Declaración: Esta historia es mía. El mundo avatar son propiedad de sus respectivos creadores: Bryan Konietzko y Michael Dante Dimartino.
—Diálogos —
«Pensamientos»
Palabras sobresalientes.
Capitulo 11: Uno más.
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Su mano no cedía ante la presión que ejercía a la manilla de la puerta de entrada. Sentía como su enojo y confusión se apoderaban de todo ella, además de tener su cabeza hecha un lio.
Él, el mismo chico del gimnasio, aquel mismo que había adivinado —de cierta manera— su más oscuro y guardado secreto, el que era una maestra fuego. Él se encontraba ahí, con su arrogante sonrisa, plantado ante la entrada de su casa. Lo más seguro es que la hubiese seguido desde que se fue del gimnasio, sin embargo la pregunta era ¿por qué? ¿Qué es lo que quería con ella?, ¿sería un apostador, un cobrador acaso, un mafioso en busca de derrocarla con tal de hacer que otros ganasen más dinero? Esa duda instalada en su mente la deshizo casi al instante. No le gustaba encasillar ni mucho menos subestimar a las personas, bastantes errores le había costado el subestimar a los demás en el pasado, sobre todo en el ring. A decir verdad, el moreno chico no tenía aspecto de ser un cobrador ni menos un mafioso, más aun al tener de acompañantes a esas dos chicas con poco o nada de aspecto amenazador a su lado. Todo en ellos indicaba que sus cavilaciones no eran erróneas.
Posando incrédulamente su vista por sus inesperados invitados, un último pensamiento se zanjo firme en su cabeza: no debía tener la guardia baja. Con el tono de voz áspero y vista fijamente amenazadora, se dejo escuchar.
—¿Quiénes son y que quieren? —por más que ellos se vieran como simples chicos de su misma edad, nunca podría estar segura con las primeras impresiones de las personas.
La primera en hablar fue la chica castaña.
—Solo queremos hablar, es de suma importancia el que... —pero antes de brindar su argumento, Yun fue rápidamente cortada.
—¡Váyanse! No los conozco y no tengo nada que hablar con ustedes.
—Por favor, solo escúchanos —intervino esta vez la rubia junto al chico.
—Ya les dije, no tengo nada que hablar con ustedes —dijo secamente, intentando cerrar la puerta en sus caras, inmediatamente después de pronunciar dichas palabras; no obstante, con un paso adelante una estorbosa bota café se interpone en la puerta.
—Hablamos en serio — la voz de la chica castaña, anteriormente amable, se torno fría y amenazante de un repente.
Descolocada por el cambio pero sin dejarse amedrentar por los indeseados visitantes, y dejando entrever nada más que sus ojos color miel, Ruby no se queda atrás en torno a las amenazas. Dos podían jugar el mismo juego.
—Yo también —amenazo—. Largo antes de que decida hacerlos cenizas.
Dicho esto, con un nuevo impulso empuja la puerta para ser cerrada, pero más rápida que ella, la chica de ojos celestes planta fuertemente su mano evitando que el estrecho espacio que permitía ver a su interlocutora se cerrara por completo.
Soltando una pequeña y arrogante risa, Yun prosigue.
—Es gracioso que digas eso, ya que... me estoy armando de paciencia para no hacer lo mismo contigo —termina diciendo con un tono y rostro que lograban hacer más evidente el mensaje de sus palabras.
Viendo el asombro y pisca de miedo en sus orbes color miel, Yun se mantuvo inmutable en su posición, intentando no demostrar la ansiedad que le provocaba dicha conversación. Nunca le había gustado parecer altanera ni mucho menos amenazante ante las personas, pero ella era una peleadora, una muy buena por lo que le habían dicho; por lo que comprobando que solo un par de palabras amables no surtirían efecto, no le quedo más que hablar su mismo idioma. La amenaza y el ver quién es el más fuerte nunca fallaban.
—¿Quiénes son y que quieren conmigo?
Ahora las cosas eran diferentes. Su voz no sonaba potente, no sonaba amenazante y sus facciones no denotaban la furia de una madre animal defendiendo a sus crías. Su voz era apagada, pareciera que hasta se hubiese rendido ante ella, la preocupación y pisca de miedo en su timbre lo demostraban. Ya no había caso seguir con ese juego.
—De verdad, solo hablar —el tono de Yun bordeaba la suplica.
