VACACIONES
.
Tres años después…
.
BELLA SWAN
-Bella no te muevas-me gritaba Alice.
-Ya deja de torturarme, tu hermano me espera- le dije.
-Que espere, para eso están. Sólo me falta el otro ojo. ¡Bella! Si te sigues moviendo te voy a pintar bigotes con el delineador… y éste es indeleble- me amenazó y me quedé quieta, no era bueno hacer enojar a la hermana de mi novio. Mi novio, sí ahora lo era, pero no por un contrato, nos habíamos comprometido hace unas semanas…los seis. Suena raro pero así era, Alice y Jasper, Rosalie y Emmet…y Edward y yo. Hoy era nuestra graduación de la universidad, nos casaríamos en un año, dependiendo como nos fuera en nuestros respectivos trabajos. Edward ya estaba trabajando en el hospital de General de Los Ángeles, así que yo había decidido también quedarme a trabajar aquí, conseguí un buen empleo como ayudante de guionista en una productora, era un empleo muy bien remunerado y me encantaba porque tenía la oportunidad de adaptar muchos libros que se hacen películas.
Alice fue la más afortunada, vinieron a buscarla de New York para trabajar en una revista de modas, ya que sus diseños habían sido modelados por un par de actrices amigas de Rose que ya estaba haciendo películas, desde que ingresó a la academia de arte dramático. Si mi cuñada y novia de hermano era actriz.
Jasper no quería alejarse de Alice así que solicitó un puesto en el museo de historia del parque central, su conocimiento sobre la historia americana era envidiable.
Y Emmet, era otra historia, ahora era entrenador y preparador de varios actores. No entendía cómo fue que ingresamos al mundo del cine pero ahora gracias a eso la compañía de nuestros padres estaba en su apogeo. Rose era la modelo oficial de sus comerciales, Alice vestía a todo el personal con uniformes tan elegantes y modernos que casi todas las empresas solicitaban diseños exclusivos para sus empleados.
-Lista, aún no entiendo como es que no puedes ponerte el delineador tú sola- me dijo haciendo puchero. Claro ella era una experta en el maquillaje, yo solamente me pintaba los labios, que iba a saber como ponerme un delineado líquido, creo que más de la mitad de mujeres en el mundo no pueden hacerlo bien.
-Mírenme pero no envidien- dijo Rose entrando con un impactante vestido rojo. A su lado me sentía una niña de colegio.
-Yo jamás me he quejado, lo bueno viene en envase pequeño- le dijo Alice sin prestar atención a la figura de la rubia. Su corto vestido verde sin mangas hacía resaltar sus hombros cuya piel era muy tersa.
Sólo por verlas a ellas dos miré hacia el espejo y quedé sorprendida al ver al lado de mis dos mejores amigas y cuñadas a una joven delgada, esbelta y… ¿hermosa? Era la primera vez que me arreglaba tanto, mi vestido azul y los rizos largos me hacían parecer diferente.
-Vamos no los hagamos esperar- dijo Rose muy contenta. Ella y mi hermano eran muy expresivos en cuanto a su relación, algo que era muy incómodo cuando nos quedábamos en casa de los Hale.
-Bella, camina, hoy estás muy pensativa, ni que nos fuéramos a casar. Es nuestra graduación- Alice me tomó del brazo y prácticamente me arrastró fuera. Bajamos las escaleras y los vi sentados esperando, en cuanto nos oyeron se levantaron para recibirnos. Me quede sin aliento al ver a Edward en un traje negro. Era como un maniquí de tienda con vida.
-No babees- me susurró Alice. Me llevé la mano a los labios para comprobar si realmente estaba babeando y mi pequeña amiga empezó a reír a carcajadas. Dio un par de saltos por la escalera y cayó en los brazos de su novio.
-Wow bebé, estás… hecha una bomba sexy- dijo Emmet tomando a Rose de la cintura y empezando a… por mi salud emocional miré hacia otro lado.
-Estás… tan hermosa- escuché en mi oído y juro que sentí una corriente eléctrica por todo el cuerpo. Sólo Edward podía hacerme reaccionar así.
-Y tu... te ves muy apuesto- le sonreí.
La ceremonia fue espectacular, había mucha gente. Edward dio el discurso de su clase ya que fue el alumno más sobresaliente.
