Hola, les traigo un nuevo capítulo, espero que les guste.

Disclaimer: La historia no me pertenece, es de Yare quien me dio su permiso para adaptarla y los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.


11. Noche de confesiones.

Se subió un poco más la bufanda para que le cubriese la boca y siguió caminando por las navideñas calles del centro de la ciudad, mucho menos transitadas que de costumbre. Hacía frío y posiblemente se hubiese quedado en casa calentita si Bella no le hubiese pedido que se reuniese con ella en aquella cafetería. Pero prefería mil veces la compañía de su mejor amiga que el calor de una estufa. Además, sería una buena oportunidad para contarle su pequeño secreto.

Si aún no le había dicho nada después de tanto tiempo sintiendo aquello, no era porque no confiase en la castaña. Es más, si debía confiar en alguien, la escogida sería Bella sin lugar a dudas. Pero aquello era algo delicado, y si aún no le había dicho nada tenía más que ver con ella misma que con la joven Swan.

Desde siempre Renesmee había dado una imagen de chica inaccesible. Era tan guapa y destacaba en tantas cosas que la gente solía rehuir de ella haciéndose una idea equivocada de la morena. Muchas personas le habían confesado mucho tiempo después de conocerla, que habían llegado a describirla como frívola y caprichosa.

Recordaba su infancia con un amargo sentimiento de soledad. Desde pequeña siempre le había costado mucho hacer amistades y por esa imagen que ya tenía desde su más tierna infancia, los niños procuraban no juntarse demasiado con ella. Quizás por eso le sorprendió tanto el día en el que una chica de pelo castaño y dos coletas se había acercado a ella y le había propuesto jugar. Al principio se negó-más por la costumbre que porque lo pensase realmente- pero accedió ante la insistencia de esa niña de dulce sonrisa.

A partir de ese día nada volvió a ser como antes. Bella y ella apenas se separaban y los demás niños, al ver que alguien como la pequeña Swan se había hecho amiga de ella, dejaron sus prejuicios al lado y comenzaron a juntarse con Renesmee. Su vida cambió radicalmente, y para ello sólo había hecho falta la sonrisa de una niña de pelo castaño.

Le debía tanto a Bella…Gracias a ella se había abierto mucho más a la gente y podía presumir de tener buenos amigos. Porque en el fondo Renesmee sabía que ella misma había contribuido a ser considerada como alguien inaccesible. Quizás de forma indirecta, pero así había sido.

A la joven Dwyer nunca se le había dado bien hablar de sus sentimientos. Le era muy difícil hacerlo y probablemente por eso admiraba tanto a Isabella. Ella era tan extrovertida y hablaba de cómo se sentía con tanta naturalidad que resultaba increíble. No necesitabas más que mirarla a la cara para saber si estaba triste, contenta, ilusionada… Era tan expresiva que no podía evitar sentir cierta envidia mezclada con la admiración. Ojalá ella fuera como Bella. Así, probablemente, no hubiese tardado tanto tiempo en decidirse a contarle que le gustaba Jacob Black. Pero lo haría. Esta tarde al fin se lo diría.

Empujó la pesada puerta de madera provocando el tintineo de una pequeña campanilla que había en la entrada y que anunciaba la llegada de un nuevo cliente a la concurrida cafetería. Saludando a una señora que había tras la barra y se acercó a una de las pocas mesas que quedaban libres y que se encontraba en un rincón del establecimiento. Se quitó la bufanda y el abrigo y tras dejarlos sobre el respaldo de la silla, se sentó regocijándose por el calor que reinaba en el local.

La campanilla de la entrada sonó varias veces antes de que Bella cruzase la puerta de la cafetería. Con las mejillas sonrosadas y una mirada de disculpa, saludó a la señora que había tras la barra y se dirigió a Renesmee tras unos segundos buscándola con la mirada.

-Siento el retraso-Se disculpó, haciéndole una leve reverencia-. Perdona, de verdad.

Nessie soltó una risita y le hizo una indicación con la mano para que Isabella se sentase frente a ella. La joven Swan se lo agradeció con una sonrisa y, tras dejar el abrigo también sobre el respaldo de la silla, se sentó y suspiró aliviada.

La amable señora propietaria del establecimiento y a la que ambas habían saludado al entrar, se acercó a ellas minutos después para tomarles su pedido. Tal y como la mujer creía, Bella se pidió una taza de chocolate caliente mientras que la joven Dwyer optó por un capuchino.

Una vez que su pedido estaba sobre la pequeña mesa redondeada, Nessie comenzó a mover su capuchino con la cuchara mientras observaba a Bella con discreción. Estaba nerviosa y una muestra de ello era que no dejaba de cambiar de postura sobre la silla.

-¿Y qué es lo que querías contarme?-Preguntó Renesmee, tras un par de minutos en silencio-. Por teléfono parecía importante.

La joven Swan, que tenía la taza de chocolate entre las manos, pegó un pequeño sorbito y asintió lentamente, dejando la taza sobre la mesa. Sus mejillas se habían teñido de rojo y a Nessie comenzó a carcomerle la curiosidad.

-¿Bells?

-La verdad es que no sé cómo decirte esto, me da mucha vergüenza-Confesó, jugando con las manos-Hay… alguien. Hay un chico que… creo que me gusta.

Los labios de la joven Dwyer se curvaron en una sonrisa maternal que mostraba a su vez cierto alivio. Después de lo ocurrido hacia dos veranos, una confesión como esa por parte de Isabella la llenaba de tranquilidad. Sabía lo mal que lo había pasado la castaña después de lo ocurrido con Witherdale y se alegraba, fuese quien fuese el chico, de que hubiese despertado nuevamente la llama del amor en el corazón de Bella.

-Eso es maravilloso-Aseguró Nessie, alargando el brazo para acariciar la mano que la castaña tenía sobre la mesa-Me alegro mucho por ti.