Sosteniendo su mirada y cateando si sus palabras eran sinceras, la chica azabache soltó un suspiro rendido. Ruby abre totalmente la puerta haciéndose a un lado, dando una silenciosa invitación a esos tres hacia el interior de su hogar.
Con pasos pausados y dudosos los tres chicos entran sin mayor apuro a la estancia. La casa era hecha enteramente de madera ─hecho bastante irónico para ser la morada de una maestra fuego─. Se trataba de una pequeña y humilde casa, pero no por eso menos acogedora. Contaba con una mesa principal de seis sillas, una cocina unida al living principal y unas ventanas que alumbraban el apagado lugar. Ya estando todos en la estancia principal de la casa, no pudieron evitar sentirse como la peor escoria del mundo al montar dicho numerito anterior, lleno de palabras amenazantes y furia contenida, ante dos inesperados observadores más.
Ante ellos se encontraba una mujer de cabello castaño largo, de aspecto enfermizo y algo delgada para su edad y contextura. Junto a la mujer se encontraba un chico, correspondiendo como podía el abrazo de su progenitora que, en tono protector con temor y preocupación en sus ojos, observaba a los recién llegados sin dejar de apretar sus manos en torno a la camiseta de su hijo.
La escena trajo para los recién llegados el sentimiento menos deseado por los tres: culpa. ¡Como odiaban a aquellos que abusaban de los más débiles con su poder y fuerza! Con ellos estaba la avatar, no un cobrador, asesino o mafioso que abusaba de personas inocentes como para que esa madre y su hijo se les quedaran mirando así. Esa mirada de temor... simplemente no podían soportarla. Sin embargo, y a pesar de no querer eso, no podía culpar a esa familia. Todo en el panorama acontecido indicaba, ante los ojos de cualquier espectador externo al grupo, que ellos eran unos abusivos, mafiosos y cobradores que solo venían a saldar cuentas.
Evitando aquellas miradas de temor, Yun hace una simple y corta reverencia, sin saber cómo remediar la situación actual. Alan por su parte, teniendo el mismo sentimiento compartido con sus amigas, simplemente imita a la primera sin saber que mas hacer. Sin embargo fue Bella la primera en reaccionar para intentar remediar dicha situación. Después de todo, alguien debía hacer algo para cambiar la situación y metida de pata de su amiga el avatar, viendo además como es que sus amigos no harían más al poseer una escasa habilidad para pedir disculpas.
—Buenos días —saluda esta amablemente.
—Buenas —corresponde la madre con un hilo de voz, sin atreverse a abandonar la postura protectora para con su hijo.
Con su voz comprobaba como es que la madre seguía desconfiada de ellos, tal vez intentando que con las presentaciones correspondientes el ambiente se volviera más ameno, dedujo la maestra aire.
—Mi nombre es Bella, él es Alan y ella Yun. Es un gusto conocerlos y lamentamos la irrupción tan brusca a su hogar —pronuncio con su más autentica sonrisa apenada, tono de disculpas proseguido por una respetuosa reverencia.
El pequeño miro a su madre dudoso mientras esta, aun algo desconfiada, solo pudo corresponder cordial el saludo de la misma manera.
—Soy Kiandra y él mi hijo Yukimaru. Y por supuesto mi hija Guren —dijo indicando a la aludida mientras esta, aun algo estoica, se acerca poco a poco a los recién llegados viendo como estos fijaban su mirada en ella.
—Aunque prefiero que me digan Ruby —dijo quedando en frente de los tres chicos, recuperando su postura desconfiada, ganando terreno en su propio hogar—. Y ahora que se sus nombres, díganme quienes son ustedes en verdad, el por qué me han seguido y como es que saben que soy una maestra.
—Tranquila, todo eso tiene una explicación —dijo Alan intentando sonar amable.
—Pues empiecen a explicar, soy toda oídos —soltó la maestra fuego de forma sarcástica cruzándose de brazos, haciendo aun más evidente su nula disposición a la amena conversación.
Los tres chicos alternaban sus miradas sin saber que decir o como proceder. La chica frente a ellos ─la nueva maestra─ a pesar de haber accedido a verlos y hablar con ellos, seguía estando desconfiada y para más decir a la defensiva, tanto que cualquier cosa que le dijesen, ella lo tomaría para la broma y no les creería.
Sin saber que mas decir o como explicarse mejor, Yun dijo lo primero que se le vino en mente.
