La próxima bruja de la familia.
Cap11: Tensión.
Tensión.
Eso fue lo que sintió Lily Evans cuando entró en el Gran Comedor junto a Marilyn Angelina Harrison. Miré a los profesores. Hasta ellos, sin saber nada, estaban pendientes de Evans y su lento y tímido andar. Sólo se escuchaba eso, los pasos de ambas. El resto estaba en completo silencio, como si Dumbledore fuese a hablar. Los siguientes movimientos de Evans, serían decisivos para los cotilleos de las próximas semanas, e incluso meses. Nadie se lo quería perder. Caminaba mirando al suelo; sintiéndose observada, seguramente. Miré a Marilyn Angelina Harrison. Ella miraba a todos lados. Haciendo lo que no hacía Lily por timidez.
La distancia entre ella y James se iba acortando. Él solo la miraba a ella. Ella continuaba mirando al suelo. Cuando levantó la vista unos pocos pudimos ver lo sonrojada que estaba. Miró únicamente a James, temiendo la cara de los demás. Sacó las manos de los bolsillos y se las secó en la falda: le sudaban. Los últimos tres pasos que le separaban de James se hicieron eternos. Antes de que Evans diera el segundo paso, él como mal amigo, o adolescente embobado por una chica, empujó a Peter dejando un hueco libre a su lado.
Se paró frente a él. Él se levantó y la miró. Ella le puso su mano en el pecho y poniéndose de puntillas le dio un tímido pero suave beso. Y señoras y señores, ahí empezó lo que sería el cotilleo más duradero y jugoso de todos los años que yo, Sirius Black, he visto. Marilyn se vio un poco perdida al ver que ella no tenía sitio. Y a su rescate, su flamante caballero lobuno la socorrió. Quitó su mochila y le hizo sitio. Ésta dio las gracias nerviosa y se sentó. Vi cómo Remus apartaba un momento la mirada de su libro de la semana y la miraba de reojo, y luego se quedaba un poco desconcertado.
Desconcertado, por Marilyn. Lunático desconcertado... por Marilyn. ¡Por las barbas de Merlín! Sabe que Marilyn le gusta. Pero, ¿cómo? Hopkins… Le dije anoche a Hopkins que Marilyn estaba por Remus y que si no se andaba con cuidado se lo quitaría... ¡Como Marilyn se entere, nunca me devolverá mi agenda! La llevo haciendo desde hace años. Sólo puedo hacer una cosa: esperar que Marilyn no se entere, o quitarle la agenda antes que ella la... destruya.
0000
Miré el grifo de la ducha. Me quedé embobada mirando como caían las gotas, poco a poco... lo cerré con fuerza y salí de la ducha. Tranquilamente me envolví en una toalla y sin secarme el pelo me miré en el espejo. Tonta. Así es como me siento. Santo cielo, ¡Le había dicho que me gustaba! Y él... también me dijo que le gustaba. Pero la cosa es que... ¡No hizo nada! Bueno, sí, me dio un beso en la frente. Puedo gustarle y que no quiera nada conmigo. Así que seguramente que no me haya besado es porque sólo me ve como su alumna... ex-alumna. Los dos meses que había pagado se han acabado y... No les voy a hacer pagar a mis padres unas clases que no necesito. Ya no le veré más en clase... Qué bajón.
¿Y ahora qué? ¿Qué se supone que tengo que hacer? Hola Lupin, no sé si te acuerdas... Pero ayer te dije que me gustabas. Bueno, eso, que adiós. ¡No puedo hacer eso! Demasiado directa he sido ya. Fui yo la que en los dos momentos "románticos" que hemos tenido, ha dado el primer paso. Bueno aunque aún tengo una excusa para hablar con él. No sabe que no voy a volver a su clases y se lo tengo que decir. Seguramente, será un momento muy incómodo. Me di la vuelta y cogí una toalla. Salí del cuarto de baño mientras me secaba el pelo.
-¡Sorpresa!
La toalla que tenía en la mano se me cayó al suelo al escuchar esa voz. Mire hacia donde provenía, incrédula. Era Hannah. Estaba ahí de pie. A tres pasos de mí, tan rubia como siempre. Sin pararme a mirar detalles, acorté la distancia y le di un fuerte abrazo. ¡No me lo puedo creer! ¡Ha vuelto! ¡Ya no voy a estar sola! Empezamos a reírnos y a dar saltitos mientras nos seguíamos abrazando. Olía igual que siempre. Todo volverá a ser como antes.
-Déjame que te vea- dije mientras nos separábamos del abrazo- Madre mía. Estas súper cambiada. ¡Y cómo te ha crecido el pelo! - la última vez que la vi, tenía el pelo un poco por debajo de los hombros. Ahora lo tiene al final de la cadera. Rubio, ondulado y magnífico. Subí la cabeza y la miré a la cara- ¡Tienes flequillo!
-Sí, necesitaba un cambio. Y lo del pelo, es una reacción a las pociones. Había días que hasta me tenía que cortar dos veces las uñas. Tú también estas guapísima.
