Disclaimer: Glee no me pertenece, de lo contrario Chord Overstreet sería tan regular como ahora lo es Harry Shum
Capítulo 11: Tell Him
Kurt no había tardado en acercarse a Mercedes, una vez ella había terminado de cantar la canción.
—¡Has estado formidable! —La felicitó, entusiasmado.
—Gracias Kurt —respondió, con una sonrisa.
Rachel Berry no tardo en unírseles, con cara de pocos amigos.
—Mercedes, deja de cantar canciones de Celine Dion, yo soy la experta en canciones de ese tipo. Celine es mi diva, céntrate en Beyonce.
Oír aquello hizo que Mercedes pusiese los ojos en blanco. No podía estar hablando en serio.
Kurt trató de parar lo que se venía.
—Rachel, todos podemos cantar a Celine Dion, incluso yo. ¡Qué demonios! Yo lo haría mejor que vosotras.
El chico notó sobre él dos pares de ojos amenazantes.
—Me voy con Blaine, será lo mejor. Mataos si queréis, no os lo impediré —les dijo a ambas, dejando la escena.
—Tú y yo. En la plataforma. En diez minutos. "Tell Him" de Celine y Barbra. Me pido Celine, probemos quién la interpreta mejor —la retó Rachel, apuntándola con el dedo.
—Bien —aceptó Mercedes, frunciendo los labios.
—Bien —dijo Rachel también.
Las dos se dieron la espalda a la vez, dejando a los chicos totalmente anonadados.
—¿Qué ha sido eso? —Preguntó Puck, con los ojos como platos.
—Pelea de divas parece —le respondió Mike.
—Pelea de gatas, más bien —le corrigió Artie.
—Yo solo espero que no canten nada de Celine Dion —repuso Finn, malhumorado.
—Yo solo espero que gane Mercy —dijo Sam en voz alta, dándose cuenta en el momento de lo que había soltado por su boca.
Todos lo miraron, cuestionándole. ¿A qué había venido eso?
—¡Ey! ¿Qué? Rachel gana siempre, y Mercedes es la mejor, se merece ganar —explicó, encogiéndose de hombros.
Se dirigió hacia una esquina, a la vez que agachaba la cabeza esperando que ellos dejasen el tema.
Si tan solo pudiese coserse la boca... Además de ser tremendamente malo en el arte de disimular, Sam Evans era un bocazas.
Pero, ¿qué culpa tenía él si seguía permaneciendo en ese cielo que ambos habían tocado con sus manos? Cuando había subido a ese baño, no tenía planes de hacerle el amor, pero todo había cambiado al verla entrar por la puerta.
Había sido excitante hacerlo en el baño de Rachel Berry, demasiado. Sobretodo teniendo en cuenta que nunca lo habían hecho fuera de la cama de Mercy.
Había sido un salto bastante grande en su relación, de eso a hacerlo en cualquier sitio había un paso muy pequeño. Se ilusionó, dándose cuenta de que él quería hacerlo en todos los lugares posibles, y ella había abierto la veda.
Hacerle el amor en un baño había sido demasiado alucinante. Sam sabía que no había sido el ponche, o quizás éste sí lo hubiese liberado un poco, pero en ese baño, era el Sam de Mercy. Y ella tampoco había estado borracha.
Quizás sí de amor...
Intentó pensar en otra cosa, pensar en ella no le ayudaba tal y como había dicho Puck.
¡Puck!
Si Zizes no le atizaba, lo haría él.
Se estaba cansando de sus impertinencias, pero era razonable que siguiese hablando, pues nadie sabía que ese tal Steve no existía. Bueno, sí existía, solo que se encontraba en el motel, jugando con su hermanita, en lugar de estar allí defendiendo a su supuesta novia.
Se resignó, recordando que mientras nadie supiese quién era en realidad el novio de Mercedes, Puck seguiría revoloteándole y soltando esos odiosos piropos por su boca.
Volviendo a la realidad, Sam pronto vio como Mike se acercaba a él, y rápidamente cambió su expresión, adoptando una más amistosa.
—Sé que estáis juntos —le espetó.
Sam dio gracias a Dios de no estar bebiendo en ese momento.
—¿Cómo? —¿Se había dado cuenta? ¡Oh, Dios! Debía ganar tiempo, armarle una mentira. Sí, eso podría hacer.
—Al principio dudé —se explicó Mike—, porque tú ya habías besado a Britt en una fiesta anterior, mientras salías con Santana. Pero la conozco a ella —Mike hizo un pausa antes de seguir hablando—. Sé que Mercedes no te hubiese besado de no haber estado contigo.