—Hey... sé que esto te parece muy raro, difícil de entender y además de explicar para nosotros —dijo acercándose a la chica—. Sin embargo, y por más loco que suene todo esto... debes confiar en nosotros —pidió Yun con voz calmada. Viendo de desconcierto y punto de protesta que tenia la azabache, nuevamente se apresuro a hablar, cortando cualquier intención de reclamo—. Mira, solo somos tres chicos de más o menos tu misma edad que comparten lo mismo que tú tienes... o al menos dos de nosotros.
—¿A qué te refieres? —dijo Ruby entrecerrando su mirada.
—Pues veras... aquí nosotras dos también somos maestras... Bella es aire y yo agua... siendo a la vez la avatar —soltó Yun sin más, estando atenta a la reacción que tendría la chica.
Ruby no había reaccionado, más un solo pensamiento hizo eco en su cabeza.
«Imposible»
Desde pequeña, Guren había estudiado arduamente su control elemental para dominarlo. Llego a leer con suma avidez todos los pergaminos e historias que hablaban de lo heroicos e increíbles que eran aquellos maestros de antaño, llegando a creer que algún día ella podría llegar a convertirse en una de ellos, una conocida, renombrada y prometedora maestra del fuego control, deseo y sueño alentado por el hecho de creer que ella era una de las pocas maestras que quedaban en aquella época y por llegar a ser entrenada por una persona en especial, misma persona de sabiduría, vidas pasadas, maestra de las diferentes maestrías y la importancia de mantener el equilibrio entre estas, todo otorgado por una sola presencia: el avatar.
Ingenua y fantasiosa a la edad de diez, siempre quiso llegar a conocer a la persona encargada del equilibrio, como decían las leyendas antiguas, la persona encargada de controlar su elemento mejor que nadie, incluyendo las otras tres disciplinas desconocidas para ella. Sin embargo, los años pasaban y nada se sabía de la misteriosa persona que sería el avatar, por lo que la esperanza de llegar a conocerla —algún día, quizás— se fueron acabando poco a poco hasta llegar a ser un mero recuerdo de una leyenda lejana.
Hasta ahora.
¿Qué tan increíble era que el mismísimo avatar: tuviese su edad, la buscara, estuviese en su hogar y que desease hablar con ella? Era simplemente algo fuera de lo normal, más aun algo fuera de lo imaginable.
Habiéndose tomado tiempo suficiente para procesar la recién entregada información, mientras su familia veía con ojos sorprendidos a los recién llegados, sin molestarse en deshacer el denso silencio mantenido en la estancia; poco a poco Ruby vuelve a dirigir sus pensamientos al presente.
—¿Por qué me buscan?, ¿qué es lo que quieren conmigo? —dijo la azabache al fin, casi en un susurro inaudible, encarando al fin a los presentes con su rostro preocupado.
El equipo aludido solo volvió a mirarse entre sí, decidiendo con mudos gestos quien sería el que abordaría el tema como respuesta de las cavilaciones de la chica. Alan fue el primero en caminar en dirección a la chica, sosteniéndole la mirada preocupada y temerosa con la compasiva de él, queriendo parecer más empático con ello.
—Sé que esto es confuso además de complicado, créeme que paso lo mismo con ellas —dijo con una sonrisa—, sin embargo nuestro objetivo aquí es hablarte de algo sumamente importante, por lo cual necesito que creas y confíes en nosotros, al menos de momento... ¿crees poder hacerlo? —termino diciendo cual padre habla a su hija pequeña, mirando después a la madre presente que seguía sin salir de su ensimismamiento inicial. Ruby por su parte sin apartar la mirada del chico frente a ella, solo pudo asentir quedamente.
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Un sentimiento de Dejá vu no pudo evitar ser sentido por los tres chicos. La misma historia se repetía… y las mismas reacciones también.
Fotografías, mapas, ubicaciones, direcciones, datos y prácticamente la vida entera de una peleadora iniciada en los circuitos de apuestas ilegales desde los 10 años.
Ruby no daba crédito a todo lo que escuchaba y veía, mientras su madre no estaba mejor que su hija, llevando sus manos su boca intentando que su asombro pasara desapercibido.
—¿Es por eso que ustedes...?
—Así es —dijo Alan en respuesta a la inconclusa pregunta—. Principalmente nos enteramos cada uno por su cuenta, y al cabo de un tiempo decidimos formar un equipo para afrontar el problema juntos.
