CAPITULO 11
CHARLAS PRIVADAS
Pronto sería media noche y el aire afuera era bastante fresco, la joven quien recien se había escabullido del salón donde se encontraban los invitados del Rey sintió un poco de frío en sus hombros aunque no era demasiado abrumador como para negarse la contemplacion de aquella hermosa vista del cielo estrellado de Fanelia. En su lugar de origen jamas vió un cielo nocturno como aquel, y mucho menos con dos satelites naturales presidiendo la noche. Aquel país extraño era en verdad muy hermoso y deseó de todo corazón poder conocer los bosques y paisajes que habia más alla de las murallas del Castillo del Samurai.
Llevaba un buen rato en aquella tranquila contemplacion cuando de pronto una voz varonil detras suyo la sobresaltó.
-La noche esta algo fría, ¿Me permites ofrecerte mi capa?-
Blaire se volteo lentamente solo para descubrir sorprendida que aquella voz no era otra que la del propio Rey de Fanelia quien se habia despojado de su elegante capa corta de color azul oscuro con ornamentos dorados y se la ofrecía.
-Le doy las gracias Majestad, pero...- Blaire comenzó a excusarse para ser de inmediato interrumpida por Van.
-Por favor te pido que no me hables de usted ni por mis titulos- diciendo esto le colocó la capa sobre los hombros con delicadeza- no creo que nos llevemos muchos años de diferencia ¿Que edad tienes?-
-Bueno en realidad en mis papeles dice que tengo dieciocho.- dudó ella.
-¿Papeles? Bueno como sea entonces somos casi de la misma edad, acabo de cumplir 20 hace un par de semanas. Lo ves, no soy tan viejo para que me hables de usted.
-¿Cuando cumplió...perdon, cumpliste años?- Blaire titubeó un poco al hacer la pregunta tratando de tutear al Rey tal como él se lo había pedido.
Aquella pregunta tomo un tanto desprevenido a Van: - Ehh...en realidad la noche que llegaste aqui-
-¿En serio? ¡Vaya! Que inoportuna, llegar sin ser invitada a un cumpleaños real-se sorprendió la chica y despues procedió a disculparse-Yo...lamento las molestias Rey Fanel-
-Ya te dije que no me digas Rey, ni Majestad, ni...- comenzó a decir el muchacho enumerando los titulos existentes para referirse a él.
-Hasta Merle te dice "Amo Van"- replicó Blaire interrumpiendolo
-Bueno, el caso de Merle es distinto. Lo de "Amo" es más un nombre de cariño que ella me ha dado desde que eramos pequeños.- explicó el Rey mientras tomaba asiento en una ornamentada banca que habia en el balcon señalandole a Blaire el lugar junto a el, donde a su vez ella se sentó.
-Si, me contó que ustedes son muy unidos, que es como una hermana para ti-comentó la chica.
-Algo asi, Merle es…mi familia- explicó él tratando de encontrar las palabras precisas.
-Pero aún asi se me hace algo irrespetuoso, llamarte por tu nombre, quiero decir... ¡Eres un Rey! De donde vengo eso no es cualquier cosa. La realeza se comporta de otra manera.- se quejó la chica de la Luna de las Ilusiones
-¿Realeza? Es extraño. Hitomi nunca me contó que hubiera reyes en la Luna Fantasma- dijo Van para sí mismo sin pensar, aunque al mismo tiempo se percató que había hablado de mas.
-¿Hitomi?- inquirió Blaire intrigada.
-Ehhr...Yo...Em...Ella es una "persona" que conocí hace tiempo- cortó secamente Van, ya que no quería que nadie se entrometiera en ese tema tan delicado.
Blaire respondió audazmente pero sin ninguna malicia: -Ahh ya veo. ¿No soy la primera persona de la Tierra que ha estado aquí verdad?-
-¿Co...Como dices? Seguro Merle te contó algo...- inquirió Van con un dejo de disgusto en su voz.
