Hola a todos, antes de que empecéis a leer este fic quiero deciros que los personajes no me pertenecen a mí, sino a la gran Rumiko-sensei y que la historia tampoco me pertenece sino a la gran escritora Jesireth de cem(punto)zoo. Esto no es ningún plagio ya que yo estoy en total desacuerdo con eso. Yo, ladrona de almas, he pedido permiso para publicar esta historia aquí y Jesireth me lo ha concedido. Aclarados estos puntos que disfrutéis del fic: El ladrón Red Rose

Nota autora

Bueno amigas por no ser mala jejeje, les coloco la conty hoy, además se la dedico a todas ustedes por ser fieles lectoras, bienvenidas las nuevas, y gracias por sus post. En fin espero que les guste.

Capitulo 11: Te odio

¿Qué rayos me pasaba? Sentía una electricidad extraña recorriendo el interior de mi cuerpo a gran velocidad, mientras que su mirada fija en mi me hipnotizaba, su rostro estaba tan cerca que chocaba con el mío.

– Estoy esperando, repite que me odias.- dijo aun con su mirada fija en la mía.

Presionó su cuerpo mas contra el mío, apretándome mas entre la pared y él. No soportaba el extraño calor que comenzaba a surgir por mi cuerpo. Era raro y desconocido. Su mirada hipnotizante no me permitía pensar con claridad por lo que no sabia como reaccionar, ni siquiera estaba conciente de que se supone debía repetir. Lo único que ocupaba mi mente en ese momento era sus increíbles ojos observándome con detenimiento.

Su mirada extrañamente se desvió hacia mis labios, ya no era tan llena de furia sino…

– Repíteme que me odias y te trataré con odio.- susurro con voz fría y a la vez llena de furia.

Mi sangre ardió como el fuego puro…

Estaba recostada en una de las paredes del salón de música porque se escuchaban las notas musicales en aquel pasillo.

Roxanne
No tiene que ponerte en esa luz roja
Paseando las calles por dinero
No te preocupas de si está mal o si esta bien

– Repítelo Kagome.- pidió nuevamente con el mismo tonó.

Cerré mis ojos al escucharlo, ese tonó era algo que me hacia perder la razón.

Roxanne
No tienes que vestir ese vestido esta noche
Roxanne
No tiene que vender tu cuerpo a la noche

Las notas que se escuchaban tampoco ayudaba mucho a la situación, era tan apasionada y doliente, música que jamás había oído.

Sus ojos sobre tu cara
Su mano sobre tu mano
Sus labios acariciando tu cuerpo
Es más de lo que puede ¡soportar!

– ¿Porque no repites que me odias?- preguntó de nuevo.

Su nariz comenzó a rozar mi cuello mientras que su aliento me mareaba con cada aspiración que hacia.

Porqué haces que mi corazón llore?

Mi rostro inconcientemente se giró en dirección al suyo, su aliento era una especie de esencia adictiva que me hacia aspirar más y más. Necesitaba más, su aliento me volvía loca, y me gustaba esa sensación.

¡Roxanne!
¡Sentimientos contra los que no puedo luchar!
Eres libre de dejarme pero
No me ¡engañes!

Una de sus manos liberó lentamente la mía, mientras que sin despegarla de mi cuerpo rozaba cada parte de mi piel.

…y por favor créeme cuando digo
que ¡te amo!

– Inu… yasha.- musité en voz baja mientras que su mano rozaba con delicadeza parte de mi cintura. – ¿qué… es… estas… haciendo?- mi voz entrecortada y nerviosa causada por su toque que se había detenido en una de mis piernas.

En ese instante la música se detuvo, la voz del cantante no se escuchaba, pero la melodía se había convertido en algo apacible. El violín predominaba junto con las cuerdas de la guitarra.

– Te demuestro cuanto me odias.- musitó mirándome fijamente.

En ese instante la música regreso, pero deje de oírla cuando sentí sus labios tocando los míos.

¡Roxanne!
No tiene que ponerte en esa ¡luz roja!
No tienes que ¡vestir ese vestido esta noche!
¡Roxanne!
No tienes que ponerte en esa luz roja!
¡Roxanne!
No tienes que vestir ese vestido esta noche!
¡Roxanne!

Inuyasha ¡me estaba besando! La sensación era tan indescriptible, tan llena de furia, coraje, su boca devorando la mía. Aun estaba impresionada después de todo Inuyasha era mi mejor amigo, yo estaba comprometida y el también, además de que seguía enojada con él. Me deje llevar por unos instantes, dejando correr mi mano libre a través de su fornido cuello, acercándolo más hacia mi.

¿Por qué haces que mi corazón llore?
¡Sentimientos contra los que no puedo luchar!
¡ROXANNE!
¡ROXANNE!

