¡Hola! Aquí el capítulo once. Es un poco más breve que los anteriores, pero esta es la extensión que acostumbro; últimamente me estaban quedando algo largos. Y, además, no encontraba cómo cortarlo más adelante.
Estaba muy nerviosa con el final medio soft/hard del capítulo anterior, cuando lo escribía tardé horrores porque me bloqueé un poco (vergüenza de saber que otros leerían y no quedaría entre dos personas como en el rol, supongo(?)), pero me alegra que al parecer haya quedado bien y les haya gustado.
Sobre este capítulo…no sé, se me ha hecho muy difícil escribir sobre Bokuto y Akaashi, temo horriblemente al OOC, así que si lo están un poco, perdón :'( al igual que es primera vez que escribo KuroKen, también es primera vez que escribo sobre Haikyuu! al completo y los personajes como Bokuto no son los que me suelen acomodar. Aun así, espero que les guste.
Sobre el siguiente capítulo, la fecha es incierta. Este fin de semana viajaré el viernes (evento yaoi, ¡yay!) y me medio-mudaré el domingo, así que serán como tres días menos, y además durante la semana sigo ocupada con práctica a pesar del paro, pero es la última y quedo libre. Espero de todos modos poder tener el capítulo pronto; mientras viaje y en todos los momentos libres estaré escribiendo en el celular (bendito Word de Android, escribí casi todo este capítulo ahí) así que podré avanzar, pero háganse a la idea de que es casi imposible que esté listo antes del lunes.
¡Muchas gracias a todas las personitas que dejan review! A lo largo de la semana me animan muchísimo. Como siempre, las respuestas estarán al final. También gracias a quienes leen~ espero que siga gustándoles. Un abrazo.
Cam.
Kenma nunca había sido de las personas que se sentían cómodas durmiendo con alguien más. Para él, la comodidad al dormir radicaba en poder extenderse y moverse a todo lo largo de la cama sin nadie que se lo impidiera y que le incomodara con sus propios movimientos, o en volverse un capullo cubierto de mantas. Y seguía pensándolo incluso aquella mañana, al despertar entre los brazos y piernas de Kuroo. Sin embargo, no podía negar que el calor del cuerpo contrario era algo bastante reconfortante, más cuando le rodeaba completamente de ese modo, y su abrazo tampoco le incomodaba demasiado. Quizá a su debido tiempo hasta podría acostumbrarse a ello.
Esperó unos minutos así, en silencio, pero ninguna alarma sonó y la pierna que tenía atrapada entre las de Kuroo comenzaba a dormirse. Un minuto después, siendo más cuidadoso que nunca, logró zafarse del abrazo y se incorporó hasta quedar sentado en la cama. Kuroo sólo se acomodó un poco, ahora sin nada a lo que abrazar, pero no despertó. Kenma pasó lentamente por sobre él, intentando no pasarlo a llevar, y terminó de pie en el suelo. La calefacción seguía encendida, por lo que no sintió frío a pesar de no traer pantalones, y luego de dirigir una última mirada a Kuroo tomó su celular de la mesita de noche y su ropa y estuche con útiles de aseo del escritorio antes de ir al baño.
No tardó demasiado aseándose y se cambió la ropa interior por una propia antes de ponerse el pantalón y camiseta del uniforme de deportes. Seguía teniendo la vista algo desenfocada por el sueño y el cabello desordenado, pero priorizó lavarse los dientes. Estaba a la mitad de ello cuando decidió mirarse un poco en el espejo del lavamanos y casi se atoró con la espuma de la pasta dental. Terminó de lavarse los dientes lo más rápido que pudo y se enjuagó la boca antes de acercarse más al espejo.
Ahí, en el costado derecho de su cuello, había una mancha. La piel estaba notoriamente violácea, llena de algunos puntitos diminutos más oscuros que formaban el hematoma. El ceño de Kenma se frunció considerablemente mientras llevaba una mano a su cuello y aunque apenas se tocó con la yema de dos dedos la piel dolió de un modo similar a un moretón. Ver pequeños rectángulos más oscuros formando una especia de óvalo en medio del hematoma sólo hizo que a su ceño se agregaran también sus labios fruncidos.
La zona afectada era de tamaño considerable, como la mitad de la palma de su mano. Era imposible ocultarlo con maquillaje incluso si él tuviera, que no era el caso. Comenzó a registrar el baño aún con expresión enfadada hasta encontrar el pequeño botiquín que sabía había allí, pero en cuanto vio las tiras de curitas resopló. No servirían de nada, ni siquiera si se ponía muchas juntas porque en algún momento se podrían separar y se notaría el tono violáceo. Además, se vería demasiado sospechoso.
Siguió buscando en el interior de la caja y se sintió más aliviado al encontrar una caja de parches térmicos abierta. Sólo quedaba uno, pero era lo suficientemente grande para cubrir la zona afectada y cuando se lo puso, teniendo cuidado de hacerlo calzar, estuvo satisfecho de que nada se escapara por los bordes. Era color marrón claro y aunque se notaba igual por el contraste de su tono de piel más pálido, no resaltaba tanto como un montón de curitas.
A pesar de ello seguía molesto y ordenó todo para poder salir con la ropa bajo el brazo y el estuche de útiles de aseo en una mano. Cuando entró a la habitación sólo pasaron dos segundos antes de que los brazos de Kuroo le rodearan por completo en un abrazo algo apretado. Al igual que él, se había puesto ya el pantalón del uniforme de deportes, pero no traía nada para cubrirse el torso y Kenma luchó contra la vergüenza para mantener su expresión de enfado.
No tuvo que luchar demasiado, porque Kuroo se inclinó hacia su cuello y cuando intentó besar la piel sus labios se toparon con el parche, recordándole a él el motivo de su molestia.
—¿Uh? ¿Qué es eso? —cuestionó Kuroo, apartándose apenas lo suficiente para poder mirar su rostro.
Parecía un poco confundido y Kenma resopló.
—Un parche térmico, para cubrir el desastre que dejaste ahí.
No sabía qué reacción esperar, pero definitivamente que Kuroo parpadeara antes de reír entre dientes no era la que quería obtener.
—Oh, cierto, anoche…¿lo siento? —murmuró, sonriendo con aparente diversión.
No, no lo sentía. Para nada. Kenma se sintió incluso más exasperado.
