Notas de la autora:
*¿Acaso mencioné que soy una persona impaciente a veces? He querido subir este capítulo por mucho tiempo… Pero si me mantuviera actualizando cada dos por tres, esta historia estaría terminada para antes de Navidad
Este capítulo comienza cuando Harry regresa de su cita con Draco; en caso de que el titulo sea confuso. También es súper largo.
Muchos reviews hablaban de lo mismo, así que pensé en responder de manera masiva. La forma en la que representé a Luna recibió variados reviews, pero yo me mantengo firme. Luna siempre tuvo algo así como una percepción extrasensorial. Aunque, no puedo decir si sabía que eran Harry y Draco. Jamás la vi como una mojigata, a pesar de que no hacía nada con otros chicos. Debe estar con Neville, y solo necesitaba que él la llevara a su lado travieso.
¡GRACIAS a TODOS los que mandaron reviews!
Notas de traducción:
Sí, como siempre, la autora me deja sin palabras…
De todas formas, disfruten el capítulo…
〪o 〫O〬 o〭
31 de Octubre, 1998, las primeras horas de la mañana (después de la cita)
-¿Hermione? ¿Qué estás haciendo despierta?- le preguntó Harry a su mejor amiga, con recelo.
-No pensaste que podría irme a la cama sin antes enterarme de lo que pasó, ¿verdad?- dijo, sonriendo con suficiencia y frotándose los ojos. -¿Qué hora es?
-La una y media, más o menos. Tal vez más tarde.
-¿Cómo te fue?- preguntó Hermione.
Mordiéndose el labio, Harry trató de contener su sonrisa.
-Me fue… muy bien.
Hermione lo repasó con la mirada.
-¿Despeinado, los labios hinchados, sonrojado? Dios, Harry, ¿acaso tú… tú y…?
-No, no,- dijo, negando con la cabeza rotundamente. -Aunque, nos besuqueamos un poco.- Se sentó del otro lado del sillón, aún sonriendo.
Aunque trataba de apoyarlo, Hermione no estaba segura de lo que pensaba acerca de la imagen que le había llegado a la mente. Lógicamente, si ambos se gustaban, se iban a besar. Y si resultaba algo más, entonces iban a…
-¿Mione?- La voz de Harry sacó a Hermione de sus cavilaciones. -¿Estás segura de que esto te parece bien?
-No debería decir nada, Harry. Pero, bueno, es un poco… desconcertante.
-Lo sé. Debe ser raro para ti. El que yo quiera estar con alguien a quien odias.
-Yo no lo odio,- dijo Hermione. -Ya no. Creo que no lo he hecho por un tiempo.
-¿En serio?
-No me ha llamado sangre sucia en años. Y, a decir verdad, me sentía mal por él en sexto año. Siempre se veía meditabundo y miserable. Y luego, claro, te ayudó en la mansión de su familia. Parece como si jamás hubiera sido un participante dispuesto en los planes del Señor Tenebroso.
-Pero…- dijo Harry.
-Harry, ¿has pensando en lo que conlleva tener una relación con Malfoy?
-¿Por ejemplo?
-El Salvador del Mundo Mágico, "saliendo del clóset", será noticia. El Profeta te acosará. No todos te apoyarán.
-Jamás dije que lo revelaría.
-¿En serio crees que puedes seguir saliendo con Draco en secreto? La gente aún está atenta a lo que ambos hacen. Él es un mortífago. Estoy segura de que el Ministerio está al pendiente de él.
Poniendo sus manos en sus caderas, Harry suspiró pesadamente.
-Él no es un mortífago. Le quitaron los cargos.
-Lo sé, Harry. Pero la gente no olvida. Escuché un rumor de que Malfoy sigue recibiendo cartas de odio.
-¿Estás tratando de convencerme de no hacer eso?
-No, solo estoy tratando de ser realista.- Hermione podía ver que él comenzaba a desanimarse por la conversación.
-Preferiría que me apoyaras. Un buen comienzo sería que lo llamaras Draco, en vez de Malfoy,- se quejó Harry.
Bostezando, Hermione se cubrió la boca.
-Es tarde. Deberíamos ir a dormir. Platicaremos más en la mañana.
Se inclinó para abrazar a su amigo. Él le regresó el abrazo a medias, aún un poco molesto porque ella había estado jugando a ser el abogado del diablo (1).
-Sí, de acuerdo. Te veo en la mañana.
〪o 〫O〬 o〭
31 de Octubre, 1998
Alrededor de la ocho en punto, Ron, Harry y Hermione se encontraron en la sala común para ir a desayunar juntos.
-¿A qué hora llegaste anoche, Harry?- Ron le dio un codazo en el costado. -¿Gran cita?
-Em.- Harry se detuvo, incómodo. -Podrías decir eso.- Miró a Hermione, pidiéndole ayuda.
-¿Vamos?- dijo Hermione, esperando cambiar el tema. -Estoy hambrienta.
-Espero que haya tocino esta mañana.- Harry continuó la conversación.
-¿Lo sabías?- le preguntó Ron a Hermione, frunciendo un poco el ceño. Vio cómo Harry y Hermione se habían visto. -¿Le dijiste a ella y a mí no?
-Ron, no es como piensas. No planeaba decirle. Ya conoces a Hermione, simplemente lo descubrió,- explicó Harry.
-Sí, bueno,- dijo Ron, enfurruñado,- podrías haberme dicho.
-No quería que hicieras mucho alboroto. Fue todo muy casual,- le dijo Harry, que de hecho era verdad.
-¿Quién fue la chica?- preguntó Ron. -¿Al menos me dirás eso?
