Autor Original: Elle Werner

ID: 3084031

Notas de la traductora:

Pues ya estamos en el final de este fanfic. Se hace tremendamente corto, sobre todo con solo 11 capítulos pero, como ya dije en el capítulo anterior, hay una segunda parte donde se continúa la historia de estos dos, ¡así que esperadla con igual emoción~!

Muchísimas gracias a todos los que habéis estado ahí, hayáis dejado o no un comentario. Lo importante realmente es que lo hayáis disfrutado~

Y, bueno, ya no digo nada más y os dejo disfrutar del capitulo~

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Capitulo 11: Luna de Miel

La Pareja Real estaba sentada en el carruaje rumbo a su luna de miel. Lady Cecil la había planeado así que no sabía nada del lugar al que estaban yendo ahora. Yuuri se sentó cerca de la ventana con Wolfram sentado al lado suyo. Yuuri había insistido en que Wolfram debería sentarse al lado contrario de él pero el Príncipe Consorte ignoró las peticiones de su Rey y procedió a sentarse junto a él.

"Wolf, ¿cuánto tiempos nos llevará?" preguntó Yuuri mientras bostezaba, tapándose la boca con la mano.

Wolfram le miró con cariño "Mi madre dijo que nos llevaría una tres horas hasta que lleguemos"

Yuuri se sonrojó ante la mirada de Wolfram. Rápidamente apartó la mirada hacia otro lado, mirando por la ventana "E-Está bien" con eso dicho, se quedaron en silencio.

Habían pasado alrededor de dos horas desde que salieron del Castillo del Pacto de Sangre. Los ojos de Yuuri estaban empezando a cerrarse por sí mismos. Había bostezado por enésima vez hasta el momento y no podía aguantarse más. Su cabeza estaba empezando a inclinarse sobre el alfeizar de la ventana y se quedó dormido como si nada.

Wolfram, quién estaba mirando al otro lado del carruaje, se preguntaba por qué su marido estaba tan tranquilo. Miró a Yuuri para verle durmiendo, apoyado contra el alfeizar de la ventana. Sonrió con ternura; con cuidado y lentamente, dejó la cabeza de Yuuri apoyada den su hombro. Yuuri sonrió en sueños y murmuró algunas palabras incoherentes. Se acurrucó más, acercándose a su consorte, y Wolfram sonrió por los cálidos sentimientos que brotaban en su pecho.

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La fría brisa de la ventana abierta hizo que Yuuri se acercase más en busca del calor que desprendía su 'almohada'. Se acurrucó más contra él y rodeó con sus brazos a la susodicha 'almohada'. Sin embargo, había algo extraño en la 'almohada'; era cómoda pero dura, no su acostumbrada almohada de plumas y se estaba moviendo.

Yuuri dejó que sus cansados ojos se abriesen lentamente y cuando estuvieron completamente abiertos, vio la borrosa imagen de un pelo rubio y unos ojos verdes. Dejó que sus ojos se acostumbrasen a la luz y la imagen borrosa se empezó a despejarse. Sus ojos se abrieron ampliamente cuando se dio cuenta – una vez más – de que estaba abrazado al pecho de su esposo.

¡La 'almohada' era Wolfram!

El pelinegro se incorporó rápidamente y miró hacia otro lado, avergonzado. Estaba sonrojado y pudo escuchar a Wolfram riéndose junto a él. '¡Oh, Dios! ¿Cómo pude abrazarme a él de nuevo? ¡Waah! ¡Es totalmente vergonzoso!'

"¿Has dormido suficiente?" preguntó Wolfram mientras sonreía. 'Es tan lindo, sintiéndose avergonzado por algo así'.

El rostro de Yuuri todavía estaba rojo por lo de antes así que solo asintió con su cabeza. No confiaba en su voz para hablar. Todavía estaba con la mirada alejada de su esposo.

Wolfram, viéndole todavía reacio a hablarle, continuó "Bueno, ya que estás despierto, ¿Qué tal si salimos del carruaje?"