-Gracias.

-¿Y quién es?-Inquirió, con un deje de emoción en la voz que no pudo disimular-¿Le conozco?

Isabella volvió a sentir a la par que el color rojizo de sus mejillas se hacía mucho más intenso. La morena la observaba expectante. ¿De quién se trataría?

-Es Jake-Confesó, mirándola fugazmente antes de centrar su atención en su taza de chocolate- Me gusta Jacob, Ness.

Los ojos de la morena se abrieron desmesuradamente a causa de la sorpresa. Sintió como la garganta se le quedaba seca y como le daba un vuelco el corazón. ¿Jake? ¿A Bella le gustaba Jacob? No, eso no podía ser posible. Tenía que ser un error.

Lentamente fue retirando su mano de la de Bella antes de llevarse el capuchino a los labios para dar varios sorbos que dejarían la taza medio vacía.

La joven Swan, que había levantado la cabeza al sentir como Renesmee retiraba su mano, la observó sintiéndose repentinamente insegura. No sabía que esperaba de su amiga exactamente. Pero en ningún momento se imaginó que se quedaría tan callada. Fue entonces cuando lo comprendió. ¿Cómo podía ser tan tonta? Volvía a caer una y otra vez en el mismo error. ¿Es que no había aprendido después de lo ocurrido con Witherdale? Seguramente en eso estaría pensando Nessie. Había apuntado nuevamente demasiado alto. Los chicos guapos como ellos sólo le romperían el corazón.

-Estás preocupada ¿Cierto?-Supuso Isabella, tapándose la cara con las manos-. Sabes que alguien como Jake jamás se fijaría en mí. Ya me lo dijo Victoria-Recordó, siéndose estúpida-A chicos como Jacob o James jamás lograré interesarles. He sido una tonta.

-No, no, no-Se apresuró a aclarar la morena, asombrada de que aun tuviese voz- No estaba pensando en eso. Me ha sorprendido, es todo.

En realidad ni si quiera había prestado verdadera atención a las inquietudes de Bella. En cuanto la chica le había confesado que era Jacob quien le gustaba, sintió como el mundo se le caía encima. Se había quedado estática, sin saber qué hacer, sin saber que decir. No podía ser verdad lo que estaba pasando. A Bella no le podía gustar Jacob. Pero así era. A su mejor amiga, a la chica que tanto la había ayudado cuando más sola se sentía, a una de las personas que más quería y que tan mal lo había pasado, le gustaba el mismo chico que a ella.

-Lo sé, a mí también me ha sorprendido-Sonrió Isabella, de nuevo sonrojada-. Ya sabes que después de lo de James juré que no volvería a fijarme en nadie. Pero Jake es distinto. Me encanta estar con él-Admitió, emocionada al recordar al chico-. Me trata tan bien y se preocupa tanto por todos…

La joven Swan siguió hablando sobre Jacob y a cada palabra parecía emocionarse más y más. Sin embargo Renesmee había vuelto a dejar de escucharla. No lo hacía adrede. Simplemente y sin querer, se sumergía en sus pensamientos llenos de contradicciones. ¿Y ahora que debía hacer? ¿Debía confesarle a Bella que a ella tan bien le gustaba Jacob? ¿Debía decirle que se habían convertido en rivales por el amor del joven Black?

Nessie negó con la cabeza de forma imperceptible sabiendo que esa ni si quiera era una opción. Isabella era demasiado importante para ella como para perder la amistad de la castaña a causa de un chico que probablemente ni si quiera correspondía a sus sentimientos.

Además, le debía tanto a Bella… Y después de todo lo que había pasado con James, ahora que de nuevo parecía estar ilusionada con un nuevo amor, Renesmee no iba a ser la que echase sus ilusiones por tierra.

-… me gusta mucho pero sé que sólo me ve como a una amiga-Suspiró, moviendo el chocolate ya frío con la cucharita-Pero quería que lo supieras.

-Gracias.

Sus ojos avellana se encontraron con los verdes de ella, en los que percibió un extraño brillo en la mirada que se veía opacado por el pesar. Fue en ese instante cuando supo lo que debía hacer. Quería a Bella, era su mejor amiga y haría lo que fuera necesario por su felicidad aunque fuera a costa de la suya propia. Si debía guardarse sus sentimientos para ella sola así sería. Mientras que nadie se enterase nada tenía por qué salir mal.

-¿De verdad te gusta?

Isabella asintió nuevamente y la joven Dwyer sonrió con pesar. Si esos eran los sentimientos de su mejor amiga lo demás no importaba.

-Entonces te ayudaré. Te ayudaré a conquistarle.

Pero todo se complicó el día en el que Jacob le confesó sus sentimientos. Se sorprendió tanto de saber que era correspondida que no supo cómo debía actuar. Lo único que se le ocurrió fue ser grosera con él con la esperanza de que la odiase y dejase de gustarle. Sin embargo el joven Black demostró que la conocía mejor de lo que se esperaba. Y no le quedó más remedio que confesar que le gustaba y que si no aceptaba salir con él era por Bella, tal y como el propio Jacob sospechaba. Al parecer la única que no se había dado cuenta de los sentimientos de la joven Swan era la propia morena.

Con lo fácil que hubiese sido todo si Jacob no hubiese correspondido sus sentimientos. ¿Por qué? ¿Por qué pasaría por ese camino para volver a casa? ¿Por qué no había tomado el de costumbre? ¿El destino? La verdad es que ella no creía mucho en esas cosas, pero debía ser algo así.

Ahora, meses después de lo ocurrido en la cafetería, se encontraba frente al semblante ya no tan alegre de la que había sido su mejor amiga hasta hacia tres semanas. Y era ahora cuando se daba cuenta que en realidad todo esto no había empezado el día en el que le rogó a Jacob que saliese con Bella, sino en el momento en el que decidió que era mejor no ser sincera con la castaña. Todo había empezado esa fría tarde de invierno y ahora terminaría. Por fin terminaría.

