Epilogo
Cuatro años más tarde, Lisbon ya había encontrado alguien con quien compartir su corazón. A pesar de las herida profunda que Jane había marcado en su ser, encontró un hombre bueno, el cual la estaba haciendo muy feliz.
Las cosas en el CBI iban bastante bien. Había otro consultor ofreciendo sus servicios profesionales. Casi igual de presumido que Jane, pero jamás se igualaba a él en carisma y simpatía. A veces caía sangrigordo. Todos extrañaban a Jane y nadie más que Lisbon, sabia la verdad del porque de su desaparición. El simplemente dejo una carta de renuncia y su tarjeta de identificación encima del escritorio de Hightower. Fue algo que lastimo a todos porque ellos hubiesen querido despedirse de el, pero las cosas no pasaron así.
Una tarde, Lisbon y su pareja decidieron ir a cenar a un restaurante fuera de la ciudad. Cenaron y luego decidieron pasar al área de entretenimiento del lugar. El sitio era muy acogedor. Había varias mesas de billar, algunas maquinas tragamonedas, algunas mesas para diferentes juegos de mesa.
Daniel: "Quieres algo de tomar amor?"
Lisbon: "No, estoy bien."
Daniel tomo un palo de billar y le dijo: "Voy a jugar una y nos vamos."
Lisbon: "Adelante."
Al otro lado del salón estaba un hombre en la barra con un palo de billar en su mano. Tenía su cabello rubio, largo por sus hombros y con unos rizos suaves al final de las puntas. Tenía una barba y candado bien arreglados y vestía unos jeans. Era un hombre muy guapo, aparentaba unos 42 a 45 anos. Lisbon vio como Daniel pidió un trago y le ofreció jugar una partida con él. El hombre asintió. Así que jugaron una partida. El rubio gano. "Vamos por la segunda" Dijo Daniel. El rubio volvió a ganar.
Daniel miro a Lisbon quien estaba mirando el juego.
Daniel: "Juega muy bien! Me quiere destronar!"
Lisbon sonrió divertida. El hombre miro a Lisbon a los ojos desde la mesa de billar. Al ella encontrarse con su mirada sintió un escalofrió. Esos ojos los había visto antes. No podía ser.
Tres partidas, las tres ganadas por el rubio. Los dos hombres se saludaron muy amablemente y hablaron un momento. El rubio le pago un round a Daniel y este sin saber por qué motivo lo invito a su mesa donde se encontraba Lisbon.
Daniel: "Teresa, te presento a Patrick. La verdad es que es demasiado bueno jugando billar. Me destrono! A mí! Que soy un experto!"
Jane: "Hola, soy Patrick. Mucho gusto."
Lisbon lo miraba con incredulidad y con una sonrisa tan sosa y falsa. Si hubiese estado sola, se hubiese abalanzado sobre él a besos y abrazos y quién sabe si hasta le hubiese pegado, pero estaba con su nueva pareja. Lo único que quería era salir corriendo gritando como una loca.
Lisbon: "Mucho gusto." Dijo tratando de mantenerse lo más normal posible. "Voy al baño un momento." Añadió.
Los dos hombres asintieron y se quedaron platicando en lo que ella regresaba. Entro al baño y se encerró en un cubículo. Se echo a llorar sentada en la tapa del inodoro. Pero no era de tristeza, era de felicidad. Hacía tres años que no lo veía. No sabía nada de él. No sabía dónde estaba, si estaba bien. Y ahí lo tenía en frente. No importa que no pudieran platicar. Lo tenía en frente! Se veía bien! Completamente cambiado de apariencia física, pero bello, hermoso como siempre! Saco todas sus emociones en el baño para poder tratar de estar tranquila en frente de el y que Daniel no se diera cuenta.
Salió del baño. Se asomo a su mesa. Allí estaban los dos, platicando tranquilamente, como si se conocieran desde hace mucho. Se quedo observándolos a ambos por unos minutos. Jamás se le paso por la mente que viviría algo así. Su corazón palpitaba fuertemente. Y supo en ese momento, que lo más seguro vería más seguido a ese sexy rubio desde ese día.