Sam se había quedado blanco y sus manos habían empezado a sudar, haciendo que el vaso del ponche se le deslizase entre los dedos.
—También me ayudó a descubrirlo ver cómo la miras, mientras intentas que no se note, con esa manía que tienes de hacer como que pasas de todo.
El rubio intentó hablar pero Mike siguió con su explicación.
—Y ese beso... Mejor no comento nada del beso —rió Mike, viendo su cara de miedo—. Ahora que lo pienso... Quizás, la Mercedes que yo conocía, ya no exista —dijo él apenado.
¿Qué estaba tratando de decirle? ¿Qué el la había cambiado? ¡Eso no era cierto!
—Sigue siendo la misma, Mike. Mercy nunca podría cambiar —Y con aquellas palabras, el chico se lo había confirmado. Debía haberse dado cuenta que al final Mike terminaría sacándoselo.
—No le hagas daño, Sam —sonó como una súplica.
—O me cortaréis las pelotas, ya lo sé —dijo molesto, recordando el trato que había hecho con los chicos minutos antes.
—Sabes que lo haremos, pero te lo digo en serio, no le hagas daño a Mercy —Mike se lo estaba pidiendo de corazón.
—Nunca podría —su mirada la buscó por toda la habitación, observándola sentada con las chicas y divirtiéndose—. La quiero, Mike —le confesó, sin dejar de mirarla.
—Lo sé —le respondió su amigo, con una sonrisa.
—Gracias por escucharme. ¡Tenía tantas ganas de compartirlo con alguien!
—Nada de gracias, hermano. ¡No sabes lo feliz que me hace! —Le palmeó el hombro—. Sabía que Santana y Quinn no eran para ti. Un chico tan romántico y detallista como tú necesita a su lado a una chica tan especial como Mercedes. Salimos con Cheerios, Sam, pero nos enamoramos perdidamente de divas.
Sam le devolvió la sonrisa que se había formado en el rostro de Mike.
—¿Cómo te va a ti con Tina? —Se interesó.
—A veces tengo miedo de perderla —suspiró—, y me asusta.
—Sé lo que es. Ayer estuve a punto de perder a Mercy. Aunque afortunadamente solo perdí mi trabajo. Pero, Tina te quiere, Mike. Mira lo celosa que se puso cuando besaste a Brittany.
—¡Rebobina! —Chilló Mike—. Primero, ¿cómo es que casi la pierdes? Y segundo, ¿te has quedado sin trabajo?
—Fue por culpa de Jacob Ben Israel y sus asquerosos rumores. Dios, si lo agarro, lo descuartizo —dijo, apretando con fuerza el vaso del ponche. Afortunadamente, éste no era de plástico.
—¿Te refieres al rumor que corre por ahí de que eres prostituto? —Rió Mike, divertido.
Cuando Tina se lo había contado, le había entrado tal ataque de risa que había creído que jamás podría haber recuperado la respiración. En su vida había oído algo tan gracioso e increíble a la vez.
—No tiene gracia, Mike —protestó Sam—, si no hubiera sido por eso, probablemente no hubiese ocurrido nada y yo todavía conservaría mi trabajo.
—Cuéntamelo hermano, ¿qué fue lo que pasó? —Quiso saber, preocupado.
—Max —fue lo único que dijo, aunque parecía más bien, como si hubiese escupido el nombre.
—¿Max? ¿Qué hizo ese idiota?
A Mike le había cambiado la cara en el momento en el que se lo había nombrado.
No le caía bien Max.
Sabía que le hacía la vida imposible a Sam en el trabajo. Tina y él habían ido a su pizzería varias veces y siempre habían tenido la suerte de que Sam los atendiese. Pero aquella sola vez... Max se había acercado a ellos, mientras Sam les traía las pizzas que habían pedido y él le había insultado llamándolo "amigo de los Panda". Sam no había hecho nada, solo disculparse y volver a la cocina. Pero Mike comprendía que no podía haberlo hecho, Sam habría perdido su trabajo.
Solo había sido esa vez, pero a Mike le había bastado para saber que Max, era un racista de mierda.
Sam les dio la espalda a sus compañeros, quedando frente a Mike.
—¡¿Qué haces?! —Le preguntó Mike al ver que se estaba levantando la camiseta.
—Mira —dijo, mientras le enseñaba las marcas de su cuerpo.
—Hijo de puta —escupió Mike.
