NOTA: -Las citas en cursiva son los comentarios del narrador de la historia- ósea mis comentarios

-Las citas en imprenta corresponden a diálogos e impresiones de André Grandier como relator de sus memorias, y de otros personajes que intervienen en la trama

-Las frases delimitadas con barras, son pensamientos de André Grandier vertidos de manera textual

- las frases o párrafos delimitados con corchetes o llaves, corresponden a pensamientos de otros personajes distintos al protagonista

-Los puntos suspensivos sirven para identificar los silencios entre una frase y otra

Atte.: Fertuliwithejarjayes

TE AMARE MIENTRAS VIVA

CAPITULO 10

El 13 de julio de 1789 los representantes del llamado tercer estado ignoraban la resolución emitida por el Rey Luis XVI. El Rey en su desesperación, ordena a Oscar y a su regimiento sacar a la fuerza a los representantes del pueblo del recinto, pero Oscar no obedece las órdenes del rey; por consiguiente se encomendó esta misión a la guardia del palacio, comandada por el Coronel Víctor Clemente de Girodelle.

Oscar y André parten apresuradamente hacia la Asamblea ya que ambos saben que la voluntad del pueblo no puede ponerse a prueba y que sus representantes estarán dispuestos a dar la vida si es necesario, el objetivo de estos dos soldados es evitar un baño de sangre.

Al llegar Oscar y André se ponen en frente del comandante de la guardia imperial evitando que abran fuego en contra de la gente, entonces Oscar dirigiéndose a Girodelle, y mirándole fijamente dijo..

-Girodelle acaso Usted posee la valentía para enfrentarse a mí?

El Comandante confundido por las palabras de la dama a quien abiertamente había expuesto sus sentimientos, solo observa la reacción de Oscar quien continúa diciendo

-Guardias del Palacio, acaso dispararían a mi pecho con sus armas?... ¡ Por qué no disparan!, si quieren disparar contra los representantes del pueblo, tendrán que pasar primero sobre mi cadáver!

Girodelle pálido ante los ojos de Oscar y con su espada en la mano, la mira con el amor que solo un hombre como él puede manifestar hacia una mujer como ella, entonces enfunda su espada y le dice estas palabras

-Madmoaselle, enfunde su espada por favor, no debemos pelear contra uno de nuestros antiguos comandantes, tampoco debemos disparar contra gente que esta desarmada, es un acto de cobardía.

Pero quiero que esta gente entienda que solo obedecíamos ordenes…, si yo pudiera la complacería, tampoco me importaría ser insurgente, pero debe entender que está en juego mi carrera militar y yo no…

Oscar sin querer poner a su antiguo compañero en evidencia, le sonríe cálidamente y le dice…

-Girodelle…

El Conde de Girodelle y el regimiento real dan media vuelta sin cumplir la orden que había sido emitida por el Rey; Oscar y André, sabían que aquel acto de desobediencia traería consecuencias muy graves para el Conde, quien con ese gesto, había demostrado que el honor solo puede medirse con amor, Girodelle realmente amaba a Oscar François de Jarjayes.

André, quien había estado presente escuchando las palabras entre sus dos amigos, decidió seguir a Girodelle, y no muy lejos de Versalles le gritó

-Conde de Girodelle! Coronel Girodelle! Víctor! Aguarda…. ¡! Necesito hablar contigo!

El Conde encomienda al sargento segundo al mando de la tropa, acompañar al regimiento hasta Versalles, y deteniéndose junto a un claro, se baja de su caballo y espera el encuentro con André.

Al ver André, Girodelle no contiene el deseo de estrechar la mano de su amigo, y dirigiéndose a él le dice…

-André como haz estado, veo que aun estas junto a Oscar, a pesar de tu accidente, a pesar de todo lo que paso con el caballero negro sigues junto a ella, debo decirte que admiro tu valentía y devoción

André, mirándolo amistosamente se dirige a él diciendo… –Mi estimado Conde, soy yo quien admira el amor que usted ha demostrado el día de hoy por Oscar, lo que Usted ha hecho por ella es algo que ni ella misma podrá pagarle, gracias a la muestra de honor que ha dado enfrente del pueblo ha evitado un baño de sangre, y es por eso que quería expresarle mis agradecimientos...

-André, no debes darme las gracias por eso, pues debes saber que no me atrevería hacer nada que perjudique a la mujer que amo, aunque mi amor no sea correspondido.

Ni yo mismo estoy seguro de que lo que hice fue correcto, pero el solo hecho de saber que Oscar sigue con vida, y que despliega pasión por sus actos, esa pasión que sus ojos no pueden ocultar, hacen que todo mí ser se sienta satisfecho…

-Pero Conde, usted ha firmado su sentencia al desobedecer una orden del rey, debo decirle que aunque ha expresado amar su carrera como militar, el amor que siente por Oscar es más fuerte que eso, es por eso que debo decirle que….

Debe luchar por ella Conde, no se dé por vencido, óscar es una gran mujer y solo usted que es de la misma clase social que ella puede hacerla feliz…

Yo…. yo también la amo, la amo más que a mi vida, por Oscar soy capaz de hacer lo que sea, pero soy consciente de que ella jamás podrá ser mía, y aunque yo no sea feliz junto a ella, podre morir en paz al saber que alguien como usted pudo darle la felicidad que ella tanto merece…

El Conde mirando hacia el agua que corría plácidamente por el claro respondió

-André, me alagan tus palabras, debes saber que no me preocupa desobedecer una Orden de su majestad, hace mucho que vengo pensando retirarme del ejercito, solo que…. mi deseo era hacerlo de la manera correcta, pero, se que ahora no será así…

Pero André, debes saber que Oscar jamás será feliz si tú no estás a su lado, amigo mío, debes saber que tú eres el amor de su vida, solo tú puedes darle a Oscar una vida placentera…

André, debes darte cuenta ustedes nacieron para estar juntos y nada ni nadie podrá impedirlo.

No esperes que Oscar te diga lo que siente, porque hoy vi en su mirar que sus sentimientos atraviesan una tormenta que yo ya pasé, y solo cuando ella la atraviese se atreverá a decirte que te ama con locura.

Es muy duro para mi tener que aceptar que la mujer que amo, esta perdidamente enamorada de otro que no sea yo, pero el amor no es egoísta y yo simplemente….

André, debes hacer feliz a mi amada, júrame que lo harás!

André convencido de la sinceridad de las palabras de Girodelle, quien en ese mismo instante había renunciado a Oscar para que ella hallara la felicidad, le respondió…

-Yo, la amaré mientras tenga vida, y aun después de esta vida la seguiré amando, porque ella es la dueña de todo mí ser

El Conde mirando fijamente los ojos de André, lo toma por los hombros y le dice…

-Se que lo harás, y sé que cumplirás con tu palabra, si yo puedo hacer algo por ti y por Oscar, lo haré!, André, ahora puedo estar en paz conmigo mismo, espero volver a verte algún día amigo mío…

André estrechándose en un fuerte abrazo con el Conde le responde…

-Yo también espero volver a verlo, y deseo de todo corazón que encuentre la felicidad Girodelle

Y con estas palabras ambos amigos se despidieron, cada uno en busca de su destino.

André regresa a su encuentro con Oscar, quien aguardaba en la entrada al salón de la Asamblea

-André, dime porque seguiste a Girodelle?

André, respondió

-Oscar ese hombre ha hecho algo muy valeroso por ti, ha demostrado que realmente te ama, te ha perdonado la vida a ti, a mí y a toda esta gente, ha evitado un baño de sangre, lo menos que podía hacer era agradecerle un gesto de tal magnitud

Oscar atenta a las palabras de André le contesta

-Es verdad, Girodelle ha demostrado que su amor es sincero, y así como yo renuncie a Fersen, el hoy ha renunciado a mí, lo sé porque lo vi en sus ojos…

Espero sinceramente que algún día encuentre a una mujer que lo ame, y le brinde la felicidad que el merece, yo jamás podre olvidar lo que ha hecho por mí, y le estaré eternamente agradecida.

André, por favor, ven conmigo a la mansión, me siento muy cansada y quiero que compartas conmigo la cena, y que nos distendamos un rato; hoy ha sido un día muy agitado y los días que se aproximan serán decisivos, así que tal vez ya no podamos compartir de la forma en que yo quisiera, que dices, vienes conmigo?

André, mirándole con ternura, le regala una sonrisa y le contesta…

-Por supuesto que iré contigo

Ambos amigos parten hacia la mansión Jarjayes muy animados al ver que sus esfuerzos habían rendido frutos, se había logrado el objetivo de impedir el enfrentamiento entre el ejército y el tercer estado, además, André sentía cierta felicidad al saber que Oscar lo amaba tanto como él a ella, pero debía ser paciente y esperar a que el corazón de su amada atravesara la tormenta y finalmente encontrara la calma que le permitiera entregarse a él completamente.

Al llegar a la mansión la Sra. Jarjayes sale al encuentro de su hija saludándola con un cálido abrazo, Oscar quien sostenía una relación muy distante con su madre, la invita a tomar el té, pero antes de retirarse le susurra André al oído

-Te estaré esperando en mi habitación después de la cena, no me falles

André sonrió al término de las palabras de Oscar, gesto que no pasó desapercibido para su abuela quien dirigiéndose a él le saludo diciendo…

-Mequetrefe, en donde te habías metido! imagino que como siempre andas metiendo en problemas a mi niña...

La abuela mirando a Oscar ingresar a la mansión con su madre comenta con un tono más sereno

-Mi niña, aunque Oscar ya es toda una mujer, para mi seguirá siendo mi niña adorada, y tu, aunque ya eres todo un hombre, seguirás siendo la persona más querida en mi vida

André, mi querido André, deseo que encuentres la felicidad que te ha sido negada desde que eras muy pequeño

André abrazando a su abuela le respondió

-Abuela, gracias a ti he conocido la felicidad, estoy agradecido con la vida porque me dio una segunda madre, y hoy quiero aprovechar la oportunidad para agradecerte todo lo que has hecho por mí, gracias a ti soy la persona que soy, te quiero mucho abuela

Con estas palabras, André y su abuela fueron hasta la cocina, tomaron una merienda y recordaron aquellos momentos del pasado en los que ambos habían sido muy felices junto a Oscar y su familia.

