"El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión. Es la ausencia de dolor en el cuerpo y de inquietud en el alma."

Aristoteles

CAPÍTULO 11


Rosalie se sentó firme en la cama ese mismo día, llamo de nuevo al chimpancé para hablar de lo de su salida.

- Los 2 sabemos que no me dejaras ir… – Dijo tranquila – Y que no te importa lo que pase conmigo a menos que sufra.

Emmett aplaudió burlesco.

- Wow! Nena, has entendido algo, ojala todas las rubias fueran tan inteligentes como tú – Dijo con falso orgullo

Rose se aguanto, aunque quería decirle un par de de cosillas.

- Como sabemos, a mí tampoco me importa nada con respecto a ti, ni tampoco con esta maravillosa habitación amueblada - Ondeo la mano señalando el lugar – Así que este es el trato. Tú me dejas salir de estas cuatro paredes y yo me portare bien. – Concluyo.

El peli negro alzo una ceja

- ¿Y eso a mí que me interesa? Destruye lo que quieras, tengo mucho dinero para restaurar los destrozos que hagas.

La rubia lo vio levantarse con gesto aburrido y entro en pánico. Emmett la escucho suspirar y sonrió. Estando de espaldas a ella.

- ¿Dime que es lo que quieres? No me dejas salir, ni hablar con mi hermana, ni hacer nada - Dijo tratando de no sonar histérica, corría el riesgo de que la llevasen a un lugar peor.

- Este es el plan. Sales solo cuando yo diga, sin discutir ni nada y no me hagas recordar que fue tu hermana la que intento matar a la mía – Se volvió con los ojos llameantes - La próxima vez, si es que sales de esta, piensen con quienes se meten.

Rosalie se inquieto, su mirara la pasmo, Bella no tenia culpa de nada, pero se aguanto una vez más antes de expresar su rabia.

- Ok, como quieras. – Dijo con fingida indiferencia.

El se marcho de allí, Preguntándose ¿Qué es lo que quería?

Los próximos días, Rosalie se fijo que Leah entraba a la habitación sin tener que portar las llaves, no escuchaba el "clik" del seguro hasta que le pregunto a la chica.

- El señor dijo, que podías salir cuando esta estuviese sin seguro, solo podías hacerlo al jardín trasero.

No quería parecer desesperada, pero tampoco desaprovechar la oportunidad de comenzar con su plan, así que espero una hora antes de salir.

...

Isabella no lo podía creer. Ella, le había propinado un buen porrazo en la cara, a Edward.

Rió entre lágrimas, estaba asustada como el demonio, pero había podido ser un poquitín fuerte como para pegarle y luego… huir.

Estaba agazapada en un rincón de la habitación, esperando a que el subiera darle una golpiza o quizás… un tiro. Pero no llego.

...

Escucho unos pasos en la otra habitación, dejando la copa de vino, salió.

- A donde va? – Edward pregunto con el seño fruncido, vio como Jessica su empleada de hace un año, tenía la cara roja del llanto.

- A casa, señor. Ya he recogido todo – La pobre chica no se arriesgaba a pedirle su paga, tenia miedo.

Se le había olvidado que la había despedido.

- No sea estúpida, no se va a ir – Dijo metiendo sus manos a los bolsillo.

Ella le miro raro, y largo un sollozo.

- Qué le pasa?

- Me-me… va a… ma-matar verdad?,Le juro que no lo iba a traer señor, ella quería pero… - Decía Jessica alterada. Solo pensaba en su pequeño.

Edward suspiro alterado

- No le voy hacer nada Jessica, traiga a su hijo. – Pero eso la asusto a un más.

- Tráigalo, solo quiero que ella lo vea. Le pagare un poco más si lo hace. – Sin más salió de la casa, dejando a la muchacha perpleja.

Al día siguiente Bella se movía nerviosa en la habitación, al escuchar el toque en la puerta se tenso.

- Bella, ábreme por favor – Jessica susurraba.

La muchacha le contó todo a Isabella, hasta que se decidió salir, siendo consciente de que Edward estaba en algún lugar de la casa.

Luego de unas horas se encontraba jugando con el pequeño Paul, revolcándose en la cocina a espaldas de Jessica.

-Brrrruuuuu. Ññuuuuuu Brrrrruuuuu brrrr – Una pequeña mano empujaba un carrito de juguete

- Deténgase, baje del auto – Isabella imitaba el sonido de unos policías detrás de él.

Paul tomo el carrito y corrió fuera de la cocina, sabiendo que la policía lo seguía, mientras que la castaña salió en su búsqueda con una risa amenazante hacia el pequeño.

- No huya señor - El pequeño reía más fuerte al escucharla – Lo atrapare

Paul entro a una habitación, la morena ni siquiera se fijo en eso cuando le siguió, estaba encantada de tener alguna diversión.

Edward escucho la puerta de su estudio abrirse, y un pequeñín mal vestido mirar a los lados en busca de algo

-Se te ofrece algo? – Pregunto Edward

- La poli, me sigue – Susurro en secreto – Escondite.