"¿Eh? ¿Ya hemos llegado?" inmediatamente Yuuri volvió el rostro al escuchar las palabras de Wolfram. Clavando los ojos negros en los verdes esmeralda.

Wolfram sonrió cuando Yuuri finalmente le miró "Dado que estabas tan cómodo durmiendo en mi pecho, me sentí demasiado culpable como para despertarte y sí, hemos llegado"

El pelinegro se sonrojó de nuevo y rápidamente se movió para escapar del carruaje. Wolfram le siguió. Ambos miraron los alrededores con temor. El chalet parecía tan caro que solo era apropiado para la realeza. Se encontraba cerca de la playa y había un campo de flores en el lugar opuesto al chalet. La pareja de recién casados entro dentro del chalet uno al lado del otro. Su equipaje había sido llevado dentro cuando llegaron al chalet. Wolfram les había pedido a los sirvientes que llevasen antes su equipaje y él se quedaría en el carruaje hasta que Yuuri hubiese despertado.

Yuuri abrió la puerta de su dormitorio con impaciencia, yendo hacia la ventana cerrada. La abrió ampliamente, dejando que al aire fresco entrase en la habitación.

"¡Whoa, Wolf! ¡Este lugar es tan hermoso! ¡Esta es la primera vez que he visto un lugar tan hermoso en Shin Makoku!" exclamó Yuuri en voz alta. Los ojos negros brillaban, admirando el entorno verde y azul. Su boca se abrió con sorpresa mientras que sus piernas estaban clavadas en su sitio junto a la ventana. Dejando que sus mechones negros fuesen mecidos suavemente por la brisa marina. La puesta de sol hacía que su piel bronceada resplandeciese con un color dorado y se viese más suave que nunca. Se veía majestuoso y bello a la vez. Lleno de una ingenuidad e inocencia que nadie más podría poseer.

El rubio Príncipe Consorte miró con asombro la figura parada delante de él. 'Tan hermoso…' pensó.

Wolfram sonrió ante la ingenuidad de Yuuri. Se veía como un niño pequeño al que le habían dado un juguete nuevo y estaba admirándolo con todo su ser. Yuuri siempre sería inocente a ojos y mente de Wolfram. Este Rey era demasiado inocente a lo que Wolfram sentía la necesidad de protegerle de cualquier cosa que pudiese dañarle. Por eso, cuando vio a Yuuri ser reprendido por los Diez Nobles después de ser herido por su ex prometido, no pudo soportarlo y le ofreció casarse con él – aunque realmente estaba enamorado del susodicho Rey.

"Sí, es hermoso, Yuuri…" respondió Wolfram mientras sonreía y añadía con un silencioso susurro "…pero no más que tú…"

"¡Vamos a echar un vistazo por los alrededores!" chilló Yuuri con alegría, cogió la mano de Wolfram para arrastrar al rubio con él. Olvidadas ya sus preocupaciones sobre su marido y sus propios sentimientos caóticos.

Wolfram sonrió y dejó que Yuuri le llevase a donde su amor quisiese llevarlo. A cualquier lugar. Iría a cualquier sitio al que Yuuri fuese mientras que estuviese con él. Incluso al infierno, estaba dispuesto.

Los dos estaban disfrutando de la puesta de sol en la playa cerca del chalet. Se sentaron el uno al lado del otro, en un cómodo silencio. Ambos pares de ojos mirando la belleza de la creación de Dios en frente de ellos.

"Mira, Yuuri…. La puesta de sol es hermosa…" dijo Wolfram suavemente, rompiendo el silencio entre ellos.

Yuuri miro la hermosa escena frente a él y asintió con la cabeza, gentilmente "Mmm…tienes razón, Wolf"

"Pero, ¿quieres saber algo?" Wolfram giró la cabeza para mirar a los ojos a su marido "No hay nada más hermoso que mi marido" susurró suavemente con tono cariñoso – haciendo que el pelinegro se sonrojase.

