-Maldición… -pensó y lo siguió intentando pasarlo, pero fue tarde, Harry lo vio venir y sólo alcanzó a golpear dos veces, Eos esperó la tercera, pero nada, despreocupada continuó buscando-
-¿Qué haces aquí, Potter? -Harry se volteó angustiado y tartamudeó mentiras-
-Lo siento Harry… -dijo Hal por lo bajo-
-¿Usted también? -agregó Snape-
-A-a-ah… s-señor, vera… si, eso, bueno estaba buscándolo… Hal también… ¿Verdad? -ella asintió y a su vez, acudió Malfoy a la pequeña junta-
-¿Qué p-pasó…? -no terminó al ver a su jefe de casa-
-Buscábamos al profesor Snape, Malfoy… -dijo Hal para actualizarlo y no cometiera algún error-
-Ah… ah, si… también yo -agregó siguiendo las señas que Hal le hacia-
-Si como no, ya váyanse de aquí, lárguense, no me fastidien… -Severus cogió el picaporte de la puerta y lo giró, los tres continuaron ahí de pie, lo que hizo que el profesor comenzara a sospechar, dentro del despacho Eos había divisado a lo alto de una repisa los diarios, lo consiguió… o eso pensó, ya que escuchó la puerta abrirse. "Oh no…" se dijo corriendo a esconderse bajo la mesa. Snape cerró la puerta tras el y se adentró a su oficina, su lugar… observó con cautela, y sus delgados labios dejaron escapar un suspiro de fastidio. Caminó a su mesa y se quedó de pie delante esta, Eos sintió temor… de pronto, ella vio como Severus Snape, comenzó a agacharse para quedar a su altura, sus ojos se encontraron con los de los de Nightteare…
-Sal de ahí, maldita sea -en su rostro se veía la rabia-
-Y-yo… lo sien…
-¡¡Que salgas ya!! -gritó, ella accedió y se quedó de pie con la mirada gacha, Snape se aproximó a abrir la puerta encontrándose nuevamente con los tres de antes, los entró a cada uno al despacho y los mando a colocarse de lado junto a Eos- … que vergüenza, enserio, dos de mis alumnos y dos mas de Gryffindor, pero esto no se queda así, ¿Quién me va a explicar?... ¿Quién organizó todo esto?... -nadie decía nada, estaban muy intimidados- ¡Hablen!
-Yo fui señor… -habló Eos a los segundos después, Draco la observó tragando saliva-
-… -Snape pareció muy defraudado- No me esperaba esto de ti, Eos…
-Y-yo lo sien… -intentó disculparse por segunda vez, pero volvió a ser interrumpida-
-No, nada aquí de disculpas, ya lo hiciste, y ustedes tres están igual de involucrados… ¿O me equivoco?... Potter…
-Si señor, nosotros colaboramos con ella -dijo Draco, ya que Harry no logró hablar… pensó que esta vez si había llegado demasiado lejos- Quedamos en vigilar la entrada, por si usted venía…
-Lo cual no les resultó -gruñó Snape- … esto tendrá sus efectos secundarios, se los aseguro… pasaran cuatro fines de semana, sin acudir a Hogsmeade -a Hal pareció dolerle- ya que la pasaran conmigo, como castigo, pobre de alguno de ustedes, que se digne a faltar o retrasarse, porque me encargaré de hablar con Dumbledore, y McGonagall para determinar la fecha de su expulsión… Aunque, debido a algo que tengo pendiente, disfruten su último fin de semana en el pueblucho ese, porque no lo volverán a ver hasta dentro de un mes, ya saben… la próxima semana a las seis de la tarde los quiero frente a la puerta -finalizó algo mas calmado-
-Si señor… -hablaron los cuatro-
