CAPÍTULO 11

Cuando llegó a donde Hugo lo había citado y vio el motivo de su llamada sintió un escalofrío en el cuerpo que le hizo olvidar lo mortificado que estaba por la situación vivida momentos antes con Kate.

Cuando algún ciudadano denunciaba algo que podía tener algún signo de ser obra de un vampiro Linus acudía a alguno de sus hombres para que limpiaran pruebas. Era el procedimiento habitual. Aunque también lo era que el responsable en cuestión se ocupase de no dejar huellas demasiado evidentes de lo que había hecho.

En este caso no fue así. James se encontró con una verdadera carnicería. El apartamento estaba cerca de la facultad de ciencias y constaba de tres dormitorios, una cocina y un baño. Era el típico piso de estudiantes y por los restos de alcohol habían celebrado una fiesta. La última.

Cinco jóvenes de unos veinte años yacían semidesnudos y esparcidos por el salón. Dos de ellos en el sofá y el resto en el suelo. Había sangre por toda la estancia y sus expresiones de terror y las marcas en el cuello indicaban a las claras lo que había pasado.

Había habido una orgía de sexo, alcohol y muerte.

- Quien quiera que sea el que haya hecho esto se ha pasado tres pueblos- dijo Hugo observando la escena

- La que haya hecho esto, Hugo- dijo James con los brazos en jarras

- Sabes quién ha sido?- dijo Hurley mirándole a los ojos

- Creo que si- dijo James sacando el revolver y colocándole el silenciador

Tenía que parecer un asesinato. Una matanza propia de un loco, así que harían lo que tenían que hacer. Disparar a los cuerpos y disimular las incisiones en el cuello con cortes y disparos. De la ausencia de sangre se encargaría Hugo en su informe.

Era una tarea desagradable pero James estaba acostumbrado a hacerla. De todos modos, y aunque su respeto por la vida humana era escaso, aquello había sido excesivo. Eran demasiado jóvenes y eso no respondía a la necesidad de alimentarse, sino al placer por asesinar.

Podía jurar quién era la responsable de aquella matanza. Sólo había conocido a uno de los suyos capaz de semejante atrocidad. Y si eso era así, si ella estaba en Los Ángeles significaba que había vuelto a dar con él.

Un nuevo escalofrío corrió a lo largo de su espina dorsal. No era capaz de enfrentarse a ella ahora. No con Kate de por medio. Ella era poderosa. Muy fuerte. Mucho más que él. Pero eso no era lo peor. Lo más grave era que no quedaba rastro de humanidad en ella. Era cruel y desalmada. Disfrutaba matando y haciendo sufrir. No le bastaba con satisfacer su sed. Necesitaba provocar terror, quitar la vida lentamente mientras la víctima suplicaba horrorizada.

James lo sabía más que nadie. La mujer que lo transformó en lo que hoy era, la que lo enseñó a matar había vuelto a encontrarlo.

Cuando Kate abrió la puerta del apartamento de James se encontró frente a una mujer rubia, de una belleza fría. Ojos azules y directos. Un escalofrío recorrió su cuerpo a pesar de que la mujer sonreía con aparente cordialidad.

- Perdona, creo que me he confundido. Busco el apartamento de James Ford- dijo sonriente

- Es este- dijo Kate nerviosa- Pero no está en casa. Ha salido.

La mujer la miró mostrando una cierta sorpresa. Recorrió su cuerpo de pies a cabeza. Inspeccionándola sin ningún reparo. Observándola con una pizca de desprecio.

- Entonces esperaré- dijo abriendo la puerta y entrando sin preguntar

Kate se quedó mirando sin saber qué hacer. Algo le decía que debía marcharse de allí cuanto antes, pero una vez más la curiosidad fue más grande y se quedó allí de pie. Observando a esa mujer que miraba a su alrededor con arrogancia.

Caminaba elegantemente por el salón, escudriñando cada detalle. Con una sonrisa en los labios que le helaba la sangre. Se quitó el abrigo negro que llevaba y lo lanzó sobre el sofá. Llevaba un vestido color burdeos que se ceñía a su figura marcando un cuerpo perfecto. Su larga melena rubia destacaba sobre la espalda pálida que llevaba descubierta.

Kate se sentía completamente insignificante ante esa mujer que demostraba tener una seguridad en si misma apabullante. Y el pijama que llevaba no contribuía a que se sintiese mejor.