—No lo haces. Estoy molesto, Kuro. Realmente molesto. Tendrás que comprar parches suficientes para que pueda cambiarlos a diario, o más, porque nadie puede ver esto. Hasta tus dientes quedaron marcados —le recriminó Kenma.
Pero Kuroo se inclinó nuevamente hacia él y le besó la frente y Kenma sintió su enfado desinflarse un poco.
—Perdón. Compraré todos los parches que quieras, y también te compraré tarta de manzana. Iremos luego del entrenamiento al konbini que está cerca de la escuela —ofreció Kuroo, volviendo a separarse un poco para poder mirarle a los ojos—. ¿Te duele?
Kenma titubeó mientras su enfado se evaporaba a cada palabra. Por un momento detestó ser tan fácil de sobornar, pero no podía hacer nada más y acabó encogiéndose de hombros entre sus brazos.
—Es como un moretón, si lo toco, duele. Pero realmente se ve mal, no sé cuánto tarde en desaparecer. Al menos los parches térmicos deberían ayudar con el dolor también.
Kuroo asintió antes de besarle la mejilla. Kenma ya no se sentía demasiado molesto y con el brazo que tenía libre correspondió un poco al abrazo antes de que ambos se apartaran.
—Iré a terminar de arreglarme, no tardaré demasiado. Ordena tus cosas y si quieres puedes desayunar algo de la nevera —murmuró Kuroo.
Kenma se limitó a asentir con la cabeza. Kuroo sonrió y le desordenó el cabello al pasar por su lado, aunque ya lo tenía hecho un desastre, y Kenma caminó hasta la cama para sentarse en el borde de esta. Alzó una mano para frotar un poco el parche en su cuello y suspiró en cuanto el calor hizo contacto con la piel. Nunca antes había usado uno de esos, pero sí había visto a Kuroo con ellos alguna vez y ahora entendía por qué; el calor era agradable y poco a poco sintió que relajaba el lugar al extremo de darle sueño.
Tenía que ordenar, pero aún quedaba tiempo y lo único que hizo fue cepillarse un poco el cabello para desenredarlo antes de volver a recostarse en la cama y cubrirse con las mantas. El lugar de Kuroo seguía tibio y la almohada olía a él, y Kenma no tardó demasiado en volver a dormitar, hecho un capullo de mantas y calidez.
En taxi el trayecto había sido breve y ambos terminaron por llegar a la escuela veinte minutos antes de la hora, incluso cuando se habían atrasado por su pequeña siesta. Ningún otro miembro había llegado todavía, pero los sensei sí y luego de saludarles fueron enviados a guardar sus cosas. Kenma traía la mochila en la espalda y arrastraba despreocupadamente su maleta, algo distraído por un ligero sopor. Subir las escaleras hasta el cuarto piso, el de los de tercero, fue difícil pero Kuroo no se quejó incluso cuando aparte de su bolso y maleta también traía la bolsa con comida, así que Kenma se esforzó en no quejarse tampoco incluso si tardaba horrores con cada peldaño.
Kenma no reconocía la sala que le había tocado a los de segundo, pero Kuroo le guio y acompañó a dejar sus cosas y él hizo lo mismo después sólo para no quedarse solo. En todas las aulas que utilizarían como dormitorios los pupitres ya estaban acomodados en un rincón y en otro había una torre de futones doblados y ordenados. Kenma se alegró de que al menos no les tocara a ellos acarrear los pupitres como en otras ocasiones.
Kuroo no tardó demasiado dejando las cosas y luego ambos bajaron hasta la cafetería en el primer piso con el mayor cargando la bolsa de tela. Finalmente ninguno había comido y como quedaba tiempo para la práctica acordaron desayunar en ese lugar. No habían esperado que la mayoría de los miembros ya estaría ahí, con bolsos y maletas contra una pared y diversos alimentos en un par de mesas acomodadas juntas.
—Oh, ¡Kuroo, Kenma! No sabíamos que habían llegado. Vengan, vamos a desayunar —saludó Yaku.
Kenma miró a Kuroo de reojo y notó la ligera mueca en sus labios.
—Kuro...no seas egoísta. Mamá dijo que debíamos compartir —comentó después de deducir el motivo de su molestia.
Kuroo resopló.
—Sólo un poco, y no de los obentos.
Él apenas pudo contener una sonrisa divertida. Cuando llegaron junto a las mesas y Kuroo dejó la bolsa sobre una de ellas, Inuoka, Yaku y Tora se inclinaron a husmear el contenido.
—Kuroo-san, ¿todo eso es comida? No parece comprada —casi exclamó Tora.
—No la miren demasiado, sólo les daré un onigiri a cada uno y pobre del que trate de robar algo de las cajas —advirtió Kuroo.
—¿Lo preparaste tú? —cuestionó Yaku, arqueando una ceja.
Kuroo negó con la cabeza y le señaló a él con el pulgar. Kenma vio la expresión de incredulidad de todos y no pudo evitar fruncir ligeramente el ceño.
—Fue mi madre —aclaró apresuradamente—, dijo que hizo suficiente para que compartiéramos onigiris con todos.
—Pero sólo uno, los demás son míos —reiteró Kuroo.
Kenma rodó los ojos e ignoró los comentarios de agradecimiento hacia su madre o las réplicas de lo tacaño que era Kuroo. Se limitó a sentarse en una silla y a sacar su celular para comenzar a jugar cualquier cosa, buscando aprovechar el poco tiempo antes del entrenamiento. O lo hubiese hecho si apenas después de dos minutos Lev no se hubiese inclinado demasiado hacia él con un onigiri a medio comer en la mano.
—Kenma-san, ¿qué le ocurrió ahí? ¿Se lesionó el cuello? —preguntó Lev, con la boca con comida y aparente preocupación.
Kenma maldijo para sus adentros e intentó lucir despreocupado, aunque se sentía bastante nervioso.
—Ah...algo así. Me dio aire al salir de la ducha y mi cuello se resintió —mintió, sorprendiéndose de lo natural que sonaba su voz, pero huyendo de la mirada de Lev.
—Debe tener más cuidado, recuerde que debe darme muchos pases y no podrá hacerlo bien si está lesionado. Si le duele mucho incluso podría darle un masaje a cambio de más pases hoy —ofreció Lev, sonriendo ampliamente.
Kenma iba a negarse en seguida, más al ver una de las manos de Lev acercarse peligrosamente a su cuello, pero esta quedó a medio camino. Kuroo estaba de pie tras ellos y sujetaba la muñeca de Lev con una mano, quizá demasiado fuerte.
