holaa! Siento mi retraso y como recompensa un super capitulo d jejeje a ver si me sale bien largo.. Disfruten!

CAPÍTULO 10: Recordar

Despertaba como cualquier otro día en CC. Bostecé y me levanté a regañadientes. "¡Maldito despertador!" - Pensé agresivamente. Si no fuera porque aún tenía algo de cordura, hubiera tirado ese despertador por la ventana. Aunque seguramente seguiría sonando. Tenía dos opciones: Lo tiraba, o lo apagaba. Opté por la segunda ya que no quería ningún problema desde tan temprano. Estiré mis brazos, seguidamente de mis piernas y me dirigí al cuarto de baño. Cerré la puerta con pestillo y me dispuse a bañarme. Me deshice de mi ropa, y entré a la ducha. Encendí el grifo y el agua caía desde arriba, tibia, casi caliente, casi. Empezaba a pensar sobre cómo comenzaría mi día después de salir por la puerta de mi hogar, ya había quedado con Yamcha hoy, y no podía fallarle, así que tendría que dejar a un lado los planos de los robots para ir por ahí con su amado. Un grito amable y reconfortante, algo extrañamente raro, me hizo salir de mis pensamientos. Reconocería esa voz en cualquier parte del mundo. "Mamá." Cerré el grifo y salí de la ducha. Me envolví una toalla a mi alrededor, abrí el pestillo y salí del baño. Mi madre se encontraba ya sentada en una silla de mi habitación. - ¡MAMÁ! ¡Podría haber estado desnuda! - Me enojé un poco, pero no demasiado, así que luego sonreí como solo yo sabía hacer.

Me acercó a ella y me senté en la silla de al lado. Me tocó la mejilla, parecía triste, y no sabía porqué. Sonreía tristemente, con una de esas expresiones de hoy no. Me preocupé y ella abrió la boca, diciendo algo que no me esperaba. - Querida, hoy tu padre está muy ocupado con sus inventos y... - Calló. Sabía que diría, pero guardé silencio para que ella continuara. - Y hoy tiene unas reuniones muy importantes con las que puede hacer buenas negociaciones. - Guardó otra vez el mismo silencio de antes, y fingió una sonrisa, que rápidamente desapareció. Aunque seguía igual de tranquila que antes. - Y no puede ir a esas reuniones, así que pensó en si podías ir tú. - Me cogió de las manos. Esa mirada parecía alegre y triste a la vez, aún en estos casos ella seguía contenta, era extraño y algo asustadizo eso. - Siento que hayas quedado con Yamcha, cariño, pero pronto serás la Presidenta de la Corporación Cápsula, y ésto te vendría bien. - Asentí con la cabeza, forzándome a enseñarle una sonrisa. Me dio un beso en la frente y salió de mi habitación. "¡Demonios! Espero que Yamcha lo entienda." - Me dije a mí misma. Abrí el armario y saqué un top violeta con unos jeans y una chaqueta vaquera. Me puse unos zapatos deportivos, hoy iba a ir como yo quisiera, aunque me iba a ganar una bronca.

Bajé escaleras abajo con mi madre tan sonriente como si nada hubiera pasado. - ¿Quieres Crepes o algo de fruta, Bulmita? - No sabía bien qué decir. Pero hacía tiempo que no desayunaba fruta, y mi padre siempre se la comía antes de que yo probara bocado.

- Fruta. - No me hacía gracia la idea de desaprovechar un día en reuniones y papeles, no era una vida digna de la Gran Bulma Briefs, pero si así haría feliz a papá pues no puedo negarme. Odiaba ese nombre, Bulmita. Era algo que no soportaba viniendo de mi madre, pero antes de que pudiera replicar me puso un plato lleno de distintos tipos de frutas. ¡Qué buena pinta! "Dejaré esta vez pasarlo, mamá. Pero solo hoy!" - Pensé. Sonreí como creo que solo lo haría ahora en todo el día y me puse a comer la fruta. Al terminar me levanté y puse el plato en el fregadero. - Estaba riquísimo, a ver si escondes algo para que papá no coja. - Rió. Yo salí en dirección a la oficina de mi padre, donde a la izquierda se encontraba la sala de reuniones. Empezaron a llegar los primeros negociadores, que no paraban de mirar a mis pechos. "Menudo par de pervertidos". No dije nada, pues no quería arruinar un contrato, y así pasé todo el día...