—¿Por que ustedes?, ¿Que tienen que ver en este asunto?
—Mucho a decir verdad.
—Soy proveniente de Florencia, en Italia y como maestra aire y descendiente de un avatar pasado, anteriormente a esto me dedique a ser una especie de súper héroe en mi ciudad, por lo que cuando Alan y Yun acudieron a advertirme, no lo pensé dos veces para poder ayudarlos y formar juntos una especie de equipo avatar. Sentía que era... mi forma de contribuir —termina diciendo Bella con sonrisa.
—Por mi parte, al ser el avatar es mi deber detener todo esto. Simplemente no puedo permitir que alguien se haga con los poderes que no le corresponden. Evitar que los maestros sean capturados y usados para experimentos, es nuestra prioridad ahora.
—Comprendo... —se detuvo desviando su mirada miel a la oscura del chico presente—. ¿Qué hay de ti?, ¿cuál es tu excusa?
—A decir verdad, yo no soy ningún maestro. Mi nombre es Alan Zhang, y soy sobrino del científico en cuestión —se detuvo un momento sopesando la reacción de la chica—. Solo intento remediar lo que por bastante tiempo me negué a ver.
Su ceño se frunció y su mirada se dilato, sin dar razón a las palabras escuchadas. Él era familiar del presunto científico, él era sobrino del enemigo... entonces, ¿Por qué...? Volvió a posar la mirada en el chico frente a ella. Su semblante serio, sus cejas levemente arqueadas y su mirada sincera hicieron que se relajase de una extraña manera. No sabía el cómo, ni el por qué de ello, pero algo dentro de sí le indico que podría confiar en él, en ellos. La evidencia en torno a su persona era alentadora y no por nada se encontraba al lado del avatar, siendo un amigo de su plena confianza.
Tras unos segundos, volvió a hablar sin quitar el tono de preocupación en sus palabras.
—Entiendo todo lo que han dicho. Los maestros creados, el científico Zhang y la propia ambición de expandirse de este —hablo con rapidez, impaciente—. Sin embargo, sigo preguntándome, ¿qué tiene que ver todo esto conmigo, exactamente?
—Escucha Ruby, tú también eres una maestra, por lo que es más que probable que pronto veas a los mismos maestros creados ir en tu búsqueda —dijo seria Yun —. Lo más seguro es que desaparezcas por un tiempo de la ciudad, incluso del mismo país de ser necesario.
La contención del aire se hizo audible en la familia, teniendo como prueba su total cara de asombro. La madre atreviéndose a hablar como no lo había hecho desde el comienzo del relato, intercede sin molestarse en controlar su tono de voz.
—¿Desaparecer?, ¿a qué te refieres?... ¡¿acaso ustedes...?! —la madre los vio alarmada temiendo lo peor.
—No piense mal de nosotros señora, no estamos aquí para secuestran ni intimidar a nadie —dijo Alan, calmado—. Solo le pedimos que desaparezca por un tiempo, dos o tres meses al menos, para asegurar su bienestar.
—¿Te refieres a todos?
—No, solo ella.
—O bien… —dijo la rubia interviniendo—, puede unirse a nosotros y ayudarnos con todo esto. Podemos cuidarnos las espaldas mutuamente mientras tanto.
Kiandra sin poder sostener mas su mirada, bajo la vista hacia sus manos entrelazadas, sopesando mentalmente toda aquella nueva información que suponía un cambio en la vida de Guren, de todos en la familia a decir verdad. No se imaginaba su vida fuera de ahí, pagando un pasaje a quien sabe dónde y el alojamiento correspondiente al lugar en el que estarían. Además, no es como si ellos tuviesen muchas personas externas, ya sea familia o amigos, con los cuales contar y acudir; si así hubiese sido hace bastante la hubiesen ayudado con sus problemas.
Sus ojos fueron a posar en aquella mirada gris, con relajadas y compasivas facciones. La chica, que se veía algo menor que sus dos acompañantes, tenía un interesante punto a destacar. Si bien, era cierto que si Guren se iba con aquellos chicos, bien podria contribuir a acabar con la manipulacion genetica de la cual podrían ser sometidos; después de todo lo que menos quería era ver a su hija como un conejillo de indias, siendo utilizada para los fines egoístas de un científico demente. No dudaba que entre los tres podrían protegerse mutuamente, además de tener al avatar de su lado. Sin embargo… como la extrañaría si es que Guren decidía irse con ellos. Aunque fuese por su absoluto bien, su egoísmo de no querer tenerla lejos se encontraba latente en su pecho.
