ascender a menos de abrir las piernas porque no tiene el intelecto para hacerlo por sus propios medios. No te da derecho a juzgarme— le grité.
— Veremos quién tiene la razón doctora Swan, Edward se cansará de tenerte como su zorrita y entonces te veré limpiando pisos.
— Piensa lo que quieras… no, mejor no hagas, porque puede que acabes con las pocas neuronas que tienes en esa cabeza hueca. Digo si es que aún quedan.
Apresuré el paso y me metí a los vestidores para calmarme.
En urgencias había un caos, una chica gritaba histérica y traía a todos de cabeza.
— No le recomiendo que entre doctora Swan, si no la pueden controlar los hombres que están fuertes, ya van tres que salen lastimados.
—… ¡No me toques! ¡No te me acerques! — gritaba y su voz ya se escuchaba afónica.
— Gracias por prevenirme Stacy— le sonreí antes de entrar al cuarto donde estaban. Conocí a Carlisle, Marcus, Jeff, Michael, y varios más que no identifique.
Me abrí paso y con solo verla supe, era tan evidente…
— Salgan todos— dije y se me quedaron viendo— Carlisle por favor— le pedí y negó rápidamente.
— Bella es peligroso.
— Por favor. Si me siento en peligro les llamo— supliqué y de mala gana salieron del cuarto. Cerré la puerta; y ella se quedó pegada a la pared.
— Hola, soy Bella— saludé despacio.
— Vete.
— Soy doctora, y tú necesitas que te cure— asegure.
— Lo que necesito es morirme— lloriqueo.
— Por favor, déjame revisarte— supliqué en voz queda.
— Ya dije que no— aseguró.
— Mira, es sencillo, te dejas que te revise yo o vendrá uno se los doctores que salió para hacerlo quieras o no.
— No me van a tocar.
— Te aseguro que lo harán así tengan que sedarte.
— Por favor no dejes que lo hagan— lloró derrotada.
— Si dejas que lo haga yo, ninguno de ellos lo hará.
— Pero tú no eres doctora, estas muy chica para serlo.
— Te aseguro que lo soy, soy ginecóloga.
— No me mientas.
— Te juro que es verdad, hace poco terminé mi carrera, estudié mucho para poder terminar antes para que mi hija se sienta orgullosa de mí.
— ¿Tienes una hijo? — preguntó abriendo los ojos. Noté que la rigidez de su cuerpo estaba cediendo.
— Una hija de siete años que es mi vida entera— me abrí a ella para que tomara confianza.
— Eras muy chica cuando la tuviste— afirmó.
— Tenía catorce años.
— Debiste cuidarte al... — Se estremeció — hacer eso.
— No podía cuidarme cuando fui forzada.
Abrió sus ojos de forma exagerada, y se me quedó viendo, de seguro buscando algún indicio de que mentía.
— Quieres decir que…— asentí, y no pude evitar las lágrimas que rodaron por mis mejillas— Y aun así amas a tu hija sabiendo que es hija del malnacido que te dañó.
— Es cierto que puede ser hija de alguno de los tipos que me violaron, pero es mas mía que de quien sea su padre, yo la cargue nueve meses en mi vientre, sentí cada movimiento, miré sus ojos, y la amo daría mi vida por ella.
— Eres rara— dijo un poco más serena y moviéndose provocando que en su rostro se dibujara una mueca de dolor.
— Siempre me dicen eso— dije bromeando— por favor permite que te revise.
— No me lastimes— pidió con voz rota.
— Tal vez te duelan las curaciones, pero te juro que seré lo más cuidadosa posible.
— Me revisaras allí— sollozó señalando su intimidad.
— Debo hacerlo, para levantar el acta.
— Y de que me sirve un "acta", nada borrara lo que ese animal me hizo.
— Lo sé, pero si te niegas a ser atendida, le darás el gusto de sentirte más mal todavía.
Asintió.
Le ayudé a quitarse los restos de ropa y a colocarse una bata. Revisé cada golpe, cada aruñón, cada detalle; su intimidad estaba destrozada. Tenia lesiones horribles...
El animal que la violó, la dañó en todos los sentidos posibles; ella temblaba y sollozaba. Me dolía verla así, pero lo único que podía hacer era mi trabajo, cuando terminé de tomar las muestras necesarias, la ayudé a ducharse y le di un sedante. Y me fui con la promesa de que yo sería quién estuviera a cargo de ella.
