Declaimer: La Trilogía "Los Juegos del Hambre" y sus personajes no me pertenecen, ni gano un centavo al escribir esto, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras. Esta historia sale de un reto propuesto por Darkmatter Black del foro El diente de león.
.El principio del fin.
~MADGE POV~
El Dos. Es Katniss quien me da la noticia. Se va al Dos, en unos días, con Gale por supuesto. Es increíble que siempre me entere por ella primero y no por quien se supone es mi novio, con quien duermo cada noche desde hace dos semanas. Los ojos se me llenan de lágrimas y me aferro a ella con fuerza aunque sé que no le agradan las muestras de cariño.
—Madge… — palmea mi espalda, se siente incómoda, me alejo — será una semana como mucho, estaré bien — la observo con el ceño fruncido — me mantendré a salvo — suspira.
— Eres consiente que dices lo mismo cada vez que te vas, ¿Verdad? — Espeto siguiendo mi camino al comedor — y siempre vuelves al hospital…
— Ya…
— Una semana… has estado más en el Capitolio y en peores condiciones — me mira sorprendida, me encojo de hombros — debo aferrarme a algo Katty… eres lo más parecido a una familia que tengo.
— Tienes a Gale — musita y no puede evitar la mueca.
— Si claro, Gale — el novio que es incapaz de decirme que nuevamente se va, que otra vez me dejará sola— Gracias — le sonrío a Sae, que forma parte del equipo de cocina y es quien sirve mi ración.
— Gracias — musita Katniss y vamos a nuestra mesa, que se ha convertido en la mesa de los vencedores.
…
Los vi. No quería hacerlo, pero los vi. Katniss fue herida de nuevo, está vez un simpatizante de Snow le disparó a corta distancia. No fue demasiado grave, gracias al traje que su estilista diseñó pero aun así está internada hace una semana. Mi ronda estaba terminando, pero le prometí a Prim que visitaría a su hermana antes de irme y eso fui a hacer, era su ultimo día antes de que le dieran el alta. Gale estaba allí. No me vio, ¿lo habría hecho si hubiese sabido que estaba ahí?, espiándolo por la pequeña ventana que tiene la puerta.
Se inclinó sobre ella, que dormía gracias a la morflina, y la besó. Apenas un roce de labios, le acarició el rostro y volvió a sentarse, a verla fijamente, a convertir en realidad cada temor, cada sospecha. Tiemblo de arriba abajo, apoyo mi cabeza contra la puerta y dejo de respirar, pestañando rápidamente para alejar las lágrimas que pujan por salir.
Golpeo apenas la madera y lo veo sobresaltarse. Salgo corriendo, me falta el aire. No he salido en semanas y necesito aire puro. Es tarde, pero da igual, prefiero las bestias que hay fuera, antes de ser consumida por la bestia que habita en mi interior, esa que intenté con tanto ímpetu encerrar y que finalmente se liberó. Porque tenía razón, Katniss también, y yo solo me engañaba, creyendo que el gran cazador podía querer a un animal indefenso.
Recorro los pasillos al trote. Respiro agitada pero nadie se gira a verme. Como cuando vivía en el Doce, paso desapercibida, aun cuando estoy vestida con el uniforme blanco del hospital. Llego al primer piso, pasillo F, ese recoveco que él me enseñó. Subo los peldaños en segundos, las trabas me toman más tiempo. El aire puro me marea, entra en mis pulmones y me obliga a exhalar por la boca con frecuencia. Abandono el tubo y hago algunos pasos antes de caer de rodillas sobre la hierba.
Grito, como hacía mucho tiempo no gritaba. Chillo con fuerzas, golpeando el suelo con los puños cerrados. Ciega, completamente ciega por su luz, por la llama que encendió desde que lo vi por primera vez. Me quité el paño de los ojos y la verdadera luz quema y me hace daño. El corazón me late a prisa y creo que estoy hiperventilando. No puedo dejar de llorar y temblar. Pienso en sus palabras, en las promesas que me hizo, como siempre estuvo mintiendo, como solo me usó.
Me siento impotente, usada y tirada. Todo lo que le brindé fue en vano, y para peores, una parte de mi lo sabía. Quise creer que no, lo intenté, creer que él realmente había abandonado la idea de ir a por Katty, que quería algo conmigo, que me quería.