Varias horas después, estaba más que aburrida, y aún quedaban unas dos o tres reuniones, pero ahora iba al despacho de papá para los papeles, antes de ponerme a firmarlos y leerlos, un Yamcha enfadado aparecía por esa puerta cristalina sentándose, y de gracias a Dios que no hacía temblar la mesa. - ¡BULMA! - Gritó furioso. "¡Oh demonios! Se me olvidó llamarle." Era eso... "Bravo Bulma, ¡ahora has conseguido que tu relación se fastidie!" Solo pude poner una cara de enojo y tristeza a la vez.

Me levanté del asiento quedándome cara a cara con Yamcha. - ¡NO ME GRITES! - No soportaba que me echaran la culpa, pero claro, a veces la tenía. - ¡SE ME OLVIDÓ LLAMARTE! ¿¡Vale!? - Me calmé un poco, pero él solo seguía gritando.

No oía nada, estaba absorta en mis pensamientos, él al darse cuenta, me agitó un poco, aún con enfado, y volvió a gritar. - ¡No te preocupes, mujer! ¡TU SIGUE IGNORÁNDOME! - Dijo en un grito. Se me hacía conocido el que me llamaran mujer, en vez de Bulma. De pronto se me pasó la imagen del chico de pelo azabache en forma de flama, con ese ceño fruncido, y esos ojos negros y profundos... ¿Por qué me sonaba a que lo conocía de algo? Bueno, "estás aparte de distraída, loca". ¡Cómo iba a conocer a alguien que nunca había visto! Observé a Yamcha marchándose de la oficina, y yo solo pude caer en una silla, abrumada por todo lo que acaba de pasar. "La has cagado, Bulma". Solo pude salir salir del despacho y avisar a la secretaria de que aplazara las próximas reuniones. Ella asintió y yo me marché en dirección a mi casa.

Al llegar, encontré a una Bunny Briefs alegre, como siempre, y a un Trunks Briefs, paseando de un lado a otro. "Creo que se enteró del aplazamiento de las reuniones"... Suspiré, y me adentré en la casa. - ¡BULMA! - Gritó papá. - ¡Cómo se te ocurre aplazar esas reuniones! ¿Ah? ¡ERAN MUY IMPORTANTES! - No pude soportarlo más, tanta tensión me hacía ver borroso y me sentía confusa, primero el chico ese, Vegeta, luego Yamcha y ahora papá. Solo pude pestañear una vez más, antes de caer al suelo, abrumada por tantas peleas hoy.

Unas horas más tarde...

Empecé a abrir los ojos lentamente. Aún seguía viendo algo borroso, pero poco a poco la vista se fue adaptando. Al cabo de unos minutos, mi visión se aclaró y pude contemplar que estaba en un cuarto de hospital, con mi madre cogiéndome la mano, despierta. - ¡Querida, qué bien que despiertas! - Se abalanzó sobre mí, dándome un gran abrazo. Yo correspondí a dicho abrazo, y luego se separó de mí. - Voy a llamar al Doctor. - Yo asentí con la cabeza, intentando recordar los últimos acontecimientos antes de mi desmayo.

Varios segundos después, el Doctor apareció por la puerta seguida de mi madre, y de mi padre. Se acercó a mí, observando si estaba bien o algo, creo. - Vaya, al fin despertaste. - Se limitó a sonreír. De una estantería con expedientes y carpetas, entre otras cosas, cogió una en especial, y la abrió. La miró detenidamente, y luego empezó a leer, mirándome cada dos por tres, claro. Al final cerró la carpeta y se dirigió hacia mí. - Bulma, ¿te encuentras bien? - Yo asentí, nuevamente. - Tienes algo que se llama, exceso de estrés. - Solo seguí callada, el continuó. - Es algo raro, pero parece que te ha pasado. Verás, tienes mucho estrés en tu cuerpo y mente, es decir, tienes mucho trabajo o peleas, lo más normal en el estrés. - Y eso era cierto. Esta semana había tenido bastante trabajo y muchas peleas, más de las que quisiera. - Y si no aligeras ese estrés, puede que te desmayes muy a menudo y luego te ocurra algo en el corazón. - Lo entendí perfectamente, solo que con lágrimas en los ojos. Eso no iba a ser posible, porque Yamcha no lo entendería, y mis padres me tratarían como si fuera de cristal, y eso sería mucho estrés. - Quítate ese estrés como tú quieras, pero pronto. Porque como he visto, si sigues con esas responsabilidades y problemas, no cabe duda de que en un mes o menos, estarás en el hospital nuevamente. - Yo asentí, y el dejó la carpeta en una silla, se marchó de la habitación, no sin antes decir que ya podía regresar a casa.

