Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Himaruya. Esta awesone historia a Locked Up. La imagen de portada es creación de la fabulosa Zeemo. Lo único mío es la traducción.

OXOXOXO

Capitulo once: La roca.

Alfred miró con asombro como Ms. Héderváry gateaba hasta situarse encima de Gilbert, cerrando sus labios contra los del chico, a punto de sentarse en él. Las manos de Gilbert vagaban de arriba abajo por el cuerpo de su profesora y la curva de una rodilla se hizo visible a través de su falda. Ella se apoyó en un brazo mientras que con el otro le acariciaba el cabello al menor. Alfred no podía moverse y, definitivamente supo que no podía apartar la mirada.

Una mano se aferró a su brazo y soltó un pequeño chillido cuando fue arrastrado detrás de un árbol. Tropezó con algo en el pasto y se tambaleó hacia adelante. Un momento después sintió una mano cubrirle la boca y la calidez de un gran cuerpo tras él. Y en un segundo Alfred estaba súper-consciente de Ivan, de los dedos de la enorme mano en su mejilla y el brazo alrededor de su cintura. Se dejaron caer contra el suelo y el ruso susurró un casi inexistente "shhhh".

Los ojos de Ms Héderváry se abrieron de golpe cuando el pie de Alfred crujió en el pasto, separándose de su estudiante.

—Gil —susurró —, hay alguien allí.

El albino se veía muy desorientado y se apoyó en sus codos, mirando hacia los arboles.

—Fue sólo un conejo o algo así —dijo él, impaciente por volver a lo que estaban haciendo. Por tan sólo una fracción de segundo, sus ojos se encontraron con los de Alfred, pero no pareció ver a los dos muchachos escondidos en la maleza —. Come on…

—No lo sé… —replicó ella, mordiéndose el labio. Gilbert la tomó de la barbilla, atrayéndola hacia un suave beso.

—Está bien. Si hubiera alguien allí le patearía el culo.

Ivan absorbió una larga respiración y si Alfred no le conociera mejor, pensaría que los brazos a su alrededor se habían tensado. Podía sentir el pecho de Ivan presionado contra espalda y por alguna razón no podía apartarlo. Esperaba que el ruso no se diera cuenta de cómo se había relajado en el férreo apretón.

La profesora sonrió un poco, pero aun parecía preocupada.

—Lo sé —ella lo vio afectuosamente por un momento antes de apartar la mirada —. Lo sé.

—¿Qué pasa? —preguntó el menor suavemente, acariciándole el cuello. Ella miró otra vez hacia el bosque, encogiéndose de hombros.

—Nada. Siento como si… como si estaría mejor dentro. No en… la intemperie.

—Mmm… —murmuró el chico distraídamente —. Podemos hacer eso —comenzó a besarle el cuello y ella se rió antes de empujarlo. Gilbert sonrió —. Jugando a hacerte la difícil, ¿eh?

—Soy difícil de conseguir hasta que te gradúes —contrarrestó ella, levantando una ceja.

Alfred miró a Ivan. El rostro del mayor era indescifrable mientras observaba la conversación entre las dos personas sentadas en la gran roca.

—Seguro, seguro —admitió Gil —. Vámonos.

Ivan sacó de la maleza al americano cuando Gilbert se levantó para ayudar a Ms. Héderváry a bajar de la roca. Alfred perdió el equilibrio con todos los empujones y aterrizó sobre su trasero, sentándose de forma bastante vergonzosa sobre el regazo del eslavo. El mayor hizo una especie de sonido ahogado y se puso rígido. Alfred no se movió, viendo en completo silencio como las otras dos personas empezaban a alejarse por el camino, de la mano.

Sus voces finalmente se extinguieron después de lo que pareció una hora. Alfred se quitó la mano de la boca y por un momento no pudo moverse. Entonces Ivan pareció recuperar el control de su cuerpo y ponerlo en marcha otra vez. El de ojos azules se levantó del regazo del mayor, poniendo algo de distancia entre los dos.

