¡Hola! Aquí la actualización.

Quise actualizar antes, pero no he podido hacerlo por varias razones.

En fin, espero que lo disfruten. Son invitados a leer y a comentar, si es que gustan y son tan amables.


Capítulo XI Confusión

Agente Leon Scott Kennedy

Líder de Escuadrón D.S.O

21 febrero 2014

08:58 horas.

"Es como una parte de mí que no puedo dejar. Dejémoslo así…"

Respiro dificultosamente, pero extrañamente no lo noto sino hasta que abro los ojos. Me arden por alguna extraña razón. Siento un apriete realmente doloroso en mis muñecas. Entonces me giro para poder ver, aunque sea difícil gracias a la obscuridad que nos abraza, y noto que estoy esposado junto a las muñecas de Sherry, quien está detrás de mí.

Trato de recordarlo, pero todavía me es imposible. Todo sucedió demasiado rápido para poder siquiera volver a sentir el dolor del golpe en mi nuca.

Cuando nos habíamos acercado a una de las puertas, todo estaba obscuro, no nos dieron tiempo a encender nuestras linternas, porque muy rápidamente nos golpearon y nos infectaron algún tipo de somnífero muy potente. Pues al ser inyectados, actuaron con velocidad, nublándonos la vista y durmiendo nuestros sentidos con poder.

Necesitaba dormir, pero no de esta manera…

Muevo las muñecas con intención de despertar a Sherry, a quien distingo entre la obscuridad gracias a su cabello corto. Pero a pesar de mis intentos, no reacciona, lo que me asusta.

— Sherry —Le susurro—. Despierta.

Entonces la muevo nuevamente y su cabeza ladea débil de izquierda a derecha. Escucho su respiración tranquila. Más que apresada, parece descansando…

— Sherry, despierta, tenemos que salir de aquí…

— ¿Quién está aquí? —Una temblorosa y temerosa voz surge entre la obscuridad. No como un eco, pues la oigo muy cerca.

— Soy Leon Kennedy. ¿Quiénes son ustedes? —Su miedo calma mi tención.

— ¿Eres el agente del Gobierno? ¿Tú proteges al cuerpo presidencial? —Su pregunta llena de esperanzas nubla mi decisión.

— ¿Cómo sabes eso?

— Mi nombre es Charles Merril. Soy el Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Mis colegas se encuentran aquí también.

— ¿Usted es…?

— Sí —Intervino una mujer—. Nos han atrapado cuando cruzábamos los límites de Alabama a Georgia.

— Los escuché decir que buscaban a una mujer. Que cuando la encuentren nos soltarían —Dijo otro de acento hispano.

— ¿Hace cuánto tiempo están aquí? —Pregunto, pero la primera respuesta es el silencio.

— Llevamos cerca de tres o cuatro días. Nos han dado de beber agua para que no muramos aquí…

— Pero, ¿tú vienes a rescatarnos? —Me hubiese alegrado en un principio al notar el destello de esperanza que surgía en la voz del Vicesecretario General, pero ahora me encuentro en la misma situación que ellos.

— Apenas despierte mi compañera los sacaremos de aquí…

No tuvieron tiempo a recapacitar en mis palabras, pues al ser dicha la última vocal, la puerta se abrió estrepitosamente, llamando nuestra atención, y cegándonos levemente con la luz que partía del pasillo.

Percatamos al sujeto armado tarde, pues tuvo el tiempo necesario para ajustar su arma y dirigir la mira hacia mi rostro. Lo vi todo exactamente; Fue un momento que repetí con lentitud en mi cabeza, dejando que admirase lo rápido que sucedía, por más que no lo viese de esa manera.

Con un golpe fuerte había abierto la puerta; había dado un paso hacia adelante; había tomado postura; había apuntado a mi rostro. En sus ojos rojos y brillantes se percibía el filo de la muerte acecharme, querer rozar mi cuello con su guadaña, quizás, o querer herirme antes para poder degustar el sabor de mi dolor por más tiempo. No obstante no lo tuvo permitido.