André, decidió ir a su habitación y tomar entre sus manos el libro en el que había depositado sus memorias; sintió cierta melancolía al saber que ahora le quedaba poco tiempo para terminar de escribir, pues como lo había predicho Oscar, las cosas cambiarían radicalmente, así que decidió no perder más tiempo y tomando la pluma continuo su escrito…

Memorias

Después de lo ocurrido con el caso del collar de Bohemer, Oscar fue ascendida, y su trabajo aunque demandaba más responsabilidades, le permita estar más tiempo en la mansión, yo no perdía oportunidad para escabullirme a Paris, a veces de día, otras veces en las noches, varias razones motivaban mis visitas a la ciudad, pero dos de ellas eran muy poderosas, la primera, era luchar junto a los plebeyos por una Francia mejor, y la segunda, era hablar con Helena después de lo ocurrido…, necesitaba estar a su lado.

Ambas motivaciones me llevaban a estar en los mismos lugares que frecuentaba Robespiere, pero a pesar de que él estaba presente en algunas ocasiones, había cierta preocupación en mi interior que me impedía acércame a él, pensaba que quizá al enterarse de que yo había estado presente durante el ataque, y que además era el ex prometido de Helena, provocaría su furia y sus celos, o lo que era peor, quizá el siendo abogado haría todo lo posible por culparme de los hechos.

Cierto día, decidí acercarme a la mansión de Fersen, noté varios cambios en el personal, es decir, muchos de los empleados del Conde, quienes obedecían las ordenes de Helena ya no estaban en la mansión, traté de acercarme cautelosamente sin que nadie lo notara, aun así, mi intento por obtener información fue en vano, pues los nuevos empleados ni siquiera la conocían.

Al día siguiente acompañé a mi abuela al mercado central, y fue entonces cuando me encontré con una de las empleadas de la mansión de Fersen quien si conocía a Helena, la salude, e inmediatamente le pregunte por ella.

Noté a la mujer muy nerviosa, y con su mirada se negaba a decirme la verdad, por lo que no tuve otra opción que tomarla fuertemente del brazo y preguntarle

-Vamos mujer contesta, dime por favor, hace mucho estoy buscando a Helena y nadie sabe decirme en donde esta…, aun está en la mansión Fersen? La última vez que la vi estaba en el jardín con Robespiere.., por favor respóndeme ahora mismo, o no te soltaré

La mujer no tuvo alternativa y me contestó

-André, se que Helena envío una carta al Conde Fersen poco después del ataque, y casi dos meses después recibimos correspondencia del Conde; una de las cartas iba dirigida a ella.

Poco tiempo después, Helena respondió a esa carta, empacó sus cosas y se marchó; mencionó que antes de irse debía ir hasta su casa en el centro de Paris, ya que había cosas que su padre le había encargado…, después de eso, no supe nada mas de ella…

André hay algo mas, no solo tu haz estado preguntando por ella, hay otra persona que siempre viene a preguntarme por su paradero, es un joven que según se, estaba enamorado de Helena; ella siempre lo trató con amabilidad, le había tomado mucho cariño…, pero después de que Helena decidió aceptar al Sr. Robespiere, su relación con ese joven cambió; aun así, el siguió buscándola, pero ella fue muy sincera con él, y decidió no darle falsas esperanzas…, André, perdóname, pero es todo lo que se

/No le di mayor importancia al comentario de la mujer sobre el joven que buscaba a Helena, solo le pregunté/

-Pero ella no dijo nada sobre donde pensaba irse, o por que se marchaba de Paris?

-No André, Helena no dijo nada a nadie en la mansión, solo recuerdo que ella sufrió mucho cuando rompió su compromiso contigo y aceptó al Sr. Robespiere, Helena realmente te amaba

Decidí explicarle a la mujer que yo no había querido romper mi compromiso, y que había sido la propia Helena quien había asumido el término de nuestra relación cuando le había pedido tiempo para aclarar mis sentimientos

Entonces la mujer añadió…

-André, Helena es una mujer muy inteligente, pero también es una mujer que cuando ama lo hace completamente, ella decidió dejarte libre.

Unos días antes de irse, estuvimos en Versalles, ya que el Conde había dejado ciertas recomendaciones para la Reina, estas debían ser entregadas personalmente por Helena; pero nuestro intento por ver a su majestad fue frustrado por un noble, quien ordenó sacarnos a patadas del palacio.

Cuando salimos, Helena reconoció a uno de los oficiales de la guardia real, según me dijo, lo conocía, pero lo que más me sorprendió fue enterarme de que aquel oficial era una mujer

Helena y esa mujer hablaron por lo menos media hora, nunca supe de que hablaron, solo sé que después de eso, Helena decidió aceptar a Robespiere y nos comunicó a todos que tu y ella ya no tenían ningún tipo de relación afectiva

/En ese instante supe que la mujer a la que hacía referencia era Oscar, y que yo ignoraba aquel encuentro entre las damas, pensé ¿Que le habrá dicho Oscar a Helena?/

Dirigiéndome a la mujer, me disculpé, y prometí no volver a molestarla en su lugar de trabajo, pero fui muy insistente al pedirle que si tenía noticias de Helena, me lo hiciera saber; entonces partí hacia la mansión Jarjayes, debía enfrentarme a Oscar y pedirle que informara sobre lo ocurrido en aquel encuentro.

Al llegar a la mansión, Oscar estaba en sus aposentos escribiendo un informe para su majestad sobre los hechos ocurridos en el convento de Saverne, irrumpí en su habitación sin anunciarme y fui directamente al punto

-Oscar, supe que hace un tiempo tuviste un encuentro con Helena en palacio, dime por qué no me lo dijiste…

/Oscar con el seño fruncido me contestó/

-Es que acaso no te han enseñado a tocar la puerta antes de entrar…

/La mire fijamente a los ojos y le dije/ – Vamos Oscar, no me respondas con evasivas, necesito saber de qué hablaste con ella

/Me respondió aun enojada por la vehemencia de mis palabras diciendo/…

-Es que acaso es tan importante para ti conocer mi conversación con ella?

/Le respondí firme/

-Así es Oscar, es muy importante, ya que Helena y yo pensábamos casarnos, nuestra intensión era tener una vida juntos y buscar posibilidades para los dos, formar un hogar… hacer muchas cosas que jamás podrás entender

/Oscar sorprendida por mis palabras me preguntó/

-Así que pensabas casarte y no me lo dijiste André?

Le respondí… –Iba a decírtelo, pero las veces que lo intente no fui capaz, o algo ocurría…, eso ya no importa, lo que necesito saber es de que hablaste con Helena..

/Oscar volviendo sus ojos al informe me contestó/…

– No pienso decírtelo André, Helena me pidió guardar esa conversación en secreto y lo haré, hagas lo que hagas, jamás te diré de qué hablamos.

Salí de la habitación de Oscar lleno de rabia, tome mi caballo y cabalgue hasta los extremos de la mansión, lloré porque en mi interior sabía que había perdido la oportunidad de realizarme como hombre.

/ Que tonto fui en aquel entonces, quería aferrarme a una esperanza que evitara que mi corazón se consumiera por el fuego mi amor por Oscar, pero hoy después de tantos años, puedo comprender que el amor verdadero es uno solo y aunque trates de apagar ese fuego, la llama siempre seguirá viva/.

Varias semanas después de mi conversación con Oscar y de cruzar apenas palabra con ella, decidí retomar la buena relación de camaradería que siempre existió entre nosotros, entonces, prepare sus pistolas y le propuse practicar en la colina que se alza entre la mansión y el arroyo

Oscar siempre fue una experta tiradora, así que las botellas que había llevado para la práctica se acabaron rápidamente, entonces, me ordena traer los caballos para volver

Además de las botellas, había traído conmigo algunas manzanas por lo que ofrecí una de ellas a Oscar, la lancé, y mientras iba por el aire se escuchó un disparo que rompió la fruta en mil pedazos, y después escuchamos una voz gruesa decir…

-Disculpa por arruinar esa manzana, puedo decir que sigo siendo un experto tirador… porque me miras así Oscar François!, por ti no pasan los años André! …. Hans Axel Von Fersen, concluyó su visita a Norteamérica!

/No podía creer lo que veían mis ojos, era él, el Conde Fersen quien había regresado con vida después de la guerra de independencia de Norteamérica/.

/Oscar quien estaba a mi lado se llenó de júbilo al ver más de cerca al Conde, no podía disimular lo que sintió en ese instante, su querido Fersen estaba de regreso/.

Volvimos a la mansión junto al Conde, Oscar se olvidó de mi presencia, pues ahora su única preocupación era en atender a su noble invitado, me ordenó servirles una copa de vino y sentándose junto a la chimenea le pregunto

-Fersen, hace dos años que regresaron las tropas que viajaron a Norteamérica, dime, en donde viviste todo ese tiempo?

Fersen removiendo el vino que yacía en sus manos, miró a Oscar con melancolía y le respondió

-Antes de regresar tuve que permanecer allá por que enfermé gravemente, a veces mejoraba, a veces agravaba…, mi recuperación llevo más tiempo del que yo supuse…

Mi abuela entró en la habitación y nos informó que la cena ya estaba lista, Oscar y Fersen se sentaron a la mesa y degustaron los platos que habían sido preparados especialmente para el invitado. Después, Fersen le solicita a Oscar quedarse por esa noche en la mansión ya que desea descansar antes de llegar a su casa.

Oscar por su parte, ofrece al Conde quedarse todo el tiempo que considere conveniente; /no tuve otra opción que decir que esa era una excelente idea y que después de tantos años seguramente Fersen tendría muchas cosas que contarnos sobre sus aventuras en Norteamérica…, pero por dentro, me invadían los celos al ver a Oscar embelesada con cada palabra o cada mirada del Conde, sabía que los próximos días serian interminables para mí/.

/Al día siguiente el primero en levantarse fue el Conde Fersen, quien acudió a la cocina a preguntarle a mi abuela por mí, yo aun estaba en mis aposentos descansando, pues la noche anterior había tenido que acostarme muy tarde ayudando a mi abuela a levantar la mesa y limpiar los platos/.

Aun somnoliento me acerqué al comedor de los sirvientes solicitando una taza de café, lo primero que pregunte fue si el Conde ya estaba despierto, mi abuela me contestó que hacía rato había estado en la cocina preguntando por mí, pero que había salido al jardín a tomar un poco de sol.

Miré por la ventana de la cocina buscando al Conde, cuando lo divisé hablando con Oscar sentados en la fuente

Rápidamente corrí a mi habitación y me preparé para salir. Una sensación de apoderaba de mis emociones y me empujaba a estar presente en todas las ocasiones en que Oscar se encontrara con él.

Cuando llegué a la fuente, Oscar y el Conde Fersen se quedaron en silencio, supe que había interrumpido su conversación, pero el Conde, no perdió la oportunidad para solicitarme entrenar un poco con el sable

Así que practicamos un buen rato, después cabalgamos e hicimos carreras; parecía que el Conde quería estar ocupado todo el tiempo.

