A/N: Hola, ¿cómo están? Bueno, les cuento, sólo me quedan 2 exámenes por rendir y termino mi tercer año de Universidad, ¡yay! Salgo de vacaciones el viernes, así que espero poder actualizar más seguido. Como siempre, agradecerles que sigan leyendo este fic y en realidad todo lo que escribo, siempre sus comentarios son hermosos. A todo esto, si alguien quiere comunicarse conmigo, puede hacerlo por PM o por mi Tumblr o mi Twitter, porque Fanfiction censura los mails que me dejan en los comentarios, por eso no les puedo responder. :c Sin más que agregar, sólo desearles una linda semana, me despido. Saludos, Nati.
A/N2: Cambié la clasificación d como casi todos mis fics, así que hola, hay smut. Lamento si no es tan bueno, hace mucho que no escribo estas cosas.
Capítulo X pt. I
Ya habían pasado 4 meses desde que Santana y yo éramos, bueno no ser, pero algo cercano a ser novias. Podríamos decir, novias secretas o algo así, la verdad es que Santana aún cree que no es seguro que nos besemos en público o que le tome la mano por los pasillos de la escuela, o que la mire tanto. Dice algo de bajo perfil, pero yo no quiero eso, honestamente no quiero ocultarle al mundo que la amo, que cada vez que ella me besa, me enciende el corazón y me roba una sonrisa, que cada vez que ella me dice te amo, me vuelve loca. Pero la entiendo, sé que ella no quiere que nada malo me pase, dice que es por Derek que debemos tener cuidado, últimamente el chico nos ha estado mirando más de lo normal, Santana dice que trae algo entre manos pero que aún no sabe lo que es.
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Como todos los días, Santana pasaba a buscar a Brittany a su casa, y como todos los días, la joven rubia la esperaba en el pórtico de su casa con una sonrisa. Corría al auto y se metía con rapidez, sólo para poder tomarle la mano a su "novia" sin que nadie las viera y secretamente le dejaba un beso junto a la comisura de sus labios.
-Detesto no poder besarte, San.- dijo Brittany mientras se ponía el cinturón de seguridad.
-Yo también lo detesto B, detesto no poder… nada.
-Qué?- preguntó con una sonrisa coqueta la joven rubia.
-No, no, nada.- titubeó velozmente.
-Qué más quieres hacer conmigo?- insistió Brittany.
-Brittany, es muy temprano para que juegues con mi mente!- rió Santana, mientras comenzaba a manejar hacia la escuela.
-No es divertido si no me dices lo que quieres hacerme…- rezongó la joven rubia, tratando de manipular a su novia con ese tono de niña pequeña.
-No hagas eso.- dijo Santana con la vista fija en el camino.- No me manipules así, Brittany.
-Manipular?- repitió con el mismo tono.- Yo no te manipulo, San.- dijo mientras apoyaba su mano en la de su novia.
-No hagas esto, ya vamos a llegar a la escuela y no quiero andar todo el día frustrada por tu culpa.
-Está bien, está bien. Pero hoy me lo dirás en la noche, okay?- dijo Brittany cambiando completamente su tono de voz a una de mando.
-Por qué hoy en la noche?- preguntó Santana sorprendida.
-Acaso se te ha olvidado!
-No, no, no, no.- contestó Santana aún sin tener el menor indicio de lo que Brittany hablaba.
-No sabes de lo que te hablo, no es así?- rió la joven rubia.
-La verdad? No tengo idea.- rió también Santana.
-Hoy es el cumpleaños de Mikey, nos ha invitado a su fiesta. ¿Recuerdas?
-Ah! Claro, la fiesta de Mike, lo recuerdo ahora.- dijo con una sonrisa.- Pero no entiendo porque debo decírtelo hoy.
-Ya verás.- dijo con una sonrisa misteriosa Brittany, para luego desabrochar su cinturón y bajarse del auto de su novia.
