Tras unas cuantas semanas de vagueo y poca inspiración, traigo otro capi! xD. Gracias a Zeldi-chan, a Sam y a por sus reviews! x3


Ike se quedó en silencio, reflexionando lo que había escuchado.

Si te acercas, ves aquello que más deseas...

Estaba viendo a cierto príncipe.

...aquello que más deseas...

Espera, ¡¿MARTH?

...más deseas...

- ¿Uh?¿Va en serio?- el mercenario se sonrojó.

...deseas...

Ike se giró lentamente hacia el Marth "malvado".

- ¿Estás de coña?- preguntó.

Ahora era el príncipe malvado el que parecía confundido.

- ¿Ara?¿Hay algo en mi explicación que sea demasiado difícil de coger para tu cerebro chamuscado?

Aquello molestó al mercenario. Prefería al "otro Marth", claramente. Decidió ignorar el insulto.

- Hey, ¿eres consciente de lo que eso significa?- preguntó Ike.

- ¿Qué?

- Lo que acabas de decir. Eso de que muestra lo que más deseo.

Parece que al Marth oscuro le tomó un tiempo pensarlo. Luego, se sonrojó fuertemente.

- ¿Eso significa que el verdadero Marth está ahí, verdad?- preguntó el mercenario, sonriendo.

El príncipe se sorprendió.

- Entonces, sólo tengo que sacarlo de ahí- continuó Ike, acercándose al arco.

El otro no dijo nada; se limitó a observar, sonriendo.

"Pero no puedes hacerlo", pensó.

Al otro lado del arco, Marth dejó de golpear "el aire". No podía oír lo que decían al otro lado, pero se sorprendió por la reacción de su "doble". Estaba rojo.

- ¿Qué pasa ahí?- preguntó Samus.- ¿De qué hablan?

- No lo sé, no se escucha nada...- comentó Pit.

- ¡Ah!- exclamó Link.- ¡Oh, no!¡Ike se acerca!

- ¡Hay que decirle que se detenga!- gritó Roy.- ¡Si no, él también quedará atrapado aquí!

Samus se giró hacia Marth.

- ¡Parece que a ti sí puede verte!- exclamó.- ¡Intenta hacerle señas!

- ¡¿Y-yo?- el pobre príncipe no sabía qué hacer.- ¡¿Y qué demonios hago?

- ¡Levanta los brazos, baila, lo que sea!- Samus estaba fuera de control.

Marth se giró, irritado, y empezó a mover los brazos de un lado a otro. Ike lo miró con cara de subnormal, pero siguió acercándose con el ceño fruncido. El mercenario vio cómo el príncipe se giraba después de hacer unos extraños gestos y parecía hablar con alguien. Entonces, le volvió a mirar y negó con la cabeza, con los brazos delante del cuerpo. Estaba diciéndole que no. El mercenario se detuvo, confuso.

- ¿Qué demonios...?- susurró.

El príncipe malvado se sorprendió. Él también veía a su doble al otro lado del arco. "Así no conseguiré que se meta por propia voluntad...", pensó.

Al final, decidió sacar su espada. Al instante, Ike se giró hacia él, frunciendo el ceño. Con cautela, desenvainó a Ragnell.

- ¿A qué viene esto, de repente?- preguntó.

- Si no vas tú, tendré que empujarte, mercenario- respondió el otro, apáticamente.

Ike apretó el mango de la espada.

- Hagamos un trato- propuso.- Si te venzo, me dirás cómo sacar a Marth y a los demás de ahí. Y sé que están, porque Marth parecía hablar con alguien.

- ¿Y por qué iba yo a aceptar?- preguntó el príncipe.

- Si pierdo, me meteré en el arco.

Marth "oscuro" suspiró.

- ¿Y por qué no simplemente te derroto y te lanzo ahí dentro?

Ike sonrió.

- Entonces, si tan seguro estás, no debería importarte la apuesta- comentó.- ¿O es que dudas de tus habilidades?

- Muy bien, que así sea- gruñó el príncipe, quien había caído de lleno en la trampa de Ike.

Sin previo aviso, se lanzó a por el mercenario. Ike puso todo su esfuerzo en bloquear el ataque, para conseguir hacer frente a la velocidad del príncipe. Esperaba al momento preciso.

Marth oscuro siguió atacando, sin dar tregua a Ike, quien sólo podía bloquear y retroceder, hasta llegar a tener la espalda contra una de las ramas que formaban el arco. Entonces, miró un momento hacia el mismo, y vio al verdadero Marth con una expresión de horror en su cara. Era normal, se estaba viendo a sí mismo atacar al mercenario.