/Oscar nos miraba por momentos prestando especial atención sobre Fersen, y cuando él sentía su mirada, ella dirigía la suya hacia otra parte sin dejar de sonrojarse, cuan triste estaba yo, no podía evitar que Oscar sintiera amor por el/

Después de una mañana llena de actividades, decidimos tomar un té en el estudio contiguo a la habitación de Oscar, Fersen la felicitó por su acenso, ya que mi abuela se había encargado de ponerlo al día de los sucesos ocurridos durante su ausencia, pero hubo una frase del Conde que hizo hervir mi sangre

Fersen mientras felicitaba a Oscar por su desempeño militar, dijo que jamás lograría entender como Dios había hecho a Oscar mujer, ya que si fuera sido por él la habría ascendido a General.

/Pero Oscar no se inmutó por sus dichos, así que no tuve otra opción que guardar silencio ante semejante comentario/.

Recuerdo que estaba de pie junto a la ventana tomando mi taza de té, cuando sentí el vidrio de la ventana romperse tras de mí, al parecer, algunos vecinos de la ciudad de Paris habían decidido realizar ataques a las casas de lo nobles, de hecho, habían disparado a la ventana creyendo que la bala alcanzaría algún noble.

Al retirarse de la mansión gritaban ¡ Viva Francia, Mueran los Nobles! / Quizá ese atentado no fue por los ideales del movimiento, hoy día puedo ver que probablemente ese ataque fue ordenado por Saint Just al enterarse de mis averiguaciones sobre Helena/.

Oscar se acercó a mi angustiada preguntándome si me encontraba bien, gracias al cielo la bala no me alcanzó; el Conde Fersen se quedó muy preocupado después de lo ocurrido, entonces pregunto

-No entiendo que está pasando, quien pudo hacerlo? no entiendo por qué razón!

Me apresuré a contestar mencionándole uno a uno los motivos por los cuales los ciudadanos de Paris se atrevían atacar a los nobles, y que esta situación se había agudizado después de lo ocurrido con el collar de Bohemer.

Fersen admitió haber escuchado algo sobre esto al llegar a Paris

Entonces fui claro al decirle… -Fersen; Paris, Versalles,…. Toda Francia ha cambiado desde que te fuiste hace 7 años.

Fersen respondió… - Amigos míos, debo realizar una visita por la ciudad de Paris, entenderé si deciden no acompañarme

Oscar respondió… —No te dejaremos ir solo Fersen, recuerda que también eres un noble y que si alguien llegara a reconocerte estarías en serio peligro…, ven te prestaré algo para cubrirte.

Y añadió - André prepara los caballos, debemos acompañar a Fersen a Paris.

/Obedecí a regañadientes las órdenes de Oscar, parecía que el ataque del que había sido víctima hace unos momentos no era tan importante para ella; ahora su prioridad era complacer las peticiones del Conde/.

Fuimos a Paris de incognito simulando ser campesinos, Fersen pudo observar en una de las paredes de los callejones un retrato de la Reina con dagas clavadas en el rostro, se detuvo ante la imagen y no pudo evitar derramar algunas lagrimas, mencionado que el pueblo ya no respetaba a la sus soberanos.

Regresamos a la mansión Jarjayes en silencio, el Conde no podía disimular la tristeza que sentía por el duro momento que estaba pasando María Antonieta.

Al llegar a la mansión Oscar me ordenó encender la chimenea y traerle unas copas y una botella de vino.

Fersen le dijo a Oscar que era mejor que se presentara en Versalles ante la Reina, ya que la familia real enfrentaba una crisis muy grave, y consideraba que era su obligación acercarse a la persona que el amaba, a la persona que según sus palabras jamás podría olvidar, sin importar cuán doloroso pudiera ser para el aceptar ese sufrimiento.

Fersen anhelaba estar cerca de María Antonieta, y por esa razón no podía mantenerse indiferente presintiendo un gran peligro para la mujer que era la dueña de su corazón.

Oscar solo asintió a las palabras de Fersen, aunque estas la estuvieran matando por dentro.

A la mañana siguiente el Conde fue el primero que estuvo a la mesa, había ordenado un corte de pelo, y se había arreglado para asistir al palacio; lejos había quedado la imagen del guerrero descuidado con la que había llegado de Norteamérica.

Oscar bajó de sus aposentos poco después de la aparición del Conde, al verlo, sus ojos brillaron de la misma manera que lo hacían cuando tenía 22 años, no había lugar a dudas, ella estaba profundamente enamorada de aquel noble sueco.

Después de que terminaron el desayuno, Oscar se encerró en sus aposentos. Yo sabía que lo hacía por que Fersen había abandonado la mansión y había regresado al lado de su amada, pero tenía que dejar que Oscar se diera cuenta por si misma que el amor que sentía por ese hombre no tenia futuro, ya que él había sido muy claro al expresar su amor hacia María Antonieta.

Espere hasta la tarde pero Oscar no bajó, entonces subí a sus aposentos y toque su puerta, había preparado su escopeta para la práctica habitual; ella me respondió desde adentro que la esperara en el jardín.

Cabalgamos en silencio hasta el lugar de la práctica, Oscar si bien acertó a todos los blancos que le proporcioné, estaba distraída,…

El sol empezó a ponerse en el horizonte y un grupo de aves migratorias surcó el cielo, entonces le dije estas palabras con el ánimo de hacer que reflexionara sobre sus sentimientos hacia Fersen

-Mira Oscar, aves migratorias… inician su viaje hacia el sur, vuelan libremente por el firmamento y regresan inexorablemente al sitio donde nacieron, ¡nadie podrá evitarlo!, ¡nadie lo intentara….!

Aunque Oscar guardó silencio, supo entender el mensaje implícito en mis palabras, Fersen fuera a donde fuera, regresaría al lado de la persona que amaba, y nada, ni nadie podría impedirlo.

Regresamos a todo galope a la mansión, de inmediato Oscar se sentó frente al piano y empezó a tocar su melodía favorita, estaba preocupada y no podía disimular la razón.

Mientras tanto, yo limpiaba a los caballos y sentía una mezcla de tristeza y rabia por la actitud de óscar, quien aun no aceptaba que Fersen no correspondiera a sus sentimientos.

Algunas de las sirvientas de la mansión, me comentaron los rumores que circulaban en palacio, dicha información me pareció importante para Oscar, así que espere hasta la hora del té para informarle…

-Oscar, se comenta que la Reina dejar á el palacio de Trianon, y regresará nuevamente al palacio de Versalles; además, se dice que ya no es tan fuerte su relación con Lady de Poliniac. Seguramente María Antonieta escuchó al Conde Fersen, ya que ahora él ha solicitado un puesto dentro de la milicia.

Al termino de mis palabras un mensajero del palacio de Trianon llega a la mansión con un mensaje de la Reina encomendando a Oscar su traslado hasta el Palacio de Versalles.

Oscar y yo partimos inmediatamente al palacio de Trianon.

Cuando llegamos, los guardias reales ya estaban formados en la puerta bajo las órdenes de Girodelle, quien regresó al palacio de Versalles.

Una vez Oscar recibió el informe del traslado, Fersen observaba la revista desde el palco de la habitación real del palacio Trianon; dirigí la mirada hacia él y Oscar hizo lo mismo, ella disimulo ante todos sus celos, pero yo pude ver que su rostro se turbó.

Después de realizar las recomendaciones de rigor a la compañía real, dio inicio el traslado de su majestad y los príncipes hacia el palacio de Versalles, de repente aparecieron unos cuantos jinetes con un explosivo amenazando a la familia real, la compañía reaccionó de inmediato impidiendo el atentado contra la Reina, la carga explosiva detonó en manos de uno de los agresores, mientras que otro se escapaba gravemente herido.

Oscar decidió seguirlo a todo galope; yo en un acto de imprudencia, ordené a la compañía ir tras Oscar; algunos de los hombres se quedaron a cumplir con la misión, y con una parte menos numerosa de guardias, seguí el rastro de sangre que dejó el prófugo.

Llegamos a unas ruinas, logramos escuchar un disparo…, me apresuré a ingresar, pero me encontré con Oscar en la puerta, y sin bacilar le pregunte

-Oscar estas bien? dime que sucedió?...

Pero ella solo me contestó

-André, dile a Girodelle que se ponga al frente de la escolta, yo me adelantaré.

El hombre al que perseguía se había suicidado en nombre de Francia maldiciendo a la familia real, pero nada de eso parecía importante a Oscar, presentía que algo se traía entre manos, pero en ese momento tenía que cumplir con una Orden.

Me apresuré hasta Versalles y le trasmití el mensaje a Girodelle; el traslado de la Reina finalmente se había realizado con éxito, entonces procedí a regresar a la mansión…, antes de abandonar el palacio, el Conde de Girodelle se dirigió a mi diciendo…

-André, sabes si Oscar estará presenten en el baile de esta noche?

Le contesté – Temo que no mi estimado Conde, Oscar no me ha comentado que tenga intensión de asistir a un baile precisamente hoy.

-Es una pena André, se dice que durante el baile de esta noche se presentaran las damas más bellas de la corte, fue por eso que hice mi pregunta…, de todas maneras, dile a Òscar que estaré en el baile en calidad de invitado, y que si decide asistir cuente con mi compañía; hasta la vista André.

Me despedí del Conde y partí hacia la mansión; al llegar, las sirvientas corrían de un lugar a otro bajo las ordenes de mi abuela, pregunte por Oscar y para mí la sorpresa fue enorme al escuchar las palabras de mi abuela quien dijo con entusiasmo…

-Durante años le rogué que se pusiera un vestido!

Pregunte… – Un vestido?

– Lady Oscar me ha dicho que hoy llevaría un vestido al baile en palacio

-Que! en serio va a ponerse un vestido? …. pensé para mi / Ha perdido la razón, Oscar bailando con hombres, luciendo un hermoso vestido…, ya me la imagino, se verá como un enorme espantapájaros vestido a la moda, todos se burlaran de ella / no pude contener las risas…

Fue entonces cuando mi abuela me llamó a gritos…

-André! Mira a mi niña Oscar con su vestido de baile…

Recuerdo aquella imagen como si fuera hoy, Oscar lucia tan hermosa como una diosa griega del Olimpo, su vestido acentuaba el color zafiro de sus ojos, sus tirabuzones dorados se alzaban sobre su cabeza como una corona de lilas delicadas, sin dudas, era la mujer más hermosa que mis ojos habían visto, no parecía ser la misma Oscar a la que por años había servido y amado en silencio… mi corazón desfalleció ante su presencia…

Salí de mi ensoñación al escuchar las palabras de mi abuela quien fue muy clara al decirme que Oscar no deseaba ser identificada en el baile y que por ese motivo yo no podría acompañarla, entonces fui hasta mi habitación y me encerré a beber….