-Britt!- gritó Santana al ver como la chica se bajaba del auto, cerraba la puerta y se marchaba a clases, sin siquiera esperarla. Santana salió velozmente del auto para tratar de alcanzar a Brittany, pero antes de que pudiera hacerlo Derek se interpuso en su camino.
-Santana! Tanto tiempo sin hablar.- dijo el chico con evidente sarcasmo.
-Ahora no Derek, tengo prisa.- dijo molesta Santana, mientras trataba de esquivar al chico, pero él simplemente no se lo hacía fácil.
-No tardaré mucho, morena, descuida.- dijo sujetando el brazo de Santana con fuerza.
-Suéltame, imbécil. No quiero hablar contigo.- dijo la joven morena mientras trataba de zafarse del amarre del chico.
-Verás, yo creo que te conviene…- dijo soltando el brazo de Santana.- Me he enterado de cosas que no son muy buenas, López.
-No sé de que estás hablando O'Connor.- dijo con evidente tono de miedo.
-López, yo no soy estúpido como todos los de esta escuela, yo sé que algo hay entre tú y la tonta rubia.- dijo de inmediato.- Y te tengo una propuesta, una que no podrás negarte… porque si lo haces, todo el mundo sabrá que eres una lesb-
-No sé de que me estás hablando!- dijo rápidamente Santana para no escuchar esa palabra.
-No juegues el papel de la estúpida, Santana, nunca te ha quedado bienl.- dijo Derek mientras se acercaba a la joven morena y acariciaba su mejilla.- Debo admitir que extraño tenerte en mi cama todas las noches…
-No me toques.- gritó desesperada Santana mientras escuchaba el sonido de la campana.
-La campana te ha salvado, pero escucha esto, te tengo una propuesta sencilla, ven a mi casa esta noche y nadie sabrá tu pequeño secreto.- susurró con malicia el chico, para luego marcharse.
Santana quedó petrificada, no sabía que hacer, si no hacía lo que Derek le decía toda la escuela sabría que ella y Brittany estaban juntas, pero si hacía lo que el chico quería… eso le rompería el corazón a su novia. Sin saber que hacer, se fue al baño de la escuela, con la idea lavarse la cara y aclarar su mente, pero no podía tomar esta decisión sola, con rapidez texteó a Brittany para que fuera al baño.
S: Britt, necesito que vengas al baño ahora.
B: Ahora? Rayos Santana, Mr Schue acaba de descubrir a Puck copiando la tarea.
S: Es urgente B, por favor.
B: Está bien, voy de inmediato.
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Salí de clases muy rápidamente hacia al baño, casi siempre Santana me dice que vaya al baño durante clases para que podamos besarnos sin que nadie nos vea, pero creo que hoy no es igual que siempre. En cuanto llegué a al baño, entré como si nada pasara, en caso de que alguien me viera, pero quedé en shock cuando vi a Santana llorando. Corrí a abrazarla, y ella de inmediato me rodeó con sus brazos.
-Hey, que sucede Sanny?- le pregunté asustada. No hay nada peor que ver a Santana llorar, el corazón se me rompe en mil pedazos.- Sanny, por favor no llores.- insistí para que cesara su llanto, pero ella sólo me abrazaba con más fuerza.
-Lo lamento tanto Britt.- al escuchar esas palabras, el corazón se me paralizó, todo mi cuerpo se tensó y sentí ganas de vomitar. No puede ser… Santana no haría algo así, ella no me engañaría, yo sé que ella me quiere, no puede ser.
-S-San, no entiendo.- le dije separándome lentamente de su cuerpo, tratando de calmar mi mente, mis ideas, dejar de alucinar con Santana y alguien más.
-Britt…- me susurró sin dejar de llorar.
-San de qué hablas!- grité desesperada, el hecho de no saber lo que ocurría, me estaba matando, ella no podía hacerme algo así. Simplemente no podía. ¿O sí?