-Ahora váyanse, si no quieren que me arrepienta y vaya a hablar con la persona debida para expulsarlos en este mismo instante… -fue la puerta, la cual la abrió y los cuatro salieron. Snape se acercó al estante donde estaban sus diarios y notó que uno estaba torcido, como si hubiesen intentado removerlo, y así fue, pero justo en ese momento entró el y no se pudo lograr extraerlo por completo. A eso había venido Eos… pensó el-
Afuera seguían los cuatro de pie, Malfoy volvió a poner su expresión de malo… dirigiéndole furtivas miradas a Hal…
-Todo es por su culpa… de la sangre sucia
-¡Hey! No te pases… no lo vi venir… -agregó apenada- Lo siento mucho Eos…
-No te preocupes, al menos lo intentamos…
-Ni hablar de Potter, que ni si quiera pudo advertirte Eos, parece que la cicatriz no lo deja actuar a voluntad propia…
-Cierra la boca Malfoy, que desagradable eres…
-¡Ay si…! -poniendo voz aguda y para completar la frase cambiando el tono a uno mas serio- Ni creas que te haré caso Potter, ni bajo la maldición Imperio…
-Ya no discutan, quien tiene que disculparse aquí soy yo, yo los metí a cada uno de ustedes en esto, desde el principio esto me correspondía solo a mi… -habló Eos calmadamente-
-Claro que no… yo me ofrecí para ayudarte, igual Harry y supongo que el niñito ese, Malfoy… también -el asintió orgullo de haberse ofrecido a ayudarla- Entonces, nosotros nos involucramos, tu nunca nos pediste ayuda, así asistiremos a los castigos
-Habla por ti sangre sucia… -haciendo el movimiento de "Blah, blah" con las manos"
-¡Draco! -exclamó Eos algo asustada, lo expulsarían si no se presentaba-
-¡Claro que si iré! -al notar a Eos, que suspiró aliviada-
-Hey, ustedes, regresen a sus salas comunes ahora… -les dirigió la palabra uno de los prefectos que rondaba el área en esos momentos, los dos muchachos, Potter y Malfoy se vieron con odio una última vez antes de regresar a sus salas comunes-
-Nos vemos luego Hal… -se despidió Eos y acto seguido siguió a Draco que la esperaba un poco más adelante-
Los siguientes días pasaron rápido, los cuatro jóvenes deseaban que así de rápido pasara el mes con Snape. Hermione y Ron al escuchar la historia, se rieron por un buen rato, eso les pasaba por meterse en la boca del lobo.
Fueron a Hogsmeade, y aprovecharon de comprar de todo tipo de caramelos: "Necesitamos muchas provisiones" como les dijo Hal, que no se resistía a una Rana de Chocolate o alguna Pluma de azúcar hilado, Eos caminaba junto a Draco, le preguntó si quería acompañarla a La casa de las Plumas y este accedió. Cuando entraron Eos se dispuso a buscar la que le había llamado la atención, pero no la encontró… se la habían llevado.
-Qué lástima… -y volvieron a salir- ¿Qué hacemos ahora?
-No se, ya lo hemos visto todo, vamos a dar una vuelta, cerca de aquí hay un lugar donde se puede observar la casa de los gritos… ¿Vienes? -ella lo acompañó a una pequeña planicie, rodeada de altos pinos y una cerca, y efectivamente se podía ver la aquella curiosa construcción, que a través de los años se había ido desgastando… estaba un poco chueca-
-Esta todo nevado, todo muy lindo…
-El año pasado estuve aquí y estaba igual de nevado y… -fue cortado-
-¡Apresúrate Harry!
-Si… ya voy Hal… -intentando seguirle el paso-
-¿¡Pero qué..!? ¿Ustedes de nuevo?...