-Sí, claro- se le notaba que había estado enferma. Estaba más pálida de lo habitual.- ¿Por qué no me avisaste?
-Es que quería darte una sorpresa y enterarme de cómo todo Gryffindor se que quedaba tonto mirándote anoche- se dio la vuelta y se sentó en mi cama.- Cuéntamelo mientras te vistes- miré el reloj, llegaba tardísimo… Por un día no va a pasar nada por fugarme.
-Vale. Pero te advierto, que habrá cosas que te costará creerte.
0000
Qué vergüenza. No hay otra palabra para definir la mañana que acabo de tener. Primero lo del Gran Comedor, en mi vida me había sentido tan observada. Luego en clase, de cuatro que teníamos ese Potter se sentó en dos a mi lado, y para colmo cada vez que podía me cogía de la mano por debajo de la mesa. ¡En mitad de la clase! Otra cosa que me pareció irritante fue tener que ir con su grupito de clase en clase y también comer con ellos. Y luego está el tema de los besos. Sólo nos dimos dos: el del saludo en el Gran Comedor y el de despedida en la Sala Común. Pero es que aunque nos besemos, todo es muy impersonal e incómodo. Puff... menos mal que tengo toda la tarde para mí, podré estudiar, hablar con Marilyn, ponerme a pensar...
-¡Tic, tic, tic!-.
Miré a la ventana. Había una lechuza negra que tenía reflejos azulados, dando golpecitos con el pico. Me acerqué y le abrí la ventana. Entró y se posó en el bordillo de la cama. Fui hacia ella lentamente. Desde que una lechuza me picó como loca la mano en mi primer curso, no me fio mucho de ellas. Le quité una nota que tenía en la pata. El pergamino estaba roto por los lados, y se notaba que la nota se había escrito rápidamente.
Lily.
Te estoy esperando en la Sala Común. Baja, tenemos que hablar.
No me hagas esperar.
¡Pero este chico de qué va! Ni un: ¿Qué tal Lily? ¿Puedes bajar? No, él dice: Baja. Y espera a que lo haga corriendo. No me hagas esperar, casi. Con toda la tranquilidad del mundo me alisé la falda con las manos. Luego fui al baño y me cepillé los dientes, seguramente si había alguien me daría algún beso. Cogí la mochila y metí los libros de las asignaturas que quería repasar esta tarde. Después de ver lo que quiere ese Energúmeno, iré a la biblioteca. Mirándome por última vez en el espejo del baño, salí de la habitación.
A sólo seis escalones de la Sala Común, le vi de pié, apoyado en uno de los sillones. Nada más verme se acercó a mí. Antes de que llegase eché un vistazo a la habitación. Estaba prácticamente llena. A todos se les veía ojerosos, pero sin embargo muy atentos a lo que hacíamos. Miré a James, este me sonrió y cogiéndome del cuello me dio un leve beso de saludo. Luego me dio otro en el cuello y me dijo:
-No me vuelvas a hacer esperar, cariño- me dijo mientras me quitaba la mochila.
-Y tú, - le cogí la mano y me acerqué a él- ni se te ocurra volver a darme órdenes- dije mientras le apreté la mano lo más fuerte que pude.
Le debió parecer gracioso el comentario y mi intento de herirle. Porque mientras se ponía mi mochila se rió. Por las barbas de... me acababa de quitar la mochila y se la había puesto. He de admitir que el gesto es... pero no puedo permitir que lleve mi... En silencio salimos de la Sala Común siendo observados por demasiada gente para mi gusto. Su mano era cálida y grande, aunque sentía algo calloso justo entre la unión de los dedos con la palma. Seguramente será debido a la escoba. Hoy es jueves. Supuestamente tiene entrenamiento de quidditch.
-¿No deberías estar entrenando?- me miró con una media sonrisa.
-No sabía que te supieses los días que entreno.
-Lo sé porque desde la biblioteca se ven las escobas- lo dije con un deje de rintintín mirando hacía cualquier lado menos a él. La situación ya me resulta demasiado incómoda como para que ahora él haga comentarios que me hagan sentir peor.
-Cancelé el entrenamiento.
-¿Por qué?- otra vez se rió sin yo saber por qué. Eso, me pone de los nervios. Me soltó la mano y me la puso por encima del hombro.
-Lily, cariño. No querrás que mis jugadores se caigan de la escoba por culpa del cansancio y de la resaca. Hablando de resaca. Esta mañana te vi bien, ¿no te ha dolido la cabeza?- sin dejarme responder se acercó a mi oído- cuando yo te pase la mano por el hombro, tú tienes que pasármela por la cintura- Me miré las manos, las tenía en los bolsillos de la falda. ¿Por qué tenemos que hacer tanto teatro?
-No, me encontraba perfectamente.- mientras lo decía, le pasé el brazo por la cintura apoyándola en la correa de la mochila.- Bueno, a lo mejor me sentí un poco atontada al levantarme, pero cuando me duché todo se pasó.