—Lev...¿tienes las agallas para molestar a Kenma? Ni siquiera comienza el entrenamiento aún. Quizá deba a ponerte a dar el doble de vueltas hoy —dijo Kuroo, con una expresión también sonriente que lucía más macabra que feliz.
Kenma, al igual que Lev, se estremeció. El último soltó una queja en tono lastimero.
—Pero yo no estaba molestándolo, sólo estaba preocupado por la lesión de su cuello —replicó Lev.
—¿Qué lesión? Kenma, ¿estás lesionado? —preguntó Kai, preocupado.
Él no supo qué responder. Kuroo soltó la muñeca de Lev; ya no parecía molesto, sino divertido. Kenma frunció el ceño.
—No es una lesión, sólo un leve resentimiento muscular por cambio de temperatura. Usaré parches y estaré bien.
—Ah, por eso era el parche —murmuró Tora.
—Sí, va estar bien —aseguró Kuroo, aún con una sonrisita molesta.
Kenma hizo una mueca, pero se distrajo al notar la mirada suspicaz de Yaku.
—Ya…pero debes cuidarte de todos modos, Kenma. Recién comenzamos la concentración y sería realmente malo que tuvieras algún problema de salud, más con el torneo en unas pocas semanas —comentó Yaku.
Pero no le miraba realmente a él, sino a Kuroo. Y su expresión dejaba claro que sospechaba algo y que culpaba a Kuroo de ese algo.
—Todos lo cuidaremos. Y ahora terminemos de comer, no queda demasiado tiempo. ¡Yamamoto, aparta tus sucias manos de los onigiris! —exclamó Kuroo, irritado.
Kenma agradeció que toda la atención se dirigiera a otro lugar una vez más. Logró conseguir un onigiri, no sin cierta dificultad debido a las peleas entre los demás, y comenzó a comerlo mientras volvía a jugar en su celular y pensaba que definitivamente debía cobrarle de algún modo aquello a Kuroo.
El entrenamiento había comenzado sin demasiados inconvenientes. Kenma no se sentía especialmente predispuesto a muchas horas de práctica seguidas, pero habían tenido descansos constantemente y una hora de almuerzo al mediodía para comer los obentos de su madre.
A pesar de ello, mientras avanzaba la tarde él comenzó a pensar seriamente si sus brazos podían desprenderse a la altura de sus hombros. Ya no recordaba cuántas veces había colocado la pelota para sesiones de remates o durante breves partidos de práctica y sentía que cada vez le costaba más mantener los brazos alzados; ser el único Setter era duro.
Cuando terminó el entrenamiento de ese día quedaba una hora para la cena. Ellos se reunieron para despedirse de los sensei y después comenzaron a ordenar el gimnasio. Kenma apenas recogió un par de pelotas y se detuvo, demasiado cansado. Kuroo, que vigilaba que los de primero quitaran bien la red, dejó aquello para acercarse un momento a él.
—Hey, ¿estás cansado? Parecías exhausto desde hace unas horas —comentó Kuroo.
Kenma hizo una mueca.
—¿Tú qué crees? —replicó en un murmullo.
Aquello sólo logró que Kuroo sonriera un poco más.
—Anda, terminemos aquí y vayamos a comprar los parches y algo de beber al konbini, así a la vuelta podremos comer, darnos un baño y dormir.
—¿En serio debo ir? —se quejó Kenma, desviando la mirada.
—Está cerca. Y recuerda la tarta…además, si quieres un beso de buenas noches sí debes ir —susurró Kuroo lo último.
Su mueca se acentuó, pero Kenma estaba seguro de que sus mejillas se habían puesto algo rojas.
—Por la tarta —aclaró.
—Seguro, por la tarta.
Kenma chasqueó la lengua y Kuroo rió entre dientes antes de ir a supervisar a los demás.
Después de cambiarse las zapatillas y ponerse la chaqueta de deporte Kenma esperó a Kuroo afuera, jugando con su celular. No hacía demasiado frío, sólo corría algo de viento bastante soportable. Cuando Kuroo llegó lo hizo con un pedazo de papel en la mano con encargos de los demás.
—Si no accedía habrían venido también, y a cambio ellos ordenarán los ingredientes para las comidas de mañana en la cocina y nuestros futones —explicó Kuroo.
A él le pareció justo y comenzó a caminar junto a Kuroo a paso tranquilo para no forzar sus piernas también algo resentidas. Ninguno dijo nada por algunos minutos en los que Kenma se entretuvo pasando etapas en Pokémon Shuffle y revisando a sus gatos en Neko Atsume, pero la distancia realmente era corta y poco antes de llegar a la tienda Kuroo le hizo soltar a medias el celular para tomar su mano. Kenma no replicó, porque podía manejar perfectamente el aparato con una sola mano, pero sí se puso nervioso por estar en público y porque había algunas personas por la calle, aunque no demasiado cerca de ellos.
—¿Mañana te levantarás a ayudarme con la cocina? —preguntó Kuroo con normalidad.
—Sí. Puedo ayudar con el arroz —respondió él, intentando no estar tan nervioso.
—Tampoco es que necesite que me ayudes demasiado, y sé que lo haces para escaquearte la práctica —le regañó Kuroo, aunque con tono divertido. Kenma desvió la mirada—. Pero sí, puedes poner a hervir el arroz y lavar unas verduras. Kai ayudará también, él igual sabe cocinar. Más o menos.
—No suenas demasiado convencido —comentó él, un poco curioso.
—Es que sabe, pero ayudando. Puede hacer las cosas si le digo lo que debe hacer, pero no por sí solo ni sabe recetas —explicó Kuroo, y la sonrisa que siguió a aquello le hizo prepararse para la broma—. Aunque la vez que me ayudó en casa de Yaku al menos no se quemó con aceite.
Kenma pellizcó instantáneamente la mano de Kuroo que tenía sujeta.
—Nunca dijiste que no debía dejar caer las patatas desde tan alto. O que debía escurrirles bien el agua.
Y él había terminado con una mano con quemaduras por salpicaduras de aceite hirviendo gracias a ello. Si no tenía cicatrices era sólo gracias a los rápidos cuidados de la madre de Kuroo y las curaciones posteriores. Kuroo ignoró el pellizco y el estar en la calle y alzó sus manos tomadas para besarle el dorso suavemente. El mismo lugar donde deberían estar las cicatrices.
—Y por eso es mejor que tú seas quien prepare el arroz y yo todo lo frito. Y lo que deba cortarse —agregó finalmente.
