Hola Hola!!

Estoy muy contenta! Porque no me he tardado ni un mes en volver a actualizar, así que no podrán matarme.

Y como nos hacía falta un poquito de drama, les dejo con un nuevo capítulo. Espero les guste.


Disclaimer: Todo lo que reconozcais no me pertenece.

Cap.11: Está Embarazada.

La luminosa sala en que yacía Lily era acogedora a pesar de la situación en que su habitante se encontraba.

El tenue sol londinense acariciaba pecosa piel de Lily. Arrancaba, por momentos, reflejos caoba de su cabello, y pese a la palidez extrema de su rostro sus labios hacían contraste con su piel.

Aferrada a su mano nívea, una mano masculina fuerte y temblorosa intentaba en vano trasmitirle toda la vitalidad de la que ella carecía.

Él la observaba con intensidad, rogando que ella se despertase pronto, o que al menos despertase, en el momento que fuese, pero que despertase.

Después de muchas horas. Tantas que ya ni recordaba cuantas, sintió que la fortaleza se le escapaba del cuerpo, y todos sus miedos comenzaron a hacer mella en él debilitando constantemente sus esperanzas.

Lily estaba ahí, tendida en una camilla de hospital, blanca como el papel, desangrándose poco a poco, sin luchar contra ello, dejándose llevar, apartándose aún más de él.

La impotencia de no poder hacer algo para ayudarle, para traerla a la vida nuevamente le torturaba más de lo que estaría dispuesto a admitir. Odiaba ser el espectador ante una muerte que parecía inevitable.

Y entre todo el revoltijo de emociones que sentía, la culpa le invadía cual veneno, la sensación de odiarse a si mismo por no haber podido ayudarle, por no estar allí para protegerle como debía ser.

Tal y como se había prometido desde que la conoció.

Finalmente, se derrumbó en la silla al costado de la camilla, sin soltar su mano y dejando que las lágrimas le desbordasen. Apoyó la cabeza en la mano que aún sostenía y se quedó allí quieto por mucho tiempo.

- Por favor… Por favor, Lily. No me dejes aquí, te necesito. – Era el grito ahogado de su corazón que salía de sus labios como un susurro – Por favor, despierta.

&·&·&·&

Cuando Lily finalmente abrió los ojos, sólo una pequeña lámpara iluminaba la sala desde un rincón.

Sentía su cuerpo pesado, tanto así que no creía tener las fuerzas para sentarse o siquiera levantar la cabeza.

No recordaba muy bien que había sucedido, sólo la pelea, luego sangre y después nada. Hasta ahora. Probó acomodarse un poco, pero su cuerpo dolía demasiado, prefirió algo más fácil como levantar su mano, pero había algo cálido y pesado sobre ella.

Haciendo un esfuerzo logró levantar un poco la cabeza y vio quien tenía su cabeza sobre su brazo.

Un dolor más fuerte que el de su propio cuerpo le atravesó el corazón, no esperaba verle allí, pero toda oposición a su presencia se desvanecía al ver aquella expresión de angustia en el rostro de James.

Con cautela intentó quitar su mano, sin despertarlo, pero él se aferró aún más a ella. Lily sonrió inconcientemente ante aquel gesto. El James que tenía en frente, aún en sueños la desarmaba, la dejaba sin excusas, y por más que se esforzaba no lograba recordar porque estaba tan herida por su causa, aunque en el fondo de su cabeza sabía con certeza todo lo malo que había sucedido entre ellos, no quería recordarlo. No ahora.

Sólo quería disfrutar de su cercanía unos instantes.

No pasó mucho tiempo hasta que alguien abrió la puerta con cuidado, desde su posición Lily no podía ver a su nuevo visitante, así que espero paciente hasta que ese alguien se aproximase.

La persona que se acercó no era conocida para Lily, pero al ver el uniforme de San Mungo supuso que sería el sanador.

- Lily – dijo el hombre despacio – ¿me escuchas? ¿Cómo te encuentras?

- Cansada, me duele el cuerpo, el abdomen principalmente. ¿Es eso malo?

- Es normal, llevas cinco días inconciente, y tienes una gran herida en tu abdomen. Has perdido mucha sangre, el hechizo que usaron contra ti es aún desconocido para nosotros pero hemos logrado detener la hemorragia al menos de momento. Esperamos que evoluciones favorablemente en los días siguientes, sin embargo es muy necesario que no hagas movimiento alguno, porque podrías precipitar un nuevo sangramiento.