-No, no- interrumpió la jóven en seguida- Ella no me ha contado nada. Yo misma lo supuse pues de no ser así todos ustedes no estarían tan tranquilos tratando de manera normal y como si nada pasara a una persona que viene de otro mundo. ¿Ó si?-
-Eres muy suspicaz ¿Cierto?- Van cambió la expresión de molestia por una media sonrisa.
-Solo digamos que soy un poco "diferente" a otras personas de mi edad y de mi mundo.- Se excusó la muchacha sonrojandose ligeramente. Hasta aquel chico que acababa de conocer en un lugar completamente ajeno a la Tierra notaba que ella era rara.
-Bueno no he conocido a tanta gente de tu mundo para saberlo pero te creo.-sonrió Van al ver la expresion de la jóven -Y ¿En que estabamos?-
-Sobre como debo llamarte- le recordó ella.
-Sólo llámame por mi nombre- le afirmó el Rey de Fanelia
-¿Van Slanzar de Fanel?- Preguntó Blaire enarcando las cejas.
-¿Vas a llamarme por mi nombre completo todo el tiempo?- la miró él haciendo una extraña y divertida mueca.
-¿Que? ¡No!...Yo...yo... ¿Puedo llamarte sólo Van? Claro que cuando alguien de la corte me escuche te llamaré Su Excelentísima Alteza Real- Blaire se sonrojó y movió mucho las manos tratando de explicarse.
-Claro puedes hacerlo si quieres y espero que no te moleste que yo te llame solo Blaire, me gusta que las cosas sean sencillas.- explicó él.
-No, no. Está bien-Blaire se sintió aliviada.
-Y bien Blaire... ¿Cómo estas? ¿Ya te sientes mejor de salud?- preguntó él con amabilidad, cambiando el tema.
-Mucho mejor...sólo una pequeña tos que a veces no me deja en paz-dijo la chica tocandose la garganta.
-Mmm eso no es bueno, hablaré con Assa para que supervise tu salud constantemente- prometió el jóven.
-No te preocupes por mi, de verdad no quiero dar molestias aquí-se disculpó la jóven apenada.
-¿Molestias?...Eres una heroína ¿Lo olvidas?- dijo él un poco burlón.
-¡¿Que?!- Ella se ruborizó y rió nerviosa- Eso es una exageración...
El rió tambien. Y se sorprendió a si mismo de estarlo haciendo de aquella manera tan natural, pués en ese instante no pudo recordar cuando había sido la última vez que había reído de una forma tan espontanea. Éste pensamiento lo tomó por sorpresa y de inmediato le hizo ponerse serio de nuevo y se levantó poniendose de pie.
-Emm…Bien...me alegra que ya estés más recuperada de salud. Y recuerda desde hoy eres huésped de honor, no dudes en dirigirte a mi si necesitas algo, cualquier cosa. ¿Esta bien?- le recordó el Rey a la chica.
-De acuerdo, muchas gracias Van- Blaire mostró su agradeciemiento con una gran sonrisa que iluminó su rostro dejando un segundo anonadado al chico, quien despues de unos instantes hizo una rápida inclinación con la cabeza asintiendo y acto seguido entró de nuevo al salón.
Blaire se encontró de nuevo sola en aquel balcón y no pudo resistirse a quedarse observando la noche por unos minutos mas, ya no sentía frío pues sus hombros se hallaban abrigados por la capa de Van Slanzar de Fanel, su nuevo amigo en aquellas tierras magicas y extrañas. Se sentía agradecida de que una persona tan importante como el Rey de aquel lugar se tomara unos minutos para hablar con ella y que además lo hiciera de una forma tan sencilla e informal.
Despues de un rato se decidió a entrar al salón, no sin antes retirar la capa de sus hombros y doblarla cuidadosamente, pues se habría sentido muy avergonzada de entrar portandola al salón y despertar miradas y cuchicheos innecesarios. Llevándola en el brazo buscó a Merle para entregarsela discretamente, pero para su infortunio para lograr llegar donde se encontraba su amiga debia pasar frente a un pequeño grupo que incluía al Rey Van y a los hermanos Shezar. Tratando de evitar que la vieran buscó refugio junto a un arco de piedra que lucía un pesado cortinaje de brocado.
