CAPITULO 11: "El Corazón de una Madre"
Era una mañana soleada de lunes, los ponis de Canterlot se dirigían a sus trabajos, a la escuela o simplemente llevar a cabo sus actividades cotidianas. Sin embargo, un rostro de conmoción podía notarse en muchos de ellos, la razón era fácil de explicar: El arresto de la Princesa Selene ya era una noticia nacional.
Después del arresto de la chica, la protesta hecha por los sirvientes y guardias reales del castillo llamo la atención de varios periódicos que inmediatamente entrevistaron a todos los involucrados, todos hablaron y todos revelaron quien era la acusada, de donde venía y que hacía en Equestria.
El escandalo no tardo en expandirse, trayendo consigo que varios veteranos de la Rebelión Equestriana volvieran a aparecer en la vida pública del reino después de muchos años.
La gran mayoría de ellos estaban a favor del senador White, quien aprovecho el escandalo para impulsar su capital político y con ello ganar adeptos. El unicornio en todas las entrevistas confesaba y hasta presumía de ser el responsable de denunciar a la joven ante la Procuraduría General del Reino Unido de Equestria.
Por si eso fuera poco, White invitaba a todos los veteranos de la Rebelión Equestriana y a las víctimas de Black Heart a que apoyaran su iniciativa de condenar a muerte a Selene, a la que definía como una peste y un peligro para Equestria.
Por otra parte, Shining Shine, Estela, Luna, Cadance y la propia Primera Ministra Fleur De Verre salieron en defensa de Selene, todos ellos declararon ante los medios que estaban en contra de la iniciativa del senador.
Incluso en una conferencia de prensa que hubo la noche de aquel domingo, los cinco definieron la iniciativa como: "Una canallada con dosis de abuso de poder".
White al enterarse de que Luna estaba con Selene, pensó que probablemente la Princesa de la Noche estaba fingiendo su apoyo con el fin de darle tiempo para deshacerse de Selene. Sin embargo, no quería apostar todo solo a sus influencias políticas, por lo que recurrió a otros apoyos que consideraba podían serle de utilidad.
Fue entonces que en la tarde mando una serie de telegramas al Imperio de Cristal y al Reino de Chrysalia, los destinarios eran el General Flash Sentry que era el jefe político del Imperio de Cristal y la Reina Agnes que gobernaba al pueblo changeling.
La respuesta fue inmediata, el viejo general acepto apoyar a White, para ello comenzó a financiar propaganda política con el fin de que los habitantes del Imperio de Cristal organizaran marchas en contra de Selene.
La reina Agnes, en cambio, respondió que ella no tomaría partido por ningún bando hasta que conociera a Selene y conversara con ella.
Sea como fuere, la situación era ya el centro de atención de los habitantes del reino.
En todos lados se encontraba la imagen de Selene, incluso no faltaron los teatros callejeros y los músicos que hicieron canciones u obras para mofarse de la situación, ya fuera por lo absurdo que era cargarle los delitos de Black Heart a Selene o para apoyar al senador al que lo calificaban como un "héroe del pueblo".
El reloj marcaba las diez de la mañana, un auto Fiat 2800 color negro se encontraba circulando por las calles de la capital con dirección a la Comandancia de Policía de Canterlot.
El auto era conducido por un poni de tierra de cuero azul claro vestido con un elegante uniforme negro de chofer. En la parte de atrás del vehículo viajaba una yegua con vestido negro, guantes, medias y zapatos del mismo color, además de llevar un elegante sombrero negro en su cabeza.
- ¿Está segura de esto señora? –pregunto el chofer preocupado y viendo a través del espejo a la poni –Dicen las malas lenguas que es una criminal peligrosa y que puede incluso matar a quien se acerca a ella.
-Mi familia y especialmente mi hija sufrieron por culpa de las malas lenguas –respondió la yegua –No voy a juzgarla hasta que la conozca y vea con mis propios ojos quien es realmente, pero si llega a comprobarse que realmente es una criminal –decía la poni mientras de su vestido sacaba un pequeño revolver negro para luego meterlo dentro de una elegante bolsa negra que tenía a su lado –sabré defenderme.
- ¿No cree que sería mejor apoyar al senador? –pregunto el chofer –Así ahorraríamos gasolina y no tendríamos que venir hasta aquí solo para conocer a una delincuente.
-Se equivoca señor Blanket –dijo la yegua con un tono serio –la Princesa Cadance me mando un telegrama diciendo que Selene esta encarcelada por error y que ella no es como la pintan en los periódicos, quiero ver que tan cierto es la versión de ella y la versión que dan los periódicos.