- ¿Cinco días inconciente? – atinó Lily a decir, sin captar la mitad de lo que el sanador le había dicho. El sonrió levemente.

- Sí, puede que estés algo desorientada en las próximas horas, sin embargo eso irá cediendo, no debes presionarte más de lo necesario.

- Gra…Gracias…

- Es bueno saber que estás mejor, todos estábamos muy preocupados por ti, habían demasiadas probabilidades de que no despertases. Ahora descansa. Le diré al joven que ha estado afuera todo este tiempo que ya has despertado. De momento puedes despertarle – dijo señalando a James que aún dormía apoyado en la camilla – se alegrará de que saber que has despertado.

Lily sólo pudo asentir, aún no muy segura de despertar a su marido o no, la verdad es que no se atrevía a pensar más respecto a él. Una sensación abrumadora le sofocaba y le hacía difícil respirar cuando pensaba demasiado en él.

Cuando por fin Lily decidió ceder ante las ganas de acariciarle aquel desordenado cabello, no alcanzó a hacer mucho antes de que James despertase sobresaltado.

- ¿Qué? ¿Qué? ¿Lily? – James se despertó asustado, pero cuando miró finalmente a su esposa, la felicidad se abría paso en su interior. Sin pensarlo dos veces se aferró a ella y la abrazó con todas sus fuerzas.

- Cuidado Potter. Que aún está delicada. – Dijo Kevin desde la entrada de la sala, mirando intensamente a Lily, que parecía aún más confusa.

- No me digas lo que debo o no hacer con mi… con Lily! – respondió James con voz amenazante.

- Acaba de salir de la inconciencia por una herida que no para de sangrar y tu la aprietas de esa forma, ¿esperas que vuelva a sangrar?

James lo miró otra vez desafiante, pero lo pensó mejor y dejo a Lily respirar después de aquel entusiasta abrazo.

Ambos se dispusieron a cada lado de la camilla, mirando a Lily esperando que ella dijese algo.

- Me quieren decir que hacen aquí perdiendo el tiempo, ¿no deberían estar trabajando? – al oír estas palabras. James suspiró aliviado de tenerla de vuelta, y Kevin sonrió.

- No es momento que te preocupes del trabajo, Lily. En cuanto a ti Potter, Crouch no ha parado de enviarte lechuzas, lo último que oí es que Samantha venía para acá para llevarte a casa.

Como un balde de agua fría todo lo que Lily se estaba negando a recordar, cayó sobre ella generando un dolor aún más fuerte que cualquiera que pudiese sentir. Y aunque sabía que ese dolor estaba en su corazón, sus manos se apresuraron hacia su vientre, al parecer lo que sentía era más real de lo que pensaba. Bajo sus manos parecía que le hubiesen atravesado con una espada, y comenzaba a retorcerse inevitablemente.

- Pedazo de idiota, mira lo que le has hecho a Lily. – bramó James al ver a su esposa llorar ante lo que parecía un suplicio, quería quitarle el dolor, o lo que fuese pero que se pasará ¡¡ya!!

- ¿Lily? ¿Qué sucede? ¿Lily? Voy por el sanador. – dijo Kevin mientras salía corriendo de la habitación.

- Dios mío, Lily ¿Qué sucede? ¿Qué te duele? ¿Qué pasa? – preguntó James desesperado.

- Es aquí, James. Me duele. ¡Haz algo! Haz que se pase, por favor – Lily llorando angustiada, le señalaba el lugar donde ella tenía sus manos. James sólo pudo poner sus manos sobre su vientre y rezar para que todo pasará pronto.

- Lily por favor, ¿dime que hacer?¡¡¿Qué hago?!! ¡¡¡¡Y porqué el sanador no llega!!!! Iré por él – James hizo ademán de alejarse de la camilla, pero Lily le tomó el brazo con demasiada fuerza evitando que se alejase, volviendo a dejar las manos de James donde estaban.

- No te vayas, James. Por favor – suplicó Lily llorando aún más, aunque el dolor se hacía cada vez más intenso el calor de las manos de James le aliviaba un poco. – No me dejes.

James la observó un instante, como si esas palabras tuviesen un significado mucho más amplio que para lo que fueron usadas. Ella le apretaba el brazo conforme el dolor aumentaba clavando las uñas en su piel, pero James no podía notar más que el suplicio por el que pasaba su Lily en esos momentos.

