Atención lector s! tengo una buena noticia para vosotr s jajaja me he enterado de que el finde del 11 de septiembre se va a hacer una quedada SwanQueen española, ya está apuntada bastante gente y yo estoy intentando apañarmelas para ir. Si a alguien le interesa que me diga algo por mensaje, o a begobeni12, que es quien me lo ha dicho a mi, y está mucho mas enterada ;D!

Gracias por seguir leyendo y por vuestros comentarios, sois una maravilla, de verdad ^_^!

Los descargos habituales, los personajes de OUAT no me perecen. Espero que os guste y gracias por leer :)!


Lo que les había parecido una habitación era solo el interior de una especie de caravana por la que Will se movía muy emocionado.

- ¿Qué es este sitio?

Preguntó Regina alejándose del espejo que quedaba tras ellas y mirando a su alrededor con clara desaprobación.

- Mi casa.

Respondió Will volviéndose hacia ellas de buen humor, pero al hacerlo soltó un grito, dando un paso atrás. La morena levantó una ceja sin comprender hasta que miró a su lado y a punto estuvo de dar ella misma un paso atrás al ver a Emma. Su pelo y cejas se habían vuelto blancos, sus facciones algo mas afiladas y su piel parecía echa como de polvo de diamante, blanca en las sienes y alrededor de los ojos. Emma se miró las manos y se giró hacía el espejo por el que acababan de salir.

- ¿Qué me pasa?

Preguntó a Regina con un brillo asustado en los ojos. La morena pensó a toda velocidad.

- La magia, aquí hay magia por todas partes. En Storybrooke tenemos magia, pero no deberíamos tenerla, por eso no apareciste…

Miró a Emma de arriba abajo intentando encontrar una palabra para describirla que no la ofendiese.

- ¿Cómo el Oscuro? - Terminó la rubia por ella con una triste sonrisa al espejo. – Estoy horrible.

- No lo estás. – Contradijo Regina casi sin pensar. Emma y Will la miraron y ella se aclaró la garganta. – De todos modos si no te gusta, puedes volver a tu aspecto normal.

Gold lo hacía, y era justo lo que hizo la Salvadora. Cerró un segundo los ojos y cuando los abrió de nuevo el espejo le devolvía el reflejo de su yo normal.

- Y ahora salgamos de esta…casa.

Dijo Regina mirando otra vez la caravana con disgusto antes de salir.

- Creo que no me gusta tu esposa, sheriff.

Comentó Will mirando a Emma antes de salir él también de la caravana.

- ¿Qué?

Dijo la rubia al lugar vacío sin entender el último comentario del ladrón y siguiendo a los otros dos fuera, mirando a su alrededor con algo de emoción por estar en el País de las Maravillas, aunque el bosque era muy parecido al del Bosque Encantado, quizá algo mas colorido, pero no vio rosas pintadas, ni puertas parlantes, ni orugas fumadoras.

- Deberías alegrarte de no ver a la Oruga.

Dijo Will cuando Emma expresó sus pensamientos con algo de decepción.

- ¿Existe de verdad?

- Claro que si. Un mal bicho, si quieres mi opinión, no te recomie…

- ¿Hay alguna manera de salir del País de las Maravillas?

Les cortó Regina la conversación, realmente no tenían tiempo y al menos allí tenían la ventaja de la magia, así que tenían que aprovechar.

- Oh si, claro, eso es muy fácil.

Respondió Will echando a andar seguido de las otras dos mujeres. Regina le miraba esperando a que completase la frase, pero el ladrón no parecía que fuese a decir nada mas, así que la reina se aclaró la garganta con irritación, haciendo un gesto con las manos para que continuase.

- Claro, claro. El Conejo Blanco. Es capaz de abrir portales.

- ¿El Conejo Blanco? ¿El Conejo Blanco al que Alicia siguió a través de su madriguera?

Preguntó Emma algo impresionada por estar a punto de conocer al famoso Conejo Blanco de Alicia en el País de las Maravillas.