-Está bien señora –dijo el poni quien continúo conduciendo hasta detenerse frente a un elegante edificio color gris y que tenía el escudo de Equestria grabado en sus paredes junto con un letrero de bronce que decía: Comandancia de Policía de Canterlot. El chofer apago el coche, luego volteo a ver a la yegua y le dijo –Hemos llegado señora, ¿quiere que le ayude a bajar?
-No Blanket –dijo la yegua acercándose a la puerta del auto para bajar –Todavía tengo fuerzas para caminar.
La poni abrió la puerta del vehículo y bajo de este para después subir las escalinatas que tenía el edificio y entrar por la puerta principal del mismo.
Al entrar encontró que el pequeño vestíbulo del lugar se encontraba vacío, a excepción de un poni de tierra con uniforme policial que estaba sentado en un escritorio y que al parecer era el encargado de atender todas las denuncias o peticiones de la población.
La yegua se acercó y se quitó el velo revelando a una unicornio de cuero gris y melena purpura con franjas blancas. Ella se acercó lentamente al policía y lo saludo:
-Buenas tardes señor.
-Buenas tardes señora… -el policía levanto la cabeza y al ver el rostro de la unicornio dijo –Ah… Señora Twilight Velvet, es un gran honor que este aquí. ¿En qué puedo ayudarle?
-Vengo a visitar a la prisionera, a la hija de Black Heart.
-Claro señora, sígame –dijo el policía levantándose del escritorio para guiar a la unicornio hacia una de las puertas del edificio que los llevaban a las celdas de la comandancia.
Los dos ponis caminaron por un largo pasillo hasta llegar a una puerta de metal que conducía a unas escaleras.
Ahí bajaron y llegaron a un oscuro pasillo apenas iluminado por la luz del sol que entraba por las ventanas de varias celdas que se encontraban en aquel lugar. La mayoría de estas se encontraban vacías, a excepción de una en la que se escuchaba una conversación entre dos yeguas.
Velvet y el policía se detuvieron a unos metros de la celda. El oficial volteo a ver a la unicornio y le dijo:
-Parece que tendrá que esperar un momento señora, parece que alguien llegó antes que usted.
Twilight Velvet se acercó un poco más a la celda y parándose frente a esta vio a una hermosa unicornio de cuero azul y crines cafés vestida con su uniforme de sirvienta del Palacio Real. Esta se encontraba acompañada por una unicornio de cuero rojo claro y crines color marrón, la cual estaba también vestida como sirvienta del Palacio Real y cargaba un pequeño bebé unicornio de apenas unos meses envuelto en una manta blanca.
-Cárgalo con cuidado –dijo la sirvienta dándole el bebé a la unicornio azul que lo recibía entre sus cascos con ternura.
- ¿E-Ella es Selene? –pregunto Twilight Velvet incrédula al ver que la unicornio azul tomaba al pequeño entre sus cascos y comenzaba a mecerlo para arrullarlo.
-Sí –respondió el policía -Ella es la delincuente "peligrosa" según el senador White, la que él dice que debe pagar por los pecados de sus padres.
Twilight Velvet se quedó en silencio y observando como Selene con una sonrisa que reflejaba una ternura maternal comenzaba a tararear para luego cantarle una canción de cuna que decía:
Hijo del corazón,
Deja ya de llorar,
Junto a ti yo voy a estar,
Y nunca más te han de hacer mal.
Twilight Velvet y el policía comenzaron a sacar algunas lágrimas, pues la canción se les hacía demasiado tierna. Twilight Velvet era a la que más le dolía ver a aquella joven arrullando al bebé, pues le recordaba a su juventud cuando le cantaba a su hija Twilight Sparkle y a su hijo Shining Armor cuando estos nacieron. Selene en cambio siguió cantando:
Tus ojitos de luz,
El llanto no ha de nublar,
Ven aquí, mi dulce amor,
Nadie nos ha de separar.
Selene comenzó a tararear mientras veía como el pequeño unicornio comenzaba a cerrar los ojos y a bostezar, lo que indicaba que su canto estaba durmiéndolo poco a poco. La joven volvió nuevamente a cantar mientras algunas lágrimas salían de sus ojos:
Hijo mío, mi amor,
No me importa el sufrir,
Como un sol tú me das luz,
Y das calor a mi vivir.
Ven mi amor,
Ven mi amor.
El bebé se quedó dormido, Selene se lo entregó a la sirvienta, la cual al recibirlo le sonrió a la joven y está igualmente correspondió con una sonrisa que sin duda alguna le rompería el corazón a cualquiera que la viera.