-Es Derek.- su nombre impactó mi cuerpo como cientos de ladrillos, apreté la mandíbula para no llorar, tragué con dificultad tratando de no mirarla a los ojos. Tratando de ocultar mi dolor, mis dudas, mis inseguridades, mi miedo.- Nos descubrió.- dijo finalmente, logrando mi atención. La miré de inmediato, con los ojos llenos de lágrimas.-Tengo miedo.- no dijo nada más y se abalanzó a mis brazos. Con cuidado la recibí en ellos, la acerqué a mi pecho, acaricié su cabello mientras trataba de calmarme.
-Todo estará bien, San.- fueron las únicas palabras que pude pronunciar para luego besar cuidadosamente su frente.- No dejaré que nada malo te pase, lo prometo.
-Britt, le dirá a todos.
-No importa, San, no importa mientras estemos juntas.- respondí de inmediato. Porque no importa, ¿cierto? Cuando amas a alguien, nada parece tan peligroso si estás junto a esa persona, que importa lo que digan los demás, que importan los insultos… Es que si vieran lo hermosa que se ve al despertar junto a mi, si vieran como le brillan los ojos luego de besarnos, si sintieran como late su corazón cada vez que la abrazo. El amor no daña a nadie… no puede ser un error. Esto que siento por Santana no puede ser un error. Lo que ella siente por mi no puede ser un error. Esto no está mal. El amor nunca será algo malo, estoy segura de eso- aunque no sea muy inteligente- pero sé que cuando se ama de verdad, todo a tu alrededor cambia, la noche parece menos oscura, los obstáculos parecen más pequeños… Eso no puede ser un error, la forma en que late mi corazón no puede ser un error, imaginar mi vida junto a ella no puede ser un error, querer amarla por el resto de mi vida no puede ser un error. Amar no puede ser un error, ¿o estoy equivocada?
-Me dijo que no lo contaría…
-Y eso por qué?- interrumpí con esperanza.
-Si me acostaba con él.
-No.- respondí de inmediato sintiendo como me tiraban un balde de agua fría. No. Absolutamente no.
-Britt, no significará nada, lo juro.- insistió Santana, mientras buscaba mi mano con la suya.
-No significará nada?- dije subiendo mi tono de voz.- Tú crees que no significará nada, Santana?- grité furiosa.-Crees que imaginarte con él no significará nada! ¿Que imaginar sus labios en los tuyos no significará nada? Sus manos tocándote. ¿¡Eso es nada!?- grité soltándome de su mano, volteándome para no verla a la cara.
-Qué otra cosa quieres que haga!- me gritó.
-Sé valiente maldita sea. Ten valor de amarme, Santana.- me volteé para que leyera mis ojos, que me leyera el alma. Que viera cuanto me dolía esconderme, cuanto me dolía la idea de compartirla.- Te amo Santana, lo sabes. Y te he visto toda tu vida con alguien más, entregándote a gente que no vale la pena. Santana me tienes aquí, dispuesta a amarte hasta el fin de mis días si es necesario, ¿Por qué tienes tanto miedo?
-Britt… no quiero que nada malo te pase.-
-Eso no lo puedes controlar Santana… Lo único que puedes hacer es amarme. Así como yo te amo a ti.- dije mientras todo mi cuerpo temblaba, mientras mi voz se quebraba, mientras los ojos se me cristalizaban.
-Te amo.- me susurró.
-Lo sé.- le dije tratando de calmarme una vez más.- Lo sé Santana. -la vi acercarse con rapidez y en cuestión de segundos sus labios se unieron con los míos, sujetó mi rostro con fuerza, mientras que mis manos torpemente sujetaron su cintura. Sentía como su boca se estrellaba contra la mía, una y otra vez, sentía como su lengua me pedía entrar, como su respiración se agitaba cada vez más, como su cuerpo se pegaba al mío. El corazón me retumbaba en los oídos, se me acababa el aire, sentía la fuerza de su beso, su lengua en mi boca, recorriéndola con tanta desesperación que me empezaba a volver loca. Jadeante me separé de su beso y la miré con detención.-Vámonos de acá.- fue lo único que se me ocurrió decir, yo no sé my bien de estas cosas, pero sé que ese beso creó en mi un deseo que no creo poder detener, la deseo. Mi pecho subía y baja ante mi evidente cansancio y falta de aire, quería besarla una y otra vez, quería besar cada espacio de su cuerpo y lo haría, pero no en un estúpido baño.