Edward levanto una ceja, aunque entendió lo que el chico le dijo. (la mafia lo sabe todo ajajaj )

Unos momentos más tarde.

La morena entro en la habitación y se paralizo cuando vio a Edward en su escritorio, trabajando. Pero ella estaba segura que vio a Paul entrar aquí.

-Pasas a saludar? – El cobrizo levando la cabeza con una expresión tranquila en el rostro.

Estaba impresionada de que el le hablase tan tranquilo.

- Emm…Yo bus- buscaba – Se aclaro la garganta – Vi a Paul entrar aquí. –Recorrió la mirada por la habitación

- Pues, al que buscas no está aquí. – Dijo Edward, pero una risita lo descubrió. Bella fijo la mirada debajo del escritorio, donde un pequeños tenis desgastado se podía apreciar

- Te he encontrado! – Isabella grito en júbilo, olvidando a Edward. El pequeño salió corriendo de su escondite pero bella fue más rápida en agarrarle antes de salir de la habitación, los dos cayeron al suelo

- No, no, me rindo - Gritaba Paul.

- Así? – Dijo ella – Pagaras! – Dijo más fuerte para enfatizar la venganza.

Bella comenzó una ronda de cosquilleos, para que se doblegase.

Esta era la 3 vez, que Edward observaba a Bella divirtiéndose sin ser consciente de nada (primero con Rose, luego en el jardín sola). Sorprendido descubrió, que le gustaba esa inocencia de ella, que en este mundo no servía de nada.

Y admitió que Bella no tenía que ver nada con lo de su hermana Alice, lo supo hace algunos días. Pero no la dejaría libre.

...

Rosalie estaba impresionada ante tanta opulencia, sabía que existía gente rica, pero no creía que gastaran el dinero decorando una casa de esa forma, cada cosa gritaba "Diseñador".

Este hombre, es ridículo a más no poder.

Se fijo que no había teléfono disponible en ningún lugar, había uno en la cocina, pero solo era para recibir llamadas, si no tenía un teléfono no podía comenzar con su plan de escape. Tendría que utilizar otros métodos.

Podría seducir a uno de los matones del chimpancé, pero no los había visto además cada vez que Emmett salía, lo hacía solo. Leah no podría ayudarle, esa mujer la odiaba, y ella también.

No le quedaba de otra… Sucumbiría al placer deseado pero no admitido.

Emmett se encontraba en su habitación, estaba preparándose para salir a algún Bar, paso por la habitación donde se alojaba Rosalie haber como se estaba "portando".

Emmett vio como esos labios rosas se movían soltando gemidos, sus prominentes pechos subían y bajaban con cada respiración, sus piernas larguísimas abiertas y sobre todo ese cabello rubio "Que tanto odiaba" esparcido por sus hombros.

- Merde - murmuro

Nunca creyó hablar el horripilante idioma de sus enemigos los franceses. (No tengo nada en contra de ellos eh!, solo que sabemos q los italianos y los franceses siempre compiten).

Rosalie se encontraba tendida en la cama, sudorosa, con las piernas abiertas, sus dedos perdidos en su coño. Sus gemidos se hicieron más prominentes al saber que él, la estaba viendo.

Arrastro una mano a uno de sus tetas, y presiono duro su pezón, exageraba cada reacción para llamar la atención del gorila

Emmett observo como ella tenía 2 dedos dentro, estaba demasiado excitada, sudorosa… No pudo evitar acercarse para observar mejor, como ella se acariciaba, hasta que el comenzó hacerlo por encima de su pantalón. Ridículamente no puedo evitar admitir que esto de verdad lo calentaba.

- Che belleza - Sus ojos estaban cristalinos, por tanta magnificencia.

La rubia emito un último gemido al llegar a su orgasmo. Él quería correr a lamerle los jugos que se deslizaban por esa ranura pero se contuvo.

Ella abrió los ojos fijándolo bien en él, fingiendo un tanto de sorpresa, pero que los dos sabían que no lo había sido.

Por primera vez, Emmett no le importo que una mujer fingiera.

Rose se levanto, lánguidamente de camino al baño, iba a tomar una ducha.

-No lo hagas – Escucho una voz ronca

- ¿Porque? – Se volteo cuando formalizo su pregunta.

- Te vas a volver a ensuciar. – Ronroneo.

...

Edward Entro en la limusina. Asistirá a uno de sus restaurantes, para cerciorarse de que todo estaba bien, aunque realmente mantendría una reunión de negocios.

- Señor, la vigilancia en casa de las mujeres, ha desaparecido. – Dijo uno de sus hombres antes de subirse. Y es que a Edward, ya se le había olvidado de que mantenía vigilancia en la pocilga donde vivían las chicas.

- No necesito que estén más por allá, además si dices que los otros no la han frecuentado más, no es de nuestra importancia.

- Ubica al dueño y cómprala, no des mucho dinero por ella.

Por primera vez Emmett y Edward evitaron miradas, y es que no querían hablar sobre las mujeres que tenían bajo sus redes, por que sentían que si alguno de ellos hablaba sobre ese tema, tenían que afrontar que algo pasaba entre manos.