-La verdad es que no sé en qué momento empezó a gustarme Jake-Admitió Nessie, mirando a la chica directamente a los ojos-. Supongo que fue algo progresivo, pero el día que me contestes que te gustaba, ya hacía meses que yo sabía que a mí también. Supongo que te preguntarás por que no te lo dije- Razonó, cuando la castaña hizo el ademán de hablar-Ya me conoces, me cuesta mucho expresar lo que siento.

-¡Pero soy tu mejor amiga!-Protestó Isabella, dolida-. ¡Debías de haber confiado en mí!

Renesmee sonrió con cierto pesar mientras de nuevo una pequeña esperanza la animaba a continuar. Había dicho "soy" no "era".

-Sabes que si en alguien confío es en ti, Bells-Le aclaró-. Si no te lo dije no era por falta de confianza sino por mí, porque no me sentía preparada para admitir algo así. Pero el día que me llamaste para quedar en la cafetería de la señora Cope, pensaba hacerlo. Hasta que tú me dijiste que te gustaba-Suspiró-. No sé cómo no me di cuenta de lo que sentías. Te ponías tan contenta cuando hablabas de él que no fui capaz de decirte nada. Después de lo ocurrido con Witherdale no quería ser yo quien te borrase esa sonrisa sincera que tanto tiempo habías tardado en volver a mostrar.

Isabella apartó la mira sin saber bien que decir. Que ingenua había sido. Durante todo ese tiempo creyó que había conseguido engañar a Nessie con esas sonrisas fingidas y esa actitud desinteresada y alegre que se había visto obligada a interpretar frete a su familia y amigos. No quería que se preocupasen y era evidente que la joven Dwyer no había dejado de hacerlo desde esa noche en la playa de San Diego. A ella no había logrado engañarla.

-Sabía lo mal que lo habías pasado por su culpa y era una buena oportunidad de que volvieses a ser feliz-Prosiguió, mientras sus labios se curvaban en una sonrisa que denotaba alegría y tristeza a su vez-Prometiste no volver a exponer tu corazón y me alegré cuando supe que pensabas fiárselo a Jacob. Estabas tan feliz que me resultó muy sencillo decidir lo que debía hacer. Era más fácil ayudarte a conquistarlo que correr el riesgo de romper una amistad tan valiosa para mí como es la nuestra.

-Pero no contabas con que Jacob sintiese lo mismo por ti, ¿verdad?

La joven Dwyer asintió lentamente sintiéndose nuevamente responsable de lo ocurrido y de los sentimientos del chico por ella.

-No sabría decirte exactamente como me sentí cuando me dijo que le gustaba. Estaba contenta, triste, sorprendida, ilusionada, horrorizada… -Recordó, tocándose el pecho con una mano-. No me lo esperaba, y no supe cómo actuar. Perdí el control sobre mí misma y en un intento desesperado comencé a decirle cosas horribles con la única intención de que me odiase. Hubiese sido todo tan fácil si él no hubiese correspondido a mis sentimientos…

-¿Por qué estás tan segura?

-Porque al menos yo no me habría sentido culpable-Confesó, avergonzada- Que él me quisiese, para mí era como traicionarte. Después de todo lo que has hecho por mí te estaba traicionando y no quería hacerlo. –Suspiró-Pero ya conoces a Jacob. No necesitó más que un par de minutos para echar abajo mis defensas y no tardó en adivinar lo que realmente pasaba por mi cabeza. Me gustaba. Y a ti también.

-¿A mí?-Cuestionó sorprendida. Siempre había pensado que era Renesmee quien se lo había dicho-. ¿Cómo lo supo?

-Supongo que es mucho más intuitivo que yo-Sonrió la morena, encogiéndose de hombros-. Pero lo sabía, y por mi comportamiento no tardó en confirmar sus sospechas. Al final, no me quedó más remedio que admitir que estaba en lo cierto y que por eso no pensaba salir con él. Lo entendió.

El rostro de Nessie permaneció oculto durante unos instantes cuando bajó la mirada y su largo cabello cubrió la mayor parte de su cara. No estaba orgullosa de cómo se había comportado, pero especialmente de cómo había actuado después de eso.

-Durante varios meses hicimos como si nada hubiese pasado. Nos comportábamos con normalidad frente a ti y procurábamos no encontrarnos cuando estábamos solos. Lo único que delataba lo ocurrido era el mensaje que viste la noche que fuiste a mi casa-Reconoció, indicando con la cabeza que el móvil se encontraba en el bolsillo-Todas las noches el mismo mensaje. Y no voy a negarte que en el fondo lo esperaba con ilusión, aunque después me asaltaba la culpabilidad.

Y entonces llegó Edward. Ahora que lo pienso creo que en el fondo tanto Jacob como yo nos sentimos ilusionados. Estabas tan centrada en Edward que Jake pasó a un segundo plano aunque no te dieses cuenta-Declaró, sintiendo nuevamente una punzada de culpabilidad en el corazón-Y nos relajamos, sólo un poco, pero lo hicimos. Comenzamos a quedar fingiendo ser simples amigos que iban al cine aunque en el fondo sabíamos que no lo éramos. Pero ahí estabas tú. Tú nos recordabas que aunque no lo fuéramos era lo que debíamos aparentar.

Fue a Isabella a quien esa vez la asaltó la culpabilidad. Sin saberlo, también había causado mucho pesar a sus amigos. Pero en la mirada de la joven Dwyer no había reproche sino arrepentimiento.

