Capítulo 10: Granger, yo no le convengo

Severus

Vivo en una locura permanente, quien pensaría que yo, Severus Snape, tendría un romance con una alumna y todo ocurría casi en las narices de la directora, quien tuvo la grandiosa idea de inventar un plan de estudio que marche a la perfección con mis pervertidos actos, Hermione no solo estaba aprendiendo, también se estaba besuqueando conmigo en mi despacho a puertas cerradas.

No puedo evitar hacerlo, ella es tan bella, aromática, inteligente y tan dulce que es imposible que no esté pensando todo el tiempo en besarla.

Me parece egoísta de mi parte, en realidad no se que quiere ella de mi, no tengo nada para ofrecerle, no es tan lista como aparenta.

Pero todas esas cosas pierden importancia cuando ella está en mi presencia, el mundo se termina, solo estamos nosotros dos, no puedo pensar otra cosa que expresar con besos lo que siento, si, soy un hombre de pocas palabras, y más si se trata de sentimientos, lo transmito con actos y besarla era la única forma que había encontrado para hacerlo.

-Señorita Granger ¿en que piensa?-le pregunté mientras me miraba con su típico ceño fruncido.

-En nada-tartamudeo cabizbaja, estaba mintiendo, noté el rubor de sus mejillas.

-Hermione tendrías que confiar en mi, después de todo tenemos un peligroso secreto, si se enteraran podrían expulsarnos a ambos, por lo tanto soy bastante confiable ¿no crees?-le dije arqueando una ceja, me parecía insoportable que me guardara sus pensamientos.

-Me has tuteado, ¿supongo que yo también puedo hacerlo no?- siempre cambiaba de tema cuando le preguntaba cosas como esas, ¿y si soy un solo capricho de adolescente?, ¿si me quiere dejar?, ¡no pienses en eso! me ordené inmediatamente, no me gustaría que note mis inseguridades.

-Creo que sería tonto que nos tratáramos de usted después de esto...- tomé su rostro en mis manos, con mi mirada protectora de siempre me acerqué lentamente hasta cumplir mi objetivo, llegar a sus labios como todas las noches, besándola con una ternura infinita antes de dejarla ir.

Es sábado, el fin de semana me irritaba, no podría tenerla en mis dominios ¿o si?, ¡no rompas reglas y deja en paz a esa chica!

Debe de estar en la sala de estudio o en la biblioteca, o quizás en el jardín, bajo un árbol leyendo algún libro ansiosamente.

Frecuentaría esos sitios para poder verla de lejos, ¡la estas acosando Severus!, pero antes de darme cuenta estaba dirigiéndome a la biblioteca.

Potter y Weasley estaban bastante cerca, traté de oir su conversación, quizás sabían donde se encontraba Hermione.

-No lo sé Harry, Lavender está paranoica, no se que hará si no la invito a la fiesta de Halloween, has visto como me miraba en el partido, ¡sí que está como una fiera!-

-Bueno Ron, es fácil, invita a alguien más o haz que alguien la invite o que te invite a ti-

-Estaba pensando en… Hermione, si le digo con anticipación para que me acompañe no se enojará como en aquel baile de navidad ¿recuerdas?-

-Uy, ni me lo repitas, estaba que echaba humo-dijo Potter sintiendo un escalofrío

-En realidad sería bueno que vaya conmigo, no me había fijado pero como que últimamente está más…ehhh, linda-

¡Crucio, crucio, crucio! pensé, estaba muriendo de ganas por aplastarle la cabeza a ese idiota.

-Ron, Hermione es como una de nosotros, no tendrías que usar esos adjetivos para referiste a ella, ya sabes, es Hermione, nuestra AMIGA-por unos segundos Potter me cayó bien.

-Si, vale, da igual, si no me las ingenio con algo McLaggen o Mafoy me ganarán de mano- ¿Qué?, tenía varios pretendientes, quise hacer una lista y castigarlos duramente, ella era mía.

Mi sol personal estaba fuera de la biblioteca, conversando, ¡CON MALFOY!

-Yo estaba pensando que si no tenías nada que hacer, mañana iré a Hogsmeade, podrías ir conmigo si quieres-le dijo con descaro el mocoso.

-Yo había quedado con Ron, lo ayudaría en pociones, en realidad no le va nada bien-murmuró con preocupación.

El tonto de Malfoy se fue de allí sintiéndose rechazado, el monstruo que llevaba dentro de mi se regodeaba por ello.

En pocos segundos San Potter y la comadreja la alcanzaron, hablaban del partido de mañana, Ravenclaw contra Hufflepuff.

-Por cierto Ron, si alguien te pregunta mañana estudias pociones conmigo, Malfoy me invitó a salir y fue lo primero que me me ocurrió-habló avergonzada, estaba mintiendo más de la cuenta.

Era un completo imbécil, volví a mi despacho a grandes zancadas, me senté en el sofá y traté de organizar mis pensamientos.