Cuando salí de allí todos me miraban preocupados, solo había abierto la puerta para pasar las muestras y mandarlas al laboratorio.
— ¿Que paso Bella?
— La dejé durmiendo, por favor que no entre medico o enfermero al cuarto, si mandan a alguien que sea mujer y cualquier cosa me llaman— miré la hora y ya era mi salida; además, debía ir a recoger a Vanesa.
— Cuídate Bella— dijo Carlisle
— Lo haré.
Salí sin detenerme en nada me fui a locker solo por mi bolso y Salí directo al estacionamiento. Subí a mi auto y maneje lo más rápido posible al colegio de mi hija.
— ¿Mamita? — preguntó seria.
— Vamos- dije dándole un beso en su frente y abrochándole el cinturón.
Manejé a casa, sentía que en cualquier segundo me derrumbaría, todo mi pasado se había vuelto ante mí.
Llegando a casa, cerré con llave y subí a mi cuarto, atranqué la puerta y lo deje salir…
Llore, llore por la pobre Bree que tuvo que soportar eso tan horrible, por mi por tanta cosas que se arremolinaban en mi cabeza y no me dejaban respirar ni pensar.
De pronto me sentí sucia, asqueada de todo y me metí a la ducha, con ropa con todo. Me quedé bajo el agua hasta que sentí el frio calar hasta mis huesos.
Me quite la ropa y me envolví en el albornoz; Salí agotada deseando acostarme y dormir por horas.
Unos fuertes golpes en la puerta me sobresaltaron.
— Isabella si no abres en este instante voy a tirar la puerta me oíste— me paralicé, no podía ser….
—Mamita abre por favor— lloró mi hija y me acerqué a destrancar la puerta y mi Vanesa se lanzo a mis brazos llorando, me sentí horrible por encerrarme en m miseria y no pensar en ella.
—Lo siento mi amor estaba en la ducha y no escuchaba— me excusé pobremente.
— Me asusté mamita, la puerta no se abría y tu carita estaba muy triste cuando llegaste por mi— lloriqueo.
— Sabes que a veces me pongo triste por cosas que le pasan a los pacientes cariño— no mentía, pero esta vez la situación me había sobrepasado.
— Me hubieras dicho mamita, hubiéramos comido helado de chocolate, tía Alice dice que es el mejor remedio para las tristezas.
— Prometo tratar de no asustarte de nuevo mi amor— susurre abrazándola.
— ¿Traigo helado de chocolate? — sonrió mirándome a los ojos y seque las lagrimas de sus mejillas asintiendo.
Me quedé allí con Edward viéndome de una forma… extraña. Estaba rígido, recargado en la pared; con la vista fija en mi, parecía una estatua, parecía que ni siquiera respiraba.
— ¿Qué pasó? — su mandíbula estaba tensa y sus manos serradas en puños.
— Solo me afectó lo de esa chica— dije a medias.
— Le daré el caso a alguien…
— ¡No! — Salté— por favor, fue solo la impresión del momento, además solo se dejo revisar por mi y prometí encargarme personalmente de ella.
— No quiero que te vuelvas a poner así— dijo acercándose y me encogí en mi lugar. Él con una expresión dolida se recargo de nuevo en la pared.
— No volverá a suceder— prometí, aunque realmente no estaba segura de cumplirlo.
— Me voy entonces— salió cerrando la puerta tras él, y no pude moverme, por lo menos no tan rápido como quería.
En cuanto reaccioné baje rápidamente deseando que aun no se fuera— parece que la suerte estuvo de mi lado— estaba despidiéndose de Vanesa.
— Cuida a tu mami monstruito y si me necesitas ya sabes que puedes hablarme— su vos se escuchaba triste.
— Edward— susurré y volteo con sus ojos apagados y sin sonreír— Puedes quedarte por favor.
Esta vez sonrió y se acerco con cautela. Mi interior era una guerra de voluntades, los demonios que volvieron gritaban que lo alejara, pero yo lo necesitaba, dentro de mi estaba la necesidad de sentir la seguridad y la paz que me brindaban sus brazos.
Me acerque a él y lo rodee con mis brazos hundiendo mi rostro en su pecho, luchado contra mis miedos… el me abrazó con cautela al principio, y después me abrazo de verdad, hundiendo su rostro en mi cabello y sentí su cuerpo relajarse y el mío también.
— Me asustaste ovejita, no tienes idea cuanto— susurró sobre mis cabellos.
