Capítulo 11: La alianza de Parkinson y Harry

Unos días después de todo lo que había sucedido con Voldemort, Draco y yo volvimos al colegio. Todos nuestros amigos nos recibieron, felices de vernos.

¡Sil! ¿Cómo estás? ¿Te pasó algo muy grave en el accidente?... Preguntó Luna.

No... Estoy bien gracias Luna.

Hablé con todos mis amigos en la sala común mientras bebíamos chocolate caliente. Luego, nos fuimos a clase de Aritmancia.

Y así es como deben calcularlo... Terminó de explicar la profesora suplente.

El timbre sonó y todos salimos.

Recuerden que el trabajo es para mañana y vale un dos cuartos de su nota total... Si no lo entregan deberán rendir toda la materia la semana que viene. Dijo casi sin darle importancia mientras guardaba sus libros.

Draco estaba esperándome en la puerta, apoyado contra la pared, en una pose muy sexy. Pensé yo.

¿Vamos?

¿Adónde? Pregunté curiosa.

Ya lo verás. Sonrió y me dio un beso en los labios.

Está bien. Sonreí y me fui con él. Mis amigas nos miraban con los ojos abiertos como dos huevos y me sonreían como diciendo "¡Vas bien!".

Draco me llevó hasta el patio trasero, cerca de la orilla del lago. Ahí paramos y miramos un rato el paisaje, en silencio.

Bien... ¿Qué querías mostrarme o... Decirme? Pregunté.

Pues... Verás...

Tu tono no me agrada Draco... Dije preocupada. - ¿Pasa algo?...

Yo... Siento mucho tener que decirte esto pero... Debo marcharme Sil...

¿Qué? ¿Por qué? ¿Adónde irás?...

Debo irme a Durmstrang. Pero... Hizo una pausa y sacó una cajita negra aterciopelada de su bolsillo. – Quería darte esto. Abrió la cajita y había dos alianzas de oro dentro.

Draco... Murmuré. – ¿Para qué quieres darme eso?

Quiero prometerte... Que cuando regrese, algún día, nos casaremos... ¿Aceptas? Preguntó mirándome directo a los ojos.

Pero Draco... ¿Volverás pronto?

No lo sé, por eso mismo quiero hacerte la promesa de que al regresar me casaré contigo... Te amo.

Prométeme que volverás y aceptaré... Pero no sin eso. Respondí tratando de aguantar mis lágrimas.

Está bien... Te lo prometo por el gran amor que te tengo. Tomó la alianza más pequeña y la puso en mi dedo anular de la mano derecha. Luego tomó la otra y se la puso en su dedo.

Hay Draco... Lo abracé y no me pude contener más.

¿Por qué justo ahora debía irse? ¿Por qué ahora que todo empezaba a estar bien? No entendía nada. Debía irse de seguro por lo que había sucedido a su hermano... ¡Rayos! ¡Maldito Voldemort una y otra vez! Gracias a Dios ahora estaba muerto y no podría causar más daño a nadie.

Draco me rodeó con sus brazos y acarició mi cabeza. Me susurró al oído que todo iba a estar bien y que trataría de volver pronto, pero aún así eso no me reconfortaba mucho... Apenas llevábamos dos meses de novios y debía irse. ¡Qué injusticia! Pensaba.

Me quedaré hasta el 27 de agosto. Dijo de pronto.

¿No te irás al finalizar las clases?

¿Para qué? Me miró y secó mis lágrimas con su mano, sonriendo dulcemente. – Las clases terminan allá también y prefiero quedarme algunos meses contigo que allá conociendo gente... Eso lo puedo hacer al llegar. Me dijo abrazándome nuevamente.

Draco...

¿Sí?

Te amo... Eres lo mejor que tengo. Le dije cerrando mis ojos y acomodando mi cabeza en su pecho.

Tú también amor...

Nos quedamos ahí un largo rato, durante toda la hora del almuerzo.

Dentro del castillo...

¡Harry! ¿Dónde vas? Dijo Hermione.

Debo buscar a Sil, no sé dónde se metió... Respondió algo preocupado.

Yo sé dónde está. Dijo Pansy Parkinson, apareciendo por otro pasillo.

¿Y a ti quién te preguntó? Dijo Hermione mirándola de arriba abajo, despectivamente.