El solo hecho de pensar que el cambio de actitud de Oscar era por la presencia del Conde Fersen hacia mi sangre hervir, la esperé toda la noche despierto, pero ella no regresó sino hasta los primeros rayos del sol

Recuerdo que llegó sola, caminado descalza con sus zapatos en una mano y la cola del vestido en la otra, tenía muchos deseos de salir a su encuentro y reclamarle por su retraso, pero me detuve , debía tener presente cual era mi lugar, yo era simplemente un sirviente.

Oscar durmió esa mañana hasta después del medio día; los señores se habían levantado muy temprano sin notar la ausencia de su hija, entonces convocó una reunión del personal de servicio de la casa.

Nos dijo que lo que había sucedido la noche anterior no debía ser informado a ningún miembro de la familia, y que a partir de ese momento quien se atreviera a comentar sobre el tema seria despedido.

Pasaron algunos días, y tal como Oscar lo había ordenado, ningún sirviente, ni siquiera mi abuela, realizo ningún comentario sobre lo ocurrido.

Paulatinamente volvimos a la rutina Oscar y yo nos despertábamos temprano, íbamos a hasta el palacio de Versalles y después a la mansión. En una ocasión decidí regresar solo más temprano de lo habitual, por el camino una caravana de personas de diferentes clases sociales se dirigía a una pequeña capilla, entonces, decidí seguirlos, me llevé una grata sorpresa

Ahora no solo los plebeyos se reunían para deliberar sobre la desigualdad en el país, sino que algunos nobles se habían sumado a estos grupos, pregunte los días y horarios establecidos para las reuniones, y tome contacto con algunos de los asistentes, mi deseo era retomar la senda de la independencia y lograr obtener un futuro diferente por mi propia cuenta.

En una de la reuniones a las que asistí se hablo de un hombre al que apodaron Caballero Negro, según los relatos de la gente, el Caballero se dedicaba a despojar a los nobles de sus pertenencias, para entregarla a los pobres de Paris que padecían hambre y enfermedades, cada relato que contaban sobre las hazañas de este caballero, llenaba mi corazón de alegría al saber que un hombre se atrevía a tanto por sus semejantes, pero otro pensamiento rondaba mi conciencia, pues sabía que yo era el sirviente de una familia noble y tarde o temprano, el Caballero Negro se haría presente en la mansión Jarjayes.

Deseaba conocer más acerca del Caballero y de los planes de Robespiere para el pueblo, así que empecé a frecuentar distintos grupos, colaborar con estrategias, en fin, había encontrado un lugar en donde mis opiniones eran escuchadas.

Cierto día regresando muy tarde a la mansión, pude observar en el camino un destello de luz llamo mi atención, al acercarme, pude distinguir un hermoso collar de brillantes; pensé que seguramente aquel collar hacia parte del botín de algún robo perpetuado por el Caballero Negro, así que levante la joya y llegue silenciosamente a la casa, al ingresar, Oscar me sorprendió y mirándome con desdén preguntó…

-Por que llegas tan tarde?

Le respondí con seguridad -– Salí a dar un paseo…

-Un paseo? …, pero es una noche muy fría

Le contesté – Si, es verdad, pero yo me siento muy bien…

Oscar solo me dirigió una mirada más fría que la noche misma, y sin despedirse de mí, se retiro a sus aposentos.

/Yo no le presté mayor importancia, pues en mi cabeza solo rondaban las ideas del movimiento y la resolución de los problemas de pobreza que tanto aquejaba a mi pueblo/.

Al día siguiente desperté y le pregunte a mi abuela si Oscar estaba en casa; mi abuela me informo que no, que había salido muy temprano a Versalles y que estaría de regreso cerca de la media tarde.

Entonces decidí cancelar mis reuniones y esperarla, ya que deseaba entregarle en sus manos la joya que había encontrado la noche anterior, que según comentarios de la Sra. Jarjayes, Madame Lamberte había perdido a manos del Caballero Negro.

Una vez Oscar estuvo en la mansión, me acerqué a Oscar y le entregué en sus manos el collar, le dije que aquella joya era muy parecida a la que había perdido madame Lamberte.

Oscar me agradeció el gesto, y a su vez me solicitó una relación de todas las fiestas que ofreciera la nobleza durante esa época, y me informó que de ahora en adelante estaría presente en todas ellas y que yo debía acompañarla.

Le dije sin reparo -No estarás hablando en serio verdad?

Ella me contestó enérgicamente – Mi obligación es detener al misterioso Caballero Negro, tarde o temprano caerá en la trampa que he diseñado para el

Le dije – Esta bien Oscar, prepararé la relación que me pides…, pero según tengo entendido la policía ya lo está buscando

Mirándome fijamente me contestó - Concéntrate en cumplir mis órdenes, debemos empezar en cuanto sea posible.

/En ese momento supe que la brecha social que Oscar pretendía ignorar estaba presente en nuestras vidas y que quizá, la idea de un país igualitario ya no rondaba sus pensamientos/.

Esa misma noche asistimos al primer baile, Oscar no disfrutaba de la velada, lo único que la motivaba a estar presente era encontrar indicios sobre el Caballero Negro.

Muchas damas de la corte cuyos maridos no disfrutaban del baile, se acercaban a mí para que yo las invitase al salón, en donde la orquesta deleitaba a los presentes con un sinnúmero de minués; yo no podía negarme a tales peticiones, así que cuando tenía la oportunidad, bailaba y tomaba una que otra copa del vino más exquisito

Oscar se exasperaba al verme bailando y disfrutando de las fiestas, y en muchas ocasiones, se quedaba mirándome con sospecha, como si yo me estuviera burlando de ella.

Después de muchas noches en vela, y de muchos bailes, cierta mañana le dije a mi ama

-Oscar, estoy realmente exhausto…

Me respondió – Parece que el Caballero Negro ya no hace de la suyas, como si supiera que lo estamos esperando…

Proseguí con mi comentario diciendo - Se que me gustan las fiestas, pero a diario es un poco exagerado no crees?

-André, esta noche tendremos que asistir a otra fiesta

-Oscar, consideras realmente necesario atrapar al Caballero Negro? No le hace daño a nadie, y tengo entendido que entrega lo que roba a los más necesitados

Me respondió con vehemencia - Pero un ladrón es un ladrón, y debe ser castigado

Le contesté – Si, en eso tienes razón, pero ahora debo irme a descansar, te veré mas tarde.

/Mi estrategia de disuadir a Oscar para que me dejara ese día libre no dio resultado, yo tenía una reunión muy importante esa noche, y tenía que estar presente, entonces, salí a Paris sin que Oscar lo supiera y le dije a mi abuela que le comunicara había tenido que salir, pero que por favor me esperara para asistir al baile/

La reunión tardo más de lo previsto, por lo que me retrasé. Cuando llegue a la mansión, mi abuela me informó que Oscar se había cansado de esperarme y que se había ido sola.

Yo ignoraba en donde se llevaría a cabo el baile de esa noche, entonces, no tuve otra opción que quedarme en la mansión esperando a Oscar, pero una fuerte preocupación oprimía mi pecho, sentía que algo malo sucedería.

Los primeros destellos del alba cruzaron la ventana de mi habitación en donde había estado esperando a Oscar por horas, pero ella aun no regresaba, yo estaba muy angustiado y mi abuela también, se acercó el medio día , y no pude esperar mas, corrí hasta las caballerizas y prepare mi caballo para salir en busca de mi ama.

Cuando estaba a punto de salir, divise un carruaje que salía de la mansión, entré en la casa, y mi abuela me dijo que Oscar ya había llegado, pero que al parecer había sufrido un accidente porque tenía una venda que rodeaba su cabeza.

Subí a toda prisa a sus aposentos, y al verla sentada sobre la silla de su escritorio le dije…

-Oscar, gracias a Dios! No estas herida?... porque no esperaste hasta que yo regresara?

Me miro fijamente a los ojos y me preguntó

-En dónde estabas? dime a donde fuiste? … desde hace tiempo sales casi todas las noches…. a dónde vas André? no soy tan ingenua, se que algo me estas ocultando…. ¡! Qué esperas! ¡Dime la verdad!

Le conteste - Lo sabía, supuse que ibas a sospechar de mi… Está bien Oscar, te invito a que demos un largo paseo, pero ahora recuéstate y descansa, te llevaré en cuanto sea la hora.

Oscar estuvo lista para partir cerca del atardecer, me encontré con ella en el jardín y salimos en silencio… una vez nos desviamos del camino a Versalles me pregunto..

-A donde me llevas André?

Le respondí – Tu quieres saber a dónde es que voy todas las noches, no es cierto?... Bueno pues a ese lugar es donde te estoy llevando, solo quiero que no te sorprendas….

Mira en aquella capilla se reúnen campesinos y aristócratas quienes pretenden dar inicio a una nueva era, ven conmigo, te invito a que escuches porque la gente desea un nuevo orden.

Oscar ingreso conmigo en la capilla, escuchó atenta las palabras del orador, quien pronuncio un discurso apasionado, dejando al descubierto los despilfarros de la familia real y del sequito de nobles que se aprovecha de la inexperiencia de los reyes.

Al escuchar lo que la gente pensaba de sus majestades, Oscar no pudo resistir mucho tiempo y salió del lugar, la seguí, y proseguí diciendo

-Esto es una especie de reunión, - y agregué – Oscar, debes saber que hasta hace poco yo era un hombre insensible, tal vez demasiado optimista, pero ahora sé que hay algo más importante que el lujo y la comodidad; El bienestar de un pueblo que ha sido oprimido por largos años.

Nací y crecí, y vivo en la casa de una familia que pertenece a la nobleza, pero yo no soy un noble, y estoy en mi derecho de aspirar algo distinto y mejorar para mí y para todos los que me rodean

Oscar me contestó – Quiere decir que el Caballero Negro es el líder de lo que los pobres llaman la nueva era?

-Yo no he dicho eso, pero como tu bien dijiste, un ladrón es un ladrón, pero nadie negara que la actitud de ese hombre refleja lo que el pueblo siente hacia sus monarcas.

Oscar respondió - Quisiera conocerlo y arrancarle ese antifaz, tu haz lo que quieras André, no voy a obligarte a seguirme, debo conocer al héroe de los pobres!

Decidí dejar a Oscar sola con sus pensamientos, mi corazón estaba herido por sus palabras, pues ella parecía no entender que la monarquía estaba arruinando a Francia, el país que tanto amaba.