EDWARD CULLEN
No podía ser más feliz, estaban todas las personas que amaba, mis padres, mi hermana y mi Bella, es por ella que me he esforzado tanto y pude terminar al mismo tiempo que los demás cuando mi carrera es mas larga. Tomé varias clases nocturnas y las guardias los fines de semana pero el esfuerzo valía la pena, había logrado la mano de mi novia para el próximo año.
-Hermanito somos libres- me saltó encima la enan…Alice, si sabía que pensaba en ella con sobrenombres me haría un berrinche.
-Felicidades pequeña, creo que ahora si podrás ir a donde te plazca-le sonreí.
-Si, quiero irme una semana de luna de m… quiero decir unos días de paseo a Italia- me dijo sonrojándose. Así que eso planeaban, con razón Jasper andaba más callado que de costumbre.
-Entonces sé mas discreta y no lo andes gritando sino Carlisle es capaz de encerrarte- le sonreí, hizo un puchero y se alejó saltando.
-¿Qué hay nerd? ¿Te escaparás unos días o acamparás en una biblioteca?- Emmet me dio un fuerte abrazo de oso.
-Creo que me escaparé unos días con mi novia para repasar anatomía de superficie, una materia que hace mucho pasé con honores- le dije sonriendo.
-Oye es mi hermanita de la que estás hablando- me dio un empujón.
-No dije que haría nada malo, es tu mente retorcida que se imagina cosas- sonreí. Se quedó pensando un poco hasta que llegó Rosalie. Ya habíamos hecho las pases pero eso no quitaba que aún me tratara con frialdad.
-Felicidades Edward- me dijo apenas mirándome. -Emmet, necesito que me ayudes a quitarme esta toga- le dijo al oído pero tan fuerte como para que yo la escuchara.
-Wow, bebé, creo que la sala de música estará libre ahora ¿Qué dices?- le preguntó, se me revolvió el estómago, yo iba allí cuando quería relajarme y tocaba un poco el piano. Trataré de no pensar en eso.
Sentí unas manos en mi espalda y supe inmediatamente que la dueña de esos deditos era la mujer de mi vida. Me giré a verla, aun con la túnica podía recordar el sensual vestido que traía debajo. Ella era perfecta.
-Amor, nuestros padres están aquí. Mira Carlisle y Esme vienes hacia acá y parece que traen presentes- me dijo sonriendo. En efecto papá y mamá venían hacia nosotros.
-Edward, Bella, felicidades- nos dijo Esme abrazándonos por turnos y lo mismo hizo papá.
-Esto es para ti hijo- dijo Carlisle entregándome un pequeño sobre envuelto en papel de regalo. Los miré asombrado y lo abrí. Eran…no podía ser.
-Gracias pero no debieron molestarse…- le dije sonriendo de oreja a oreja.
-¿Qué es?- preguntó Bella empinándose a ver lo que tenía en mis manos.
-Son pasajes…- dije sin poder creérmelo.
-¿Pasajes? ¿Aéreos? ¿A dónde iras?- me dijo mirándome con curiosidad.
-Iremos ¿Acaso podría irme sin ti?- le di un suave beso.
-En realidad es una tour completa. A Europa, Paris, Roma, Venecia… las principales ciudades. Son dos semanas de viaje, con todo pagado- dijo mi madre sonriendo.
-Pero es demasiado- dijo Bella algo asustada.
-En realidad me gustaría que fueran ustedes… o lo haremos nosotros- dijo mi padre preocupado. –Tu hermana tiene intensiones de perderse con Jasper por un mes así que nos adelantamos y les compramos la misma tour a los seis. Lo siento Bella pero para que Charlie aceptara tuve que darles mi palabra que se alojarían, los chicos en una habitación y las chicas en otra- mi padre sonrió, así que de eso se trataba, de ser chaperones de Alice y no permitir que Rose y Emmet hicieran locuras. Vaya, que tales vacaciones, pero aún así sería muy divertido. Aceptamos gustosos.
ALICE CULLEN
-Yo no voy a dormir sin mi Jasper- grité cuando la guía nos indicó nuestras habitaciones al llegar a Paris. La ciudad del amor y yo tendría que dormir con ¿Bella y Rose? Qué había de romántico en eso. Yo había soñado con venir sólo con mi Jasper pero como estaba ahorrando para poder comprarnos un departamento en New York acepté la tour que nos regalaron. Pero esto era el colmo, solo faltaba que nos pusieran chaperones.