Blaire miraba desde su escondite a aquel peculiar trío, el joven Rey, hablando con su amigo el rubio caballero, mientras la hermana de éste no le soltaba el brazo. Era evidente que el muchacho tenia una mirada incómoda e impaciente pero su educación le impedía ser descortés con aquella dama.
La jóven de la Luna Fantasma observó con más detenimiento a los hermanos Shezar: Él era alto y delgado, con una elegancia natural y los finos ademanes hacían gala de sus cuidados modales. Sus facciones refinadas armonizaban perfectamente con su cabello rubio y esa mirada de suficiencia de sus ojos azules.
-Todo un chico "bonito"- masculló Blaire por lo bajo poniendo los ojos en blanco con hastío, recordando con desagrado la manera en que se habia presentado y besado su mano. No sabía por que pero aquel primer encuentro no le había agradado del todo a la chica.
De inmediato miró a la hermana de Shezar, quien seguía sin despegarsele al Rey de Fanelia, mientras le hacía plática y le sonreía de una manera empalagosa. Siendo completamente sincera consigo misma debia admitir que aquella damita era completamente encantadora, con cara de muñequita de porcelana y aquellas ondas rubias clarisimas adornadas con un gran moño azul aqua un poco mas oscuro que sus ojos, a juego con el pomposo y elegante vestido, que la hacían ver como toda una princesa. Era bellisima a pesar de los malos modales que había demostrado tener.
-Pero si son un par de "joyitas"- pensó la chica sarcasticamente.
Tanta "belleza" de aquel par descompuso a Blaire, quien prefirió dejar de observarlos para salir por una discreta puerta de madera que encontró detrás del cortinaje.
-Perfecto, un buen lugar para ocultarme- pensó. Y cerró la puerta detrás de ella.
La habitación estaba en penumbras. Encontró un protuberante apagador en la pared y lo subió con un fuerte sonido metálico. Una bombilla emitió una debil luz intermitente acompañada de un zumbido, la bombilla pronto dejó de parpadear y se estabilizó. Blaire rió para sus adentros, ese tipo de instalación electrica que al parecer resultaba moderno en aquel lugar se había usado en la Tierra a principios del siglo pasado según recordaba haber visto en alguno de sus libros del instituto.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la vacilante luz, observó que se hallaba en una biblioteca no muy grande, con estantes repletos de libros de piso a techo y cerca de la ventana un escritorio con algunos papeles extendidos sobre él, manuscritos que se notaban algo antiguos y un mapa.
La muchacha se acercó al escritorio y echó un vistazo a los documentos pero no pudo entender nada de lo ahi escrito. Se limitó entonces a observar el mapa que le pareció en extremo bello, con un margen ornamentado y dibujos en las cuatro esquinas representando los rumbos cardinales. Se sentó frente al escritorio y se alisó el vestido, reparó su atención en un cuenco tallado en madera oscura que estaba en uno de los compartimentos del escritorio, en donde habia guardado material de escritura, había plumas de ave, plumas fuente y lo que creyó eran lápices, pero en lugar de ser redondos eran aplanados como tablillas estrechas. Tomó uno de ellos pero se le resbaló de las manos.
-¡Estúpidos guantes!- exclamó tratando de que su voz quedara contenida en aquella habitación.
Con brusquedad tiró de las puntas de los guantes que cubrian sus manos y se los quitó con hartazgo arrojandolos sobre el escritorio sobre la capa del Rey perfectamente doblada que había colocado en una esquina de aquella superficie. Una vez libres sus manos se agachó para recoger el lapiz y lo examinó. Pronto sintió curiosidad por probarlo y abrió uno de los cajones en busca de papel, efectivamente encontró un altero de hojas bastante gruesas y de un color cremoso. Por un segundo se recriminó a si misma por estar curioseando y tomando sin permiso cosas que no le pertenecían, pero ¿Acaso le hacía daño a alguien por tomar una simple hoja de papel? En aquel momento deseo haber tenido su bolso con ella, pues siempre llevaba para todas partes su libreta de dibujo y su estuche de lápices. De haber podido hubiese elegido estudiar una carrera artística, pero todos le decían que aquello no le provería un buen futuro.