Sus manos soltaron el rifle de asalto y éste cayó a sus pies; chocó el metal con el duro cemento. Soltó una arcada y ahogó un grito. Luego de dos segundos se vio echado en el suelo, permitiéndome ver el mango de un cuchillo pegado a su cráneo.

Dirigí mi mirada hacia el origen de la sombra que cubría el cadáver, y lo primero que pude ver fue que no llevaba zapatos. Vestía un pantalón negro pegado a sus curvadas y largas piernas, armada con un equipamiento muy profesional, que constaba de un cuchillo en el muslo izquierdo, una funda para pistola y un cinturón claramente con medicamentos. Mientras que en lo superior lleva un chaleco táctico negro también, con equipo de combate, que para absorber la atención deja a la vista una pequeña porción de su vientre.

Por más que no fuese lo más femenino y deslumbrante que la he visto vestir, admiré su rostro agitado, y no reparé siquiera en que sus muñecas estaban atrapadas por cadenas, ni que llevaba sus botas en sus manos.

Para mi desgracia y placer, lo viví en la lentitud más pronunciada jamás vista. No creí que fuese capaz de revivir incomodidades como estas a la edad que poseo, mas no puedo negar sentirme nervioso ante esta veloz aparición.

Pude detener el tiempo para mi alivio, reconfortándome al saber que no habría pérdida de éste. Que tendría oportunidad de grabar el momento en mi mente. Que podría observar esos marrones ojos que me observaban también, cautelosos pero decididos, con inseguridad pero con una convicción clara, cristalizados pero neutros. Estoicos pero llenos de emoción, callados, quietos pero escandalosos y con muchos nervios. Mudos y temerosos pero indiscretos e intrépidos. Completos pero necesitados.

La vi, y ella me observó. Mutamos en un extraño silencio, que era acompañado por incomodidad y zumbidos molestos. Entonces lo noté; pude ver el rojo que se me hacía extraño no ver antes. Aquella insignia de antaño que no podría olvidar jamás, por más que se viese en un infrecuente sueño daltónico. Hasta en ellos resaltaría. Pues aunque no fuesen los labios más grandes y pronunciados, llevaban una belleza que me obligó varias veces a aventurarme y querer probar su sabor. A intentar descubrir que no se trataba de algo amargo, de lo que te arrepientes de cometer luego que lo haces. Sería, pues, un dulce que valdría la pena arrebatar. Uno en el que no te molestarías en limitar tu deseo, o escatimar un poco en tu ilusión. Quizás, hasta que valiera la muerte ambicionar.

Con lentitud se abrieron, obligándome de una manera casi automática a hacer lo mismo. Y creí perder la vista, o la acción de ver el movimiento, pues no podía quitar mi mirada de esos labios provocadores.

Creo que pareció notarlo, entonces el momento murió y todo volvió a su velocidad natural. Escuché un retumbar interno que me devolvió a la realidad. Y vi moverse a Ada, acercándose hacia nosotros.

Ante mi mutismo exterior, movió mi cuerpo para poder observar las cadenas, y con un arma que sacó de su cinturón disparó a ellas, rompiéndolas y despertando a Sherry de su largo sueño.

Moví mis manos con lentitud, ya libres, y las observé rojas por el apriete que tenía. Entonces reparé en que Ada me extendía el arma, ordenándome con un ademán que liberase a los rehenes. Asentí, perdido en pensamientos aún, mientras notaba que ella se acercaba al sujeto que había matado para quitarle algo de la funda que éste tenía en el cinturón. Escuché que ella también disparó, y adiviné a que se trataban de sus cadenas.

Me giré para observar a Sherry, habiendo librado a los principales de la ONU anteriormente. Y me encontré con ella un tanto mareada, echada sobre el suelo aún.

Ada, quien ya había colocado sus botas y quitado las cadenas de las muñecas, estaba a mi lado observándola. Me vio a mí, y me descubrió observándola anteriormente. Intenté hablar, pero al ver que sus labios se movían, no articulé una sola palabra. Lo que creo ella imitó. Nos observamos nuevamente a los ojos, entonces, los pasos de los rehenes nos avisaron de dónde estábamos.