- Me llamo Juliet. Tú quién eres?- dijo mirándola directamente a los ojos

- Kate- dijo ella cruzándose de brazos en actitud defensiva

- Kate- repitió ella deslizando su mano de modo juguetón sobre la mesa- Y qué haces aquí, Kate, en pijama?

- Soy su novia- dijo Kate levantando la cabeza con altivez- Y tú quién eres?

Si pretendía intimidarla iba a hacerle frente.

- Novia? James no tiene novias- dijo Juliet riendo

- Te he preguntado quién eres- dijo ella con seriedad

- Una vieja amiga- volvía a sonreír y a juguetear con la mesa- Me he instalado recientemente en la ciudad, he sabido que estaba aquí y quiero saludarlo.

- Pues tendrás que venir en otro momento porque, como ya te he dicho, ha salido- dijo Kate impaciente

- He dicho que voy a esperarle- dijo Juliet con una dureza en la mirada que le provocó de nuevo otro escalofrío

Juliet se sentó en el sofá y cruzó las piernas elegantemente. Sacó un paquete de tabaco del bolso y encendió un cigarrillo tranquilamente.

- Me das un cenicero, encanto o prefieres que manche el suelo?- dijo sin dejar de sonreír

Kate se descolocó un poco. No había visto ceniceros mientras registró el apartamento. Pasó la vista nerviosa por el salón intentando descubrir alguno.

- Tranquila, niña. Supongo que no estás muy familiarizada con la casa- dijo Juliet tirando la ceniza en el suelo

- Oye, Juliet. James tardará. Creo que es mejor que me dejes tu teléfono o tu dirección. Le daré tu recado- dijo Kate intentando ser cordial. Algo le decía que esa mujer era un problema y si James volvía a casa y la encontraba a ella allí y descubría que se había colado en su casa ella misma tendría otro bien gordo.

- Por qué no lo llamas y le dices que estoy aquí?- dijo Juliet con malicia- O mejor aún, yo lo haré. Dime su número.

- No, no. Lo avisaré- dijo Kate metiéndose en el dormitorio

Cerró la puerta intentando pensar en una escapatoria que no tenía. Si se largaba del apartamento esa mujer le diría quién le había abierto la puerta. No había modo de evitar que él descubriera que había estado en su casa. Pero eso a estas alturas era lo que menos le preocupaba. Esa mujer no le gustaba en absoluto. Le ponía francamente nerviosa y la idea de dejarla allí, en su casa, le parecía muy mala. De modo que cogió el teléfono de la mesita de noche y marcó su número respirando hondo.

A James le dio un vuelco el corazón al ver su propio número de teléfono reflejado en la pantalla de su móvil.

- Quién demonios?...

- Soy yo, James- interrumpió ella

- Kate, qué coño haces en mi casa?- su tono era implacable y podía adivinar lo furioso que estaba

- Eso ahora no importa, James. Hay una mujer aquí. Juliet. Dice que no piensa marcharse hasta que…

- Lárgate de ahí, Kate!- interrumpió con un grito hondo

- James, no voy a dejarla aquí. Esta tía no me gusta y…

- Escúchame!- dijo él con desesperación- Sal de la puta casa. Métete en la tuya y cierra la puerta y las ventanas. No abras a nadie que no sea yo.

- Pero…

- Haz lo que te digo!- gritó él con furia- Por el amor de Dios, Kate. Hazme caso. Confía en mí.

El teléfono temblaba en sus manos. Podía sentir la desesperación, incluso el pánico en la voz de James. Y por esa misma razón no pensaba marcharse de allí.

- No tardes, por favor- dijo aferrándose al auricular

Salió de la habitación y fingió una sonrisa. Kate no tenía miedo. Nunca lo había tenido. Demonios! Era policía! Pero por algún motivo esa mujer le ponía los pelos de punta y la actitud de James no hizo sino incrementar ese nerviosismo. Además, iba en pijama y no tenía su arma encima.

- Viene en seguida- dijo intentando ser amable

- Muy bien- contestó complacida- Y dime, Kate, vives aquí?

- No, en realidad nos conocemos hace poco tiempo

- Hace cuánto?

- Hace poco

- Entiendo

La situación era francamente tensa, aunque la rubia parecía estar de lo más tranquila y relajada en aquel sofá.

Pasaron unos diez minutos durante los cuales, Juliet se dedicó a parlotear distendidamente del maravilloso clima de los Ángeles y de lo mal que le sentaba el sol a su piel.