Tú cállate sangre sucia, hablaba con Potter... Lo miró. – Como te decía, yo sé dónde está tu hermanita... Está cerca del lago con Draco. Dijo con un especial brillo de maldad en la mirada.

Gracias Parkinson. Respondió Harry.

Oye Potter... A ti no te cae Draco para tu hermana, ¿verdad?

Pues... Si no la lastima... Todo bien. Dijo Harry.

Entonces creo que puedes servirme de ayuda. Se acercó a él, jugueteando torpemente con su cabello.

¿Por qué te ayudaría?

Porque yo sé que Draco se irá a Durmstrang y dejará sola a tu hermana. Dijo sonriendo. – Eso la devastará... Y creo que no quieres ver mal a tu hermana.

¿Es cierto lo que dices?

Claro que sí. Lo escuché a Draco comentarle eso a Zabini anoche.

Vaya... Pero yo creo que Silvana debe estar hablando con él entonces.

No lo sé... Pero sí sé que por culpa de esa niña Draco me dejó así que... ¿Trato hecho? Si los separamos, tu hermana se salvará de sentirse abandonada y yo tendré a mi chico. Estiró su mano en señal de alianza.

No estoy seguro Parkinson... Titubeó Harry, mirando de reojo a Hermione, que charlaba mientras tanto con Parvati.

Oh vamos. Tú no quieres que ella sufra y yo lo quiero a él de regreso conmigo, acepta.

Está bien. Respondió Harry, tomando la mano de la chica. No estaba seguro de lo que hacía...

Harry se fue con Parkinson a la biblioteca, a planear como separarnos a Draco y a mí.

¿Qué tienes en mente? Preguntó curioso.

Pues... Tú alegarás que me viste a mí con Draco en una situación comprometedora en un salón... Y yo le diré a Draco que vi a tu hermana besándose con... ¿hay alguien que ande detrás de ella?

Ron... Pero no quiero meterlo en problemas.

No pasará nada, te lo aseguro. Le diré que la vi besándose con Ron hoy antes de clases en el patio. ¿De acuerdo?

De acuerdo... Dijo Harry.

Draco y yo ya habíamos entrado y andábamos por caminos separados, cada uno yendo a su respectiva clase, cuando me topé con Harry en un pasillo.

Hola hermanito. Saludé alegre.

Hola Sil... Oye... Debo decirte algo que no te gustará. Había un algo raro en su voz... ¿Qué pasaba?

¿De qué se trata? Pregunté.

Pues...

Me dijo que había visto hacía solo unos momentos a Draco y a Pansy en una situación muy comprometedora en el antiguo salón de trofeos. Yo lo miré y pensé que estaba mal, pero quise averiguarlo por mí misma... Fui hasta el salón. Abrí la puerta.

Draco estaba contra la pared besándose apasionadamente con Pansy. Tenía la camisa desabrochada y revuelta, y ella, la pollera desacomodada.

¡Draco!

¡Sil! Dijo él, mirándome. Empujó a Pansy y se acercó hasta mí.

¿Qué hacías besando a esa con la ropa así? Dije rompiendo a llorar. Pansy me miró y se sonreía mientras me hacía una señal de "adiós" con la mano.

Sil, yo te juro que no fue mi culpa, Pansy me trajo aquí eng...

¡No me mientas! Si no fuera por mi hermano, no me hubiera dado cuenta de lo estúpida que fui siempre. ¿Acaso no dijiste hace rato que me amabas?... ¡Toma!. Me quité la alianza y la tiré al suelo. Me fui llorando. Draco miró a Pansy.

¡Eres una idiota! Gritó Draco y salió corriendo detrás de mí, mientras se acomodaba un poco la camisa.

Ese día no fui al resto de las clases que restaban y me quedé con Ginny en el cuarto. Yo estaba tirada boca abajo en mi cama, llorando y ella trataba de consolarme.

Ya Sil... Quizás deberías escuchar la versión de Draco... Quizás la chica esa lo hechizó o algo así para llevárselo.. Él te ama, sino no sé hubiera arriesgado en la batalla contra Voldemort.

No lo sé Ginny... Es tan... Raro todo esto. Respondí.

Mientras tanto, Draco estaba afuera, tratando de convencer a la Dama Gorda de que debía hablar urgentemente conmigo, pero ésta no le hacía caso.