- ¿Le conoces?

Dijo Will mirándola sorprendido de que supiese quien era el Conejo Blanco. Regina lanzó una mirada de reproche a Emma, que cerró la boca antes de responder y meterse en otra conversación sin sentido con Will Scarlet.

- ¿Nos estás llevando a verle?

Preguntó Regina caminando al lado del ladrón, evitando caerse con las irregularidades del camino. Will no la miró, tartamudeando un poco antes de responder.

- Si, algo así. Bueno…no exactamente…todavía. Le veremos pronto, antes tengo que ir a otro sitio.

La reina empezaba a perder la paciencia, bastante malo era ya no haber podido ir directamente al Bosque Encantado como para encima tener que andar vagabundeando por el País de las Maravillas detrás de uno de los hombres de Robin. Por supuesto ella ya había estado antes allí, pero Jefferson la guiaba, y casi lo único que vio Regina fueron los jardines del castillo de la Reina de Corazones. Su madre.

- Para encontrar al Conejo primero tenemos que hacer una parada.

Dijo Will para tranquilizarla al ver en su mirada sus ganas de cortarle la cabeza. Regina resopló con fastidio, sin creerse lo que le había dicho, pero no le quedaba mas remedio que seguirlo, al menos por el momento.

.

.

.

El ladrón las guiaba de un lado a otro, y las dos mujeres empezaban a dudar de que supiese a donde las estaba llevando. Le dejaron caminar delante de ellas mientras buscaba el camino correcto a donde fuese que quería ir.

- No me puedo creer que te pusieras delante de un dragón cabreado.

Dijo Regina como si nada, andando despacio detrás de Will, sin mirar a Emma, quien se encogió de hombros.

- Era solo Lily enfadada, sabía que no iba a hacerme nada, pero a ti…

Dejó la frase sin terminar, estaba segura de que Lily no la habría hecho daño, o al menos eso quería pensar, sobretodo después de la conversación que habían tenido antes de aparecer Regina, pero seguramente la reina no habría tenido esa misma suerte.

- ¿Qué es lo que quería? Cuando robó la daga.

Preguntó la morena intentando poner solo el tono justo de interés en su pregunta.

- Quería liberarme, darme la daga para no estar a las ordenes de nadie.

Respondió Emma, Regina no tenía porqué saber el resto de la conversación.

- Pero no la cogiste.

No era una pregunta, la rubia negó con la cabeza.

- No creo que fuese la mejor idea, tu tenías razón, no es seguro.

La voz de Emma era solo un susurro, Regina paró de andar un momento para poner la mano en el hombro de la rubia, la miró con una pequeña sonrisa.

- Lo arreglaremos.

Prometió totalmente convencida, salvaría a Emma Swan a cualquier precio o sufriría las consecuencias con ella. Emma le devolvió la mirada sonriendo también, menos convencida.

- Por cierto, Lily me dijo algo… - Dijo al rato la rubia recordando algo. – Dijo que…tu y Malefica. Bueno, insinuó que entre vosotras había habido algo…

Lo dejó caer de forma casual, como si fuese algo normal, pero la verdad es que le había dado muchas vueltas desde que Lily dijo que Regina podría haber sido su madrastra. Y se suponía que ahora la reina y ella eran amigas ¿no? Y las amigas pueden preguntarse estás cosas sin problemas. Regina quitó la mano del hombro de Emma y echó a andar otra vez por donde había desparecido Will, al que ya no veían delante de ellas.

- Mal y yo…bueno…creo que nunca habríamos llegado tan lejos como para ser la madrastra de su hija, pero…

Emma abrió mucho los ojos dejando de andar otra vez.

- ¿Qué? ¿Vosotras…? Creí que Lily se lo inventaba porque… Da igual, ¿Malefica y tu? Pero…pero…es una mujer.

La Salvadora no sabía exactamente como reaccionar, prefería no pensar en Regina y Malefica juntas, en ningún sentido, ni siquiera como amigas. Regina soltó una risita.

- Muy observadora, señorita Swan.

