Clark esperaba impaciente. Emil le había dicho que Oliver estaba bien, que su recuperación después del parto estaba siendo muy rápida y que su compañero era muy fuerte, que todo iba perfectamente. Aún así, Clark necesitaba ser completamente seguro. Ahora que podía ser completamente feliz con el hombre al que amaba y con dos niños preciosos no podía pensar que nada saliera mal por un simple error.

Emil salió del dormitorio. "¿Cómo están?"

"Clark tranquilo. Ya te lo dije cuando le di el alta a Oliver. Es un hombre muy fuerte, no esperaba que fuera a decir esto en tan pocos días, pero si se lo toma con calma, podrá empezar a levantarse de la cama en cuanto coma algo."

"¿Tan rápido? Quiero decir, es genial, pero no esperaba…"

"Lo se, pero en este caso la verdad es que no sabía que esperar; no estoy acostumbrado a llevar el embarazo de muchos hombres. Así que no sabría decirte si es algo normal o no." Clark suspiró, con una mezcla de alivio porque Oliver estuviera bien, junto con preocupación, por no saber si estaba del todo recuperado o había algo más que nadie sabía. "Lo digo en serio, tranquilo. Entra ahí con tu familia, consigue que Oiver descanse todo el día de hoy y empieza a disfrutar de las maravillas de ser padre. Deja que las cosas sigan su curso normal."

"Normal." Dijo una vez más Clark. "Si al menos supiera lo que normal significa en estos momentos."

Emil se despidió de su amigo, pero antes de marcharse del apartamento se dio la vuelta una vez más.

"Clark, espero no que no sea entrometerme mucho en vuestra relación, pero por el momento hasta que le cuerpo de Oliver vuelva a su estado normal, os aconsejaría tener… ya sabes, cuando os acosteís…" No era fácil decir eso y menos teniendo en cuenta lo extraño del caso. "No es el momento para tener otro hijo y teniendo en cuenta que no podemos estar seguros si la droga que le dio Tess Mercer ya no hace más efecto…"

"Usaremos protección, no te preocupes doctor." Más aliviado ahora por haberse quitado aquel peso de encima, Emil se fue y los dejó por fin solos, con la promesa de que volvería en un par de días para asegurarse que todo seguía estando bien.

- o -

Entró con cuidado en el dormitorio, no fuera a despertar a Oliver en el caso de que estuviera dormido. Sin embargo, no lo estaba, ni siquiera estaba en la cama, sino que estaba junto a la cuna de uno de los bebés, haciéndole carantoñas mientras la criatura si que dormía plácidamente.

"¿Se puede saber que haces levantado?" Clark en voz baja para no despertar a los niños. "Emil me ha dicho que podrías levantarte mañana, en cuanto recuperaras completamente las fuerzas."

"Estoy bien ya no me duele nada y quería ver a los niños. Tenerlos dentro nueve meses y no poder saber como eran ha sido bastante frustrante. Necesitaba asegurarme que he hecho un buen trabajo."

"¿De que estás hablando?"

Clark fue hasta su compañero y rodeó su cintura con cuidado. Se le hacía raro no notarla abultada y notar las patadas de ninguno de los bebés en su interior. Le parecía increíble que el tiempo hubiera pasado tan rápido como para tener a los dos bebes en sus cunas y pensar que en unos pocos meses comenzarían a andar.

"Tu no tenías que hacer ningún trabajo. Además creo que ya has hecho mucho, te has desvivido porque pudieran nacer." Le besó el cuello y lo escuchó suspirar. "No quiero volver a estar tan preocupado por ti."

"Lo se, pero desde el momento en que me dijiste que íbamos a ser padres supe que era lo más importante que tenía en la vida, que tu y los bebés sois mi vida y si les ocurriera algo, si por mi culpa…"

Con un movimiento rápido que hizo tambalear a Oliver, Clark le hizo darse la vuelta y colocó las manos sobre los brazos de su compañero. "Oliver, vamos, los niños están perfectamente sanos, Emil lo ha dicho. Pero también me ha dicho que tu tienes que tomarte las cosas con calma. Has tenido dos bebés, gemelos y tu cuerpo tiene que volver a la normalidad. Estamos en esto juntos, ¿no?" Oliver asintió y sonrió. "Entonces podemos hacerlo los dos. Tu descansas que te lo mereces después de estos meses y yo me ocupo de darles de comer y…"

"Lo siento pero acabo de hacerlo."

"Empiezas a darme miedo." Sonrió y tiró de él hasta la cama. Sin decir nada Oliver le siguió y se sentó. "Creo que va siendo hora que te tomes unas pequeñas vacaciones, ¿Qué me dices si te tumbas un rato, duermes todo lo que necesites y cuando tengas hambre te preparo algo especial?"

Clark alcanzó las piernas de Oliver y lo tumbó en la cama. Masajeó sus tensos músculos hasta que consiguió que, como si se tratara de un pequeño gato, se recostara más, cerrara los ojos y empezara a ronronear. Sin duda le gustaba cuidar a su compañero, hacerle sentir bien y por lo menos hacerle la maternidad mucho más sencilla. Acomodó las almohadas en su espalda y lo cubrió con la ropa de cama, antes de sentarse a su lado y besarle en los labios.

"¿Mejor?"

Oliver rodeó el cuello de Clark con ambos brazos y le hizo tumbarse a su lado en la cama, para sí poder apoyarse sobre él y prestar atención al latido de su corazón, que siempre le relajaba. "Gracias. Por cierto ¿has dicho que vas a cocinar? ¿Tu cocinando? Eso si que va a ser interesantes verlo."

