Disculpen la demora, de verdad lo siento mucho, sin más que decir espero que disfruten de este capítulo saludos
Las primeras lluvias de otoño
La habitación estaba oscura, poca luz lograba entrar por la inmensa ventana que daba paso al balcón, corría un fuerte viento que movía los árboles y las nubes que se encontraban en el cielo. Hacia frio, la habitación estaba helada, aun así las dos personas que se encontraban en ella no sentían frio y solo se miraban a los ojos, abrazados junto a la cama y sin decir ninguna palabra. Levy se sentía feliz de sentir su presencia, eso era lo único que necesitaba, sentirlo cerca, las palabras no eran necesarias en ese momento, el solo hecho de estar en sus brazos la reconfortaba, estando a su lado podía olvidar todo lo malo que hace pocos momentos había escuchado de la boca de Rogue, su calor, sentir sus brazos rodeándola con fuerza era lo que necesitaba en ese momento, sintió como unas lágrimas escapaban de sus ojos, pero no estaba triste sino que se alegraba de poder verlo después de todo lo que había sucedido hace poco.
-No llores enana- escucho decir al pelinegro mientras limpiaba sus lágrimas con sus pulgares
-Lo siento- dijo con simpleza dibujando una leve sonrisa en su rostro, cosa que dejo más tranquilo al joven- estaba preocupada, pensé que te había pasado algo, que los guardias de mi padre te habían atrapado- dijo soltando al muchacho y acercándose al escritorio y prendiendo las velas que en esta se encontraban
-¿Qué te hace pensar que me pueden atrapar a mí? ¿Acaso no sabes quién soy?- Gajeel se arrepintió de haber preguntado lo último -¿Quién soy?, un bandido, un ladrón, un asesino- bajo la vista, se daba cuanta que el pertenecía a un mundo completamente distinto al de Levy, aun así estaba decidido a no alejarse de ella
-Jajajaja tienes razón es un bandido muy hábil- dijo riendo con completa inocencia de sus palabras, sin darse cuenta que el muchacho que tenía en frente daría todo por ser alguien más, alguien que pudiese darle todo lo que ella deseara y todo lo que necesitara- Eres Gajeel Redfox- continuo la muchacha de azules cabellos- el bandido que supo darme lo que nadie en mi mundo me había dado- el joven levanto la vista hacia ella quedando atrapado en esos ojos que lo miraban con ternura y sin una pisca de superioridad- eres el que me hizo temer la primera vez que lo vi, sonreír la segunda vez, sonrojarme posteriormente, que se me acelerase el corazón, quien me hizo preocuparme como nunca antes y enojarme para posteriormente querer verte como sea- Gajeel miraba a la joven sin despegarse de sus ojos, una sensación en su pecho apareció, algo lo hacía sentirse bien, alegre, con energía, ese algo eran las palabras que su enana decía para el – eres quien me libero Gajeel, no lo olvides- se acercó lentamente al muchacho quien aún no articulaba ninguna palabra, Levy noto algo en él, se puso frente del y con una de sus manos acaricio su mejilla- ¿Qué te pasa?- dijo con una dulce voz, el joven puso su mano sobre la de la chica que aun reposaba sobre su rostro y cerró los ojos disfrutando de ese contacto- Estas inseguro y tú no eres así, ¿Hay algo que te haya molestado?-
Gajeel aun sin abrir sus ojos rio, la pequeña joven podía notar todo lo que sentía sin que lo dijese, y eso lo hacía temer, que alguien lo pueda leer tan fácilmente lo asusta, pero que fuese ella quien notara como se sentía en ese momento, más que asustarle lo avergonzaba. La muchacha tenía razón, se sentía inseguro, al ser alguien que no pertenece a ese lugar, al ser alguien que no podría darle todo lo que ella quisiera o necesitase, se sentía inseguro al pensar que otro tipejo se le acercara a ella o que su padre escogiera a un hombre para ella que no fuese el, todo eso lo hacía inseguro y más aun lo que sucedía con su padre lo inquietaba aún más, sentía que él no era suficiente para protegerla, eso sentía el, eso sentía hasta que escucho las palabras de su pequeña hada decirle que era él quien la hacía sentir feliz, que fue él quien la libero – Lo siento enana- dijo abriendo los ojos lentamente para posteriormente posar su frente sobre la de la chica quedando sus labios separados solo por unos pocos centímetros- fue un momento de debilidad, no volverá a suceder lo prometo- dijo esta vez con seguridad y calma en su voz.
Levy se sonrojo al tener al chico tan cerca de sus labios y desvió su mirada hacia las velas que en su escritorio se encontraban, retiro su mano del rostro del muchacho y se acercó al ventanal, no se acostumbraba aun a tenerlo tan cerca, se conocieron hace tan poco y han vivido de todo estando juntos, no podía cree la cantidad de experiencias que había tenido a su lado en tan poco tiempo, temor, pena, excitación, alegría, enojo, felicidad, amor, lo amaba, definitivamente amaba al muchacho que ahora se encontraba a su espalda -¿Cómo paso?- se preguntaba intentado recordad en que momento exacto se enamoró del muchacho, se sonrojo y se dio un golpe mental al darse cuenta que se encontraba atrapada en esos pensamientos teniendo al muchacho que invadía su cabeza y sus sueños a su espalda -¿Co… como fue que lograste entrar?... Hay muchos más guardias que antes- dijo intentando no mostrar su incomodidad.
Gajeel no pudo evitar sonreír al ver el sonrojo en el rostro de su pequeña, recordó los primeros momentos que compartió con ella, en donde ella se molestaba si él se le acercaba y donde era fácil sacarla de quicio – Bueno digamos que Gray conoce a muchas mujeres… a muchas personas- dijo corrigiéndose intentando no dejar mal a su amigo- y bueno el conoce a algunas de las sirvientas y ellas me ayudaron un poco a distraer a los guardias, todo fue gracias a Gray, pero debo admitir que fue más difícil que en otras ocasiones- dijo tomando el mentón de la chica quien al instante se puso roja por completo- Mírame Levy- dijo en un susurro cerca del cuello de la muchacha quien sintió el calor de su aliento cuando este le hablo
-Fui a ver a Rogue…- miro hacia otro lado intentando cambiar el tema y no dar cuenta de lo bien que se sentía tener al muchacho tan cerca y cuanto disfrutaba su calor cerca de su cuerpo, un cosquilleo recorrió su espalda y miro al muchacho quien mostraba un rostro que notaba molestia.
Rogue le ha ayudado mucho con respecto al tema de su padre y ayudando a proteger a Levy, pero sabe sobre los sentimientos que ese chico tiene hacia su pequeña, el mismo se lo había confesado y dicho que se alejara de ella puesto que él era el mejor para cuidarla, definitivamente veía a Rogue como un rival y al mismo tiempo como la persona que le ayuda a proteger lo más preciado que tiene - ¿Y qué te dijo?- intentaba mostrar desinterés en sus palabras, le molestaba pensar que ellos dos estuvieron juntos, probablemente solos, porque si fue a ver a Rogue fue para hablar de lo que ha estado pasando y eso era un tema delicado que no se podía hablar frente a cualquiera.