-Es la misma persona de la que he estado hablando por la última semana,- le dijo Harry. -Pero aún no te diré quién es.
-¿Por qué no?- gruñó Ron. -Me dijiste lo de Daphne, y lo de Pansy.
-En realidad, ellas no me interesaban. Solo invité a Daphne a salir porque tú dijiste que debía hacerlo.
-¿Qué?- dijo Hermione. -¿Es eso cierto?- Alzó la ceja al ver a Harry. -¿Ni siquiera te gusta?
-Miren, ¿podríamos olvidarlo por ahora?- rogó Harry. -Ron, te prometo que te contaré todo, después de que yo mismo lo entienda.
-Esa chica debe ser un esperpento si no quieres decirme quién es. ¿Te avergüenza?- Ron rió y lo golpeó con el codo de nuevo.
-No, de hecho es todo lo contrario,- dijo Harry, molesto.
-Solo bromeo, compañero. No necesitas alterarte tanto.
Ron no quería dejarlo ir pero, tan pronto abrieron la puerta del Gran Comedor, el olor a comida hizo que se olvidara de la cita de Harry.
〪o 〫O〬 o〭
-¿Mione?- Harry entró con cautela al área de la biblioteca donde Hermione estaba estudiando. La chica lo miró de mala manera. -Em… Perdona por la forma en la que te hablé anoche. Estaba cansado. Sé que solo estabas intentando ayudar.
-Está bien, Harry. ¿Ya hablaste con Ron?
-Aún no. Pero lo haré,- le aseguró. -Vine a pedir tu ayuda.
Con eso, Hermione se animó.
-¿Qué necesitas?
-Bueno, necesito ayuda con mi atuendo para esta noche.
-¿Vas a ir?- le preguntó.
-Sí. Aunque, necesito disfrazarme por completo. Voy a cambiarme el color de cabello y usar otros zapatos para verme más alto. Pero no podré ver nada sin mis lentes. ¿Alguna idea?
-¿Tu máscara no podrá cubrirlos?
-Aún no tengo una. Esperaba que también pudieras ayudarme con eso,- respondió tímidamente.
Hermione pensó por un momento.
-Podríamos convertir tus lentes en una máscara. ¿Llevarás una túnica de gala como disfraz?
-Pensaba ir de pirata o tal vez de vaquero. O, podría ser una especie de animal.
-Oh, disfraces muggles.
-¿Por qué, qué llevarán tú y Ron?- preguntó Harry.
-Nos vestiremos con ropa del Renacimiento. Muy tradicional, pero Ron no quiere llevar nada extravagante,- dijo, riendo. -¿Qué llevará Mal…Draco? ¿Quieren ir acorde?
Harry sonrió con suficiencia cuando Hermione se corrigió.
-No. El propósito es que nadie sepa que somos nosotros. De hecho, lo único que sé es que su cabello será azul.
Rascándose la barbilla mientras pensaba, Hermione tomó un trozo de pergamino y una pluma. Comenzó a dibujar algunos diseños. Harry la miró e hizo algunos comentarios, hasta que se les ocurrió una buena idea para el atuendo de Harry.
-¿No es muy cliché?- preguntó Harry, al ver el sencillo dibujo que Hermione había hecho (2).
-Considerando que muchos alumnos de aquí jamás han ido a pedir dulces con muggles, y que es muy americano, creo que será lo suficientemente original.
Ambos revisaron el esbozo del típico atuendo americano de un forajido del oeste, con todo y el pañuelo que cubría su rostro y el sombrero que ocultaba el cabello. Harry continuó firme en su decisión de hacer su cabello rubio, en caso de que se quitara el sombrero. El dibujo no era tan acertado, dado que ni él ni Hermione estaban familiarizados con el tema, pues solo habían visto películas viejas. Pero, como Hermione lo había dicho, pocos estudiantes sabrían acerca del tema. A Harry le gustaba la idea de estar cómodo con sus pantalones de mezclilla y una camisa holgada. Sus lentes fueron transformados en una máscara negra sencilla, completando el conjunto.
-Ron tiene una chaqueta grande que podrías usar.
-¿Qué tal una pistola? Un forajido tiene que tener una pistola,- dijo Harry, sonriendo.
-La apareceremos con magia, como con el sombrero y el pañuelo. Solo recuerda que no durará mucho. ¿Algo más?- Hermione quería saber.
Sonrojándose un poco, Harry admitió:
-También necesito una rosa azul.
Hermione solo alzo la ceja.
-Para que me reconozca.- El chico rodó los ojos.
Sonriendo, Hermione mencionó:
-Es dulce. No recuerdo haberte visto tan… enamorado. Jamás.
-¿Enamorado?- Harry estaba indignado. -No estoy actuando enamorado. Tal vez un poco optimista y cauteloso.
-No me malentiendas, Harry. Estaba siendo honesta. Disfruto verte feliz. Incluso si el objeto de tu afecto sea M…Draco. Solo dile a Ron pronto. No me gusta ocultarle cosas. En especial ahora, que nos estamos uniendo más que nunca.
-Lo haré,- prometió Harry. -Mañana, iremos al Callejón Diagon juntos. Ahí le diré todo. Sin importar lo que ocurra esta noche.
〪o 〫O〬 o〭
Harry esperó hasta que casi todos los de su Casa se fueron, para comenzar a prepararse para la fiesta de Halloween. Más temprano, Hermione le había ayudado con su ropa y sus lentes. Le había costado mucho pasar la última hora sin ellos, pero no quería llevar la máscara en frente de nadie.