Sus pensamientos la habían llevado tan lejos que al escuchar cómo es que su hija coloca una mano fuertemente en la mesa, haciendo un sordo golpe, ella no pudo evitar el sobresalto.
—No lo hare. Ni piensen que dejare sola a mi familia.
—Ruby, la información que tenemos de ti no es la única. Lo más probable es que Zhang también la tenga. Sera solo cuestión de tiempo para que den contigo como nosotros lo hicimos —dijo la avatar, develando lo innegable.
—¡No me interesa! Si vienen peleare y entonces...
—¿Entonces, qué? —Yun hablo determinante. La chica solo miro al avatar con furia contenida—. Ellos ya tienen el poder de la tierra en sus manos: lograron aislar el gen e implantarlo para formar un pequeño ejército. ¿Es que acaso quieres darles el poder del fuego y fortalecer ese ejército? —ante la indudable lógica del argumento de Yun, la chica se mantuvo callada por unos instantes.
—Guren, cariño… creo que la avatar tiene razón —dijo la madre, con el dolor en su voz, volteando el rostro cuando su hija, impresionada ante sus palabras, volteo directamente a su dirección—. No es que quiera que te vayas de mi lado y el de Yuki, eres mi hija despues de todo y no podria soportar el perderte… pero, y a pesar de no haber sido una madre para ti en todo este tiempo, asi mismo no podria soportar el que te capturaran para fines malignos. Puedo ver lo que es mejor para ti en estos momentos, y por ahora solo veo fiable la opción de que partas con el avatar y sus amigos —termino diciendo, con voz debil pero decidida.
—Ya lo dije: no me interesa. Yo no me muevo de aquí, ¡Tú y Yuki me necesitan!
—Ruby, tú podrías resultar de mucha ayuda si te nos unes. Con una maestra fuego tan buena como tú, podríamos detener a los maestros creados —dijo Bella con un tono de desesperación en su voz.
—Tienen al avatar, ¿para qué quieren a una maestra fuego común, si ya tienes su poder?
Ambos chicos reprimieron sus palabras al ver que la maestra agua se decidía a hablar.
—Esto no se trata de poder —dijo Yun con cólera contenida—, se trata de ayudarnos mutuamente. ¡Somos maestros! Es nuestro deber…
—¡No! —corto rápidamente Ruby— es tu deber. Tu aquí eres el avatar, y el permitir que esto pasara a sido culpa tuya desde un principio.
Sus palabras la dejaron helada al igual que al resto del ambiente reinante. Ruby posaba su mirada miel con furia en la figura de la maestra agua, mientras esta última, poco a poco fue perdiendo vigor en sus facciones. Si bien Ruby había hablado por impulso y movida por la cólera, no por eso sus palabras eran menos ciertas. Después de todo… si era en gran parte su culpa el que todo eso sucediera.
—Esto no ha sido culpa mía… ─dijo derrotada─ No pude hacer mucho cuando me entere.
—Si, como no —soltó con sarcasmo—. Se supone que el deber del avatar es mantener el equilibrio, y el evitar que personas como Zhang, obtengan más poder del que ya tienen. Dime, ¿Dónde estabas tú cuando todo esto comenzó, ah?
—Estaba formándome como avatar… entrenando para dominar los cuatro elementos. O que, ¿Piensas que es tan sencillo como solo ser una maestra fuego que se gana la vida en peleas ilegales? —dijo ella, arrastrando y diciendo cada una de las palabras con sumo reproche.
Ruby solo entrecerró sus ojos sin encontrar respuesta correcta a las palabras dichas por la avatar. Había sido cruel, sí, eso lo sabia; es por eso mismo que no pudo responder al contraataque de Yun. De cierta manera se mecería aquellas palabras.
—Lo siento... pero ya dije, mi familia es primero para mí —fueron sus últimas palabras sin cambiar el inmutable semblante y sus brazos cruzados—. Si eso es todo —continuo la maestra fuego—, por favor, les debo pedir que se retiren.
Con un suspiro generalizado, ayudando esto además de soltar su furia contenida con él, el equipo avatar sin más se dispone a marcharse.