-Yo tampoco quiero dormir con ustedes. Pensé que estas serían unas vacaciones no una tour de hermanitas- dijo Rose tan desdeñosa como siempre.
-Y que por favor te den una habitación anti ruidos, porque la ultima vez que me quede en tu casa no pude dormir- le dije furiosa. Rubia escandalosa.
-Yo no soy ninguna reprimida para taparme la boca cuando estoy disfrutando- me dijo la bocazas.
-Podrías intentarlo para variar, parece que te educaron en una mina porque sólo dices cosas sucias- no me iba a quedar callada ante esta loca gritona.
-Creo que si pedimos una habitación extra podríamos solucionarlo todo- dijo Bella conciliadora como siempre. Esta chica era una bendición, la pareja perfecta para mi formal y tierno hermanito quien desde que la conoció no ha vuelto a poner su cara de chupar limones y ahora sonríe mucho.
-Pero yo la quiero lo más lejos posible de ustedes, no quisiera traumarlas con mis gritos- dijo Rose.
-Lo siento señoritas, sólo puedo darles dos habitaciones para todos, está en el contrato que hicieron sus padres, si desobedecen esa clausula la tour quedará sin efecto. Lo siento- nos dijo la guía. Otro maldito contrato. Hay Dios, mi padre me escucharía cuando vuelva. Ya tenía 22 años, ¿acaso creerían que yo hacía milagros? De santa no tenía nada. ¿Ahora como arreglaríamos esto?
-Tal vez podríamos turnarnos- dijo Bella, Rosalie y yo la miramos interesadas.
-Tenemos dos opciones, o quedarnos separadas de los chicos o permitir que por lo menos una pareja se quede sola por noche, nos iríamos rotando- dijo Bellita. Me parecía buena idea, aunque solo de imaginar quedarme una noche con Rose y Emmet en la misma habitación me daban nauseas.
-Creo que nosotros tenemos preferencia- dijo la rubia.
-¿A ver por qué?- pregunté.
-Por que somos la pareja mas activa. Por eso.- me encaró.
-Que ustedes sean un par de escandalosos y que cada vez que están juntos los escuche hasta New York no quiere decir que lo hagan mas seguido- me impuse.
-¿Así? ¿Con que frecuencia lo haces?- me preguntó.
-Dos veces en días de semana y tres en domingos y feriados- le respondí muy orgullosa.
-Si que son activos- dijo ella sonriendo. Bella no dijo nada, sólo nos miraba.
-Entonces Edward y Bella que son como dos hermanitos pueden dejarnos su turno- dijo Rose muy segura de sí.
-No es justo- dijo Bella triste. –Edward y yo tenemos tantas ganas de estar solos como ustedes, tuvimos que privarnos muchas noches por las guardias.
-¿Son activos? Porque no parecen- le dijo Rose con una sonrisa de burla. Así que me enfurecí.
-Que te importa si son activos o no, ellos se aman solo que demuestran su amor de manera menos ardiente que nosotros- le increpé.
-En realidad, las pocas noches que teníamos libres y que podíamos levantarnos tarde… pues… eran noches bien aprovechadas- dijo Bella sonrojándose. Rose soltó una carcajada.
-Lo hacían ¿Cuánto? ¿Una vez? Pensé que rezaban el rosario- dijo la rubia sonriendo, quien se creía para humillar así a Bella.
-En realidad hasta que amanecía…- balbuceó Bella y yo solté una carcajada de triunfo. Chúpate esa rubia, dije solo para mí.
-Bueno entonces nos turnaremos. ¿A quien le toca la primera noche?- dijo Rose no tan animada.
-Al azar. Ya sé- dije saltando. –Rose es rojo, Bella azul y yo verde- miré hacia el pasillo, un empleado pasaban por el pasillo y le pregunté. –Ey amigo ¿Rojo, verde o azul?- le dije sonriendo.
-Azul- respondió encogiéndose de hombros. Rose soltó un bufido y Bella sonrió. Problema resuelto.
-¿Y mañana?- preguntó Rose.