Sí, también se había ganado un corte intentando aprender a cocinar junto a él. Kenma desvió el rostro en un gesto airado.
—Mejor apresúrate, debes comprarme los parches. Pediré los más caros —advirtió.
Kuroo se limitó a reír. Ni siquiera cuando entraron al konbini soltó su mano, y aunque tuvo que hacerlo a la hora de pagar, volvió a tomársela en cuanto salieron, él cargando con todas las bolsas y Kenma con un GariGari-kun en su mano libre.
—Lo mejor será que te bañes con ese parche puesto y que no lo cambies hasta después, en privado, para que nadie vea. Ya todos se creyeron la mentira del resentimiento muscular —comentó Kuroo.
Kenma mordió su paleta de helado y masticó el hielo sabor soda para poder tragarlo.
—Tampoco es del todo mentira, porque sí está resentido —le recriminó Kenma.
—Eso creo…mejor llévate el celular y me envías una foto antes de volver a cubrirlo. Quiero ver qué cosa tan terrible hice ahí —pidió Kuroo, aparentemente divertido.
—Están tus dientes marcados —replicó, algo exasperado—, sí que es bastante terrible.
—Eso o tu piel es demasiado fácil de marcar. Eres pálido después de todo —meditó Kuroo.
Él resopló.
—Te enviaré la foto y tendrás que agregar jamón a mi omurice de la cena de mañana.
—Prometido —accedió enseguida Kuroo.
Kenma resopló una vez más y volvió a morder su paleta de hielo, apresurándose un poco en comerla para que los demás no se quejaran. La mayoría había pedido bebidas para acompañar la cena o algunas frituras y dulces mínimos ante las negativas de Kuroo de comprar cosas demasiado poco saludables, y seguramente encontrarían injusto que él llegara comiendo helado, más si también traía sólo para él tarta de postre. Él mismo lo encontraría injusto si estuviese en el lugar de ellos, pero no diría nada si salía ganando y se lo había ganado yendo a comprar.
La calle estaba menos concurrida, más cerca de la escuela. Muchos clubes, sobre todo deportivos, tenían prácticas incluso en vacaciones pero a esas horas todos se habían ido y ellos eran los únicos que se encontraban concentrados ahí. Estaban a punto de llegar a la reja de la entrada cuando Kuroo soltó su mano para posarla en su nuca. Kenma ni siquiera alcanzó a sorprenderse porque en un segundo estaba siendo besado y acorralado contra el muro que rodeaba la escuela.
Podría haberse quejado, pero no lo hizo. No quiso hacerlo. Tenía los labios y boca algo fríos y el contraste con la calidez de Kuroo hacía que ardieran un poco, pero no era desagradable. Kenma correspondió al beso sin dejar que Kuroo lo profundizara demasiado porque seguían en la calle, pero para él fue suficiente; poco a poco la carga de afecto de Kuroo se llenaba.
Sintió algo frío en sus dedos y en su mano y ni aun así se animó a apartarse. No cuando Kuroo frotaba suavemente tras su oreja con un par de dedos, haciéndole ahogar suspiros. Estaba a punto de rendirse y separar los labios para dejar que Kuroo continuara cuando el sonido de una tos llamó su atención e hizo que ambos se apartaran.
—Ahora entiendo por qué estaba tardando. Deberían tener más cuidado.
Era Yaku. Kenma se calmó un poco, porque Yaku sabía sobre ellos, pero eso no impidió que se sonrojara y ni que se sintiera muy avergonzado. Era primera vez que alguien les veía y él se ocupó de lamer el helado derretido en su mano para tener una excusa y no mirar el rostro del Libero.
—No tardamos tanto. Y me asustaste, debiste esperar en silencio hasta que termináramos —le recriminó Kuroo.
Kenma vio de reojo cómo Yaku arqueaba una ceja entre incrédulo y divertido.
—No lucía como si fueran a terminar pronto. Y deberían agradecer que me ofreciera a buscarles cuando Lev trató de hacerlo.
Kenma sí que lo agradecía. Ese día había tenido más miradas indiscretas de Lev sobre sí y no quería sumarle a esas otras más si el medio ruso descubría su relación con Kuroo. Y tampoco las del resto, porque de seguro Lev lo gritaría a los cuatro vientos.
—Bien, bien…gracias, Yaku-sama —dijo Kuroo, fingiendo un agradecimiento exagerado al acompañar las palabras con una leve reverencia—. Ahora podemos entrar. Y ten, tu bebida.
Kenma dejó de limpiarse y siguió a los otros dos al interior de la escuela, viendo cómo Kuroo le entregaba a Yaku una gran botella de matcha. Ambos iban un poco más adelante, conversando sobre sus propias cosas, y Kenma les siguió al comedor aún avergonzado por haber sido descubiertos. Tendrían que tener más cuidado.
En cuanto llegaron Kenma pasó a la cocina para lavarse las manos y lavar el palito de helado que le había tocado premiado antes de guardárselo. Todos ya estaban sentados bastante cerca, algunos incluso comiendo y bebiendo de las bebidas que había traído Kuroo, y él se sentó instintivamente en la silla libre junto a su amigo, donde también estaba su propia caja de obento.
Incluso estando junto a él no pudieron hablar demasiado, no con todos presentes, y Kenma se dedicó a jugar en el celular mientras cenaban. También comió su tarta de manzana en silencio, dirigiendo miradas feas a todos los que parecían tener ganas de pedirle un poco e ignorando las réplicas sobre lo injusto que era aquello.
Le hubiese gustado tener un momento para hablar con Kuroo, pero después de comer y de ordenar todos se prepararon para los turnos en las duchas y cuando los de tercero terminaron a los de segundo les tocó entrar. Kenma sintió su cuerpo relajarse con el agua caliente y no se cambió el parche hasta estar solo en el baño luego de que Tora y Fukunaga se fueran a la habitación, recordando tomar la fotografía y enviársela a Kuroo. Los nuevos parches también eran térmicos y el que se puso cubrió perfectamente la marca, que seguía tan amoratada como esa mañana pero dolía menos.
En cuanto estuvo en la habitación de los de segundos notó que el lugar se sentía un poco vacío. Normalmente todos ocupaban la misma habitación cuando se concentraban, pero esa vez habían decidido separarlos por año y a partir del día siguiente tendría que compartir habitación con los de segundo de Fukurodani. Aquello le provocaba sentimientos encontrados; no tendría que soportar a Bokuto en la misma habitación, pero este estaría con Kuroo y aquello sólo serviría para que lo acaparara más.