Sin decir nada más, salimos a los terrenos de Hogwarts. Supuse que me llevaría al árbol dónde se ponen él y sus amigos. Pero lo pasamos y nos fuimos a una de las zonas menos concurridas de los terrenos. Se paró en un árbol, para mí. Situado estratégicamente. Veíamos la entrada de Hogwarts, la mayor parte de los terrenos y la mitad del lago. Pero nadie nos escuchaba porque era una zona apartada. Menos mal, así no tendríamos que fingir.
-Bueno, ¿se puede saber para qué hemos venido aquí?- dije mientras veía como dejaba la mochila en el suelo y se sentaba apoyándose en el árbol.
-Eso lo deberías saber ya. Imagínate que acabas de empezar a salir con un chico. ¿No querrías pasar las tardes con él?
-Supongo que sí- con tranquilidad me fui a sentar a su lado.
-¿Qué haces?- dijo él. Le miré extrañada y después me miré a mí. La paciencia se me está acabando.
-¿Sentarme, estúpido?
-No- le eché una mirada de esas que podrían matar- siéntate aquí- dijo señalando el hueco que había entre sus piernas.
-Ni en broma.
-Mira Lily, hagamos una cosa. Tú te sientas aquí, para que todo el mundo nos vea en plan parejita feliz y te pones a estudiar mientras yo me duermo un rato, ¿de acuerdo?- le miré desconfiada, odiaba que tuviese razón, que me ordenase y tener que acceder.
-Sólo si te estás callado, quieto, y me dejas estudiar tranquila.
-...Vale.
Me senté dejando un hueco entre nosotros en el cuál podría entrar otra persona. Cogí la mochila y saqué el libro de Transformaciones. Me lo puse encima de las rodillas y empecé a leer. Él no dijo nada, pero sentía que me miraba, o a lo mejor no. Estuve así unos cinco minutos y la espalda me empezó a doler. Me estiré un momento para ver si se iba un poco el dolor. De repente sentí que me cogía de la cadera y me acercaba un poco a él. Me iba a dar la vuelta para darle un golpe y... justo en ese momento, puso las manos en mis hombros y empezó a masajearlos. Y contra eso, no tenía nada que replicar.
-No me extraña que tengas estas contracturas con el peso que llevas en la mochila.
No fui capaz de contestar. Nunca me atreveré a decirlo en voz alta, pero sabe utilizar las manos. Yo seguía teniendo la cabeza agachada, haciendo como que leía, pero tenía la vista fija y sólo me concentraba en el movimiento de sus manos. De vez en cuando dolía, pero es de este dolor que sabes que después vas a estar mejor. Fue bajando las manos hacia la cintura siguiendo la columna vertebral. No sé cuánto tiempo estuvo dándome el masaje, porque me quedé medio dormida... recuerdo cómo me cogía y me acercaba a él, apoyándome en su pecho... y cómo volvía a cerrar los ojos.
0000
Jessica Watkins, observaba con... rabia, celos, ¿incredulidad? La escena tan romántica que se estaba llevando a cabo en los terrenos de Hogwarts. Estaba sentada en el lago junto a dos... amigas más. James Potter. El James Potter que ella conocía, no abrazaba a una chica por detrás mientras ésta dormía. Tampoco la acompañaba a todas las clases y mucho menos le hacía carantoñas en mitad de una. Una de dos: o se había enamorado, cosa que a ella no le entraba en la cabeza, o ahí había gato encerrado. ¡Es Lily Evans!
Además, si fuesen la pareja feliz que intentan aparentar, ella no hubiese estado toda la mañana de morros y soltándose de James cada vez que podía. Y si tanto se gustan, habrían quedado para ir a Hosmage antes, como todo el mundo. Hubiese sido una cosa más progresiva, no algo tan... inesperado. A nadie, después de que el año pasado Evans gritase cada vez que podía que nunca saldría con James Potter, se le ocurrió pensar que lo harían...
Definitivamente, aquí pasa algo... y yo, lo voy a descubrir.
0000
000
00
0
Fin... del capítulo. Es más corto que los últimos. Pero como estoy tardando tanto en publicar, creo que lo mejor será si son cortos pero más seguidos. Después de leerlo sola, con mis amigas, mi editora (persona sin la cual os asustaríais tremenda mente de mi gramática), me di cuenta de que este es un capítulo transitorio. No ocurren muchas cosas importantes en él, pero que harán más fácil el siguiente capítulo.
Bueno, me gustaría saber la opinión de Hanna. Se que no he puesto mucho de ella, pero como la habéis visto en su primera aparición. James y Lily, ¿a qué son una monada? y... Jessica Watkins, por si no os acordáis de ella, es a la que Lily hizo que vomitara babosas por besarse con James.
Muchiiiiiiiiissimas gracias a: MySweetAngle, Monse Evans, Lucia Bonna, Mimig2, justweasley. De verdad me subís el ánimo capítulo a capítulo.
Bueeeno. ¡Hasta el próximo!
oDarame.