- Sabes lo que quiero decir.

Gruñó Emma, estaba recordando ahora cuando Regina se infiltró en el grupo de Malefica en Storybrooke, aquella noche con alcohol en la que tuvo que demostrar que era una de ellas, y el día en que Regina la impidió seguirlas después de raptar a Pinocho. Estaban solo Regina y Malefica. Por otra parte intentaba procesar el que a Regina le interesasen las mujeres. Podría ser simplemente algo sexual. Podría haber estado solo probando, o tener algo que ver con el mundo de los villanos. A estas alturas se esperaba cualquier cosa.

- Cuando Malefica llegó a Storybrooke y estuviste con ellas… ¿Tu…? ¿Vosotras…?

No quería ni terminar la pregunta, se sentía un poco incomoda preguntándole eso a Regina, pero no podía simplemente morderse la lengua y quedarse sin respuestas.

- No, no pasó nada entre nosotras. Yo no… Solo hubo alcohol y destrucción de propiedades públicas.

Respondió Regina con un pequeño suspiro que Emma no supo como interpretar. Había algo mas allí, pero no sabía el qué.

- ¿Te enamoraste de ella?

Preguntó en voz baja, como si la propia pregunta fuese un secreto. Sabía que no era asunto suyo y estaba haciendo demasiadas preguntas, pero de nuevo, las amigas lo tenían permitido, o eso es lo que las películas decían, no es que ninguna de ellas tuviese mucha experiencia en amistades. Regina rió y la miró con una ceja levantada.

- ¿A que viene tanta pregunta, Emma?

La rubia abrió y cerró la boca sin saber que decir, y al final se encogió de hombros.

- Curiosidad, supongo. Me cuesta imaginarte…

No, mejor no tener esa imagen en la cabeza. La imagen que le había dado Gold en la cabaña era mucho mejor, con diferencia.

- ¿Con una mujer? ¿Enamorada? ¿Teniendo sentimientos por alguien?

Preguntó Regina en tono divertido, haciendo sonrojar a Emma sin que la rubia pudiese evitarlo.

- No, no, no es eso. Es que a ella no me cuesta imaginarla como una villana, pero a ti nunca he podido verte así, eres una de los buenos ahora.

- Pero por aquel entonces no lo era. Ni Mal tampoco. – Emma no dijo nada mas, no quería molestar a Regina siendo demasiado entrometida. – Y no, nunca estuve enamorada de Malefica.

Dijo respondiendo por fin la duda que estaba carcomiendo a Emma, quien a punto estuvo de sonreír con alivio.

- Así que…¿te van las rubias?

Preguntó Emma mas relajada moviendo las cejas. Regina la miró de lado, con una sugerente ceja levantada y una sonrisa torcida, pero no la respondió.

- ¿Por qué pensabas que Lily mintió?

Dijo en vez de darla una respuesta. Emma pensaba que Lily estaba de broma, aligerando tensión, bromeando sobre la amistad entre Regina y Malefica, sobretodo después de que básicamente Emma acababa de rechazarla por Regina, pero eso no podía decírselo a la reina, por suerte en ese momento Will volvió a aparecer, corriendo hacía ellas. Dejó algo en las manos de Regina y siguió corriendo, detrás de él llegó un grupo de guardias, que las señalaron y antes de poder reaccionar las habían apresado. No tendrían ningún problema en liberarse, claro, pero el ladrón apareció otra vez justo por donde había desaparecido, perseguido por otro grupo de guardias, y se paró, acorralado, junto a ellas.

- No los friáis, dejad que nos detengan.

Ninguna de ellas entendía nada, pero como tampoco sabían que era exactamente lo que Will andaba buscando, le hicieron caso. Emma tuvo que hacer un esfuerzo extra para no hacer desaparecer a los guardias en un estallido de magia negra, pero la mano de Regina en su muñeca la ayudo a relajarse antes de que fuese demasiado tarde. Luego esa mano fue apartada cuando los guardias les hicieron andar a los tres en fila.