Decidió dejar de pensar en ello y luego de secarse un poco el cabello se metió en el futón con su 3DS entre las manos para jugar al MonHun en paz, ignorando la plática de Tora. A los pocos minutos su celular sonó brevemente y él lo tomó para leer el mensaje. Era Kuroo.
¿Ups? La próxima vez tendré cuidado. De hacerlo en un lugar menos visible, por supuesto. Paso por ti mañana para ir a preparar el desayuno, así que suelta esa consola y ve a dormir.
El mensaje terminaba con un emoji que soplaba un corazón. Kenma no supo si exasperarse por la amenaza velada de futuras marcas o por el regaño, pero decidió no responder y volver a su juego, dispuesto a llevarle la contraria.
Cuando la humedad y calidez tocaron sus labios Kenma, aún medio dormido, sólo pudo abrir un poco la boca para suspirar. Un error, porque al segundo siguiente su boca estaba siendo asaltada de un modo bastante apasionado. Cuando logró abrir los ojos miró ansiosamente alrededor, aliviado de ver los otros dos futones ya acomodados en un rincón y la puerta cerrada, y se dejó llevar. Permitió, ligeramente incómodo, que Kuroo recorriera su boca y que jugara con sus labios un poco más antes de apartarle suavemente al empujarle con las manos por los hombros.
—No me he lavado los dientes, Kuro… —replicó, un poco avergonzado.
Kuroo, aún a gatas sobre él, sonrió ladinamente.
—No importa, lo hiciste anoche y tu aliento sigue algo mentolado. Pero sí, deberías asearte…si tan sólo yo quisiera dejarte ir… —murmuró Kuroo.
Kenma hizo una ligera mueca y Kuroo rió entre dientes antes de darle un último beso y apartarse de encima.
—¿Los demás se levantaron ya? —preguntó él al ver al mayor ya vestido con la ropa de deportes, incorporándose hasta quedar sentado.
Tenía sueño y los ojos le pesaban un poco. No había sido buena idea quedarse despierto hasta pasadas las tres de la madrugada, pero las quest no se completaban solas.
—La mayoría. Envié a Yamamoto a ayudar a Yaku con Inuoka y Lev —respondió Kuroo, divertido.
Kuroo le quitó la parte superior del futón y comenzó a doblarla. Kenma se arrastró fuera de la colcha para también comenzar a doblarla, aunque con pereza.
—Entonces supongo que deberé apresurarme… —murmuró Kenma, sin muchas ganas.
—Supones bien; terminamos aquí y yo iré a la cocina. Te estaré esperando allá, señor encargado del arroz —le molestó Kuroo.
Kenma frunció ligeramente los labios, pero no replicó. Como había dicho, Kuroo se despidió de él con un último beso robado y Kenma se fue al baño del cuarto piso con su bolso de útiles de aseo para poder asearse correctamente y hacer sus necesidades. Luego de comprobar que el parche siguiera firme en su cuello volvió a la habitación para cambiarse de ropa y tomó su celular antes de bajar a la cafetería del primer piso.
Había varios más allí y Kuroo estaba junto a Kai en la cocina, ya ocupándose de las cosas. Él respondió a los saludos de modo general y se unió a ellos.
—Ah, Kenma, por favor llena la olla de la arrocera al máximo y lava bien el arroz. Luego llenas con agua también hasta la marca más alta —indicó Kuroo.
Kenma asintió e hizo lo que le pedían. Lavar el arroz era tedioso, porque el agua seguía saliendo con almidón una y otra vez, pero luego de un rato consiguió que esta saliera mucho más limpia y llenó la olla con agua antes de devolverla al interior de la arrocera eléctrica, dejando que se programara sola. Kai estaba cortando algunas cosas y Kuroo removía el interior de una olla que olía a miso mientras miraba el horno eléctrico de vez en cuando.
Al no ser necesario se apoyó contra la pared de la cocina, algo arrinconado, y comenzó a revisar su celular. Tenía un mensaje de Shōyō mostrándole una foto algo borrosa donde él pudo distinguir su rostro y el de su hermana pequeña, Natsu. La reconocía porque ya la había visto en fotografías anteriores. En esta Shōyō le señalaba en la televisión un partido de vóleibol y su hermanita se había cruzado en la fotografía. Debajo estaba escrito, con muchos signos de exclamación, que el Setter de uno de los dos equipos era "increíble y tranquilo, igual que tú". Kenma se sintió un poco avergonzado por el alago.
Mientras aún miraba la fotografía notó por el rabillo del ojo que Kuroo estaba a su lado y que inclinaba la cabeza bastante cerca, intentando mirar también.
—Oh…si el enano no fuera de primero, creería que es su hija. ¿Tiene un clon? —preguntó Kuroo con curiosidad.
—Es su hermana menor, Natsu —aclaró él, presionando la pantalla con los dedos para comenzar a responder al mensaje—. Estaba viendo un partido mientras desayunaba y me envió la fotografía.
Kuroo resopló, apartándose un poco para volver a revisar lo que estaba cocinando.
—Sé de qué partido habla. Quería ver esa competencia pero al menos sé que la hermana de Yamamoto grabará ese y todos los juegos de la semana y que luego nos dará copias —le comentó Kuroo—. Los verás conmigo la otra semana, después de las practicas.
Esta vez fue su turno de resoplar. Nuevamente sus vacaciones de otoño serían robadas por el vóleibol. Al menos ahora el pensar en pasar esas tardes con Kuroo le atraía de un modo distinto.
—Kuroo, esto ya está listo —avisó Kai.
Kuroo volvió su atención a lo que preparaban y Kenma, al no tener algo más que hacer, terminó de responder a Shōyō y se fue al comedor a jugar con el celular. La arrocera se apagaría sola y él no tenía especial interés en ayudar en algo más.
Rato después otros miembros del equipo ayudaron a servir y repartir la comida y Kenma prestó un poco de atención a las reacciones de los demás al probarla. Él también la probó, sabiendo de antemano que estaría buena.
—Oh, para ser pescado sabe bastante decente —comentó Yaku, probando después el resto de platillos.
—La verdad es que no pensé que cocinara tan bien, Kuroo-senpai —admitió Lev, con las mejillas bastante llenas de comida.