Para las nueve en punto, la fiesta había comenzado y casi todos los alumnos estaban en el Gran Comedor. Harry se puso con rapidez su disfraz, junto con unas botas que había cambiado para verse más alto. Se puso la máscara sobre los ojos y se acomodó el pañuelo rojo sobre la nariz. Mirando su reflejo en el espejo, Harry casi no pudo ver su rostro. Perfecto. Agitó su varita y murmuró el hechizo para transformar su cabello. Vio cómo cambiaba, detenidamente, a ser de un claro color rubio fresa; luego procedió a intentar peinarlo.
Satisfecho porque estaba verdaderamente irreconocible, Harry salió de Gryffindor y se dirigió al Gran Comedor.
Cuando Harry llegó, veinte minutos después, la fiesta estaba en su apogeo. El lugar estaba repleto de toda clase de disfraces. Algunos, como Ron y Hermione, llevaban disfraces de época. Algunos iban disfrazados de personajes típicos, como fantasmas o monstros de películas. Otros, como Harry, llevaban disfraces muggles. Y había otros que Harry no podría identificar qué rayos eran. Parecía que solo se habían puesto lo primero que habían encontrado. Pero todos estaban divirtiéndose, y Harry estaba de muy buen humor. Buscó entre la multitud alguna cabeza con cabello azul, pero no encontró ninguna en su primer recorrido. Se detuvo para tomar un vaso de ponche de calabaza; luego dio la vuelta una vez más. También notó que podía ver más cabezas de lo usual. Las botas de tacón alto que llevaba hacían que se tambaleara un poco, pero valía la pena por la altura extra. Harry deseaba, en secreto, ser más alto, como los otros chicos.
Hermione llegó a su lado, como por casualidad, mientras él comía algunos bocadillos del buffet. Le habló sin mirarlo, para que no pareciera que se conocían. Llevaba un hermoso vestido de baile, color azul cielo, con el cuello bajo y un corpiño que levantaba sus senos, haciendo que se salieran un poco por el borde. Incluso Harry no podía evitar verlos. Su escote podía competir con el de Pansy.
-Te ves… verdaderamente deslumbrante,- dijo Harry, sonriendo por detrás de su pañuelo pero, claro, Hermione no podía verlo. -Me sorprende que Ron te haya dejado salir, viéndote así.
-¿Por qué? ¿Porque otros chicos me están mirando?- dijo ella, sonriendo con suficiencia.
-Sí, o porque no podría quitarte las manos de encima.- Harry rió por lo bajo.
-¿Aún no has visto a Draco?- Hermione bajó la voz.
Harry suspiró.
-No. Y ya casi son las diez en punto. Tal vez decidió no venir.
-Tal vez espera llegar "elegantemente tarde". Después de todo, es un Malfoy.
-Una hora es solo tarde, no tiene nada de elegante. Lo más seguro es que no aparezca. Mejor me voy.
-Dale unos cuantos minutos,- lo instó Hermione.
-Le daré diez minutos más. Luego, daré por terminada la noche. Ustedes, diviértanse.- Harry recorrió el Comedor una vez más, en caso de que no hubiera visto a Draco. Varios alumnos lo invitaban a unírseles, como lo habían estado haciendo toda la noche, pero él los rechazaba.
Sintiéndose un poco abatido, Harry se dirigió a la entrada. Tomó el pomo de la puerta y respiró hondo. De repente, fue tirado cuando abrieron la puerta. Tumbado sobre su espalda. Harry alzó la mirada, para encontrarse con una figura vestida de pies a cabeza con cuero blanco, tentadoramente apretado. Y con cabello azul. Una máscara blanca, fabulosamente adornada con plumas, cubría los ojos y la nariz de la persona.
-Mierda,- maldijo Draco en voz baja. -¿Estás bien?- Fue ahí cuando notó la rosa azul, de tallo largo, en la mano del forajido. Draco le ofreció la mano para ayudar a Harry a levantarse.
Harry tomó la mano y se levantó. Cuando trató de soltar su mano, Draco se la apretó con fuerza.
-Lamento haber llegado tarde. Tuve problemas con el color de mi cabello. Me seguía saliendo muy púrpura.
Harry sonrió, y luego se dio cuenta que Draco no podría verlo. En vez de eso, le ofreció la rosa.
Draco la aceptó, le cortó el tallo y se la puso en la solapa de su saco. Arrojó el tallo por encima de su hombro.
-¿Me permites esta pieza?- dijo, mirándolo con lascivia.
Harry asintió y siguió a Draco hasta la pista de baile. No habría podido hacer más, pues Draco seguía agarrando su mano con firmeza.
La multitud estaba brincando y retorciéndose con los sonidos de los Weird Sisters, sin Gideon Crumb y Merton Graves. A Harry no le importó; de todas formas, no le interesaban las gaitas. Una chica con un atuendo que dejaba poco a la imaginación se deslizó hacia Draco, incitándolo a bailar. Draco rodeó su cintura con un brazo y la acercó. Le dijo algo al oído que Harry no pudo escuchar. Por el tamaño de su escote, Harry asumió que la chica era Pansy.
Luego, la chica le sonrió a Harry y le dio una palmada en el trasero antes de voltearse a bailar con el varón más cercano que pudo encontrar. Aún sosteniendo la mano derecha de Harry, Draco comenzó a brincar junto con el resto de la gente.
Draco se inclinó aún más hacia Harry.
-¿No vas a bailar?
-En realidad, no bailo,- gritó Harry. Incluso así, era difícil escucharse el uno al otro.
-Vamos. Tienes que bailar. Ese es el punto.- Draco continuó tonteando alrededor de Harry, jalándolo del brazo para animarlo a que lo acompañara.
-Soy malo,- dijo Harry. -Realmente malo.