La puesta de sol formaba unas hermosas sombras en el pelo ondulado de Wolfram. Su color dorado ya se veía más impresionante con el brillo de la puesta del sol sobre ellos. Sus ojos verdes adornados por un tinte de color naranja, haciendo que se viesen aún más hermosos que un lago que brillaba con la luz del sol del verano. Su pálida piel brillaba bajo la puesta del sol y le tenía una angelical apariencia en su ya magnífico rostro.

Yuuri se quedó pasmado en su sitio y miró la figura de su marido con asombro. Miró a los ojos esmeraldas de su esposo. Sus ojos negros parecían estar atrapados en esos tentadores ojos esmeraldas que estaban observando la hermosura frente a él. Los negros se clavaron en los verdes. A medida que sus ojos se perdían más y más en los contrarios, Wolfram se inclinaba más…y más. Yuuri, todavía aturdido por la belleza de su marido, también se inclinó hacia adelante como si estuviera hechizado por la belleza de Wolfram. Tan pronto como sus labios se encontraron por primera vez desde la ceremonia de la boda, ambos cerraron los ojos con pura felicidad. Ambos saborearon la cálida sensación de los labios contrarios. Wolfram sonrió en el beso y Yuuri pudo sentirlo también.

El pelinegro pudo sentir los irregulares latidos de su corazón y su pulso palpitando fuertemente. Todas sus preocupaciones se habían ido en el instante en que sus labios se tocaron. Todo lo que podía sentir era amor. Un amor abrumador que Wolfram vertió en el beso y tal vez…su amor… hacia su marido.

El Príncipe Consorte rompió el beso – ambos necesitaban respirar – y abrió sus ojos – sonriendo. Yuuri abrió sus ojos lentamente cuando dejó de sentir los suaves y cálidos labios. Sus ojos negros atrapados en los esmeraldas de Wolfram. Empezó a sonrojarse con fuerza cuando se dio cuenta de que había besado a su marido y miró hacia otro lado – escondiendo su rojo rostro. Wolfram sonrió por la cara sonrojada de su marido. Tomó su rostro y le movió para que mirase sus ojos esmeraldas.

"Yuuri… Te amo…" dijo Wolfram con gran afecto mientras miraba esos enormes ojos negros con mirada amorosa.

A medida que esas tres palabras escapaban de la boca de Wolfram, Yuuri se sonrojaba cada vez más y apartó la mirada, otra vez "Yo…Y-Yo" tartamudeó y se detuvo. Sin saber que palabras exactas se supone que debía decir. La apasionada mirada de Wolfram era tan intensa que no podía soportarla – su corazón estaba latiendo con fuerza y más rápido que antes, estando seguro de que el Príncipe podía escucharlo también. Con su mente sacando conclusiones, el pelinegro se puso en pie – rompiendo la intensa mirada y la amorosa atmósfera que habían creado – alejándose del príncipe rubio y yendo hacia el chalet. Dejando a su marido solo en la playa.

Wolfram miró a Yuuri; con dolor en sus orbes esmeraldas, a pesar de que estaba sonriendo – tristemente "Al menos, esta es la primera vez que me besó por su propia voluntad. Esperaré pacientemente hasta el día en que diga que me ama"

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Esa noche, en su dormitorio.

Era medianoche cuando Yuuri abrió sus ojos negros. Giró la cabeza y el cuerpo hacia el lado de su esposo. Sus ojos miraron la figura de su esposo que estaba durmiendo tranquilamente a su lado. Los ojos negros siguieron el camino hacia su hermoso rostro. El pelo dorado y ondulado de Wolfram caía sobre su rostro. Sus labios ligeramente entreabiertos y un ligero sonido de ronquidos procedentes de él – indicando que estaba durmiendo profundamente. Su piel pálida se mostraba ante la mirada de Yuuri mientras su camisón caía por uno de sus hombros. Esa piel como la porcelana era tan blanca y suave, no había ninguna marca en ella- a pesar del deber de Wolfram como guardaespaldas y soldado que siempre había estado en situaciones peligrosas.