Al día siguiente decidí hablar con Oscar sobre lo ocurrido el día anterior, pero me sorprendió verla vestida de negro, queriendo emular al delincuente que se había propuesto capturar, entonces cerrando la puerta de sus aposentos tras de mi le dije

-Con ese cabello rubio no lograras engañar a nadie, quieres hacerte pasar por el Caballero Negro para tenderle una trampa al verdadero, no es una mala idea; Pero te será muy difícil hacerlo con ese cuerpo tan delgado y ese cabello rubio, en cambio yo lo interpretaría de maravilla.

Tome un cuchillo y sin pensarlo dos veces corte mi cabello a la altura del cuello;

Oscar se sorprendió al verme, y me entrego en las manos un segundo traje del Caballero, pasé al vestíbulo de Oscar y me vestí, entonces le pregunte...

-Dime Oscar, crees que me parezco al Caballero Negro?

Me contestó indecisa… - No sé, lo vi de noche…

Y agregó .., - Está bien André, tu ganas, eres muy parecido al Caballero Negro, hoy mismo debemos poner en marcha nuestro plan, lo acorralaremos!, utilizaremos su nombre para hacerlo llegar hasta aquí, y atraparlo como lo que es, un vulgar ladrón.

/En mi interior no estaba de acuerdo con lo que Oscar pensaba sobre el Caballero Negro, pero mi amor hacia ella vencía mi propia voluntad, y el solo hecho de pensar que algo malo podría ocurrirle no me dejaría vivir tranquilo/.

Durante casi un mes estuvimos trabajando en las noches, armamos un esquema de las mansiones de los nobles en Paris y en Versalles, de tal manera que el verdadero Caballero Negro se diera cuenta de que alguien estaba hurtando en su nombre, robaba lo que me encontraba en el camino, era muy divertido ver la cara de los aristócratas cuando eran despojados de sus pertenencias.

Después de una noche agitada, Oscar y yo estábamos en sus aposentos, depositando en la bóveda los últimos artículos que habíamos tomado de las últimas casas a las que habíamos ido, en ese momento solo quedaba casas que aun no habían sido visitadas por mí, por lo que observando el botín le hice el siguiente comentario…

-Oscar no te parece que soy un ladrón talentoso? mira todo esto! es increíble!

Oscar mirándome con extrañeza me contestó

-En cuanto atrapemos al verdadero Caballero Negro, tendremos que devolver todo esto a sus dueños, recuerda…Un caballero debe actuar como un caballero

Le contesté…-tienes razón

-André, cuando termine esta misión podrás ir a tus reuniones o donde a ti te plazca

-Si Oscar, pero tengo la impresión de que esta situación no es muy halagadora para los nobles

Ella me contestó con ironía…. – Eso es algo que no te concierne, ya que como dijiste, tú no eres un noble

Nuevamente Oscar marcaba diferencia entre nosotros, aunque esta vez comprendí que su comentario más que una ofensa, era un reclamo por lo que yo le había hecho ver.

Oscar siempre me trató igual o mejor que a los nobles, aun así pensé / Supones que soy tan egoísta como para abandonarte cuando más me necesitas? …, te equivocas, siempre estaré a tu lado, aunque nuestras ideas sean tan opuestas/

Oscar bebía una taza de té frente a la ventana cuando de repente un cuervo se posó sobre la taza y esta cayó al suelo lastimando la mano de mi ama, de inmediato me acerque para verificar que no fuera grave, pero a Oscar poco le importó su herida lo más sorprendente fue lo que me dijo después…

-André, me siento muy intranquila, es como si fuera a perder algo muy importante

Traté de tranquilizarla diciéndole –Pero que ocurrencia, mejor prepárate por que hoy tendremos que salir nuevamente en busca del Caballero Negro.

/La verdad es que yo también estaba intranquilo, pronto estaría frente al verdadero Caballero Negro y debía estar listo para cualquier ataque o reacción de aquel sujeto/.

Esa noche salimos como de costumbre, nuestra estrategia consistía en asaltar a las mansiones cuando estas organizaban reuniones sociales, ya que la afluencia de nobles, llamaría la atención del Caballero Negro. Mientras tanto, Oscar estaría haciendo la guardia para evitar la aparición del algún Oficial, y en caso de que quien apareciera fuera el verdadero Caballero, Oscar realizaría la captura antes de que él me encontrara conmigo.

Pero no contaba con que el Caballero Negro también era un excelente estratega, pues antes de que Oscar se percatara de su presencia, se presento ante mí y me reclamo diciendo

-Quien eres tú?... Porque has utilizado mi nombre quien sabe con qué propósito, pero esto terminó, ya que no pienso permitirlo

Le contesté – Al fin apareces, hace mucho te estaba esperando

El Caballero definitivamente era un experto espadachín, pues desenfundó su espada y tomó una postura como solo podría hacerlo alguien que conoce muy bien el arte de la esgrima; esta era mi oportunidad para demostrar todo lo que había aprendido durante años en la mansión Jarjayes, así que precedí a enfrentarme a él con todas mis fuerzas.

Oscar estaba ahí en frente de nosotros observando el intenso combate entre el Caballero Negro y yo, el parecido entre ambos era tal que Oscar se sentía confundida y no sabía a cuál de los dos apuntar con su pistola.

Me percaté de la intensión del Caballero de tomar a Oscar como rehén, y fue entonces cuando baje la guardia y sucedió lo impensado.

Su sable atravesó uno de mis ojos; el dolor era indescriptible, mi cabeza se nubló y todo a mí alrededor era obscuridad, sentí desfallecer…, pero debía soportarlo, había llegado hasta ese punto y no podía dejarlo ir.

Oscar al verme herido se abalanzó sobre mi angustiada, sus manos temblaban, y sus palabras eran confusas, solo atine a decirle…

-Oscar levántate, no lo dejes escapar!... Vamos, ve tras él!

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André detiene su escritura muy tarde en la noche debido a que escuchó los sollozos de su abuela; rápidamente guarda entre sus pertenencias el libro de sus memorias, y decide preguntarle a la anciana cual es el motivo de su angustia, la abuela le contestó

-André, el General me dijo con cara de malos amigos, valla y traiga a Oscar… y desde que cumplí con su orden, han estado arriba

-Abuela no debes preocuparte, no está pasando nada

Pero una sensación de intranquilidad invadió los pensamientos de André, recordando que ese mismo día, Oscar había desobedecido una orden directa del Rey y seguramente el General Jarjayes ya estaría al tanto de los hechos.

Entonces no lo pensó dos veces y se aventuró hasta el despacho del General, al no escuchar ningún ruido, abrió la puerta y encontró al General Jarjayes sosteniendo su sable con intensión de matar a su hija, en ese instante, se desató sobre Versalles una fuerte tormenta cuyos relámpagos cayeron muy cerca del bosque, e hicieron que la tierra temblara y que las velas de la habitación se apagaran.

En la penumbra, André sostiene al General Jarjayes quien enfurecido se dirige a su sirviente diciendo

-¡Pero qué haces André, como te has atrevido…, vete de aquí! este es un asunto entre mi hija y yo

André le contesta desesperadamente - ¡No me Iré General, usted intentó asesinar a su hija, por eso no me iré de aquí!

La intensidad de sus palabras igualaba la fuerza con la que sostenía ambos brazos del General quien aun empuñaba su sable, pero el General indignado continuo diciendo

-André como te atreves hacerme esto….

Fue entonces el momento en que André Grandier demostró su astucia militar y en una rápida maniobra logró poner su pistola frente al pecho de General y le dijo

-Sin intenta hacer algo, le dispararé señor, luego me iré con Oscar.

El General conmocionado por las palabras y las acciones de su sirviente responde

-¡Que! Quieres escapar con Oscar?

-Así es señor

-Estúpido, piensas que las diferencias entre tú y Oscar desaparecerán porque ustedes lo quieren así…. No!, ella es de la nobleza. ¿No sabes que cuando los nobles se casan tienen que pedir permiso al Rey?

-Pero dígame, cuando el Rey ama a una persona a quien tiene que pedirle permiso? … A nadie señor, a nadie!

El General se sintió ofendido y traicionado por las palabras de André, por lo que no tuvo reparos en darle una bofetada que lo lanzó al suelo, y ante la mirada de terror de los dos jóvenes el General les dijo…

-Jamás podre perdonarlos!

Ante la sentencia del General, André apoya sobre el piso su pistola y le dice

-Señor, si tiene que matarnos comience conmigo, ya que si me mata después, no podría perdonarme haber visto la muerte de alguien a quien amo tanto

Oscar sintió que su corazón se escapaba de su pecho, verdaderamente André Grandier la amaba con un amor sublime, incomparable, un amor que deseaba vivir. Por eso no estaría dispuesta a perder la vida a manos su propio padre, entonces tomó posición de ataque.

El General no se intimidó por esto y les dijo… -Bien André hare como me lo pediste

Cuando el filo del sable del General se reflejó en el claro de la luna que iluminó el cuello de su sirviente, unos gritos se escucharon desde afuera

De inmediato el General bajó la guardia y corrió hasta la antesala en donde un mensajero de la Reina María Antonieta leyó la resolución de su majestad con respecto a la Familia Jarjayes… y esta rezaba:

Por decisión de su majestad la Reina, no se llevara ningún juicio en contra del General Oscar François de Jarjayes, tampoco de su familia; De ahora en adelante esperamos más lealtad de parte de la Familia Jarjayes hacia la Familia Real, Firma María Antonieta

El General sintió gran emoción al escuchar las palabras del mensajero, y dirigiendo la mirada a Oscar y André, les dijo

-Haz escuchado Oscar, gracias al generoso corazón de su majestad la Reina, acabas de escapar de la muerte hija mía… ¡Niña inconsciente!

Al término de estas palabras el General Jarjayes derramó algunas lágrimas y pensó para si

[Mi hija a traicionado a su familia y a la corona para justificar el amor hacia su sirviente, ¡como pude ser tan ciego!, como no pude ver que mi hija está profundamente enamorada. Oscar mi querida hija, perdóname por todo lo que hice contigo, pero ahora, tienes derecho a ser feliz, aunque tu felicidad me llene de tristeza, porque ese sirviente, si, André Grandier, aquel niño a quien le di mi protección, me ha demostrado que tu eres lo mas importante en su vida…]

La noche había sido demasiado intensa en la mansión, el General se retiró a sus aposentos pidiendo no ser molestado por nadie.

Oscar se dirigió a su habitación cabizbaja con los ojos llenos de lagrimas, André no se movió de la escalera, pues sabía que Oscar sentía un dolor tan profundo que solo podría compartir con el

Solo pasaron unos breves instantes para que Oscar corriera a los brazos de André y le abrazara con fuerza, Óscar derramaba lágrimas desde el alma, y en el pecho de André decía una y otra vez…

-¡Mi padre, ese hombre es mi padre!...