-Ey- grité al botones que casi doblaba la esquina. – ¿Rojo o verde?- pregunte cruzando los dedos.
-Verde- gritó antes de desaparecer y salté de alegría. La rubia estaba con su cara de pocos amigos.
-¿Bebé traes ropa o piedras? Tus maletas pesan una barbaridad- se quejó Emmet mientras los chicos entraban. Me alegré de no haber traído casi nada de ropa. A quien se le ocurriría traer ropa a París si estábamos en la capital de la moda.
JASPER HALE
Me asombraba que Alice sólo preparara una maleta pequeña, eso quería decir que si no cargo nade de ida, vendré repleto a la vuelta. Bueno por hacer feliz a mi pequeña podría resistir una tarde de compras con ella pero solo una.
El hotel en Paris era muy elegante, no un 5 estrellas pero si muy hermoso. Entramos al lobby y pudimos ver a las tres damas hablando acaloradamente sobre algo interesante.
-Jazzi, hay un problemita de padres celosos-me dijo haciendo un puchero por demás sexy.
-¿Qué pasa nenita? – pregunté besándola.
-Es que sólo nos darás dos habitaciones. Así está estipulado. Si pedimos una más, la tour se cancela- me dijo triste. Ahora entendía la sonrisa de Carlisle cuando nos despedimos hasta me dijo "diviértanse" antes de abordar el avión. Que suegro tan celoso tenía. Bueno encontraremos alguna manera de poder estar juntos.
- Por mi no hay problema amor, puedo resistir- le dije para calmarla.
-Bella sugirió algo bueno, aunque serán dos noches de lo peor, la siguiente podremos quedarnos juntos- me dijo dando saltitos lo cual quería decir que ya había decidido.
-Me parece genial. Sólo dime en dónde nos quedaremos y cuando podremos estar juntos- le sonreí.
-Esta noche nos toca en las habitación 206 con Emmet y Rose- dijo poniendo car a de asco. –Pero mañana si podemos estar juntos en la 208 y pasado con Edward y Bella- me sonrió. Asunto resuelto.
-Entonces voy a la habitación 206 a dejar el equipaje y a darme un baño- le dije y subí rápidamente.
Cuando salí de la ducha encontré un lío en la habitación, al parecer mi hermana y mi novia seguían con su eterna rivalidad.
-Nada de sexo mientras compartamos habitación te lo advierto Rose al primer quejido te daré guerra- la amenazaba mi Alice.
-También opino lo mismo, acaso crees que quiero ver u oír como lo haces con mi hermano- dijo Rosalie con cara de asco.
-Sin sexo noooo- gritaba Emmet desde la ventana.
Bajamos a comer y después de un paseo nocturno cada pareja por separado regresamos a la habitación. Las camas habían sido arrimadas, en dos de ellas estaban Rose y Emmet y la única que quedó nos la dejaron a nosotros, sabía que mi pequeña explotaría en cualquier momento.
-Que asco, cochinos, ya profanaron la habitación- gritó.
-Dijimos nada de nada mientras estemos los 4 pero hace rato estábamos solos- le dijo Rose, no quería ni imaginármela haciendo esas cosas. Ya era denigrante oírla en casa cuando coincidíamos en la ciudad.
-¿Y quien les dio permiso de tener dos camas juntas?
-En una sola caben Jasper y tú y todavía sobra espacio- dijo Emmet. –Yo necesito una cama para mi solo- se quejó mi cuñado.
-Costal de papas, mas te vale que no ronques o te echaré frijoles por la nariz- amenazó Alice y Emmet se hizo un ovillo en la cama.
Pasamos la primera noche casi sin poder dormir, parecía un duelo, a penas se escuchaba un pequeño sonido de la otra cama mi Alice brincaba o les gritaba. Casi al amanecer por fin pudimos dormir.
Al día siguiente la guía nos despertó muy temprano, teníamos que recorrer varios lugares, casi todo el tiempo que pasamos en la Van yo tenía los ojos cerrados, apenas los abrí cuando visitamos Notre Dame, el arco del triunfo, la cátedras de Saint Germain y la torre Eiffel.
-Parece que están todos muy cansados- nos dijo la guía confundida, ya que al parecer no era el único con sueño.