Él le había explicado todo a mis padres, y ellos obviamente ahora me tratarían como una princesa. No es que eso no me gustara, pero no podría hacer prácticamente nada. Ni robots, ni siquiera bajar las escaleras, tal y como es mi madre. - ¡Bulmita, cariño! - Se apresuró a decir, yo negué con la cabeza, y fingí una sonrisa, que al parecer, mi padre no notó. Seguía con esa expresión seria. Seguramente hasta que no se me pasase lo que vendría a ser el exceso de estrés, no me dirigiría la palabra, y eso me angustiaba. Yo quería arreglar las cosas con él, pero no me dejaría. Mi madre me ayudó a bajar de la cama. ¡Oh, ya ha empezado! Mi padre se marchó, mientras que mamá se quedaba en mi ayuda.

Me zafé de su ayuda y solo dije rápidamente algo antes de que lo intentara de nuevo. - ¡ESTOY BIEN! - Dije sin poder contener un grito. Ella insistió, y al final tuve que aceptar su ayuda. Llegamos tan rápido a casa como fuera posible. De repente, me encontraba en el sofá tumbada, sin que nadie me dijera nada. - Mamá, voy al laborato... - Ella me interrumpió con unas palabras que no me agradaron.

Definitivamente, odiaba esa orden. - No vas a construir nada en el próximo mes. ¿Vale? - Sonrió, tratando de calmarme, pero no lo consiguió. Yo solo quería construir, eso me ayudaba en mi estrés, ¿no? Negué con la cabeza y me iba a levantar, cuando me puso una mano en mi pecho, obligándome a tumbarme nuevamente en el sofá. - ¡Es por tu bien, cariño! Venga, prepararé un bocadillo de tortilla, tus favoritos. - Volvió a sonreír, y eso me causaba terror. Fue hacia la cocina, y yo opté por coger el móvil y llamar a Chi Chi.

¡Sí! Me lo cogió. - ¿Bulma? ¿Qué pasa? - Respondió alegre y preocupada a la vez.

Yo solo pude alegrarme al oír que estaba bien. - ¿Puedes venir a casa, por favor? - Casi supliqué, casi. Ella seguramente no podría resistirse, pero seguí insistiendo.

Se notaba que estaba nerviosa, así que dejé que hablase. - Es que... Yo... - Estaba llorando, su respiración era agitada, y no podía contener las lágrimas. - Iré... - Dijo lo más calmada posible. Antes de que pudiera decir nada, colgó. Mi madre había vuelto con un bocadillo de tortilla, y yo lo probé con gusto. Sonrió y se fue a lavar los platos.

En una media hora aproximada, Chi Chi se encontraba tocando el timbre de mi casa, y yo me levanté, asintiendo a mi madre de que no se preocupara. Cuando abrí, mi amiga estaba triste, sollozando, pero se quitó las lágrimas, y la ofrecí a ir a mi habitación a hablar. Ella aceptó, y tras cerrar la puerta de mi cuarto, nos encontrábamos sentadas en mi cama. Intentaba calmar a Chi Chi, por suerte, lo conseguí. - ¿Por qué lloras, Chi Chi? ¿Qué sucede? - Le pregunté curiosa y preocupada, mi querida amiga no era de las que lloraban con facilidad, y me relató lo sucedido.