Selene volteo a ver al policía que igualmente estaba llorando y asintió con la cabeza indicando que la visita de la sirvienta había terminado.
El policía se limpió sus lágrimas y se acercó a la celda, abrió la reja para que la sirvienta y su bebé salieran.
La sirvienta volteo a ver nuevamente a Selene, la cual simplemente le sonrió.
Tras este gesto de la joven, ella se fue con su bebé en brazos y llena de lágrimas, pues no podía creer que una yegua inocente y con un corazón de oro como Selene estuviera encerrada en una celda como si hubiera cometido el peor de los delitos.
-Selene –dijo el policía viendo a la joven que estaba cabizbaja –tienes otra visita.
Twilight Velvet se acercó lentamente a la celda, al entrar se sentó frente a la joven para inmediatamente voltear a ver al policía y hacerle una seña de que la dejara a solas con ella.
El policía asintió y se alejó dejando a ambas yeguas solas en aquel frio lugar.
-Hola Selene –saludo la unicornio gris -Soy Twilight Velvet, madre de Twilight Sparkle y Shining Armor, dos víctimas de tu padre.
-Un honor conocerla –dijo Selene levantándose de su asiento para luego arrodillarse ante Twilight Velvet como si esta fuera una miembro de la realeza.
-Por favor, no hagas eso –pidió Twilight Velvet quien se sentía un poco apenada por ver que Selene se arrodillaba ante ella.
-Debo hacerlo –dijo Selene sin levantarse y con la cabeza agachada –El senador vino a verme en la noche, él me dijo que debo humillarme e incluso dejar que usted y todos aquellos que han sufrido por culpa de los crímenes de mi padre me torturen, me insulten e incluso… s-si quieren hacerlo… p-pueden matarme. P-Porque… eso es lo que desean, ¿no?… Desean que me muera para que así no sientan más… más… dolor.
- ¡No digas eso! –grito Twilight Velvet asustada y ayudando a Selene a levantarse - ¡¿Qué clase de poni es el senador como para decirte esas cosas tan horribles?! ¿Matarte?, ¿Torturarte?, ¿Humillarte? Eso… Eso es de ponis sin sentimientos y con un corazón de roca.
-P-Pero… quizás tenga razón –dijo Selene llorando y viendo a Velvet a los ojos –y-yo… no debí haber nacido para empezar.
Twilight Velvet sentía un profundo dolor en su corazón, pues ella no podía creer que una yegua tan dulce e inocente como Selene fuera atormentada de esa manera por el senador White y peor aún que este le llenara la cabeza con ideas tan crueles. Incluso le recordó cuando su hija Twilight Sparkle le contaba todas las cosas horrendas que le hizo pasar Black Heart, el padre de Selene.
Velvet sabía que, si bien Selene era hija del ex Procurador, ella no merecía ser tratada así y mucho menos que la acusaran de algo que nunca hizo.
Twilight Velvet tomo un respiro y le dijo:
-Por favor –dijo Velvet a Selene mientras le acariciaba su melena –Quiero que me digas que más te dijo.
-Él llego en la noche y…
Flashback.
Era una fresca noche de domingo, la luna apenas y brillaba debido a que unas nubes negras comenzaban a cubrirla. Selene se encontraba dentro de su celda, sentada y cabizbaja, no sentía emoción alguna, simplemente permanecía serena y en silencio.
Nada la perturbaba hasta que de repente escucho los pasos de un poni por el pasillo que se acercaba lentamente hacia su celda.
Ella levanto su cabeza y volteo hacia la reja solo para ver a un unicornio café con melena y bigote blanco que vestía elegantemente acompañado por un policía, el cual le abrió la reja al unicornio que al entrar volteo a ver al policía y le dijo:
-Déjame solo con ella.
El policía asintió con la cabeza y se alejó para después salir del pasillo dejando solos a ambos unicornios.
Unos cuantos segundos pasaron y el unicornio café simplemente se quedó viendo a la joven. Después se acercó a ella lentamente y le dijo:
-Así que tú eres Selene, la hija del usurpador Black Heart y la traidora Trixie Lulamoon. Veo que el populacho del Palacio Real tiene toda la razón, eres muy hermosa, de hecho… ¡Bastante! –grito el unicornio para después darle una cachetada a la joven en una de sus mejillas.
Selene comenzó a sacar algunas lágrimas de sus ojos debido a que el golpe que había recibido le dolía.
El unicornio en cambio solo sonrió satisfecho y le dijo:
- ¡No llores putita! Y más te vale que vayas acostumbrándote a esto, porque en estos cinco días que estarás aquí, todas las victimas de tus crímenes vendrán a verte y tú tienes que dejar que te peguen, te torturen, te violen y si es necesario que te maten.