Recordar que Wolfram era, de hecho, un soldado, hizo que su corazón le doliese con fuerza. Muchos pensamientos cruzaron su mente. ¿Y si ese hermoso cuerpo se viese dañado por la espada de un enemigo? Además,… ¿Y si esos deliciosos labios sangrasen por las heridas y el dolor? ¿Y si no pudiese ver esos hermosos ojos esmeraldas mirándole…nunca más? ¿Y si perdiese la luz y pasión que se mostraban en esos ojos pertenecientes al príncipe rubio? ¿Y si este cálido cuerpo dejaba de emanar el calor que había empezado a amar cuando estaba durmiendo junto a él? ¿Y si…?

No.

No iba a pasar.

No podía dejar que sucediese.

Con sus caóticos sentimientos y pensamientos, desesperadamente, Yuuri extendió su mano, queriendo tocar esos suaves rizos dorados – para probar que Wolfram estaba ahí con él. Cuando tenía esos rizos dorados en su mano, pudo sentir la suavidad y sedosidad de estos. Entonces, procedió a tocar la suave mejilla que pertenecía a su dormido marido con su otra mano – cálido y vivo. De repente, sus anteriores pensamientos volvieron a él y le asustaron. Yuuri podía sentir sus ojos humedeciéndose y su corazón insoportablemente herido. No. No iba a perderle. No después de que había entendido sus sentimientos.

Sí.

Le amaba.

Amaba a su marido.

Amaba a Wolfram.

Una lágrima cayó en la cara de Wolfram, haciendo que el Príncipe Consorte abriese sus ojos lentamente. Cuando su visión se aclaró, pudo ver a su esposo, Yuuri, llorando mientras acariciaba su rostro y su pelo. Estaba preocupado y se preguntaba que habría hecho al Rey llorar. Se incorporó desde su posición para dormir y se quedó mirando directamente a esos ojos negros llorosos.

"Yuuri… ¿Qué pasa?" preguntó con voz suave – la preocupación pintada en su rostro. Las manos en los hombros del pelinegro.

Yuuri, viendo que Wolfram se había despertado, le miró con sus ojos todavía húmedos. Se limitó a negar con su cabeza mientras que respondía a la pregunta de Wolfram. Wolfram retiró sus manos de los hombros del pelinegro – ajustándose a la posición sentado. El miedo de Yuuri empezó a crecer cuando no pudo sentir la calidez de esas manos en sus hombros. Arrojó su cuerpo hacia su sorprendido marido y rodeó con sus brazos el torso del Príncipe rubio – con fuerza. Sus lágrimas caían pesadamente y mojaban el camisón de Wolfram.

"Yuuri… shhhh…. ¿Qué está pasando?" preguntó Wolfram mientras intentaba acallar el llanto incontrolable del pelinegro. Acarició la espalda de su marido con suavidad, intentando calmar el llanto del Maou.

Yuuri respondió al rubio con voz apagada "…Yo no…" sus otras palabras fueron murmuradas más bajo para que Wolfram las escuchase.

"¿Qué pasa, Yuuri?" preguntó Wolfram suavemente.

"…no quiero perderte… No… Por favor, no me dejes solo" dijo Yuuri de nuevo mientras seguía llorando.

"…No voy a dejarte. Y no voy a ir a ningún lado" respondió Wolfram en voz baja, ligeramente feliz por los acogedores sentimientos que invadían su corazón por la necesidad de Yuuri de estar con él.

"…Pero… Siempre rechacé tus sentimientos… ¿cómo es que no me desprecias?" preguntó Yuuri en voz baja. Sus lágrimas manchaban su hermoso rostro mientras apretaba su abrazo entorno a la cintura del rubio. Necesitaba algo, algo que le dijese que Wolfram estaba ahí con él. Temeroso de que si soltaba su cintura, ese cuerpo se desvaneciera. En la nada…y eso le asustó más.