En algún punto dejé de llorar. Dejé de temblar y de respirar con dificultad. El sol ha caído y puedo escuchar alguna clase de ave nocturna. Vuelvo sobre mis pasos y me aseguro de cerrar las trabas. Camino a la deriva, sin pensar en nada, con rumbo indefinido. Acabo frente a su compartimiento y me reprendo mentalmente. Observo mi muñeca, el reloj marca las ocho. El horario de cena ha pasado así que otra vez me salté la cena.
Llego a mi comportamiento, sintiéndome completamente sola. Me ducho, me visto con la ropa de dormir, cepillo mi cabello y me siento en la cama. Se supone que tengo que ir a su cuarto. Son las diez ya así que debería ir. Me rio de la ironía y me quedo viendo la puerta pensando como seguiré con mi vida.
— Madge…— sabía que vendría, el reloj marca las once, suspiro.
— Vete…
— Abre… ¿Qué ocurre? — vuelve a golpear, como si no le hubiese oído.
— Está abierto… — musito sin siquiera moverme, su apuesto cuerpo entra en mi campo de visión cuando la puerta se abre.
— Maddie… — cierra y se acerca hasta donde estoy, ocupa un lugar a mi lado, me he abrazado a mis rodillas y sigo mirando la nada — ¿Qué te ocurre?
— Estoy cansada…
— ¿Por qué no fuiste a mi cuarto?
— No tenía ánimos.
—No íbamos a hacer nada que no quisieras tonta — asiento, nos hemos acostado cada noche y lo hemos hecho, en este instante me repugna cada caricia que me ha dado.
— Vale…
—No te he visto en todo el día…
— Estuve ocupada…
— ¿Por qué no cenaste?
— Estaba de turno…
— ¿Por qué no fuiste a ver a Katniss? — Le miro de reojo — Prim me dijo que no fuiste…
— Mientes — me estremezco.
— ¿Por qué dices eso?
— ¿Por qué besaste a Katniss? — Lo miro, su rostro se descompone y creo que jamás lo vi tan pálido — sabes que no fui a ver a Katniss porque pasaste el día a su lado…
— No…
— Te vi…
— No viste nada — murmura, ya no me mira— yo…
— Solo fui un juego… ¡te dije que no quería ser tu juego Hawthorne!
— Madge… — estoy furiosa, finalmente he dejado ir a la bestia y ni siquiera el cazador podrá con ella.
— ¡Te rogué que me dejaras en paz! Sabía que amabas a Katniss y aun así caí en tu trampa…
— Maddie — me pongo en pie frente a él, me mira con tristeza.
— Solo me usaste…para intentar olvidarla… pero no funciono ¿Verdad? El Sinsajo pudo más que un simple pájaro enjaulado…
— No… no quería olvidarla— casi puedo oír el clic, las piezas encajan y esa corta frase que parece no tener sentido, lo tiene, completamente.
Mi mano se mueve por inercia, el sonido que produce al chocar con su mejilla me retumba en los oídos, en las paredes de mi pequeño cuarto. Nunca había golpeado a nadie, nunca peleo, lo detesto y a este chico lo he golpeado dos veces en apenas cinco meses. Todo un record Undersee, que orgullo.
Lo miro una última vez. Su mano cubre donde le he golpeado, me mira con pena, los ojos plateados parecen vidriosos. No actúes, no lo necesitas, jamás me quisiste, nunca fui suficiente. La hija del alcalde, la niña rica y ausente del mundo real, la piel de cordero que el lobo quería usar para quedarse con el premio mayor, el hermoso Sinsajo. Me alejo unos pasos, tomo la chaqueta blanca y abro la puerta con las manos temblorosas. Creo oírle susurrar, antes de salir corriendo de nuevo.
— Aprendí a quererte — Mentiroso.
Acabo frente la puerta de Katniss. Me debato, entre entrar o seguir huyendo, ocultarme por ahí por unas horas y luego seguir con mi vida como si nada, como cada vez que alguien hería mi orgullo en el Doce y me levantaba para seguir luciendo mis caros vestidos solo para complacer a papá.
— Madge — me sorprende escucharla llamándome, los ojos de la Veta me miran a través de la ventana de la puerta — entra…
— Yo… no sabía si estabas despierta — entro, me muevo lentamente hasta la silla a su lado.
— Duele un poco… pero Johanna se ha quedado con mi dosis… así que dormir es casi imposible.
— Tienes que reportarla Katniss…
— Se lo debo Madge… ella sufrió demasiado — yo sufrí demasiado por ti amiga mía— ¿Qué haces despierta? ¿Estuviste llorando?