André dejo que Oscar desahogara su tristeza estrechándola en su pecho, y con una voz suave, paciente y tranquilizadora, le dijo

-Es tu padre Oscar, una persona cuyo corazón aun no conoce la diferencia entre el amor y el deber, una persona imperfecta al igual que todos nosotros; Pero tú lo has dicho, es tu padre y eso nadie podrá cambiarlo

Oscar miró a los ojos André y esbozó una sonrisa, pero sintió que unos ojos se habían posado sobre ellos.

Desde abajo su nana la miraba con desazón, Oscar solo pudo decir…

-Nana, … Nana yo….

Pero la anciana no pudo contener sus lágrimas y silenciosamente se retiró a la cocina.

Oscar quiso ir tras ella, pero André se lo impidió diciendo…

-Oscar, ella es mi abuela y creo que es a mí a quien le corresponde hablar con ella, por favor no juzgues sus motivos, ella solo está preocupada por mí, pero debes comprender que esta situación ha sido muy dura para ella.

Oscar le respondió –Tienes razón André, creo que la abuela merece una buena explicación de todo esto, pero ahora, es necesario que vengas conmigo

Oscar tomo de la mano André y lo condujo hasta su habitación.

Oscar se percató de que nadie los siguiera, encendió algunas velas y le susurró casi al oído

-André, tengo un plan para rescatar a mis hombres de la prisión de Abayé, pero nadie puede enterarse de lo que vamos hacer; es imprescindible salvarles la vida, ya que el General Buile me aseguró que serán fusilados.

Necesito que mañana me indiques en donde puedo encontrar a Bernard Chatelet, creo que en estos momentos el es la única persona que puede ayudarnos.

André intrigado por las palabras de Oscar le pregunta

-Que piensas hacer Oscar, sabes que nosotros también desobedecimos las órdenes del Rey y aunque la Reina perdono tu vida, en su escrito no menciono nada sobre la mía, y no está en mis planes abandonarte ahora

Oscar mirándole a los ojos le dijo

-André, mientras estés a mi lado, yo me aseguraré de que nada te pase, y aunque la Reina no te mencionó en su declaración, ella sabe que haces parte de esta familia y por consiguiente, tu vida está a salvo

-Aun así Oscar, creo que es muy arriesgado que te vean en Paris hablando con algún allegado a los líderes del tercer estado

-Eso ya lo sé André, por eso iré sola con otra ropa, haré lo posible para que nadie me reconozca, por eso debes concertarme una cita con Bernard, es la única salida, debemos salvarle la vida a mis hombres

-Esta bien Oscar, estoy de acuerdo contigo, es injusto el trato que se la ha dado a nuestros compañeros, debo irme ahora mismo a Paris y concertar la reunión con Bernard para mañana muy temprano

André se dispuso a salir de la habitación de Oscar, pero un fuerte apretón en su mano se lo impidió, ella lo había tomado con tal fuerza que lo obligó a mirarla al rostro y muy cerca de sus labios le dijo

-Gracias, jamás habría imaginado que tu amor por mi fuese tan grande, creo que a partir de hoy mi vida de pertenece

André sin alejarse del rostro de Oscar le respondió- – Creo que mi vida fue primero tuya, pero sabes que todo mi ser te anhela, y te ruego que no me provoques poniéndote tan cerca de mí, te prometí que jamás volvería a tocarte, y quiero cumplir esa promesa, por favor Oscar François, suelta mi mano y déjame ir…

Ante la dulce petición de André, ella soltó su mano y lo dejo ir; En su lecho Oscar se estremecía al recordar las palabras de André y su cuerpo reclamaba el sabor de sus besos y el calor de su piel.

Muy temprano en la mañana, Oscar y André se prepararon para salir, tal como lo habían previsto, Oscar se vistió de tal manera que su presencia pasara inadvertida entre los ciudadanos de Paris; André la acompañó hasta la mitad del camino, fue muy meticuloso al darle las indicaciones del lugar en donde Bernard la estaría esperando.

Oscar partió a su encuentro con Bernard y André de dispuso a dar un paseo cerca del rio Sena, en el trayecto se topa con Rosalie, quien amablemente lo invita a tomar una taza de café y estando juntos le dice

-André como haz estado? Supe lo que paso en la Asamblea, es de admirar lo que tú y Oscar han hecho por el pueblo

André le contestó – Rosalie a mi no tienes que agradecerme nada, es Oscar quien no mide las consecuencias de su actos; esta demás decirte que aquella intromisión evitó un baño de sangre, pero estuvo a punto de costarle la vida

Rosalie apenada por su comentario bajo la mirada y continuó diciendo…

-Aun la sigues amando verdad?

-Rosalie, Jamás dejaré de amarla.

Después de escuchar estas palabras Rosalie se sintió incomoda, pensó por unos momentos en no decirle André lo que sabía con respecto a él, pero su bondad ganó la lucha y finalmente le dijo

-André, debes saber que hace unos días Robespiere recibió una carta de Helena en donde le comentaba que se encontraba bien y que había decidido regresar a Paris, hablaba de que ya era tiempo de enfrentar sus temores y de admitir la verdad ante sus hijos

André asombrado por las palabras de Rosalie preguntó..

-Pero como sabes de esa carta? Fue Robespiere quien te lo dijo?

-No André, el maestro no me comentó nada, fui yo quien por accidente la leyó, y mi conciencia me empujó a decírtelo, yo se lo mucho que has buscado a Helena

-Pero sabes qué significa eso Rosalie! Que efectivamente Helena es madre, y que no solo tuvo un hijo…

-Eso es verdad André, Helena es madre, su hermano Florián me lo confesó; es madre de mellizos, una niña y un niño que seguramente deben rondar lo años

-Rosalie eso es maravilloso! Si Helena habla de enfrentar sus miedos y admitir la verdad ante sus hijos, quiere decir que finalmente ha decidido develarles quien es su padre…. sabes qué significa eso Rosalie!

-Lo sé André, y no dejo de pensar que si tú eres el padre de esos niños, quien más sufrirá con todo esto es Oscar…

André guardó silencio ante las palabras de Rosalie. Internamente sabia que Oscar lo amaba, y que él simplemente no podía concebir su vida si ella, desafortunadamente, las palabras de Rosalie eran ciertas, aun así le contestó

-Lamentare mucho si mi paternidad le hace daño a Oscar, pero jamás podría desconocer a mis hijos y quitarles la oportunidad de tener un padre…., Tu sabes Rosalie, que Oscar para mi es la vida misma y que yo por ella haría lo que fuera; Pero si esos niños son mis hijos, mi amor tendrá que seguir esperando, ya que será a ellos a quien les dedique mi vida

Ante las palabras de André, Rosalie solo pudo decir -Siempre supe que eres un gran hombre, pero creo que debes esperar hasta que sea la propia Helena quien te confirme si tú eres el padre de sus hijos

-Tienes razón Rosalie, por favor, te ruego que en cuanto Helena este en Paris me lo hagas saber, creo que no podré vivir tranquilo hasta que ella no me diga la verdad

-No te preocupes André, te doy mi palabra; Ahora debo irme, fue un gusto haberte visto, por favor envíale mis saludos a Oscar

-Así lo haré Rosalie, y muchas gracias por tu información.

André partió lleno de esperanzas ya que su larga espera pronto llegaría a su fin, con el semblante renovado llegó al lugar de encuentro en donde Oscar lo estaba esperando.

-André, debemos apresurarnos, finalmente Bernard aceptó mi propuesta y está dispuesto ayudarnos

-Esas son buenas noticias Oscar, pero nosotros que debemos hacer?

-Nosotros debemos vigilar a la gente que congregue Bernard en frente de Versalles, debemos ser muy cautelosos y evitar un enfrentamiento con la gente de Paris, le prometí a Bernard que todos saldrían ilesos

-Oscar, pero crees que eso servirá para que el Rey se retracte sobre la decisión que ya tomó?

-Tendrá que hacerlo, pues la única fuerza que la monarquía no puede dominar es la fuerza del pueblo, así que no perdamos más tiempo André, volvamos a las barracas de inmediato

-Esta bien Oscar…. Ha! se me olvidaba, Rosalie te envía sus saludos, me la encontré cerca del rio

-Gracias, Rosalie… que niña tan dulce, de verdad la extraño.., Bernard también te envía sus saludos, ¡Vamos André, a las barracas!

Mientras tanto Bernard Chatelet comenta sus planes a Robespiere, sin mencionar a Oscar, aludiendo que esta medida les ayudaría a ganar los corazones de los soldados que al igual que el 96% de la población pertenecían al tercer estado.

Robespiere después de analizar cuidadosamente las palabras de Bernard, decide aprobar y apoyar el plan para la liberación de los 12 soldados quienes habían sido condenados a muerte sin antes pasar por la corte marcial.

Durante la conversación entre Robespiere y Bernard, Saint Just sugirió que la gente debía incurrir dentro del palacio de Versalles; este comentario exasperó a Robespiere, quien abiertamente expresó su descontento, llamando a Saint Just Terrorista sediento de sangre.

Aunque Saint Just intentó disimular, se sintió muy ofendido por las palabras de Robespiere. Su orgullo le hizo abandonar la capilla en donde el maestro estaba con Bernard.

Saint Just ya conocía las medidas que se tomarían para la liberación de los soldados, y seguramente idearía alguna estrategia para que la multitud irrumpiera en el Palacio tal como él lo había concebido en su mente.

Robespiere quien seguía muy de cerca los pasos de Saint Just, por ser el principal sospechoso del ataque contra Helena, encomendó a Bernard que lo siguiera muy de cerca y que vigilara sus pasos.

Oscar en las barracas, organiza una revista de tropa para informar a todo el regimiento B sobre la misión que tendrán que cumplir a cabalidad

-Soldados!, Según los informes habrá una revuelta en frente del palacio Real, nuestra responsabilidad es vigilar a esa gente y controlar la situación; Tendrán que conservar la calma y evitar algún enfrentamiento o disparo aunque haya provocaciones, ¡lo han entendido!

De inmediato el regimiento B parte hacia el lugar señalado. Bernard pronuncia su discurso ante quinientas personas, pero conforme pasaban los minutos la cantidad de gente aumentaba, al punto que llegaron a ser cinco mil los que estuvieron presentes

Al escuchar las palabras de Bernard, los soldados del regimiento se dieron cuenta de que la manifestación hacia parte de un plan para liberar a sus compañeros, por lo que siguieron las instrucciones de Oscar con suma atención.

Entre la multitud se encontraba Saint Just, quien pretendía enfurecer a la gente para que finalmente atacaran el palacio. Pero por más que cavilaba, no encontraba la forma de hacer que las personas perdieran atención al discurso de Bernard.