Bajé la mirada, esquivando la de Ada, y me acerqué a Sherry para ver cómo estaba. Al revisarla, y luego de que me dijese que se encontraba bien, noté una gran magulladura obscura en su cuello. Y al ver que oscilaba al levantarse, y trastabillaba al intentar caminar, supe que sería una carga más. Ada se acercó, y sin que lo desease, dijo lo que sabía debía hacer.

— Tendrás que cargarla. Hay que escapar de aquí pronto.

Y apenas terminó de decirlo caminó hacia la puerta.

Intenté por todos los medios posibles, no esforzarme en entender qué estaba haciendo. Pero mi curiosidad me obligaba a fruncir el ceño. No podía dejar de pensar en por qué había salvado nuestras vidas, si en un principio me demostró que podía matarme y que no le importaba hacerlo. Pero ahora estaba salvándonos de una balacera y guiándonos a la salida.

Quizás lo único que quiere es que nos alejemos…

Tomé a Sherry, quien aún no estaba del todo consciente, y la cargué en mis brazos. La presidencia de la ONU se vino a nuestras espaldas, y sin que se lo dijésemos estuvieron atentos a cualquier orden que le diéramos.

Ada nos guio entre unos pasillos que no parecían terminar. Corrimos unos cuantos, evitando que nuestros pasos se levantasen mucho del suelo, y que provocásemos ruido al movernos rápido.

Observé en Ada tranquilidad, no era nuevo, pues es la espía más grande del mundo. Creo que si se encontrase en una situación incómoda, debería de tener la capacidad suficiente para mantener sus sentimientos a un lado. Aunque, quizás no solo los tenga a un lado…

Suspiro sin quererlo, y llamo su atención al hacerlo. Me observa seria, pero luego sonríe, incomodándome en el acto y notándolo ella también. Se gira, dejándome derrotado ante mis propias acciones y vuelve a correr dirigiéndonos hacia otro pasillo.

Es increíble que tu reputación penda de un hilo. No puedes tenerte a ti mismo por tan poco…

Mis objeciones solo logran molestarme más, y el que haya estado en cierto modo desconcentrado, me ayudó a que me perdiese parte del escape, y que lo acorte, haciéndolo más breve.

Ya nos encontramos fuera de la mansión.

— Por aquí.

Maldigo en mi interior esa falta de expresión en su voz. No puede ser tan buena siendo mala.

Nos guía hacia el costado de la mansión, donde, lejos de los árboles hay furgonetas militares. Corremos a ellas, yo sintiendo la despedida cada vez más cerca. Pero para mi sorpresa Ada sube al vehículo, esperando a que los rehenes también lo hagan, entonces nota que estoy quieto, confundido.

— ¿Qué esperas?

No lo había notado hasta que reparé en el silencio que se formó. Ada saca las llaves y las coloca, esperando a que maneje.

— ¿Ahora qué? —Me aventuro a hablar, lo cual ha notado, y la hace sonreír.

— Dímelo tú. ¿No tenían planeado un regreso? —Dejo a Sherry en un asiento, y al ver que está por caer, Ada la sostiene—. Al oeste está la ruta más cercana. Son cerca de tres quilómetros. Entonces tendrás un buen lugar para aterrizar un helicóptero.

Enciendo el motor, y éste ruje desmedidamente. Para mi desgracia noto que los infectados lo escucharon. Y Ada toma posición para cubrirnos. Arranco y corro con velocidad para ganar espacio, y cruzo la maleza sin problemas. Aparte de tener árboles, el lugar es muy llano, lo que facilita la huida. Pero al escuchar las balas que desprende Ada de su arma, estoy al tanto de que no corremos solos. Veo por el espejo retrovisor que nos siguen cinco furgonetas iguales. Pero los que las conducen llevan mejor armamento que nosotros.

— ¿Tienes balas? —Me pregunta Ada.

— Revisa a Sherry.

Acata lo que le ordeno, y me siento satisfecho por ello, mas lo olvido al ver que estamos en una situación complicada.

— Bien… uno menos.

Apenas termina de decirlo, escucho un gran estruendo por detrás de nosotros. Veo por el espejo nuevamente y me doy cuenta de que ha explotado una furgoneta y ha detenido dos en su avance al girar violentamente de un extremo del camino al otro.