Pero pronto tuvo que volver a centrar su atención en el otro Marth. Y entonces, lo vio. El momento que había estado esperando estaba a punto de llegar. El príncipe malvado se preparó para chocar contra él de frente. Saltó hacia delante e hizo presión contra Ragnell. En ese momento, cuando se aseguró de que le estaba mirando, Ike se pasó la lengua por los labios, lentamente. Entonces, el príncipe malvado se desconcentró y puso su atención en la boca de Ike. El mercenario aprovechó el momento para hacerle un barrido de pies y tirarlo, dando una patada a la espada e inmovilizando al príncipe en el suelo. El otro se rió.

- Eso es jugar sucio, mercenario...- murmuró.

- Pero he ganado- dijo Ike, orgullosamente.- ¿Cómo saco a Marth y al resto?

El otro se quedó en silencio. El mercenario frunció el ceño.

- ¡Eh, era un trato!- exclamó.

- Esa cosa intentará tragarte- dijo el príncipe, mirando hacia otro lado.- No sé lo que tienes que hacer.

Ike suspiró. No parecía estar mintiendo. Se incorporó y se acercó al arco, vigilando que el otro no se levantara. Se colocó justo en frente del verdadero Marth.

- Te voy a sacar de ahí- dijo.

El príncipe negaba con la cabeza, pero Ike no hizo caso y metió el brazo de lleno, agarrando el de Marth. Vio como la parte del brazo que había metido en el arco salía un metro a su izquierda. Al instante, notó como una fuerza enorme tiraba de él hacia el arco, pero consiguió resistir a duras penas. Sintió a Marth empujar con fuerza, intentando salir. Vio movimiento por el rabillo del ojo y se giró hacia el falso príncipe.

- ¿Qué demonios...?- susurró el mercenario.

- Ya veo, así que esto es lo que pasa...- murmuró el falso Marth.

Estaba siendo arrastrado por el suelo, por algo invisible, hacia el arco. En cuanto los dedos del príncipe oscuro se metieron en el arco, Ike sintió un fuerte empuje hacia atrás. Su brazo había salido del arco, el brazo que había empezado a asomar un metro a su izquierda había desaparecido, y los dedos de Marth asomaban por el arco.

- ¡Ya lo entiendo!- gritó el mercenario.- ¡El verdadero y el falso no pueden estar en el mismo lado del arco; entonces, cuando entraron en el arco a buscar aquello que más deseaban, en este lado aparecieron sus dobles oscuros!

Al otro lado del arco.

- ¡Eh!¡Ike lo está logrando!- gritó Pit.

- ¡Mirad, el doble de Marth está siendo atraído hacia el arco, pero no está entrando aquí!- exclamó Samus.

- ¡Está desapareciendo!- añadió Snake.

En efecto, el príncipe falso no fue arrastrado al lugar en el que se encontraban ellos, sino que iba desapareciendo a medida que se introducía en el arco. Samus se acercó a Marth, que estaba a punto de sacar la cabeza.

- ¡Marth, traed a nuestros dobles aquí para que podamos salir!

- ¡Vale!

Todos empujaron a Marth, ayudándole a salir. Ike tiró con fuerza y, en el último impulso, el príncipe salió bruscamente, haciendo al mercenario caer hacia atrás. Marth también se fue de cara contra el suelo, pero Ike consiguió agarrarlo a tiempo.

- ¿Estás bien?- preguntó.

- Sí, gracias- murmuró el príncipe, avergonzado.

Se levantaron y se giraron hacia el arco. No veían nada.

- ¿Están los demás ahí?- preguntó Ike.

- Sí- respondió Marth.- Tenemos que traer a sus dobles y meterlos en el arco, así podrán salir.

El mercenario asintió.

- Ike...- susurró de pronto el otro.

- ¿Qué?

- Samus me ha contado todo lo que está pasando.

El mercenario se quedó en silencio, esperando a que siguiera.

- Nos han tendido una trampa. Y una bien grande- explicó Marth.- Parece ser que esta isla no es de Master Hand, sino es un mundo recreado. El fantasma de la cueva, la maldición de la aldea, este arco... todo fue creado para deshacerse de nosotros. Samus lo vio todo bajo una casa de la aldea, donde había una sala llena de ordenadores.

Ike abrió mucho los ojos.

- ¡¿Qué?- gritó.- ¡¿Y quién lo creó todo?

Marth bajó la mirada.

- El mismo al que llaman "amo".

El mercenario tragó saliva.

- ¿Master Hand?¿Crazy Hand?

Tras un silencio, Marth negó con la cabeza, apretando los puños.

- Tabuu.


Hale, hasta aquí jeje

¿Qué os pareció? Ya entramos en la recta final, o eso tengo previsto!

El próximo... no sé para cuando vendrá, tengo el mismo problema que con la Caja de los Secretos: no hay Internet donde voy. Pero bueno, ya veré como hacer.

Reviews y Ciaossu!