— Me carcomía la culpa — finjo una sonrisa y agradezco que de las Everdeen, sea Prim la que distingue las mentiras— no pude venir a verte en el día…
— Gale estuvo aquí… — me mira, fijamente, como siempre que quiere decir algo que no le incumbe, pero su propia personalidad lo impide, no hablara a no ser que la pique para que lo haga.
— Lo sé…
— ¿Qué sabes? — parece asustada, rio con sorna y me desagrada mi propia carcajada.
— Tenías razón finalmente — no me comprende, tomo aire antes de seguir — un estratega dijiste, bueno escribiste… Gale es un estratega y solo me usó… para llegar a ti…
— Madge…
— Siempre creí que eras algo atolondrada ¿Sabes? Peeta siempre miraba hacia nosotras y tú apenas notaste su existencia en los Juegos… Gale siempre sintió algo por ti y tú aun hoy dudas sobre ello… Finalmente yo estaba más ciega que tu Katty.
— Yo…
— No podré cumplir mi promesa — la miro, el corazón se me encoje porque pocas veces la he visto así de triste, los ojos grises a punto de llorar — pediré que me envíen donde sea… lo más lejos posible de ti… de Gale.
— No puedes hacer eso Madge — chilla, toma mi mano con fuerza.
— Hice mucho por ellos — pienso en la mejoría de Peeta, en mi propo propagándose por Panem, en como los alcaldes del cinco y el nueve se rindieron por la información que mi padre jamás logró pasarme — podrán enviarme lejos si lo pido…
— Pero…
— Siempre serás mi mejor amiga Katty, pero en este momento solo quiero irme… no puedo verlo y ciertamente verte hace que me rompa en cientos de pedazos.
— Yo no he hecho nada… intenté alejarlo… lo juro Madge.
— Cuando estábamos en el bunker… durante los bombardeos — la miro fijamente, a los pocos segundos desvía la mirada y suelta mi mano — esa vez… en el pasillo.
— Detente…
— Lo borré de mi mente, me aseguré de que fuera solo una paranoia… pero no era así Katniss…
— Quiero a Peeta — suelta sin más y vuelve a mirarme— tenía dudas… pero es Peeta…
— Genial… al menos ahora lo tienes claro Katniss… — me pongo en pie.
— No te vayas… lo prometiste Madge.
— Faltaré a esta promesa Katty — observo la mesilla de noche, la perla, el medallón y el pin de mi tía — volveremos a vernos cuando todo acabe… quizás.
Me largo. La dejo sola, algo que nunca quise. Odié que ella me dejara para ir a los Juegos, mi única amiga, y me atrevo a dejarla esta vez. Porque ella estará decidida a amar al panadero que se recupera poco a poco, pero el cazador no cederá fácil y ciertamente no soportaré ver como intenta recuperar a Katniss mientras yo estoy rondando.
Vuelvo a mi compartimiento y me alegra que él se haya ido. Cierro por dentro y recojo lo poco que poseo en este lugar. Cuando fuimos al Doce logré recuperar una foto familiar, un pequeño cuadro que adoraba de niña y un retrato de la Tía Maysilee. Envuelvo los objetos entre las ropas que nos ha entregado el Trece y me dispongo a dormir algunas horas al menos.
Desayuno en la mesa que comparto con Peeta, Finnick, Johanna y Prim. Katty sigue en observación y agradezco que Gale no haya hecho aparición. Le pido a Peeta que sea fuerte y me despido sin despedirme. Me abraza y quisiera contárselo todo, pero no hay tiempo. Salgo del comedor y entrego mi carta de renuncia al jefe de enfermería. El hombre me mira con sorpresa, sólo me disculpo y sigo mi camino. En quince minutos estoy frente a la sala de Mandos.
— Señorita Undersee — el ex jefe de Vigilantes me mira con una sonrisa — La Presidenta está ocupada en estos momentos pero si desea esperar, puedo darle conversación.
— Simplemente esperaré…
— Está con el Sinsajo y su fiel escudero — siento una punzada en el pecho y evito mirar demasiado tiempo la puerta que me separa de Gale y de Katniss.
— ¿Qué hacen allí? — no espero que responda con la verdad, pero temo que si me quedo callada simplemente me consumiré.
— Ultiman detalles para un último asalto en el Capitolio— lo miro, Katniss apenas acaba de volver, está magullada no pueden mandarla al Capitolio— lastimosamente la joven Everdeen no podrá asistir, pero esperamos que se recupere para cuando se haya tomado el Capitolio por completo.