—Eso fue interesante —comentó Alfred mientras se giraba, sentándose frente al ruso. Este aun parecía nervioso.

—Debemos reportarlos —dijo eslavo después de pensarlo un momento —, eso es ilegal.

Los ojos del americano se ensancharon.

—¡No podemos hacer eso! ¡No es cool!

—No sé qué es lo "cool" que estamos esperando aquí, Alfred.

—Pero… pero si los delatamos entonces aun tengo que hacer esa cosa de película con ellos y… él podría matarme.

—Entonces voy a decirles.

—¡Pero no puedes! —argumentó el menor, mordiéndose el labio —. Digo… no es como si estuvieran lastimando a alguien, ¿verdad? —no tenía idea de por qué estaba defendiendo a Gilbert y a su profesora. Sabía que era ilegal. Sabía que estaba mal, técnicamente. Pero por alguna razón… él no estaba seguro… diablos, ¡ellos simplemente encajaban! ¡Funcionaban! Y Alfred, después de todo, era un romántico.

—Alfred, creo que es lindo el cómo los defiendes. En realidad lo creo. Pero no voy a tomar parte de ninguna actividad ilegal.

El menor alzó una ceja.

—A menos que estés planeando también follarte a Ms. Héderváry no veo cómo esto sea ilegal.

El rostro de Ivan se sonrojó terriblemente y la boca se le abrió un poco. Sólo se quedó viendo a Alfred y entonces:

—¡¿Qué?! ¿Qué es lo que…? ¿Cómo?... Chto? Net! Nikogda! —volvió a su idioma original, sorprendiendo a Alfred.

—Está bien, lo siento. Sólo bromeaba —dijo Alfred, frunciendo el ceño. Ivan suspiró, cerrando los ojos.

Ya zna- lo siento. Lo sé. Pero tenemos que decirle a alguien acerca de lo que vimos.

—¿Por qué?

Ivan no respondió por un momento. Se masajeó ambas sienes y suspiró de nuevo.

—No importa —negó con la cabeza —. No importa. Tenemos que trabajar en el proyecto.

—Bien. Yeah. Okay. Así que, eh… iba a ser justo allí… —señaló la infame roca —. Pero ahora ya no estoy tan seguro.

Los ojos del ruso recorrieron la roca por un instante.

—No está mal.

Yeah. Sí que lo está, en realidad.

—Tus opiniones cambian muy rápido. Casi puedo sentir el latigazo cervical —reflexionó el eslavo, mirando por encima del hombro al más pequeño —. En un momento estás defendiendo todos los deseos de los criminales y al siguiente tienes miedo de tocar el lugar donde se sentaron.

—Ellos estaban haciéndolo totalmente, dude.

—Eso pude ver, dude —respondió Ivan, sonando notablemente como si estuviera drogado. Era como una extraña combinación de acentos que no ayudaba a Alfred a parar de reír.

—Eres como un hippie extranjero —soltó Alfred, riéndose. Ivan alzó una ceja.

—Creo que está dejando usted que su imaginación vuele, Psique.

—Cállate —se acercó a la roca, poniendo un pie sobre ella. Esta sobresalía como una colina improvisada y desde allí se veía una gran parte de la ciudad. Parecía que el chico la había considerado segura de usar ya que dio un paso sobre ella. Ivan no se quedó atrás.

Alfred dio una zancada con confianza hacia el borde, que sobresalía uno par de metros más allá de la curvatura de la colina. Habían marcas de lapicero y marcadores por aquí y allá, ya fueran palabras soeces o diciendo quien había estado allí o quien había amado a quien. Ambos chicos ignoraron todo esto e Ivan se acercó por detrás del chico para ver también sobre la montaña. Se quedaron en silencio por un momento.

—Así que estaba pensando que Psique podría estar aquí —dijo Alfred después de una breve pausa, haciendo un gesto a la roca bajo él —. Y luego Cupido podría venir de allí —su dedo apuntó el camino por el cual habían llegado —. Así que la cámara podría estar en esa rama de allí. Nos daría una buena vista general. Pero no como una vista panorámica.