-Ja...futuro, bien creo que no tenian razón con mi "buen futuro", quien se lo hubiera imaginado- se burlo a costa de si misma por su situación actual.
Automáticamente comenzó a dibujar en la hoja de papel robada, su textura era exquista, el lápiz se deslizaba suavemente con cada trazo. Se puso a copiar uno de los dibujos que ornamentaban aquel mapa que se extendía frente a ella. Una vez terminado el trazado, comenzó a sombrearlo, pero escuchó un leve ruido y asustada se levantó rapidamente de aquel escritorio. Justo a tiempo para ver como la puerta se abría y por ella entraba Van. Ella se quedó paralizada de pié mirandolo con ojos muy grandes. Él al verla hizo lo propio, durante un segundo se quedaron sin habla uno frente al otro, hasta que el muchacho trató de sonreir con naturalidad y romper el incomodo silencio de forma educada.
-Pensé que te habias aburrido y retirado- le dijó él
-Yo... en realidad si me aburria.-bajó la cabeza sintiendo verguenza-¡Lo siento! No quería irrumpir sin permiso aqui...Yo solo...-
-Tranquila, no pasa nada- le aseguró Van- Entré por que necesitaba privacidad para discutir un pequeño asunto con el caballero Shezar.- diciendo esto señaló por sobre su hombro sin voltear.
En aquel instante entró por la puerta el hombre rubio y al ver a Blaire ahí de pié, sonrió e hizo una pequeña reverencia hacia ella: -Con su permiso señorita-. Y despúes se dirigió a Van: -Van en verdad que tienes una invitada realmente encantadora-. Declaró halagando a la chica. Ella se ruborizó.
-Yo... ya me iba- dijo la chica con decisión a Allen para después mirar a Van:-Disculpe Alteza, con su permiso. Hasta luego- Y rapidamente se dirigió hasta la puerta que cerró después de salir.
-Parece que la asusté- dijo Allen mirando la puerta cerrada con un aire conquistador y una media sonrisa picara en el rostro.
-Tu no cambias Allen- dijo el Rey llevandose una mano a la frente y moviendo la cabeza de un lado a otro.
-Lo siento, tengo una debilidad por las chicas hermosas, no puedo ser tan frío como tú Van- sonrió Shezar.
-Bueno no venimos a hablar de mujeres Allen, ésto es un asunto serio- la expresión de Van se ensombreció- La verdad es que temo por Fanelia, no me puedo dar el lujo de arriesgar la ciudad a algún ataque. No después de habernos levantado casi completamente-
-Te entiendo, pero debes mantener la calma. Estoy aqui para ayudarte a resolver ésto- dijo Allen tratando de tranquilizarlo.
-Creéme que no me es grato pedir ayuda- mencionó el Rey de Fanelia y agregó rapidamente:-No te ofendas-.
-Van nos conocemos desde hace demasiado tiempo, como para saber que aun eres demasiado testarudo a la hora de pedir ayuda- le recordó Shezar sin sorprenderse. -Y bien ¿Sospechas de alguien en particular?-
-Ese es el verdadero problema, absolutamente nadie ha entrado a la ciudad en últimas fechas, tenemos todas las entradas vigiladas y un patrullaje constante en los alrededores, villas y fronteras- se quejó el jóven dirigente de Fanelia.
-¿Y que hay de la jóven? Ella llegó recientemente...- Shezar introdujo aquella sospecha acusatoria de manera sutíl- Además mi hermana Selena me ha hecho comentarios de que en la presentación a la corte se dirigió a ti con insolencia.