FLASHBACK

[Chi Chi] Me encontraba tumbada en mi cama individual, Goku me abanicaba con una hoja de papel doblada a la mitad. Aún no me creía lo que me había contado Vegeta. Había pasado todo un día desmayada, según mi querido Goku, cosa que no me importó. Pero, Bulma había perdido la memoria, mi gran amiga no se acordaba de Goku ni de Vegeta, pero sobre todo, actuaría como si no hubiera sucedido nada, y eso me preocupaba. Alguien tocó a la puerta, y mi apuesto hombre abrió la puerta. Era Vegeta. Traía una mala cara, y nos contó todo lo sucedido. Aún seguía abrumada por la noticia.

- No me lo puedo creer. - Exclamé. - ¡ERES UN IDIOTA! - Grité hacia Vegeta. - ¡Cómo se te ocurre pedir ese deseo! - Estaba cegada de tristeza e ira, pero aún podía controlarme. Sabía que debía callar, si no quería que Vegeta me matase, pero eso no me preocupaba, Goku estaba a mi lado y me protegería siempre.

Vegeta negó con la cabeza. - ¡No fue mi culpa, estúpida! - Callé, y esperé que dijera algo más. - Tenemos que largarnos de aquí, ¿entendido? - Yo asentí, y Goku también, pero tardaríamos mucho en llegar. No sabía por qué Vegeta quería marcharse de aquí, aunque imaginando como lo trataría ese tal Freezer, pues no era de extrañar. - Conozco una nave escondida en un laboratorio secreto de Freezer. Es la más rápida que se ha construido en mi estadía aquí. - Sonreí. Parece que no era tan idiota como pensaba.

- ¡A qué esperamos! ¡Vamos! - Vegeta nos dirigió al Laboratorio 867, nunca lo había visto. "De ahí Laboratorio Secreto, tonta" - Me dije a mí misma. Subimos a la nave cuidadosamente, y Goku puso los motores en marcha. En dos minutos, ya estábamos en el espacio. - Tardaremos un día como mucho en llegar a la Tierra. - Casi salto de alegría, si no fuera porque haría el ridículo. No lo hice.

Casi un día después, ya habíamos aterrizado en mi hogar, la Tierra, y salí de la nave corriendo. Nos encontrábamos en unas Montañas. Las Montañas Paoz, donde algún día ella tenía el sueño de vivir allí. Me abracé a Goku, mientras que Vegeta ponía cara de asco. - Adiós. - Dijo simplemente, y se fue volando a quién sabe dónde. Pero eso me daba igual, yo tenía a MI Goku y nadie me lo quitaría. Le agarré de la camisa, y lo atraje hacia mí, dándole un beso apasionado.

FIN FLASHBACK

Puse cara extrañada, así que Vegeta estaba en la Tierra... - ¿Y por eso estás triste? - Pregunté. La verdad, es una historia bonita, no triste. Yo me alegraría, y no sé por qué, sentía una especie de aprecio hacia Vegeta, aunque no lo conocía de nada. Si le viera más de cerca, si tan solo me hablase... Pero parecía ser imposible, por lo que dijo Chi Chi, es serio, y encima vuela. ¡Quién se lo creería! Si tal vez se lo contara a Krilin, tal vez sería más creíble, siempre y cuando, éste acepte creer esa historia.

Chi Chi negó con la cabeza, y suspiró. - Eso es la historia alegre. - La observé un momento, e hice un gesto indicándole que siguiera. - Es que yo... Yo yo... - Se puso a temblar. Yo le sujeté las manos y la abracé. Lloraba nuevamente, ¿no será...? ¡Oh por Kami! - Estoy embarazada Bulma... - Sus manos dejaron de temblar, y se deshizo de mi abrazo. Ahora tenía una cara de horror, y la mía es de sorpresa, casi que me desmayo, si no es porque Chi Chi me grita, y vuelvo a la realidad...

Pero yo no le veía nada de malo, aparte de que es muy joven. A demás, con Goku, que según ella, es muy fuerte, ¿cómo está triste? - Pues yo no le veo nada malo a tu embarazo Chi Chi. - Le dije directamente. Entonces comprendí, ¿Goku lo sabía...? Otra vez, la he fastidiado.