-Es que aún no nos acostumbramos al cambio de horario- dijo Edward, con unas ojeras como las mías pero con una sonrisa de oreja a oreja.
Esa noche hicimos el cambio de habitación y pensé que si nos acostábamos temprano podría recuperar el sueño de la noche anterior pero no fue posible, Alice prácticamente no me dejó dormir, aseguraba que quería aprovechar el tiempo. Me sentí usado.
ROSALE HALE
A pesar de la gruesa capa de corrector que tenía puesta se podía ver mis ojeras. Y todo por la magnífica idea de la novia del medicosito. Ese par me caía como plomo, ella tan pánfila y él tan engreído. Durante toda la noche que nos tocó en la misma habitación no los dejé pegar un ojo, entre mis risas y las cosas que le hice a Emmet nos mantuve en vela. Y hoy teníamos recorrido para ver pinturas y esculturas viejas. Le llamaban arte pero para mi era la muestra de que los griegos eran unos ninfómanos.
-Bienvenidos a Louvre- nos dijo la guía cuando entramos. ¿Qué tienen de buenos? Decía mentalmente. Miré sin mostrar el más mínimo interés, creo que a parte de alguna que otra escultura mostrando las potencias griegas no me llamó la tención nada más.
-Y esta es la famosa Gioconda, también llamada Monalisa- dijo nuestra conductora.
-Parece una mona-dije apenas mirando la pinturita.
-Discúlpela, las raíces rubias, mataron sus neuronas- dijo la pioja novia de mi hermano. La miré con toda la rabia que podía pero mi hermano empezó a sentirse triste y eso me afectaba, porqué tendría un gemelo tan sensible.
Pero esta noche si podría dormir, nos tocaba a mi osito y a mí solos.
-Al fin, si veía una pintura más iba a enloquecer- gritó Emmet cuando salimos del museo. -Y esta noche será para nosotros bebé- me dijo con una preciosa sonrisa en la cara. Este hombre era tan guapo y juguetón que me derretía.
Apenas llegamos al hotel tomé una ducha caliente para quitar el olor a viejo que me dejó aquel museo, me puse el babydoll más coqueto que tenía, mi gran oso me esperaba.
-Hay partido mi amor, ¿me puedes esperar media hora más?- me dijo desde un sofá frente a la gran pantalla LCD. Hombres, bueno tenía media hora para ponerme un aceite con feromonas que había traído especialmente para este viaje. Cuando estuve lista, mi cabello seco y cepillado todavía el partido no terminaba, decidí pintarme las uñas, las 20 porque el condenado juego se prolongaba, parecía muy bueno porque Emmet no dejaba de gritar.
Apenas terminó miré el reloj, era casi la media noche.
-Ya estoy listo bebé- escuché llamar a mi osito. Fui a apagar la luz de la habitación cuando sentí un movimiento del piso antes de llegar al interruptor.
-Qué fue eso- grité. Cuando sentí otra sacudida más fuerte.
-Amor, el piso se mueve… mamá- gritó mi osito y vi como salía tropezando con una silla. Tan grande y miedoso. Tomé la bata y sin ponérmela salí corriendo. En el pasillo los demás huéspedes miraban en todas direcciones.
-Te va a dar angina de pecho- escuché a mi pequeña cuñadita. Me miraba de pies a cabeza. –Hueles a Chocolate rancio- me dijo haciéndome a un lado y caminando hacia las escaleras. Detrás de ellos el estirado y su novia caminaban con lentitud, traían unos pijamas a juego que seguramente usaron sus abuelitos.
-Por favor, usen las escaleras, no usen el ascensor, mantengan la calma, el sismo ya ha pasado pero debemos evacuar por seguridad, todos a los jardines del hotel- un empleado nos hablaba. Y mi oso miedoso no aparecía por ningún lado, esta noche no le daría su premio.
Estuvimos un par de horas en el lobby, hubo dos réplicas más. Frente a mi Bella dormía recostada a su novio y Alice roncaba en los brazos de Jasper. Sólo Emmet estaba intranquilo y miraba hacia afuera. Yo echaba chispas.
-Ya pueden regresar a las habitaciones pero en tres horas saldremos hacia el aeropuerto, qué lástima que no hayan descansado bien- nos dijo la guía. Otra maldita noche sin dormir, a ese paso parecería vampira cuando llegue a Italia.
