Epílogo

Seis años después del casamiento

Bella POV

-Respira, tranquila… uno, dos, tres –Alice me tomó de la mano.

-¡Como duele! –grité agitada.

-¡Vamos, puja, puja!

-Ahhhhhhh –cerré mis ojos y apreté su mano con fuerza.

-Nació la niña –aclaró la partera, oí su llanto.

Suspiré, Alice me secó la frente con un paño.

Me sentía muy débil.

-Aquí la tienes –la partera me colocó a la bebé en el pecho.

-Marie –susurré mirando sus ojitos.

Una punzada en la panza me hizo retorcerme.

-Tranquila, respira hondo, tienes que seguir –indicó la partera quitándome a Marie de los brazos.

Comencé a pujar por segunda vez.

-Ahhhhh –grité dolorida.

Sentía como las gotas de sudor caían por mi frente –¡Tú puedes! ¡Tú puedes! –Alice me abanicaba con el paño.

-¡Nació el niño! –exclamó la partera, no oía su llanto.

-¿Por qué no llora? –pregunté sentándome.

Se llevaron al bebé.

-¿A dónde lo llevan? ¿Por qué no llora?

Alice se alejó de mí y fue tras el bebé.

-¡Alice! ¿Por qué no llora? –grité desesperada.

De repente oí su llanto –Todo está bien, mamá, el bebé está bien –indicó una de las enfermeras.

-Oh por dios –sollocé intentando calmarme.

-Aquí está tu niño –me lo mostró, lo tenía envuelto en una toalla.

Sonreí.

-¿Puedo cargarlo?

-Lo llevaremos para la incubadora, será lo mejor –respondió acercándomelo para que le diera un beso.

-Te amo, Anthony –susurré.

-Todo va a salir bien –Alice se me acercó.

-¿Dónde está Marie? –pregunté mirando a los lados.

-Aquí –me la entregó vestida con el conjuntito rosa que le había comprado Esme.

Al rato me trasladaron a la habitación con Marie, Edward estaba esperándonos allí.

-Cariño –susurró al verme.

-Se llevaron a Anthony –indiqué sollozando.

-Lo sé –asintió acercándose.

-Ella es nuestra hija –se la mostré.

-Es hermosa, como tú –musitó.

Durante dos años realizamos el tratamiento de fertilización asistida para concebir un bebé, fue difícil pero al final lo logramos, me embaracé de mellizos, una niña, y un niño.

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Al día siguiente

-Es una niña preciosa –susurró mi madre levantándola en brazos.

-¿Cómo está Anthony? –pregunté al ver a la enfermera.

-Está bien, mañana ya podrás tenerlo contigo.

Suspiré.

-¡Que alegría! –exclamó Edward.

-Vinimos a conocer a nuestros primitos –susurró Jasper al ingresar a la habitación, venía con Renesmee.

-Hola tía –me saludó con un beso.

-Hola cariño –le sonreí.

-Que pequeñita –miró a Marie y la tocó con curiosidad.

-¿Dónde está el otro bebé?

-Está en otra salita, los doctores lo están cuidando –respondió Edward.

-Ahh –abrió la boca sorprendida y asintió.

-¿Cómo se llama?

-Marie –respondí.

-Hola Marie, yo soy tu prima, Nessie –se presentó –Él es mi papá –señaló a Jasper –A mi mamá ya la conociste, es tu tía –explicó luego –¿Por qué no responde?

-Porque es muy pequeñita y aún no sabe hablar –dijo mi madre.

-¿No sabe hablar? –se quedó petrificada.

-No, aún no.

-Ohhhh –se tapó la boca asombrada.

Intenté contenerme, pero fue imposible, lancé una carcajada.

-¿Será muda?

-No, no es muda –respondí entre risas.

-Quizás es muda –afirmó seria.

Jasper negaba.

-Sí, tía, es muda –me miró con los ojos bien abiertos –pobrecita salió defectuosa –la acarició con lástima.

Todos comenzamos a reír.

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-¿Estás feliz? –pregunté a Edward que estaba a mi lado algo dormido.