-No me importa.- Draco comenzó a girar sus caderas sobre las de Harry.
Harry se hizo hacia atrás.
-¿Qué estás haciendo?- Harry miró alrededor, para ver si alguien estaba viendo.
-Tratando de divertirme. Nadie sabe quiénes somos. A nadie le importa. Solo baila,- ordenó Draco. Soltó la mano de Harry y pasó los dedos por su cabello. Se sentía libre. Libre para portarse como un tonto, si quería. Libre para bailar públicamente con la persona que le gustaba. Sin consecuencias. Quería que Harry lo disfrutara con él.
La chica del escote regresó. Harry ya no estaba seguro de que fuera Pansy. Ahora que ya no estaban unidos, la chica comenzó a restregarse contra Draco y puso sus brazos alrededor de su cuello. Draco correspondió el gesto, poniendo sus brazos alrededor de su cintura. Estaba sonriendo.
Algo en Harry estalló al ver eso. Se adelantó y jaló a la supuesta Pansy, para quitársela a Draco. La chica se tambaleó hacia atrás sobre sus talones altos. A través de su máscara, Harry pudo ver la sorpresa en su cara.
-Él es mío,- gritó Harry. -Aléjate de él.
El sentimiento de posesividad que sobrepasó a Harry lo sorprendió. La idea de que alguien más tocara a Draco de esa manera hacía que su sangre hirviera. De repente, agarró a Draco y comenzó a brincar y bailar, intentando imitar a la multitud lo mejor que pudo.
Draco sonrió con suficiencia. Harry tenía razón. Apestaba para bailar. Pero, la forma en la que había protegido celosamente aquello que consideraba suyo, excitó a Draco.
Los Sisters bajaron la velocidad de la música y la pista de baile de vació casi hasta la mitad. Harry y Draco se encontraron sintiéndose más expuestos que antes, sin toda la gente para ocultarlos. Ambos, Harry y Draco, trataron de rodear la cintura del otro con los brazos.
-Pon tus brazos alrededor de mi cuello,- le dijo Draco a Harry.
-No, no soy una chica. Tú pon los tuyos alrededor de mi cuello.
Harry puso sus brazos sobre los de Draco. Ninguno quería estar atrapado por el otro y comenzaron a luchar por el control.
-Espera,- dijo Harry, al final. Tomó la mano izquierda de Draco y se la puso en un hombro. Luego, puso su mano izquierda sobre el hombro de Draco, dejando las manos derechas sobre la cintura del otro.
-Creo que me gusta tu compromiso,- dijo Draco, sonriendo. -Pero no me gusta esto que parece bufanda.- Retiró el pañuelo del rostro de Harry. -Así está mejor.
Comenzaron a balancearse con la música.
-No te gusta el pañuelo. ¿Qué piensas del resto de mi atuendo?- preguntó Harry.
-Oculta mucho,- dijo Draco, haciendo un puchero. -¿Qué piensas del mío?
-Oculta muy poco,- dijo el otro, sonriendo. -¿Cómo lograste meterte en esos pantalones?
-De hecho, los encogí cuando me los puse,- admitió Draco. -No me pidas que me incline. Estoy seguro de que se romperían si lo hago,- dijo, riendo.
Harry se estremeció al pensar en Draco inclinándose para él, y en la imagen que apareció en su cabeza. Dejó salir un involuntario gemido.
Sonriendo ampliamente, Draco le preguntó:
-Te gusta eso, ¿verdad?
Harry solo pudo asentir.
-Estás más alto esta noche,- observó Draco.
-Parte del disfraz.
-Me gusta. Estás a la altura perfecta.
-¿Para qué?
Draco se movió para adelante y capturó los labios de Harry en un sensual beso. Harry pasó sus dedos por el cabello azul de Draco mientras presionaba su cuerpo contra el del otro chico.
La música regresó a ser la usual de los Weird Sisters: un ritmo ruidoso y fuerte, haciendo que los alumnos regresaran a la pista de baile. Harry y Draco no parecieron notarlo, y siguieron besuqueándose. Se la pasaron bailando y besándose por el resto de la noche. Harry notó que la chica del escote nunca regresó.
〪o 〫O〬 o〭
Era difícil decir quién era quién, de los invitados. Algunos alumnos estaban completamente ocultos por sus disfraces, por lo que era difícil distinguir si la persona era un chico o una chica. Algunos otros apenas y se preocuparon por disfrazarse.
Padma y Parvati entraron juntas; ninguna tenía una cita segura. De hecho, la mayoría de los alumnos había ido sin cita. Ginny y Dean habían ido juntos, así como Luna y Neville. Y, por supuesto, Ron y Hermione, y Harry y Draco. También algunos otros. Sin embargo, había una especie de emoción, cuando bailaban e interactuaban con una persona misteriosa, que los alumnos disfrutaban.
Los compañeros de baile eran intercambiados con frecuencia, aunque algunos se quedaban juntos. Una parte de la diversión era tratar de adivinar, con exactitud, quién estaba detrás de la máscara. En su mayoría, los alumnos más grandes de Slytherin habían adivinado que Draco era la figura alta y delgada vestida de cuero blanco. Aunque su cabello estaba cambiado, su figura esbelta era inconfundible. Aun así, a nadie pudo notar, a excepción que Hermione, que Harry era su pareja de baile esa noche.
Alguien vestido de vampiro se acercó a Parvati y le ofreció la mano. De todas formas, ella estaba bastante segura de que era un chico. El vampiro le hizo una reverencia, y se quedó esperando una respuesta a la pregunta que nunca formuló. Vacilando, Parvati tomó su mano, y el chico la dirigió a la pista de baile.