Sam se bajó la camiseta, dándose la vuelta nuevamente.
—¿Mercedes está bien? —Preguntó el chico, preocupado.
—Sí, sí, ella está bien, fue solo el susto.
—Sigo sin entender qué fue lo que pasó —Mike estaba realmente confuso, no tenía claro qué relación había entre el rumor, Max y su trabajo en la pizzería.
Sam se decidió a contárselo todo.
—Estábamos en el descanso y apareció Max. La insultó, le dijo... —Sam decidió callarse, no quería ser él quién repitiese esas palabras cargadas de odio—. Cosas feas... Yo... No pude evitarlo y le pegué un puñetazo. Rodamos, la pelea empezó, pero Mercedes se metió en medio intentando detenernos y sin querer la aparte de nosotros —Sam guardó silencio durante unos segundos—. Se cayó al suelo, y yo me preocupé por ella. Max aprovechó para tumbarme de otro golpe, y supongo que vino uno después de otro. No sé cómo, ni de dónde saqué las fuerzas para levantarme, pero lo hice.
Mike asintió.
—Mi jefe, no, mi ex - jefe me encontró descargando mi furia sobre Max y me despidió. Eso fue todo.
Mike abrió la boca para decir algo, pero la cerró. Luego volvió a abrirla. No entendía porque había dicho que había estado a punto de perderla.
—No entiendo... Bueno, ¿a qué te referías con que habías estado a punto de perderla?
—Mercedes quiso dejarme luego de la pelea.
—¡Espera! ¿Cómo? ¿Por qué? —Mike estaba más confundido todavía.
—Se asustó por lo que Max había dicho y hecho, y quiso dejarme porque no quería que la gente me hiciese daño. Sentí que la perdía —se lamentó Sam.
—Después de todo por lo que habéis pasado, no entiendo porque no se lo decís a nadie. ¿Qué os impide contárnoslo? Nosotros no somos como Max.
—¡Por supuesto! Yo quiero contárselo a todo el mundo Mike, es ella la que se resiste. Si tan solo pudiese contárselo a los del Club, Puck se cortaría un poco, delante de mí al menos.
—Puck es inofensivo, Sam. No te preocupes por él —rió Mike.
Y Sam rió con él.
Le hacía bien hablar con Mike, él le entendía, y su corazón se había liberado un poco ahora que no eran ellos dos solos los que conocían el secreto. Mike lo sabía ahora y lo cuidaría, no se lo contaría a nadie.
—Solo por curiosidad, ¿cuánto tiempo lleváis juntos? —se interesó Mike.
—Desde el funeral de la hermana de Sue, después de dejaros en casa de Tina.
—¡En los Nacionales estabais juntos entonces! Sabía que ese abrazo significaba algo, ¡lo sabía!
Así que finalmente alguien si se había dado cuenta del abrazo.
—¡Desapareciste! En un momento estabas a mi lado y desapareciste, tío, lo siguiente que vi fue que estabas en la otra punta de la fila, abrazándola a ella. Déjame decirte, no sabes disimular —dijo Mike, negando con la cabeza.
Ambos estallaron en risas.
—¿No se lo dirás a nadie, verdad? —Se preocupó Sam.
—A nadie —le prometió el chico, con una mano en su corazón—, ni siquiera a Tina.
—Gracias hermano —dijo Sam, chocándole la mano.
—¡Ey, fíjate! Tu novia se dispone a patear el trasero de Rachel Berry.
Sam se giro para mirar a qué se refería, viendo cómo Mercedes y Rachel iban a cantar.
—Vamos Mercy, acaba con ella —susurró Sam en voz baja.
Aunque Mike, si le oyó.
Rachel y Mercedes se estaban subiendo a la plataforma agarrando sus micrófonos.
La música todavía no había empezado a sonar y Mercedes aprovechó para acercarse a Rachel y decirle al oído.
—Te cedo a Celine Dion con gusto, me identifico más con Barbra en esta canción —le guiño un ojo, separándose de ella.
—¿A que te refieres? —Le preguntó Rachel, pero la música ya había empezado a sonar.
Fue en ese momento, cuando Rachel lo comprendió todo, se refería a la letra.
Empezó a cantar.
I'm scared
Tengo miedo
So afraid to show I care
Temerosa de mostrar que me importa
Will he think me weak
Pensará que soy debil
If I tremble when I speak
Si tiemblo cuando hablo
What if
Y si
There's another one he's thinking of
Hay alguien más en quien está pensando
Maybe he's in love
Puede ser que esté enamorado
I'd feel like a fool
Me sentiría como una tonta
Live can be so cruel
La vida puede ser muy cruel
I don' t now what to do.