-Britt, no quiero forzarte a nada.- me dijo también sin aliento.- Yo puedo esperar hasta cuando estés lista…
-Estoy lista, Santana. Eres tú a quien amo, y quiero amar todo de ti.- le dije sintiendo como algo se incendiaba dentro de mí, nunca había tenido esta sensación, no sabía que más decirle, no sabía como decirle que quería entregarme por completo a ella sin sonar como una tonta virgen.
-Te amo.- me dijo con cariño, haciéndome sonreír como una niña, luego tomó mi mano y me sacó del baño. No había nadie en los pasillos, así que tomé su mano con fuerza, la hice darse una vuelta, para poder atraparla en mis brazos luego de eso y besarla otra vez. Ella rió con tanta ternura que era música para mis oídos, combustible para mi corazón. Corrimos al auto, escapando de los llamados de atención del señor Figgings, y es que no se supone que uno deba irse de la escuela a las 10 de la mañana, pero estoy segura que no me arrepentiré de esto, ni el más grande castigo me quitará esto. Nos subimos al auto cual fugitivas y le dije a Santana que fuéramos a mi casa, que sabía que mi madre se había ido hace unas horas.
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Cuando llegamos a casa de Brittany, poco a poco empecé a ponerme más y más nerviosa, porque esto no era igual que siempre, no, esto era completamente diferente. Esto ya no era sobre mí, esto era sobre ella, sobre nosotras. Esto era para demostrarle lo mucho que la amaba, no lo hacía porque necesitara el sexo, eso sólo lo hacía con los chicos para no aburrirme de ellos, para encontrar algo que me mantuviera unida a ellos, pero con Brittany es diferente. Ya siento todo eso, ya siento estar unida a ella en niveles que nadie podría entender, esto es sólo un paso más, una demostración de todo lo que la amo, de todo lo que la deseo.
Sentí como temblaba al sujetar mi mano, me llevaba hasta la puerta de su casa, temblando. Entrelacé nuestros dedos, y apreté firmemente su mano, ella me miró nerviosa y sólo pude ofrecerle la más grande y genuina de mis sonrisas. Al parecer funcionó porque ella me sonrió de vuelta y abrió lentamente la puerta, miró antes de entrar, buscó por todas partes por si no estaba su madre y luego de eso tiró de mi con cariño, cerrando la puerta tras de mí.
-Bueno, mi madre no está.- me dijo con una expresión de triunfo. Yo sólo reí al ver su tierna expresión.
-Eso es bueno.- repetí, aún nerviosa.- Britt… Yo de verd-
-Vamos a mi habitación.- me interrumpió como si susurrara, mientras me miraba fijamente los labios. Tragué con fuerza y asentí, mi corazón latía a mil por hora, sentía que me incendiaba por dentro, pero debía controlarme, todo debía ser como Brittany quisiera, como ella estimara conveniente. La vi subir las escaleras lentamente, fijando mi vista en sus largas y hermosas piernas, mi mente no dejaba de jugar conmigo, cada cosa que hacía Brittany aumentaba mi deseo por ella.-San…
-Mhm?- respondí de inmediato al ver como se detenía junto a la puerta de su habitación.
-Te amo.- luego de decir eso tomó mis manos y las puso en su cintura, no lo dudé un segundo y la acerqué a mi cuerpo, miré su rostro con detención, sus ojos azules, sus labios, sus pequeñas pecas.
-Yo también te amo.- le respondí para luego acercarme a sus labios, sentir su aliento, su respiración. Con mi nariz acaricié la suya, ella sonrió.
