Advertencia: Este capítulo contiene pensamientos deprimentes, mención de suicidio. Quedas advertido. Y hasta algo de Yuri indirecto XD
Disculpen la tardanza. u.u
Capítulo 11
Golpe bajo
"Una mala pasada…"
Cada fibra de mi ser se erizaba ante la idea que había hecho presencia en mi mente…
"¿Y si simplemente voy a buscarlo?"
No había contemplado eso…
Ir a buscarlo, ir a buscar a mi padre…
Eso me dejaba con un mal sabor de boca y un extraño sentimiento que nunca antes había sentido…
¿Tenía miedo? No, el miedo se sentía muy diferente a esto. Era algo más profundo, me provocaba tristeza y algo parecido a la añoranza.
Pero era complicado pensar así, ya que nunca lo había visto, ni había tenido intenciones de buscarlo… Pero ¿Ahora que había diferente? ¿Qué me hacía dudar?
Lo que nos llevaría a la razón que me llevo a estar sentada en un puente muy lejos de mi casa.
El sol empezaba a aparecer, era invierno por lo que podía sentir plenamente como mi piel se empezaba a entumecer. Había estado sentada en el filo del puente por cerca de unas tres horas. Ya estaba cansada de estar sentado allí. Pero no quería moverme ni un centímetro.
No tenía fuerzas, tenía mucho sueño y unos ojos hinchados de tanto llorar. ¿Qué era yo?
¿Por qué el destino no, el narrador es tan cruel? ¿Por qué?
Nadie podía contestarme a eso. El narrador me jugaría una mala pasada si le pedía respuestas… estaba solo. Kawahira nunca sería una opción… Y Tsuna no sabía nada de esto.
Mis parpados se empezaban a juntar lentamente mientras mi piel empezaba a recibir los primeros rayos del sol. Un puente con una gran caída al rio. Posiblemente veinte metros de alto…
"¿Moriría si caía?"
…
Aquellos pensamientos me empezaron a arrullar mientras mis parpados se juntaban en su totalidad. Sin embargo aun semi inconsciente mi cuerpo se lanzó sumamente tieso hacia adelante.
Podía sentir como a través de mi pasaban un sinfín de emociones y recuerdos. Algunos fragmentos de mi vida pasada y mis ocho años en este mundo. Pero no fue hasta que recordé a Tsuna, Oba-chan y Haru que desperté de golpe.
Mis ojos recibieron con todo la salida de sol. Mis manos buscaron cualquier cosa para aferrarse y afortunadamente lo hallaron. Casi al fijo del puente había una pequeña pieza de metal. Un poco oxidada para mi gusto pero, ya nada de eso importaba.
Casi había cometido una estupidez. Con mi pequeño cuerpo de ocho años hubiera muerto ahogado. Nadie me habría salvado. Por un momento había perdido de vista lo más importante y la razón de que aun estuviera en este mundo.
Debía encontrar al narrador y partirle la cara a golpes por las malas.
Mi pequeña mano se empezaba a lastimar por ese trozo de metal, del cual mi mano se estaba resbalando. No podía tomar nada más. Estaba en peligro de morir. Por un segundo casi lo había logrado. Pero ahora no iba a hacerlo. Debía ser fuerte y no temer. Podría salir de esta… Solo necesitaba a alguien que me ayudara.
Las lágrimas empezaron a brotar nuevamente. Supuse que fue porque sabía que no había nadie allí, era la única persona que pasaría por ese puente a estas horas de la mañana. No había nadie.
¡Joder… Estaba solo!
Mi brazo empezaba a cansarse poco a poco. Sabía que no me quedaba mucho tiempo… ¿Por qué había echo algo así?
Ahora iba a morir…. Y no había nadie que me salvara. Mi boca estaba seca pero, valía la pena dar mis últimas palabras.
― A… Ayuda, por favor… ― mi voz estaba rasposa y era apenas notable.