—Maravilloso —aprobó Ivan, sonriendo con ligereza —. ¿Y así haremos la escena del disparo?

—Lo haces sonar como si fueras alguna especie de asesino.

—¿Preferirías que me refiera a ella como la "escena de amor"?

Los ojos de Alfred se abrieron de golpe.

Hell no!

Ivan suspiró, pero la sonrisa no abandonó su rostro.

—Eso es un poco…

—Esta es una historia de amor, Alfred. Espero que te des cuenta.

—Lo sé —replicó el menor, tal vez un poco torpemente —. Sólo que es raro. Suena como si tuviéramos que besarnos o algo.

Ivan hizo un pequeño ruidito con la garganta que disfrazó rápidamente con una tos. Alfred lo miró un poco divertido y él agitó una mano, como restándole importancia.

—Alergias.

Whatever. Entonces yo estaré aquí, como… —dobló las rodillas, en cuclillas y poniendo una mano sobre la roca para mantener el equilibrio —… esto —se estiró por completo, acostándose —. Entonces tú tienes que venir de allá.

Ivan lo miró por un momento antes de asentir y caminar hacia el inicio del sendero. Cuando llegó, se detuvo, mirando hacia atrás en busca de más instrucciones.

—¡Más lejos! —gritó el menor, así que el ruso avanzó un poco más, ocultando su cuerpo detrás de un árbol —. Okay, ¡Ahora voy a fingir que estoy dormido y tú tienes que venir aquí y hacer lo que se supone que tienes que hacer!

El eslavo asintió otra vez, empezando a caminar de nuevo hacia el pequeño claro que rodeaba la roca. Alfred lo miró de reojo mientras el ruso se acercaba.

No no no! —dijo de pronto, abriendo los ojos y apoyándose en sus codos —. Tienes que ser sigiloso. Como si yo no supusiera que estás aquí. Podría arruinar el resultado. Se supone que te estás infiltrando en mi cuarto, ¿no?

—Bien —dijo Ivan, mirando al menor con un poco de escepticismo. Regresó a su lugar fuera del claro, esperando por la señal de Alfred.

Go! —gritó el americano, cerrando los ojos y cayendo flácidamente en la roca. Escuchó un par de pasos hacia su derecha y luego solo silencio. Se movió un poco para hacérselo más confortable, intentando no morderse el labio mientras esperaba a Ivan para empezar. No es como si el mayor pudiera ser así de silencioso cuando caminaba. Él no era un gato.

Le pareció escuchar otro pequeño crujido y entonces nada. Se estaba poniendo un poco nervioso. Tal vez Ivan podía ser así de silencioso. Tal vez se había ido o algo y Alfred sólo estaba allí acostado como idiota. Respiró, tratando de calmarse. Si estaba nervioso durante el ensayo, iba a ser peor cuando estuvieran filmando.

Ivan dio un paso ligero, aterrizando con la punta del pie. Luego dio otro, bajando lo más lento posible. No hubo ruido en el paso, sus ojos fijos en la figura inmóvil que era Alfred. Sintió un nudo en el pecho durante un momento y tragó saliva. Otro paso. Esta vez había una ramita y al pisarla, crujió. El ruso se quedó inmóvil, esperando a ver si el pequeño americano abriría los ojos.

Y de inmediato se sintió como un idiota.

Por supuesto que los ojos de Alfred no se abrirían. ¡Él estaba actuando, por el amor a dios! E Ivan estaba siendo estúpido, escabulléndose como si estuviera realmente intentando engañar a alguien. Se había dejado llevar un poco.

De inmediato los pasos regresaron, más silenciosos que la primera vez pero todavía perceptibles. Alfred se relajó, identificando con sus orejas la ubicación del eslavo. Estaba muy cerca. A tan sólo un pie más o menos de la roca. Otro paso y él estaría allí. El americano sintió el vello de sus brazos erizarse.