Estaban bailando, como si estuvieran en un baile de gala, pero se movían un poco más rápido, por el ritmo de la música. Parvati dio vueltas y se retorció. Parecía que su compañero estaba improvisando en el momento. Y tal vez no era el mejor bailarín, pero la chica se estaba divirtiendo. Padma y Romilda miraban al par mientras bebían ponche de calabaza.
-¿Quién es ése?- preguntó Romilda.
Padma se encogió de hombros.
-No lo sé. Pero desearía que alguien así me invitara a bailar.
-¿Y por qué esperas a que alguien te lo pida? Tú hazlo.
-No, no podría.
-¿Por qué no? Llevas una máscara.
-Todos reconocen mi cabello. Incluso con este peinado, estoy segura de que todos pueden notar que soy yo.
Romilda suspiró.
-¿Y qué? Es una fiesta. Invita a alguien.
-Tú invita a alguien,- la retó Padma.
.De acuerdo, lo haré.- Romilda repasó el lugar, buscando algún chico solitario para aproximarse. Vio dos figuras, en definitiva varones, del otro lado del salón. Tomó a Padma del brazo.
-Vamos. Vamos a bailar.
Aunque trató de quitar la mano de Romilda de su brazo, Padma no pudo huir y no le quedó de otra más que seguir a la amiga de su hermana hasta donde estaban los chicos.
-¿Quieres al que trae una túnica o al que parece gato?- le preguntó Romilda a Padma.
-Em… Supongo que al de túnica.
Mientras se iban acercando, Romilda puso su mejor sonrisa.
-Mi amiga y yo necesitamos parejas de baile. ¿Están interesados?
Los chicos se miraron entre sí. Luego regresaron sus miradas hacia Romilda y asintieron con entusiasmo. La chica reconoció a uno de los chicos: Jack Sloper, de su año. Decidió no decirle a Padma que ambos chicos eran casi dos años más jóvenes que ella.
-¿Y qué se supone que eres?- le preguntó Romilda a Jack.
-Un hombre lobo, por supuesto,- dijo él, frunciendo el ceño. Sabía que su disfraz era muy pobre, pero creía que, al menos, era reconocible.
El otro chico tomó el brazo de Padma y la dirigió a la pista de baile.
Cuando la música se hizo lenta, Padma alcanzó a ver a su hermana, aún bailando con el mismo vampiro. Estaba feliz de verla pasando un buen rato, olvidándose del estúpido de Michael Corner.
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Anthony miraba, junto con Ernie y Justin, desde la orilla de la pista. Los tres habían planeado juntos sus disfraces, por lo que parecían tres Merlines bastante tontos. Habían decidido ir de magos famosos, pero los tres quisieron ser el más famoso. Y dado que ninguno quiso ceder a los otros, todos se presentaron disfrazados de lo mismo.
-No podemos quedarnos juntos así. Nos vemos ridículos. Ninguna chica querrá bailar con nosotros,- dijo Ernie.
De repente, Anthony alcanzó a ver a quien él pensó que era Tracey.
-Estoy de acuerdo. Me voy,- dijo, y se desapareció entre la multitud.
Ernie fue el siguiente en irse.
-Sí, veré si consigo algo.
Justin se quedó incómodo y solo. Se dirigió a la mesa de bebidas, creyendo que eso le daría algo qué hacer con sus manos inquietas.
Una chica vestida de hechicera estaba parada en frente de los vasos para el ponche de calabaza. Si Justin iba a tomar uno, tendría que pedirle a la chica que se moviera. Se aclaró la garganta.
-Disculpa, ¿me das un vaso?
-¿Perdón?- La chica inclinó la cabeza. -No puedo oírte por la banda,- gritó.
El chico se inclinó un poco más.
-Te pregunté si me podías pasar un vaso,- dijo, más alto.
-Oh, lo siento. No me fijé que estaba estorbando.- La chica sonrió. Llevaba una máscara extraña, que mostraba su boca, pero caía por los lados y cubría sus mejillas.
-No hay problema,- dijo él, sonriéndole cuando ella le dio el vaso. Lo metió en el ponche y lo probó.
-Me encanta esta banda,- gritó la chica.
-Sí,- dijo Justin. -Aunque extraño las gaitas.
La chica asintió.
-¿Eres Merlín?- preguntó.
-Sí. Aunque, hay varios de nosotros,- dijo, riendo.
-Lindo disfraz. Yo soy Morgana,- le dijo ella.
-Es una pena que seas mi enemiga jurada,- bromeó. -Si no, te invitaría a bailar.- El esconderse detrás de la máscara le daba una nueva confianza.
-Oh, ¿dije Morgana? Quise decir Laverne de Montmorency,- respondió ella, coquetamente.
-Ah, la inventora de la poción de amor. Ahora tengo que invitarte a bailar.- No podía creer que se había atrevido a flirtear con la chica. Y ella parecía corresponder el gesto. Bajó su vaso y le ofreció el codo. Ella puso su propio vaso sobre la mesa y unió su brazo con el de él.
Justin y su recién adquirida pareja de baile anduvieron por entre la multitud. Mientras pasaba, Justin vio a Anthony y Tracey. Al pasar, le hizo un gesto con el pulgar.
〪o 〫O〬 o〭
Anthony se acercó a la chica, que llevaba un traje con manchas, una cola y orejas. Llevaba una máscara que solo cubría sus ojos.
-¿Tracey?
-¿Quién eres?- dijo ella, frunciendo el ceño.
El chico se bajó la barba y se alzó la máscara.
-Oh,- dijo ella, tímidamente. -Hola.
-Hola,- dijo él, igual de tímido. -Está un poco escandaloso aquí. ¿Podemos hablar en otro lugar?
