Un primer encuentro
Llevaban varios días caminando, aquel viaje se había convertido en un verdadero martirio tanto como para Magic, como para Cleo, Orphen estaba especialmente irritable en esta ocasión, esto por supuesto producto de la presencia del cazador con quien no se cansaba de discutir día tras día. En tanto Keilot, como buen caballero, jamás desteñía y esto irritaba aún más a su moreno compañero que no hacía repartir su furia contra sus compañeros más jóvenes. Su plan de dejar en paz a Cleo para ganar su corazón era un rotundo fracaso, no hacía más que insultarla y buscar el modo de irritarla.
Orphen: No se por qué continuas intentando enseñarle a cocinar a esa cosa, jamás aprenderá que significa la palabra "paladar"…- soltó sin pensar, dirigiéndose hacia Keilot quien hace unos cuatro días intentaba no en vano, enseñarle a Cleo a cocinar.
A pesar de sus palabras el hechicero debía reconocer que la chica lo único que necesitaba era un buen tutor, pero no podía soportar que aquel buen tutor se tratara precisamente del cazador, quien no sólo se había ocupado de adiestrarla en el arte culinario, sino también la entrenaba diariamente como aprendiz de cazador. Su furia llegó a un punto máximo cuando un día el muchacho regañó a Orphen cuando aseguró que Cleo contaba con ciertas cualidades mágicas. Por eso hoy como tantos días se mostraba molesto y no se le ocurría nada mejor que fastidiar a su enemigo y de paso herir a Cleo gratuitamente.
Keilot: Tú no digas nada, eres un asno, has pasado todo este tiempo con ella y no has sido capaz de detectarlo.
Orphen: ¡HEY! no tienes derecho….
Cleo: No se dé que te quejas, a mi me basureas todo el tiempo.
Orphen: Eso no es cierto…
Cleo: ¡Claro que si! ¡Hechicero de pacotilla!, si no fueras tan orgulloso, comprobarías que aprendí a cocinar, si tan sólo probaras..
Orphen: no quiero morir tan joven.
Magic y Cleo: U_U , ¬¬".
Keilot: déjalo Cleo, está delicioso, el se lo pierde.
Leki: AGRRRR (Con alegría) ^_^
Magic: si, Cleo, está realmente exquisito.. *-*, ¿quién lo diría no?, la compañía de Keilot te ha hecho muy bien.
De pronto se oyó un fuerte golpe seco, y acto seguido un plato desparramándose en el suelo.
Magic: ¿Maestro por qué me golpea?, T_T
Orphen: por ponerte en mi contra, yo soy tu maestro, y por lo tanto me debes respeto.
Magic: Si claro y como usted siempre me está golpeando y maltratando ¬¬, además siempre me obliga a cargar sus cosas y las de Cleo. Dijo el chico por lo bajo, por fortuna, no alcanzó a ser oído por el hechicero, mientras Keilot simplemente sonrió.
Se encontraban todos disfrutando de la comida, excepto Orphen quien se negaba a comer, cuando repentinamente tanto el hechicero como el cazador se pusieron de pie sobresaltados.
Unas llamaradas de fuego salieron expelidas de la nada, dirigidas directamente hacia ellos.
Pero Orphen creó un escudo con su magia, protegiendo a todos en el instante, sin embargo no esperó que el impacto fuese tan poderoso, ya que a penas pudo resistir antes de que éste se rompiera, dándole tiempo suficiente de coger a Cleo entre sus brazos, quien se encontraba más cercana a él en esos momentos, mientras Keilot apartaba a Magic del ataque del ser desconocido.
Keilot: es un demonio camaleón, estoy seguro. Gritó a Orphen, quien asistió inmediatamente.
A pesar de su nombre estos seres no eran capaces de mimetizarse acorde al ambiente, si no que aún mejor, era capaces de volverse invisibles y escupir poderosas bolas de fuego por todo su cuerpo, para poder verlo, era preciso herirlo primero. Penetrar su piel no era nada sencillo, sin embargo, después de hacerlo, quedaban bastante expuestos, y eran fáciles de cazar, el nombre se debía principalmente a su aspecto más que de sus propiedades.