Luego allí estaba el ruido de la tela. Casi podía escuchar a Ivan acuclillado al lado de él, luego el susurro de una manga al elevar una mano. Tirando de un arco imaginario. Podía imaginar con claridad lo que el ruso exactamente estaba haciendo, apoyado en una rodilla, la flecha lista. Y en un segundo Cupido se levantaba, negándose a disparar.

Todas estas visiones, tan exactas en su mente, fueron interrumpidas probablemente cuando sintió una mano en su mejilla.

Inmediatamente los ojos de Alfred se abrieron, casi estrellando las manos contra la roca cuando se abrazó a sí mismo, viendo con sorpresa a un igualmente sorprendido Ivan. La mano de este retrocedió y se levantó. El menor se echó un poco hacia atrás.

—¿Qué fue eso? —preguntó el de anteojos, pero no pudo hacer que sus palabras sonaran tan contundentes como quería. Ivan se encogió de hombros rápidamente, intentando verse lo menos sospechoso posible.

—Se me resbaló la mano.

—¿De dónde?

—No importa —dijo Ivan, tragando saliva —. Creo que podemos hacer esto sin practicar. Volvamos.

Alfred miró al ruso durante un segundo antes de levantarse. Entonces empezaron a caminar en silencio y todo en lo que Ivan podía pensar era que él era estúpido, no podía ser más estúpido.

OXOXOXOXO

—Fue un poco raro. Como si me estuviera tocando la cara y así.

Las cejas de la mamá de Alfred se elevaron en sorpresa.

—¿Te hizo algo más?

—Nah —respondió el muchacho con un encogimiento de hombros, tomando un poco de soda con su pajilla. Una hamburguesa recién salida de McDonald's sin desenvolver estaba en su regazo mientras él miraba por la ventana del auto —. Luego estaba actuando todo cobarde con respecto a esto. Como pretendiendo que no había hecho nada.

—Bueno —dijo ella —, sólo asegúrate de que no haga nada más por el estilo. Parece un buen chico.

He's okay.

Hubo un poco de silencio, la calma natural en una conversación. Entonces:

—¿Te conté sobre la otra película?

La madre negó con la cabeza.

—¿Qué otra película?

—Hay tres chicos que van un año delante de mí y que están haciendo una película. Aun no capto de qué va la trama, pero es sobre la escuela y hay drogas y así. Dos de ellos están juntos. Pero ese no es el punto. Porque estaban filmando esta escena en el aula de inglés y empezaron a pelear. Supongo que estaba en el guión. Pero yo pensé que era real y traté de detenerlo. Y al parecer me reclutaron porque no querían rehacer la escena. Así que sí. Voy a estar en una película.

Ella lo escuchó en silencio, una sonrisa formándosele en los labios.

—¿Lo ves? Estás haciendo un montón de amigos.

El menor suspiró. Su mamá había estado muy obsesionada con cuantos amigos había hecho él desde que entró a la secundaria. Aparentemente, cada vez que él hacia uno nuevo, era como una gran celebración. Alfred aun no le encontraba el punto.

—Supongo. Está este chico, el protagonista. Creo. Es muy punk y así. Su nombre es Arthur.

Ella se veía como si estuviera procesando esa información.

—¿Arthur qué?

—Kirkland. Creo. Es un apellido raro.

—Bien… —se llevó ambas manos al volante, un poco turbada —. ¿Cómo se ve él?

Eso fue inesperado. Alfred no estaba seguro de por qué su mamá estaba tan interesada en este muchacho.

—Tiene el cabello rubio, corto y desordenado. Como si alguien hubiera rasurado a Legolas y este creciera otra vez, un poco —contempló lo que acababa de decir —. Eso no, ni el color. Y tiene un montón de perforaciones y así. Y… —hizo una pausa, buscando en su mente el color de ojos. La única vez en que había estado realmente cerca como para ver fue… oh yeah. Inmediatamente su mente regresó (como lo había estado haciendo en bastantes desafortunados intervalos) a los sucesos de esa tarde. ¿Habían pasado tan sólo unas pocas horas? Desde que Arthur lo había presionado contra el suelo y… ugh —. Verdes. Sus ojos son verdes.