-Bésame por favor.- me susurró junto a los labios.- Bésame con ternura, San.- Yo asentí de inmediato, pero sólo rocé sus labios con los míos, su respiración aumentó delicadamente, separó sus labios para mi y lentamente los uní. La acerqué más a mi cuerpo, recorriendo su espalda con calma, besándola con todo el amor que podría demostrar jamás. Sentí su lengua rozar mis labios, así que entreabrí mi boca, quería sentir la calidez de su beso recorrerme por completo, quería besarla con tanta delicadeza, con tanta lentitud, sólo para sentir como me desesperaba por ella. Con torpeza la acerqué contra la puerta, abrí con cuidado para que no nos tropezáramos al entrar a su habitación, ella se separó de mí y sin soltarme de la mano me llevó hasta su cama, nerviosa me senté a la orilla de esta y la miré fijamente. Brittany se quedó parada frente a mí, sonriéndome nerviosa.
-Britt…- le susurré con cuidado, para luego tomar su mano y obligarla a sentarse junto a mí.- Tranquila.- fue lo único que se me ocurrió decirle.
-Lo sé, lo lamento.
-No debes pedirme disculpas, yo no quiero forzarte a nada.- dije tratando de convencerla, de demostrarle que esto no era la único que esperaba de ella.
-Quiero hacerlo, de verdad lo deseo.- me dijo avergonzada- Pero no sé muy bien que hacer… no quiero que te aburras de mí.
-Hey, eso nunca pasará.- le dije buscando su mirada.- Y no tienes que preocuparte, lo descubriremos juntas, es tu primera vez y quiero que sea perfecto, Britt.
-Será contigo, por supuesto que será perfecto.- me dijo con una sonrisa un poco más coqueta.
-Ven aquí.- ella obedeció y se acercó aún más, poniendo sus manos sobre mis hombros, sin esperar me acerqué a sus labios. Volví a besarla lentamente, sus manos sujetaron mi rostro, mientras que las mías se apoyaban tímidamente en su pierna, nuestros labios se mezclaban con tanta delicadeza, con tanta dulzura que el corazón me latía con demasiado fuerza, su lengua se abría paso entre mis labios, y eso me hacía temblar, todo era tan perfecto, todo era como siempre esperé que fuera. Sus manos acariciaban mi rostro, bajaban hasta mi cuello y se entretenían enredándose en mi cabello, yo, por otra parte, acaricié suavemente su pierna, deslizándome tímidamente bajo su falda. La sentí temblar.
-Santana.- me susurró sin aliento y me detuve de inmediato.-No… no pares por favor.- volvió a hablar, yo sonreí con cariño.- Es sólo que nunca alguien me había hecho estremecer.
-Te amo Britt, te amo de todas las formas posibles.- le dije mientras tomaba su mano y la ayudaba a sentarse sobre mí, ella lo hizo de inmediato, y mis manos se apoyaron en su espalda baja, acercándola más a mí. Nos volvimos a besar y de pronto volví a sentir como temblaba. Mis manos se aventuraron bajo la parte superior de su uniforme, sintiendo la tibieza de su piel, acariciando su espalda con cariño, esto hizo que ella moviera sus caderas sobre mí, respondí haciendo lo mismo, ella liberó un pequeño suspiro.
-Te deseo tanto.- me susurró junto al cuello para luego dejarme un fugaz beso. Ya no lo soportaba más, quería sentir su piel contra la mía, quería hacerla mía. La besé una vez más, mientras mis manos encontraban el cierre de su uniforme, con lentitud lo desabroché. Ella me imitó en menos de un segundo, y me quitó la parte superior de mi uniforme, yo hice lo mismo. Nos admiramos unos segundos.