Keilot: Yo actuaré a como señuelo. Anunció el cazador luego de asegurarse que Magic y Cleo estuviesen seguros.
A pesar de los esfuerzos del cazador por ser perseguido por el animal, los ataques no iban dirigidos ni a Orphen ni a él, sino que iban dirigidos de igual manera a Magic como a Cleo, los que apenas si eran capaces de defenderse, Magic, creando hechizos que si bien, habían aumentado en su consistencia y poder, eran muy débiles para aquel feroz oponente.
En tanto Cleo, lograba esquivar cada ataque de manera impecable, tal como el cazador le había enseñado, sin embargo comenzaba a cansarse.
Esto no pudo dejar de llamar la atención de Orphen, que en un descuido casi fatal quedó expuesto ante el demonio, el cual no dudó en atacarlo. Antes de que las llamaradas atacaran al muchacho dos cuerpos se interpusieron en su camino, y aunaron fuerzas para defenderlo.
El hechicero se sintió conmovido por el gesto de sus amigos, que no dudaron ni un segundo en sumar esfuerzos con tal de ayudarlo, y aprovechando ese respiro se apresuró en identificar el origen de aquella llamarada y creyó no equivocar cuando notó que provenía de detrás de unos arbustos de hojas amarillas justo a su costado.
Una espada cursó por el aire antes de poder hacer algo, y se incrustó en el animal quien de inmediato quedó expuesto. Efectivamente era muy similar a un camaleón, de piel verdosa y viscosa con la diferencia que en vez de arrastrarse sobre sus cuatro extremidades se paraba sobre dos de ellas alcanzando con ello cuatro metros de altura.
Keilot dudó un momento con la imagen. Y el animal notó su desconcierto, e intentó atacarlo, viéndolo sólo y desprevenido.
Orphen: ¡Adelante espada de luz! Se adelantó el moreno.
Demonio: Vaya, vaya, la última vez que nos vimos eras más osado, me temo que con estas muestras de debilidad no serás capaz de alcanzar tu verdadero objetivo.
Cleo: ¿¡de que hablas montruo horrible!, ¿que es lo que sabes? Intervino la pelirrubia al notar el desconcierto de Keilot, que cada vez se hacía más evidente. También intentó aproximarse a él, pero el hechicero negro la detuvo tomandola por el brazo, si se aproximaba a Keilot saldría lastimada, por alguna razón el no era capaz de moverse.
Keilot: Yo te conozco, eres uno de sus secuaces, ¿qué es lo que sabes?
Demonio: intentan salvar a Sahara, la cazadora, claro que los demonios ya nos enteramos de esto, ¿Por qué creen que la chica sobrevivió contra una criatura tan feroz como la que enfrentó?
Orphen alzó la mirada, y la dirigió a los profundos y verdes ojos de Keilot que ahora se encontraban perdidos en algún espacio profundo del pensamiento.
Keilot: para manipularla…
Demonio: Pues claro que sí. Celebró el demonio al darse cuenta que Keilot en su avidez de cazador ya lo había deducido todo.
Orphen también comprendió con rapidez lo que ocurría, aquello era todo lo que quería oír de ese demonio, darle más tiempo, que era lo que el demonio intentaba conseguir con esa repentina conversación, significaría darles la oportunidad de atacarlos o bien escabullirse y marcharse, Keilot no era útil en ese estado y él no podría ayudarlos a todos si aquel ser volvía a desaparecer, por lo que ya sabiendo algo tan importante como lo que el demonio había dicho, no había otra opción que la de eliminarlo ahora, desprotegido como se encontraba en esos momentos.
Orphen: ¡Llamo a las hermanas explosivas!.
Ante el ataque de gran magnitud el demonio se desintegró por completo. Sólo entonces Orphen permitió a Cleo correr a buscar a Keilot quien aún no lograba reponerse de la impresión ni moverse.
Keilot: Sahara… ella me traicionó, ella… ella alertó al demonio.