— Lo siento novio, solo me impresione— seguí con mis verdades a medias.
— Cuando Carlisle me dijo que estuviste sola atendiendo a esa chica, y vi las lesiones donde los que lastimó, fui a buscarte a los vestidores y no estabas Salí volado al estacionamiento y te vi salir a toda velocidad, me asusté mucho. Salí tras de ti pero no te alcance, pensé que lo lograría en el cole de Vanesa pero la subiste rápido y manejaste igual de veloz de regreso aquí. Vanesa me abrió la puerta y te esperamos pero ella estaba preocupada al igual que yo, subió a verte y me dijo que tu jamás atracas la puerta y esta vez sí lo estaba, Dios pequeña, por más que llamábamos no respondías y temí lo peor.
— Lo siento, solo me metí a la ducha y se me fue el tiempo— oh… ducha… ropa mojada fuera… bata… mier…
— ¿Ovejita que pasa? — Si claro, ahorita te digo que estoy desnuda bajo el albornoz.
— Voy a vestirme— dije con voz temblorosa.
Rió… se rio el muy ¡y yo sin bragas! Corrí a mi cuarto y me puse unos pantalones cortos de yoga con una blusa gris con letra al frente. Me recogí el cabello en un chongo flojo y bajé rápidamente.
Vanesa y mi león sexy hablaban animadamente, cuando me vieron me señalaron el lugar al lado de él, así estaría en medio de las dos.
— ¿Mejor? — sonrió poniéndome su brazo sobre los hombros.
— Ahora si— sonreí recostando mi cabeza contra el
— Mami dice tía Alice que vendrán "gatito" y "peluchoso" a cenar, y que pedirán comida francesa, a mi no me gusta mami.
— Y que es lo que quieres— pregunté aguatando la risa.
— Quiero pizza de hongos con doble queso, pimientos y salami.
— Creo que se me antojo esa pizza— dijo león sexy, provocando que Vanesa Chillara de emoción.
— Pedimos pizza para nosotros mamita porfis— me hizo esos ojitos que rara vez logro vencer y asiento.
Llamó y pidió las pizzas, tres familiares ¡quién come tanto!, y nos quedamos viendo fotografías de Vanesa cuando era pequeña. Amaba ver esas fotografías.
Tocaron el timbre y quise ir a recoger las pizzas pero "don yo pago" no me dejó.
Pero no eran las pizzas, sino el Emmett y Jasper.
— Hola Masen creí que ésta era la casa de los Swan, creo que Jasper se perdió otra vez.
— Muy gracioso Macarty, las chicas se están arreglando.
— ¿Y ahora viviese aquí?
— No, estoy con mi novia— sonreí como idiota al escucharlo nombrar a su novia.
— Presenta a la chica Masen, espero no sea la que pienso.
— No se quien pienses Macarty, pero mi novia es la doctora Swan.
— Suertudo Masen— entró y nos sonrió a Vanesa y a mí, lógico yo estaba sonrojada de pies a cabeza.
— ¿Están Charlie y Renee? — preguntó mirando hacia todos lados.
— Nopo, mis titos fueron al Fantasy.
Sonrió travieso y corrió hacia mí. Me abrazó, chille, y lo golpeé con todas mis fuerzas. El terror invadió mi cuerpo; porque no era él… sino ellos los que me tenían sujeta.
— ¡Suéltame! ¡No de nuevo! Por favor no me hagan daño— chillé con todas mis fuerzas.
Esos brazos me soltaron; me derrumbé llorando… unos bracitos cálidos me rodearon.
— Pequeña, ¿Puedo cargarte a tu cuarto? — preguntó mi león sexy, asentí con miedo pero no me sentía con fuerza para caminar.
Me levantó en vilo y Vanesa lo guió hacia mi recamara, me recostó con cuidado y se quiso alejar…
— Por favor no te vayas— le rogué.
— Tranquila ovejita— susurró recostándose a mi lado.
El agotamiento físico y emocional me hizo caer rendida. A pesar de todo en los brazos de mi león sexy, me sentí segura.
Desperté a la mitad de la noche con mucha sed, mi cama se sentía diferente… más cálida, mi almohada mas dura y ¿Se movía? — miré hacia arriba y estaba mi león sexy en una posición muy incomoda.
No quería moverme pero la resequedad de mi garganta era mucha.
— ¿Pequeña? — parpadeo mirándome.
— Voy por agua— susurre idiota perdida en sus ojos.