- ¡No! Ese es el problema. - Gritó con fuerza y con sollozos. - ¿Y qué pasa si se lo toma a mal? ¡Bulma, tienes que ayudarme! - Siguió llorando, yo la calmé, y tras varias horas de altos y bajos, me despedí de ella con una sonrisa. Se lo diría a Goku, y si mañana viene triste, es porque la noticia fue mal, aunque espero que ese tal Goku lo acepte, y no sea malo... - Ah, Bulma... - Me dijo antes de irse por la puerta. - Por favor, no me digas que de verdad has olvidado a Vegeta... - Suspiré y asentí. - Esto va a ser malo... Bueno, adiós. - Se despidió con la mano y salió a la calle. Yo sentía que conocía de algo a ese chico, pero ¿de qué?

Era raro, sentir que conoces a alguien, pero no lo conoces.

Es extraño sentirse atraída por él.

Era terrorífico pensar que él si te conoce.

Es confuso.

"Estoy confusa." ¿De verdad conocía a aquel chico de cabellos flama y azabache? "¿Es verdad que estoy atraída hacia él?" Hacia un desconocido... "Alguien realmente familiar y desconocido". No sabía que pensar, así que simplemente me limité a acostarme en mi cama. Me fui a mi habitación, y sin cambiarme de ropa, me tumbé, y al poco rato me quedé dormida.

De pronto un estruendo enorme resonó por toda la casa, provenía de los jardines. Corrí hacia donde estaban los jardines, y había una nave, mis padres no sé cómo, no oyeron el ruido, pero tropecé con una hoja que tenía escrito "Bulma, vamos a cenar, no nos esperes despierta". ¡Así que se fueron a cenar! Dejé de pensar en la nota, y la nave se abrió. Una figura bajaba por esas escaleras, una figura familiar y conocida.

Él estaba ahí, observándome.

Era él, sin duda.

Vegeta.

Corrí hacia donde se encontraba Vegeta, a pesar de solo haberlo visto una vez, no podría confundirme nunca, y acerté de pleno, era Vegeta. El chico que recorre mi mente cada segundo, ese desconocido al que aprecio, y quizás puedo llegar a confiar en él. Otra figura se acercaba a mí con rapidez. Era Yamcha. - ¡YAMCHAA! - Grité. Se acercó a mí y lo abracé con temor. Si de verdad era Vegeta, parecía enfadado, o al menos melancólico. Apenas podía articular palabra, y solo me limité a preguntar. - ¿Ve-Vegeta? - El bajó las escaleras, quedándose a unos pasos de mí. Asintió rápidamente, y frunció el ceño. Miraba a Yamcha, y luego devolvió su mirada para posarla en la mía.

¿De verdad es posible? ¿Es él? Millones de preguntas se formaban en mi cabeza. Y poco a poco, las lágrimas se apoderaron de mí. Me arrodillé, cayendo al suelo de rodillas, mientras Yamcha intentaba levantarme, y negué su ayuda. Él asintió y se separó de mi cuerpo.

Ahora lo recuerdo todo.

TALAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN bueno recién lo acabé, y espero que sea suficientemente largo para ustedes porque yo no puedo hacer más XD Gracias por los reviews! Y la verdad es que no me conecté porque estuve en la casa de una amiga en la montaña y no había internet.

CarlotaHdez Me alegra que te haya gustado ese futuro, y espero que éste capítulo también te guste :D

Adriana Gracias por tu comentario, jeje Disfruta del capítulo ^^

Herms Granger ¡Sí! Le olvidó pero, si lees el final de este capítulo te llevas una gran sorpresa, aunque a lo mejor no es lo que parece, jaja, ojalá te agrade este capítulo y de verdad que no me molestó que dijeras lo de que los caps duren más, ya lo he estado pensando y sí, lo mejor será hacerlos más largos, gracias por tu opinión!

Luly Muy cerca, ¿volverán a estarlo? Eso ya se verá :)) Yo también amo a Vegeta, y su carácter, la verdad es un amor, no sé quién no lo quiere, jaja, disfruta del capi :D

Marina Me halaga que hayas comentado todos los capítulos, ojalá comentes este, y bueno ojalá se vuelva a enamorar de él, ¿el destino? jaja disfruta del capitulo !