-N-No… ¡No! –grito Selene asustada y temblando por las palabras de aquel unicornio.
- ¡Oh claro que sí! –dijo el unicornio acariciando la melena de Selene, la cual no hacía nada por defenderse –Dale las gracias al maldito de tu padre y a la perra de tu madre porque te heredaron todos sus crímenes aquí.
-P-Pero… ¡Yo no he hecho nada!
-Aun así, eres su hija y eso no lo puedes cambiar Selene. Es más, no has pensado que quizás nunca debiste haber nacido y que debieron abortarte para ahorrarte este sufrimiento.
Selene se quedó callada y solo siguió llorando, pues aquellas palabras que le decía el unicornio eran incluso más crueles que las que le había dicho la Princesa Luna el día en que casi la mataba.
El unicornio al ver que la chica estaba destrozada, comenzó a meter su casco debajo de la falda de la joven y tocando sus partes íntimas le dijo sonriendo:
-Um… Aun eres virgen, ¿eh? Lástima que eso se tenga que perder muy pronto –dijo el unicornio quitando su casco -Pero no te preocupes, no tendrás que cargar con un embarazo o con la vergüenza de perder ese privilegio que tienen todas las jovencitas como tú –el unicornio saco del interior de su saco un cigarrillo y un encendedor. Prendió el cigarro y fumándolo dijo -De mi cuenta corre que te fusilen por todos los crímenes que cometiste. Con el derramamiento de tu sangre, Equestria podrá finalmente tener paz, tranquilidad y bienestar.
- ¿R-Realmente me van a matar? –pregunto Selene temblando y llorando.
-Obviamente –dijo el unicornio con un tono apático -Nadie te ama y ni te amara nunca. Claro, puedes decir que los sirvientes del castillo, Cadance, el general Shining Shine o que la Generala Estela te quieren. Pero, ¿Qué crees? Ellos solo son una parte de Equestria, no son y no representan todas las voces de Equestria. Todo el reino te quiere muerta y te quiere hacer pasar por todo el sufrimiento que tú les provocaste en esos trece meses gobernando detrás del trono y en tu breve reinado –El unicornio saco un pañuelo de su traje y se limpió el sudor que tenía en su frente. Luego volteo a ver a Selene directamente a los ojos y le dijo –Yo en lo personal si deseo verte muerta, tu padre quemo vivos a varios de mis parientes, y todo porque ellos les dieron comida, armas y dinero a nuestros heroicos rebeldes. Si yo fuera tu juez, yo si te sentenciaría a ser quemada para que sientas el miedo y el dolor que ellos sintieron, así como también sientas en carne propia el castigo que tus padres le querían dar a nuestra heroína Twilight Sparkle. En fin, no me quiero ir de aquí sin… hacer esto –dijo el unicornio para después golpear a Selene en el estómago. La joven cayó en el suelo adolorida y llorando, el unicornio salió por la reja y antes de irse le dijo a Selene –Feliz tormento putita, te deseo la mejor de las torturas.
El unicornio salió por el pasillo sonriendo satisfecho mientras que Selene solo permaneció en el suelo llorando mientras murmuraba en voz baja:
-M-Mamá… q-quiero irme de aquí… ¿P-Por qué me dejaste sola?, ¿P-Por qué me mandaste a un lugar donde nadie me quiere?, ¿Por qué me trajiste a este mundo sin amor?
Fin del Flashback.
-D-Desde entonces… t-tengo miedo –murmuro Selene llorando –Incluso… l-le ruego a Dios que por favor ya me quité la vida… Y-Ya no quiero seguir viviendo… N-No quiero que me lastimen ya… Q-Quiero estar con mi m-mamá… Q-Que es la única poni que realmente me ha querido y amado en este mundo.
Twilight Velvet estaba en shock e igualmente llorando después de escuchar el relato de Selene. Ella no podía creer que el senador White fuera capaz de haberla golpeado, amenazado e incluso tocado sus partes íntimas a Selene y a sabiendas que eso era ya abuso sexual.
Twilight Velvet levanto la mirada y viendo hacia una de las paredes de la celda vino a su mente el recuerdo del dolor que sintió cuando se enteró que su hija se hallaba prisionera y siendo víctima de las torturas de Black Heart.
