Capitulo 9: Aprendiendo a ceder.
Grumman apenas había puesto un pie en la casa cuando Riza salio a su encuentro, a pesar de que estaba preparado para las preguntas de la joven, el verla tan enojada lo desconcertó mas de lo que pensaba.
-Por favor, abuelo, dime que Mustang me ha mentido- le suplico ella.
-Bien, Elizabeth… - el anciano se acerco a la joven para guiarla hasta el sofá y lograr que se sentara-, creo que si no me explicas que es lo que te perturba no podré responderte.
-¡Que accediste a que Mustang me lleve lejos por unos días a quien sabe que lugar y sin saber para que!- ella intento contener su rabia, respiro profundo y miro al anciano-. No puedes hacerme eso.
-Ah, era eso- Grumman suspiro-. Veras, Roy piensa que el hecho de que pasen un par de días juntos puede ser muy productivo para ambos.
-Yo no deseo tener nada productivo con el, no quiero ir de viaje con Roy y no tienes por que decidir por mi.
Riza siempre había considerado que las lágrimas eran un recurso despreciable y ella prefería mil veces tener una discusión acalorada y que la consideraran terca a echarse a llorar como una niña. pero en ese momento estaba considerando seriamente la posibilidad de echarse a llorar para ver si de esa manera lograba que su abuelo cediera. Sin embargo no lo hizo.
-Solo será un par de días y el se portara muy bien contigo, querida. Me lo ha asegurado y yo confío en su palabra.
-¿Y le has creído?- le pregunto ella indignada.
-No tengo motivos para desconfiar de el. Sus intenciones contigo han sido serias y ha respetado los limites que le he impuesto. Desde que te conoció se ha mostrado interesado en ti y ha hecho todo lo posible por ser agradable contigo. Si le dieras una oportunidad tal vez las cosas ahora serian muy distintas.
Riza pensó con rencor en todas las cosas que Roy se había atrevido a hacer sin el consentimiento de Grumman, ¿seguiría su abuelo teniéndolo en un pedestal si se enterara de cómo era realmente Mustang y de las cosas que había hecho para fastidiarla? Lo dudaba.
-Si yo accediera a ir a ese viaje- dijo Riza intentando mantener un poco de calma ante la desesperada situación que se presentaba ante ella-. ¿Que ganare yo, abuelo?.
El brillo de alegría que se reflejó en los ojos del general indicaban que el ya daba por hecho que su nieta accedería a pasar unos días con el joven miliar. Riza se sintió aun más furiosa e indignada. ¿Cómo demonios habría logrado tener Roy tal control en la voluntad de su abuelo?
-Lo conocerás mejor, ¿no te basta con eso, querida?
-No- espeto ella cortante.
-Una verdadera lastima- confeso el anciano-, pero si insistes… te prometo que si después de ese tiempo tu opinión sobre Roy no ha mejorado, le pediré que te deje en paz.
La mirada de incredulidad de la joven, mezclada con la expresión de alegría fueron más que suficientes para indicarle al anciano de que había ganado esa pequeña batalla contra su terquedad.
-¿Lo dices en serio?- preguntó ella llena de alegría-. Si no me gusta como es Roy…
-No tendrás que seguir recibiendo sus vistas- concluyo Grumman-, pero, tendrás que darle una oportunidad, Elizabeth, no me sentiré satisfecho de saber que lo has mortificado durante todo el viaje. Aprovecha estos días, habla con el y luego decide si es o no el hombre adecuado para ti.
- Podría ser al contrario, ¿no te has planteado esa posibilidad, abuelo- le pregunto ella con una sonrisa.
-Claro que no. A pesar de lo que tu opines sobre el o de las ideas que otros te hayan metido en esa linda cabecita tuya, estoy convencido de que el coronel Mustang es el hombre indicado para ti, solo espero que no te des cuenta de eso cuando sea demasiado tarde.
-Esta bien, viajare con el y trataré de poner de mi parte- prometió ella con resignación -, pero tu no te olvides de lo que me has prometido.
-No lo haré, y estoy seguro de que tú tampoco me lo permitirías- le dijo el anciano en tono sombrío-. Ahora, ¿Por qué no vas a preparar tus cosas, querida? Me gustaría que tomaras estos días como unas pequeñas vacaciones.