— ¿Creo que lo de esa chica te impresiono mas de lo que decías? — asentí con un nudo en la garganta.
— Voy…— me aclare la garganta— voy por el agua.
Salí disparada hacia la cocina y bebí como perdido en el desierto. Subí a mi cuarto rápidamente llevando una botella de agua conmigo por si mi león sexy quería.
Entré y lo vi sentado con las manos cubriendo su rostro.
— ¿Edward? — me miró serio.
— Pequeña, yo…— se me hizo un nudo en la garganta, mis demonios eran demasiado para cualquiera.
— Dilo, yo… estaré bien— algún día, agregue en mi mente.
— Ovejita, me sentí tan impotente el verte así— susurró.
— No creíste tener una novia tan loca he— bromeé
— La verdad, nunca pensé tener novia— sonrió
— No me digas qué…— dejé la frase inconclusa.
— Hay pequeña te aseguro que no, solo…— suspiró — ven acá es tarde y debes descansar.
— ¿Te quedarás conmigo? — me sentí patética por preguntar.
— Me tendrás que defender de Charlie no creo que le agrade que su hija amanezca con un hombre en su cama— sonrió, uff ahora si traía bragas.
— Creo que tienes una defensora mejor— recordé a Vanesa.
— También yo— sonrió abriendo sus brazos y no tardó en refugiarme en ellos…
Para cuando bajamos Vanesa ya tenía bien aplacado a Charlie, así que no dio problema, aunque estoy segura que no con muchas ganas.
Edward se fue a su casa y quedamos de vernos en el hospital.
Bree se recuperó mas rápido de lo esperado, y la transferí con Chelsea la sicóloga del hospital, pero alegó no tener recursos para estar yendo; así que le aparté una cita con Claire la sicóloga del albergue.
Mi león sexy se daba sus "recorridos" por el hospital y me interceptaba en cualquier lugar y me encantaba.
El viernes, me preparé para ir a trabajar al fantasy, Alice y Vanesa irían con Jasper al cine, mientras yo trabajaba.
… … …
Me preparé para mi número, y Salí, siendo sincera no me ilusionaba bailar, repetí mi mantra antes de entrar a la cabina, me desconecté de todo y deje que la música fluyera. Termine mi número escuchando el estruendo de los aplausos.
Le había pedido a Charlie presentar el segundo número mas temprano para ir a casa, Alice tenía planes con Jasper y no se los echaría abajo.
Termine el segundo número y me cambié para ir a casa pero por el camino me sonó el móvil, era de el centro comunitario, Meredith una niña de apenas trece años estaba en labor de parto y a la doctora Cope no pudieron localizarla.
Marqué rápidamente a casa y me contesto mi hija
— Hola mamita— saludó cantarina…
— Vanesa hay una emergencia en el centro voy a ir, por favor le dices a tía Alice que cuando me desocupe voy.
— Sipi mami— cantó y cortó la llamada.
Meredith tuvo una complicación y tuve que hacerle una cesárea, entre eso y dejar el papeleo listo me amaneció en el centro.
Llegué agotada a casa, todos dormían fui y le di un beso a mi hija. Después de ducharme me recosté y caí como muerta, me sentía muy cansada.
Me levanté tarde y me pasé en la alberca chapoteando con Vanesa, llamé un par de veces al centro para saber de la salud de Meredith y su bebé. Aunque no lo sería por mucho tiempo había decidido darlo en adopción y una pareja lo recogería allí mismo en el hospital.
Le mandé un par de mensajes a mi novio pero no me respondió, me inquiete pero tampoco me iba a poner de celosa y posesiva.
El lunes llegó, y mi alegría por ir a trabajar. Amaba mi profesión, pero mi alegría principal era por ver a mi león sexy.
El fin de semana estuvo ocupado y no nos vimos.
Al llegar me fui directo a su oficina, lo extrañaba…
-Buenos días María- salude a la secretaria
—Buenos días doctora Swan, lo siento pero el doctor Masen no está, llamó para decir que estaría de viaje— el corazón me cayó a los pies.
— Gracias María— sonreí y me fui a guardar las cosas en mi locker.
Como casi siempre, urgencias estaba lleno, me concentré en mi trabajo. Terminé y me fui por Vanesa, mi rutina.
Al llegar mi niña corrió rápidamente hacia el coche arrastrando a Jane con ella.
— Mamita, invite a Jane a ir a jugar a casa ¿Puede?
— Creo que eso deberías preguntárselo a la mamá de Jane.