— Queda poco…
— Apenas unas semanas… se están preparando, todo acabará con la menor perdida de civiles posibles.
— Que así sea…
— ¿Cuál es su motivo? — Lo miro sin entender— ¿Por qué solicito una audiencia con la Presidenta, joven Madge?
— Transferencia — murmuro por lo bajo, el capitán Boggs es el primero en salir, detrás va Katty, me mira con tristeza.
— Madge Maysilee Undersee — definitivamente esa mujer siente algún tipo de satisfacción al usar mi nombre completo, maldita, luego de que Gale me mire con sorpresa, los ojos fríos de aquella mujer se posan en mi — Puedes pasar muchacha — suspiro y me encamino a su despacho, Gale toma mi mano obligándome a mirarle, me suelto con brusquedad y me interno en aquel sitio que se siente viciado y aún más helado que el exterior.
— Lamento molestarla Madame…
— Siempre es un placer señorita… ¿Qué puedo hacer por ti? — Cierra la puerta y me siento aún más asfixiada — puedo ofrecerte café.
— Necesito un favor… — acepto el humeante brebaje, mi nana solía darme un poco a escondidas de mi padre.
— Has sido de mucha utilidad… supongo que puedo acceder a escucharte — sonríe, y es aún más tétrica que Snow.
— He renunciado a mis labores en el hospital del Trece — anuncio solemnemente — he oído los rumores — evito decir que acabo de enterarme, espero que suene a que llevo tiempo dándole vueltas a este plan que me acabo de inventar — siento que le debo demasiado a Panem… quiero estar en las filas…
— No eres Soldado querida.
— No como soldado Señora Presidenta — la miro, siempre supe cómo tratar al poder, agradezco a mi difunto padre por ello — he sido entrenada como enfermera y en una guerra también necesitan de…
— ¿Cuál es tu petición?
— Ir al Dos… unirme al batallón de médicos que asistirá al asalto final.
— Hay gente mucho más preparada y tu relación con el Sinsajo te hace útil aquí…
— No puedo hacer que Katniss coopere más de lo que Haymitch o Effie podrían Madame… mi labor aquí ha terminado y solicito que me envíe allí, creo que con lo que he hecho por usted y su causa… no le costará trabajo lograr que me acepten en otro sitio.
— Suenas convencida Madge, pero los riesgos son altos.
— Estoy dispuesta a morir por un Panem libre — la miro fijamente— ¿Y usted?
Salgo con una nota en la mano y una diminuta sonrisa dibujada en los labios. Nadie podría negar mis poderes de convencimiento. No contaba con encontrarlos fuera, esperaba que se hubieran ido. Katniss me mira sin expresión, Gale ni siquiera dirige su mirada hacia mi lado. Plutarch les habla animadamente, saludo apenas con la mano a mi amiga, pero desvía la mirada y sé que me odia por dejarla.
Me meten en el siguiente aerodeslizador. Le he dejado una nota a Prim, la única a quien le he confiado mi herida abierta. La obligue a prometerme que solo le daría la carta a Gale cuando me fuera. Pienso en lo que dejo atrás y lo mucho que desee que fuera mentira. Me dejo ir, me enfoco en lo que siempre fue mi anhelo, ayudar, ser útil, porque el ser querida no pude lograrlo.
Mi madre jamás pudo quererme por mi parecido a mi difunta tía. A causa de ello, tampoco mi padre me llego a querer verdaderamente. Era la causa de que su amada se hubiera vuelto loca. Mi nana estaba obligada a quererme, era su trabajo. Katniss vio en mí una amistad muda y fue quien a su manera me demostró que me quería. Pero no era el cariño que deseaba. Ese cariño que demostró Gale, que resultó ser falso. Madge Undersee no nació para ser querida, entonces serviría para ver a la Nación que si llegó a querer, convertirse en una mejor versión.
~FIN MADGE POV~
*En el Trece*
— Se ha ido — grita irrumpiendo en el compartimiento que su mejor amiga compartía con la loca del siete.
— ¿Qué?
— Madge se ha ido — le arroja una hoja de papel hecha un bollo.
— Madge… — lee la nota al menos dos veces, antes de volver a fijar la vista en los ojos de la Veta que lucen enrojecidos — es tu culpa…
— Lo sé…
— La usaste y ahora se ha ido…
— Lo sé…
— Te pedí que te alejaras Gale — le golpea el pecho una y otra vez, envuelta en una nube de ira, ella le dijo que se iría, pero se negó a creerle y ahora su única amiga se había marchado.