-Sin embargo, después de lo ocurrido en el callejón, tu atención volvió a centrarse en Jacob. Tras verle defenderte de esa forma era lógico que quisieses ser sincera con él y yo no podía animarte a hacerlo sabiendo que Jacob te rechazaría- La exaltación dominó a Renesmee, cuyo pecho comenzó a subir y bajar con mayor agitación- No quería que volvieses a pasar lo mismo que con Witherdale, debía de hacer algo pero mi opinión no era imparcial y no quería confundirte más. Así que le pedí a Jake que saliese contigo.-Murmuró, sintiéndose más avergonzada por su conducta en cada palabra- Me sorprendió que al final accediese, porque desde el principio se había negado. Jacob ha querido ser sincero contigo desde el principio, créeme. Le importas mucho.

-No tanto como tú.

Las miradas de las dos chicas volvieron a encontrarse mientras la noria seguía su recorrido. No debían de haber pasado más de veinte minutos pero tanto para Bella como para Nessie les pareció una eternidad.

-No tardé en darme cuenta de mi error. Un error al que había arrastrado a Jake sin ser él totalmente culpable-Prosiguió, ignorando el resentido comentario de Isabella- Me comporté como una egoísta y jugué con vuestros sentimientos sin derecho alguno. Ahora había algo a lo que temía más que la posibilidad de que tú sufrieses. Temía que dejases de ser mi amiga. Estaba desesperada y después de hablar con Jacob a la mañana siguiente de que te le declarases en las pistas, no sabía qué hacer. Y Riley volvió-musitó, mirando por el cristal con la esperanza de ver al nombrado-. Y con él se complicaron las cosas. Especialmente porque parecía dispuesto a convencerme de que saliera con él.

-Por lo que Jacob se puso celoso-Dedujo Bella, asombrada de cómo encajaban las piezas.

-No sólo eso, sino que tú no parecías tan feliz estando con Jake como yo había supuesto- Explicó, haciendo recordar a ambas su conversación en los jardines del instituto un día antes de que se descubriese todo-. Llevaba semanas intentando confesarte todo, pero mi temor a perderte fue mayor. Hasta ese día. Esa misma tarde decidí que iba a contártelo todo, pero antes debía hablar con Jacob.

-¿El día en el que pasó todo?-Preguntó.

La morena asintió lentamente.

-Aprovechando que tú tenías reunión con las animadoras, quedé con Jacob en encontrarnos en la biblioteca. –Siguió, sabiendo que el momento más crucial estaba a punto de llegar-. Quería decirle lo que pensaba hacer, saber su opinión. Pero cuando le conté que Riley lo sabía se puso furioso y pensé que no era el momento para decirle nada.

Isabella no hizo ningún comentario al respecto cuando Nessie le admitió que el joven Biers lo sabía todo. En realidad no le sorprendía, al igual que tampoco le sorprendía que el chico no se hubiese decantado por contárselo todo a ella en seguida. Si algo tenían en común Jacob y Riley era que ambos consideraban a la castaña una gran amiga por la que estarían dispuestos a hacer lo que fuera. Pero mientras Renesmee estuviese allí, la joven Swan quedaba en segundo plano. A ambos les gustaba la morena y su lealtad estaba con ella.

-… y fue entonces cuando nos encontró Edward-Prosiguió Nessie, sin saber que Bella había dejado de escucharla momentáneamente.

-¿Qué?

Los ojos de la joven Swan se abrieron desmesuradamente reflejando la sorpresa que sentía. ¿Edward lo sabía? ¿También él había participado en este engaño?

Por la expresión de su rostro, Renesmee no tardó en adivinar que esa era la primera noticia que Bella recibía al respecto. No quería meter al italiano en esto, pero si quería ser completamente sincera con Bella no le quedaba más remedio.

-Sí, fue Edward quien le partió el labio a Jacob-Confirmó, pese a que la joven Swan no había caído en ese detalle-. Se puso furioso, no sin razón, y comenzó a decirnos de todo. Estaba dispuesto a ir y contártelo, pero conseguí convencerle para que nos diese un poco más de tiempo. Y si no lo hacíamos en un par de horas lo haría él. El resto ya lo sabes.

El afecto y gratitud que sintió por Edward en esos momentos era difícil de explicar. No, el joven Cullen no la había traicionado, al contrario, era el único que había sido totalmente sincero con ella. Y se lo agradecía. En esos momentos, cuando veía como su mundo se desmoronaba, agradecía más que nada el saber que había alguien con quien realmente podía contar.

-No me lo había dicho-Musitó.

-Supongo que no quería complicar más las cosas de lo que ya estaban-Opinó Renesmee, sintiendo un poco de envidia al entender que ahora con quien contaba Bella era con Edward y no con ella- Veo que las cosas han mejorado entre vosotros. Me alegro.

-Yo también, aunque hayan sido en estas circunstancias-Corroboró, reincorporándose al ver que el recorrido de la noria llegaba a su fin- Nessie, ¿Te puedo hacer una pregunta?

La joven Dwyer asintió, pero Isabella se tomó unos minutos antes de formularla. Quería encontrar las palabras adecuadas.

-Durante el tiempo que estuve saliendo con Jacob, ¿Os besasteis alguna vez a parte del día en el que os pilló Edward?

-No-Contestó con rotundidad, mirándola directamente a los ojos- Nunca. En realidad, a parte de esa vez en la biblioteca, sólo nos hemos besado una vez más.

-¿Cuándo?

-El día en el que me confesó sus sentimientos-Contestó, reincorporándose también- Aunque lo que ha pasado no es una muestra de ello, te aseguro que soy incapaz de besarme con el chico que le gusta a mi amiga.

La joven Swan cabeceó ligeramente sin dejar de observar por el cristal que rodeaba la cabina a cierto castaño que parecía haberse reincorporado al ver como la atracción llegaba a su fin. Sus miradas se encontraron e Isabella sintió un repentino impulso de correr hasta él y abrazarle.

-Lo siento.