— Ya le dije mamita y dijo que ella decía que si, sí tu decías que si.
— Jane estaremos en el albergue, ¿Quieres ser mi enfermera junto con Vanesa?
— Claro que si Bella, cuando Vanesa y yo seamos grandes iremos a la misma escuela para estudiar enfermería.
— En ese caso ¡Arriba!
Rápido subieron y después de colocarles bien su cinturón de seguridad, maneje hacia el albergue, prendí el estéreo y reí al escuchar que salía Barbie Girl, solo mi hija podría poner música de toda. Las niñas cantaron y bailaron hasta que llegamos al albergue.
Inmediatamente fui con la doctora Cope para ver que casos mi asignaría.
— Hola cariño, pero mira que bien acompañada vienes.
— Buenas tardes doctora Cope, ¿Cómo ve que ahora traigo más refuerzos?
— Me encanta, vengan aquí a darme un beso— dijo abriendo los brazos y Vanesa corrió arrastrando con ella a Jane. Ambas besaron a la doctora Cope en las mejillas y volvieron a mi lado.
— Bella, hoy quisiera que te encargaras de Ashley, en este momento la están preparando para la cesárea.
— Muy bien doctora Cope, solo que la que gozará de las ayudantes será usted.
— Definitivamente soy una mujer con suerte— rio.
Me despedí de las niñas después de hacerlas prometer que se portarían bien con la doctora, y que serian unas buenas enfermeras y me fui a quirófano.
Cuando me acerque a Ashley estaba lista para la cesara, solo le estaban pasando lo ultimo de la anestesia por la epidural.
— ¿Lista Ashley?
— Tanto como pueda estarlo— sonrió.
— Al fin podrás tener a la pequeña Ashen en tus brazos.
— No lo puedo creer, me parece un sueño— sonrió con lágrimas de alegría.
— Uno que pronto se hará realidad— dije cuando la doctora Sharon me indicó que era el momento.
Realicé el procedimiento con mucho cuidado. Ashley nos dio un pequeño susto con una baja de tensión que gracias al cielo no pasó de allí.
Después que la deje instalada en recuperación al cuidado de Scarlett, me quite toda la ropa que use en la cirugía y me di una rápida ducha antes de ir a recoger las niñas del consultorio de la doctora Cope, solo esperaba que no le hayan dado mucha lata.
Al llegar toque la puerta y me extrañó escuchar la voz de la doctora al darme el pase, siempre era Vanesa la que se adelantaba; pero para mi sorpresa la doctora Cope estaba sola leyendo unos expedientes.
— ¿Y las ayudantes? — pregunte volteando hacia todos lados.
— Se fueron a ayudar al nuevo voluntario— sonrio ¿Sonrojada?
— Vaya con ese par, bueno ire a buscarlas— dige girandome hacia la puerta.
— Estan en tu consultorio— dijo rapìdamente.
— Gracias doctora Cope— caminé hacia mi consultorio y saludé a algunas chicas por el camino, se me hizo extraño que varias que no estaban en mi consulta regularmente, estubieran esperando turno alli, imagine que la doctora Nora estaba aucente.
Para lo que nadie me preparó, ni en mis mas locos sueños fue para la imagen que apareció frente a mi al abrir la puerta…
Gracias por leer ésta historia chicas y por regalarme sus reviews Maya Masen Cullen**yasmin-cullen**Vanerk**jakie94**princesitajane**Madriguerita**Lady Etain Engel**vanecullenciprianogrey**V1V1**Narraly**ETERNOAMANECER**Gretchen Cullen Masen**Angie M. Cullen**Mon De Cullen**katyms13**nadiia16**ludwikacullen**tattadevia**BETH**ashleyswan**susykstorena**JadeHSos**yolabertay**lupin410**Liz Cullen Mason**Kady Belikov Cullen**Karlie7**emma**Andrea**IkucSwan**Gretchen CullenMasen**VictoriaMasenCullenVulturi **sacurav21**vivvianithaarooz**SallyLuna**Tina**Paola**Schatzie0713**salma amghar sak**Kristen Pattinson swan**crucitaegr**Tecupi**Melania**Mary de Cullen** Guacha**Tina**crepusculototal**flexer**naye15**namy33**salyluna**dulcesito**thequeenredforever **danigoich**JENNIFER**Ptmarfa21**DoriisAriias**rokergirl661**Melania**INDIO2** Reviews anonimos y lectoras silenciosas.
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