Cleo: La está utilizando, no es su culpa, ella está muy débil. La excusó la chica inmediatamente luego de haber advertido también parte de lo que ocurría
Orphen: No Cleo… no es tan simple…
Magic: Tal vez me equivoque.. ¿pero no es deber de un cazador acabar con su propia vida, al correr riesgo de ser poseído por alguna criatura?
Keilot: no te equivocas Magic, pero…
Orphen: Ambos actuaron con debilidad…
Cleo: ¿cómo puedes ser tan cruel en estos momentos, acaso no vez como se encuentra?
Keilot: El tiene razón Cleo, fui débil, no quería perderla, y ella… ella no quería dejarme, aunque pensé que tal vez ella sería más fuerte. De cualquier forma en el código del cazador, la traición es imperdonable y se paga con muerte.
Cleo: ¿Y acaso no hay excepciones?
Magic: Me temo que no Cleo.
Orphen: Aunque para ser sinceros el código del cazador no es uno de mis códigos favoritos, sin embargo, ya violaron un par de los mismos, ¿Qué daño podrían causar si pasas por alto por ese detalle e intentas salvar a tu hermana? Después de todo también tuviste el deber de matarla y no lo hiciste, así que a mi modo de ver ambos son culpables.
Keilot alzó la mirada aturdido, al igual que Cleo quien le dedicó al hechicero una sonrisa entendiendo lo que intentaba.
Keilot: Este viaje será más peligroso de lo que pensaba. No deberían continuar acompañándome, los demonios nos buscarán y el Gohuorot nos estará esperando.
Orphen: Estando con un cazador cualquiera corre riesgo, qué más da.
Cleo: ¡Si!, al igual que con un hechicero, no te dejaremos, si fuera por riesgos hubiésemos abandonado a Orphen hace un buen rato, ¿o no Magic?.
Orphen: -_-"
Magic: Claro Cleo, y de paso dejaríamos de viajar contigo, eres experta en meternos en líos. ^_^
La chica observó con furia a su compañero. Sin embargo, luego de ello volvió a sonreír, luego de que Orphen estallara en carcajadas y su risa contagiara a todos los demás, incluso el apenado cazador.
...
La noche había caído, y Cleo salía del lago en compañía de su querido Leki quien no la abandonaba jamás, ambos estaban solos, sin embargo, su compañía era más que suficiente. Mientras Cleo se envolvía en una manta para abrigarse del frio notó que una silueta pasaba caminando sola algo distante de donde ella se encontraba.
La siguió rápidamente, pues bien sabía de quien se trataba.
Caminó casi a tientas, alumbrada a penas por la luz de la luna, hasta que llegó a un claro del bosque donde finalmente los rayos de esta lograban penetrar con facilidad.
Cleo: ¡Que hermoso! Soltó sin más. Haciéndose notar , ya que había permanecido desapercibida para Orphen durante todo ese rato.
Orphen: Pero que…
La imagen de la chica rodeada de por los rayos lunares se le hizo hermosa, más aun verla así, inocente y empapada de pies a cabeza.
Cleo: Lo siento, te vi pasar y me preocupé, hace años no te veía con esa expresión intranquila en el rostro.
El hechicero se sonrojó levemente, si bien años atrás era otra la razón que lo mantenía desvelado, hoy en día no era más que la mismísima Cleo quien lo mantenía intranquilo, impidiéndole conciliar el sueño, era el no poder descifrar que lo hacía sentirse tan angustiado cada vez que la sentía cerca, desear ver sus sonrisas, sus gestos, tener la posibilidad de obtener sus caricias… y hasta ahí llegaba, cuando comenzaba a recordar aquella vez en que fue ella, quien le arrebató sus besos.
Orphen: no para nada, sólo quería pasear…
Cleo: ¿Te molesta que Leki y yo te acompañemos?
Orphen observó al pequeño dragón lobo aparecer a los pies de la chica también empapado, tal como ella. Como lo envidiaba.
Orphen: No. Respondió en seco.
Y la chica se le aproximó corriendo.
Cleo: ¿y? ¿Me lo dirás?
Orphen: ¿Qué cosa?