-¡Malfoy…! -exclamó Harry-
-¡¡Ahh!! ¿Por qué siempre vienes a donde yo estoy? ¿Qué tienes conmigo? -lo miró raro y con la cara de pocos amigos, estaba muy molesto- Eres terrible Potter, deja de fastidiar a las personas… ¿Quieres? Ahora te largas de aquí, Eos y yo estábamos primero, la sangre-sucia y tú pueden venir después…
-Oye Malfoy, tu no eres nadie para venir a corrernos de aquí… -lo regañó Hal- … a menos que aquí sea tu propiedad, y hayas comprado el terreno…
-Mira… ahora que lo mencionas, podría hacerlo, y así no podrías pisar todo este lugar con tus mugrosos pies de sangre-sucia…
-Bien por mi el ser una sangre-sucia entonces, lo prefiero antes de ser alguien como tu, engreído y cruel…
-Y yo ni si quiera se porque te estoy hablando, y como digo… me arrastraré como la serpiente que soy, antes de sociabilizar con un muggle o un sangre sucia… -dijo-
-Oh… ¿Enserio? Uhm… ahora estas sociabilizando, conmigo, una sangre-sucia… -desafiándolo-
-Jaja, tú sólo te contradices Malfoy -rio Harry-
-Cállate cicatrizado -y continuaron discutiendo… Eos aprendió a no prestarles atención-
Pasaron los días y conforme avanzaba la semana se aproximaba el primer día de castigo, en clases de Pociones, el profesor Snape se los recordaba tan solo con la mirada, que ahora comenzaba a estremecer a Eos. El día viernes en clases de Historia de la Magia, Cuthbert Binns, el profesor, con sus clases totalmente monótonas, les dio de deber escribir treinta y cinco centímetros de pergamino sobre la guerra entre Orcos y Duendes del pantano.
Aquella noche en la sala común Eos decidió concluir la tarea ahora, para poder descansar y no preocuparse a última hora o peor aún, presentarse a la clase sin el trabajo. Terminó bien tarde, y sólo quería su cama, a la que de inmediato se fue a acostar, para así levantarse a las dos de la tarde de aquel mismo día, pues había madrugado escribiendo mas de lo que Binns había pedido.
A las seis de la tarde, eran los únicos en el colegio además de los de primer y segundo año… Estaban los cuatro jóvenes ahí de pie frente a la puerta del despacho de Snape.
-Al menos ya estamos aquí… -dijo Eos tan sólo faltando un minuto para que dieran las seis-
-Ya es hora -agregó con desdén Harry-
-Ya cierra la boca, Potter -bufó Draco mientras se escuchaban las seis campanadas, las cuales tras finalizar, dieron paso a Snape que abría la puerta de su privado despacho-
-Muy bien, muy bien… -repitió casi en tono cantado- me gusta así… a la hora, síganme -finalizó cambiando el tono y emprendiendo camino hacia la habitual sala de Pociones-
Al llegar al salón Snape se paró delante del escritorio, los cinco presentes se intercambiaban miradas. Pasaron unos momentos de silencio.
-Bien… espero que puedan… no, más bien que hagan lo que les indicaré. Es simple, limpien el salón. Les recordaré que el uso de magia les está prohibido, encontrarán todo lo necesario allá atrás. Quiero mesas, muebles y el piso, todo limpio, ah… también las ventanas, así que no pierdan tiempo porqué todo de estar listo antes de la hora a la que deban ir a la cama -estaba el salón oscuro, no había mucha luz, ya que comenzaba a oscurecer, así que Snape les proporcionó un hechizo temporal que les proporcionaría un soleado día dentro de aquella habitación, y se dispuso a salir- Que quede todo bien… -y al parecer escucharon una disimulada carcajada proveniente del profesor que de un seco golpe, cerró la puerta dejando a los cuatro ahí dentro-
-¿Quién hace qué? -preguntó Hal-
-Ni modo, yo haré las ventanas… -con fastidio expresó Draco que caminó hacia donde estaban los utensilios-
-Hal y yo podemos limpiar el piso… -ofreció Harry-
-De acuerdo, yo haré las mesas y los muebles, todos felices y contentos, no perdamos tiempo… -expresó Eos con un suspiro al final de la frase, los tres caminaron hacia donde Draco se había dirigido para obtener lo que necesitaban-
Habían baldes con agua, paños viejos, escobas igual de viejas y detergente. Draco cogió un balde, un paño y un poco de detergente para limpiar las ventanas. Eos cogió lo mismo que el muchacho, dejándole a Hal y a Harry los baldes restantes, algo de detergente y las escobas.