Hermione era joven, inteligente, bella, no tenía que estar conmigo, definitivamente era algo obvio, por más que odiara aceptarlo McLaggen, Malfoy y hasta Wasley podían darle un mejor futuro a esa chica, el era solo un solitario, pobre y estúpido profesor de pociones.

Hermione

Eres prefecta Hermione, nadie te cuestionará por bajar a las mazmorras un día en el que no hay clases, después de todo, ese hermoso e inteligente hombre es tu tutor, es bueno saber que tienes una buena escusa para andar una tarde de sábado en ese lugar.

Ya me imagino cuando me tome en sus cálidos brazos, me bese, me tome de la mano, ¡Wow, mis pies están acelerándose como lo hace mi corazón!

Toqué a la puerta tres veces como siempre, esperando que mi adorado profesor atienda sin demora.

-¿Quien es?-lo oí gruñir, ¿estaba de mal humor?

-Soy Hermione Granger profesor-murmuré.

De un tirón abrió y me miró con ojos hostiles, yo no tenía miedo pero me preocupaba el motivo por el cual se encontraba tan gruñón, conmigo en estos días no era así.

-¿Puedo pasar?-le dije ya adentro de su despacho.

-Creo que ya ha pasado sin mi autorización señorita-me contestó secamente.

Cerré la puerta tras de mi con naturalidad, yo no era una extraña.

-Hoy no es día de clases-me escrutó.

-Ya lo se, solo quería venir a verte, no me gusta estar tanto tiempo lejos de ti, es como una necesidad-dije restándole importancia y busque su abrazo.

-No venga sin autorización, esto ya ha ido demasiado lejos, deberíamos olvidar y continuar sin más-murmuró.

¿Acaso eso era verdad?, ¿Qué había hecho de malo?, ¡Oh Hermione no seas tonta no llores!

-¿Qué hice mal?-le dije entrecortadamente.

-Creo Granger que tiene bastantes pretendientes como para perder su tiempo conmigo-me dijo con angustia.

Mi mente buscaba algún indicio para comprender lo que decía. ¡Malfoy me había invitado a salir!

-No acepte la invitación de Draco, a mi no me agrada de la forma que yo a el-me justifique acercándome a Severus.

El miraba al suelo fijamente escondiendo su rostro detrás de su cabello que caía sobre sus ojos.

Coloqué un mechón de pelo detrás de su oreja con un suspiro, ¿acaso no se daba cuenta que él era lo mas importante en mi vida?

-A mi no me interesa Draco, a mi me gustas tu-le dije con una sonrisa franca sentándome cuidadosamente en el brazo del sofá.

Él se paró y me miró una vez más con intención de hacerme enojar.

-Pues eso esta mal, yo no le convengo Granger-me gruñó.

-No sabes lo que dices-le contrarreste buscando nuevamente sus manos las que alejó al ver mi intención.

-Piensa niña, yo soy viejo, pobre y patético, ¿Qué demonios ves en mi?-si que buscaba hacerme enfurecer, ¡ya lo había logrado!

-Dirás que no veo en ti, acaso ¿eres tonto?, no me importa tu dinero ni tu edad, eres inteligente, valiente, misterioso, hermoso…simplemente eres adorable, lo que siento por ti no es una tontería, hace varios años que me pasan cosas contigo, desde cuarto año para ser precisa, no eres un simple capricho, ¡yo en verdad te quiero!-quise correr y besarlo pero algo surgió en mi.

¿Y si él no me quería?, según mis cálculos solo nos habíamos besado infinitas veces en aquel lugar pero nada más, nunca me dijo algo similar a lo que yo le he confesado, ¡eres tonta Hermione!, ¿Cómo lo pensé antes?, aunque te duela en el alma debes preguntarle lo que piensas.

-Entonces es usted el que piensa que yo no le convengo y trata de decir esto para librarse de mi, es ilógico pensar que podría quererme, todo este tiempo me he engañado a mi misma -susurré

Me sentí caer en un abismo sin final, la sola idea de pensar que el nunca podría amarme me desgarraba en lo más profundo, era un dolor insoportable, las lagrimas no salían, estaba aturdida.

-Si, definitivamente eres una tonta, ¿crees que me arriesgaría tanto si no te quisiera por lo menos un poco?- me dijo con esa voz aterciopelada que yo solamente conocía.

Lo escuché pero tenía miedo de mirarle y darme cuenta que era una mentira.

-Ven aquí pequeña tonta-me susurró y me envolvió en sus brazos, al sentir su calidez rompí en llanto, ¿es que siempre sería así?, de una u otra forma terminaba en sollozos.

Me tomó por la barbilla obligándome a verle a los ojos, los suyos mostraban alivio y algo más que no podía adivinar.

-Hermione, los actos hablan más que las palabras, aunque nunca te lo diga yo creo que eres lo más hermoso que me ha pasado, adoro tu compañía y te querré siempre, nunca lo dudes-me dijo besando mi frente.