"Pues no lo vas a ver porque no te vas a levantar de esta cama hasta mañana. Palabras del médico." Oliver remugó algo en voz baja, pero la boca de Clark, de nuevo sobre la suya le hizo callarse y olvidarse de lo poco que le gustaba estar enfermo y tener que quedarse mucho tiempo en cama.

"Además, cuando he dicho cocinar, siempre puedo pedirle a tu cocinero que nos prepare algo. Creo que él sabe tan bien como yo que te encanta el pato a la pequinesa y que la carne te gusta en su punto porque no soportas la sangre."

"Entonces te vas a quedar aquí."

"Claro. Ven." Oliver se acomodó mejor en los brazos de Clark. "No me puedo creer que esto sea real." Clark tenía puesta la mirada en la dos cunas en las que dormían sus dos hijos. "Hace unos meses no me podía creer que me hubieras pedido que me casara contigo y ahora míranos, matrimonio y con dos niños. Parece que dentro de un momento me vaya a despertar de este maravilloso sueño."

"No digas eso." Las manos de Oliver se acomodaron alrededor de la cintura de Clark también y entrelazó las piernas con las de su compañero, como si tuviera miedo que Clark pudiera desaparecer de su lado en algún momento.

"Lo siento tan sólo estaba pensando en voz alta." Clark besó la cabeza de Oliver y cerró los ojos mientras el dulce aroma de su cabello lo embriagaba por completo. "¿Te acuerdas cuando te dije que deseaba que mi padre estuviera aquí?" Oliver asintió mientas poco a poco se iba a quedando adormecido con la voz de Clark y las caricias que estaba haciendo por su espalda. "Pues creo estar viéndolo cuando miró a Jonathan. Ya se que él y yo no teníamos ningún parentesco genético ni nada parecido; pero por mi raro que parezca cuando miro a nuestro hijo, siento que mi padre está ahí."

"Tu padre estaría orgulloso de ti." Dijo Oliver alargando cada palabra entre sueños.

- o -

"Ser padre es maravilloso Clark." El muchacho abrió los ojos asombrado por escuchar con tanta claridad la voz de su padre. No estaba seguro cuando se había quedado dormido, pero al ver allí delante de la cama a Jonathan Kent, se preguntó si estaba soñando o aquello era algún tipo de alucinación.

"¿Papá?"

"No te preocupes hijo mío. Realmente no estoy aquí y no te has vuelto loco. Creo que esto es cosa de Jor-el, una especie de regalo por el nacimiento de los niños o algo así. Me ha traído, estamos en tus sueños, para poder decirte lo mucho que te quiero y lo feliz que estoy de ver que tu eres feliz."

"Entonces eres tu de verdad."

Jonathan se acercó a las cunas y acarició las mejillas de los dos bebés que dormían tranquilamente.

"Ojala fuera real, pero creo que soy algo así como un holograma, aunque no estoy muy seguro. Sin embargo, mis sentimientos son totalmente reales, lo orgulloso que estoy de ti es real y la alegría que siento al ver a mis dos nietos se que son auténticos sentimientos."

Clark se levantó de la cama, apartándose cuidadosamente de Oliver para no molestarle.

"Tranquilo, estamo dentro de tu sueño así que no se va a despertar. Por cierto, enhorabuena por la boda. Oliver me gusta. Me sorprendió saber que te habías enamorado de un hombre, pero es un buen chico y se que te adora, jamás te haría daño."

Clark se volvió hacia la cama y sonrió. Jonathan tenía razón, Clark no podía estar mas enamorado de Oliver y más sabiendo lo mucho que le quería a él. desde que estaban juntos, jamás había tenido dudas de que Oliver era el hombre de su vida.

"Y no voy a negar que durante un tiempo me entristeció pensar que no me ibas a hacer abuelo. pero bueno, ya veo que eso no tampoco ha sido un impedimento para ti. Los niños que has tenido son preciosos Clark."

"Si lo se, son lo mejor que me ha pasado en la vida desde que conocí a Oliver. Se que te parecerá una tontería, pero cada vez que miró a Jonathan." Su padre sonrió ante el nombre con orgullo. "Cada vez que lo miró, siento que estás con nosotros, como si formaras parte del niño. Me pregunto como es posible."

"También yo lo he notado. Siento una conexión con el bebé y eso me hace sentir todavía más orgulloso, porque se que entonces siempre voy a seguir estando a tu lado." Jonathan se miró las manos. "Creo que tengo que marcharme ya."

"No, espera. Necesito que me digas…"

"Clark, hijo, mi tiempo ha pasado, ahora eres un hombre hecho y derecho, tienes tu familia, tu marido y acabas de tener dos niños preciosos. Yo tan sólo soy un recuerdo para ti, una parte de tu vida que has dejado atrás. Tan sólo quiero que nunca me olvides, porque siempre, en tu corazón estaré ahí, cuidando de vosotros y como no, de mis nietos."

"¡Espera!"

Clark se incorporó de golpe en la cama. Entre el rápido movimiento y el grito, Oliver se despertó alterado.

"¿Qué ocurre?"

Clark no estaba en la cama, no estaba a su lado. Se incorporó y buscó por la habitación. Entonces lo encontró, junto a la cuna de Jonathan, con el bebé en brazos, acunándolo y tarareándole una canción. Quería levantarse, ir hacia él y compartir ese momento, pero no lo hizo, había llegado el momento de hacerle caso a su marido.

"¿Va todo bien?" Dijo desde la cama.

Clark se acercó y se sentó a su lado, con el niño lo suficientemente cerca para que Oliver lo pudiera ver. Clark le besó con ternura y un momento después Oliver se incorporó más, al mismo tiempo que Clark se apoyaba en su pecho con el niño entre sus brazos y juntos protegían al niño.

"Ahora si."