La chica pudo notar algo de molestia el en rostro del muchacho pero no entendía el por qué puesto que fue Gajeel quien le dijo que fuera ver al joven de la familia Cheney – Me ha contado todo, gracias a eso he recuperado gran parte de mi memoria- el joven que estaba a su lado se dirigió a la cama y se sentó al borde de esta- me conto todo, sobre tu padre, tu… madre, lo de los negocios y que está buscando la fortuna de mi familia-
El joven de cabellos negros suspiro con resignación – Quisiera que las cosas no fuesen así, desearía decirte que es mentira todo lo que está pasando, desearía que no fuese mi padre el que causo todo esto, desearía jamás haberme separado de ti y no haber perdido la memoria nunca- hizo una pausa y miro a la chica intentando decirle con la mirada que se sentase a su lado, y así lo hizo la joven – Lo siento Levy, siento todo por lo que has tenido que pasar… es mi culpa, si mi padre no hubiese hecho lo que hizo, si no te hubiese conocido, tal vez estarías mucho mejor- al decir esas palabras pensó en la muchacha junto a Rogue, se dio un golpe mental, había dicho que no tendría más inseguridades y no dudaría mas
Levy negó con la cabeza y puso su mano sobre la del joven- No es tu culpa, y no pidas perdón, es verdad que he pasado por malos momentos pero ya no puedo hacer nada por cambiar el pasado, debemos ser fuertes y enfrentar lo que ahora se viene- hizo una pequeña pausa, si quería superar esto y escapar del peligro debía confiarle a Gajeel todo lo que sabía- Se lo he contado a Rogue hace poco y creo oportuno decírtelo a ti también-
El joven la miro algo confundido pero decidido a escucharla atentamente- Dime ¿Qué es?-
-Bueno el día de mi cumpleaños – miro al joven quien estaba molesto recordando lo que le habían dicho sobre que el desmayo de la joven fue a causa de que intentaron envenenarla – ese día antes de que quedara inconsciente me encontré con alguien, ese alguien decía que lamentaba que no lo recordara y en pocas palabras que me cuidara por que no sé cuánto más viviré- las palabras mencionadas por la chica hicieron que la piel del joven se helara en un segundo, sabia de quien podía estar hablando pero necesitaba escucharlo, necesitaba confirmarlo de la boca de la joven y deseaba que lo que se estaba imaginando no estuviese cerca de la realidad –Ese día vi a tu padre, el me hablo y tan rápido como lo vi desapareció de mi vista-
-¡¿Pero qué rayos es esto?!- dijo enfurecido, el que intento envenenar a su enana fue su padre, él estaba más cerca de lo que imaginaba, había escuchado de Juvia que lo había visto en un pueblo cercano antes de que ella llegase a esa ciudad, en todo ese tiempo él pudo haber establecido contactos y encontrado a su pequeña enana, Redfox les llevaba la delantera por mucho ya sabiendo la ubicación de Levy esto podía ser peligroso, debía avisarle a los demás para que tuviesen cuidado y para que lo detuviesen si lo ven - ¿Por qué me lo vienes a decir ahora Levy? Debiste habérmelo dicho antes, ¿no ves el peligro que corres ahora?- en sus ojos y en sus puños apretados daba a mostrar lo molesto que estaba, la furia que había en sus ojos por pensar el peligro que Levy corría y lo cercana que estuvo a su padre y que más encima este intento envenenarla, se movía en la gran habitación de un lado a otro queriendo golpear algo pero no encontrando nada
-Gajeel por favor cálmate- decía la muchacha parándose de su cama
-¿Qué me calme?- dijo acercándose peligrosamente a Levy casi enceguecido por la ira y el miedo de perderla - ¿Me pides que me calme en esta situación, con Redfox tan cerca queriendo matarte y ni siquiera lo sabía?- se encontraba muy cerca de la muchacha con la mandíbula apretada y los puños apretados
-Es verdad que lo vi en mi cumpleaños pero no sabía quién era en ese entonces como podía decírtelo- el chico encontró razón en eso pero aun así no podía calmar la rabia que sentía
-Debemos decírselo a tus padres- dijo simplemente dándose la vuelta para caminar hacia la puerta, sabía que el padre de Levy querría matarlo al verlo ahí pero más importaba la seguridad de su pequeña
-¿Qué? ¡No! Espera Gajeel- corrió a la sigua del muchacho y lo abrazo fuertemente antes de que este llegase a abrir la puerta de la habitación – No los quiero meter en esto- dijo apretando aún más fuerte el agarre para que Gajeel no siguiese avanzando pero este tenía mucho más fuerza y no le costaba caminar aunque Levy le sujetase
Gajeel volteo a verla y detuvo su paso, no entendía a la enana, estaba corriendo peligro y no quería decírselo a sus padres- Levy ellos ya están metidos en esto, son tus padres y con ayuda de ellos podemos protegerte aún mejor- quería hacer entrar en razón a la pequeña de cabellos azules quien en ese momento lo soltó y lo miro con determinación – podríamos decirles que aumentasen la seguridad de la mansión o algo parecido, si ellos saben la verdad podrían cuidarte-
-¿Y que esperas que haga yo?- el joven de ojos rubí no entendía la pregunta - ¿Acaso quieres que me quede en esta mansión encerrada por el resto de mi vida con miedo a salir por el peligro que pueda correr?- su voz era más firme que nunca y sus ojos mostraban la misma valentía que saco en el momento en el que la conoció – él tiene a su poder muchos políticos poderosos, y si mis padres se enteran de la verdad he intentan hacer algo él puede matarlo o cualquier cosa con tal de que no se revelen sus secretos- suspiro intentando relajarse – Ya se lo he dicho a Rogue, luchare por cambiar la situación pero necesito de tu ayuda también, un día tú me dijiste que arias todo lo que yo te pidiese con tal de no alejarte- el joven la miro confuso, recordaba esas palabras pero no sabía que buscaba la muchacha con ello- ¿Quieres permanecer a mi lado?- pregunto con su dulce pero firme voz
-Por… por supuesto que si enana- hace mucho que no veía a la pequeña de cabellos azules tan determinada y temible
-Bien… te pediré dos cosas, quiero que me ayudes a vencer a tu padre, que me ayudes a meter preso a Redfox-
-¿Y… y lo otro?-
-Quédate a mi lado…- dijo suavizando la expresión de su rostro –protégeme… no me dejes sola- el muchacho la miro muy sorprendido, Levy le pidió que se quedase a su lado, eso era suficiente para hacerlo feliz eternamente, tomo del brazo a la muchacha y en un ágil movimiento la tiro hacia el tomándola en brazos despegándola del suelo.