-Em… Estoy aquí con Daphne. No puedo simplemente dejarla.
Anthony dejó caer los hombros.
-¿En serio? ¿No crees que estará bien, sola?
La chica miró a Daphne, que estaba bailando entre dos chicos.
-¿Has estado evitándome?- preguntó él.
-Em.- La chica no estaba segura de cómo responder. Lo había hecho, sí, pero no por la razón que él creía. Seamus había sacado su varita en la tercera fiesta. Ella se había rehusado a hacer lo que el chico le había pedido, así que le salieron granos durante toda la semana siguiente. Sintiéndose avergonzada y fea, Tracey no había querido que alguien la viera, en especial Anthony.
-Oh. Ya veo.- El chico se acomodó la máscara y la barba. -Lamento haberte molestado.- Frunció el ceño y se volteó para irse.
Tracey miró con rapidez, otra vez, a Daphne, la cual ya estaba bailando con tres chicos.
-Estás sola,- le murmuró a Daphne, sabiendo que ella no podría escucharla. -¡Espera!- le gritó a Anthony y lo alcanzó a agarrar de la manga de su túnica. Cuando se volteó para encararla, Anthony vio pasar a Justin, sonriendo, mientras el chico le hacía un gesto con el pulgar. Anthony devolvió el gesto, y luego volvió a fruncir el ceño.
-Iré contigo. Quiero explicarte.
Anthony puso una mano en su espalda baja y la dirigió por entre la multitud. El par dejó la fiesta y caminó por el castillo hasta que llegaron a un lugar solitario.
Se sentaron en un gran alféizar, viéndose. Se quitaron las máscaras y se miraron el uno al otro.
Tracey comenzó a hablar primero.
-Sí te estuve evitando toda la semana.
-¿Me trajiste hasta acá para decirme eso?- Su boca se hizo una línea delgada, mientras el chico trataba de mantener sus emociones a raya.
-Te estuve evitando porque no quería que me vieras. Tuve que pagar las consecuencias del juego y me salieron granos.- Era embarazoso decirle que los había tenido, aunque él no los había podido ver.
-Seamus sacó tu varita, ¿verdad?
-Sí,- dijo ella, bajando la mirada.
-¿Y no hiciste lo que él quería?- dijo él. Ella negó con la cabeza. -¿Por qué no?
-De hecho fui a la fiesta, esperando sacar tu varita de nuevo.- La chica se mordió el labio y esperó su respuesta.
Anthony sonrió con suficiencia.
-¿De verdad? No creí que a ustedes los Slytherins les gustara convivir con el resto de nosotros.
-Tienen muchos conceptos erróneos de nosotros, ¿no es cierto?
-Me estás educando. ¿Y qué pasó anoche? No parece que tengas granos hoy.
-Oh. Sí, porque yo fui la elegidora. Bueno, de hecho fui ambas, porque Padma quedó sola y tuvimos que regresar nuestras varitas para que ella pudiera escoger. Terminó escogiendo la mía.
-Entonces, ¿qué pasó?
-No mucho, para decepción de Theo,- dijo ella, riendo. -Jugamos snap explosivo. Aunque Theo intentó, por todos los medios, que fuera snap explosivo de prendas.- La chica volvió a reír. Anthony se le unió. -¿Y qué hay de ti?
-Em… Romilda me escogió.- No quiso continuar. No había nada oficial entre él y Tracey, pero aún se sentía incómodo al decirle lo que había ocurrido entre él y Romilda.
Tracey asintió.
-Te habría preferido a ti,- le dijo él, con rapidez. -Por cierto, ¿cómo te sientes?
Ella entendió a qué se refería.
-Bien. En serio. Ya me sentía perfectamente bien un par de días después.- La chica alejó la mirada, con timidez.
-¿Te arrepientes?
-Para nada,- respondió ella, veloz. -De hecho,- su corazón comenzó a latir más fuerte, mientras contemplaba lo que estaba a punto de decir,- esperaba que la segunda vez fuera mucho mejor.
El chico puso los ojos como platos.
-¿En serio? ¿Conmigo?
Tracey rió.
-No, con Slughorn,- respondió, sarcásticamente. -Claro que contigo.- La chica se hizo hacia adelante, tratando de besarlo.
-Espera,- dijo él, deteniéndola.
-¿Sucede algo?
-Sí. Al menos debería invitarte a salir primero o algo así. No quiero aprovecharme.
Ella sonrió.
-No estarías aprovechándote. Quiero hacerlo. Fue mi idea.- Lo tomó de la mano. -Me gustas. ¿Yo te gusto?
-Bastante.
-Entonces, ven conmigo. Y pruébalo.
〪o 〫O〬 o〭
-Desagradable, ¿no es cierto?- dijo Ron al oído de Hermione, mientras señalaba con la cabeza a Harry y Draco.
-¿Por qué? ¿Porque parece que son dos chicos?
-No, porque se la están pasando mejor que nosotros.- dijo él, sonriendo, acercando más a la chica. -Y no pensé en eso primero.- La tomó de la barbilla y recorrió con gentileza sus labios. Ella respondió, abriendo su boca, y permitiéndole tomarse las libertadas que quisiera.
Después de un rato, Ron sugirió que se fueran la fiesta.
-Pero, me estoy divirtiendo,- protestó Hermione.
-Todo acabará a media noche,- le recordó Ron. El reloj encantado marcaba las once cuarenta y tres. -Vayamos a hacer nuestra propia magia antes de que nuestros compañeros regresen.- El chico movió las cejas. Ella no podía ver el gesto a través de su máscara, pero no necesitaba hacerlo. Sabía qué había querido decir. -Aunque…,- continuó Ron,-…tengo curiosidad por saber quiénes son esos dos. Si me preguntas, diría que el más alto y delgado es Malfoy. Excepto que está sonriendo demasiado como para que sea él. No tengo idea de quién es el otro.