Luego volteo a ver a Selene y empezó a verla como una representación de su hija, la unicornio cerro los ojos y en sus pensamientos se dijo:
- ¡Maldito infeliz! Te quejas de los crímenes que Black Heart le hizo a Equestria y en especial a mi hija. ¿Y qué haces? ¡Haces lo mismo con una pobre criatura inocente! Por mis hijos te juro que vas a pagar todo lo que has hecho.
Mientras tanto, dentro del bar donde se había reunido el senador White con los otros senadores, el unicornio se encontraba sentado en una mesa bebiendo un tarro de sidra acompañado por Flash Sentry, el cual tenía a su lado a una changeling con una correa alrededor de su cuello.
El pegaso naranja bebió un poco de su tarro de sidra y sonriendo dijo:
- ¡AJAJAJAJAJA! ¿Realmente eso le dijo senador White?
-Sí –dijo el senador sonriendo -Y puedo decirle general que, si las cosas salen bien y usted sigue apoyándome, le garantizo entregarle la virginidad de esa puta.
-No gracias –dijo Flash burlándose –yo no consumo basura.
El senador White soltó una risa y choco su tarro con el del General Flash Sentry para después volver a tomar otro sorbo, después lo coloco en la mesa y viendo a la changeling que Flash tenía agarrada con una correa le dijo:
-Por cierto, ¿Y esa changeling?
-Ah… una chamaca que me encontré cuando estaba peleando con los Secesionistas –dijo Flash sonriendo y acariciando a la changeling como si fuera un perro -Era una maldita larva cuando la encontré, pero la eduque y ahora es como una perrita. ¿No es así Ocellus?
-S-Si –respondió la changeling con timidez y un poco dolida por las palabras que le decía el pegaso –S-Soy una perrita fiel amo Flash.
-Así me gusta –dijo Flash para después volver a darle otro sorbo a su tarro.
-Solo le pediría que intente no mostrársela a la reina Agnes cuando venga, no nos vaya a meter usted en un conflicto diplomático –dijo el senador White.
-No hay problema de eso senador, si hay guerra yo le entro para quemar changelings, a mi lo que me sobran son huevos.
-En eso coincido –dijo el senador White sonriendo y aprobando las palabras del pegaso.
-Ah… Bueno –dijo Flash volteando a ver a un poni con guitarra que estaba en el bar –que tal si le invito una canción para usted.
-Sería una ofensa si no lo hiciera –dijo el senador White sonriendo.
- ¡Muchacho! –grito Flash Sentry al poni guitarrista.
- ¿Si mi general? –pregunto el músico acercándose.
-Hace rato escuche su canción contra esa puta de Selene, quiero que se la cante a mi buen amigo el senador.
-Con todo gusto general –dijo el músico para comenzar a tocar la guitarra y viendo a todos los clientes del bar les grito- ¡Su atención por favor! Su fiel servidor, hoy tiene el gusto de cantarles una pieza musical que compuse para el senador y todos los héroes de Equestria que lo apoyan, ¡Un aplauso!
Los ponis del bar aplaudieron mientras que el senador sonrió con orgullo y aceptaba feliz los aplausos de los ponis. Él se sentía como un héroe y como alguien que merecía todos aquellos honores.
El músico comenzó a tocar y luego canto una canción cuya letra decía:
Buenas tardes señores,
Soy un poni agrarista,
Que chinguen a su madre todos los selenistas,
Están en el país,
Pidiendo perdón para esa villana,
Que seguro se tira a los polis,
Cada noche y mañana.
Vamos a bailar, vamos a bailar,
El mono de alambre,
Y los selenistas y las De Verristas,
Chinguen a su madre.
Al general Shining Shine,
Esa puta lo hizo wey,
Que chingue a su madre el infame Opus Dei,
La religión que esa perra profesa,
Es puro negocio mercantil,
Que chingue a su madre,
Su mamita que murió senil.
Vamos a bailar, vamos a bailar,
El mono de alambre,
Y los selenistas y las De Verristas,
Chinguen a su madre.
A la princesa Estela,
Esa Selene le lavo el cerebro,
Por eso cuando la veo en la cárcel,
Yo bebo y celebro,
Esa infeliz,
La van a quemar,
Que chingue a su madre,
Su padre Black Heart.
Vamos a bailar, vamos a bailar,
El mono de alambre,
Y los selenistas y las De Verristas,
Chinguen a su madre.
La Princesa Cadance,
Embrujada está,
Pero cuando Selene muera,
Volverá a la normalidad,
Mil respetos a los ciudadanos,
Que apoyan al senador,
Que chingue a su madre,
Arthur el lamedor.
Vamos a bailar, vamos a bailar,
El mono de alambre,
Y los selenistas y las De Verristas,
Chinguen a su madre.