-Jamás te dejare sola enana- dicho esto poso sus labios sobre los de la chica pillándola desprevenida y logrando que los colores se le subiesen rápidamente al rostro, el beso de Gajeel era cálido, en el mostraba los sentimientos que tenía hacia la chica, la quería, la quería como no podría querer a nadie más en este mundo, en el beso decía cuanto la necesitaba en su mundo, cuanto necesitaba su presencia y que poco le importaba no recordar su pasado si la tenía a ella en este momento, su beso cada vez se transformaba en uno más pasional, Levy le respondía aquella caricia con la misma intensidad que el muchacho y que cada vez aumentaba, el calor en sus cuerpos era inminente, la chica suspiraba sobre los labios del joven haciendo que este se sintiese más atraído por los labios de la muchacha buscando sus labios y regalándole un pequeño mordisco, sus besos eran cada vez más provocativos, Gajeel, con aun la chica en sus brazos, se acercó a la cama y lentamente deposito a la joven sobre esta, él se encontraba sobre ella mirando esos orbes color miel oscuros que lo miraban con ternura, amaba a Levy, cada detalle de ella, su timidez, lo roja que se ponía cuando él estaba muy cerca de su rostro, la valentía que mostraba en pocas ocasiones, su ternura, sus labios, sus ojos, su cuerpo, su voz, el que amase leer, dibujar, que lo aceptase a él en su vida – eres la mejor enana ¿Lo sabias?- dijo con simpleza ganándose una sonrisa hermosa por parte de la otra. El beso continuo y sin muchas palabras las ropas comenzaron a caer, no eran necesarias en ese momento, la intimidad de su habitación y la oscuridad de la noche alumbrada solo por unas pocas velas en el escritorio de la muchacha hacían el lugar perfecto para estar juntos, como uno solo. Gajeel poso su mano sobre el rostro de la chica depositando besos en su rostro que bajaban lentamente haciendo un camino hasta llegar al cuello, logrando así que la muchacha soltara un suspiro que al muchacho le encanto escuchar, el joven siguió con su ritual de besos mientras bajaba su otra mano hasta llegar a la cintura de Levy apretándola un poco, sentir su piel tan cálida y a la vez tan delicada hacían su mundo perfecto, sentía que no necesitaba a nadie más que a ella, entre suspiros y besos Levy tímidamente rodeo la cintura del muchacho con sus piernas sorprendiéndole, es verdad aun le daba vergüenza mucha de las cosas que en esa situación pasaban, pero su cuerpo se lo pedía, quería sentir a Gajeel, lo necesitaba, el joven la miro y en sus ojos vio la confirmación que necesitaba para continuar con ese ritual pasional que hacía que sus cuerpos se excitasen y pidieran la cercanía, el calor del otro, bajo la mano que tenía en la cintura de la chica llegando a su intimidad que pedía por atención, acaricio delicadamente esta zona, escuchando los leves gemidos por parte de la chica mientras el aún estaba acariciando el cuello de la muchacha con sus labios, bajo hasta su clavícula mordiéndola un poco dejando una pequeña marca en el lugar y ganándose al mismo tiempo un rasguño en su espalda por parte de la joven que sin intención había clavado sus uñas en la espalda del muchacho a causa de la excitación que sentía por las caricias del otro. Gajeel volvió a mirar a la joven quien mantenía los ojos cerrados, los abrió lentamente al notar que el chico se había alejado un poco, Gajeel era muy llevado a sus instintos, es cierto que había estado con otras mujeres antes que Levy, era un bandido y tenía experiencias en muchas cosas, era siempre llevado por lo que sentía en ese momento y solo quería saciar la excitación que tenía, pero esto era distinto, Levy era distinta, tenía cuidado con cada caricia que le daba, sus besos solo expresaban amor y no solo deseo, la quería demasiado como para utilizarla para saciar sus necesidades, no, no haría eso con ella, quería satisfacerla y atenderla a ella, cumplir con cada cosa que pedía y quería, si ella se lo pedía se detendría, le pediría permiso para cada cosa hiciera en su cuerpo, quería hacerla sentir mejor que nunca, ahí estaba mirándola a los ojos con algo de nostalgia esperando alguna confirmación para seguir o alguna negación para detenerse, haría lo que pidiese ella aunque su cuerpo y su mente lucharan pidiéndole el calor de la joven muchacha.
Levy lo miro notando la preocupación en su rostro, igual que la primera vez Gajeel temía hacerle daño, lo pudo notar en sus ojos, él era muy caballero, no como se lo había imaginado, pero le gustaba que fuese delicado con ella en estos momentos en los que se sentía demasiado nerviosa, también quería hacer sentir bien a Gajeel, pero sentía que no tenía la experiencia suficiente, aun así el muchacho se encontraba a su lado haciéndola feliz –me esforzare- pensó tiernamente la chica besando la frente del joven de largos cabellos confirmándole así su decisión de querer continuar. En el rostro del muchacho se formó una sonrisa y continuo con sus carisias haciendo gemir a la pequeña, cada suspiro que salía de la boca de la muchacha era música para sus oídos y no quería parar de escucharla, la haría sentir como nunca antes, se lo merecía por darle toda la felicidad que le estaba dando, acerco su virilidad a la cavidad de la muchacha posiciono sus codos a los costados y sus manos en las mejillas de ella, beso sus labios y posteriormente su frente, lentamente comenzó a entrar en la cavidad de la chica, el placer los invadió y poco a poco sus cuerpos reaccionaban al tacto del otro, con cada vez más intensidad, ya no pensaban en lo que hacían, solo se dejaban llevar y disfrutaban las caricias del otro, la noche seria larga para esos jóvenes que encerrados en esa habitación se decían lo que sentían con besos y cuanto se necesitaban con caricias.