Apenas podía mantenerme en pie en la fila para abordar el avión, y serían sólo 3 horas de vuelo, ni siquiera podría soñar.
Llegamos a Roma y no pude pegar un ojo, no nos dejaron descansar, la tour era muy rápida, nos llevaron al coliseo romano, me quedé en la entrada y no quise seguirlos, como si me importara la manera en que mataban cristianos. Emmet si entró porque quería ver dónde guardaban los leones. Me senté a echarme un reparador sueño de belleza, ya que se demorarían dos horas dentro de esas ruinas viejas.
Apenas cerré los ojos escuché pequeños gritos de chicas, me desperté y vi a tres jóvenes altos y fornidos. Me quise morir, eran actores de una superproducción en la que participé del casting pero no tuve suerte. Ellos eran de la manada de lobos de la película, eran morenos y tan sexys. Saqué mi espejo al instante y me horroricé, mis ojeras negras asustaban. Decidí entonces tomar la tour hacia dentro del coliseo, de todas formas ya estaba pagada pero para mi mala suerte me tocó en el grupo detrás de ellos.
Debí ponerme zapatillas, mis tacos se enterraban en el piso de arena, tenía el pie sucio, estaba cansada, estos lobos no valían la pena, apenas alcanzaba a verle las espaldas.
De pronto a lo lejos vi a mi familia, bueno a Jasper, a Emmet y a los otros, de todas formas íbamos a emparentar y tenía que empezar a resignarme. Corrí hacia ellos para no estar con un grupo que ni conocía, al llegar casi me da infarto, el lobo más guapo tenía a Bella en sus brazos, Edward echaba chispas.
-¿Qué me perdí?- le dije a Emmet.
-Hola bebé, que bueno que te animaste a seguirnos. Mi patosa hermanita trató de cruzar un muro y se cayó, ese tipo la sujetó en el aire, ahora estoy viendo como le hace el matasanos para recuperar a su novia- Emmet sonreía con malicia.
-Gracias por su ayuda, yo me encargo- decía Edward muy molesto.
-Fue un placer poder serte de utilidad- le decía Taylor a Bella, ese chico era más musculoso que mi Emmet, babeaba viéndolo sonreír y la tonta de Bella apenas lo miraba.
-Gracias-le dijo corriendo a los brazos de su novio. Yo en su lugar… bueno la verdad no me gustaría perder a mi osito por un actor que sabe dios cuantas novias tenga. Pero unas miraditas no me vendrían mal.
-No me caen esos tipos- dijo Jasper a mi lado.
-A mi tampoco, huelen a perro- se quejaba Alice.
-Continuemos por favor- dijo la guía. Seguimos caminando por una hora, sólo había muros viejos, tierra y un olor peor que en Louvre. Salvo porque el grupo de los fortachones se nos acercaba de tanto en tanto habría muerto de aburrimiento.
Al final de la tour me retrasé para sacudirme el polvo cuando alguien se me acercó, no lo podía creer era Alex, uno de los actores.
-Hola, te vi con los de ese grupo- dijo señalando a mi familia.
-Si, estamos juntos, son amigos y familiares- dije haciéndole ojitos.
-La chica de cabello largo, ¿Cuál es su nombre?- me dijo mientras que los sus otros amigos nos miraban. No podía creer que teniéndome a mí preguntaran por la gansa.
-Se llama Isabella, le dicen Bella y el que va a su lado es su prometido, se casan en unos meses- le dije como para que quedara claro que ella no estaba disponible.
-¿Bella? ¿Se quedarán mucho tiempo en Roma?- preguntó.
-No lo sé, la guía es la que nos dirige, nos dio el recorrido pero no me acuerdo- le dije caminado con mi cabecita en alto. Salimos de allí rumbo al Vaticano y no los vimos más por ese día.
EMMET SWAN
Llevábamos dos horas haciendo cola para poder ver la tumba del Papa que había fallecido hace un par de años. Yo quería sentarme o al menos que Rose no estuviera recostada con todo su peso sobre mí. Cuando fue nuestro turno ya se me había olvidado que quería pedir pero me invadió una sensación de paz que sólo he sentía de niño al hacer algo bueno.