Cleo: Lo que pasa contigo, lo que pasa por esa cabeza atormentada, ¿llevo 4 años a tu lado Orphen crees que no me doy cuenta cuando algo te ocurre?
Orphen: ¿Tanto tiempo? .Pensó el moreno. No es de tu incumbencia
Cleo: no puedo creer que me hables así después de que, más encima te pregunto.
Orphen: Eso es porque eres muy entrometida.
Cleo: No es mi culpa, eres tú con esa cara, me recuerdas a… La chica se quedó en silencio.
Orphen: ¿A qué?
Cleo: …cuando buscabas a Azalie, es sólo una impresión.
Orphen guardó silencio. ¿Realmente estaba actuando así?, ¿qué estaba pasando por su cabeza? Cleo no se encontraba perdida, ni con problemas, estaba ahí a su lado, no tenía ni un motivo para comportarse de esa forma, a menos que…
El chico suspiró.
Cleo: Orphen… yo… hoy fuiste muy bueno con Keilot.
Orphen volteó el rostro hacia su amiga sorprendido, Su gesto había sido muy importante para ella. ¿Es que acaso Keilot había alcanzado su corazón?.
Cleo: El está sufriendo mucho con todo esto ¿sabes? Y creo que tus palabras lograron animarlo más que las que cualquiera de nosotros. En el fondo creo que le agradas.
Orphen: Eso no es de extrañar, soy realmente una persona muy querida. Aunque en verdad yo lo vi animarse después de que lo abrazaras y acariciaras durante todo el almuerzo, creo que eso es lo que en verdad lo hizo feliz. Orphen se quedó silencio, su boca nuevamente hablaba más de la cuenta, dejándolo expuesto por completo.
Cleo: Voy a hacer como que no escuché lo último… -Cleo se daba cuenta a la perfección de los celos de Orphen no era tonta como para no notarlo, sin embargo se negaba a si misma pensando en tener alguna esperanza con él, por lo que prefería hacer que lo que oía y veía no era real, si es que Orphen no era lo suficientemente claro como para demostrar lo que sentía por ella, entonces no había nada que pensar-
Cleo: En fin, creo que a ti también te agrada.
Orphen desvió la mirada, a pesar de que lo negara una y otra vez, la chica tenía razón, él realmente comenzaba a agradarle el cazador, eran definitivamente muy parecidos, no en la forma si no en el fondo y eso lo hacía sentir cierto aprecio por el muchacho. Saberlo huérfano y con una hermana como única compañía en el mundo, lo hacía sentir de cierta forma identificado.
Orphen: Gracias Cleo. Le respondió a la chica cambiando el tema rápidamente.
Cleo: ¿por qué?
Orphen: Tú y Magic me defendieron, debía agradecerlo.
Cleo: Siempre nos cuidas, yo… es mi deber hacerlo también. Por más que a veces quiera estrangularte, no quisiera verte herido ni mucho menos muerto.
Cleo se sonrojó con sus propias palabras. Y esto no pudo evitar provocar en el muchacho un extraño sentimiento en su interior que tuvo que disimular apartándose unos cuantos centímetros, haciendo como que continuaba su camino.
La chica no comprendió la reacción del hechicero y se agachó para tomar a Leki entre sus brazos y luego seguir a Orphen hacia donde se dirigiera, sin embargo antes de dar el primer paso comenzó a estornudar repetidamente, producto de su vestimenta húmeda.
Orphen se volteó recordando que la chica aún estaba empapada, siendo así podría agarrar un refriado si no se secaba o cambiaba. El chico iba a pasarle su chaqueta, sin embargo, aquello no sería muy útil.
Casi sin pensarlo mucho Orphen pasó su brazo por sobre Cleo, y la rodeo, tomándola por sorpresa.
Orphen: Vamos Cleo, así sólo agarraras un fuerte resfriado. Dijo sin decir nada más y la obligó a avanzar.
En su interior la chica sonrió mientras se dejaba abrazar por el hechicero, finalmente dejó caer su cabeza sobre el pecho del muchacho y continuaron caminando bajo la luz de la luna.