-Eres hermosa.- le dije sin vergüenza, noté de inmediato como sus mejillas se enrojecían.- Lo eres Britt.- luego de eso, recorrí su vientre con la yema de mis dedos, ella volvió a responderme moviendo sus caderas. Mis manos se posaron tímidamente sobre sus pechos, ella gimió levemente y mi corazón casi explota. Me volvió a besar, afirmándose de mi cuello para mover sus caderas con un poco más de fuerza, yo desabroché su brasier, ella sin romper el beso se lo quitó por completo. Volví a tocar sus pechos, los acaricié con delicadeza, sentía sus pezones endurecerse debido a mis caricias, y sentía como me incendiaba cada vez más. Rompí el beso y acerqué mi boca a sus pechos, ella suspiró en antelación, yo sólo sonreí para luego besar el valle de sus senos. Avancé con tranquilidad hacia su pecho izquierdo dejando un camino de besos, hasta llegar a su pezón, lo lamí lentamente.
-Oh San…- gimió esta vez con fuerza, yo sólo seguí con mis caricias, mientras sentía como sus manos se sujetaban de mis hombros. Sus caderas se movían un poco más rápido, el roce me desesperaba, mordí suavemente su pezón en respuesta, ella volvió a temblar.
-Te deseo tanto Britt.- le dije mirándola a los ojos. Ella bajó sus manos hacia el cierre de mi falda y lo abrió con rapidez, enseguida la imité. Se levanto de encima de mí y se quitó la falda muy lentamente, sabiendo que observaba todos sus movimientos, y la lanzó lejos, luego se volvió hacia mí y me quitó la mía.
-Eres tan sexy, Santana.- me dijo con su tono de voz mucho más bajo y sentí como la electricidad recorría mi cuerpo. Ella volvió a sentarse sobre mí, pero me empujó suavemente contra el colchón de la cama, ella rió, y yo aproveché de acariciar sus piernas, desde sus rodillas, pasando por sus muslos, hasta sus caderas, las cuales se movían sobre mí, con mucha más confianza. Luego de eso, se acercó a mi oído.- Estoy tan húmeda.- me susurró con malicia, yo me retorcí sutilmente, pero obviamente lo notó. Mis manos aprisionaron sus caderas y comencé a mover las mías, al igual que ella lo hacía. La vi abrir la boca en busca de aire, pero eso sólo fue una señal para acelerar un poco más el ritmo, la sentía temblar, una y otra vez, que sentía que mi cuerpo combustionaría bajo el de ella. Ya no podía resistirlo más, rápidamente me enderecé y la volteé lo más rápido que podía, ella sólo abrió los ojos con sorpresa.-Me quieres debajo?- me preguntó casi sin aliento.
-Sí, te quiero debajo.- respondí velozmente, para luego acostarme sobre ella y volver a besarla. Ella de inmediato respondió ante el beso, sentía sus manos recorrerme sin temor, mi espalda, mis caderas, mi trasero. Me separé una vez más del beso, besé su cuello, lo lamí, lo mordí, quería arrancarle esos gemidos que tanto me habían gustado, cosa que logré en un pestañeo. Bajé de su cuello hacia su clavícula, volví a besar sus pechos, seguí bajando, besé su vientre, todo esto mirándola a los ojos, noté como se mordía el labio.
-No lo resisto más San…- me dijo terminando la frase en un gemido. Tomé sus bragas y lentamente se las quité, ella volvió a morder su labio. Separé sus piernas con cuidado y besé el interior de sus muslos, desde su rodilla, bajando cada vez más, mientras la miraba de reojo.- Oh San…- gimió sin vergüenza, yo sólo sonreí para mis adentros. Sujeté sus piernas con fuerza entre mis brazos y me acerqué aún más.- San, me vas a hacer explotar, por favor.- me dijo desesperada, yo sólo respondí mirándola fijamente.- Tenerte entre mis piernas… mirándome… es una tortura.- volvió a hablar, esta vez sin aire en sus pulmones. Decidida, me acerqué a su centro, sin dejar de mirarla, suspiré suavemente, ella arqueó su espalda de inmediato.- San, por favor.- gimió con fuerza. Y yo en ese momento lamí lentamente su centro, sin dejar de mirarla.- Oh San… si.- gimió aún más fuerte. Volví a hacerlo, sintiendo como Brittany temblaba bajo mi lengua, el sonido de mi nombre retumbaba en la habitación, y mi corazón latía a mil por segundo. Sentía como sus piernas trataban de cerrarse y las sujeté con fuerza, sus caderas no dejaban de moverse, su espalda se arqueaba cada vez que yo lamía su centro, y ella gemía, gemía mi nombre mientras se retorcía de placer.- San no… voy… voy a correrme.- dijo desesperada, yo sólo me acerqué a sus labios, para besarla, para que sintiera su sabor, mientras mi mano reemplazaba las caricias de mi lengua.- San, no pares… por favor.- gimió junto a mi boca. Mi mano comenzó a acariciarla mucho más rápido, haciendo que sus caderas se movieran casi sin control. Ella gemía mi nombre con tanta fuerza, con tal desesperación, que me hacía temblar, el verla así me causaba tanto placer. El verla despeinada, gimiendo sin poder controlarse, arqueando su espalda, sujetándose de las sábanas.- Más, por favor.- volvió a ordenarme, esta vez metí un dedo dentro de ella, lentamente, ella se quejó.