— Lo sé — no hace nada para detener los golpes que Katniss le propina, no duele, no siente nada.
— Eres un completo idiota y cobarde Gale Hawthorne…
— Debí decirle…salió huyendo Katniss…no me dejó explicarle.
— ¿Por qué no confesaste?
— No pude... lo descubrió y no pude decirle nada de lo que hablé contigo ese día — un estremecimiento le recorre el cuerpo, se siente solo, vacío sin ella.
— Si algo le pasa — toma las solapas de su camisa y acerca su rostro al de ella, su mirada denota rabia — te mataré Gale.
~FLASHBACK GALE POV~
El Dos fue conquistado con éxito, pero no sin que Katniss saliera herida. Está en su cuarto habitual en el hospital del Trece, y como casi siempre, duerme bajo los efectos de algún sedante. Me quedo viéndola, es bonita, a su manera. Sus rasgos de la Veta son inconfundibles, pero aunque a ella se empeñe en negarlo tiene el porte de su madre, una hija de comerciantes. Somos similares, pero distintos. Me siento ultrajado y a la vez aliviado.
Me chillo en medio de una discusión por mis métodos. Estaba enfadada porque no entendía su forma de ver la muerte de personas. Ella había matado en los Juegos, no era tan distinto a mi parecer. Ella no lo creyó así, se expuso y le dispararon. En medio de su dolor, cuando estaba en shock, tomó mi mano, me miro a los ojos y me soltó que ella jamás podría estar conmigo. Yo veía el mundo a través de la violencia y ella necesitaba un freno, no alguien que impulsara su llama.
Fue simplemente un delirio y sin embargo hizo mella en mi interior. Me pasé el viaje de vuelta al Trece pensando en el cordero. Katniss era la persona a la que el destino me había atado cuando mi horizonte estaba un poco más allá del lago. Con un mundo por recorrer, Madge se veía mejor a mi lado, capaz de aplacar mis deseos más oscuros, inundándolo todo con sus caricias y la sonrisa en sus labios.
Ese día en el hospital volví a besar los labios de Katniss y no sentí absolutamente nada. En cambio, deseé que fuera Madge. Un golpe me sobresalto, alguna enfermera golpeo una puerta.
— Gale…
— Hola Catnip…
— ¿Qué haces aquí? ¿Por qué aun no me han sacado esto? — quita la aguja que le suministra morflina, me acerco para anudarla y que no se pierda el líquido.
— Vine a cuidarte…
— ¿Por qué no está Madge? — me pregunto lo mismo, quiero verla, sé que estará enfadada pero necesito verla.
— No lo sé… Prim dijo que la buscaría…
— Gale… — volteo a verla— ¿Me amas?
—… — su pregunta me sorprende, pero me sorprende más la pequeña voz en mi cabeza que grita que no — yo… te quiero.
— No me amas — parece suspirar de alivio y yo también.
—Eres mi mejor amigo Gale… pero yo…
— Quieres a Peeta…
— Él, es el indicado — se aferra a las sábanas.
— Catnip… quiero a Madge — me mira, sonríe de lado con complicidad, como si aun en su permanente estado de confusión, hubiese captado ello antes que yo mismo.
— Eso Gale… es una buena noticia — reímos como dos idiotas y nos quedamos conversando de nuestra estadía en el Dos, de lo poco que faltaba para que todo acabe.
~FIN FLASHBACK GALE POV~
— Dime algo — ha dejado de pegarle, se han sentado en la cama de la castaña y miran la pared de enfrente — ¿Realmente la usaste?
— Si — murmura — pero realmente me gusta Catnip… y ahora la he perdido.
— Eres un idiota — masculla chirriando los dientes.
— El lobo se enamoró del cordero Katniss…
— Es una persona Gale… no una presa y ahora puede que muera… debemos encontrarla.
— ¿Me ayudarás?
Holy sh*t. Drama hay mucho en este capítulo. Mucha tensión con el pov de Madge u.u.
Decidí incluir un poco de tercera persona y un flashback de Gale para poder darle más dramatismo al asunto jajaja.
Le queda poco a este fic!
Espero que les haya gustado el capítulo. Si te conmovió cuando Madge huye al bosque al que fue con Gale para llorarlo coméntame algo! Porfi!
Con cariño atentamente, Anna Scheler.