Levantó sus ojos y reconoció a Oscar como el líder del regimiento que escoltaba la manifestación, fue entonces cuando se le ocurrió la idea de asesinar a Oscar, así la gente se olvidaría de los soldados en prisión, y atacarían con violencia el palacio.

Como era su costumbre, Saint Just ocultó su rostro bajo la máscara y se escabulló entre la gente hasta que llegó a estar a pocos metros de distancia de Oscar.

En ese instante logra divisar André, por lo que sus ansias de matar se acrecentaron. Saint Just después de asesinar a Oscar, haría lo mismo con André.

La multitud empezó su traslado a la prisión, por lo que Saint Just aprovecho el momento y se abalanzó sobre Oscar, logró tirarla de su caballo, e intentó de muchas maneras herirla con un puñal;

Oscar luchó con todas sus fuerzas, hasta que cayó en un callejón junto a Saint Just.

Estando ahí, Oscar se pone en guardia y desenfunda su sable, y dirigiéndose a su verdugo le dice

-Tu eres el terrorista que atacó Aldelos, ¡vamos cobarde! muéstrame tu rostro…

Sus afirmaciones lo enfurecieron, por lo que sus movimientos fueron predecibles para Oscar, quien logro rasgar su máscara por la mitad.

Al sentirse descubierto, Saint Just cubrió su rostro con las manos y salió corriendo, Oscar intentó detenerlo, pero no tuvo éxito.

Después Oscar regresó a la avenida principal en donde André la estaba buscando desesperadamente, al verla sintió un gran alivio y le preguntó

-Oscar en dónde estabas?

- Ya deja de gritar André!

-Mira Oscar, más de cinco mil personas se dirigen Abaye

-Bien, creo que Bernard lo logrará

Ambos parten tras la multitud, pues la cantidad de gente seguía aumentando, y se debía proteger a cada ciudadano, pues Oscar tenía que cumplir con su palabra.

Mientras tanto en Versalles la noticia llegó a oídos del Rey y sus ministros. Todos ellos increparon al Luis XVI para que tomara medidas de fuerza en contra de la multitud, pero el Rey sabia que Hacer.

A su lado una decidida María Antonieta le hizo ver que atentar en contra del pueblo por tan solo 12 hombres, era iniciar un baño de sangre que rápidamente los alcanzaría; por consiguiente Luis XVI aceptó el consejo de la Reina y ambos ordenaron la liberación de los 12 soldados condenados a fusilamiento.

Entre los 12 se encontraba en Sargento Alain de Soisons quien al ver a Oscar no pudo evitar agradecerle su intervención; pero Oscar fue muy sabia al responderle

-Esto no es obra de las palabras de Bernard, tampoco es obra mía, este es el resultado del poder de la gente

Alain le respondió – Sabe Comandante, creo que empieza a entender cómo es que funciona este mundo.

Y al término de esta frase, dirige su mirada al soldado Grandier, a quien saludo con un caluroso abrazo.

El pueblo se llenó de júbilo con la liberación de los 12 soldados, una vez más el Rey había dado muestras de debilidad y se había logrado el objetivo planteado por Robespiere, pues con este acto de solidaridad habían ganado la voluntad de los soldados de la guardia Francesa.

Todo el regimiento B, regresó a las barracas. André estaba muy contento ya que su gran amigo estaba salvo, tenía muchas cosas que contarle, sobre todo, lo que Rosalie le había informado con respecto a Helena.

Mientras tanto Oscar decidió realizar una visita a la Reina, ya que sintió la necesidad de agradecerle personalmente por su intervención, pero ese no era el único objetivo de su visita.

Oscar deseaba que María Antonieta entrara en razón, y no convocara a los regimientos que se harían presentes en Paris, ya que el pueblo se estaba organizando para luchar contra ellos y defender a toda costa su libertad.

Pero la pared de la orgullosa Reina María Antonieta era infranqueable. Aunque Oscar fue muy insistente, María Antonieta solo le dijo que su decisión disolvería la Asamblea, la protegería de los alborotadores y garantizaría la continuidad de la dinastía de los Borbón en el poder.

Oscar sintió que era el momento de despedirse definitivamente de su majestad, aunque su amistad había durado más de veinte años.

Ahora Oscar comprendía que los seres humanos no pueden ser clasificados por su condición social, su raza o su forma de pensar; todas las personas merecen respeto e igualdad de oportunidades.

Pero el pensamiento de la Reina no coincidía con los ideales de Oscar, quien se despidió de ella entre lágrimas.

Después de su encuentro con la Reina, Oscar partió hacia las barracas del regimiento. Un fuerte estado febril se apoderó de su cuerpo y durante el trayecto varias veces tuvo que detenerse a causa de una fuerte tos.

Al llegar, se encerró en su despacho, la fiebre no declinaba, y al toser escupió sangre.

André la estaba esperando desde hacía un rato; al notar que Oscar no se había presentado ante la compañía, decidió ir hasta el despacho y le preguntó

-Oscar estas bien?

Oscar tratando de disimular su malestar le contestó -–Si, parece tengo tos, creo que es un resfriado, con algo de fiebre.

André por favor, dile a Alain que se encargue de la patrulla esta noche. Dime como está la situación en Paris?

André respondió – Oscar los regimientos de varias poblados del país han llegado. Son más de 100.000 soldados los que custodian las calles de Paris; el hambre aumenta y se han prohibido todo tipo de reuniones

-Ya veo, André necesito que me hagas un favor, contacta al mejor pintor de Paris, y dile que necesito verlo con urgencia, lo estaré esperando en la mansión

-Un pintor?

-Así es, quiero ordenar un retrato

-Esta bien Oscar, ahora descansa, es necesario que te recuperes

- André!

-Dime

-En cuanto termines de hacer lo que te he ordenado ven a verme

- Esta bien, Oscar estaré en la mansión más tarde

André cerró la puerta del despacho con cuidado, en ese instante un fuerte dolor en su cabeza hizo que callera de rodillas al suelo y permaneciera ahí por algunos minutos.

Al levantarse, todo fue obscuridad, solo el reflejo de la luz le orientaba; pero André se había preparado para ese momento.

Haciendo uso de sus habilidades logro bajar las escaleras y llegar hasta la caballeriza, tomó su caballo y partió hacia el consultorio del médico, ya que después tendría que cumplir con las indicaciones que Oscar le había formulado.

Mientras tanto, Robespiere se entera de que el Duque de Orleans se presentó en Versalles para pedir la dimisión del Rey, proponiéndose como su sucesor.

Esta noticia no fue bien recibida por el líder popular, quien admitió la astucia del Duque quien había utilizado al pueblo para llegar a reclamar el trono; aun así, Robespiere considero que por el momento el Duque no debía ser expulsado de la Asamblea ya que lo más importante para la causa, era el reconocimiento de esta reunión como Asamblea Nacional

André llegó al consultorio del Doctor, quien postergo las consultas con otros pacientes para atenderlo.

El médico le dijo claramente André, que la medicina que había proporcionado le brindaría bienestar momentáneo, pero al parecer, esta ya no surtía efecto sobre su vista; le recomendó abandonar el ejército y guardar reposo, pues tenía la esperanza de que con descanso André lograría evadir una ceguera inminente.

Le entregó en sus manos una nueva dosis de medicina, pero le aseguró de que esta seguramente no le serviría.

André se retiró del consultorio desesperado, sabía que tenía que cumplir con las indicaciones del médico para recuperarse, pero no podía darse ese lujo en ese momento tan difícil de la historia de Francia.

Además de eso debía proteger a Oscar y esperar paciente la llegada de Helena… su corazón era una tormenta de incertidumbre.

Después se dirigió hasta el estudio del pintor y trasmitió el pedido de Oscar. El artista no podía salir del asombro, ya que en incontables ocasiones había solicitado permiso al General Jarjayes para realizar una pintura de su hijo, y ahora, era Oscar quien se lo pedía de manera urgente.

El pintor prometió asistir a la mansión lo antes posible. Con esto André se retiró y lentamente cabalgó hasta su destino derramando algunas lágrimas.

Cuando llegó se presentó ante Oscar que lo estaba esperando en su habitación recostada sobre su cama

André solo veía sombras tenues y durante cortos instantes veía con nitidez. Aun así hizo todo lo posible para que su ama no se enterase de su situación, entonces cuando le dijo

-Bien Oscar aquí estoy, dime, para que me necesitas?

-André, pudiste hablar con el pintor?

-Si, me ha dicho que vendrá lo antes posible

-Bien. André, en realidad solo necesito que…, Oscar tomo la mano de André quien estaba junto a su cama…

-Quiero que te quedes conmigo esta noche, deseo que me abraces y ver el amanecer junto a ti

André conmovido por la petición de Oscar, cerró la puerta de la habitación y se recostó junto a su ama, le abrazó con ternura y ambos descansaron juntos.

Al día siguiente, André decidió partir a Paris, pues necesitaba hablar con Alain sobre lo que le estaba ocurriendo.

Dejo a Oscar descansando ya que había estado tosiendo durante toda la noche.

Cuando estuvo cerca de las barracas escucho la noticia de que el ministro de Finanzas había sido despedido por la Reina, y que los nobles habían rechazado su propuesta de reclamar más tributos al pueblo y exigir el pago de impuestos a las clases privilegiadas.

El enfrentamiento entre la corona y el pueblo era inminente.

Robespiere recibió de muy mala gana la noticia sobre la destitución de Necker, y solicitó al pueblo armarse con lo que tuviera para atacar, ya que los guardias del ejército convocados por el Rey habían cometido abusos y asesinatos a mansalva coartando la libertad del pueblo.

André se entrevista con Alain en las barracas…

-Alain hay algo urgente que debes saber

-Dime André, que sucede?

-Veras, han salido las noticias de la destitución del Ministro de Finanzas y Robespiere ha incitado a que el pueblo se alce en armas contra las guardias de la corona, es decir, que muy pronto se vendrá un enfrentamiento en el cual tendremos que decidir de qué lado estar

-André, este momento tarde o temprano tendría que llegar…., sabes lo que pienso, y así me ordenen disparar contra el pueblo, temo que tendré que evadirme del ejercito y seguir mis convicciones.

Alain continuo diciendo - André, noto en tu semblante que algo mas te preocupa, vamos amigo mío, dime qué te pasa?