Antes de despedirme,
Voy a darles un consejo,
Que el día del juicio,
lleven muchos huevos,
Láncenlos a esa traidora,
Sin sentir compasión,
Y miéntenle la madre,
Con orgullo y pasión.
El cantante concluyo la canción recibiendo aplausos del público que brindo por el senador e incluso le dieron algunas monedas al cantante. Flash y el senador reían a carcajadas y aplaudían al cantante.
- ¡JA, JA! ¡Eso! ¡Muy bien cantante! –grito el senador aventándole una moneda de diez reales al músico que la tomo con su casco –Esas son las canciones que se merece esa traidora y conspiradora.
Flash rio y asintió con la cabeza aprobando las palabras del senador, pero luego volteo a ver a Ocellus que permanecía callada y un poco triste. El pegaso le dio un golpe en la cabeza para que reaccionara y le dijo molesto:
- ¡Ríete! ¿Qué no te gusto la canción?
-Bueno… es que… ¿No cree que es un poco ofensiva? –pregunto Ocellus con timidez.
- ¿Ofensiva? No seas ridícula Ocellus –dijo Flash enojado -Esa tipa es la hija del poni que extermino y esclavizo a tu pueblo, deberías alegrarte como el senador y como yo de que ya está encerrada. Incluso y para que veas que soy un poni generoso, te daré un lugar en primera fila cuando sea la ejecución.
-P-Pero…
-Pero nada, así que ríete o te castigo sin comer maldito insecto.
-S-Si señor –dijo Ocellus para comenzar a aplaudir y tratar de reír, aunque por dentro se sentía mal por hacerlo.
Ocellus conocía muy bien su origen: Ella nació en una colmena de Night Town durante el periodo en que Light Star era Primer Ministro del Reino Unido de Equestria. Ella había estudiado la educación básica, aunque por pertenecer a la raza changeling no se salvó de las burlas e insultos de los habitantes de Equestria. Con la Guerra de Secesión comenzaron las agresiones contra ella y su familia por parte de la Guardia Real, pero cuando el conflicto se agudizo en su ciudad, los Guardias Reales asesinaron a su familia quemándolos en una hoguera, ella se salvó porque Flash Sentry la necesitaba como una esclava personal.
Desde entonces acompañaba a Flash a todos lados, y este no se cansaba de presumir que tenía una changeling de esclava, aunque eso sí, siempre procuraba alimentarla bien y darle lo necesario para evitar que se la quitaran, aunque en realidad siempre la maltrataba, sobretodo porque después de la muerte de Twilight Sparkle en cascos de Pharynx, Flash se desquito con Ocellus.
La changeling no tenía nada en contra de Selene, pero como no podía liberarse de las ataduras de Flash pues simplemente se resignó y tuvo que seguir las ordenes de su amo.
Al mismo tiempo en la Comandancia de Policía de Canterlot, Velvet continuaba acariciando a Selene, la cual para entonces ya se había calmado y ya no lloraba. Selene le había contado a la unicornio todo lo que había vivido de pequeña, como fue su vida en Paris y que hacía en el Palacio Real antes de ser encerrada.
La madre de Twilight Sparkle estaba sorprendida con la historia de la joven, pues ella esperaba encontrarse con una poni malvada, con rencor y que probablemente planeaba dar un nuevo Golpe de Estado, tal y como los periódicos que apoyaban al senador lo decían.
Pero en lugar de eso se encontró con una poni humilde, de buen corazón, con sentimientos, bondadosa, amable y que a pesar de que se le ofreció ser nuevamente parte de la realeza, ella lo rechazo para seguir siendo una sirvienta del Palacio Real que veía por el bienestar de otros, aunque así tuviera que sacrificar su propia felicidad.
-Eres una gran poni –decía Velvet –no entiendo porque te odian los periodistas si no eres mala y tampoco has hecho nada que lastime a otros.
-Lo sé, pero... no todos piensan lo mismo –dijo Selene mientras comenzaba nuevamente a llorar en cuanto un recuerdo vino a su mente -Incluso en la mañana escuche a un poni cantándome una canción horrible donde deseaba mi muerte y decía que yo tentaba a los policías para tener relaciones conmigo… q-que yo hechice a Cadance, a Shining Shine y a Estela… lo peor… es que la gente le aplaudía y se reía sin saber que yo estaba sufriendo aquí dentro.
-Pues ese cantante debería sentir vergüenza al igual que quienes le aplaudieron –dijo molesta Twilight Velvet -Te juzgan sin conocerte y prefieren apoyar a un poni dizque senador que te ha lastimado y herido tanto física como emocionalmente. No sé porque…
- ¡Oye! –grito una voz femenina que interrumpió a Twilight Velvet.