La voz quebrada de Renesmee la devolvió a la realidad. Lentamente, como si la acción le costase un gran esfuerzo, se giró y observó a la morena, quien la miraba suplicante.

-Lo siento muchísimo-Repitió, con los ojos cristalinos- Sé que pedirte disculpas ahora no es suficiente, que lo hecho, hecho está. Pero quiero que sepas que lo siento y que la única culpable aquí soy yo-le aseguró, con una mano sobre su pecho-. Si Jacob ha hecho todo esto es porque yo le insistí. Él nunca estuvo de acuerdo.

-Eso no es excusa-La interrumpió Bella, mirándola con firmeza- Ya es mayorcito para saber lo que debe y no debe hacer. Si no hubiese querido no lo hubiese hecho, ¿no te parece?

Renesmee no replicó. Tan sólo le sostuvo unos segundos más la mirada hasta que finalmente la apartó, avergonzada.

-Eso sólo demuestra que te quiere mucho-Observó la castaña, sin ninguna doble intención en sus palabras-Estoy enfadada contigo y con él por igual. No me importa quien haya empezado todo esto. De todas formas gracias por habérmelo contado.

-No, gracias a ti por escucharme.

Las puertas se abrieron nada más estar en suelo firme, pero eso no impidió que siguiesen manteniendo el contacto visual durante un par de segundos más. Después de tantos años, podían hacerse una idea de lo que estaba pensando la otra y confirmar con cierta tristeza, que la asaltaban las mismas dudas que a la que había sido hasta hacia poco su mejor amiga.

Isabella sentía como su corazón latía con intensidad debido al fuerte debate que estaba teniendo lugar en su interior. Numerosos sentimientos cada uno más contradictorio se acumulaban en su pecho y ella no sabía por cual declinarse. Demasiada información en muy poco tiempo. Estaba confundida, especialmente porque lo ocurrido con Jacob y Renesmee no había pasado como ella se lo imaginaba. La joven Dwyer le había dicho la verdad, lo sabía, y quizás por eso se sentía tan culpable.

Finalmente, al no saber ya que decir, salió de la cabina acristalada y se reunió con Edward, quien la observaba de forma inquisitiva. Riley, que se encontraba al lado del castaño, se apresuró a acercarse a la morena, que le agradeció su interés con una leve sonrisa.

-Vamos, te acompañaré a tu casa-Murmuró el joven Biers, cogiéndola del brazo para guiarla-. Nos vemos mañana.

Pero Nessie no se movió. Dudosa, pero con la necesidad de ser completamente sincera con Bella, llamó a la castaña, quien la miró con el mismo anhelo que había en los ojos avellana de ella.

-Nunca quisimos hacerte daño-Le aseguró, en un murmullo apenas audible-. Y aunque entiendo que no quieras que sigamos siendo amigas, espero que sepas que siempre vas a poder contar conmigo cuando me necesites-una triste sonrisa se formó en sus labios-. Para mí, sigues siendo mi mejor amiga.

Y con esa sonrisa que no tardó en llevarse la suave brisa de la noche, Riley y Nessie se alejaron por la cuesta que ellos mismos habían recorrido para llegar hasta ahí.

Edward se giró a la castaña, preocupado. Pero antes de que pudiese abrir la boca para decir algo, la joven Swan se lanzó sobre él para abrazarlo mientras numerosas lágrimas recorrían su rostro.

El joven Cullen, que no se esperaba tal impulso de Isabella, soltó el enorme muñeco verde que cogía con uno de los brazos y la estrechó contra su torso, apoyando su mentón en la cabeza de ella.

Isabella lloró durante varios minutos y el chico sólo fue capaz de abrazarla. La excitación que recorría su cuerpo cuando la tenía tan cerca, se transformó en un preocupante sentimiento de sobreprotección que en otras circunstancias le habría asustado. Pero ahora lo único que quería era tenerla entre sus brazos, consolarla y hacer lo posible para sacarle aunque fuese una media sonrisa.

-No te preocupes, si no te sientes con fuerzas para dormir sola, yo te puedo hacer un hueco en mi cama.

El llanto de Bella se cortó prácticamente de forma radical. Con la respiración agitada e hipando esporádicamente, se separó bruscamente de él con evidentes intenciones homicidas.

-¡¿Qué?!-Exclamó Edward con fingido desconcierto- ¡Sólo estaba intentando ser solidario!

Pero la mirada de Isabella, que no sabía si reír o seguir llorando, le dio una idea de por dónde podía meterse su solidaridad.

-Pero mira que tienes poco tacto-Bufó, pegándole en el brazo-. ¡Aprovechado!

Y con la mayor dignidad posible, la joven Swan cogió su enorme peluche verde y emprendió el camino de vuelta a casa, aun con el rastro que habían dejado las lágrimas en su rostro y con una media sonrisa en los labios.

oOoOoOo

Sentados en el banco de un parque próximo a la casa de los Swan, Bella le contó todo lo que le había dicho Renesmee dentro de esa cabina acristalada pese a que el chico no se lo había pedido. Pero ella quería hacerlo. Necesitaba desahogarse, pero además quería que Edward fuese participe de todo lo que estaba pasando en su vida. Quería… que el joven Cullen fuese parte de su vida.

Le contó todo sin excluir el más mínimo detalle, y con cada palabra que decía, el vacío que Bella sentía en su pecho se hacía mayor. Era como si conforme hablase comenzase a entender mejor a la joven Dwyer, y porque había actuado así. No, no es que aprobase su comportamiento, sino que comprendía el razonamiento-ahora más lógico de lo que pensaba esa mañana-que la habían llevado a actuar así.

-Creo que en parte la entiendo-Manifestó, soltando un suspiro- Porque si yo lo hubiese sabido, habría renunciado al amor de Jacob para que ella fuese feliz. Supongo que Nessie tiene razón y todo se complicó cuando Jacob le dijo que le gustaba, porque ahora…

-Debía escoger entre él y tú-Completó Edward, con las manos en los bolsillos.