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En otro lado de la ciudad Lucy era dejada en la puerta de su hogar por Gray quien la notaba triste y preocupada por la salud de su amigo, no era para menos, sabia el cariño que le tenía y también lo molesta que estaba puesto que él le había mentido, sabía que a la joven le llegaban pensamientos como el que el joven se acercó a ella por su dinero o algo por el estilo, en esos momentos Gray agradecía el poder leerle la mente a las mujeres, saber lo que pensaban por su expresión, sabia lo molesta que estaba y tenía derecho pero tampoco quería que pensara mal de su amigo – Lucy, sé que no me conoces lo suficiente como para confiar en mi pero espero que me creas cuando te digo que el idiota de Natsu se acercó a ti sin pensar ni en tu dinero ni en tu familia- la chica lo miro algo sorprendida al ver que ese chico noto como se sentía – es verdad que no gozamos de los lujos que tu posees pero somos felices con lo que tenemos, es verdad que somos bandidos, hemos tomado cosas que no nos perteneces- dijo algo incómodo- aun así no todos son malas personas y cada uno de nosotros llego al campamento por motivos distintos, tal vez si te das el tiempo de conocer a Natsu te darás cuenta que no es una mala persona y que si te hubiese conocido en la calle y sin dinero se hubiese enamorado con la misma intensidad de ti- dijo poniendo tiernamente los cabellos que tapaban el rostro de la muchacha detrás de su oreja, sintió aprecio por ella, se notaba que era una joven que no conocía mucho del mundo y estaba feliz por su amigo por haberla conocido, deseaba que las cosas entre ellos mejoraran – ¿Te parece si mañana por la tarde te vengo a buscar para llevarte al campamento y puedas verlo?, seguro que mañana ese idiota estará mejor- la chica solo asintió, una sonrisa se formó en su rostro, pudo notar que Gray no le haría daño ni a ella ni a su amiga – Bien, pasare por ti a las cuatro, no puedes ir tan tarde al campamento sigue siendo algo peligroso y no creo que tu padre le agrade que llegues a altas horas de la noche- dijo mientras subía a su caballo – Bueno… nos vemos mañana Lucy- dicho esto el joven se marchó, veía en Lucy una buena amistad que iría creciendo, no pudo evitar verla como una hermana pequeña que la estaba pasando mal por un chico estúpido, y ese estúpido era su amigo, lo regañaría cuando ya estuviese mejor, le había dicho varias veces que era mejor decirle la verdad a la chica –En fin… ya todo estará mejor-
Lucy vio como el muchacho desaparecía en el camino y entro a su hogar, no había notado que aun usaba las ropas que Gajeel le había pasado hasta que vio a su padre mirándola sorprendido y confuso –Yo…- no pudo explicarle a su padre nada puesto que no sabía que decirle
-¿Dónde estabas?- dijo fríamente acercándose a ella de manera demandante
-Yo… Salí a caminar y de repente se puso a llover…-
-¿Qué son esas ropas?- señalo las prendas que usaba, pantalones oscuros, unos botines, una polera holgada blanca y encima la chaqueta que Gray le había puesto para el frio
-Cuando se puso a llover entre a una tienda… y un joven me presto unas ropas puesto que las mías estaban empapadas… y podría enfermar- dijo con una sonrisa falsa que intentaba convencer a su padre quien poco le creyó – permiso iré a mi habitación necesito darme un baño- dijo intentando evadir la mirada de su padre para dirigirse a su habitación, cuando se encontró dentro de esta cerró la puerta con seguro y se tiro sobre su cama, se sentía extraña, estaba usando ropas de hombre, ropas de bandidos, conocía a bandidos y hablaba con ellos, jamás imagino que haría algo como eso en su vida, una sonrisa se dibujó en su rostro la cual se borró rápidamente al darse un golpe mental por lo que estaba pensando, no quería admitir que se estaba divirtiendo con esto, le emocionaba un poco de aventura como las que escribía en sus historias y a las que a Levy le encantaba leer, ahora comprendía la emoción que sentía su amiga al hablar y conocer a ese bandido, al enamorarse de alguien como él, a su mente vino la imagen de Natsu y su amplia sonrisa que siempre le mostraba, estaba preocupada por su salud, quería verlo pronto y deseaba que estuviese mejor lo antes posible –Espero que este bien…- con la imagen del joven del cabellos rosados entro al baño quitándose la ropa y abriendo la llave para tomar un baño caliente, lo necesitaba.
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-¿Cómo sigue Natsu?- dijo Gray entrando a la tienda en donde se encontraba su amigo peli rosa durmiendo y Juvia cambiando el paño húmedo de su cabeza
-Está mejor, la fiebre le está bajando, solo me preocupa que su herida se pueda infectar- un suspiro cansado escapo de sus labios- también la pérdida de sangre lo tiene bastante débil y me preocupa además que se pueda enfermar por el frio que hace- Gray salió de su tienda sin decir nada, Juvia no presto mucha atención y siguió revisando a Natsu, estaba muy sudado y entre sueños se quejaba, seguramente por el dolor que sentía, temía que su salud pudiese empeorar en vez de mejorar como todos esperaban, estaba cansada pero debía hacer lo posible por cuidar del amigo de Gajeel y Gray, confiaban en ella y no les podía fallar, estaba tan preocupada que no noto cuando el joven de cabellos oscuros volvió a entrar a la tienda con muchas mantas en sus manos
-A… ayúdame- decía torpemente intentando que no se le cayeran la gran cantidad de mantas que traía, Juvia no pudo evitar reír y rápidamente se paró para ayudar al joven – tapemos a Natsu, ya basta con cuidar con su herida como para venir a cuidar un resfrió de este idiota- taparon bien a Natsu y cerraron con más mantas la entrada de la tienda para que el frio no entrara, Juvia se sentó nuevamente al lado del joven que dormía y otro suspiro de cansancio escapo de sus labios – Juvia tu también deberías descansar-
-No necesito descansar, no soy tan débil como crees, además debo cuidar de tu amigo- decía con una sonrisa de superioridad en sus labios
Gray rio ladino ante lo dicho, esa chica realmente le encantaba, era valiente, muy fuerte, vivaz y no le temía a nada, pero por dentro seguía siendo una chica, dulce y tierna aunque no le gustase mostrarlo – Sé que lo eres, pero no quiero a otro enfermo en este lugar, y si no descansas terminaras igual que ese cabeza de fuego acostada en una cama y con fiebre- una risa algo perversa se dibujó en su rostro mirando a la chica- aunque si enfermas yo puedo cuidarte muy bien- vio los ojos de asesina de Juvia mirándolo y no pudo evitar reír a carcajadas, era divertido molestarla- Era broma tranquila- dijo levantando un poco sus manos para que lo dejase de mirar así- pero no es broma el que deberías descansar, ven… recuéstate un rato- dijo tomando de su muñeca tirándola con delicadeza hacia él, la joven sintió un calor invadir su rostro al estar tan cerca del muchacho, ambos se encontraban sentados en el suelo cerca del chico peli rosa, Juvia quedo apoyada en el pecho del joven entremedio de sus piernas mientras ella tenía sus piernas estiradas, Gray tomo una de las mantas y los tapo a los dos y abrazo a la muchacha por debajo de esta pasando uno de sus brazos por la cintura de la chica y la otra por encima de su hombro para que ella pudiese quedar cómodamente apoyada sobre su pecho –Así no pasaremos frio- dijo tiernamente cerca del oído de Juvia quien se estremeció al sentir el calor del muchacho y sin poder articular ninguna palabra asintió, Gray solo rio, esa joven podía ser demasiado encantadora cuando no estaba a la defensiva, apretó un poco el agarre de la cintura y se acomodó para poder dormir, la joven mientras tanto tenía sus mejillas rojas y en un silencio demasiado cómodo se quedó dormida escuchando los latidos del corazón del muchacho de ojos fríos.