Alan resignado dejo caer sus hombros. Ahí, ante él, estaba su última esperanza, la ultima maestra que debían buscar, la misma que les decía no en esos precisos momentos, decidida a no formar parte de su equipo. Le decía adiós al sueño que tenia de formar un autentico equipo avatar, con maestros de todas las índoles y demases. Ahora... ¿qué pasaría? Bella sentía su misma decepción mientras Kiandra y Yukimaru no se habían atrevido a decir palabra alguna durante la toma de decisiones de Guren; mas la sonrisa en sus labios los delataba, claramente estaban felices de que su hija y hermana no se fuera de su lado.
Abriendo la puerta y quedándose junto a ella, Bella se retira otorgando una leve sonrisa a su anfitriona, Alan caminaba con rostro serio, dirigiendo una mirada de refilón a la azabache, mientras que Yun, con sus ojos fijos en la figura de la chica, se detiene a escasos centímetros de la puerta.
—Por más altanera que seas, eres una excelente maestra, la misma que nos ayudaría muchísimo en nuestra misión si es que te nos unes.
—Ya tienes el poder del fuego. No me necesitas.
—Ya te lo dije: no se trata de poder, sino de otorgarnos ayuda mutuamente. No podemos hacer todo nosotros tres solos.
Mas las palabras de Yun no sortearon efecto, al ver que con la mirada baja, y haciendo un ademan con la mano para que se marchara por la amplia puerta, Ruby seguía en su postura inquebrantable. Dando un suspiro derrotado, Yun se marcha. No sin antes decir: —. Si cambias de parecer, nos hospedamos frente al muelle. Nos hace bastante falta a un maestro con tus capacidades… lo digo en serio.
Y sin más, Ruby cierra la puerta tras de sí, despejando al fin a sus indeseables visitantes.
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«Y… ¿Ahora qué?»
Una vez ya alojados en esa humilde posada, los tres chicos a pesar de estar en la misma habitación, estaban cada uno en su mundo separado, cada uno de ellos sumergido en sus propias divagaciones. ¿Que harían ahora? Esa era precisamente la pregunta que los tres chicos se hacían respectivamente.
Se habían esforzado tanto, sacrificado tanto, para recorrer en mundo en busca de los maestros de la lista. ¡Recorrieron regiones, países y hasta continentes enteros! Con tal de dar con aquellas personas que se suponía eran maestros, con tal de dar con todas aquellas personas a las que ellos debían proteger, a las que podrían pedir ayuda, ¿para qué?, solo para dar con dos maestros de una lista interminable de nombres y direcciones.
Fue a final de su viaje en donde habían logrado tener más éxito, obteniendo a los maestros que tanto había deseado encontrar.
Teo Halling, aquel niño encontrado en un pequeño pueblo minero olvidado de la mano de Dios, había sido el primer maestro autentico que se encontró de esa interminable lista. Su poder con el agua no estaba mal, lograba mantenerla estable y sin desconcentrarse, pero aun así le falta mucho entrenamiento para lograr ser un maestro verdadero, además de un recluta importante dentro de su equipo, por lo que a él simplemente no le habían ofrecido unírseles, sabían de antemano que él les diría que no, por lo que dejando solo la advertencia de tener cuidado, continuaron su camino.
"La pantera negra", Guren alias Ruby, era la última de los maestros buscados. Sus habilidades en la plataforma de combate no estaban nada mal, era flexible y ágil como un gato, como una pantera, y sus victorias ganadas no venían de la fuerza, sino de la astucia y agilidad; y por sus movimientos, fácilmente se podría deducir que estos se acoplarían de maravilla a su poder con el fuego.
Hubiese sido genial tenerla en el equipo.
Los ánimos en esa habitación estaban de lo peor. Algo de rabia mesclada con fracaso y derrota nunca eran una buena combinación de sentimientos, más aun cuando una dosis se multiplicaba por tres. Francamente los tres chicos estaban bastante deprimidos y cansados con todo eso. La llamada "pantera negra", Ruby ahora que conocían su identidad, de verdad que era su última opción, su última parada y esperanza de reclutar a alguien más y hacerlo su amigo… pero como las cosas fallaron con ella… ¿Qué hacer ahora?
─Eh, Alan ¿Qué hacemos ahora? ─pregunto Bella al estratega del grupo, al chico planificador y el de los tiempos limitados.
─Y yo que se ─contesto este sin ocultar su mal humor.
─¿Yun, que dices tú? ─pregunto ahora la chica que estaba tendida en el suelo mirando el techo.