Isabella asintió, comprendiendo lo difícil que había sido para Renesmee sobrellevar esa situación.

Recordaba lo mucho que se había ilusionado cuando la morena le había prometido que la ayudaría a conquistar al joven Black, y Bella sabía que si le había prometido tal cosa era porque pensaba hacerlo. Porque valoraba más la felicidad de su amiga que la suya propia.

"Nessie"

-¿Y qué vas a hacer?

-No lo sé-Suspiró-. No puedo perdonarles que me engañasen haciéndome creer que Jacob me quería cuando sólo salía conmigo porque Renesmee se lo había pedido. Pero les echo tanto de menos…

El silencio volvió a reinar en el lugar, sólo roto por un bostezo que Edward no pudo reprimir. Isabella sabía que estaba agotado y agradeció de todo corazón que el chico estuviese ahí con ella, escuchándola, y pensaba contárselo todo.

-Supongo que te preguntarás quien es ese Witherdale y que es lo que pasó en San Diego para que Nessie le pidiese a Jacob que saliese conmigo aunque no me quisiera.

-No, la verdad es que no-mintió, encogiéndose de hombros.

La joven Swan sonrió a sabiendas que la única intención del chico era que no se viese obligada a contarle algo que no quería. Pero, ¿Es qué no se había dado cuenta que en la única persona en la que podía confiar era en él?

-Conocí a James un fin de semana que Ness me invitó a su casa de la playa en San Diego-Comenzó, ignorando al chico- Tenía doce años y él trece, y en ese momento me pareció el niño más guapo que había visto en mi vida. Era vecino de los Dwyer en San Diego y pese a que no era la primera vez que iba allí, nunca habíamos coincidido-explicó-. Me gustó. En realidad, creo que me enamoré de él de la misma forma en la que se enamora una niña de esa edad de un actor de cine. Me conformaba con observarle y le reía siempre los chistes aunque muchos de ellos eran muy malos. Me acostaba pensando en él y me levantaba deseando encontrármelo.

El joven Cullen frunció el entrecejo cuando Isabella soltó una risita. Le molestaba la simple idea de que otro chico que no fuese él hubiese ocupado los pensamientos de la castaña. Vale, eso había pasado hacía años y no había motivo por el que molestarse-en realidad no sabía ni por que se sentía así-pero le molestaba. Inexplicablemente le molestaba.

-Cuando le dije a Nessie lo que sentía, ella me aseguró que convencería a su madre para que fuésemos a la casa de campo más a menudo, y así lo hizo. Durante un tiempo estuvimos yendo a San Diego por lo menos cada dos fines de semana, y en verano todos ellos-Sonrió- Realmente me gustaba, pero yo no era la única. James era bastante popular entre las chicas pese a su corta edad y conforme fue creciendo se le pegaban como moscas. A él no parecía importarle. Ni le gustaba ni le desagradaba. Simplemente reía cuando sus amigos se lo comentaban. Llegamos a pensar que no le gustaban las chicas -Bromeó-. Un año después de eso, un empresario inglés compró una casa que hacía poco habían puesto en venta. Ese empresario, el señor Sutherland, estaba casado con una mujer americana y le había comprado la casa más para contentarla que por auténtico interés.

Edward asintió. Debido a que su familia también estaba sumergida en el mundo de los negocios, conocía de primera mano el ritmo de vida que solían llevar estas personas. Lo más probable era que al marido le diese igual donde residiesen teniendo en cuenta que él solo pisaba su casa un par de semanas al año.

-Los Sutherland tenían una hija: Victoria. Guapa, exótica y con una gran facilidad para tratar con los chicos. Era dos años mayor que nosotras y para los chicos era lo más parecido a una diosa. Los tenía a todos embobados, incluyendo a James, aunque yo no me di cuenta hasta el final-suspiró-. No tardamos en incluirla en nuestro grupo, formado por dos niñas más a parte de Nessie y yo, y todas las noches nos bajábamos a la playa para hablar de "cosas de chicas". Pero una noche Victoria propuso invitar a los chicos. Teniendo en cuenta que si iban los demás James también iría, me pareció una idea excelente. A partir de entonces los chicos comenzaron a venirse con nosotras y yo tuve más oportunidades de hablar con James.

El castaño hizo una mueca de desagrado, de la cual la castaña no se percató, antes de volver a asentir para asegurarle que la seguía escuchando.

-Por esa época más o menos, la madre de Renesmee tuvo problemas con su empresa y estuvimos varios meses sin ir a San Diego y, por lo tanto, sin ver a James. Pero cuando regresé, el chico que me gustaba ya no era el James Witherdale que yo había dejado. Por ese entonces tenía yo catorce años y él quince-Aclaró Isabella, bajando la mirada con tristeza-. No te puedo decir exactamente qué pasó durante los meses que no fuimos a San Diego. Lo único que puedo decirte es que, desde que me volví a encontrar con James, éste no se apartaba de mi lado. Cuando quedábamos con los demás en la playa, él siempre se sentaba junto a mí y hablábamos durante toda la noche. Me contaba sus chistes malos, me decía cosas al oído que me hacían reír, me traía un refresco si tenía sed y siempre se empeñaba en ponerme bronceador pese a que yo podía hacerlo. Pero me encantaban sus atenciones y yo no me quejaba.