Twilight Velvet y Selene se asomaron por la ventana de la celda, ahí vieron que la responsable del grito era una pegaso de color cian y melena color amarillo pálido, la cual iba vestida con un uniforme similar al de los Wonderbolts, solo que este era totalmente amarillo y con un escudo en forma de pegaso que estaba grabado en el pecho junto con las siglas ARE. El uniforme se complementaba con unos lentes de vuelo que llevaba sobre su cabeza.
-Miren muchachos –dijo la pegaso llamando a otros diez ponis que usaban un uniforme igual al que llevaba ella –El General Flash Sentry tenía razón, aquí duerme la putita perfumada de Black Heart.
Los ponis se soltaron a reír después de escuchar las palabras de la pegaso, luego un miembro del grupo que era un poni de tierra le grito a Selene diciéndole:
- ¡Oye Selene! ¡Si te liberan puedes ir a mi casa! ¡Te pagare unos buenos reales si me entregas tu culo!
Los ponis volvieron a reírse mientras que Selene comenzó a retroceder y nuevamente unas lágrimas brotaron de sus ojos.
Twilight Velvet en cambio observaba molesta a los ponis, a los cuales conocía muy bien, pues eran los militantes de la Acción Revolucionaria Equestrianista junto con su líder la Generala Sassaflash.
Dicha organización era una agrupación racista y nacionalista que acostumbraba hacer marchas y agredir a los ponis que provenían de China, Arabia Equina o que eran parte de algún sindicato obrero.
La agrupación era liderada por la Generala Revolucionaria Sassaflash, una pegaso que había sido parte de la División Aérea de Rainbow Dash y posteriormente parte del Ejército Revolucionario Equestriano.
Pero con el fin de la Rebelión se convirtió en una orquestadora de grupos de choque durante los gobiernos de los Primeros Ministros títeres de Starlight Glimmer, la mayoría poseían ideologías similares a las que después tendría la Acción Revolucionaria Equestrianista, agrupación a la cual apodaban los "Uniformes Dorados" debido al color de su vestimenta.
- ¡Oye! –grito otro poni de aquel grupo tomando una piedra para después lanzarla hacia la ventana, aunque esta solo golpeo la pared de la comandancia –Hace rato escuche que cantaste. Ojalá que un día pueda entrar a tu celda para que metas tu garganta en mi amiguito –dijo el poni señalando hacia donde estaban sus testículos.
Los Uniformes Dorados se echaron a reír mientras que Selene nerviosa y sin poder soportar aquellas humillaciones comenzó a cerrar los ojos para después caer desmayada en el suelo.
- ¡Selene! –grito asustada Twilight Velvet acercándose a la joven que estaba en el suelo inmóvil - ¡Despierta!, ¡Despierta!, ¡Despierta!, ¡Auxilio!, ¡Auxilio!
- ¿Qué sucede? –pregunto el policía corriendo por el pasillo en cuanto escucho los gritos de la unicornio.
- ¡Se ha desmayado! ¡Llamen a un doctor!
El policía asintió con la cabeza y se fue corriendo en busca de ayuda mientras que Twilight Velvet se esforzaba en despertar a Selene.
Las horas pasaron y finalmente la noche llego a todo el reino. En las afueras de la Comandancia de Policía de Canterlot se encontraban varias patrullas de policía y de la Guardia Real, las cuales vigilaban los alrededores impidiendo que cualquier poni se acercara al edificio, esto debido a que en cuanto Cadance, Luna, Estela, Shining Shine y especialmente la Primera Ministra Fleur De Verre se enteraron de lo sucedido durante el día, decidieron aumentar la vigilancia para evitar que los habitantes agredieran a la joven.
Dentro de la celda, Twilight Velvet estaba acompañada por Cadance, Shining Shine, Estela y Luna, los cuales estaban con una cara que mostraba tristeza y a la vez rabia por lo que había pasado, especialmente Shining Shine que quería cobrarle los insultos a Sassaflash y a su grupo.
Pero Cadance se lo impidió y este al final apoyo la iniciativa de aumentar la vigilancia en los alrededores de la Comandancia.
-Pobre –dijo Estela llorando al ver a Selene dormida en su celda –Ella no merece que le digan esas cosas tan horribles.
-Lo que más me encabrona –dijo Shining Shine con rabia –es saber que el maldito del senador White la anduvo lastimando. Me dan ganas de buscarlo y matarlo.