─No lo sé, ya no puedo ni pensar ─contesto, ida en sus pensamientos y divagaciones.
—Que hacer, que hacer~ —canturreo Bella, intentando con eso distraerse un poco.
Después de eso, nadie más hablo, la moral estaba baja, por los suelos, y eso la maestra aire lo sabía. Sin embargo no hallaba mucho que hacer para subirles el ánimo a sus amigos, después de todo ni siquiera ella sabía como subirse el ánimo a sí misma.
De pronto, unos golpes se hacen escuchar en la puerta. Cada uno, centrado nada más que en sus divagaciones y su misión recientemente fallida, no prestaron atención a tal sonido, hasta que este se hiso más persistente, constante y fuerte en la entrada. Saliendo de su ensimismarían, Alan fue el primero en, prácticamente y de un brinco, levantarse del encuadre de la ventana e ir a abrir a tal insistente visita.
Aunque sus ojos no mostraron gran sorpresa ante la invitada.
—Hola...
—Que hay.
—… ¿Puedo pasar? —pregunto la azabache a lo que Alan solo se hizo a un lado para que entrara y sus amigas vieran quien era el inesperado visitante.
Ruby mostrando su acostumbrada expresión de desafío, solo hiso una leve inclinación de cabeza a ambas chicas, mientras que, incomoda, escondía ambas manos en los bolsillos de su poleron. Tras un leve silencio en el cual Alan volvía con sus amigas, Ruby soltó un suspiro, dispuesta a pedir las disculpas iníciales y explicar el motivo de esa visita.
—Yo… lamento lo terca que fui antes —dijo, ocultando sus ojos con su flequillo—, además de todo lo que dije. Francamente fui bastante infantil.
Antes, con sus brazos cruzados, otro par en la cadera y sus rostros serios; no habían dado la bienvenida adecuada a la recién llegada. Sin embargo, tras tales sinceras palabras, no hubo más que hacer que relajar las posturas y hablar como si de un amigos se tratara, después de todo, todos tenían el poder del control de su lado, ¿Por qué habría de hacer diferencia ahora?
—¡Si que fuiste infantil! —dijo Bella, no sin un tono de broma en su voz.
—Lo siento, es solo que no me gusta ser tratada como a una niña —dijo Ruby, sonriendo algo apenada.
—Entiendo, se lo que es eso —ella se ríe— , pero solo intentamos ayudarte.
—Lo se… —contesto la azabache ya algo mas seria.
—Somos un equipo —esta vez fue Yun la que hablo—. Ademas, soy el avatar y es mi responsabilidad mantener a todos los maestros a salvo... o bueno, a lo que queda de ellos.
Su sonrisa inmediatamente se desvaneció y su rostro se volvió serio y dudoso ante tales palabras. No pudo evitar preguntar, esa frase le había causado bastante curiosidad.
—"A lo que queda de ellos"… ¿Qué quieres decir con eso?
Dando un suspiro cansado, Yun solo contesta como si nada: —Pues, veras. En vista de que el ciclo se rompió hace ya bastantes años, hoy en día es bastante difícil encontrar maestros verdaderos. Es más, tú eras la última maestra que había en la lista además de la única de tipo fuego.
—¿A qué te refieres con que soy la ultima? —dijo Ruby con cierto tono ofendido.
—Ruby, todos los demás maestros a los que vimos no eran más que personas comunes, solo dos de las 20 y tantas personas que encontramos resultaron ser maestros verdaderos, siendo tú la única de fuego —explico esta vez Alan, sin evitar usar el tono de hastió que le causaba toda aquella explicación.
Dudosa busco entre los rostros, algún signo de afirmación a lo que su amigo y compañero de equipo decía. Bella solo tenía una sonrisa algo incomoda en su rosto, mientras que Yun asentía levemente en su dirección y con la vista perdida en quien sabe que pensamiento. No había duda en las palabras del muchacho, él no estaba mintiendo… no lo hacía, al menos no conscientemente.
—¿Me permitirían ver su lista de maestros, por favor?
Sin buscar aprobación, el castaño solo se alzo de hombros y con flojera fue en busca de los archivos de las personas ya encontradas y visitadas. No eran tantos archivos como en un principio fueron, solo una carpeta repleta llenaba su historial de "maestros", en solo una carpeta se resumía ese arduo viaje de meses que habían emprendido tiempo atrás ya.