Yo no sé qué hacer
Rachel se giró para ver cómo Mercedes empezaba a cantar su parte, dándose cuenta de que tenía razón. La parte de Barbra le pertenecía a ella.
I' ve been there
Yo he estado allí
With my heart out in my hand
Con mi corazón en mi mano
But what you must understand
Pero lo que debes entender
You can' t let the chance
Es que no puedes dejar que la oportunidad
To love him pass you by
De amarle pase por tu lado.
Ambas empezaron a cantar el estribillo de la canción.
Tell him
Dile
Tell him that the sun and moon
Dile que el sol y la luna
Rise in his eyes
Salen en sus ojos
Reach out to him
Tiéndele tus manos
And whisper
Y susúrrale
Tender words so soft and sweet
Palabras cariñosas muy suaves y dulces
And hold him close to feel his heart beat
Y abrázalo fuerte para sentir su corazón latir
Love will be the gift you give yourself"
El amor será el regalo que te hagas.
Mercedes siguió cantando su parte.
Touch him
Tócale
With the gentleness you feel inside
con la gentileza que sientes dentro
Your love can' t be denied
Tu amor no puede ser negado
The truth will set you free
La verdad te hará libre
You'll have what's meant to be
Tu tendrás su significado
All in time you' ll see
Todo a su tiempo lo verás.
Y Rachel continuó.
I love him
Le amo
Of that much I can be sure
De eso mayormente puedo estar segura
I don' t think I could endure
Pienso que no podré tolerar
If I let him walk away
Si le dejo ir
When I have so much to say
Cuando tengo mucho que decirle.
Ambas volvieron al estribillo. Era perfecto verlas cantar, sus voces se unían como si fuesen voces hermanas.
Rachel continuó.
Love is light that surely glows
El amor es luz que seguramente brilla
In the hearts of those who know
En los corazones de quienes saben
It's a steady flame that grows
Es llama constante que crece.
Y Mercedes enlazó su brazo con el suyo, cantándole.
Feed the fire with all the passion you can show
Alimenta el fuego con toda la pasión que puedas.
Rachel la siguió.
Tonight love will asume it's place
Esta noche el amor asumirá su lugar.
Mercedes le sonrió mientras respondía.
This memory time cannot erase
Este recuerdo el tiempo no lo puede borrar.
Y juntas cantaron por última vez:
Your faith will lead love where it has to go
Tu fe guiará al amor a donde debe ir.
Al acabar la canción, se abrazaron, como lo hacían siempre al terminar sus duetos. Aunque empezasen como competiciones, nunca acababan así, ambas eran divas, competir estaba demás.
Rachel le susurró al oído, mientras la abrazaba.
—Me alegro que seas feliz, Mercedes, te lo mereces. Puedes cantar las canciones de Celine Dion las veces que quieras, las haces tuyas.
—Gracias Rachel —se lo dijo de corazón.
Pero no le estaba agradeciendo haberle permitido cantar las canciones de Celine, Mercedes le estaba agradeciendo que ella hubiese conseguido que Sam las acompañara al baile. Nunca podría olvidar que gracias a Rachel, Sam y ella estaban juntos. La abrazó más fuertemente, si cabía esa posibilidad.
—Vale, ahora si que no entiendo nada —le susurró Mike al oído, rompiendo así a Sam de su trance.
—Yo sí —dijo él, pero no se lo explicó.
Él también podría abrazar a Rachel en ese momento. Sabía que Mercedes le agradecía de esa manera que ellos pudiesen estar juntos.
—Sam —Mike llamó su atención.
—¿Sí? —el chico se giró para verle.
—Creo que deberíamos pedirle ayuda a los chicos.
—¿Para que? —Dudó Sam.
—Para ir a por Max.
Sam negó con la cabeza.
—Déjalo estar Mike. No quiero volver a ver a ese cabrón en mi vida.
Mike asintió con la cabeza, comprendiendo que tampoco debía volver a nombrárselo.
Ambos volvieron la vista hacia el escenario. En él, Mercedes y Rachel habían dejado de abrazarse y bajaban de la plataforma agarradas de la mano. Sonreían.
Dos grandes divas sin matarse, pensó Mike, todo un acontecimiento.
Si queréis que Sam Evans os observe cantar mientras pateáis el trasero de Rachel Berry, dadle clic a "Review this chapter"