Siento como mi mano llega a su límite, tenía heridas en ambas manos, deben de ser llagas a esta altura. Mi garganta empieza a cerrarse y arrienda una fuerte necesidad de tomar agua. Y le corana el peso de mi mochila, en ella todo lo que considere importante en algún momento…
Harta y molesta por mi triste destino, grite, grite por mi destino, por mi estupidez, por todo lo que me importaba y lo que odiaba… Y lo que me odiaba.
― ¡Joder! ― Un grito en un puente solitario… ¿Eso fue inútil cierto?
"Lo siento mucho Nana-san, Oban-chan, Tsuna, Haru… Lo siento por haber sido una cobarde… Lo siento por dejaros tan pronto… Por favor perdónenme, al menos ustedes háganlo"
Me hubiera gustado haber podido dejar algo para que supieran donde estaba. Un diario contando la verdad de las cosas… Contando mí historia. El telón estaba por cerrase dejándome atrás en esta absurda historia creada por el narrador.
Un aterrador final me esperaba si caía y tal parecía que así iba ser. Solo tomaba en cuenta que mi vida no había sido muy larga. Sumando mi antigua vida con esta… Realmente veintiséis años no fueron suficientes…
Simplemente ahora deseaba poder arrancar los recuerdos de mi vieja vida para no tener el miedo que siento ahora. Recordé cada momento que me trajo hasta aquí y la oscuridad que empezaba a reclamarme como hace nueve años… Al menos deseaba que esta muerte fuera pacífica.
El pesar de mis viejos recuerdos me empezaba a adormecer. Y simplemente llegue a la conclusión de que sería más sencillo simplemente ceder….
Y solté aquella pieza de metal que me separaba del puente y la caída de veinte metros.
Sucia suerte….
―¡Dan! ― Sin saber cómo alguien había llegado y me estaba sujetando fuertemente de mi brazo.
Y rápidamente buscando con mi mirada borrosa, busque el origen de ese grito.
Lo que fue para mi asombro no haber sido solo una persona. Mi brazo estaba siendo sujetado fuertemente por cuatro personas. Cuatro manos pequeñas como las mías. Cuatro caras diferentes que nunca había visto antes… ¿Quiénes eran ellos?
―Dan por favor no te sueltes ya te tenemos. ― Una chica de cabellera gris me alentaba.
―Bakadan, reacciona― la voz de un chico de cabello negro resonaba en mis oídos.
Yo llevaba puesto un polo manga larga por lo que lamentablemente el agarre empezaba a ceder. Un poco más consciente de la situación trate de alcanzarlos con mi otro brazo. El cual tomaron y empezaron a jalar.
En unos segundos me habían logrado subir nuevamente. Y pude comprobar como cuatro niños y niñas estaban allí parados.
Y justo detrás de ellos dos adolescentes. Una chica de cabello gris y ojos morados. Mientras que el otro era un chico de cabello negro y ojos marinos.
Inmediatamente mi mente reconoció a esa chica. Era la chica y no tenía duda. Pero como... ¿Cómo era posible que ella estuviera aquí?
Caí sentado en la acera de la calle y los mire con desconcierto y cansancio. Con un mundo por decirles simplemente suspire.
Abrí mi mochila, saque la pistola y les apunte a todos en general a una distancia mediana. Con una mirada amenazante y una mueca de molestia en mi rostro escupí.
―¿Quiénes son ustedes y por qué me salvaron? ― Entre tanto mis manos empezaban a temblar.
No pensé que mis manos llegarían a temblar al apuntar una pistola y para colmo ¡vacía!
Todos estaban intrigados por mi actitud y al parecer también preocupados ya que me veía terrible. Con todo mi llanto y la delgadez que mi cuerpo de ocho o nueve años exponía , no los culpaba.
Con un mal sabor de boca repetí la pregunta.
―¿Quiénes son ustedes?― ninguno de ellos se movió, posiblemente esperando ver mi siguiente movimiento.