Hermione se encogió de hombros.
-Supongo que jamás lo sabremos.
-Podríamos saberlo si nos quedamos hasta la medianoche. Se supone que todos deben quitarse las máscaras,- le dijo el chico.
-¿Qué? No sabía eso.
-Ah, cierto, tú y Harry estaban en la biblioteca. McGonagall mandó una lechuza a cada Casa con la información. La magia del Gran Comedor será cancelada, terminando el baile. Supongo que no quería que nadie quedara desnudo cuando los hechizos se reviertan a medianoche,- dijo Ron, riendo.
-¿Quieres decir que toda la magia desaparece? ¿No solo las decoraciones?
-Sí, bueno, la magia que se conjuró para la fiesta. Algo así como en ese cuento de hadas.
-¿Cenicienta? Así que, ¿la ropa volverá a ser normal y las cosas transformadas regresarán a su estado original?- Hermione pensó en los lentes y el cabello de Harry.
-¿Cuál es el problema? No quiero que haya alguien que no sepa quiénes somos. No hay muchos chicos pelirrojos. ¿Y con quién más estaría?- Le acarició el cuello, y luego bajó su boca hasta su escote. -Vamos, vámonos.
Hermione retiró el rostro del chico de su pecho y se rió.
-¿Por qué no vas a asegurarte de que tendremos el cuarto para nosotros solos? Subiré en un minuto.
-No me dejes esperando mucho rato, amor,- dijo Ron, mientras se dirigía a la salida.
Hermione fue directo hacia Harry, caminando entre la multitud. Se encontró al par besándose de nuevo. Por un momento, vio cómo Malfoy acariciaba la mejilla de Harry con gentileza, mientras lo cubría con besos cortos y tiernos. Se hizo hacia atrás y le sonrió a Harry de una forma que ella jamás había visto. De hecho, la chica siempre había pensado que el rubio era incapaz de sonreír de una forma que no fuera con suficiencia, hasta que lo vio sonreír en Pociones, el día anterior.
Sin perder más tiempo, Hermione agarró a Harry del brazo y lo jaló para que el chico la viera.
-Tienes que irte,- le dijo.
-¿Por qué?- dijo él, con una sonrisa. -Nos estamos divirtiendo. No me había divertido así en mucho tiempo.
-Porque en…,- se detuvo para mirar el reloj,- doce minutos, tus hechizos desaparecerán. Todo volverá a la normalidad. Tu cabello, tus lentes, el cabello de Draco.- Se sintió orgullosa de haber recordado llamarlo por su nombre, para variar. -Todos los que están aquí serán revelados.
El chico le transmitió, al oído, el mensaje de Hermione a Draco, sugiriendo que se fueran de inmediato.
-Gracias, Hermione.- Harry la besó en la mejilla.
-No me agradezcas aún,- dijo ella, riendo. -No podrás entrar a tu cuarto por un rato.- Hermione se quitó los tacones puntiagudos e incómodos, los levantó, agarró el frente de su falda y salió del Gran Comedor.
-Sí, gracias, Hermione,- dijo Harry entre dientes.
Tomando a Draco de la mano, Harry caminó en zigzag por entre la multitud, hacia la entrada del Comedor. Una vez afuera, pudieron hablar con un volumen normal, aunque Harry seguía oyendo un zumbido.
-¿A dónde?- le preguntó a Draco. -A menos que quieras dar la noche por terminada.
-Solo queda un lugar.
-¿La torre de astronomía?- Harry no necesitaba preguntar.
Ambos chicos anduvieron en silencio por el castillo, atentos por si veían a Filch, quien amaba atrapar a algún alumno que estuviera en donde no se suponía que debía estar. Afortunadamente, le ponía más atención a la señora Norris. Y Harry no había sido atrapado por Filch en mucho tiempo.
Una vez que llegaron a la torre más alta de Hogwarts, Draco insistió en volver a sus apariencias usuales.
-¿No te gusto con el cabello rubio fresa?- preguntó Harry, con coqueta timidez.
-¿Con esas cejas? En definitiva, no- dijo Draco, mientras pasaba su varita por su cabello, regresándolo a su platinada gloria. Se quitó la máscara y ya estaba a punto de transformar su ropa cuando Harry lo detuvo.
-¿No te puedes dejar esos pantalones por un rato más?- Harry se sonrojó, mientras veía, con poco disimulo, la entrepierna de Draco.
-Ya veremos cuánto tiempo me siguen quedando,- dijo Draco, sonriendo de lado.
Harry se quitó la máscara y la transformó en sus lentes.
-No te molestes en ponértelos de nuevo,- le dijo Draco. Le quitó los lentes de la mano y los arrojó sobre la chaqueta que Harry ya se había quitado. Harry cambió su cabello y se quedó de pie, casi a la altura de Draco.
-Las botas,- dijo Draco, señalándolas. -Aunque sea muy conveniente para ti ser más alto, me gusta inclinarme sobre ti.
Quitándose las botas, Harry se encogió casi diez centímetros.
-Eso es todo. El resto es todo mío.
-Perfecto,- dijo Draco, y se abalanzó sobre Harry, oprimiéndolo contra la pared.