La música terminó luego de decir ese nombre.

Yo correspondía a la acción que realizaba Inuyasha, no era correcto, pero sentir su boca sobre la mía me hacia vibrar de placer. No había nada que me hiciera despertar de aquel beso tan deseoso, tan dulce, tan… perfecto.

Su mano comenzó a subir mi falda haciendo que entrara en razón. Empuje a Inuyasha con todas mis fuerzas. Quien me miraba entre molesto y confundido.

– ¡¿Cómo demonios te atreviste a hacer eso?- grité enojada.

– Ja, fue solo un beso, además eso te ganas por decir que me odias, cuando no es cierto.- se quejó, cruzando sus brazos de modo obstinado.

En mi corazón comenzó a nacer el mismo sentimiento de furia, pero esta vez mezclado con dolor ¿Qué me pasaba? Las lágrimas comenzaron a derramarse de mis ojos. Inuyasha cambió su expresión a una muy preocupada.

– Te odio, como jamás hubiese podido odiar a alguien Inuyasha.- dije en voz baja mientras las pequeñas gotas se resbalaban de mis ojos.

– Kagome… yo.- me veía con culpa y remordimiento.

– Lo mejor hubiese sido que jamás nos hubiésemos convertido en amigos.- musité.

Me di la vuelta para marcharme de aquel pasillo, pero sentí sus brazos rodeando mi cintura.

– Escúchame por favor- pidió con en desespero.

– No quiero volver a ver tu cara nunca más.- dije con voz fría.

Me libere de su abrazo y me marche a toda prisa de ese palacio. Me encamine hacia los establos, era de noche y aun no dejaba de llover. Por lo que me había mojado.

– ¡Kagome regresa!- escuché como me llamaba, sin embargo lo ignore.

Tomé uno de los caballos de aquel establo, elegís al hermoso caballo café de Seshomaru, era uno de los más rápidos y de seguro se enojaría conmigo por tomarlo pero la verdad no era algo que me importara de momento.

Lo saqué afuera, me sube en él y comencé a cabalgar, no necesitaba la silla para cabalgar, era una experta jinete.
De mis ojos aun salían lágrimas. Que era este dolor tan extraño, esta furia que recorría todo mi interior. Estaba tan molesta con Inuyasha por haberme besado, de considerarme una de sus millones de conquistas.

Yo que pensé que me veía de otra manera, me miraba como su amiga. No como una mujer. De verdad jamás debíamos a ver sido amigos.

La lluvia no cesaba, a penas y podía ver por donde me dirigía. Estaba tan molesta que no sabía en donde demonios me encontraba, había estado cabalgando sin fijarme por donde iba.

De repente un rayo cayo en cerca de uno de los árboles del bosque. El caballo se asustó y caí de este. Sentí como mi cabeza se estrellaba con una piedra en el suelo. El dolor embargó mi cabeza de inmediato, llevé mi mano con lentitud haca mi cabeza, distinguí sangre cuando la miré.

Me sentía tan cansada, no me importaba nada en ese momento, solo tal vez… dejar que el destino siguiese su curso.

Mis ojos comenzaron a cerrarse en contra de mi voluntad, mientras que las gotas de lluvia resbalaban por mi cuerpo ocultando así las lágrimas que salían de mis ojos.

– Desearía, no recordar… nada…

Mis ojos se cerraron y no supe nada más, solo había oscuridad, soledad, dolor, pena, tristeza y melancolía…

Abrí mis ojos con lentitud, no sabia donde me encontraba, era una habitación realmente lujosa, un lugar totalmente hermoso y extrañamente familiar.
Las cortinas rojas alrededor de la cama, las paredes con papel tapiz dorado y café, dándole calidez al lugar, un enorme balcón que vislumbraba un paisaje nocturno y llenó de la luz de la enorme luna llena. Una peinadora junto a un enorme armario de madera, llenó de los más lujosos accesorios y prendas caras respectivamente.

Me miré luego de examinar la habitación, estaba vestida con una bata de seda color blanco, realmente muy hermosa y un tanto ajustada para mi gusto. Mi cabello estaba suelto y finamente peinado ya que no poseía nudos en él.
Miré nuevamente a mi alrededor, junto a la cama, pegado a la pared había un enorme sillón tapizado con tela de alta costura. Sobre el se encontraba Inuyasha, dormitando tranquilamente con los brazos cruzados.

– Ya despertaste.- dijo abriendo sus ojos, y mirándome con extraña preocupación.

– ¿Estoy en tu habitación no es cierto?- pregunté en voz baja, ignorando su mirada por completo.

– Si, estas en mi cuarto.- pronunció, su voz sonaba bastante preocupada y culpable – ¿Cómo te sientes del golpe que te diste en la cabeza?