Teniendo la lista y archivos de todas las personas visitadas por el equipo de tres, con cada nueva carpeta de vida que abría, Ruby se iba mostrando mas presurosa en lo que deseaba encontrar, además de cerrar cada vez más su entrecejo ante todo aquello.
«…Algo no está bien»
—Ruby, ¿está todo bien? ─pregunta Bella, sin atreverse a acercar demasiado a la maestra fuego, temerosa de su estado algo alterado.
Escuchando tales palabras de su amiga, Alan y Yun depositan su atencion en estas, dandose cuenta de todo aquello que no habian visto. Con interes se suman al intento de conversación por parte de las chicas.
Ruby, ignorando a su interlocutora y tras comprobar que ella era la ultima en la lista, muestra su semblante serio a los presentes.
─Esto está mal —dijo finalmente.
—¿Mal? ¿A qué te refieres con…? —con indignación, la pregunta de Alan no logro salir por completo.
—Díganme, ¿estos son todos?
—No entiendo a que….
—Si es que son todos los maestros que Zhang tenia, ¿lo son? —dijo en tono demandante e impaciente, la maestra fuego.
Sin entender del todo que estaba ocurriendo, ambas chicas del equipo solo se limitaron a mirarse una a la otra dudosamente, a la vez que esperaban la oportuna intromisión del único chico en el grupo.
—Pues sí, son todos los posibles maestros que tenía tío en sus archivos, ¿por qué la pregunta?
Ruby Soltó un bufido, relajándose ella, mas no su interlocutor.
—Con razón piensan que soy la única maestra fuego ─dijo con cierto tono de burla.
—Pensamos que eres la última maestra porque así es ─tercio Alan, aumentando de a poco su exasperación─. Tío recaudo información por mucho tiempo y todos los posibles maestros están en esa lista —recalco lo obvio, haciendo ademanes a la carpeta que la azabache tenía en manos.
—Pues lamento informarte que tu "tío" no averiguo bien. Yo no soy la ultima maestra, ni menos del elemento fuego para que sepas ─soltó, encarando al muchacho, ahora, frente a ella.
—Espera —intervino Yun, prestandole atencion solo a lo ultimo soltado en esa charla—, ¿es que acaso hay otro maestro fuego del cual no estamos informados?
—Eso es lo que les intento decir, pero don testarudez aquí presente, no cree en lo que digo ─dijo entrecerrando su cejo dirigido al castaño.
—Tsk. Bien bien, digamos que te creo y que tu no eres la ultima maestra —dice Alan— dime entonces, ¿Quién es esa persona, cómo lo conoces y estas tan segura de que es un maestro?
─Muy simple, no maestro ─dice Ruby, en evidente tono de sarcasmo y burla─. Él y yo somos amigos a larga distancia.
Siguiéndole el juego, pero sin creer en sus palabras, Alan pregunta en su más evidente tono de desinterés:
─¿Y cómo es que lo conoces?
─¿Conocen el torneo Kung fu máster? ─pregunta Ruby, dirigiendose esta vez a las calladas chicas. Yun y Bella, concentradas en la charla-discusion llevada a cabo minutos atrás, solo niegan con la cabeza. Una sonrisa arrogante se formo en los labios de la azabache─. Pues, tendre que contarles una interesante historia entonces.
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Hola… ¿Se acuerdan de mi? xD
No tengo palabras, me retrase bastaaaante con esta nueva entrega :S el final de semestre y los trabajos constantes en la universidad me tenían verdaderamente absorbida. Y lo peor de todo es que tenia tipiado el capitulo hace arto tiempo, y no lo subía porque cada vez que lo leía e intentaba corregir las partes malas, solo conseguía escribir mas ideas malas xD
Eeen fin, espero que este nuevo capi les haya gustado, tanto o más como a mí me gusto escribirlo =)
Creo que los review del capítulo anterior los conteste vía inbox, así que MtezP-Steph (¡Amiga, Cuanto tiempo! :D)y Etsuu-chan (¡Bienvenida! :D) les doy las gracias nuevamente por comentar, y por seguir esta historia, de verdad lo aprecio :')
Tambien aprecio a aquellos lectores que pasan a leer, gracias por darle una oportunidad a esta loca historia ;D
Bueno ya saben! Los comentarios, criticas, apreciaciones, dudas siempre serán bien recibidos =)
Nos estamos leyendo, ¡bye a todos!