Un concurso de miradas comenzó profundamente. Nadie iba a ceder o eso pensé luego de unos segundos. Creyendo seriamente en jalar el gatillo y simplemente ver lo que pasaba. No debía decir nada de mi conocimiento sobre el futuro si era lo que buscaban. ¿Pero como iba a salir de dudas? No quería más problemas de los que me daba el narrador y con ese último pensamiento quite el seguro a la pistola y vi cómo se movían ligeramente. ¿Iban a atacarme?
―Dan-kun― me paralice ante esa voz.
Detrás de ellos aprecio una morena con lágrimas en los ojos quien se acercó a mí y se detuvo entre ellos y yo. ¿Qué hacia ella aquí? ¿Por qué en este preciso momento ella aparecía? Sin dudarlo al ver como uno de los mayores iba a colocar una mano en su hombro, me acerque a ella y tomando su brazo la jale rápidamente detrás de mí. No iba a permitir que le pasara nada. No entendí a ciencia cierta lo que pasaba pero ella, Haru, era mi prioridad. No sabía cómo ella había llegado hasta este lugar… Era sospechoso…
Ella enrollo sorpresivamente sus brazos alrededor de mi cintura. Y con lágrimas de dolor tomo de entre mis manos el arma. Confundido deje que lo hiciera. Tras eso me envolvió en abrazo y enrolló sus brazos en mi cuello. Quedándome así de indefensa dude entre si abrazarla o apartarla. Pero tras lo que acababa de pasar… No me importaba si eran enemigos o no. Por lo menos tenia a Haru, una buena amiga y quien me hizo considerar en algún momento si podría ser bisexual en un futuro próximo.
―H-Haru… ¿Por qué estas aquí? ― Mi voz rasposa pareció no sorprenderle. Estaba mi garganta muy dolorida.
― Para hacerte dormir…― ante sus palabras me rendí… Hasta que sentí como una aguja se había incrustado de lleno en mi espalda de la que segundo antes había caído mi mochila.
Con desesperación, producto de la adrenalina que había causado ese repentino ataque. Trate de separarla de mi pero, no pude reaccionar ya que lo que fuera que me hubieran administrado estaba espaciándose rápidamente en mi cuerpo.
Mis torpes movimientos por tratar de alejar a la morena fueron inútiles al sentir como ella fortalecía el abrazo aún más.
Y una oscuridad, diferente en la que casi había caído, me envolvió. Pero extrañamente no tenía miedo en absoluto.
Y en unos segundos volvía a reaccionar pero, igual como hacía ocho o nueve años. Haba vuelto a salir fuera de mi cuerpo.
¿Cómo carajos hacia esto?
Me vi entre ellos, quienes se acercaron y me abrazaron. ¿Quiénes eran? Las chicas, lloraban y los chicos tenían miradas de culpa en sus ojos.
Mirándolos a un par de metros de distancia empecé a respirar y calmarme. Estaba muy inestable emocionalmente hablando. Comprendí que aquello había sido por mi bien, no me habría calmado voluntariamente.
"¿Por qué Haru haría algo así?" Fácil… Ella no era Haru o al menos no era mi Haru…
Un recuerdo de mi viaje al futuro… Ellos venían del futuro, esa era la única explicación lógica. Al menos los dos mayores ¿Pero y el resto?
Eso significaba que tenía más problemas… Aunque sabía que el narrador no me había dicho nada. Esto era extraño ¿Algo que fluyo fuera de su control?
Oh genial… Ahora estaba completamente paranoica. "¿Qué más podría salir mal?"
Con ese último pensamiento, junto con una auto-palmada en mi cara, tropecé…
¿¡Pero que diantres?! , ¿Cómo iba a chocar o tropezar con algo si era un fantasma o una joda por el estilo?
Me levante y busque lo que causo mi caída. Simplemente para sentir el mismísimo miedo en persona. Una persona que me sonreía con la sonrisa más grande y enferma que había visto en todas mis dos vidas.
No le reconocí hasta que empezó a reír secamente. Movió su cabeza, la cual callo sobre su hombro derecho y su rostro se dejó ver…
Ese era yo… Joder. Era yo… Un chico de estatura promedio para un adolescente… ¿Era acaso mi yo futuro?