Toqué mi cabeza con mis dedos cuidadosamente, cosa que me causo un poco de dolor.

– Había olvidado que me caí del caballo.- admití avergonzada, nunca había pasado.

Inuyasha se acerco hasta mi, tomó asiento en la cama junto a mis piernas y me miró con dolor.

– Fue mi culpa, estas herida por mis estupideces Kagome. Sentí tanto dolor cuando me habías dicho que me odiabas que necesitaba demostrarte que no era así.- se excuso mientras que observaba un punto del suelo, avergonzado.

Estaba realmente arrepentido por haberme besado.

– En parte también fue mi culpa, me refiero a que yo también estaba enojada contigo, fue una torpeza salir a cabalgar en medio de una tormenta.- admití sonrojada.

Me miró aun con su rostro lleno de culpabilidad.

– No me mires de ese modo, ambos somos unos tontos. – admití con una sonrisa, la verdad era que ambos habíamos tenido la culpa y lo mejor seria perdonar y olvidar. – además… ya te perdoné.

– No merezco perdón, Kagome te herí tan horriblemente que saliste huyendo de mi, además cuando te encontré inconciente… estabas tan frágil, débil, cubierta de sangre. Estaba aterrado… pensé que ibas a morir, la sangre cubría tu rostro.- confeso con su expresión descompuesta.

Me acerque hasta él, lo jale del brazo y recosté mi cabeza en su pecho mientras lo abrazaba.

– Kagome… yo…- musitó en voz baja.

– Todo esta bien, yo estoy bien, tu también lo estas. No te culpo de nada, además no es la primera vez que tenemos discusiones. Sin embargo no es la primera vez en que una discusión nos causa algún daño físico, a alguno de los dos.

– No puedo perdonarme lo que te hice Kagome.- susurro mientras que rodeaba mi cuerpo con sus calidos y fuertes brazos.

– ¿Por qué no? La verdad era que estaba tan enojada conmigo misma que pague los platos rotos contigo, diciéndote que te odiaba cuando la verdad es que yo no te odio sino…- me quedé estática, Inuyasha me miraba de un modo realmente dulce.

– Yo tampoco te odio, lo sabes ¿verdad?- interrumpió dulcemente mientras me presionaba más contra su pecho.

– Si lo se, gracias por cuidarme tanto Inuyasha.- agradecí mientras dejaba mis ojos cerrados y aspiraba su agradable olor.

En mi cabeza comenzaron a formularse millones de preguntas, en ese momento.

¿Qué era lo que sentía por el? ¿Amistad? no, no podría ser amistad por Miroku no sentía nada similar que lo que sentía por Inuyasha.

Cuando estoy con él los días para mi son hermosos, porque el viento y la lluvia son otra clase de día hermoso, es una especie de sentimiento esplendoroso que me anima a levantarme cada día para verlo sonreír o enojarse. Es una sensación extraña que cuando estoy lejos de él me entristece y me hace pensar en que estará haciendo o ¿Con quien estará esta vez en la cama? Cosa que me enoja demasiado, el hecho de que se acueste con otras mujeres siéndole infiel a su prometida, o a… ¿quién? ¿por qué me enoja que ande siempre con otras chicas?

Antes no era así, la verdad es que ni caso le hacia. La realidad es que la única persona que debería molestarse porque el fuese un mujeriego era Kikyo.
Sin embargo ¿por qué al estar a su lado me sentía tan protegida, tan cuidada? ¿Por qué mi corazón saltaba de alegría al verlo? ¿Qué es este sentimiento que siento por Inuyasha?

Estrellas ayúdenme a descubrir ¿qué es este sentimiento?

La noche transcurrió tranquila, luego de un muy buen rato de estar abrazados, caí rendida en los brazos de Morfeo. Sin darme cuenta.

Continuara_
Bueno en este capitulo les doy un descanso jejejeje de intrigas,
Les dejo una frase de adelanto del próximo capitulo

" Es la letra de Inuyasha, y aquí dice que el me…"

Espero que les haya gustado
Nos vemos en la próxima

Nota ladrona de almas

Las imágenes las encontrareis en la siguiente página:

http:/foro(punto)cemzoo(punto)com/f85-fanfics-sobre-rumiko-takahashi/210628-el-ladron-red-rose-2(punto)html

Desearía recordar que la historia NO me pertenece a mí, sino a Jesireth de cem(punto)zoo.

Megustaría dar las gracias a alguien en especial a setsuna17 gracias por seguir ahí leyendome y dejando tus reviews, tambien agradecere a antiguas lectoras, no sé si siguen ahí pero aún así, les doy les gracias a Dark-Yuki01 y Psicoseada por haber dejado sus comentarios.

Gracias a todos y continuar leyendo.