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La fría mañana había llegado y los rayos del sol que luchaban por escapar de las nubes entraban por el gran ventanal de esa habitación, llegando a los parpados de la muchacha quien con mucha dificultad se daba vueltas en su cama intentando despertar, estaba demasiado cómoda y había dormido demasiado bien gracias a la compañía de –Gajeel- a su mente vinieron las imágenes de lo que había pasado anoche –Gajeel- él la hizo suya nuevamente, él la hizo feliz –Gajeel- dijo moviéndose en su cama y encontrándola demasiado grande como para dos personas -¿Gajeel?- dijo nuevamente esta vez abriendo los ojos y sentándose en su cama, estaba sola –¿Habría sido un sueño?- al notar que se encontraba sin ropa y que sentía un pequeño dolor cerca de su clavícula pudo responderse aquella pregunta, una sonrisa se dibujó en su rostro, vio a los pies de su cama una bata, la cual generalmente ella utilizaba cuando se levantaba, Gajeel la había dejado en ese lugar puesto que no podía vestirla en la noche decidió dejar algo para que pudiese levantarse de su cama por si alguna empleada tocaba la puerta de su habitación, sabía que en las mañanas le iban a dejar el desayuno, la joven rio por aquel acto pero lo agradeció mentalmente, se levantó de aquella cama y se puso la bata que Gajeel había dejado para ella, vio el vestido que había usado anoche colgado en la silla que se encontraba junto al escritorio y se acercó a este para tomarlo y guardarlo en su lugar, más se detuvo al ver una pequeña nota sobre el escritorio
"Durmiendo a tu lado solo tengo lindos sueños… gracias"
Era una simple nota que con pocas palabras decía lo bien que se sentía al lado de esa chica, la muchacha sonrió levemente por el lindo gesto del muchacho, podía ser un bandido pero a su lado era un completo caballero, se notaba cuanto le costaba al muchacho intentar ser educado y delicado pero ella realmente lo apreciaba. Tomo la nota y la guardo en un pequeño cofre de cristal en donde hasta ese momento solo guardaba el brazalete que Gajeel le había obsequiado hace ya un tiempo, lo miro por un momento recordando aquel día. Se dirigió al baño para tomar una ducha y poder bajar con su familia, seguramente su padre aún estaba molesto y debía hablar con el sobre lo que pasaba con aquel muchacho, con Gajeel, ¿Cómo explicarles que realmente ese chico no le haría daño sin decirles que quien quiso matarla fue su padre y no él?, tal vez lo mejor era mentirles, por lo menos hasta que todo se logre solucionar, debía meter preso a ese hombre para siempre si no quería que le hiciese daño a su familia y cercanos, estuvo en su cumpleaños sin que nadie se diese cuenta ¿Cómo era posible eso?, ya sabía su ubicación y seguramente la había estado observando durante mucho tiempo, debía pensar bien cada movimiento que hacia si no quería correr algún riesgo además de poner en peligro a los que ella quería. Tomo la toalla más cercana y se envolvió en ella, tenía ganas de arreglarse ese día, quería verse bien aunque solo la viesen sus padres, quería consentirse y verse linda, salió del baño y se dirigió a su armario buscando entre sus muchos vestidos uno que le hiciese sentir cómoda y hermosa, decidió utilizar uno de color amarillo claro, casi pálido con bordados de encaje blanco, le llegaba justo hasta el tobillo, era un vestido bastante liviano que se movía de un lado a otro con los movimientos que al joven hacia frente a un espejo para poder apreciarlo mejor, las mangas eran largas para cubrirla del frio que hacia esa mañana, si bien el sol había salido, aun corría una fresca brisa, se puso unos zapatos con algo de altura del mismo color que el vestido, nunca utilizaba zapatos altos pero ella sentía que era la ocasión, tomo uno de sus mejores perfumes y roció un poco a cada lado de su cuello y por ultimo puso en su muñeca el brazalete que Gajeel le dio, el cual tenía pequeños rubíes que resaltaban un poco más por lo claro del vestido y por el intenso color rojo de las gemas pero que aun así no se veía mal, se miró una última vez en el espejo y se decidió a bajar, sentía que a pesar de tener que darle una explicación a sus padres sobre lo de Gajeel, este sería un buen día. Pero como el destino es cruel y a la vida le encanta jugarnos malas bromas, este sería por lejos uno de sus peores días.
Bajo las escaleras buscando a sus padres, estaba nerviosa sabían que la regañarían, pero estaba de buen humor como para aceptarlo he inventar una buena mentira que los alejase del peligro y dejándola más tranquila para poder resolver sus problemas, al término de las escaleras vio a una de las sirvientas quien se dirigía rápidamente en dirección a la cocina.
-Espera- la llamo Levy, la joven la miro sin darse cuenta antes de su presencia hizo una reverencia y se acercó a ella
-Buenos días señorita Levy, lamento el no tener listo su desayuno, enseguida se lo preparo, pero antes debo llevar algo a sus padres y a las visitas- dijo en modo de disculpas la joven
-No te preocupes por eso- miro en dirección por donde había llegado la sirvienta, venia del gran salón - ¿Tenemos visitas? ¿Por qué mi padre no me avisó?- se preguntaba en voz alta –seguramente porque está lo suficientemente enfadado como para no querer hablarte por un tiempo Levy- se respondió sola dibujando una sonrisa algo incomoda en su rostro.
-No tuvo tiempo para hacerlo señorita- Levy la miro algo confusa – han llegado sin aviso, si le confieso algo señorita Levy- dijo la joven acercándose un poco a la recién nombrada para que nadie escuchase – su padre se veía muy sorprendido cuando lo vio pero luego se puso muy contento, creo que era un viejo amigo- dijo sonriendo la chica, en cambio Levy solo pudo sentir que algo no andaba bien con eso –Si me disculpa, debo llevarles algo de beber me lo ha pedido su padre, con su permiso- dijo la sirvienta retirándose del lugar en dirección a la bodega, seguramente iba a buscar uno de los buenos vinos que su padre tenía.
¿Quién podría ser esa visita? Seguramente eran los padres de Rogue, ellos eran conocidos antes de que todo se volviese oscuro. Había que averiguarlo, de todas formas se sentía más tranquila, después de la visita de Gajeel todo lo veía de mejor manera, sabía que él estaría a su lado para protegerla, para cuidarla, acompañarla, hacerla feliz, comprenderla y alejarla del peligro, pero… ¿Cómo podría alejarla del peligro cuando este se encontraba en su propia casa, hablando felizmente con sus padres? Un escalofrío recorrió toda su espalda y un sudor frio comenzó a correr por su frente. Ese hombre se encontraba frente a sus ojos junto a sus padres y otro hombre más, desconocido para ella. No entendía nada de lo que en ese lugar pasaba, estaba confusa, desorientada, aturdida, perpleja y más que asombrada. El hombre la vio entrar al salón y le sonrió amablemente, una sonrisa que Levy pudo notar que escondía malicia ¿Por qué solo ella notaba la maldad que había en sus ojos? ¿Por qué sus padres no se daban cuenta del peligro que corrían al lado de ese hombre de ojos color rojo como la sangre?