Kate permanecía de pie junto a la mesa, cerca de la entrada. Sintiéndose como una estúpida y deseando que James regresase pronto. Finalmente apareció y el alivio que sintió al verlo se convirtió en temor al ver una expresión de rabia muy intensa en sus ojos.

- Qué cojones haces aquí?- dijo mirándola con frialdad- Qué coño haces en mi casa?

Kate no podía creer que le hablase de ese modo y que la mirase con tanto desprecio

- James! No seas brusco con la chica. Es un encanto- dijo Juliet divertida con la escena

La cogió del brazo con fuerza y la empujó hacia la escalera.

- Lárgate de aquí y no vuelvas a poner un pie en esta casa o lo lamentarás!- dijo con todo el odio que pudo

Cerró de un portazo y respiró hondo para serenarse. Sacó un paquete de tabaco y se encendió un pitillo.

- James, esa chica va en pijama- dijo Juliet sonriendo

Más valdría que saliera bien esa comedia o se convertiría en tragedia- pensó dando una profunda calada al cigarrillo.

- Esa chica es una loca. Vive dos pisos más abajo y debe haberse colado aquí- dijo con seriedad

- Dice que es tu novia

- Mi novia- dijo sonriendo con desprecio- Me la he tirado un par de veces. Tiene un buen culo.

- Pues si se pone pesada ya sabes cuál es la solución- dijo Juliet sonriendo

- Se lo que tengo que hacer, Jules y se manejar a las fulanas. Pero dime, a qué demonios has venido?

- A saludarte, James- dijo Juliet levantándose del sofá

Caminó por el salón exhibiéndose con una sonrisa burlona en el rostro.

- Piensas instalarte aquí?- preguntó él con indiferencia

- Lo cierto es que no, James. Tengo planes y tú estás en ellos- dijo ella mirándolo directamente a los ojos

- Hace mucho tiempo que tú no entras en los míos, Jules- dijo James con dureza

- Pero estos pueden interesarte

- No me interesa nada que venga de ti

- Estoy planeando un buen golpe. Me he estado moviendo y creo que en poco tiempo entraré en el consejo- dijo ella ignorando sus desplantes

- En el consejo? Que yo sepa está completo

- Lo está, James. De momento- dijo ella mostrando una sonrisa cruel- Pero en cuanto haya una vacante Jacob me ha prometido que seré yo quien la ocupe.

- Y qué pinto yo en toda esa mierda?

- Tú vas a facilitar las cosas provocando que se produzca esa vacante

- Entiendo- dijo él dando otra calada al cigarro- Quieres que elimine a un miembro del consejo, no es eso?

- Veo que sigues siendo tan listo como siempre, James

- En realidad creo que más listo porque no pienso hacer lo que dices, Jules- dijo él sonriendo- Ya no soy tu lacayo y creo que la última vez que nos vimos te dejé claro lo que pienso de ti.

La expresión de Juliet se volvió dura y fría.

- Harás exactamente lo que yo quiera que hagas- dijo mirándolo fijamente a los ojos

- O qué, Jules? Vas a matarme?- dijo él desafiándola- Hazlo, vamos.

- Me debes todo lo que eres- dijo ella con rabia

- No te debo nada!- gritó él cogiéndola fuertemente del brazo- Te he pagado durante siglos por algo que no te pedí! Por convertirme en algo que detesto!

- Eres un desagradecido! Y un imbécil! Podrías tenerlo todo. Todo! Entiendes? Poder, riqueza, mujeres. Yo podría dártelo. Pero eres un gilipollas que no sabe apreciar la suerte que tiene! Eres patético!- dijo mirándolo con desprecio- Trabajando como un humano, viviendo como un humano. Follándote a jovencitas sin cerebro. Me das pena, James!

- Y tú a mí asco- dijo él soltándole el brazo con rabia- Búscate a otro, Jules!

- Muy bien, James. Tú te lo pierdes- dijo ella cogiendo su abrigo- Al fin y al cabo sigues siendo un campesino sin ambición. Me equivoqué contigo.

- Lástima que lo descubras ahora- dijo él cruzando los brazos

- Hubo un tiempo que fuiste feliz a mi lado

- Feliz, Jules?- una amarga carcajada surgió de su boca- Ninguno de los dos sabemos lo que es eso.

- Volveremos a encontrarnos, James. No lo dudes- dijo ella saliendo del apartamento

Se apoyó contra la puerta esperando y agudizando el oído. Cuando escuchó el ascensor salió de su casa como alma que lleva el diablo y bajó por las escaleras.