-¡¿Que dices?! Allen por favor, no estamos jugando. La chica tiene caracter, eso es todo. En vez de perder el tiempo con sospechas ingenuas, me gustaría que de verdad investigasemos quien está detrás de todo ésto.- aunque trató de disimular, una pequeña sombra de disgusto se dibujo en el rostro de Van
-Bien, veo que tú respaldas cien por ciento a esta chica que ni siquiera conoces, pero con tu perdón en estos momentos debemos sospechar de todos.- aclaró el caballero Shezar.
-Bueno ¿Que propones?- cortó Van con sequedad, un tanto exasperado, ya que odiaba que Allen lo evidenciara de aquella manera.
Aquellos cambios de humor se debian a que en ciertas ocasiones aún le surgian trazas del muchachito irascible que solía ser hace algunos años. No habia podido dominar del todo, aquel rasgo de su caracter. Quiza por que aún era un tanto inseguro de si mismo.
Allen, que lo conocia bien decidió no tocar más el tema anterior:
-Tenemos que definir un plan de acción que nos lleve a desubrir quien está detrás de los incidentes que han venido ocurriendo- explicó Shezar con suficiencia.
-Habia pensado reunir a los líderes mañana por la mañana ¿Estas de acuerdo?-preguntó el jóven monarca pidiendo indirectamente la opinión del caballero.
-Tú eres el Rey mi amigo, no lo olvides- respondió Allen con respeto.
-Bien. Entonces así se hará. Cuanto antes mejor- decretó Van tomándose su papel.
-¿Vendrá tambien el consejo?-cuestionó Shezar, a sabiendas que Van ya había tenido problemas en el pasado con el Consejo de Ancianos; tanto por su forma de tomar el gobierno, pero principalmente por por su ascendencia, aquella sangre maldita de Ryujin heredada de su madre, que de acuerdo al Consejo había traido la desgracia de su padre el Rey Goau y de la familia real de Fanelia.
-No. Éste es un asunto militar concretamente- respondió el Rey – además aún no tomaremos ninguna decisión que les concierna, quiza mas adelante cuando encontremos el origen del problema y debamos definir una solución-
-Bien, entonces yo me retiro-dijo Allen haciendo una pequeña reverencia- Quiero platicar unos momentos más con mi hermana Selena. Hasta mañana- acto seguido abandonó la habitación.
-Buenas noches Allen- se despidió el Rey de Fanelia.
Por fin se quedaba a solas tranquilo en la biblioteca. Lanzó un suspiro, no podia evitar sentirse tenso. Le preocupaba pensar si nuevamente la guerra amenazaría su nación, hasta ahora habian tenido cinco años dificiles en la reconstrucción de la capital pero a pesar de todo habían sido años de relativa paz en lo tocante a lo militar.
Caminó algo cansado hasta donde se encontraba el escritorio y se dejó caer en la cómoda butaca, reflexionando en el hecho de que no tenía ganas de volver a la reunión.
Pensativo miro la superficie donde habia varios papeles y documentos extendidos. Súbitamente se percató de algo fuera de lugar. Un papel llamó su atención, y al observarlo encontró un bosquejo hermosamente ejecutado a lapiz, de inmediato se percató que era una replica de uno de los ornamentos presentes en un antiguo mapa de Fanelia que se encontraba debajo. Más allá y resolviendo la duda sobre quien había realizado aquel dibujo, encontró su capa azul cuidadosamente doblada y además un par de guantes largos. El jóven los tomó, sopesandolos en su mano. De inmediato vino a su mente la imagen de la jóven visitante de la Luna Fantasma, recordando cómo la había encontrado en esa misma habitacion antes de su conversación con Allen.
-Vaya, parece que tienes talentos ocultos Blaire- dijo Van Fanel para si mismo.
Esbozando una media sonrisa guardó los guantes y el dibujo en el cajón del escritorio, echando llave al mismo. Se le habia ocurrido una idea y no dudó en llevarla a cabo en cuanto pudiera.