-Claro que sí –respondió sonriéndome –Me haces muy feliz.

-Tú también me haces muy feliz –susurré acercándome a su rostro para besarlo.

-Te amo –musitó.

-Te amo más –respondí.

Teníamos muchos buenos momentos juntos, muchos momentos felices y plenos, pero también mucho malos, Edward tenía recaídas y sufría cada vez que lo veía enfermo, nada podía cambiar su parálisis, solo un milagro. Pero debía ser fuerte, por él, por mí, por los niños, por la familia que habíamos construido con tanto amor.

Nunca iba a dejar de amarlo, era el amor de mi vida e iba a estar a su lado siempre, apoyándolo hasta el final, hasta que la muerte nos separara, y aún muertos, aún así, iba a seguir amándolo para toda la eternidad, porque era suya, y él era mío.

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Tres meses más tarde

-¡Vamos! ¡Acomódense! –gritó Alice colocando la cámara.

-¡Renesmee, quédate quieta! –exclamó Jasper sentándola en el sofá.

-¿Tengo bien el cabello? –preguntó Esme arreglándoselo.

-Ya, ya, mujer –Carlisle la empujó –Quédate quieta –susurró luego.

-¿Puedes con Marie? –le pregunté a Kaure.

-Sí, sí –asintió cargándola.

Me acomodé la blusa y luego tomé en brazos a Anthony.

-¿Ya están o quieren una hora más? –bufó Alice.

-¡Ya estamos! –gritó mi padre.

-Bien, cinco, cuatro, tres –corrió a sentarse –dos, uno –el flash nos indicó que había sacado la primer fotografía –Viene la segunda –aclaró.

-¿Otra más? –preguntó Nessie –¡Quiero ir a jugar!

-¡Sí, hija, otra más, quédate quieta!

El segundo flash –¡Whisky! –exclamamos todos juntos.

-¡Han salido perfectas! –indicó Alice revistando la cámara.

-Perfectas para la tarjeta navideña –interrumpió Esme.

-¡Por dios, mujer! –Carlisle puso los ojos en blanco –Siempre con esas boberías.

-Enviaré la foto a la editorial y haré un montón, ya verás, Carlisle –se encogió de hombros.

-Me parece bien –metí mi bocadillo –Yo quiero una.

-¿Ves? A todos les gustan las tarjetas navideñas.

-Como digas, mujer, como digas.

Miré a un costado, Renesmee estaba cuchicheando con Edward.

-¿Qué hacen ustedes dos? –pregunté acercándome.

-Mmmm…. Nada –Renesmee salió corriendo.

-¿Qué traman?

-Nada –negó Edward riendo.

-¡Ed!

-Nada –repitió.

A los pocos minutos, Nessie apareció vestida de abeja.

-Hice un poema para mi tía –dijo colocándose frente al sofá y miró a Edward.

-¿Ah, sí? ¿Para mí?

-¡Sí!

Le sonreí.

-Mi tía, la mejor que hay. Especial como una abejita. La más bella. Las más dulce, dulce como la miel. La quiero mucho. Mi tía, la mejor que hay. Especial como una abejita. La más bella. Este es mi regalo para ti –corrió a abrazarme.

-¡Oh, cariño! –me emocioné hasta el llanto y la alcé en brazos.

-Te quiero tía –susurró.

-¡Todos a la mesa! ¡La cena! –exclamó Carmen.

Al sentarme en la mesa tomé a Edward de la mano y me di cuenta que era realmente afortunada, que teníamos una familia de fierro.

-Quiero hacer un brindis –propuse levantando mi copa.

-¿Por qué brindamos? –preguntó Jasper.

-Por esta hermosa familia –dije orgullosa.

Fin

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Nota de autora

Espero hayan disfrutado tanto esta historia como yo, con ansias espero leer sus reviews. Gracias por seguirla capítulo a capítulo. Ojalá no los haya decepcionado.

Nos leemos en un próximo proyecto. Recibo con gusto, por mensaje privado, ideas para próximas adaptaciones.

Un beso a la distancia vía internet.

ByAdmiRo