-Señorita Levy, es un placer verla- dijo aquel hombre acercándose a ella y tomando su mano para besarla en forma de un saludo formal. La muchacha no pudo más que sentir asco pero no podía hacer nada que sus padres encontrasen extraño
-Levy querida- dijo su madre acercándose a ella con una sonrisa en su rostro- me alegra que estés aquí- miro al hombre para luego mirarla a ella- Él es el señor Redfox, un viejo amigo de la familia, él nos acompañó en muchos momentos antes de que perdieses la memoria-
-Le contaste sobre lo de mi memoria- miraba a su madre intentando no mostrar el desagrado que sentía por la presencia de esa persona en su hogar
-Me lo ha contado señorita, espero que no le haya molestado, sus padres son unos grandes amigos míos y lo que le pase a su hija me importa- dijo siniestramente
-Me lo imagino- dijo quitándole importancia mirando hacia otro lado, tenía miedo de ese hombre, no solo sentía rabia por lo ocurrido sino que también le temía, sus manos y piernas le temblaban pero intentaba disimularlo y parecer normal
Su padre quien se encontraba un poco más alejado se acercó a ellos junto al otro hombre que se encontraba en ese lugar, no lo conocía, pero solo con verlo podía notar que no venía con buenas intenciones y que no era una buena persona mucho menos si viene acompañando a Redfox –Hija te presento a Iván Dreyar, él es un respetado político del pueblo vecino y gran amigo de Redfox- El hombre era alto de piel tostada, su cabello era negro y llevaba una abundante barba, imponía respeto además de miedo.
-Perfecto, este hombre tiene muchos amigos con poder- pensó irónicamente la muchacha - ¿Puedo saber que hacen aquí?- intento sonar lo menos descortés posible pero era bastante difícil teniendo a ese hombre en frente.
-Por supuesto señorita- dijo el hombre de los ojos rojos, en eso entra la sirvienta con la cual Levy se había encontrado hace unos momentos, con una vendeja llena de copas con vino, le sirvió a cada uno de los que ahí se encontraba incluyendo a Levy quien no pudo evitar pedir una copa para ella también, a lo mejor eso la distraía un poco y le quitaba un poco el temor que en ese momento sentía, deseaba tener a Gajeel a su lado, bebió un pequeño sorbo para probar aquel liquido de sabor áspero pero relajante, vivió otro sorbo y miro al hombre quien se disponía a hablar- Tu padre me envió una carta pidiendo verme –
-La verdad me sorprendió la rapidez con la cual llegaste- agrego el padre de la chica
-Si… estoy viviendo cerca de aquí- dijo mirando a la joven- puede que me quede un largo tiempo viviendo en esta ciudad- la joven escucho sus palabras pero su mirada estaba fija en uno de los cuadro de ese salón, su voz grave y fuerte le hacía estremecer – Tu padre me ha dado una noticia que jamás me imagine escuchar y que de cierta forma me alegra, tu padre me ha dicho que mi hijo… que Gajeel está vivo- la joven no pudo evitar atorarse con el sorbo de vino que recién había bebido, su padre le había dicho sobre el muchacho, las cosas estaban peor de lo que imaginaba, esto era una gran desventaja para ellos, debía hablar con los demás pero no podía hacerlo en ese momento.
-¿Te encuentras bien hija?- pregunto preocupada la madre al ver la reacción de la muchacha
-Seguramente esta así porque sabe que no permitiré su amorío con ese tipo. Lo siento Redfox pero no quiero a tu hijo cerca de Levy, tu sabes lo que paso hace mucho tiempo y esa es una gran herida que aún no sana para nosotros, entiendo, comprendo perfectamente que es tu hijo y que lo aprecias pero el cometió un crimen demasiado grave por el cual debería estar preso- dijo su padre sin mirando al hombre de ojos rojos quien bajo la cabeza mirando hacia el suelo
-Lo sé, mi hijo hizo algo horrible, lo quiero mucho y me alegra saber que se encuentra con vida, pero sé que debe pagar por el gran delito que ha cometido- esto no podía estar peor, primero ese hombre la encuentra para luego llegar a su hogar y a su familia y decir que quiere a su hijo pero debe meterlo preso por un crimen que no cometió además de alejarlo de ella – Señorita Levy por favor debes decirme donde se encuentra mi hijo, no sabes cuánto desearía poder verlo de nuevo- quiso vomitar al escuchar esas palabras salir de su boca, cada palabra que salía de ella estaban llena de veneno, de mentiras, de odio, de sed de sangre.
-Levy si sabes algo debes decirlo, entiende que entre tú y ese muchacho no puede haber nada, el té hizo daño y seguramente está de vuelta para acabar lo que no pudo terminar, permítenos que te protejamos hija mía- decía su madre tomando sus manos, no podía responder, estaba confusa, no entendía aquella situación, sus padres pedían ayuda para atrapar al hombre que ama dejando libre al verdadero peligro, peligro que se encontraba frente a sus ojos mirándola con malicia, Levy noto la leve sonrisa que se dibujó en ambos hombres con aspecto oscuro y sus padres no notaban nada de aquello, debía pensar rápido si no quería que las cosas se volviesen aun peor.
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Sus ojos pesaban como nunca antes, sentía la luz del sol pasar a través de su tienda, no sentía frio, estaba cómodo pero apenas se podía mover, seguramente por el peso de la gran cantidad de mantas que tenía encima, un dolor cerca de su estómago lo invadió aun así no podía moverse, aun no despertaba completamente, quería calmar aquel dolor quería abrir los ojos, el recuerdo de una rubia acariciando su cuerpo llego a su mente, sentía sus dedos recorrer su abdomen, sentía las caricias en su pelo y la voz de aquella rubia pidiendo por la salud de él, el dolor lentamente comenzó a descender y poco a poco abría sus ojos captando la luz del día –desearía que no solo en recuerdos estuvieses a mi lado- pensó el joven, miro hacia el lado y vio a dos jóvenes durmiendo cómodamente. Gray abrazaba a la joven de cabello azul, tenía su cabeza apoyada en la de ella y la joven tenía la suya apoyada en el pecho del otro, rió internamente al ver aquella escena, nunca imagino ver a Gray tan apegado a una sola mujer, como si le hubiesen leído el pensamiento Gray abrió los ojos y los miro logrando que el peli rosa se asustara un poco –Bu… buenos días- dijo el chico recostado en su cama mirando como el otro con toda la delicadeza que pudo se separó de la chica y la recostó en el suelo volviendo a taparla mirándola con una sonrisa en su rostro, esta dormía plácidamente y se notaba que no estaba cerca de despertar.