El joven Cullen, que escuchaba atento el relato, sintió como si le diesen una patada en el estómago. No sabía por qué, al igual que tampoco sabía que es lo que le había hecho el tal Witherdale a Bella, pero ya sin conocerlo y sin saber porque a la joven Swan le producía tanto dolor recordarlo, a Edward le caía mal. Especialmente cuando se imaginaba las manos de James recorriendo la espalda de Isabella, sus hombros…

-Todos habían notado su cambio respecto a mí y solían mirarnos con esas sonrisillas traviesas que me ponen tan nerviosa-Prosiguió Isabella, captando nuevamente la atención de Edward-. A la única que no parecía hacerle gracia era a Victoria, quien por ese entonces se había enrollado con casi todos los chicos del grupo. A penas nos quitaba los ojos de encima y cuando tenía oportunidad solía intentar ridiculizarme pese a que yo no me daba cuenta. Pero hacía tiempo que Nessie sabía que tanto a ella como a mí, Victoria no nos soportaba. No sé decirte por qué, pero así era.

Durante unos instantes la joven Swan permaneció en silencio. Edward, que había visto como los ojos verdes de la chica se humedecían, la miró preocupado dispuesto a asegurarle que no era necesario que le contase todo aquello si la iba a hacer sentir mal. Pero antes de que el chico pudiese decir algo, Isabella siguió hablando, esta vez con evidente dificultad.

-Una noche decidieron organizar una fiesta en la playa. Encendieron una hoguera, compraron bebidas y trajeron un radiocasete para poner un poco de música-Sollozó-Estuve toda la tarde arreglándome porque oí que James iba a decirme algo. Pensé que quizás me pediría ser su novia. Fui una tonta. Debía haberle hecho caso a Nessie. Ya hacía tiempo Renesmee me había dicho que no me fiase de James, que no le daba buena espina, pero a mí me gustaba tanto y estaba tan emocionada que la ignoré. Qué ilusa fui-Una amarga carcajada escapó de su garganta. No, que ilusa era- Bajamos a la playa y comenzamos a bailar y a beber, yo intentando olvidarme de los nervios que sentía. Victoria había invitado a un par de amigos bastante más mayores que nosotros y ellos habían traído algo de alcohol Recuerdo que algunos, como Nahuel, uno del grupo que siempre perseguía a Ness, bebieron bastante, pero ninguno tanto como Victoria. Se emborrachó, o al menos eso nos hizo creer.

Isabella hizo una mueca de disconformidad a la par que apretaba un poco más los puños que tenía sobre las rodillas. Edward, al ver el gesto, adivinó que iba a contarle lo que más la martirizaba, que iba a contarle algo que probablemente muy pocos sabían. Que iba a confiar en él porque quería hacerlo. En un impulso, el joven Cullen extendió su brazo y le cogió la mano, pegándole un pequeño apretón que le recordó que no estaba sola.

-Apagó la radio y aseguró que por fin iba a llegar el auténtico espectáculo de esa noche.-Continuó, aun con la ácida voz de la chica resonándole en los oídos-James estaba nervioso. Supongo que adivinó lo que Victoria iba a hacer porque se acercó a ella e intentó convencerla para que se fuese ya a su casa. Pero ella le soltó con brusquedad y le aseguró que no se iba a ningún sitio. No sé cuántas cosas más le dijo, pero después de la pequeña discusión entre ellos, Victoria se acercó a mí, tambaleándose. Recuerdo su mirada, y sobre todo su sonrisa. Estaba disfrutando con aquello-Isabella se limpió la cara intentando dejar de llorar, pero no lo conseguía- Comenzó a insultarme, a decirme si de verdad me había creído que a alguien como James yo podía interesarle. Me aseguró que a James la única que le gustaba era ella, que siempre había sido así. Que sí él se había acercado a mí no había sido más que para llamar su atención. Qué no me quería y que nunca lo haría.

Su voz era entrecortada y a Edward le costó bastante entenderla. La ira se apoderó de él en unos segundos. Estaba furioso y lo único que deseó en esos instantes fue tener al tal Witherdale y a esa Victoria frente a él.

-Aseguró que me lo decía por mi bien. Que era mejor que lo supiese cuanto antes-Se mofó, recordando el tono de falsa dulzura que había empleado-Que alguien como yo, tan poca cosa, no podría gustarle jamás a alguien como James. "A los chicos guapos como él sólo se le pueden acercar chicas guapas como yo" me aseguró "Son las leyes de la naturaleza" "Te comportas como una cría y ni si quiera tienes pecho, deberías aceptarlo. ¿Quién saldría contigo?" Me humilló y sólo Renesmee hizo algo para impedirlo. Los demás reían e Witherdale tampoco hizo nada. Posiblemente todos se lo tomaron como una broma, pero yo sabía que era verdad y James también. Había sido una tonta. Todavía lo soy-Rectificó- Me fui corriendo y Nessie me siguió. Pero antes de hacerlo, Victoria me agarró del brazo y me susurró al oído que esa misma tarde James y ella habían hecho el amor. Al día siguiente regresamos a Phoenix y no hemos vuelto a ir por allí. Tenía catorce años y me hicieron pasar la peor noche de mi vida.

La joven Swan bajó la mirada y observaba su mano entrelazada con la del chico. Se sintió ridícula por volver a llorar por eso después de tanto tiempo, y deshaciéndose de la mano de Edward, se reincorporó y se alejó unos pasos del banco.

-Ya he vuelto a llorar-Comentó con fingida diversión, limpiándose la cara con las mangas-Si es que soy tonta, está claro.

-Tú no eres tonta-Le aseguró Edward de forma cortante, tras ella. La había seguido y ni si quiera se había dado cuenta-Al menos que creas que lo que dijo esa imbécil de Sutherland es verdad. Pero no lo crees ¿Cierto?

-¡Claro que no!-Mintió, aun dándole la espalda.

Pero el chico, que no parecía en absoluto convencido, la rodeó para situarse frente a ella y obligarla a mirarle alzándole por el mentón.

-Sabes que no es verdad ¿No?-Repitió con seriedad-¿Isabella?

Pero la aludida apartó la mirada y Cullen se vio obligado a dejar de sujetarle el mentón mientras sentía como la ira que había intentado controlar, comenzaba a dominarle.