Wolfram deshizo el agarre de los brazos que le sostenían posesivamente para enfrentarse a su lloroso marido. Los ojos negros de Yuuri se encontraron con los suaves esmeraldas de Wolfram. Wolfram sonrió y sostuvo esas manos temblorosas con las propias. Sosteniéndolas firmemente con sus manos – para tranquilizar al pelinegro de que no iba a ir a ningún lado.

"Yuuri…" empezó. Sin embargo, Yuuri se negó a mirarlo y Wolfram le alzó la cabeza con una de sus manos.

"Escúchame… Te amo. Te amo tanto que ni he pensado ni pensaré en dejarte. Si alguna vez tuviese posibilidad, cambiaría mi vida por tu felicidad. Te amo y solamente a ti. Nunca me lo perdonaría si te hiriese emocional o físicamente… Eso es lo mucho que te amo"

"Wolf… Yo" dijo Yuuri y se detuvo porque su voz se ahogaba con un sollozo "Yo…te amo. Me di cuenta de que te amo. Me he dado cuenta de que te he rechazado tantas veces, pero…te quiero… Quiero que me des la oportunidad de amarte… de dejarte amarme" dijo mientras sollozaba.

Los ojos de Wolfram se abrieron ampliamente por la confesión de amor de Yuuri, antes de cerrar y abrir los ojos de nuevo – con un toque más suave. Con una mirada amorosa, se quedó mirando esos ojos que amaba "Siempre te amaré…mi amor" dijo mientras envolvía con sus brazos el tembloroso cuerpo de su marido.

Yuuri estaba sonriendo - a pesar de las lágrimas y los sollozos - y se inclinó hacia el toque dado por su marido. Dejó que sus propias manos rodeasen la cintura del rubio. Se quedaron así durante unos minutos hasta que Yuuri se calmó.

Yuuri aflojó sus brazos y miró tímidamente a los ojos verdes de Wolfram "Wolf… He estado negándote tus derechos como mi marido durante todo este tiempo. Ahora, estoy dándotelo todo, mi alma, mi corazón,…y mi cuerpo. Solo…" Yuuri se detuvo y continuó con voz más suave "…Déjame sentir tu amor esta noche…" dijo tímidamente y casi inaudiblemente. Un color rosa tiñendo sus mejillas.

Wolfram lentamente retiró sus brazos y miró a los atractivos ojos negros – para encontrar cualquier indicio de falta de voluntad "¿Estás seguro?" preguntó con cuidado – con anticipación. Había estado esperando esto desde su noche de bodas pero nunca tuvo la oportunidad ya que estaba esperando que Yuuri le aceptase de todo corazón.

Ahora, Yuuri le había aceptado.

Le amaba.

Yuuri asintió con su cabeza tímidamente y besó a su marido en los labios para convencerle. Wolfram sonrió en el beso. Lenta y gentilmente, puso la espalda de Yuuri sobre el colchón mientras todavía le besaba. Al ponerse encima de él, se detuvo y rompió el beso para asegurarse de que no había otras emociones en esos ojos negros – excepto amor. Yuuri vio la apasionada mirada de Wolfram y sonrió, tranquilizador. Wolfram sonrió y estaba seguro de que no había otras emociones excepto amor y felicidad pura en los ojos negros de Yuuri.

Esa noche, compartieron su primera vez y por primera vez desde su matrimonio, su amor se mostró abiertamente, no había más paredes que les impidiesen sentir el amor el uno del otro. La melancólica noche terminó como la noche más feliz para la pareja real cuando cada parte confesó sus sentimientos y las inseguridades.

Pasaron los días de su luna de miel con su recién descubierta felicidad. Yuuri con el descubrimiento de sus sentimientos por su marido y Wolfram con la nueva felicidad del amor de Yuuri por él. Por fin… por fin, su marido había llegado a amarle. Toda su espera por fin había producido sus frutos, llamados felicidad y amor.

Mientras que para Yuuri…era un amor inesperado.