El joven de cabellos oscuros se acercó a su amigo y se sentó a su lado -¿Estas mejor?- dijo sobándose los ojos intentando despertar sin mucho éxito
-No lo estoy ¿Te parece que estoy bien? Estoy recostado en una cama sin poder moverme- dijo mostrando molestia en su rostro
Gray sabía que no estaba realmente molesto, solo estaba cansado y con ganas de ver a una cierta rubia- Tienes razón, esa cara de idiota que tienes solo puede significar que estas peor que de costumbre- el peli rosa movió su brazo para intentar golpearlo pero el dolor que sintió por aquel movimiento lo detuvo quejándose por ello – Jajaja eres más tonto de lo que imagine- rio Gray, ayudo a su amigo a sentarse en la cama para que estuviese más cómodo- intenta no moverte demasiado, Juvia trabajo mucho curando esa herida, no hagas que su trabajo sea en vano-
-Lo sé, no te preocupes, tendré cuidado- dijo con una gran sonrisa en su rostro, cosa que puso feliz su amigo de cabellos oscuros quien, aunque no lo demostrase frente al peli rosa, estaba muy preocupado por su salud, el verlo sonreír ya significaba que estaba mejor, o por lo menos mejor que antes
-Ayer vino tu novia- dijo llamando la atención del joven de ojos color jade de manera inmediata -¿No lo recuerdas?- la cara del joven solo mostraba sorpresa, eso diecia que realmente no se acordaba
-No… no estoy muy seguro ¿dijo algo?- pregunto cabizbajo, sabía que la rubia no lo quería ver, aun así lo visito cuando él estaba postrado en esa cama.
-Dijo que te odia y que está muy molesta por el hecho de que le hayas mentido- rio al ver el rostro casi llorando de su amigo, pero no deseaba que este sufriera- Ella vendrá a verte hoy, espero que te disculpes con esa muchacha y pidas perdón mil veces si quieres que ella te vuelva a hablar con la confianza de antes- reprendía a su amigo quien al escuchar que su rubia lo visitaría le brillaron los ojos, esa noticia lo ponía realmente feliz y a la vez nervioso.
-Pareces su padre- decía la joven que se encontraba a su espalda, Juvia había despertado al escuchar las voces de los muchachos y se sintió aliviada al ver a Natsu despierto.
Gray la miro y rio, se veía realmente adorable cuando recién despertaba, estaba toda despeinada y se frotaba los ojos para poder despertar completamente -¿Pudiste dormir bien?- pregunto gentilmente a lo Natsu se le sumo riendo fuertemente ganándose la mirada de los otros dos jóvenes presentes
-¿Qué si pudo dormir bien? Cuando yo desperté ella tenía una gran sonrisa en su rostro cuando tú la estabas abrazando-
Gray se volteo nuevamente a mirar a la chica quien tenía el rostro completamente rojo y miraba a Natsu como si quisiera matarlo, se podría decir que si las miradas maticen, Natsu estaría más que muerto -¿Es eso verdad linda?- pregunto el chico con una voz grave que capto la atención de la muchacha quien esquivo su mirada
-Por supuesto que no…- dijo velozmente- y tu Natsu, recuerda que soy yo quien está a cargo de tu salud, puedo hacer que esa herida no sane nunca- amenazo al joven quien trago con dificultad al escuchar esas palabras, sabía que bromeaba aun así daba miedo
-Tranquila preciosa, así asustaras a ese muchacho más de lo que Gajeel lo hace- dijo en tono burlón
-Gajeel no me da miedo- se defendió el peli rosa levantando ambos brazos eufórico –Auushhh!- grito por el dolor, los otros dos muchachos suspiraron resignados, Natsu no conocía la palabra quieto, no se podía quedar sentado en un lugar por mucho tiempo.
-Hablando de Gajeel, ¿No lo han visto?- pregunto Juvia con simpleza
-Sería peligroso que estuviese con Levy, si aumentaron la seguridad tendría suerte si sale con vida de ahí- dijo Natsu mirando a su amigo quien se levantó de su lugar
-Iré a confirmar si está en su tienda- Natsu tenía razón, él había ayudado a entrar a Gajeel a la mansión McGarden con la ayuda de una sirvienta pero salir de ese lugar sería difícil, se retiró del lugar en dirección a la tienda de Gajeel, ya había pasado por muchas preocupaciones como para enterarse de que otro de sus amigos corría peligro. Sus temores se esfumaron al verlo dormido plácidamente en su tienda –este estúpido- pensaba cuando vio a su amigo sonreír entre sueños, seguramente había tenido una buena noche -¡Gajeel!- grito fuertemente asustándolo, se lo merecía por haberlo preocupado
-¿PE… pero que… QUE RAYOS HACES GRAY?- dijo molesto al ver que fue su amigo quien lo había despertado – estaba teniendo un buen sueño- dijo rascándose la cabeza
-¿Con Levy?- pregunto entre risas que insinuaban muchas cosas
-No te incumbe- dijo mirando hacia otro lado
-Me preocupaste, ¿Cómo fue que pudiste salir?-
-Cuando salí de ese lugar era bastante tarde, todos estaban durmiendo, aun así habían demasiados guardias, me demore mucho en salir sin que me pudiesen ver, la ropa oscura que llevo siempre me ayudo a pasar más desapercibido, de todas formas estuvieron a punto de verme cuando sin querer tropecé al bajar del cuarto de Levy- dijo sonriendo tontamente ganándose un golpe en el brazo por parte de su amigo
-Eres un idiota- dijo apretando el puño con más fuerza, una vena le estaba resaltando en la frente- debes tener más cuidado, creo que sería bueno que te alejaras un tiempo de ese lugar, por lo menos hasta que no hayan tantos guardias-
-Sabes que no puedo hacerlo, no puedo dejar a la enana sola- hizo una pausa y miro hacia el suelo- Me dijo que recupero la memoria, la mayor parte de ella y que recordaba cuando éramos pequeños-
-Eso es una muy buena noticia Gajeel- dijo algo extrañado por el rostro desanimado de su amigo
-Si…- sus ojos seguían pegados en el suelo, hizo una pausa que parecía eterna para posteriormente mirar a su amigo – también dijo que recordaba a mi padre y que lo vio el dia de su cumpleaños, que se le había acercado a hablarle-
-¿Qué?- Gray estaba más que sorprendido, el padre de Gajeel, la persona que le había hecho daño a su amigo y a muchas personas más estaba tan cerca y ellos no pudieron notarlo antes, ya se había contactado con la joven de ojos miel
-¿Cómo es posible que nadie lo haya visto?- su voz se notaba molesta y no era para menos, lo que estaba pasando Gajeel era muy complicado puesto que era su propio padre quien le traía el mal a su vida y al de sus seres queridos
-Tranquilo Gajeel… podremos salir de esta ya verás- decía intentando subirle los ánimos a su amigo, toco su hombro y lo miro con determinación- todo estará bien- ambos se dedicaron una sonrisa. Gajeel apreciaba mucho el apoyo que sus amigos le estaban dando, sin ellos el estaría perdido
-Gracias…-
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Una fría brisa corría y jugaba con los cabellos azules de la muchacha quien se encontraba afuera de la mansión, en el gran jardín de la propiedad McGarden mirando hacia el pequeño bosque que había antes de llegar al alto muro que demarcaba aquella propiedad, la chica miraba el paisaje con nostalgia y disfrutaba de aquella ventisca de otoño que rosaba su piel, lo único que le molestaba y no le permitía disfrutar completamente de esa hermosa vista era aquella presencia que se encontraba a su lado acompañándola en aquel paisaje otoñal, en donde las hojas de los árboles se volvían de un color café y poco a poco iban cayendo de sus ramas, en el cielo se lograba ver el sol, pero unas nubes amenazaban con cubrirlo prontamente.