—Mmm… —ella se veía un poco inquieta con esto. Alfred no podía entender por qué —. ¿Eres un buen amigo suyo?

—No realmente. Supongo. No creo gustarle de todos mod-…. —reescribamos esto —. Yeah. Lo somos.

—¿Qué tipo de ropa usa? Usualmente.

Alfred parpadeó y las piezas comenzaron a caer en su lugar.

—Como… como pantalones a cuadros y así. Pantalones stretch. Como un emo… pero con color. Punk, creo —pero no había forma de lo que estaba pensando fuera cierto. De ninguna manera. De ninguna manera, ¡en absoluto!

—¿Sabes cuántos años tiene?

De ninguna manera. No.

—17. Tal vez… tal vez 18. Creo —de ninguna manera.

—Oh —asintió, viéndose aun un poco perturbada —. Okay. Gracias.

—… ¿Por qué? —Alfred pensó que tenía la respuesta y eso lo molestaba. Arthur… era gay. Y tenía pareja. Así que no había manera…

—No hay razón, sólo estaba pensando.

Alfred miró la hamburguesa que aun estaba en su regazo, tomándola para darle un bocado. Hubo un largo silencio mientras comía y su mamá conducía, hasta que ya no hubo más comida y llegaron a casa.

OXOXOXOXO

—Vas a perder esta vez —dijo Kiku tranquilamente, arrugando un poco la nariz mientras sus pulgares presionaban el control. Se las arregló para golpear al personaje de Alfred, usando el momento de debilidad para desatar un combo que se había estado ahorrando en toda la batalla.

Yeah, eso crees.

—Eso es… —pero Kiku no intentó continuar.

Con Alfred, las conversaciones de esta mundana variedad serían interminables. Y Alfred estaba perfectamente al tanto de esto. Sonrió malignamente en el resplandor de la TV, poniendo todo su poder en el próximo ataque. El personaje de Kiku fue suspendido en el aire, en un constante estado de vuelo después de que un puñetazo tras otro le perforara el estomago. El personaje de Alfred se dio la vuelta, finalizando el combo obscenamente largo con una patada al aire. El personaje del japonés cayó al suelo en un montón y el signo de "Battle Over" saltó.

—Creo que es un nuevo record —dijo el americano con una sonrisa —. Treinta y tres segundos —con eso se estiró hasta dejar el control al pie de la cama.

Ese día en la escuela había sido muy tranquilo. Sólo clases y más clases. Alfred había decidido que día aburrido necesitaba ser terminado con cosas interesantes, por lo que había invitado a Kiku a un buen recorrido de juegos de luchas. Cabeza a cabeza.

Hubo un ligero zumbido proveniente de debajo la pierna de Alfred. Se deslizó, recuperando su hasta-ahora olvidado móvil de una capa de malvadas sabanas. Lo abrió.

—Mi personaje tenía menos salud. No me diste el tiempo suficiente para…

Wait wait wait. Shhhh! —agitó una mano hacia Kiku, los ojos pegados a su más reciente mensaje. Una enorme sonrisa se extendió en su rostro.

—¿Quién es? —preguntó el asiático suavemente, inclinándose un poco.

—¡Girasol! —dijo Alfred alegremente —. Ella no dijo nada en los últimos días y está de vuelta, ¡Mira!

Las cejas de Kiku se elevaron un poco mientras leía el mensaje. Una cálida sonrisa se extendió por sus labios y se giró hacia Alfred.

—Eso es estupendo.

Lo siento, ha sido mucho tiempo. Y creo que podrás conocerme pronto.

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Chto? Net! Nikogda!: ¿Qué? ¡No! ¡Nunca!

Ya znayu: Lo sé.

¡Adorable fanservice! ¿No les gusta lo mal que lo pasa Ivan con tanto roce? A mí sí, soy maligna :B

¡Muchas gracias por sus reviews! Nos vemos el próximo sábado.