-Tranquilo hijo –dijo Cadance abrazando al unicornio con una de sus alas –Ese infeliz pronto tendrá que pagar por lo que hizo.
-Todo esto es mi culpa –se decía así misma Luna en su mente mientras algunas lágrimas corrían por sus ojos –y todo por andar haciendo tratos con ese maldito infeliz de Punizione.
De repente los cinco ponis escucharon que la puerta del pasillo se abría, los ponis voltearon y vieron como entre la oscuridad del pasillo entraba el senador White acompañado por Flash Sentry quien jalaba a Ocellus como un perro.
-Vaya, vaya, no esperaba verlas aquí –dijo el senador sonriendo.
- ¡Maldito hijo de…!
-Ah, ah, ah –dijo el unicornio negando con su casco –Modere su lenguaje General Shine –White volteo a ver a Velvet y dijo – ¡Oh señora Velvet! Un gusto verla por aquí. Puedo ver que Selene obedeció al pie de la letra mis órdenes. Dígame, la putita aguanto sus insultos.
- ¡Eres un maldito poni sin corazón! –dijo Velvet enojada y llorando – ¿Cómo pudiste llenarle la cabeza diciéndole que la van a matar, que la van a violar, que la torturara, que nadie la quiere y que todo el reino la quiere ver muerta? Ella es inocente, buena, amable, leal, humilde y puedo decir que una mejor poni que tú maldito unicornio trajeado.
- ¿Es en serio? –pregunto White tratando de controlar su enojo por escuchar las palabras de Velvet - ¿Siente compasión por esta infeliz? –pregunto el unicornio señalando a Selene –Pero… Ella es la hija del poni que torturo a su hija la heroína virtuosa Twilight Sparkle.
- ¿Y qué? ¿No está usted haciendo lo mismo? Puede que su padre fuera un monstruo con mi hija, pero usted es peor y me da asco. Mi hija lo hubiera mandado a fusilar si se enterara que le hace esto a una chica inocente.
-Pues si ya no quiere que sufra –dijo White sonriendo –Entonces, apóyeme como el General Sentry –decía señalando al pegaso -Publique contra ella para que el pueblo la odie y así ella deje este mundo al que en primer lugar no debió venir nunca.
-Sí –dijo Velvet asintiendo con la cabeza -Si publicare, pero… ¡contra ti!
El senador impresionado por la respuesta de la unicornio solo sonrió y dijo:
- ¿Con que esas tenemos, eh? Pues no importa, sé que en los siguientes cuatro días tendré mucho más apoyo por parte de todas las víctimas y conseguiré que a esta bastarda la condenen a muerte.
- ¡Deja de llamarla así! –grito Luna enojada e iluminando su cuerno con el fin de atacar al senador - ¡Ella es mi hija!
- ¡¿Qué?! –exclamo White sorprendido y a la vez molesto, pues no esperaba aquella reacción por parte de la alicornio -Pero… ¡Cuando la adopto dijo que la odiaba!
-Usted mismo lo ha dicho –dijo Luna acercándose lentamente al senador -La odiaba, pero ahora la quiero con todo mi corazón después de ver que es una poni especial y con gran corazón… ¡Lárguese! ¡Fuera de aquí!
White estaba realmente enojado, pues sentía que Luna le había dado una puñalada por la espalda, ya que él pensaba que la Princesa de la Noche le daría su apoyo.
El senador tomo un respiro y acompañado por Flash se salieron del lugar sin decir una palabra más.
Luna dejo de iluminar su cuerno y después volteando a ver a los demás ponis que se encontraban en la celda les ordeno:
-Ustedes vayan al Palacio Real a dormir, yo la cuidare toda la noche.
- ¿Estas segura Luna? –pregunto Cadance preocupada.
-Sí, yo la adopte como mi hija y no voy a dejar que la lastimen –Luna acaricio la melena de Selene y murmuro en voz baja –nunca te dejare sola.
Continuara….
Bueno mis seguidores, ¿qué les pareció este capítulo? No olviden dejar sus reviews, ya que estos me motivan a continuar las historias.
Nuevamente les recuerdo, si son nuevos o no comprenden el fanfic y los personajes que aparecen, les recomiendo leer los fanfics El Juicio de Twilight Sparkle y La Rebelión de Twilight Sparkle para que puedan comprender la historia y el universo de la misma.
Sin más que decir les recomiendo que sigan mi página de Facebook que pueden buscar como ShieldImagination97 así como suscribirse a mi canal de You Tube (que tiene mi nombre de autor) y donde estoy subiendo el audiofic de La Rebelión de Twilight Sparkle. Sin más nos vemos en el próximo capítulo :D