-¿Qué es lo que haces acá?- pregunto la joven sin un rastro de amabilidad, se encontraban ellos dos solos en el jardín, la joven había decidido salir a tomar un poco de aire y el hombre de ojos siniestros decidió acompañarla.
-Quise acompañarla para que no se sintiese sola- dijo con una sonrisa en su rostro
-No me refiero a eso- en sus palabras había rencor, pero en sus manos que tiritaban levemente se notaba temor- Me refiero es que haces en mi hogar ¿Qué es lo que buscas en realidad?-
El hombre se volteó a mirarla y puso un rostro de desentendido- No entiendo a lo que se refiere señorita Levy, yo vine porque su padre me ha dicho que mi hijo está vivo y yo solo quiero encontrarlo- sus palabras sabían a mentira, una de las peores, Levy lo miro demandante exigiendo una respuesta cosa que incomodo al hombre quien no sabía que responder- Mi hijo hizo cosas muy malas, lamento lo que él ha hecho y lamento mucho que usted haya perdido la memoria señorita Levy, desearía que se acordara de mí y los buenos momentos que tuvo en su infancia –
-Te recuerdo Redfox- dijo volteándose para quedar frente a frente al hombre de gran altura- te recuerdo a ti y todo lo sucedido, no mientas mas ¿Qué es lo que realmente viniste a hacer aquí?- Su rostro mostraba seriedad y valentía, le temía a ese hombre, nunca le había tenido tanto miedo a alguien, pero debía enfrentarlo, si lograba alejarlo de su familia todo estaría mejor y podría estar con Gajeel y sus seres queridos sin temer a que algo les hicieran, saco esa valentía que pocas veces mostraba, necesitaba respuestas y las necesitaba ya, pero la gran valentía y confianza que mostraba la joven en su postura y palabras fueron desapareciendo al ver como en el rostro de aquel hombre se comenzaba a dibujar una sonrisa, una sonrisa perversa y llena de malicia, Levy retrocedió unos pasos y el hombre se acercó a ella, volvió a retroceder mas pero este la agarro del mentón presionando un poco para que la chica lo mirase a los ojos, ojos que estaban llenos de maldad.
El hombre lentamente se acercó al oído de la muchacha y cada instante que pasaba a Levy le parecían eternos – Eso lo cambia todo pequeña jovencita- aquel hombre la miraba directamente a los ojos como si en ellos pudiese ver dentro de la muchacha, la cual sentía que en cualquier momento se desmayaría.
Sentía sus ojos llorosos y le ardían –Gajeel- temía por su seguridad, sentía que estaba completamente sola y que nadie podría rescatarla en ese momento
-Oh Levy no llores- decía de manera sínica pasando su pulgar por la mejilla de la muchacha acariciándola, sus manos eran ásperas y pesadas- no te hare daño- dijo soltando el mentón de la chica – O por lo menos no aun- una risa escapo de los labios de aquel hombre, se notaba que estaba disfrutando de aquella situación
-¿Qué es lo que quieres Redfox?- decía casi de manera suplicante
-¿Qué que es lo que quiero?- dijo sentándose en una de las sillas que había en la terraza- Poder por supuesto-
-Ya tienes suficiente ¿No estas conforme con todo lo que tienes?- la voz de Levy a pesar del miedo que sentía se volvía cada vez más retadora y exigente
-Tu familia es la que me impide tener todo lo que deseo- un escalofrió recorrió la espalda de la joven- tu familia me estorba, deseo eliminarlos del camino y quedarme con su gran fortuna y con todo el poder que poseen ellos… perdón me corrijo, de TU fortuna, bien sé que tus padres no pueden tocar el dinero que has heredado de tus abuelos. Sabes no tengo intenciones de matar a tus padres, pero si no cooperas puedo hacerlo y culpar nuevamente a Gajeel, de todas formas él ya es acusado por el asesinato de su madre y el intento de secuestro de la pequeña niña de la familia McGarden ¿Lo recuerdas?-
-No permitiré que le pongas un dedo encima a mi familia- dijo firmemente, su aspecto había cambiado, el miedo que tenía hace segundos atrás había desaparecido, con tal de proteger a sus seres queridos era capaz de cualquier cosa
-Oh pequeña… eres muy valiente- dijo sin borrar esa sonrisa de su rostro- y dime ¿Qué puedes hacer tú para proteger a tu querida familia?-
-¿Qué es lo que quieres que haga?- Tenia frente a sus ojos a un asesino, le creía cuando decía que mataría a su familia, pero si había alguna forma de impedirlo o por ultimo ganar un poco de tiempo para poder hallar pruebas para meterlo preso lo intentaría
-Ven conmigo Levy- la joven se quedó helada ante las palabras de aquel hombre- ven conmigo y dame tu fortuna y el poder que el nombre de tu familia otorga, es la mejor opción si no quieres morir junto a tus padres- y tras lo dicho se paró de su lugar riendo – tienes solo un día para pensarlo, si le dices a alguien sobre esto te aseguro que te arrepentirás el resto de tu vida- fueron las últimas palabras que escucho decir al hombre antes de que desapareciera de su vista.
Estaba sola, completamente sola, no podía decirle a nadie, si ese hombre se enteraba de que le había dicho al alguien seguramente mataría a sus padres, esto no estaba bien, las cosas empeoraban a cada minuto que pasaba ¿Qué es lo que debía hacer? ¿Debía contarle a Rogue y a los demás? ¿Debía ir donde Gajeel? ¿Podía exponer así como así a su familia? No podía moverse del lugar en el que se encontraba, su cuerpo no reaccionaba, quería hablar pero no podía, quería gritar, correr, llorar, pero su cuerpo simplemente no reaccionaba, ¿Qué debía hacer? Fue un gran error el confesarle que lo recordaba, pensaba que así podría hacer algo contra ese hombre, que lo asustaría amenazándolo con decir todo a la policía, se dio cuenta que estaba en un gran error si creía que vencería a ese hombre tan fácilmente. Las nubes del cielo lograron por fin ocultar el sol, el viento que corría era cada vez más fuerte y cada vez más helado, Levy sintió caer una gota en su mano, pero por el calor de esta supo que no estaba lloviendo, sino que sus lágrimas habían escapado de sus ojos producto de la desesperación y el miedo –Gajeel…-
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Lo se lo sé, me odian xd, me demore mucho en publicar este capítulo, lo siento no tengo excusa la verdad xd, pero les aseguro que no se volverá a repetir.
Bueno, ya nos acercamos a la etapa final, el padre de Gajeel está al lado de Levyy Gajeel no sabe nada al respecto, se acerca un final emocionante, con mucho drama buajaja. Bueno espero que les haya gustado el capítulo, si no es así espero sus consejos y opiniones.
Cuídense y que estén bien, pronto estaré subiendo otro capítulo. Saludos