—Tampoco se acostumbren, sólo fue por esta emergencia. No es que me guste especialmente cocinar —aclaró Kuroo, dedicándose a desmenuzar su pescado con los palillos antes de comerー. Ya mañana las chicas de Fukurodani se encargarán de la comida.
—Y si no le gusta, ¿por qué aprendió? —cuestionó Inuoka con curiosidad.
Kenma alzó la cabeza incluso antes de que Kuroo le señalara con el pulgar.
—Era eso o que nos muriéramos de hambre. Nos gastamos el dinero de la comida una vez y nuestros padres no iban a estar en todo el fin de semana, así que tuve que improvisar. Y me acostumbré a hacerlo cada vez que nos quedamos solos —les contó Kuroo con despreocupación.
—Oh, cierto, ustedes son amigos de infancia, ¿no? —preguntó Tora.
Kenma asintió con la cabeza.
—Somos vecinos también. Es normal que vayamos a casa del otro, y solemos comer juntos.
Por un momento Kenma se sintió observado y miró a su alrededor mientras los demás seguían hablando. Luego de un rato se topó con los ojos de Lev, mirándole fijamente de un modo que le hizo fruncir el ceño y sentirse incómodo. Decidió ignorarlo y volvió a centrarse en su comida y en su celular.
A pesar de ello, no pudo quitarse la molesta sensación ni siquiera después de comenzado el entrenamiento.
A la hora de almuerzo Kenma había vuelto a ser el encargado de preparar el arroz y sólo por hacer aquello se había salvado de casi una hora de entrenamiento. Hacerlo apenas le había tomado cinco minutos y se la pasó el resto del tiempo jugando con la consola y robando bocados de lo que Kuroo preparaba.
En la práctica de la tarde se sintió un poco menos cansado que el día anterior y ya no temía que los brazos se le desprendieran. Ese día le tocó hacer menos colocaciones, pero en las recepciones había terminado cayendo un poco mal y tenía algunos moretones en un brazo y una rodilla. Al menos no dolían demasiado y la práctica terminó pronto para ellos, que debían ir a ocuparse de la cena.
Como preparar tantos omurice era más trabajoso Shibayama se unió también a ellos ya que Yaku debía vigilar que el resto cumpliera con el entrenamiento. A pesar de ello fue Kenma quien siguió ocupándose de preparar esta vez dos arroceras llenas. De nuevo lo hizo rápido y se desentendió de la cocina para ir a jugar con la consola al comedor, sentado en una mesa cercana a la ventanilla de la cocina porque tenía hambre y esperaba poder adjudicarse el primer plato.
Pasó cerca de media hora en la que logró avanzar un par de quest y conseguir una mejor arma para su personaje, y estaba a punto de conseguir una parte para la armadura cuando voces acercándose le distrajeron. O una voz en particular, bastante estruendosa.
—¡Heeeey, Kuroo!
Kenma frunció un poco el ceño al ver perfectamente desde donde estaba a algunos miembros de Fukurodani entrando a la cocina, liderados por su capitán.
—Oh, Kozume, ¿dónde está Kuroo? —cuestionó Bokuto, aparentemente hiperactivo como siempre.
Él ni siquiera alcanzó a contestar; Kuroo deslizó la ventanilla que daba a la cocina para abrirla y sacó medio cuerpo afuera, sonriente.
—Eh, Bo, llegaron temprano. Creo que será un problema —comentó Kuroo.
—¡Kuroo! ¿En serio estás cocinando tú? ¿Qué hay de comer? Tengo hambre —se lamentó Bokuto.
Kenma vio cómo Bokuto se acercaba a la ventanilla para intentar husmear el interior de la cocina. Los demás le siguieron hablando bastante animados, a excepción de Akaashi que se mantuvo un poco más apartado del resto y le saludó con un gesto de cabeza al pasar a su lado. Kenma devolvió el saludo con una inclinación de cabeza; Akaashi, al menos fuera de los juegos, le agradaba bastante.
—El menú de la cena era omurice, pero ahora que somos tantos…creo que necesitaremos ayuda para mantenerlo —comentó Kuroo.
—Oh, ¿es con carne? ¡Yo puedo ayudar! —se ofreció Bokuto.
Kenma arqueó una ceja, expresando tanta incredulidad como la que ahora había en el rostro de Kuroo mezclada con diversión.
—Vamos, Bo…
—Por favor desiste, Bokuto-san. No es nuestra escuela y si quemas la cocina, o la comida, será un desastre —pidió Akaashi.
—¡Confía un poco más en mí, Akaashi! —replicó Bokuto.
Los de Fukurodani rieron. Kuroo también lo hizo y Kenma notó que no encajaba en la situación, pero tampoco quería irse.
—Aunque es cierto que ayuda de verdad nos serviría mucho. Y Bokuto, por mientras ve a sentarte y espera a que la cena esté lista —ordenó Kuroo, con tono divertido.
—¡Pero en serio puedo ayudar! —volvió a replicar Bokuto.
—Bokuto-san, por favor haz caso —pidió Akaashi antes de mirar a Kuroo—. Kuroo-san, ¿le parece que vaya a buscar a Shirofuku-san y Suzumeda-san? Ellas mencionaron en el bus que querían ayudar para no causarles problemas por haber llegado antes.
—Oh, claro, ellas serían de mucha ayuda. Te lo encargo, Akaashi —respondió Kuroo.
Kenma dejó de prestarles atención cuando Akaashi salió. De reojo pudo ver que los demás de tercero se llevaban a un enfurruñado Bokuto a una de las mesas y también escuchó la voz de Shibayama llamando a Kuroo, por lo que volvió a concentrarse en su consola y en terminar la quest que había dejado a medias.
A los pocos minutos volvió Akaashi con las mánagers de Fukurodani y todo a su alrededor pareció agilizarse. Poco a poco los demás miembros de Fukurodani y Nekoma también comenzaron a llegar, pero él no se despegó de su consola.
Sin embargo después de un rato escuchó algunas exclamaciones sorprendidas desde la ventanilla y también su nombre ser pronunciado, por lo que alzó la vista un instante. Era Kuroo, llamándole y haciéndole gestos. Kenma pausó el juego y se guardó la consola en un bolsillo antes de levantarse para ir donde Kuroo, intentando ignorar el que hubiese una pequeña multitud ahí.