Había estado besando a Harry de cuando en cuando toda la noche, pero se habían estado moderando en público. Draco presionó su boca contra la de Harry, recordando no apretar sus labios, como lo había hecho la noche anterior. Mientras sus lenguas bailaban a un ritmo, las manos de Draco se metieron por dentro de la camisa de Harry. Draco acarició con delicadeza el muy bien desarrollado pecho y abdomen de Harry, antes de dirigirse hacia más abajo.
Draco sintió a Harry tensarse cuando abrió el botón de los pantalones de Harry. En un instante, la cremallera estaba abajo y la mano derecha de Draco se abría paso por entre los pantalones de Harry.
-¿Qué estás haciendo?- La mano de Harry, alrededor de su muñeca, detuvo a Draco, antes de que avanzara más allá del resorte.
Jadeando suavemente, Draco le preguntó:
-¿No estás cansado de pajearte solo, en el baño, después de nuestras pequeñas reuniones? Yo sí.
Riendo ligeramente, Harry le dijo:
-No tuve oportunidad anoche. Hermione me esperó despierta.
-Entonces, déjame ayudarte,- dijo Draco, respirando con dificultad. -Puedo hacerte sentir tan bien.- Se hizo hacia atrás para mirar a Harry. -¿Aún no estás seguro de esto?- le cuestionó.
Harry desvió la mirada.
-Sí quiero esto, pero… Yo, em… Tú no entiendes cómo es esto para mí.
-¿Yo no entiendo? Tampoco es exactamente fácil para mí. Mi padre me desheredaría si supiera. Espera que me case con alguna de las chicas Greengrass cuando salga de aquí. O con alguna perra sangre pura.- Draco suspiró y sacó su mano de los pantalones de Harry. El momento se había ido. -Si aún estás inseguro, tal vez es mejor que dejemos que las cosas se calmen un poco.
-Lo siento.- Harry dejó caer la cabeza. -¿Estás enojado?
-Estoy frustrado,- murmuró el Slytherin. -Pensé… En la fiesta estabas tan… Pensé que me deseabas tanto como yo te deseo.- Draco siempre llevaba la delantera. Jamás expresaba desesperación, ante nadie. Pero estaba desesperado por tener a Harry. Cerró los ojos, incapaz de soportar ver a su confesor.
El cerebro de Harry gritó: ¡Sí te deseo! Sin embargo, su boca no se movió. Sabía que, entre más se quedara sin decir nada, más le parecería a Draco que Harry no lo deseaba, después de todo.
Al final, Draco abrió los ojos y dio un paso hacia atrás, alejándose de Harry. En silencio, transformó sus pantalones de cuero en pantalones de mezclilla, levantó su máscara y la desvaneció.
-Tal vez no bateas para el otro lado como pensabas, Potter. O tal vez soy solo yo.
Harry lo miró, mientras bajaba la escalera de caracol, aún sufriendo por encontrar las palabras. Se habían besuqueado lo suficiente como para saber que ambos tenían una gran química. ¿Cómo iba a explicarle que no era Draco, sino él? Harry golpeó la pared detrás de él con el puño. Ya le había dado ese discurso a Ginny. ¿Cuál era su maldito problema?
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*Pobre Harry. Siento que la canción de Adam Lambert, What Do You Want From Me, serviría como su canción, en especial para este capítulo. Busquen las letras…
Espero que, en lo que va, les guste la fiesta de disfraces. El siguiente capítulo continúa con más baile. Además, Harry por fin habla con Ron…
(1) El término se aplica a personas que defienden una posición en la que no necesariamente creen, o que presentan un argumento en contra de algo que sí creen. (Eso sí no lo sabía LOL)
(2) El término cliché hace referencia a una frase, expresión o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto que pierde fuerza o novedad, en especial si al principio parecía innovadora.
En el próximo capítulo:
-Oh, Dios,- gimió. -¿No dormiste mucho anoche?- Comenzó a sonreír, pero luego vio que él no lo hacía. De hecho, se veía bastante miserable. -¿Qué pasó?
-Yo. Lo jodí todo. De nuevo. Tal vez no estoy hecho para estar en ningún tipo de relación.- Se frotó el rostro y bostezó con fuerza. -¿Cuál es mi problema?
-¿Podrías hablar con Ron? ¿Por favor?
-Dije que lo haría,- dijo entre dientes. -Bien podría arruinar esa relación, ya que estoy en eso.
-Harry, no seas tan melodramático. Ron entenderá, con el tiempo.
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Mirando el mueble, Harry señaló un objeto inusual.
-¿Qué es eso?
Apartando su atención de Ron, la chica metió la mano y sacó un pequeño broche. Era un "nudo de amor celta", de colores dorado y plateado. El intricado patrón no se parecía a alguno que Harry hubiera visto. Era masculino y delicado al mismo tiempo. No como Draco.
-La historia detrás de éste no tiene un final feliz,- le dijo la asistente a Harry. Le dio la vuelta. -Fue encargado por un joven mago, hace alrededor de treinta años, para dárselo a su amante. El patrón era un diseño original del artista. ¿Ven cómo son, en realidad, dos broches por detrás?
Harry y Ron asintieron.
-Está diseñado para abrirse y separarse, para que ambos amantes puedan llevar una parte de él.
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De repente, Ron se volteó para verlo.
-Muy bien, bueno… Supongo que descartamos las flores. Pero aun así creo que los chocolates servirán. Todos aman los chocolates, ¿verdad?
Harry parpadeó. Parecía que Ron estaba tomando las noticias bastante bien.
-Ron, ¿oíste lo que dije?
-Sí.
-Estoy saliendo con un chico.
-Sí, lo supuse cuando dijiste que no era una chica,- dijo Ron, con una sonrisa burlona. -No soy tan estúpido como parezco, ¿sabes?
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Hasta la próxima…
Adigium21