En aquel momento entraron un grupo de sanadores, alejando a James del lado de Lily. Uno de ellos le tomo por los brazos indicándole la salida.

- No me voy a ir, ella me pidió que me quedará.

- Señor tiene que salir.

- ¡Pero tengo que estar aquí! – gritó James. – ¡No puedo dejarla sola!

- No estará sola, necesitamos atenderla, nosotros nos encargaremos de ella ahora. No me obligue a sacarlo por la fuerza. – dijo el sanador, sacando finalmente a James de la habitación.

En el pasillo se encontraba Kevin apoyado en una pared, con el rostro sombrío y contorsionado por la preocupación.

- Tú, mal nacido, todo esto es tú culpa – dijo James con furia dirigiéndose a Kevin que seguía sin reaccionar.

James agarró la camisa de Kevin elevándolo unos cuantos centímetros del piso, Kevin parecía sorprendido pero seguía sin intentar defenderse.

- ¡James! – gritó una voz femenina del extremo del pasillo. Samantha corrió hasta donde se encontraban los hombres a punto de golpearse. - ¿Qué haces? Merlín. James deja ya a Kevin en el suelo.

- No. Me. Digas. Lo. Que. Debo. Hacer. – masculló James entre dientes.

- Te has vuelto loco, ¿Por qué vas a golpearlo? Es tu compañero, no seas idiota.

De la nada, apareció Sirius que le dirigió una mirada envenenada a Samantha y puso una mano en el hombro de James para calmarlo un poco.

- Cornamenta, hay asuntos más importantes de los que estar preocupados ahora. – dijo Sirius con voz amarga – ya habrá tiempo para golpearle después.

Sin estar convencido del todo, James dejó caer a Kevin, quien seguía sin decir una sola palabra.

- James, ¿Quieres explicarme porque has estado aquí durante cinco días? ¡¡Se supone que tenemos un trabajo que hacer!! – espetó enojada Samantha.

- No es algo de tu incumbencia.

- Pero yo soy tu esposa – respondió la rubia indignada.

- No. No lo eres. No tenemos que fingir frente a todo el mundo, aquí todos saben que no lo eres. Así que deja de ocupar un puesto que no te corresponde. – James cerró los ojos, necesitaba tranquilizarse un momento, no podía descargar toda su rabia contra su compañera, aunque le molestase reconocerlo ella no tenía la culpa.

Samantha por su parte no podía creer lo que había oído, nunca antes James le había tratado así.

- Crouch ha dicho que debemos volver a nuestra propia investigación. Kevin está aquí cuidando de Lily, no es necesario que tú estés aquí también perdiendo el tiempo.

- No. No me moveré de aquí hasta que yo lo decida. Además ya sabemos que Kevin no es muy eficiente en cuanto al cuidado de Lily, sino ella no estaría siendo atendida de urgencia otra vez. O ¿Me equivoco, Kevin? – Kevin finalmente intentó responder pero James se lo impidió – No respondas, bien sabemos que tengo razón. Y en cuanto al tiempo perdido, yo no lo considero perdido, y es mi tiempo y dispongo de él como se me venga en gana. Así que por ahora, Samantha. Déjame en paz.

Dicho esto, se dirigió al extremo opuesto del largo pasillo, y antes de que pudiese darle un puñetazo a la pared, Sirius detuvo el golpe, James le miró desconcertado.

- Lily está embarazada – dijo Sirius sin más. James no parpadeó por lo que parecía una eternidad, incluso dejó de respirar cuando recordó sus propias manos sobre el vientre de Lily hace pocos minutos, y el dolor que parecía estar matándole.

Algo hizo clic en su interior y dos verdades se develaron ante sus ojos.

No sólo iba a ser padre, sino que su hijo se estaba muriendo en estos momentos.


Y Bien? Supongo que merezco que no me asesinen por lo menos hasta que termine la historia, o no?.

Estoy enormemente agradecida de quienes han dejado un rr para mi. Me han hecho muy feliz.

Y si quieren hacerme otro poquito más feliz, denle al Go! Y James les estará esperando con un beso. O puede que sea Sirius. Es una sorpresa.

Cariños.

Jaqui.

Pd: En cuanto a mis otros fics, al menos el ultimo capítulo de Sorpresas está siendo revisado por mi Beta, así que tardará otro poco en subirse, mientras les dejo con esto. Y para la tabla de los Beatles, ¿Alguna idea y/o petición de cual podría ser la última viñeta que es una canción a elección?.