Después fuimos a la capilla Sixtina y vimos muchas obras de arte, las conocía a todas de nombre, Bella se había inventado un juego cuando éramos niños y así fue como es que sabía. No me interesaban mucho pero quizás no volviera nunca más así que valía la pena prestar atención, aunque esperaba que el día pase rápido y poder estar con mi bebé. Rayos esta noche nos tocaba con Alice y Jasper otra vez. Ojalá que Rose no quiera molestarlos porque me moría de sueño.
-El jacuzzi es nuestro- escuché gritos de la pitufa al entrar en la habitación.
-¡No!- escuché gritar a mi bebé, alá iban otra vez a pelear. Sólo quería un poco de paz y tal vez una dormidita, hacía más de tres días que apenas cerraba un ojo.
-Ya déjala amor, vamos a dormir un poco- le dije a mi barbie para calmarla.
-No es justo- refunfuñaba mi baby sexy. –Se apuran entonces, Jasper no demoren, tiene una hora. Y me cambian el agua- gritó mi bombón hecha una fiera, se veía más sensual cuando se molestaba.
-¿Qué tal si aprovechamos el tiempo bebita? La ultima vez que lo hicimos apenas lo disfruté porque llegaron esos dos- le dije atrayéndola hacia mi.
-Me duele la cabeza- me dijo rechazándome. Oh no, esa era la excusa favorita de las mujeres casadas insatisfechas.
-En serio Emmet, no es que no quiera que estemos juntos, me duele la garganta y la cabeza ¿podrías ir por aluna pastilla?- me dijo abrazándome. Tenía un poco de calentura.
-Bien bebé, bajaré por analgésicos y algo para la fiebre, recuéstate- le dije pensando en ir a ver a Edward para preguntarle.
Salí de la habitación y toqué la puerta de la habitación de mi hermanita, al instante me abrieron, que bueno porque sino mi mente iba a imaginar las coas mas escabrosas y eso no era bueno para el doctorcito, además lo necesitaba.
-¿Que hay Em?- preguntó Bella con sus ojitos de yo no fui, al menos conservaba la inocencia en su mirada.
-Rose se siente mal, parece que tiene fiebre, iba a ir por analgésicos pero si Edward la puede revisar sería genial- dije mirando a mi cuñado.
-Claro, voy por mi maletín- dijo de inmediato, no podía creer que a nuestras vacaciones se haya traído su maletín de médico, hay que ver que todavía quedan personas responsables en el mundo.
Salimos hacia nuestra habitación y después de convencer a Rose por mas de 10 minutos al fin aceptó que Edward la revisara, es que ella le tiene aversión por algo que él le dijo cuando se conocieron.
-Parece gripe pero no estoy seguro, su garganta está demasiado inflamada para un simple resfriado- dijo dándome una receta. –Mañana la vuelvo a revisar para ver como reacciona a los medicamentos- me dijo. Salimos hacia el pasillo, yo me disponía a bajar a buscar una farmacia cuando vimos en la puerta de la habitación de mi hermanita a uno de eso actores que hoy conocimos. Me pareció escuchar que Edward gruñía.
-Melissa es muy amiga mía en serio deberías volver a presentarte tus papeles en Summit- le decía el galán.
-Gracias pero tengo mucho trabajo, me va bien en New Line, estoy trabajando en el guión de El Hobbit, claro que sólo como asistente- respondió mi hermanita.
-Esas películas ya perdieron… nuestra siguiente puesta en escena arrasará la taquilla- decía él mostrando su blanca dentadura. Edward apuró el paso y llegamos.
-Hola amor- dijo mi cuñadito besando a Bella. –Rose está bien aunque creo que hay que seguir de cerca esa gripe- le dijo abrazándola.
-Bueno Bella, nos vemos por allí- dijo el otro galán y se marchó.
-¿qué hacía ése aquí?- empezó mi cuñadito, así que seguí de largo no quería ver como lo mangoneaban porque Bellita podía parecer tranquila pero cuando se enfurecía seguro que podía morder.
Sorry, esperaban el epílogo pero me rayé mientras lo escribía y pues me salió esto, mi amiga acaba de llegar de una tour por Europa y me contó todo su recorrido, si se les parece pesado lo acabo al siguiente capítulo aunque todavía quedan unos 3 o 4 países más por conocer. Me avisan.