Riza lo beso y le echo los brazos al cuello antes de salir corrido rumbo a su habitación, una vez allí, rió con satisfacción. Solo tendría que soportar a Roy un par de días mas, unos cuantos días y por fin podría librarse para siempre de el.
Llena de renovada energía, comenzó a buscar entre sus cosas para guardar lo que necesitaría durante aquel viaje, cuando ya estaba por terminar con aquel trabajo algo en su interior le provoco desasosiego. Tal vez podría librarse de Roy para siempre pero, ¿era lo que en verdad quería?
Una molesta voz en su interior le dijo que no.
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Gracia salio de la casa rogando que nadie la viera, mejor dicho, rogando para que su abuelo no la viera. Bordeo el jardín con cautela y cuando al fin estuvo en un sitio mas apartado pudo respirar con tranquilidad.
Maes que la esperaba fuera, sonrió al verla aparecer, ella corrió entusiasmada hasta llegar a su lado.
-Mi prima y el abuelo han tenido una discusión terrible, pero al parecer Riza ha cedido a viajar con Roy- le informo ella al militar con alegría- ¿No te parece una noticia maravillosa, Maes?
-Claro que si, aunque dudo que Roy hubiera aceptado un por respuesta, pero el hecho de que tu prima le ponga las cosa mas fáciles es bueno para ambos. ¿Crees que después de pasar unos días solos servirá para algo?
Gracia se encogió de hombros.
-Si Riza no lo mata antes de que decidan regresar, tal vez reconozca que también esta interesada en Roy, porque lo esta solo que tu amigo tiene una manera muy especial de demostrar lo mucho que esta interesado en mi prima. Te aseguro que lo de la salida de la otra tarde no me parecía lo más indicado.
-Riza es la primera joven que no cae a los pies de Roy nada mas verlo, así que tendrás que entender que para el toda esta situación también es nueva y desconcertante. Nunca lo había visto esmerarse tanto por conseguir la atención de una joven. Tu prima debería sentirse muy satisfecha por eso.
-Ni que lo digas, Riza ha estado extraña y además esta convencida de que Roy solo juega con ella, ¿es así Maes?
Hughes se quedo callado. No quería romperle las ilusiones a Gracia contándole que Roy solo pretendía ganarle desafío al que Riza lo había empujado, pero tampoco deseaba mentirle afirmando que las intenciones de su amigo eran serias.
A pesar de todo, si lo miraba de manera objetiva, se podía pensar que el interés de Roy por la nieta del general Grumman era real. Riza era bonita y cada día que pasaba la atención de Roy en ella se iba haciendo más y mas fuerte, entonces, ¿Por qué no podían terminar juntos y enamorados?
-No, Roy no esta jugando con Riza- afirmo convencido de la veracidad de sus palabras-. Tal vez esta no sea una conquista tradicional pero creo que ni Riza ni mi amigo son personas muy apegadas a las tradiciones, tal vez para ellos funcionara mucho mejor de esta manera.
-Esperemos que sea así- suspiro ella-. Si Riza se decide por el… yo podré hacer lo mismo por mi parte.
-¿Fijarte en Roy?- le pregunto Hughes con una sonrisa.
-No, buscar novio- Gracia le dijo ella con infinita paciencia-. Mi abuelo ya no tendría excusas para no permitirme salir con nadie, y dado que Jean ya no esta en mis planes, creo que lo mejor será que busque a otra persona que valga la pena, ¿no lo crees?
A pesar de todo su esfuerzo por mostrarse tranquilo, Maes noto como se le aceleraba el pulso y se le encogía el estomago. Gracia seguía pendiente de el esperando ansiosa su respuesta. Nunca imagino que estaría tan deseoso de que a su amigo las cosas con Riza le resultaran bien, a pesar de las palabras de Grumman, sabia que tener a Riza comprometida con Roy le ayudaría mucho en sus objetivos.
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A la mañana siguiente, Riza se sentía tan cansada que se criticaba una y otra vez por no haber sido capas de pegar un ojo en toda la noche, estaba conciente de que a pesar de todos sus esfuerzos, el hecho de saber que pronto ella y Roy estarían a solas la perturbaba profundamente.