-Es verdad, hay algo mas, es Oscar. Ha estado actuando muy extraño, ha pedido que pinten un retrato de su persona y además, ha tenido fiebre, esta muy delgada, temo que me esta ocultando algo…. y hay algo mas…

-Dime André

-He consultado al médico, y me ha dicho que pronto perderé la vista completamente, ahora distingo algunas luces y por breves instantes veo con nitidez, pero esos momentos son cada vez más cortos…

El Doctor me ha dicho que debo dejar el ejército y descansar, y que seguramente esto ayudara a que mis vista pueda tener una mayor esperanza de recuperase; Pero estando la situación así, es imposible que yo pueda cumplir con sus recomendaciones

-Pero André, es muy grave lo que me dices, de que te servirá estar en el ejercito si estas ciego, te mataran en el primer enfrentamiento

- No te preocupes por eso Alain, el Doctor me ha dado una nueva dosis de medicina, y confío que esto me ayudara a ver por lo menos durante estos días en los que seguramente tendremos que entrar en acción.

Alain, debes saber que Helena se presentara en Paris muy pronto, Rosalie me ha confirmado la existencia de sus hijos

-Hijos?

-Si Alain, Helena es madre de dos pequeños, según se, es un niño y una niña…estoy muy emocionado pensado que ellos son mi hijos

-Ya veo!... André, y has logrado concluir tus memorias?

-Aun no, creo que no podré terminarlas, con mis problemas de visión es probable que queden incompletas

-Amigo sabes que puedes contar conmigo, puedo sugerirte que trigas el libro a las barracas y en cuanto tengamos momentos libres podre ayudarte

-Muchas gracias Alain, sé que puedo contar contigo. Ahora debo irme, es necesario que Oscar esté al tanto de lo que ocurre en Paris

-Esta bien André, envíale mis saludos a la Comandante, y vigílala de cerca, si nos está ocultando algo, tendremos que averiguarlo a como dé lugar

-Claro que si Alain, déjalo en mis manos… Hasta pronto.

-Hasta pronto amigo mío.

En la mansión Jarjayes el pintor se hizo presente para cumplir con el pedido de Lady Oscar; ella posó para él durante horas.

Oscar lucia pálida y desganada, por lo que el pintor le solicito tomar un descanso.

Oscar ardía en fiebre, por eso decidió abrir la ventana de su habitación y tomar un poco de aire.

André llego hasta ahí y logró distinguir la figura de Oscar en el balcón, ella al notar la presencia de su lacayo le pregunto

-Dime André, como esta la situación en Paris?

André noto cierta melancolía en el tono de su voz, por lo que simplemente le dijo

-La libertad desapareció -y agregó… -Oscar que secreto guardas?

Ella le respondió… - Nada en particular

-Oscar aunque estoy tuerto, puedo ver lo que pasa y sé que algo te sucede, por favor, dímelo

Óscar se sintió nerviosa ante las preguntas de André por lo que esquivando la mirada le dio la espalda diciendo

-Regresaré a Paris mañana

André se quedo solo en el balcón, pensando…/No solamente tú guardas un secreto, si supieras que no puedo verte…/

En Paris Saint Just estaba desesperado por la situación, eran muchos los soldados que impedían las reuniones de los subversivos. Recordó que en cierto momento había conocido a un hombre que seguramente le sería muy útil para lograr sus propósitos.

Así que encomendó a sus ayudantes buscar a Pierre Melac. Mientras tanto, decidió hacer una visita a Robespiere, y estando ante él le dijo

-Robespiere, debemos deshacernos del Rey y de la Reina.

sé que es difícil pero no imposible, así que he venido a informarte que iré a Versalles, hablaré con la gente, pues un cuchillo es más útil que las manifestaciones populares; has visto lo que le sucedió a Necker, el estaba cerca de la Reina, habló con ella pero no le creen, es inútil, los nobles no razonan!

Robespiere le contestó con desdén – No gastaré mi aliento respondiendo a esas preguntas

Saint Just simplemente le dijo – Lamento profesor que no entienda el verdadero significado de mis palabras

Y con esto salió de la presencia de Robespiere y se dirigió al encuentro de sus ayudantes

Oscar ya se había incorporado a la guardia, y se encontraba patrullando los callejones cercanos a Versalles junto André y Alain.

Saint Just logra identificar a óscar y André, pero lo que más lo sorprendió, fue ver a quien él conocía como Pierre Melac vestido de militar

Entonces cayó en la cuenta de que había sido víctima de un engaño. Saint Just se puso muy nervioso, pues presentía que Robespiere sabía algo sobre el ataque a Helena.

Saint Just se detuvo por unos momentos, ya que no deseaba ser visto por los tres soldados, pero además, se había percatado de que Bernard Chatelet lo venía siguiendo desde hacía varios días.

Así que espero la retirada de Oscar y sus soldados para esconderse y esperar a Bernard.

Chatelet había perdido de vista a Saint Just, pero grande fue su sorpresa cuando el intrépido terrorista se puso ante él y le dijo

-Bernard, que pasa, ambos somos alumnos de Robespiere, no sería justo seguir a un alumno que además es condiscípulo; pues, no me gustaría tener que ser drástico

Y al término de esta frase, empuño una daga y se abalanzó sobre Bernard con la intensión de clavar el filo del objeto cortante sobre su pecho.

Pero Bernard supo defenderse e impedir el ataque, y sosteniendo la mano de Saint Just le contesto

-Escucha Saint Just, el mundo cambiara muy pronto de manera muy natural como las hojas en el otoño, porque no esperas hasta entonces

Bajando la guardia Saint Just pronuncio las siguientes palabras

-Quiero que me contestes una cosa Bernard, sabes cuales son los verdaderos propósitos de Robespiere?

Bernard le contestó – Una revolución que reconstruya la nación, y que la gente sea igual

-Jaja! Que romántico es usted, me sorprende!... pero debe saber que su verdadero propósito es apoyar a la gente para después tomar el mando.

Robespiere esta del lado de la revolución por beneficio propio. Entiéndalo, en el fondo es igual al Duque de Orleans, esa es la verdad y no le estoy mintiendo

Bernard inquieto por las palabras de Saint Just le dice

-Por favor Saint Just acaso no crees en él?... Robespiere ahora toma el liderazgo entre nosotros, pero no quiere todos los derechos para él solo, le interesa el bienestar del pueblo en general.

-No digas sandeces, no hay nadie que pueda creer esa falacia, a pesar de que las cosas están cambiando y de que hay mucha violencia, el hombre es así por naturaleza, es como nacer y morir; Todo el mundo piensa en si mismo…, no lo cree así? … la verdad yo prefiero que las cosas se hagan de otra forma

Bernard le contestó… -Eso se llama terrorismo

Saint Just con sarcasmo dijo – Si, pienso que va mas con mi personalidad, que ser tan solo un líder que da discursos.

La gente que tiene el poder no va dejar así como así, necesita que se le quite, que se les arrebate por la fuerza.

Usted cree que los ricos dejaran de vivir como quieren nada más porque la gente se muere de hambre?... recuerde Bernard, Robespiere busca su propio beneficio. Con el tiempo se acordara de mi, del terrorista… y se alejó por el callejón muy despacio.

Fue el momento que Bernard estaba esperando para que Saint Just confesara de una vez por todas si él había sido el delincuente que había atacado a Helena Lazinni, entonces, logró alcanzarlo y le dijo

-Hay algo más que necesito saber Fiorele de Saint Just, dime, acaso con ese criterio tomaste justicia por tu mano y atacaste a Helena, quien era la prometida de Robespiere?

Saint Just le miró a los ojos y le dijo – y a ti que te hace pensar que fui yo?

Bernard le contestó – Soy yo quien ahora te pregunta, y creo que es el momento para que me digas la verdad

Saint Just elevando su mirada al cielo le contestó -Helena Lazinni, hermosa mujer! Mi primer amor y mi primera decepción. Puedo recordar como gemía entre mis brazos; como la hice mía en contra de su voluntad, aunque esa mujer era una sucia ramera, la amé con locura

-Quieres decir que fuiste tú?

-Si, fui yo, y no me arrepiento de haberlo hecho!... Para entonces mi lealtad era con Robespiere, y esa mujer lo engañó de la manera más vil con ese asqueroso lacayo de los aristócratas, no podía permitir que ella fuera feliz a pesar de mi dolor

-Pero Fiorele, lo que has hecho es un delito, y no puede justificarse bajo ningún concepto

-Bueno Chatelet, eso es lo que tú piensas. Dime como vas a probar lo que te he dicho?... Además a quien le importa, Helena no está aquí y eso ya se ha olvidado

-Te equivocas Saint Just, lo que hiciste si importa, debes saber que Helena es madre y probablemente esa fue la consecuencia de tus actos

Saint Just sorprendido por las palabras de Bernard, pero aun mas enfurecido que antes, le dice – Pero eso es imposible….

-Pues no lo es, y debes saber que Helena vendrá próximamente a Paris, pues ha decidido que sus hijos conozcan a su padre biológico, aunque aún no sabe que fuiste tú quien abuso de ella

-Pierde cuidado Chatelet, yo me encargaré de que lo sepa, y si sus hijos fueran míos, a mi no me interesa tener una familia, lo único que quiero es desaparecer la monarquía

-Pero Saint Just, no has pensado que dirá Robespiere cuando se entere de lo que has hecho?

-y quien se lo dirá?... acaso pretendes acusarme….? Ten mucho cuidado Chatelet, no valla ser que por abrir tu boca tu bella esposa viva la misma experiencia que disfrutó Helena hace unos años atrás

-No te atreverías!

-No me amenaces Chatelet, mejor cierra tu boca, y dejemos que las cosas sigan su curso. Ahora debo irme, hay cosas más importantes que debo hacer

Bernard lo dejo ir y se quedó muy pensativo por la confesión de Saint Just.

No sabía qué hacer, pues por una parte era justo que Robespiere conociera la verdad y le hiciera pagar a ese delincuente, pero por otra parte, sabía que Saint Just era un hombre peligroso y que podía hacer algo en contra de Rosalie.

Decidió callar por el momento, mientras se le ocurría la forma de hacer justicia.

En las calles de Paris Oscar, Alain y André, observan a las fuerzas apostadas en todas las direcciones. Era muy difícil para ellos vigilar los movimientos de la gente, entonces el Sargento le dice a su comandante

-Oscar es imposible para nosotros realizar nuestro trabajo, no podemos seguir las órdenes con todos estos soldados por todas partes

Oscar le contestó –Como van a cambiar las cosas si siempre hacemos lo que ellos nos dicen

Alain le dice – La verdad yo pienso que los soldados están donde deben estar

-Querrás decir en los disturbios –Afirmo Oscar

-Yo más bien diría en la Revolución

-La revolución? … dijo Oscar inquieta

André toma la palabra y afirma las palabras de Alain.

Estos tres jóvenes franceses estaban a punto de presenciar el inicio de una revolución que marcaria el destino de su patria.