-Estás bien?- le pregunté de inmediato.
-Sí, si…- susurró tratando de tranquilizarse.- No pares por favor.- dijo mirándome a los ojos. Yo asentí y moví mi dedo dentro de ella, Brittany mordió su labio.
-No Britt, no te controles, quiero escucharte gemir mi nombre.- le dije mientras aceleraba el ritmo de mi dedo.
-E-Está bien San…- suspiró con fuerza. Con cuidado añadí otro dedo dentro de ella, se volvió a quejar, así que esperé unos segundos, hasta que ella me demostrara que estuviera lista, asintió. Comencé a mover mis dedos con delicadeza mientras veía como el movimiento de sus caderas se sincronizaba con el de mis dedos.- Más… rápido.- gimió con fuerza y yo obedecí. Moví mis dedos mucho más rápido, viendo como volvía a morderse el labio.
-Britt, gime, gime mi nombre.- le dije acelerando más y más el movimiento de mis dedos.
-Oh San… si… me voy a…- antes de que pudiera terminar la frase sentí sus paredes temblar contra mis dedos, la vi cerrar sus ojos y la escuché gemir con fuerza. Sonreí sin vergüenza, yo había logrado eso, cuando estuvo lista quité mis dedos de dentro de ella.- Oh Dios…- dijo finalmente y abrió sus ojos.- Eso fue… wow.- me dijo con una sonrisa.
-Lo sé.- reí.- Adoro como gimes mi nombre.- le dije para avergonzarla mientras me acostaba junto a ella.
-Cállate.- dijo acurrucándose en mi pecho.- Aunque debo admitir que…- no pudo terminar la frase porque mi celular sonó con fuerza.- Anda…- me dijo dándome espacio para levantarme. Busqué entre las ropas que se encontraban en el suelo, hasta que encontré el teléfono. Pero al ver la pantalla, me quedé helada. Era un mensaje de Derek.
D: Mi casa, 9pm.
-Sucede algo malo?- preguntó de inmediato Brittany.
-No, nada. Es mi madre.- dije elevando los hombros.- Me pregunta si iré a almorzar a casa o si almorzaré en la escuela.- reí, para volver a tirar mi celular al piso. Brittany también rió, mientras me hacía un espacio en la cama. Me acosté junto a ella, rodeándola con mi brazo.- Te amo, nunca lo olvides, okay?- le dije con cariño.
-Jamás lo olvidaré.- me sonrió para luego dejarme un pequeño beso en el cuello.- San…
-Mhm?- respondí un poco somnolienta.
-Yo también quiero escucharte gemir mi nombre.- me confesó con ternura.
-Y lo harás Britt, pero no hoy. Todo esto fue para ti, mi amor.- la cara de Britt fue de completa sorpresa, nunca le había dicho así, pero se había sentido tan bien, tan correcto.
-Está bien, mi amor.- me dijo y se volvió a acurrucar en mi pecho, hasta quedarse dormida.