Mientras tanto, yo tomo mi comunicador e ingreso el número agendado de Ingrid. Pero al descuidar la vía al manejar el artefacto, no reparo en la loma que se levantaba frente a nosotros. La cual nos hace saltar y caer con fuerzas al suelo, lo que también empuja a Sherry hacia un costado, haciendo que ésta choque con Ada y la haga perder su estabilidad.

— No deberías hablar por teléfono mientras conduces.

Observo a Ada, y veo que sonríe. No estoy seguro, pero tal vez la confusión que llevo dentro se haya adueñado de mi expresión. Ella sonríe más ampliamente, y creo que sí lo he hecho. Al oír respuesta al otro lado del teléfono reacciono.

¡¿Leon, estás bien?!

— ¡No por mucho! ¡Necesito un helicóptero hacia donde me estoy moviendo!

De acuerdo, pero ¿qué ha sucedido?

— ¡Luego te lo cuento! ¡Ahora envíame un helicóptero donde pueda llevar más pasajeros!

Entendido, cuenta con ello.

Cuelgo y guardo el comunicador. Giro mi rostro al espejo y veo que Ada ha eliminado más sujetos. Ahora sólo nos siguen dos furgonetas.

— Gira a la izquierda —Me menciona con tranquilidad, por lo cual finjo no entender.

— ¡¿Qué?!

— La calle está más cerca si vas por la izquierda. Solo es una recomendación…

Giro violentamente hacia donde ella me indicaba, y veo en su gesto desconformidad con mi manera de conducir. Por lo menos te demostraré lo que se siente…

— ¡¿Puedes con ellos?!

— Solo dame un segundo.

Al oírla decir eso, noto que se acerca más a donde da la ventana del vehículo, casi sentándose en ella. Y allí permanece unos cortos segundos, sin importarle las balas enemigas asecharla al estar la mitad de su cuerpo fuera de la furgoneta.

Al entender qué sucede miro por el espejo, y al ver cómo el conductor de uno de los vehículos deja caer su rostro contra el volante, perdiendo el control de la conducción y chocando contra un árbol, noto que lo ha eliminado sólo con un disparo.

Nos acercamos pronto a la calle. Giro nuevamente con violencia para alejarme lo más que pueda. Entonces, para mi tranquilidad y la de los pasajeros, quienes mantuvieron la cabeza pegada al suelo todo el tiempo, veo a lo lejos un helicóptero acercarse a nosotros.


Notas: Okay… Me ha quedado así. No estoy muy a gusto por cómo me salió, pero no he podido arreglarlo más. Noto que no está como debe, pero no puedo encontrar qué debo hacer. De igual manera, espero que lo hayan disfrutado y que haya sido de su agrado. Les agradezco, desde ya, que leyeran. Trataré de dar la actualización lo más pronto posible.

Sifki8: ¡Gracias por comentar! Sabes que me alegran mucho tus comentarios, y más cuando dices que te ha agradado el capítulo. Espero que este también provoque lo mismo. Y sí, trataré de que sean 21 capítulos o más. Porque algunos me han dicho que esperan que sea un poco más. Trataré de extenderlo, si es que puedo.

Belenlaurent: ¡Hola! Muchas gracias por comentar, me alegra mucho que te haya gustado la narración en primera persona. Siempre lo digo, pero es un reto para mí escribir de esta manera, porque no la conocía y nunca había practicado. Y sí, traté de que quede claro que Ada no fue la responsable de las catástrofes en China y Tall Oaks. El videojuego lo dice, pero al parecer no todos lo entienden. Gracias por leer y comentar también :)

lusgirlsonhjh: Muchas gracias por leer y comentar también. Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo anterior. Y no te preocupes por no haber podido comentar antes, me conformo con que hayas podido leer. Y bueno… tal vez sean pocos capítulos. Pero a tu pedido trataré de extenderlos. No sé si podré hacerlo, pero prometo tratar. Y claro que note que perteneces a Argentina, el "sos un grande" lo aclara.

Bien… muchas gracias por tomarse el tiempo de leer el capítulo. Trataré de actualizar lo más rápido posible. Saludos, éxitos y nos leemos cuando actualice.