Cuando llegó junto a ellos entendió el porqué de la curiosidad. Había un omurice bastante grande ya emplatado y lo que llamaba la atención era el dibujo con kétchup que tenía encima; la cabeza de un gato y un noventa y dos. Kenma se sintió un poco avergonzado, pero el gesto le conmovió bastante a pesar de que intentó ocultarlo. Había más omurice listos, pero los demás no tenían dibujos y Kenma, sabiendo las pocas habilidades artísticas de Kuroo, comprendió que realmente se había esforzado.
Quizá era vergonzoso que los demás vieran aquello, pero de todos modos intentó dejarlo de lado por un momento y sonreír. Realmente lo intentó. Pero a mitad de ello un peso en su espalda y una mano pasando junto a su cabeza le distrajeron.
—¡Me pido el más grande! —exclamó Bokuto.
Fue tan rápido que Kenma ni siquiera fue capaz de decir nada. Nadie fue capaz de hacerlo y Bokuto, con los palillos que tenía en la mano, arrancó la tortilla que envolvía el arroz y se la llevó a la boca para comerla de una sola vez.
Kenma vio la montaña de arroz rojizo en el plato y por un segundo creyó escuchar un chasquido en su cabeza.
ーBokuto-san… ーmurmuró Akaashi con tono severo.
ー¿Qué ocurre, Akaashi? Y, ¡realmente está bueno, Kuroo! ーfelicitó Bokuto.
Kenma sentía su cabeza en blanco. Pudo ver en la expresión de Kuroo que no era el único y repentinamente algo que se había liberado con el chasquido anterior ahora explotó. Se movió bruscamente, sacudiéndose a Bokuto de encima con aquello, y tomó una de las otras bandejas sin prestar atención a la preocupación que ahora se reflejaba en el rostro de Kuroo.
—¿Uh? ¿También tienes hambre, Kozume? —preguntó Bokuto.
Kenma no se dignó a responder, simplemente le dedicó la peor mueca de enfado que pudo formar y se alejó de todos hasta la mesa más apartada.
—Bokuto-san, te has pasado —escuchó decir a Akaashi.
Pero estaba furioso, muchísimo. Tanto que sentía el rostro arder y sus dedos sujetaron los palillos de modo inseguro, tembloroso. También comenzaban a dolerle los labios de tanto apretarlos. Los soltó para poder comer el primer bocado y aunque sabía bien le costó tragarlo. El hambre se había esfumado.
Si se forzó a comer fue sólo para poder irse de allí pronto. Cuando él terminó algunos recién se estaban sentando. Dejó la bandeja en la ventanilla sin siquiera mirar a Kuroo, que aún estaba dentro de la cocina, y salió del comedor sin hacer caso a las miradas de disculpa de Akaashi o a las preocupadas de Yaku.
Cuando llegó a la habitación también supo que no quería hablar con nadie. Las ganas de huir de todo y no enfrentar aquel enfado volvieron a surgir desde el lugar en su interior donde las había arrinconado. Y ganaron.
Pasó por alto la jerarquía de edades y aprovechando que todos continuaban cenando fue al baño a darse una ducha rápida y luego de vestirse tendió su futón y se escondió bajo las mantas, tapado hasta la cabeza. Intentó jugar con la consola, pero no resultó bien y acabó frustrándose más. Una voz en su cabeza reiteraba que sólo era comida, que no debía hacer una tormenta en un vaso de agua, pero su lado menos racional, más egoísta y sentimental, le llevaba a querer gritar. A gritarle a Bokuto específicamente, o a estamparle un balón en la cara.
Un rato después, con la cabeza un poco más fría, se cuestionó por qué Kuroo no habría dicho nada. Tampoco le había seguido y una rápida mirada a su celular le dejó ver que no tenía ningún mensaje tampoco.
Minutos más tarde la puerta se abrió y él, un poco esperanzado, creyó que se trataría de Kuroo, pero prefirió no moverse ni destaparse.
ー¿Kozume-san? ¿Estás dormido?
No era Kuroo; por la voz pudo deducir que era Akaashi y él no respondió. Hubo silencio algunos minutos y después escuchó unos pasos seguidos de más. Hubo voces también, pero rápidamente se transformaron en murmullos, seguramente intentando ser considerados con él.
Kenma permaneció despierto bajo las mantas, jugando con su celular silenciado, hasta que luego de media hora quedó solo nuevamente. Tenía sueño, pero trató de esperar un poco más.
A pesar de ello sólo llegó un mensaje de buenas noches de Shōyō y el sopor terminó ganándole. Kenma ya no estaba furioso y cuando se quedó dormido lo hizo con el celular en la mano, un nudo en la garganta y una molesta sensación de vacío en el pecho.
RESPUESTAS (っ◕‿◕)っ
GalaxyRocket: ¡Hola! Muchas gracias por comentar. Me alegra que te haya gustado el capítulo y ojalá no hayas esperado demasiado, o la espera haya valido la pena. A mí también me encanta Kenma~ es mi personaje favorito. ¡Pues aquí está el capítulo! Ojalá te guste. ありがとう~ (L)
Mo Brown: ¡Hola, Mo! Ahaha, esa era la idea(?). Muchas gracias por tus bonitas palabras, y es por lo mismo, porque hay muy poco KuroKen y porque adoro la ship, que decidí escribir nuevamente y de ellos. Me alegra que te guste el fanfic (L). Lo son, son adorables, y no sé, intento esforzarme en escribirlo como imagino que podría darse realmente; siempre termino en cositas lindas~. ¡No importa! Lo estás haciendo ahora y eso me hace muy feliz; espero volver a leerte por aquí~. ¡Un gran abrazo para ti también! Saludos.