-¡Pues entonces te lo diré yo!-Exclamó, enfurecido- Me da igual si esa zorra se acostó Witherdale o no, me trae sin cuidado. Está claro que ese tipo no te merecía y te aseguro que si alguna vez me lo encuentro le partiré la cara. Pero lo que no les voy a permitir es que te hagan creer que eres inferior a los demás. Isabella…-Musitó, agarrándola por los hombros- ¡Eres increíble! Guapa, divertida, inteligente… ¡Hay mucha gente que te adora y no puedes permitir que la opinión de esos dos imbéciles valga más que la nuestra!

La joven Swan le observaba con los ojos desmesuradamente abiertos y sin saber que decir. Sus ojos verdes estaban fijos en los de él, y pudo distinguir en ellos una oleada de sentimientos que la sorprendió. Había ira, determinación, desesperación, anhelo y ¿cariño?

-Y te aseguro que hay muchos chicos a los que les encantaría estar contigo ¿O es que acaso no te das cuenta cómo te miran más de uno?-Inquirió, recordando las ganas que había sentido en esos momentos de sacarles los ojos a cada uno de ellos- Esos no te querían sólo para jugar al parchís, te lo aseguro-Suspiró- Me puedo hacer una idea lo difícil que tuvo que ser para ti todo eso. Nunca es agradable sentirse menospreciado y rechazado. Pero lo más probable es que esa imbécil te tuviese envidia y por eso intentase demostrar que ella era mejor. Pero por mucho que lo intente no va a conseguirlo. Tú eres mejor que ella.

Permanecieron mirándose un par de segundos más hasta que lentamente el joven Cullen fue deslizando sus manos por los brazos de la chica para finalmente soltarla. Isabella había dejado de llorar y, con una tímida sonrisa, se limpió la cara antes de volver a mirar al chico.

-Tú sí que sabes cómo animar a una chica, ¿eh?-Bromeó la castaña, hipando levemente-. Te había subestimado.

-Sueles hacerlo con demasiada frecuencia-Puntualizó, dedicándole también una sonrisa-. Sé que es difícil pero, por favor, intenta pasar página de una vez por todas. Saca esa fiera que tienes ahí dentro y demuéstrale al mundo que nadie va a volver a pisotearte. Inténtalo-Insistió- Y para la próxima, no finjas que nada ha pasado. Habla con alguien. Con Renesmee, Black, la loca de tu vecina o… conmigo. También puedes hablar conmigo.

El joven Cullen apartó la mirada sin conseguir disimular el sonrojo de sus mejillas. Isabella, cuyas mejillas también habían adquirido un color carmesí, asintió a sabiendas que el chico estaba siendo sincero.

-Porque… si algo me gusta de ti, es que eres un libro abierto para todo el mundo.

-¿Estás insinuando que soy muy simple?-Inquirió la chica, frunciendo el entrecejo.

-Sí-Confirmó el chico encogiéndose de hombres-. Pero me gusta que lo seas.

Sus miradas se encontraron y Bella no pudo evitar mostrar su nerviosismo cuando el chico extendió el brazo para colocarle detrás de la oreja un mechón de pelo que caía sobre su rostro. Su corazón latía a toda velocidad, al contrario que el de Edward, quien no parecía en absoluto alterado.

Edward siguió jugando con el cabello de la castaña sin romper el contacto visual e ignorando completamente el nerviosismo de su acompañante. Un nerviosismo que el italiano no compartía. Para su sorpresa, estaba tranquilo y su corazón latía con calma, como si la situación fuese lo más normal del mundo. Ni si quiera se inquietó un poco cuando comenzó a acariciarle la mejilla y mucho menos cuando pasó un dedo por sus labios ligeramente entre abiertos. Bajo ese cielo estrellado y en ese parque sólo iluminado por viejas farolas que no dejaban de parpadear, sonrió sabiendo que esa noche no podría seguir reprimiendo sus impulsos. O, mejor dicho, ya no quería seguir reprimiéndolos.

-Definitivamente, esa Sutherland es imbécil-Sonrió, mirándola con auténtica dulzura-. Porque eres preciosa, Isabella, y cualquier chico haría hasta lo imposible por estar contigo.

-¿Cualquiera?-Musitó, perdida en los ojos mieles de él.

-Cualquiera.

Y tras esas palabras que no fueron más que un murmullo apenas audible, Edward se inclinó sobre la chica acortando la distancia que separaba sus labios de los de ella. Su mano derecha la colocó en su nuca mientras que la izquierda se detuvo en su cintura tras recorrer lentamente su espalda.

Isabella, que tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa, los fue cerrando sintiendo como un agradable cosquilleo recorría todo su cuerpo. Abrió un poco más la boca cuando silenciosamente Edward le pidió acceso y subió sus brazos hasta que con ellos pudo rodear el cuello del chico.

No sabían por qué estaban actuando así, por qué lo hacían, por qué se dejaban llevar por esos impulsos irrefrenables, pero no les preocupaba. Lo único que les inquietaba ahora era donde debían poner las manos y que podían hacer para acabar con esa distancia inexistente entre ellos. Querían sentir al otro lo más cerca posible. Pero no tardaron en darse cuenta que lo único que tenían que hacer era dejarse llevar. Porque besar al otro estaba resultando realmente fácil, natural y preocupadamente irresistible. Tan natural, que no entendía como no se habían dado cuenta de ello antes.

Continuará…


Aquí ya sabemos quien es James, porque Bella es tan insegura y al fin un beso entre este par de tercos y distraídos.

El siguiente capítulo tal vez lo suba el próximo viernes o sábado porque esta semana comienzo exámenes y debo comenzar a estudiar desde hoy, por lo tanto es más seguro que el sábado haya capítulo con las reacciones del beso.

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