La ansiedad la dominaba. No tenía ni la menor idea de lo que Roy se traía entre manos pero si de una cosa estaba segura era de que sus intenciones no eran tan nobles como le quería hacer creer al general. El le habría prometido venganza y si eso no era una buena forma de cobrársela, ¿de que otra forma podría hacerlo?
-Ya estas levantada- le dijo Gracia entrando en el cuarto con una radiante sonrisa-. Anoche subiste tan rápido a tu habitación que pensé que no querrías hablar con nadie. El abuelo me dijo que estabas algo alterada.
-Sabes perfectamente que no estaba alterada sino furiosa-le dijo Riza con una mirada cargada de duda- y también estoy segura de que conoces el motivo, Gracia.
La joven se rió y se sentó junto a su prima que en ese momento terminaba de peinarse. Su alegría por como estaba resultando las cosas era tan evidente que no tenía sentido intentar mentir.
-Deberías estar contenta, Riza. Pasaras un par de días con Roy sin tener que preocuparte de compartirlo con nadie. Creo que ni siquiera te imaginas cuantas chicas matarían por tener esa oportunidad.
-Claro, para que intente dominarme como me lo ha hecho saber desde que nos hemos conocido.
-Pero tu misma me has dicho que el te gusta- le recordó Gracia con fingida inocencia-. Tal vez Roy diga la verdad y solo quiera estar unos días a solas contigo para conquistarte.
-Claro, si sus intenciones son tan inocentes te prometo que yo misma me retractarse ante el por mis malos pensamientos sobre sus intenciones.
-Me encantara ver como haces eso, pequeña.
Riza observo hacia la puerta y noto como se el encendía las mejillas por la vergüenza. Roy la estaba observando apoyado en la marco de la puerta y le sonreía. Realmente su día no podía empezar de peor manera.
-Roy- le dijo Gracia con alegría-. ¿Cómo has estado?
-Ahora que veo a tu querida prima, muchísimo mejor- respondió el con amabilidad dedicándole una sonrisa para dirigir luego su atención a Riza-. ¿Has pasado una buena noche, pequeña? Pareces cansada.
Riza se decidió al fin a mirarlo pero en cuanto lo hizo se arrepintió de haberlo hecho. Roy sabia perfectamente que para ella esa noche habría sido un infierno y Riza estaba segura de que había disfrutado con eso.
-Claro que me ciento bien, solo es que la perspectiva de pasar tanto tiempo a solas contigo me pone un poco enferma.
Roy simplemente se rió.
-Mientes, pero descuida, ya tendremos tiempo para soluciones nuestros pequeños desacuerdos.
-¿Ya nos vamos?- le pregunto ella con fingida dulzura.
-Me encanta ver lo obediente que puedes llegar a ser, Elizabeth- le dijo Roy con tranquilidad, al ver la rabia que nacía en sus ojos ámbar sonrió abiertamente-. Si, creo que lo mejor será que nos marchemos si queremos llegar antes del anochecer.
-Te ayudo con tus cosas- Gracia tomo el pequeño bolso de su prima y salio a toda prisa del cuarto dejándolos al fin a solas.
Riza noto como se le aceleraban los latidos del corazón, no lograba entender como la sola presencia de ese hombre lograba perturbarla de tal modo. Cuando sintió que el le apoyaba las manos en los hombres contuvo la respiración.
-Relájate muchacha- le dijo el en un susurro que logro erizarle el vello de la nuca-, no voy a hacerte nada… por lo menos aun.
-Ni siquiera lo intentes Roy- Riza se había puesto de pie y lo miraba desafiante-, ni ahora, ni nunca.
-Te prometo que antes de que estemos de regreso habrás aceptado lo que te niegas a demostrarme, pequeña- Roy suspiro y estiro la mano para acariciarle la mejilla pero ella se aparto-. Pero soy paciente, Riza, y si la recompensa final eres tu, lo seré todavía mas.
-Entonces, tendrás que morirte esperando, Mustang- Riza se dio media vuelta y salio de la habitación dando un portazo. ¿Qué mas tendría que soportar a partir de ese momento?