Srta. Mandarina: ¡Hola nuevamente, Señorita Mandarina! Ahaha, no es que no terminen así, sino que a Kenma aún no le ha pasado o no se ha dado cuenta; no sabemos sobre Kuroo ;) . Haha, temo que mi fanfic acabe provocando diabetes, pero ellos son lindos y si ayuda con la escasez, mejor. Sí, noté que estaba como cortado de la nada, siento que haya pasado eso u.u pero esta vez llegó completo (creo). Ah, en mi caso lo envidio por ambas cosas; por tener a Kuroo y por la consola y videojuegos. Aunque tengo más suerte que tú, creo; compraré ambos (espero) ya que yo quiero el Moon y mi hermano pequeño el Sun así que igual podré ver y jugar ambos, lo malo es tener sólo mi consola y que seguro habrá peleas cuando ambos queramos usarla. Ánimo y ojalá puedas conseguir el dinero~. Ah, nunca he jugado el Picross, pero recuerda que estaba jugando en su celular y el Picross es para 3DS, mientras el Shuffle también está para iOS y Android. Sí, sus padres son un sol, pero vamos, Kenma le echó ganas a los estudios; se lo merecía. Oh, felicidades~ para Kenma es algo sorprendente obtener sobre noventa, pero no porque le cueste sino por flojo, ya ves que estudiando un poco le fue bien. Ahahaha, es que no se podía venir un hard así, de la nada, ya me costó escribir esa escena y estoy batallando con la idea de un posible futuro lemon. Esperemos que resulte bien y que Asahi me bendiga e inspire(?). Las mejillas de Kenma terminarán rojas de modo permanente así como van. Oh, ¿sexto sentido, quizá? Espero que leer este capítulo te sirva para darte cuenta(?). Ay, qué bueno que te gustara. Ojalá no te hayas desesperado y espero leernos pronto, Señorita Mandarina. ¡Un abrazo! (Si lo haces, por favor hazme llegar de algún modo ese dibujo, jaja).
Veruzca Becerra: ¡Hola, Veruzca! Ahaha, gracias, creo~. Lo de la especialización es parte de mi deseo frustrado de adolescente de ser psicóloga/psiquiatra; espero que tú sí puedas conseguirlo. Mi modo de narrar a veces me hace temer el aburrirlos, qué bueno que en tu caso no sea así. Como bien dices, son gatos y más si está Kuroo ahí debe necesariamente ser intenso. Sí, había leído AU's donde al pobre lo tratan tan mal, con padres despreocupados o traumas que lo llevan a su ostracismo…pero yo quise cambiar eso, ya que veo aquello como parte de su personalidad y a sus padres preocupados por ello. Me gusta escribir un Kenma un poquito más feliz. Eh, si lo encuentras avisa y lo clonamos, que creo que más de algunas y algunos querremos un Kuroo para nosotros, jaja. ¡Gracias a ti por dejar un review! Saludos~.
A fucking candy girl: OyaOyaOya(?). ¡Hola de nuevo~! Me alegra que te guste y esa era la idea, que fuera lindo y lento. Hahaha, claro, ya por el hecho de ser KuroKen (si no lo ves como los hacen ver la mayoría de doujinshis R18) ya viene intrínseco lo meloso. Ow, no la abandonaré, lo prometo. Oh, oh, oh~ ¿adivina? Pues sí~ es de mis OTP's favoritas, y la segunda favorita de Nekoma; me encantan los ukes rudos y tsunderes (identificada, ¿dónde?) y todo el tema de la altura y de lo idiota que es Lev asdfghj. (L) Hasta son mi fondo y protector de celular actualmente. Qué bueno que te haya atrapado, ojalá te siga gustando~ y todos estamos algo locos, no te preocupes. Un saludo y un abrazo para ti también, y ni idea sobre el paro, pero con ello (si soy floja y no hago caso a los estudios) tengo más tiempo para escribir y eso no es del todo malo(?). Es feo, llevo tres paros largos en mis cuatro años en la Universidad, pero es necesario. ¡Espero leerte nuevamente!
Nodoka Teme-kun: Sí, puse nombre porque adiviné en seguida y sé que ya te respondí fangirleando por FB, pero de todos modos mereces tu respuesta aquí. (L) No se me muera, mija. Y ni te preocupes, obvié todas las faltas al leerlo porque estaba demasiado emocionada(?). La OTP de Nekoma es sagrada, deberíamos hacerle un altar junto al KageHina; no sé, yo no más digo. Aww, sí, estoy muy motivada y en parte también porque sé que ahí estarás esperando los pedacitos de borrador que te mande. Lo sé, Teme, lo sé, y tú también cuentas con la Dobe~ siempre, siempre. Ohhhh, te cobraré la palabra, espero esos vicios~ ¡gracias por la felicitación! Si hay suerte y se extiende, espero llegar a los 20. A ver si me gano algo más (?). Posdata, postdata o P.D. está bien~. No llores, con el "morí muerta" te más que identifiqué, jaja. Y con la firma final, imposible que quedaran dudas. Un abracito digital para ti también, aunque te lo daré el viernes (L).
Yari Cullen Black: ¡Hola nuevamente, Yari! Hahaha, aunque se vuelva común sigue alegrándome muchísimo. Celos, celos~ no sé. Pues habrá que ir viendo, ¿no? Yo aún no me decido por cómo sobrellevar algo así, voy a ir viendo según las situaciones. Oh, yo lo había pensado, pero no creí redactarlo tanto ni que avanzaran todo eso, fue cosa del momento. Me alegra que te haya gustado~ estaba muy nerviosa al escribirlo. Vamos, puede ser introvertido pero es un adolescente después de todo, y si está gustándole alguien, como persona, claro que extrañará esa cercanía. Ahaha, ¡sí, sí! ¡Lo admitió! Necesitaba realmente escribir algo así, que al fin Kenma exteriorizara un poco sus sentimientos y que los admitiera. Aw, me hace muy feliz leer algo así, es un gran cumplido ;/; (L) ojalá siga gustándote tanto. Gracias por comentar y espero volver a leerte por aquí. ¡Un abrazo!
L Tsuki Lawliet: ¡Hola, L! Pues sí, un poquitito. Kenma es un adolescente después de todo, tiene reacciones y necesidades como todo adolescente con hormonas recientemente alteradas. Y claro, con el gran plus de un Kuroo sexy incitándolo…menos podría resistir. Hahaha, quizá, quién sabe~ pero vamos, Kenma es un poco egoísta y Kuroo fue su único amigo por mucho tiempo. Bueno, pues espero que al leer el capítulo se haya aclarado tu presentimiento. Ojalá no hayas estado demasiado ansiosa y te guste este capítulo también. ¡Saludos! PD: Lo dudo mucho, ambas parejas están dentro de mi top 5 de OTP's de Haikyuu! pero esta historia la pensé para centrarme en el KuroKen, aunque puede que hayan indirectas hacia ellas (como he tratado de hacer con el LevYaku un poquito). No sé si me anime a agregarlas directamente, pero como he visto que gustan, puede que sí.
riKuroo: ¡Hola! Muchas gracias por comentar. Me alegra que te guste y espero que siga gustándote. Un abrazo.
YUDILI: Heeey, Yudili~. Pues me alegra que hayas encontrado mi fanfic y más si te gustó. Espero que siga gustándote y al contrario, gracias a ti por dejar un review. Un abrazo~.