Comenzaron y no se sentían para nada animados. Draco pensaba para si mismo que esto no debería porque estar haciéndolo. El, un sangre pura trabajando como un asqueroso muggle, este tipo de cosas quedaban bien para los sangre sucia, como Potter y Granger, no para el que en su casa para este tipo de trabajos disponía de elfos domésticos que facilitaban todo. Limpiaba los vidrios con un movimientos continuo de arriba hacia abajo con la mirada perdida afuera, quien sabe donde… eso demostraba lo aburrido que sin duda se encontraba, volteó el rostro continuando con el mismo movimiento de arriba hacia abajo, el brazo había comenzado a cansársele y decidió ahora limpiar de izquierda a derecha, sin notar que donde tenía la mano ya estaba limpio.
A su espalda, la joven Eos observaba el paño con detenimiento sosteniéndolo con una mano, mientras que con la otra sostenía el detergente, untó el paño en el agua y un escalofrió recorrió su espalda al hacer contacto, estaba tan fría como el hielo propio. Acto seguido lo estrujo un poco para dejarlo solo húmedo y vertió un poco del jabón sobre el paño para comenzar a frotarlo contra la mesa de Snape. ¿Cuánto tiempo llevaba sin ser limpiada? Dios… estaba asquerosa, con una sola pasada, el paño quedó negro por la parte que había hecho contacto con la madera, volvió a meterlo en el agua para limpiarlo, y así se lo pasó hasta terminarla, siguió con los pupitres de los alumnos, estos lucían menos sucios que la mesa de su jefe de casa. Procuró no resbalar con el agua enjabonada que corría por el suelo.
-Me imagino la cantidad de pociones que deben de haber caído sobre este piso… -expresó Hal-
-O sobre estas mesas… hubieses visto la del Profesor Snape, estaba muy sucia, pero quedó como nueva… -comentó Eos- ¿Cómo vas con las ventanas, Draco?
-No me preguntes… -respondió de mala gana y cierto tono de sufrimiento, esto no era para el, ya lo había descubierto, Harry no pudo evitar reír seguido de Hal que rió igual o tanto mas fuerte- Cierren la boca ustedes dos traidores a la sangre, es difícil para alguien como yo, pero veo que a Potter no le cuesta trabajo, claro el está acostumbrado, este es su rubro después de todo, pensándolo bien, sabes Potter, después de que termines en Hogwarts, podrías dedicarte a limpiar lo baños del ministerio, les sería útil esa ayuda… y tu amiguita sangre sucia puede ayudar igual… -expresó con orgullo de sus palabras, Eos no dijo nada-
-Pues al menos así nos ganaremos la vida y nos volveremos independientes, en cambio tú, vivirás eternamente colgado del brazo de tus padres… -respondió Hal molesta-
-Si es que no los meten a Azkaban antes… por crueles -tanto como Harry y Hal estallaron en carcajadas, eso de seguro lo había molestado, y si le molestó porque vieron como bajaba de la mesa en la que estaba de pie para alcanzar los vitrales para abalanzarse contra Harry que había sacado su varita, Eos le bloqueó el camino a Draco y negó con la cabeza, este se contuvo… y miró a su rival con odio, Hal también había tomado el brazo de Harry para hacer que este bajara la varita, estaban llenos de problemas ya y no querían mas-
-Tienes suerte Potter, pero te haré tragar tus palabras… -y volvió a lo que estaba con la ventana siguiente-
Hal limpiaba con ímpetu el suelo, los comentarios de Draco eran muy crueles, pero siempre encontraba como responderle. Harry de igual modo remojaba la escoba en el balde y la pasaba por el piso enjabonado, estaba bien resbaloso, pero aún así habiéndose dado cuenta Hal pisó mal… y para evitar caer, jaló del sweater de Harry para mantenerse de pie, pero esto hizo que perdieran el equilibrio, intentaban mantenerse estables pero estaba como hielo… y no habían mesas ni sillas para sostenerse, ya que las había corrido para limpiar aquel sector, terminaron por desplomarse, Hal sobre Harry, y no solo eso, también sus labios, que no encontraron mejor refugio que sobre los de el muchacho. Se sonrojaron por completo, Eos se llevó las manos a la boca para evitar gritar de asombro, Draco no se dio cuenta, solo exclamó un: "¡Dejen de hacer ruido, maldita sea!" sin voltearse.
